¡Volví! Y con buenas noticias. ¡Me dieron un móvil nuevo!

No puedo estar más contenta, de verdad.


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Capítulo 9: Entra en mi sala.

"No se puede soñar con tener un gran carácter. Usted debe bregar y forjarse uno."

~ James A. Froude (1818-1894)


"¿Estás listo?" preguntó Neji. Naruto respiró hondo y se levantó.

"No puedo creer que me hayas convencido para hacer esto."

Salieron del vestuario y fueron hacia el campo, que ya se encontraba lleno de gente. Eran las 17:30, pero parecía que estar aún en el instituto a esa hora solamente por el fútbol merecía la pena, o eso era lo que pensaba al ver a un montón de chicos merodeando por grupos sobre la hierba. El entrenador todavía no había llegado.

Podía ver a Sasuke rodeado de gente... como de costumbre. Ugh. ¿Cómo lograba hacer que los pantalones de gimnasia parecieran elegantes? Eso ponía a Naruto enfermo.

"Entonces, ¿cómo va esto?" dijo Naruto, haciendo caso omiso de las miradas frías que estaba recibiendo por todo el terreno de juego.

"Bueno, hoy aprenderemos algunos conceptos básicos y perfeccionaremos nuestras habilidades. Y cuando tengamos un poco de práctica jugaremos contra el equipo de fútbol actual de la escuela."

"¿Quiénes son?"

"Lo seniors."

Naruto parpadeó dos veces . "Espera, ¿qué?, ¿jugamos contra los seniors? Todos son como una cabeza más altos que nosotros."

"Sí, pero se van a ir el año que viene. Los estudiantes de cursos más bajos podrán tomar sus lugares. Es por eso por lo que vamos a intentarlo, para que así el entrenador pueda medir nuestras habilidades."

"Suena extraño."

Neji negó con la cabeza. "Gai es raro. Pero él es un apasionado del fútbol."

Un momento más tarde, Naruto se dio cuenta de que Gai estaba justo al lado de Neji. Literalmente rebotó gritando: "¡Hola, mis jóvenes estudiantes!"

Era extraño. Parecía una versión adulta de Rock Lee, con el traje verde que daban ganas de prenderlo. El hombre estaba prácticamente llorando mientras miraba a su alrededor, específicamente, a los adolescentes que se habían reunido en el terreno de juego.

"Tal entusiasmo por la vida. ¡Cómo os envidio y admiro!"

Este hombre lo hizo desear retroceder lentamente. Todo el mundo parecía querer lo mismo, excepto Rock Lee, quien prácticamente saltó hacia él diciendo: "¡Gai-sensei, queremos demostrar que somos dignos del equipo de fútbol!"

Gai bajó la vista hacia su joven doble y sonrió. "Lee, tan lleno de espíritu. Me recuerdas a mí mismo a tu edad." Menuda sorpresa. "Sí, hoy practicaremos, porque la próxima semana jugaremos contra unos oponentes difíciles." El hombre miró al resto. "Tomad nota de todo lo que os diga, y practicad como si nunca hubiérais practicado antes. ¡Vamos a lograrlo!" Bombeó el puño en el aire.

Momentos después, Gai los tenía haciendo todos los ejercicios hasta que casi no podían soportarlo. Luego los colocó en grupos, y estuvieron pasándose el balón unos a otros y botándolo entre los conos mientras Gai gritaba las instrucciones sin cesar.

Apenas había tiempo suficiente para respirar, y mucho menos para hablar. Naruto corrió por el campo con la pelota. El sudor corría por su frente goteándole en los ojos y bloqueando su visión. El rubio se la limpió pasando su antebrazo.

"¡Uf!"

Naruto tropezó cuando sintió algo pesado chocándose contra él y luego cayendo.

"Joder, lo siento," dijo de forma automática al chico que estaba en el suelo. Era el que había conocido en su primer día en el instituro, las rayas rojas en su rostro eran inconfundibles. Sus ojos color chocolate lo miraban mientras se levantaba.

"Puta mierda... No me toques," dijo empujándolo de forma brusca. Otro muchacho corrió hacia ellos y miró a Naruto con recelo. Tenía una apariencia algo rara... llevaba unas gafas oscuras y todo su rostro estaba literalmente oculto por un cuello alto.

"¿Está todo bien, Kiba?"

"Está bien, Shino." Miró a Naruto. "Parece que Uzumaki tiene miedo de la competencia."

Naruto frunció el ceño. "¿De qué estás hablando?"

"Maldito, ¡me empujaste a propósito!" dijo Kiba alzando la voz cada vez más.

"Y una mierda. ¡Prácticamente corriste hacia mí!"

"¿Sí? ¿Quieres saber lo que yo pienso, Uzumaki? ¡Apuesto a que sacrificar a tus compañeros de equipo para poder ganar es algo que hace tu familia todo el tiempo!"

Naruto podía oír la sangre corriendo en su cabeza. Y sin porder pensar con claridad, se lanzó hacia el otro chico. Sin embargo, se vio frenado cuando Neji se movió rápidamente entre ellos.

"¡Déjame!" gritó el rubio mientras trataba de pasar por el lado de Neji.

"Naruto," dijo el otro en voz baja. "Eres mejor que esto."

Eso detuvo a Naruto en su camino, y se quedó mirando al chico de ojos claros.

"Puedes demostrar que eres mejor que esto."

Era como un interruptor colocado en el interior de su cabeza que hizo que el sonido de la sangre golpeando en sus oídos disminuyera. Naruto se dio cuenta de las personas a su alrededor. Algunos todavía continuaban sus ejercicios, pero sus ojos estaban puestos en él, mirándolo.

Naruto respiró hondo y formó una sonrisa en su cara dirigida a Kiba, que todavía está dispuesto a luchar. "Mira, lo siento, hombre," le dijo a Kiba. "En serio, no quería empujarte. ¿Estás bien?"

Kiba se enderezó ligeramente y frunció el ceño. "Sí, lo que sea."

Empezó a trotar lentamente, con su amigo pisándole los talones.


Naruto regresó agotado a los vestuarios después de la práctica. Pensaba que iba a quedarse dormido en la ducha. El agua caliente se sentía tan relajante...

"Te veré mañana, Naruto," gritó Neji fuera del baño.

"Nos vemos," gritó el rubio. ¿Cómo demonios podía Neji ser tan rápido? Naruto cerró el grifo de la ducha unos cinco minutos más tarde y se ató una toalla a la cintura. Quizás soy un poco lento, pensó Naruto mientras entraba en el vestuario vacío.

Miró a su alrededor. Algo... estaba diferente.

Entonces los ojos de Naruto se abrieron cuando se dio cuenta de lo que estaba mal. ¿Dónde estaba su ropa?

Corrió hacia donde la había dejado en el banquillo. Se puso de rodillas y buscó debajo de los bancos. Abrió las puertas de todos los armarios, el ruido metálico resonaba por todo lugar cuando él cerraba las taquillas al ver que todas y cada una de ellas estaban vacías. ¡A la mierda! ¡No podía caminar a casa en una puta toalla!

Fue entonces cuando se dio cuenta de que en una de las duchas el agua seguía corriendo. Se acercó al cuarto de baño con cautela y entró en una de las cuadrículas. Allí, bajo la corriente, estaba su ropa, y su mochila también. Amontonadas y hechas un desastre por el agua.

Naruto apretó los dientes y giró el mango de la ducha, apagándola. A veces me pregunto si realmente vale la pena ser un chico 'cool' y amigable, pensó mirando acusadoramente la montaña de cosas que estaban en el suelo.

Con el tiempo, Naruto consiguió que su ropa se secara un poco. La escurrió como pudo e intentó secarla con un secador de manos del baño. La mochila... bueno, no podría salvarla hasta que llegara a casa. Sus libros parecían un lío de papel grueso y un poco de salsa de las sobras de su ramen se había vertido fuera, haciendo que todo tuviera un ligero color amarillento. Ahora un olor extremadamente desagradable emanaba de su mochila. Aun así, se la colgó de uno de sus hombros y se abrió paso por los pasillos vacíos de la escuela, esperando que no hubiera nadie que se diera cuenta de la leve humedad de su ropa o del chapoteo de sus zapatos al caminar.

Pero mientras se abría camino a través de la escuela, vio que había alguien a lo largo del pasillo... en la puerta de su casillero. A medida que se acercaba, pudo diferenciar a Sasuke vuelto de espaldas. Tenía las mangas enrolladas, una esponja en la mano y un cubo de algún líquido jabonoso junto a él.

"¿Qué estás haciendo?" preguntó Naruto. Su voz sonaba muy fuerte por estar en un pasillo completamente tranquilo, y pudo jurar que vio a Sasuke saltar un poco, pero cuando el chico se volteó su rostro era tan sereno como una piscina de agua.

"Limpiar. Obviamente."

Los ojos de Naruto se abrieron mientras miraba detrás del chico de pelo oscuro. La pintura roja de esa mañana era prácticamente invisible.

"¿Por qué- por qué tú...?" masculló Naruto. Miró a Sasuke con asombro.

El pelinegro se encogió de hombros. "También había pintura en mi taquilla. No quiero este tipo de desorden a mi alrededor."

Naruto se volvió para ver el casillero. Era cierto, algunas manchas de la pintura del mensaje se habían extendido hacia la taquilla que estaba junto a la suya.

"Sabía que tú no te ibas a molestar en hacerlo, así que pensé que lo mejor sería hacerlo yo. Me molesta. Y tú me molestas hasta cuando no estás cerca, dejando que tus problemas me afecten." Sasuke se bajó las mangas y recogió el cubo.

Naruto no sabía por qué se llenó de decepción ante esas palabras. ¿Qué importaba que Sasuke lo hubiera hecho solamente para limpiar su propia taquilla? Por supuesto que era por eso... pero por un momento pensó que...

No pudo evitar que la ira aflorara en su interior. "¡Bueno, lo siento por mis putos problema! ¡Les voy a pedir a los demás chicos educadamente que escriban sus mensajes de odio hacia mí solo en mi casillero la próxima vez para que no jodan tu preciosa vida!"

Se volvió con rapidez, caminando sin desacelerar el paso por el pasillo, dejando al Uchiha mirándolo sin decir nada por segunda vez esa semana.


La práctica de fútbol continuó igual después de eso. Gai los hacía trabajar hasta que lo único que querían era tirarse en el suelo. Los otros chicos ignoraban a Naruto la mayor parte del tiempo, algo por lo que Naruto estaba agradecido.

Cada vez que tenía un poco de tiempo libre practicaba con Neji en el gimnasio, y otras noches practicaba por su cuenta en el parque. Neji le había mostrado algunos buenos trucos como hacer una finta y levantar el balón con la punta del pie, pero fue en una noche cálida de primavera que Naruto descubrió algo nuevo.

Estaba solo en el oscuro parque practicando en lanzar el balón hacia su objetivo. Estaba agotado y sus pies dolían, pero sabía que tenía que practicar aún más para ponerse al día con los otros chicos. Se echó hacia atrás y dio unos pasos rápidos hacia el balón cuando tropezó ligeramente. Su pie golpeó la pelota en un ángulo extraño y salió disparada. Entonces, increíblemente, la pelota realizó una especie de arco en el aire, curvándose hacia la izquierda. Se alejó de su objetivo, pero Naruto sintió una gran emoción en su pecho.

Había hecho que la pelota girara en el aire en una dirección totalmente diferente a una línea recta. Nadie lo vería venir... un arma secreta.


"¡Neji!" gritó en el gimnasio al día siguiente recibiendo miradas de algunos de los otros estudiantes. "Neji, quiero mostrarte algo."

"¿Qué?"

"¡Creo que acabo de descubrir una nueva técnica!"

Neji no se puso tan emocionado como había esperado Naruto. En su lugar, levantó una oscura ceja.

"¿Cuál es?"

Naruto se encogió de hombros. "La he llamado Rasengan. No sé como se llama en realidad. Tú eres el experto en el fútbol... uh, pero la pelota gira."

Neji lo miró monótonamente. "Eso, Naruto, es lo que se conoce como hacer girar la pelota."

"Sí, pero... así" dijo Naruto, agitando los brazos como para mostrar la magnitud del giro.

"Veámoslo entonces," respondió dando un paso hacia atrás. Naruto retrocedió unos cuantos pasos como lo había hecho la primera noche, y le dió una patada a la pelota en el mismo lugar en el que la había golpeado antes. Salió disparada en un extraño ángulo, pero no realizó ninguna curva, la pelota simplemente cayó a un lado del gimnasio. "Impresionante," comentó Neji con sarcasmo.

"¡Espera, eso no era todo! Primero iba en dirección recta y luego se curvó y... fue increíble," terminó Naruto sin mucho ánimo.

Neji suspiró. "Creo que necesitas practicarlo, pero no me gustaría perder el tiempo con un solo movimiento, Naruto. El partido se está acercando y necesitas trabajar en el fortalecimiento de tu forma de juego en general."

"Bien..." Naruto asintió vagamente. "Sí."

Ese día estuvo practicando con Neji, pero cuando volvió solo al parque no pudo resistirse a probar el movimiento otra vez, y con el paso de los días, comenzó a mejorar el tiro, aprendiendo la técnica y apuntando al objetivo con mayor y mayor precisión. Y con cada día, el gran partido se acercaba.


"Naruto, ¿puedo hablar un momento contigo?"

El chico se quedó atrás con aprensión a la vez que los otros estudiantes salían del aula. Normalmente, no era una buena señal cuando los maestros querían hablar con él.

Orochimaru despejó su escritorio de papeles.

"He notado que has tenido un pequeño accidente, Naruto-kun." ¿kun?

Naruto parpadeó. Oh si. Las marcas que había conseguido en la pelea con Kenta.

"Sí, uh, me di un golpe en la cara con la puerta de mi casillero."

Orochimaru sonrió. "Qué torpe."

Naruto se encogió de hombros con incomodidez. "Soy alguien torpe."

El maestro se sentó en su silla. "Tu tutor es Shunsuke, ¿no?"

El rubio asintió en respuesta.

"Supongo que él no es la razón por la que tienes ese moratón."

"Joder, no," dijo Naruto rápidamente, y luego murmuró, "No tiene tiempo para eso."

"Ya veo," dijo Orochimaru, sin mencionar la maldición para alivio de Naruto. "Bueno, me alegra oír que no te está haciendo daño, ya que shunsuke es un amigo mío. De hecho, si fueras tan amable de entregarle esto estaría muy agradecido." Orochimaru abrió un cajón y sacó un paquete de color marrón claro. Algo repiqueteó un poco en el interior del paquete cuando se lo entregó.

"Sí, eso creo," dijo Naruto mirando el paquete dudosamente antes de guardarlo en su mochila.

"Gracias, Naruto-kun," ronroneó el maestro.

Naruto se iba a ir, pero se detuvo en mitad de su camino hacia la puerta. La curiosidad sacaba lo mejor de él. "¿De qué conoces a Shunsuke?"

Orochimaru le sonrió. "Él era mi abogado".

Naruto se le quedó mirando. "¿Shunsuke es abogado?"

"Solía serlo," lo corrigió el maestro. "Por desgracia, perdió la práctica. Pero todavía hace algunos trabajos para mí. Somos viejos amigos."

La sonrisa se extendió por su cara, pero no llegó a los ojos de Naruto y sintió un escalofrío por la espalda.

"Si pudieras entregarle eso de mi parte, Naruto-kun..."

El chico asintió y se volvió para irse. Los ojos amarillos lo seguieron hasta que salió de la habitación.


Cuando llegó a su apartamento, o más bien, al apartamento de Shunsuke, la puerta estaba abierta, pero la sala de estar estaba vacía. Los ojos de Naruto se dirigieron a la puerta del dormitorio de Shunsuke. Debía estar ahí. Ahora que lo pensaba, Naruto nunca había visto esa habitación. Se acercó y tocó. Nada.

Volvió a llamar.

Pudo escuchar el roce de la ropa y luego el ruido sordo de los pasos del hombres. La puerta se abrió y Shunsuke lo fulminó con la mirada.

"¿Qué coño te crees que estás haciendo?"

Naruto frunció el ceño. "Oh, ya sabes, sólo entregarte tu mierda y ser una persona increíble."

El rubio levantó el paquete y los ojos de Shunsuke se ampliaron.

"Orochimaru-sensei me pidió que te diera esto."

"Bien," dijo Shunsuke de mala gana tomando el paquete. "Gracias."

Miró a Naruto cuando el niño no se movió.

"¿Pasa algo más?"

Naruto se encontró con una mirada dura. "Solías ser abogado." Shunsuke se puso rígido. "¿Que pasó?"

"¡No es tu puto asunto! ¡Dale a Orochimaru saludos de mi parte!" Y cerró la puerta en la cara de Naruto.

El chico le sacó la lengua a la puerta. Estúpido Shunsuke. Él tío era un completo gilipollas. Naruto suspiró y entró en su habitación. Abrió la puerta de su armario y se encontró con la lamentable vista de cinco paquetes de ramen solitarios.

Eso... no era bueno. ¿Qué es lo que le iban a durar? ¿3 días? 5 si sólo se come uno por día. Naruto había notado que su estómago se había vuelto más plano, sus costillas y los huesos de la cadera se notaban un poco más de lo que lo harían con una dieta de puro ramen. Afortunadamente, no era demasiado perceptible debajo de su camisa.

Necesitaba encontrar un trabajo, y pronto. El tiempo se le estaba acabando. Agarró un paquete de ramen, lo abrió con los dientes y fue a la cocina para verter su contenido en la sartén. Estuvo pensando muho durante la última semana. Tantas cosas habían sucedido que apenas tenía tiempo de buscar un empleo. Había intentado hacerlo el fin de semana con Rojo colgando detrás de él, pero ni un solo lugar al que había ido requería de personal nuevo, y mucho menos lo querrían a él. El rubio resopló. En realidad, había sido tan estúpido como para usar su verdadero nombre, y al instante lo habían largado a la calle más rápido de lo que podía parpadear.

Naruto devoró su ramen y salió del apartameto. Ya era de noche y hacía algo de frío. Hoy iba a encontrar un puesto de trabajo, no importaba qué. Tal vez si iba un poco más lejos fuera de la ciudad...

Pasó tienda tras tienda. Ropa, supermercados, farmacias, incluso una tienda de perfumes en el que el agente de ventas lo miraba como si fuera una peste, echándolo de allí tan pronto como la palabra "trabajo" salió de sus labios. Era evidente que había estado demasiado tiempo oliendo todo tipo de perfumes, ya que su nariz parecía estar arrugada en un estado de permanente desagrado.

Siempre, en cada lugar, le daban la misma respuesta. No estamos contratando. No estamos contratando. No estamos contratando. Esas palabras estaban empezando a sonar como una especie de cancioncilla en su cabeza. ¿Quién en ese puto lugar estaba contratando?

Había vagado bastante lejos de la parte elegante de la ciudad. Fue entonces cuando Naruto los vio. Había unos pequeños quioscos colocados cuesta abajo en la esquina de la carretera. Un letrero rojo neón brillaba de forma intermitente. El rubio entró.

Un hombre estaba apilando estantes detrás del mostrador. A juzgar por su envejecida apariencia, las entradas de su cabello y su aspecto abatido, ese tipo debía ser probablemente el dueño del lugar. Naruto se aclaró la garganta y el hombre se volvió. Tenía los ojos oscuros con bolsas, los cuales miraron al chico con sospecha.

"¿Puedo ayudarte?"

Naruto le dio su sonrisa más encantadora, mostrando todos sus dientes. "Más bien, ¿puedo yo ayudarle en algo? ¡Puedo mejorar su negocio y su vida en tan sólo un segundo!"

El hombre levantó una ceja ante ese extraño discurso de venta, pero Naruto siguió adelante, "Uh, es decir, ¡deja que le ayude aquí y no se arrepentirá!"

El rostro del hombre se relajó al comprenderlo en una expresión cansada.

"¿Quieres trabajar aquí? Lo siento, pero no est-"

"Antes de que termine la frase," interrumpió Naruto rápidamente "Sólo escuche lo que tengo que decir. Voy a hacer lo que sea necesario. Voy a trabajar duro. No encontrará un trabajador más dedicado."

El hombre parecía impresionado.

"Voy a trabajar todos las horas que necesite fuera del horario de la escuela," dijo Naruto desesperadamente. "¡Voy a trabajar por poco!"

Ahora el hombre mostró cierto interés. "¿Cuánto?"

Naruto dijo la primera cifra que se le vino a la mente. "¿Cuatro dólares por hora?"

La boca del hombre dibujó una delgada línea con los labios.

"Tres dólares," dijo Naruto rápidamente.

"Bueno, puede ser que necesite un chico del periódico por las mañanas... Dos dólares y es un trato, chico."

Naruto no lo dudó. "Que sean dos dólares."

El hombre sonrió, los pesados pliegues de su rostro se arrugaron. "Listo. ¿Cuál es tu nombre?"

"Daisuke," dijo Naruto dando el nombre falso que había adoptado.

"Bueno, Daisuke. Acabas de conseguir un trabajo. Tienes que estar aquí a las 6:00, y ya iremos viendo cómo van las cosas." El hombre se asomó para ver mejor al adolescente, como si estuviera evaluándolo. "Esto tiene que ser extraoficial. Eso significa que tu salario no será gravado si te lo doy directamente."

No jodas. Y además así puede darle un salario ridículamente bajo, pero Naruto sólo sonrió y asintió.

"No hay problema, Sr. Uhhh..."

"Atsushi," completó el hombre.

"Sr. Atsushi." Sonrió Naruto. "Gracias. Muchas gracias. No se arrepentirá de esto."

"Espero que no," dijo el hombre, y Naruto salió de la tienda feliz. El tintineo de la puerta se escuchó ligeramente detrás de él.

Él... Naruto Uzumaki... ¡Tenía un trabajo! Está bien, no era estúpido. Sabía que iba a trabajar por una miseria. Pero hooombreeeee, ¡tenía trabajo! No debía preocuparse por la comida. Dos dólares al día podían ser suficientes para comprar una buena cantidad de ramen, y hasta quizás para algunas otras cosas. ¿Verduras? Demonios, no. Su vida estaba oficialmente mejorando.


A la mañana siguiente Naruto se levantó a las 5 am. Le tomó 45 minutos para llegar a su nuevo puesto de trabajo, por lo que se duchó y salió del apartamento a gran velocidad. Llegó temprano para encontrarse con una bolsa de papeles.

"Necesito que los entregues todos dentro de una hora. Estas son las direcciones y aquí tienes un mapa. No me decepciones, Daisuke."

Naruto asintió y le dedicó una sonrisa. "Nunca lo decepcionaré."

Y con eso se fue corriendo. Las casas alrededor de la zona consistían principalmente en pisos, pero había varias zonas con adosados. Había muchos sitios a donde debía ir, por lo que Naruto fue de un lado a otro corriendo. Así, media hora pasó rápidamente, y sólo le faltaba un tercio del trabajo. Volvió a los quioscos de prensa cuando faltaban dos minutos para las 7, sin aliento y sudando. Atsushi estaba esperándolo, y le dio una mirada de sorpresa.

"Estoy impresionado. La mayoría no consigue terminar todas las entregas ni en una hora la primera vez."

Naruto se inclinó sobre el mostrador todavía jadeante. "Yo... no... ja ... soy como la mayoría."

El hombre se rió. "Bueno, toma, supongo que te lo has ganado." le extendió los dos dólares a Naruto, y el chico no pudo evitar sonreír mientras los tomaba. El dinero hacía un hermoso sonido tintineante en su bolsillo mientras se dirigía a la escuela.


Entre el trabajo, la escuela, la detención y las prácticas de fútbol, el rubio apenas tenía tiempo de pensar en otra cosa. Colapsaba agotado en su cama por la noche sólo para levantarse a las 5 de la mañana. Pero tenía comida. Tenía amigos. Y por primera vez en su vida, se sintía feliz.

Sonreía abiertamente a sus padres cuando llegaba a casa por las tardes y les contaba sobre su día. Ellos precían reflejar una gran felicidad en las sonrisas que tenían en la fotografía.

Durante esas últimas semanas la detención seguía siendo igual de agotadora. Sin embargo, había logrado crear un sistema. Lo limpiaba todo en un orden determinado, y cada vez lo hacía más y más rápido, hasta que finalmente, un martes por la tarde, se apartó triunfalmente en el plazo de media hora, diciendo la frase más satisfactoria que jamás había pronunciado.

"Ya he terminado, Ibiki-sensei."

Ibiki se levantó y examinó la ahabitación, mientras que Naruto se quedó allí con una sonrisa de suficiencia.

"Bueno," dijo Ibiki finalmente. "Parece que has conseguido hacerlo, Uzumaki."

Naruto levantó un puño. "¡Sí, soy el maestro de la limpieza!"

Ibiki sonrió. "¿De verdad?"

La mirada de suficiencia en el rostro de Naruto vaciló un poco. "Uh..."

"Bueno, si eres el maestro de la limpieza estoy seguro de que podemos subir un poco la dificultad del reto. Ya sabes, para hacer el examen del nivel de maestro."

Naruto retrocedió lentamente, levantando un poco las manos. "N-no, así está bien. No hace falta comprobarlo."

"Oh, pero lo vas a hacer," dijo Ibiki aún con ese sonrisa. "Ven conmigo."

Naruto suspiró y siguió al profesor por los pasillos. Temía pensar en lo que venía, pero cuando llegaron al lugar e Ibiki abrió la puerta, no pudo evitar el abrir la boca en estado de shock.

La habitación parecía extenderse hacia el infinito, restos de comida cubrían las mesas, y había salpicaduras de jugo y a saber qué otras cosas en el suelo.

Miró a Ibiki con incredulidad. "¿La cafetería? No lo dirás en serio."

"Oh, pero sí que lo hago, Uzumaki," dijo Ibiki. Cogió un cubo y una fregona de la esquina y se las tendió al adolescente. "Tienes una hora."


Tres días más tarde y estaba de nuevo en la aburrida clase de física. Todo el mundo estaba esperando a que Orochimaru llegara, todos excepto Naruto, que estaba desplomado sobre su escritorio, completamente agotado. La limpieza y el trabajo de los últimos días lo habían cansado demasiado. A su alrededor, la charla de los estudiantes iba acompañada por un zumbido de emoción causado por el partido que iba a haber la próxima semana. Dos voces agudas se elevaban por encima de las demás y llegaron hacia los oídos de Naruto mientras yacía con la cabeza recostada en sus brazos.

"¡Ooooh, Sasuke en pantalones cortos! ¡No puedo esperar!" dijo la primera voz. Ino, pensó Naruto con gravedad.

"He oído que es un jugador increíble," dijo la otra felizmente. Sakura.

"Bueno, duh, por supuesto que lo es, Sakura. Es Sasuke."

Naruto rodó los ojos bajo sus párpados cerrados.

"¿Quién más va a jugar de nuestro año?" preguntó Sakura.

"Hmm..." pensó Ino por un momento. "Bueno, Kiba, Shino, Lee, Choji... um..."

"¿Shikamaru?"

Ino se rió. "No seas estúpida. ¿Crees que podría molestarse en correr arriba y abajo de un campo y detrás de una pelota? No, pero no estoy segura de cuáles son todos los miembros del equipo. ¡Ah, sí! ¡Neji! Y... ese..." bajó la voz repentinamente, y Naruto se tuvo que esforzar para poder escucharla. "Ese chico, Uzumaki."

"¿No ha estado entrenando con Neji?" murmuró Sakura. Los susurros de las chicas se iban haciendo cada vez más y más silenciosos, y Naruto se dió por vencido de tratar de escuchar. Después de unos momentos, sin embargo, levantó la vista para encontrarse con un par de ojos de color verde pálido. Sakura estaba sonriendo con nerviosismo, retorciendo un mechón de pelo de color rosa alrededor de su dedo. "Oye, Naruto, ¿verdad?"

¿Estaba soñando? Miró por encima del hombro. No, no había ningún otro Naruto en la habitación.

"Ey," respondió él finalmente.

Ino estaba de pie al lado de Sakura, con el ceño fruncido y medio, medio curiosa. "No deberíamos estar hablando con él," le susurró a Sakura. Luego rodó los ojos cuando ni Salura ni Naruto comenzaron a hablar.

"Entonces, ¿qué pasa con usted y Neji?"

Naruto volvió sus grandes ojos azules hacia ella.

"¿Qué quieres decir?" preguntó.

"Ya sabes, pasáis todo el rato juntos. El almuerzo, el fútbol.. ¿qué es lo que pasa?"

Naruto frunció el ceño y se encogió de hombros. "Somos amigos, supongo."

"Neji no tiene amigos," dijo Ino con sorpresa. "Quiero decir, que no sólo... sale con la gente... por... por diversión."

Naruto se frotó la parte posterior de la cabeza. "Uuuh, no sé lo que quieres que te diga. Nos llevamos bien y estamos juntos. ¿No es eso normal?"

Sakura negó con la cabeza mientras lo miraba fijamente con sus brillantes ojos verdes. "No para Neji."

"Eres un tipo extraño, Naruto," dijo Ino mientras caminaba de regreso a su escritorio. Sakura le dio a Naruto una pequeña sonrisa antes de seguir a su amiga.

¿Soy extraño? pensó Naruto. ¿Por qué eran las chicas tan confusas?

En ese momento todas las conversaciónes que había en el aula se detuvieron. Orochimaru entró en la habitación, y durante la siguiente hora se hallaron absorbidos por ecuaciones complejas y teoría.

Después de la clase, Naruto estaba guardando sus cosas para irse, pero Orochimaru se acercó a su escritorio.

"Naruto-kun." Ese honorífico estúpido otra vez. "¿Has conseguido entregar el paquete bien la semana pasada?" Naruto asintió y Orochimaru sonrió. "Sabía que podía contar contigo. Tal vez podrías darle esto también." Le tendió otro paquete marrón y Naruto lo miró con curiosidad.

¿Qué era lo que Orochimaru le tenía que dar de nuevo? No podían ser documentos. El paquete no era lo suficientemente plano, y también estaba ese sonido extraño de su interior.

"Ah, y sé que tal vez te estoy pidiendo mucho, pero... ¿podrías entregar esto en el camino hacia tu casa. Creo que está por tu ruta. Vas andando, ¿verdad?"

Le tendió otro paquete marrón. Naruto frunció el ceño ligeramente. Esas entregas ¿Por qué no podía hacerlas Orochimaru?

"Por supuesto, no te voy a pedir que me hagas un mandado de forma gratuita," dijo el maestro suavemente mientras sacaba un billete de diez dólares de su bolsillo. Los ojos Naruto se ampliaron. "¿Esto cubre tu problema?"

"Uh, no tienes que pagarme."

Orochimaru sonrió. "Pero quiero hacerlo, Naruto-kun. Sé que las cosas no han sido fáciles para ti. Por favor, tómalo."

"Estoy bien. Quiero decir, ahora tengo trabajo y todo." No sabía por qué estaba discutiendo tanto. Eso era dinero gratis. Podría comprar toneladas de ramen y tal vez un poco de chocolate. Aún así... simplemente... lo veía raro.

"¿Has encontrado trabajo ya?" dijo el hombre con calma y algo de sorpresa. "Debes ser alguien muy trabajador." Sonrió. "Bien hecho, pero por favor, deja que te de esto para ayudarte. Tengo dinero de sobra y me ayudarías mucho. Tengo muchas cosas que hacer y no tengo tiempo para completar mis propios recados. Si pudieras..."

Tomó la mano de Naruto y colocó el billete en la palma de su mano, curvando los dedos de Naruto sobre él. El rubio aceptó el billete y retiró su mano rápidamente. Los dedos de Orochimaru estaban helados.

"Um, bueno, gracias."

"No, en absoluto. Tu eres el que me está haciendo un favor, Naruto-kun."

Naruto se quedó allí quieto sin saber qué hacer por un momento. "Bueno, yo... Será mejor que me vaya a detención. Nos vemos."

"Hasta la próxima, Naruto-kun." El maestro le sonrió y Naruto salió de la habitación.


Y la cosa continúa...

Cambiando de tema, antes de que mi móvil se rompiera, estaba planeando subir otro fic, pero de ao no exorcist. Ya tenía varios capítulos, y por suerte he logrado recuperarlos, así que he decidido comenzar a publicarlo como muy tarde mañana. Ya sabéis, si os gusta ao no exorcist, solo tenéis que ir a mi perfil~ Y por si os lo preguntáis... es otra traducción. Yo tengo buena imaginación, de verdad, pero al cabo del tiempo la pierdo. Digamos... que es momentánea XD.

Por si alguien no sabe a lo que se refiere a que el salario de Naruto no estará gravado, os explico. El gravamen son los impuestos que se pagan cuando a alguien le dan su salario, así que eso significaría que a Naruto no le quitarían nada de los dos dólares que le dan, pero también sería beneficioso para el jefe, pues así no queda registrado la cantidad de dinero que le da a Naruto. Creo que es eso, vaya XD

Y por último, voy a subir capítulo semana sí semana no, normalmente serán los martes, a no ser que haya algún imprevisto.

Nos leemos~