Chloe no pudo detener a Sam, cuando quiso llegar hasta él, el cazador ya había abierto un poco la puerta que encerraba a su hermano. Tan sólo escuchó un ruido de pasos, antes de que Sam saliera lanzado contra la otra parte de la habitación. Ella se quedó parada donde estaba al ver la sombra de Dean aparecer delante de ella.

El cazador, respiraba entrecortadamente, al cabeza baja, pero la mirada clavada en Chloe. Sonreía, pero aquel gesto le daba miedo, pues lo cierto era que no parecía nada humano. Miró a Sam, que se estaba empezando a levantar del suelo, aunque se le veía dolorido, desde luego no iba ser un buen contrincante para Dean.

"Dean, tienes que tranquilizarte." Consiguió decir Chloe pese a lo nerviosa que estaba. Sentái su corazón latiendo con tanta fuerza, que estaba segura que se le saldría del pecho en cualquier momento.

Dean lo estaba escuchando, escuchaba el corazón tanto de su hermano como de Chloe, los dos latían tan rápido, casi al unísono, estaban aterrados y eso le hacía sentir poderoso, como si de un auténtico cazador de la savana africana se tratara, a punto de atrapar a las gacelas.

Nunca se había sentido así, tan fuerte, tan seguro de si mismo, tan predispuesto a matar. Amplió todavía mas su horrible sonrisa al ver que Chloe daba un paso atrás y se acercaba a Sam.

"Dean… Dean soy tu hermano y se que estás ahí. No voy a permitir que una maldita infección se apodere de ti tan fácilmente. Eres un luchador." Sam se puso en pie y rodeó con sus brazos el cuerpo de Chloe, como si así pudiera protegerla de un inminente ataque de Dean. "Se quien eres y se que puedes luchar contra esto."

Pero no retrocedió, no se detuvo, como si las palabras de Sam no le estuvieran afectando en absoluto. En realidad casi no era capaz de reconocer la voz de su hermano, escuchaba una voz, pero no había gran cosa en ella que la hiciera familiar, como para que le hiciera perder la concentración en el ataque que estaba a punto de hacer.

Lo cierto era que estaba muerto de hambre y casi podía ver la sangre bombeando las venas de Sam y Chloe.

"Dean…"

"¿ves como era una mala idea abrir la puerta?" Chloe pegó su cuerpo todo lo que pudo a Sam, sin apartar la mirada de Dean, pues en cualquier momento, saltaría contra ellos y todo habría terminado.

Había visto los videos de cómo atacaban aquellas criaturas y aunque Dean todavía no se encontraba en un estado tan salvaje, no había duda, que no le quedaba mucho tiempo. Emil lo había dicho, Oliver le había mordido en distintos sitios, seguramente eso había esparcido el veneno mucho más rápidamente.

No podía dejar de ver en su mente, las imagines de esos ataques, tan brutales, faltos completamente de humanidad y le aterraba la idea de ser ella la siguiente en morir o lo que era peor todavía, terminar convirtiéndose en una más de esas criaturas y comenzar a matar.

"Chloe, voy a hacer que Dean venga a por mi, soy su hermano, seguro que tiene muchos más motivos para matarme a mi."

"No, no permitiré que te sacrifiques por mi. nunca se lo he permitido a Clark o a Oliver, no voy a dejar que lo hagas tu ahora." Chloe cogió con fuerza la mano de Sam y se dio la vuelta.

En ese momento no le importaba que Dean estuviera allí, que pudiera atacarle y matarla sin darse cuenta. Tan solo le importaba Sam, no podía verla como una chica débil y frágil a la que debía cuidar. Chloe era mucho más fuerte de lo que podía parecer y sin duda había vivido mucho más que la mayoría de la gente.

"Estamos juntos en esto, así que nadie va sacrificarse por nadie." Cogió a Sam de la cazadora y lo acercó lo suficiente para conseguir darle un beso en los labios.

Sam sonrió, ya sabía que Chloe había leído mucho sobre él y seguramente conocería toda su vida mejor que el propio Sam, pero había algo que los papeles y los informes no decían de él, no decían de ningún miembro de su familia.

"Lo siento, pero no puedo permitir que Dean te haga daño."

Chloe estaba preparada para llevarle la contraria, cuando Sam la echó a un lado, no cayó al suelo, pero perdió el equilibrio durante un momento, el tiempo suficiente para que Sam pudiera alejarse de ella y sacar su arma.

Por mucho que hubiera ocurrido entre ellos, Sam nunca había llegado a pensar en poder disparar realmente alguna vez a su hermano. Ahora le apuntaba con su arma, con pulso tembloroso pues la sola idea de hacer aquello; le rompía el corazón hasta niveles totalmente insospechados. Pero se trataba de salvar, al menos, el alma de su hermano impidiendo que hiciera daño a ninguna persona inocente, Dean jamás se lo perdonaría y si despertaba después de haberlos matado… eso acabaría para siempre con él.

"Sam espera, no lo hagas." Chloe fue hasta él, no se podía creer lo que el cazador estaba a punto de hacer. "Clark y Emil están a punto de llegar y traerán con ellos el antídoto."

"Mírale." Sam notó que los ojos empezaban a cubrírsele de lágrimas, algo le decía que no había forma de evitar lo que había ocurrido y que desde luego era culpa suya.

Había abierto la puerta, había dejado escapar a su hermano y había puesto en peligro a Chloe, cuando podía haberlo evitado. Todo tenía consecuencias, eso era algo que había aprendido a lo largo de los años. Todo tenía un precio y había llegado el momento de preguntarse si estaba dispuesto a pagarlo. Dean podía sobrevivir, pero para eso, tenía que permitir que le atacara y salir con vida, sin ser mordido. Podía hacerlo, había pasado por cosas peores, pero no estaba completamente seguro de poder mantener a Chloe fuera de peligro.

"Ese no es mi hermano, ni siquiera veo un atisbo de ser humano en él."

Dio un paso adelante para llamar la atención de Dean, si no se atrevía a dispararle, al menos lo llevaría de vuelta a la habitación y tal vez con un poco de suerte, podría cerrar la puerta antes de ser alcanzado por su hermano.

"Chloe tienes que prometerme una cosa."

La puerta no estaba lejos, pero había visto como atacaban esas cosas, tan sólo Clark había podido enfrentarse a ellos. eran rápidos, demasiado para alguien normal, incluso para alguien acostumbrado como Oliver y los dientes que poco a poco estaban creciendo en el interior de la boca de su hermano, se convertían armas mortíferas si atrapaban un brazo o cualquier parte del cuerpo humano.

No podía haber ningún error y pese a que sabía que él podía hacer su parte y llevar a Dean hasta la habitación, le preocupaba que Chloe no pudiera cumplir con lo que le iba a pedir.

"Nada de promesas Sam."

"Por favor, Chloe. Tienes que prometerme que si las cosas salen mal, si mi hermano me atrapa, no le darás opción a atacarte. Toma." Le lanzó un segundo arma, la de Dean. Chloe la cogió con rapidez, pero no se sentía bien llevando una cosa así entre las manos. "Si no consigo que entre en la habitación, o si me muerde y me infecta, no dejes que te hagamos daño."

"Sam…"

"Ha sido mi culpa, lo se, los sentimientos por mi hermano me cegaron, Dean siempre me lo dice y hasta ahora no me había dado cuenta de verdad." Las palabras de Dean resonaron con fuerza en su cabeza mientras se movía a la habitación de la que había salido Dean. "Somos la debilidad el uno del otro. Todos nuestros enemigos lo saben y creo que la infección que se está apoderando de mi hermano, también lo sabe o lo ha visto dentro de él y lo está usando contra nosotros." Continuó reculando, unos pocos pasos más y tendría la puerta a la altura de sus manos. "Sabe que al fin y al cabo no podría hacerle daño, no podría disparar a Dean y piensa que eso me va a detener. Por eso necesito que lo hagas tu."

Chloe no contestó. no podía hacerlo, Sam estaba a punto de sacrificarse después de todo y lo más frustrante y desesperante, era que sabía que no había otra forma de actuar.

"Chloe, prométemelo, que pase lo que pase, saldrás con vida de aquí. ¡Prométemelo! De lo contrario tendré que decir que me estoy enamorando de ti, de tu sonrisa, den brillo de tu mirada cuando estás en medio de una investigación; todo lo que hay en ti me encanta y por eso necesito que salgas de aquí. Alguien como tu no podría morir."

Las manos de Sam contaron la puerta. Miró a Chloe, ahora si que la había dejado completamente sin palabras. Hacía mucho que alguien no le decía algo así y mucho menos alguien que realmente le gustaba. El cazador sonrió y ella hizo lo mismo. Había llegado el momento de la verdad.

"Te lo prometo."

Sam entró en la habitación, con la esperanza, no demasiado segura de que Dean fuera a seguirle.

No lo hizo, no entró en la habitación y durante lo segundos en los que Sam no pudo ver nada en el interior de esa habitación, Sam creyó que se le caía el mundo encima. Seguramente la infección que movía a su hermano era mucho más inteligente de lo que él había creído y cuando Sam había desaparecido se había lanzado contra Chloe.

Lo vio en su mente, el depredador saltando, Chloe sin atreverse a dispararle o tal vez porque no le había dado tiempo, caía al suelo. un momento más tarde, estaría muerta, con una mordedura en la yugular o tal vez tan sólo había recibido un arañazo que la había condenado.

"Sam, ven a ver esto."

La voz de Chloe no podía sonar más melodiosa en ese momento. Sam salió de la habitación a toda prisa y buscó a Chloe con la mirada. Estaba donde la había dejado, con el arma en la mano pero sin apuntar a nadie.

Volvió a mirar a su alrededor, pero no encontró a su hermano.

"¿Dónde está?"

Chloe señaló a la espalda de Sam y cuando este se dio la vuelta, no podía creer lo que estaba viendo, definitivamente, Dean todavía estaba dentro de su propio cuerpo, luchando contra esa terrible enfermedad que trataba de destruirle.

Estaba arrodillado en el suelo, Sam y Chloe habían desaparecido de su mente y tan sólo veía a una persona, la misma que trataba de tocar a través del cristal que los separaba, Dean y Oliver con las palmas de las manos extendidas, mirándose fijamente, buscando algo, tal vez los últimos resquicios de humanidad. Dean sonrió, como si se tratara de él mismo, tal vez era Dean después de todo y ver a Oliver le recordara quien era en realidad.

De repente Dean cayó al suelo inconsciente, Sam se acercó rápidamente hasta él, pero una voz a su espalda le detuvo.

"Te dije que no le dejaras salir."

Al darse la vuelta, Clark y Emil estaban allí.

"¿Qué le has hecho?" Preguntó directamente a Clark.

"Tan solo están fuera de juego." Emil fue el que contestó, mostrando la pistola de tranquilizantes que tenía en la mano. "Despertará en una hora más o menos así tendremos que trabajar rápido. Solo hay un problema."

Sam guardó silencio, esperando que el médico siguiera, pero Emil bajó la mirada, pues sabía que lo estaba a punto de decir no iba a ser nada fácil para Sam.

"Sólo hemos encontrado antídoto para dos de ellos. Lois es la que lleva más tiempo en este estado." Sam asintió, en eso tenía razón, había visto el cambio que se había producido en ella y sin duda se lo merecía. "¿A quien le damos el otro? Se que no es fácil Sam, pero Olive conoce muy bien a Tess Mercer y ella esa única persona que nos puede ayudar a conseguir más."

"¿Cuánto tiempo tendría Dean si no le damos en antídoto ahora?"

Nadie contestó, desgraciadamente, nadie tenía esa respuesta.