Los personajes de Naruto son de Kishimoto, la historia si es totalmente mía.
Advertencia: OoC y algunas malas palabras.
Chapter x
Sentimientos
Mientras se miraba en el espejo analizaba lo ocurrido y si bien reconocía que había sido alucinante su terca cabeza se rehusaba a reconocer algo mas ¿acaso él la había encerrado en un genjutsu? No, su orgullo no le permitía actuar de esa forma pero entonces ¿que era? ¿Acaso había sido ella? Sus impuros deseos? No no no, de inmediato negó tan frenéticamente que su de por si revuelta cabellera se alborotaba mas.
Tratando de despojarse de esos pensamientos confusos se quitó su ropa y se dio un largo baño en la comodidad de esa pequeña habitación que si bien no se comparaba a su lujoso cuarto de baño en su mansión, era acogedora y disfrutaba la soledad, esa soledad que le estaba haciendo falta desde hace rato, un momento de relax que le permitiera reflexionar acerca de lo que sucedía en su terca cabeza.
Salió y al mirarse en el espejo se alarmó, esa marca en su cuello no se iba, por mas que intentara taparla con su cabello iba a verse, no quería quedar en evidencia. Sasuke lo había hecho a propósito, estaba segura de ello, podía imaginarlo sonriendo de manera burlona mientras la veía incomoda intentando taparla. Ella no lo dejaría salirse con la suya, por es tomó una venda y se la colocó al cuello de manera que esa marca roja quedaba perfectamente tapada.
¿Por qué? ¿por qué le sucedían estas cosas a ella? ¿acaso no había nadie mas en el mundo a quien avergonzar? Era tan injusto, nunca en su vida había sido mala, ella lo sabía, su padre y casi todos los de su familia siempre la criticaron por ser tan gentil y sentimental que tenía la plena convicción que ese era uno de sus mayores rasgos característicos.
Ahora estaba ahí, en la cena con todos a la mesa, incluyendo a Sasuke y solo deseaba que la tierra se la tragara. Maldito Sasuke y esa mirada que la descolocaba ¿acaso nadie mas se percataba de ello? En mala hora tenía que llegar Suigetsu a percatarse de los detalles y precisamente en ella. Sus rostro estaba rojo como un semáforo y sus manos sudaban mientras ella hacía hasta la imposible por mantenerlas quieta, nunca le gustó ser el centro de atención de nadie y sentía como esos cuatro pares de ojos escudriñaban hasta el mas recóndito lugar se su alma.
¿Que tienes en el cuello muñeca? ¿tienes un chupete?¿te ha mordido un vampiro? Resonaban en su cabeza como si fuesen los timbales de una batería. Ahora todos querían saber porque se tapaba el cuello pero lo que empeoró todo fue que el siempre callado Juugo hablara.
—Sasuke se lo hizo, he leído que cuando a una mujer se le besa con ahinco en esa parte esta se colorea y se forma uno de los famosos chupetones— había dicho tan tranquilo haciéndola casi atragantarse con el agua.
Karin y Suigestu habían callado un momento absortos por la situación, miraron al Uchiha tan imposible como siempre y devolvieron la mirada a la chica. Que la tierra se ka tragase en ese momento, sutilmente vio a Sasuke y su casi inexistente sonrisa y se enfadó con él ¿como podía burlarse de su situación? Tenía que salir de allí pero necesitaba una buena escusa.
—Yo...yo i- iré por el postre— se levantó tan rápido y fuerte que provocó que el te se derramara por toda la mesa, ella se sonrojó tan violentamente que se sentía mareada, necesitaba aire, ahí adentro se estaba sofocando. Olvidándose de la idea de ir a la cocina corrió hacia afuera y dejo salir todo el aire contenido en sus pulmones para tomar otra bocanada de aire y dejarla actuar por todo sus sistema.
Muchas veces nos hacemos a auna idea que es difícil dejarla ir. Esa mujer de cabello rojo obstinadamente se había repetido que estaba enamorada de Sasuke y a como de lugar él sería suyo solo que analizando la situación se percataba que él jamas, ni aunque se paseara desnuda todo el tiempo y se ofreciese descaradamente no le prestaría atención, no como a ella.
En la cena había estado callada, pendiente de las reacciones de Hinata pero a la vez analizando el chakra de Sasuke. Este había estado tranquilo y hasta relajado mientras que la Hyuuga se avergonzaba con la extraña platica que sacaron a conversación. Ya con anterioridad había decidido alejarse, dejarlo ser y dejarse ser ella misma pero eso no hacía que doliese menos. El amor consiste en dejar ir lo que amas y que sea feliz a pesar de no serlo uno mismo, ella sabía que él era feliz solo con sentir el aura de la ojiperla cerca. Ella como su amiga no podía ser egoísta y quitarle ese trozo de felicidad que seguro ni se daba cuenta que tenía.
Para Karin, Hinata era todo un enigma, recordaba los sucesos vividos hacía unos días y no negaba que le había agradado la idea que se fuera pero sentía que si chakra se distorsionaba ante esa mera idea ¿No se daba cuenta? Ella tenía profundos sentimientos hacia el ultimo de los Uchiha, mas de los que estaba dispuesta a admitir. Para la Uzumaki estaba mas que claro que ellos eran el uno para el otro, el complemento ideal de lo que representaba el otro ¿acaso se darían cuenta ellos mismos? ¿Necesitarían ayuda para descubrirse? Y entonces una loca idea surgió en la loca cabeza de esa chica.
—Oye zanahoria, sea lo que sea que planeas no funcionará— la ojirojo pegó un alarido y seguido un potente golpe que fue a parar en el rostro de su compañero deformándolo en el camino.
—¿Que haces espiándome maldito pervertido?— gritaba la chica quien lo miraba con odio. Luego que Hinata saliera hacia el jardín, todos los demás se disiparon por toda la casa y ella se fue a su habitación, y ahora el pervertido de Suigetsu estaba ahí, lo mataría.
—Maldita bruja loca, yo solo quería saber como estabas, no creas que no me doy cuenta de las cosas, Sasuke siente algo por ella, incluso diría que amor a pesar de no conocer el concepto con claridad pero si se que te duele a pesar de lo fuerte que te haces.
—E- eso no es asunto tuyo sabandija de agua, ahora dejame sola— ahora no se explicaba como es que llegaba a sentirse nerviosa frente a Suigetsu, testarudamente se dijo que los nervios eran producto de estar cerca de un idiota que saldría con cualquier babosada, pero ¿Por qué recordaba ese beso que le robó? ¿No debería olvidarlo y detestar con toda su alma ese momento? ¿sentirlo como lo mas horrible y asqueroso que pudiera recordar?
—Seguro deseas besarme, por eso miras tan atentamente mis labios— el maldito se burlaba de ella y...ciertamente ella observaba sus labios, una ola de furia se arremolinó en su cuerpo y lo atacó furiosamente solo que esta vez él no se dejó. Le tomó por el brazo y haciendo uso de su fuerza la detuvo.
—Ya no mas Karin— era inusual ver a Suigetsu serio sobre todo interactuando con ella — debes reconocer que te ha gustado que te bese y por mas que lo has intentado no has logrado olvidarte de mis labios, después de todo me has respondido con pasión.
¿Qué podía refutar ante eso si era cierto? Se supone que ella aún amaba a Sasuke pero entonces ¿que le sucede con el idiota ese? Sentía su rostro caliente y no había que ser un genio para saber que estaba sonrojada, maldijo internamente antes de zafarse del agarre y darse la vuelta en un intento que él no viese su sonrojo, solo que ya era muy tarde.
Ella pudiera no saberlo y él pudiera no percatarse pero siempre la observaba, con una sola mirada podía decir si estaba feliz, irritada, enfadada, triste, confundida...ella era tn compleja y aun así despertaba en el despiadado asesino de la niebla sentimientos que no sabía que existían mientras que en la Uzumaki la confusión era el plato fuerte. Lo odiaba pero a la vez no, odiaba no ser su centro de atención pero también cuando lo era ¿acaso era tan complicado entenderla? ¿a quien pretendía engañar? Ella sabía que no había nadie mas complicada que ella y aun así sonrió, a espaldas del ojimorado sonrío por descubrirse importante para el idiota ese.
La suave brisa de la noche pegaba en su rostro y revoloteaba en su cabello haciéndole moverse de un lado a otro y proporcionando al lugar un aire místico y atractivo a la vez. Ella observaba impasible las estrellas cuando de repente todo ese halo de tranquilidad se esfumó. No lo había visto pero desde el primer momento que llegó supo que tenía sus orbes oscuras clavadas en su espalda.
No quería moverse, sentía que si quiera un respiro atraería mas su atención hacia ella y no estaba lista para otro enfrentamiento. Sasuke era un veneno, un dulce veneno que se colaba por su sangre hasta llegar a todo su sistema nervioso y posteriormente a todo el cuerpo haciendo de la experiencia algo magnifico, una sensación de confort y ¿deseo? No, ella no lo deseaba ¿verdad? Pero entonces ¿Por qué sus labios cosquilleaban mientras en su abdomen se sentía el aletear de un millar de mariposas? El corazón galopó tan fuerte que en el silencio de la noche ella estaba seguro que él lo escuchaba.
Se mordía tan fuertemente el labio a medida que lo sentía acercarse, cada paso que daba el azabache, era uno mas cerca de la oscuridad que la envolvería, uno mas hacia ese lado de donde sería imposible retornar. Él era peligro, pecado y ella quería alejarse pero su traicionero cuerpo no le respondía, este quería las atenciones de Uchiha y ella solo podía temblar en su lugar esperando que el depredador saltase sobre ella y la devorase viva, después de todo no tenía las armas para defenderse. Ella voluntariamente se las entregó en ese bosque, ella misma derrumbó esa muralla y ahora estaba perdida.
Sin decir palabra alguna llegó tan cerca de la ojiperla que ella sentía su respiración es su cuello. Él estiró su mano y tocó delicadamente su mejilla para posteriormente desatar la venda que cubría el delicado cuello femenino.
Se deleitó en su obra, su perfecto y delicado cuello femenino tenía unas cuantas marcas hechas por su boca, por haberla besado, chupado. Estaba rojo, quería hacerlo de nuevo, necesitaba hacerlo, por eso acercó su rostro y su lengua se paseo sutilmente por el área dándole un poderoso espasmo al cuerpo de Hinata que estuvo segura que se derretiría en sus brazos ¿era normal sentirse así? ¿que le hacía Sasuke que la afectaba tanto? Ella mantenía sus ojos cerrados al igual que sus puños, no se atrevía a relajarse por temor a dejarse hacer lo que sea y no poder decir no. Sasuke era un demonio, n poderoso demonio que la estaba llevando al camino oscuro y estaba segura que ella voluntariamente caminaría con él puesto que en tan poco tiempo y habiendo sucedido demasiado entre los dos ella se sentía incapaz de alejarse.
—Relajate Hyuuga, no muerdo— susurraba en su oído a la vez que mordía su lóbulo. Como disfrutaba cada centímetro del cuerpo de esa chica, pero que tonto había sido al alejarse así como así y olvidarse de ella. Odiaba el dulce pero ella era adictiva y se descubrió que un dulce como ella lo devoraría sin prisa y sin descanso, siempre, sin pensarlo mas, ella era suya y descubría que le gustaba tanto su cercanía como a él la suya.
Espero hayan disfrutado el capitulo, ya ven, no me tardé mucho. Les agradezco por sus hermosos review y les pido disculpas una vez mas por los errores ortográficos.
Hasta una próxima.
