Hola amigos, buenos días, buenas tardes buenas noches ¿Cómo estas todo mis viejos y nuevos lectores?. Primero que nada quiero disculparme totalmente por el increíble de poder publicar el capitulo que todos había estado esperando, pero que se me habían presentado muchas situaciones tanto personales como sociales, eh tenido que pasar por un momento de depresión muy grave. Pero dejando eso a un lado quiero decir que hace tiempo yo eh tratado de terminar este capítulo fuera como fuera, pero es que eh tenido un terrible bloqueo de escritor que no me sacar las ideas que me hacían falta para el fic, pero finalmente lo logré. Antes que nada quisiera mandarle un cordial saludo a todos mis compañeros de de fanfiction, empezando por Carmonator, cuyo fic titulado el pergamino secreto a logrado brindarme de muy buenas ideas para el fic ha medida que ha seguido avanzado, a novasonic (Shadowstar) donde quiera que se encuentre espero que puedas leer mi fic y dejar tu comentario, te lo agradecería mucho en verdad, y a Feliks, que aparte de saludarlo quiero decir adecuadamente que estas palabras… Feliks despues de la charla que habíamos tenido sobre mi fic y de que me dijiste que sea sincero y lo dejara quiero decirte algunas palabras….. QUE YO NUNCA VOY A DEJAR ESTE FIC HASTA TERMINARLO COMO DEBE SER, me lo propongo no importa cuánto me tarde este fic concluirá sin cambio alguno. Aun mantengo mi promesa de hacerlo y de poder continuar con el resto de mis proyectos.

Por otra parte, como ya sabrán este fic esta nada que basado en la primera película, la segunda llegó más rápido de que me esperaba, así cuando logre terminar este fic, veré si puedo sacar algunas ideas para una nueva historia que sea la continuaciones la secuela.

Sin más tiempo que perder le invito a leer el capitulo 10, que quiero agregar que no me siento del todo orgulloso con el trabajo que hice, este ha sido el fic mas difícil que pude haber escrito por que ahí está uno de los personajes que mas yo odio… ya saben quien, así como esto está para rato, le aconsejo que traigan algo para comer o beber, acomode su asiento lo mas que puedan, Lean, disfruten y comenten a este capítulo que quiera ti titularlo.

La Marca del Demonio Parte 1

Atentamente Master Falcon


La noche; presente en el peor momento, ahogando los pequeños rincones de oscuridad, las nubes difíciles de reconocer en el inmenso he infinito manto negro, llenos de estrellas que son su única iluminación sin olvidar la gran luna, enorme y brillante, la única que puede dar poca iluminación para quienes se perdieran en un camino llenos de sombras.

Pero su presencia no favorecía la situación. Solo lo llena de un inmenso temor para un pequeño pueblo que su única costumbre fue la paz, cooperativitas e igualdad sin importar la raza de cada quien. Todo un pueblo pacífico y de principio a fin, que ahora, tuvo la peor suerte de todas. El gran pueblo de Mao ahora es sometido por la peor de todas las masacre. Habían llegado repentinamente que ni siquiera hubo tiempo de avisar a alguien, buscar una forma de escapar…No. Los arrinconaron por completo, le quitaron todo método de huir. Solo fueron pocos lo que trataron de hacerles frente, pero cayeron como moscas… y solo uno… que en sus ojos, reflejaron el temor que nunca había sentido y que lo experimento por primera vez en su vida, semiinconsciente, tumbado en el suelo boca abajo, con las muñecas atadas de espalda, su chaleco favorito; manchado de sangre coagulada hacían que el color azul oscuro tornara tinte negro, el rojo es casi notable y los dragones oscuro se opacaron desde el cuellos hasta casi llegar a su ombligo, mientras que en su alrededor comenzaba derrumbarse. El fuego comenzó consumir y expandirse ferozmente como si tuviera vida propia.

Lee.

Nunca se imaginó que algo así pudiera suceder, y mucho menos de esta manera, ni siquiera en las historias de aquellos grandes Héroes y Guerreros que siempre ha acostumbrado a leer, y también, desear ser como ellos. Es como si este mundo que siempre le ha parecido maravilloso, mostrara su otra cara y lo haga ver de una manera tan… "Horrible". No le paso por la cabeza pensar que algo así pudiera pasarle, y sobre todo a sus seres querido que acaban de dar su vida a cambio de la suya ¿Y Todo para qué?... Tardó en darse cuenta que no habría podido evitarlo, ni siquiera con el apoyo de sus amigos de casi toda la vida y su Maestra… Se lamenta de no poder salvarlo, no tuvo las fuerzas suficientes para lograrlo, de seguro lo habría matado si lo hubiera intentado… Su sueño… Su gran ilusión que ha tenido desde que era cachorro; lo que parecía como su único deseo por cumplir se convertido en algo imposible por alcanzar, porque cada vez que entrenaba y sus puños sangraba o sus huesos se rompían por ese gran Guerrero del Kung Fu, no solamente lo hacía por él, sino por su familia, por sus amigos, su Maestra, por la gente que vivía pacíficamente en su aldea… Significaron la inspiración de serlo. Pero ahora… ahora solo le queda esperar que todo esto termine… y tal vez Reunieres con ellos una vez más en el otro mundo.

La masacre es tan solo el inicio de lo inevitable. A lo lejos se puede escuchar con fuerza los gritos de pavor de los aldeanos, mientras que la aldea está siendo consumida por las ardientes llamas a causa de las antorchas y las explosiones. Las astillas de las casas se elevaron al cielo de la noche como chispas al igual que el humo. Los asesinos no dudaban en dar fin a todo aquel inocente que se atraviese en su camino, sin importar que sea tan solo un pequeño niño que trata de huir o un viejo senil, solo así, logran aumentar aun más la montaña de cadáveres al igual que el rio rojo por cada gota de sangre que es derramada. No hay esperanza para ellos. Lee también los puede escuchar, intenta evitarlo, pero no puede simplemente taparse las orejas ya que sus manos aun están atadas. Deseo que todo esto acabe de una vez, aun que de seguro todo esto suceda de la peor manera ya que no hay nadie que pueda evitarlo, ni siquiera él… O tal vez… Solo tal vez… Exista todavía una esperanza.

Finalmente los gritos callaron en un silencio eterno.

No tuvo idea de lo que acaba de suceder, pero en su mente, solo se limitó a imaginar posibles atrocidades que les han hecho, como las que había visto antes. Al principio, solo empezó a temblarle los huesos del pecho, al igual que su mandíbula haciendo que sus dientes golpeen ligera y rápidamente con los otros como una perforadora, pero lo que más le sorprendió, fue que se escuchó a sí mismo sollozando ¿Por qué ahora y no cuando había visto a su Maestra degollada? ¿O con el ganso que creyó a ver salvado? ¿O los que se sacrificaron por él? Aunque intenta ahogarlo, menos podría lograr evitar escucharse, y se hacía más notable la lágrima que resbalar en su tabique… Y antes de que pudiera hacer pensar cualquier cosa, comprobó que desde hace un rato ya no sentía calor.

¿Qué ha sucedido? ¿Ya se habrán ido? ¿Todo termino así tan rápido? Pensó, aun teniendo la cara pegada en el suelo y con temor de abrir los ojos, si unos de ellos se da cuenta de que aun sigue con vida, terminaría por perder su cabeza, mas su curiosidad, lo impulsan hacerlo.

Tomo una profunda bocanada de aire, la exhaló, comienza a abrir los ojos con lentitud y lo que empieza a distinguir (a pesar la poca lucidez) una visión que no se esperó ver y que comenzaba darle un mal presentimiento; Las casa envueltas en fuego, los gritos de los aldeanos atemorizados, la los cadáveres, los asesinos de la garra roja… Todos… se desaparecieron… se esfumaron. Todo lo que es posible alcanzar en su vista es solo una espesa y profundas oscuridad sin fin.

Silencio… absoluto silencio. Ni una sola alma. Ni ningún tipo de sensación, no hay nada que puede oler, escuchar incluso mirar… solo frio. Como si ya estuviera ¿Muerto? ¿Esto es estar muerto? Ese pensamiento le hizo sentir más frio. Y puede que tal vez esa haya pasado; lo mataron sin que él pudiera sentir dolor alguno. Sin que pudiera por lo menos ver la cara de unos de los asesinos le quitaron lo que le es más querido en el mundo.

Volvió a sollozar y esta vez no quiso ahogarlo.

M-mamá… Papa, Shu, Lia… Maestra. Lo siento, l-lo siento mucho… lo intente… lo intente…lo intente- dijo a lagrimas vivas, su cara se humedece de ellas y su nariz comenzó a fluirle moco, su boca empieza desbórdale baba entre balbuceos. Los recuerdos de su infancia florecieron como un único resplandor de luz en las sombras. Cuando él había entrado por primera vez en el Dojo en su séptimo cumpleaños, fue el primero en ingresar ya que sus amigos no habían estado ahí aun. Dio su primero paso. Y se asombró al pensar que había entrado a un lugar sagrado, aun que no fuera la gran cosa. 17 años entrenando con mucho ánimo, y aun más cuando aprendía nuevas cosas o cuando tenía una prueba que le parecía difícil superar. Después de algún tiempo, Llego Shu, su primer compañero de combate que ha estado a su lado por muchos años, según él, fue transferido por qué en donde estaba antes no le pareció la gran cosa (Lee pensó que lo hicieron porque se ataron de tener aun presumido) y después Lia, que desde un principio le pareció simpática, no solo por ser la más joven del grupo. Y a paso de los años ellos han demostrado su mayor esfuerzo en el entrenamiento y su Maestra los nombró como "Los tres hermanos" porque a pesar de sus diferencias, ellos han demostrado su gran empeño en el trabajo en equipo. Y su familia. Cuando él había llegado a su casa, después de su primer entrenamiento su madre lo recibió con los brazos abiertos, le dio un beso y le entrego su obsequio; envuelto en una tela color marrón con un listón, cuando lo abrió, sus ojos se abrieron como platos cuando vio su chaleco, quedo maravillado en ese momento y le agradeció a su madre con un abrazo y un besito (cuando él se lo probó le queda algo grande pero su madre le dijo que pronto crecería y se le ajustaría). Fue el mejor momento de su vida.

Abrió los ojos, húmedo, la esclerotis rojiza, la vita borrosa y a pesar de la espesa oscuridad puedo distinguir unos... ¿Pies?

-Pe-pero que…?-

Levantó la mirada, sus ojos reflejaron una imagen de una sombra que es visible por una extraña aura roja que es emana alrededor de su cuerpo como la sangre que saboreo por accidente. No podía distinguir el color de sus ojos, de hecho, no puede distinguir la forma de su cabeza, ni una oreja que lo delataría como un felino o un perro, parece medir por lo menos un metro ochenta. Pudo sentir algo, mejor dicho, oler algo, difícil de distinguir, como una combinación de un pantano pútrido y a yerba después de ser cortada. Se escucho una especie de sonido que viene de él, un sonido gutural. Comenzó a moverse y a continuación algo que parecen como unas cuchillas se acercan a la cara el del Cheetah… Pero Lee no se movió, quedo petrificado, trato de moverse, o lo pensó, pero su cuerpo parece no responder. Continuó mirando, sus ojos se abrieron tanto que parece que se le saldrían de sus cuencas, la garganta se le congeló, la cola se le enrolló en su pie y su cara sintió un helado tacto y en ese momento el corazón comenzó a latirle a mil por segundo cuando notó que estaba desapareciendo…. Las oscuridad se lo está consumiendo, devorando vivo.

-Aaah… Aaaaaagh!...Aaaaggggh! AAAAAGGGGHH!….-

GUUUUAAAAAAAAAARRRGG

Su mejilla volvió a sentirla calidad, su cola se desenvolvió, sus sentidos volvieron; el olfato capto el primer olor de humo y cenizas, escucho crujidos y antes que pudiera darse cuenta, la oscuridad de su alrededor se desapareció como si hubiera salido huyendo. Abrió los ojos una vez más, y volvió en donde se quedó, tirado en el suelo, y su pueblo en vuelto en llamas. De repente sintió que todo se está sacudiendo, con la oreja pegada al suelo, escuchó fuertes paso como la de una estampida. Algo se está acercando, pensó, levantó la mirada, una espesa capa de humo que sale de una casa que el soplido del viento la inclina haciéndola ver como un muro que bloquea la calle. Unos pequeños puntos brillantes amarillos comenzaron a notarse, a través de esa capa de humo, cuando brillaron con más intensidad, pudo notar que son antorchar, y los que los transportan son nada más y nada memos que los asesinos. Se asusto a verlo, intentó levantarse pero olvidó que aun sigue atado, los miro otra vez, cerró sus ojos, recostó la cara en el suelo fingiendo estar muerto, a pocos momentos escucho los pasos más fuertes sin necesidad de volver a pegar la oreja en el suelo, y cuando abrió los ojos, pudo alcanzar por lo menos unos 10 o 15 de ellos… Pero los notó algo nervioso

- ¡¿Qué es lo que ha sucedido?- Preguntó unos de ellos, un Lince, se escucho algo grave e inquieto.

- ¡Eso es lo mismo que estaba a punto de preguntar! ¿Tú también lo has escuchado?- Pregunto el Leopardo nublado molesto

-¡Claro que lo escuche! ¿Qué significa esto? ¿Esto también es parte del plan o qué?- Volvió a preguntar el Lince.

-¡Claro que esto no es parte del plan! ¡Si fuera así él nos lo abría informado!-

-¡Desde un principio sabia que esto no era una buena idea!- Vociferó el Tigre y todas clavaron su mirada en él -¡No debimos haber aceptado este trabajo! ¡No debimos dar nuestro servicio a ese…!- Se detuvo un momento cuando noto que el Leopardo le sujetó del hombro y el filo de su sable ya hace reposando en su garganta, justo en la yugular, fue tan rápido que no vio el momento que la desenfundó.

-Será mejor que controles tu lengua o tu cuerpo formara parte de estos hediondos cadáveres ¿Comprendes?- El Tigre le echo una mirada a su compañero (tal vez a esta altura lo considere de otra forma) En verdad podría matarlo sin pensarlo dos veces, sin pensar que son compañeros inseparables desde hace muchos años, incluso, su código le tiene prohibido esta clases de actitud, pero para él le da igual. – Recuerda que nos pagaron mucho por todo esto, deberías estar agradecido. Podría cortarte la legua o mejor aún, hacer que te unas ha estos cadáveres hediondos. Pero sería una tonta perdida ¿Sabes? Tienes suerte, porque no me importaría hacerlo pero me siento muy satisfecho después de haberme comido la mitad de un niño. Pero si quieres quejarte, puedes hacerlo ahora… pagando tu propia vida… ¿Tienes alguna otra objeción?- Pregunto en un tono suave, como de serpiente, sin despegar el sable del su compañero que ahora, lo tiene casi que se orina los pantalones.

– N-n-no… no tengo nada que decir, abso-absolutamente nada- el Leopardo le quietó el sable y le dio unas palmaditas en su mejilla.

–Así me gusta ¿Vez? Nada de que tengas que preocuparte, es solo un pequeño trabajito. El dijo que sería pan comido, como quitarle un dulce a un niño llorón. No te preocupes, estas con nosotros, estás en muy buenas ma…-

GUUUUUAAAAAAAOOURRRRGGG

- ¡Lo escuche de nuevo!- Volvió de vociferar el Lince, asustado, al igual que todos. Desenfundaron sus armas, se unieron formando un círculo, espalda con espalda. Miraron a todas direcciones esperando quien se atreva a acercarse el que esté haciendo ese rugido.

El crujir de las casa es lo único que se escucha, ya que están tan quietos que no se te atrevieron hacer el menor ruido posible, pero inseguros de lo que está ahí. Observando cautelosamente cualquier movimiento que ellos hagan si saber en dónde está.

– ¿Creen que este lejos de…?– Pregunto un preguntó un Lobo negro, sin dejar de observar pero el Leopardo nubloso le ordeno callar.

– ¡Shh! Mantén la boca cerrada, imprudente. No sabemos de quien o que sea lo que este gritando de esa manera. Pero si se te ocurre una estupidez como esa otra vez, será mejor de que te despidas de tus dientes podrid…–

– ¡Ahí está! ¡Lo veo! ¡Lo veo!– Todos giraron, vieron la cara del Lince. Como si hubiera visto algo horrible, algo que, justo en ese preciso momento, lo de dejó perplejo.

Todo miraron en la misma dirección, en el tejado unas de la casas de los pobre aldeanos que los habitaban. El fuego, intenso, sobresalió en la entrada y ventanas, la espesa capa de humo se escapa en las colinas. Un soplido del viento, inclinó con lentitud la nube negra, se dejo ver que como las llaman comienzan a elevarse en la parte trasera… Y lo vieron. Entre humo y fuego. Encima del techo, una silueta distorsionada, difusa, la evaporación lo hacía ver como un reflejo de agua inquieta haciéndolo aun más indefinida.

¿Acaso él es el que ha hecho todo esos ruidos que nos tienen inquietos? Pensó el Leopardo Nublado sin quietar la mirada en aquella figura que sigue sin hacer nada en el tejado, como si estuviera esperando algo. Y sonrió, si, le es una locura pensar que algo así pudiera existir, como un tonto cuento de niños para no puedan dormir en la noche. Esta vez comenzó a reír y sus compañeros no le prestaron la menor atención por alguna razón. Le es absurdo en creer algo así.

–Es solo un imbécil. Tal vez un aldeano que se nos quieres escapar de las manos y él mismo quedo atrapado en el tejado– Aclaro el Felino, pero tal parece que nadie le presta la menor atención, como si algo les hubiera quietado en sentido del oído. Cuando les hecho una mirada, pudo notar algo que no le es usual ver en ellos. Su rostro. Su expresión, todo perplejo, sus ojos abiertos hasta su máxima expresión, su pulso descontrolado también le es notable pero lo que más les extraño fue verlos sudando casi copiosamente. No era el fuego lo que lo está causando, ya que no es la primera cosa que hacen como la que está presente, es una costumbre para ellos. Pero había algo diferente. Algo que ellos pueden ver pero él no… y proviene de aquel extraño espectro que aun no ha movido un musculo – ¿Pero qué les pasa? ¿Tienen miedo de eso sujeto? ¡Es solo un imbécil! ¡Mírenlo! Solo se queda ahí parado como… com-completo pe-pe… pedazo de… idio…– Cuando sus ojos se clavaron el aquel sombra indefinida, puedo sentir algo que le es difícil de describir, un presentimiento que le estaba diciendo que tiene que huir, huir por su miserable vida… porque tal vez sea la última noche en que volverá matar. Tragó saliva. Le echo una mirada su compañeros, y se dio cuenta que él ya está siendo lo mismo… frunció el seño –Fu…fu-fu fuego. Fuego ¡Fuego! – Todos volvieron en sí. Desenfundaron sus arcos y ballestas tan rápido como pudieron y apuntaron con el pulso aun descontrolado, lo que dificultó mantener la mira fija en aquella sombra – ¡Fuego! ¡Maldición! ¡Disparen, idiotas! ¡DISPAREN! –

Presionaron del gatillo, las flechas con la punta encendida de fuego salieron volando, la presencia de la noche lo hacía ver como pequeños meteoritos enrojecidos. Al caer a gran velocidad quedaron perforadas en el tejado al igual que un juego de dardos, la mayor parte del techo pronto quedo iluminado, se escucho un fuerte crujir, uno de los dos pilares de madera que sostiene la parte superior, justo en la entrada de la casa se rompió fácilmente, se inclinó bruscamente, lo que terminó por derrumbarla por completo.

Bajaron las armas, algunos quedaron sorprendidos y otros sonrieron incluyendo al Felino asesino, después aplaudió a todos sus compañeros por su obra.

– ¡Bien hecho! Así es como debemos demostrar que nadie se puede meter con nosotros; Los hombres de la Garra Sanguinaria. He he he he he. Ahora, compañeros, vámonos de aquí, nuestro trabajo ya está hecho. –

Todos asintieron con la cabeza, guardaron sus armas y dejaron escapar un suspiro de alivio, lo que era que le causaba de aquel extraño temor, y que tal vez nunca logren saber el por qué, ya hace encima de pilas escombros y fuego. Dieron la vuelta y comenzaron a marchar para luego olvidar este lugar ya que es muy seguro que lo único que quede sea tan solo polvo sin valor.

Es como ver una enorme hoguera que solo Dios sabes cuándo terminará de extinguirse, el fuego tomo una tamaño incalculable, se deforma, despidiendo su humo contaminante al cielo. Tan solo pilas de madera, muebles y otras cosas que les pertenecían a alguien se convirtieron en alimento para avivarlas. Se escucho un fuerte golpes, seguido de gruñidos como una fiera amenazadora. Y Solo la fina oreja de Felino de nombre Lee logró captarlo, por curiosidad hecho una mirada, a nivel de sus hombro, aun sigue en el suelo, no encuentra forma de levantarse agracias a que sus manos están inmovilizadas y su cuerpo grita de dolor por el impacto que le dieron. Su vista atinó a las enormes llamaradas que se tornó de un intenso color rojo… de solo verlo le hace recordar lo que sucedió… otra vez esa sensación de miedo indescriptible… pero algo lo dejó sorprendido, que para él no tiene explicación. Es muy poderoso, considerando el tamaño de las llamas… pero lo vio a través de ellas, que parece ser inmune. Aquella sombra que causó temor a los asesinos desgraciados y ahora dado por muerto por ellos empezó a caminar encima de los escombros como si no se estuviera dando cuenta del fuego que lo rodea.

Dio un poderoso rugido que hizo que la llamada se dispersara a su al redero como lo haría una enorme ráfaga de viento, casi lo hizo extinguir por completo, pero la mayor parte las convertido en abrazaderas.

La Garra Sanguinaria. Rápidamente se dieron la vuelta, quedaron parados justo a medio metro de pasar la entrada del pueblo. Sus ojos no pueden creer lo que están viendo, simplemente no lo pueden creer. Le dispararon tantas flechas como para matar a un acuadrilla completa, y le cayeron casi una tonelada de pilas envueltas en fuego. Pero estas justo en frente de sus narices, completamente inmóvil, esperando otro astuto movimiento de ellos. Otra vez, el felino volvió a mirar a sus compañeros, notando la expresión de cada uno, y, justo en ese mismo momento, él se pregunto que si alguna vez en su vida ha sentido tanto miedo como ahora… no iba dejarse intimidar por alguien así.

N-nadie…nadie puede… puede escaparse de la Garra Sanguinaria… Ni mucho menos de mí. Nadia ¡Nadie!

Frunció el seño, al gruñir mostró sus dientes filosos, incluso es visible los pedazos de carne seca entre sus encías. Se escuchó el roce de la funda terminando de sacar su sable.

– ¡Terminemos de degollar a este imbécil, a ver si se mueres de una vez! – grito a todo pulmón el Leopardo nublado, todo volvieron a darse la vuelta, pensaron que ya terminó de perder la razón. Empezó a correr, agitando la espada, trataron de detenerlo pero ya era tarde, ya estaba fuera de su alcance. Está claro que perdió el juicio, volvieron a desenfundar sus armas y corrieron. Todo eso no pueden encontrar ninguna explicación, pero algo si está claro, es solo uno, la ventaja esta a su favor… pero no tienen idea a lo que se enfrentan.

Con la mirada entrecejo, chispando fuego, soltó un rugido, ajito una vez más su sable antes de que diera un gran salto. En el aire, descendió en picada velozmente, hacia aquella figura sobreviviente. Los músculos de su brazo de derecho, donde carga el sable, comenzaron a tensarse en el momento que la agito con fuerza, y fue como ver cámara lenta, estando ya a 7 metros de la sombra, sin contar desde la punta de la espada al mango, vio algo en él que por un momento hizo que el Leopardo se sobresaltar, que la dirección del sable de desviara, cuando la sombra abrió los ojos, al principio hubo un fulgor débil, que al desaparecer, termino por revelar unos ojos asesinos, el color rojo como la sangre rodeada de un tinte amarillo….pero lo que le causo gran temor fue cuando eso ojos miraron a lo suyo fijamente.

Y en menos que el reaccionara, la sombra que termino por revelar su mirada sujeto el brazo derecho del Felino y con el otro la garganta, el asesino soltó un quejido que no pudo articula bien porque comenzaba a ser sofocado, fue tan veloz que ni siquiera pudo anticipar el mas minio movimiento. Trato de liberarse desesperadamente, dando pataleos en el aire, ya que está totalmente suspendido del suelo, aun con la mano libre, darle unos unos golpes en el enorme brazo que lo mantiene sujeto son en vano, es como golpear a una pared solida, ni muchos mechos intentar zafarse, es como si estuviera totalmente adherida a su cuello.

-¡Suel….tamé! ¡...Maldi…to!- Trató de gritarle, pero le es muy difícil exhalar las palabras, aquellas garras son enormes y sujetan gran parte del cuello y apenas le permite mover la mandíbula, y no le quedo más opción que gritar entre dientes y aquellos ojos infernales lo miraron con gran fijación, en entrecejo. -¡Ma-ma-malditos seas! ¡Dije que sueltes!-

Y con el ese último bramido, recogió algo de fuerza, y esto hizo que sus pies atinara con tal fuerza en la cara de la silueta que el impacto se escucho como un aplauso, al principio sintió un malsano placer al hacerlo, con una sonrisa que de victoria…. Pero luego se desvaneció cuando volvió aquella mirada, esta vez con el ceño fruncido, y en el momento que mostro unos dientes afilados, amenazantes, seguido un gruñido feroz. El leopardo sintió un escalofrió imperial que le impedía moverse, está completamente perplejo, no solo por aquellos ojos de sangre y no por aquellos diente que podrían desgarrar cualquier pedazo de carne, pero tuvo una idea, aun que incrédula, solo hay una persona en el mundo que le había dando tanto miedo en su vida y que habría deseado huir en el momento que lo sintió al verlo en el tejado… esa persona solo podría tratarse de…

-AAAAAAAAAGH!-

Soltó un alarido cuando las garras penetraron en su antebrazo, la sangre sobre salió dibujando una líneas finas hasta terminar goteando en el suelo, y en el momento que soltó su arma el resto de sus compañeros que iban a su rescate se detuvieron en seco mientras que su aullido se extendía por los alrededores, se amplifico aun mas cuando la silueta comenzó a torcerle la muñeca con una fuerza fuera de lo común, empezaron a escucharse múltiples facturas, hasta que se escuchó el sonido un golpe seco dejando que la mano quedara suelta como un trapo, mas sangre comenzó a fluir. El dolor fue tan intenso que el Felino casi perdió el conocimiento, entre apresurados y agitados jadeos, trato de reunir lo poco que le queda fuerza para abrir los ojos…. Y tratar de confirmar sus dudas.

Cuando las llamas comenzaron a unificarse se hizo una luz naranja intensa que primero iluminó al leopardo, revelando que su ante brazo se produjo una fractura compuesta, aun sujetando el antebrazo, los de la Garra sanguinaria quedaron aterrorizados, con la horrible sensación que el estomago se le forma un remolino produciendo ganas de vomitar y otros que evitaron mirar con solo taparse los ojos como si olvidaron que pueden simplemente parpadear, cuando se dieron cuanto que el antebrazo se dobló brutalmente en 60 grados haciéndolo ver como una L mal dibujada y parte del hueso que se deprendió del Radio tomo forma de una punta de cuchillo. Y luego. Finalmente. Se reveló la identidad de aquel sujeto que hizo tal acto de horror y que hizo que los ojos se abrieran de par a par y que la poca sangre del interior se congelara.

Tai Lung, ni más, ni menos.

Unos de los primeros aprendices que logro dominar los Legendarios Mil Rollos de Kung Fu, que al principio su nombre llenó de orgullo y admiración el corazón del más grande Maestro de toda China y que finalmente las acciones de su ambición por conseguir el poder ilimitado del Rollo de Dragón lo terminaran en convertirlo en el ser más temibles de todos los tiempo. Tras su huida en la poderosa prisión Chorh-Gom se desato una inmensa aleada de terror y desesperación, y para colmo, las únicas esperanzas para detenerlo reposaban en un panda panzón fanático, blandengue, sin escrúpulos, incapaz de aprender tan solo las principales bases del Kung fu y que lo único que sabía hacer bien es cortar vegetales, y preparar sopa de fideos en un restauran. Tanto fue la decepción de los aldeanos de Valle de la Paz que no le quedaron más alternativa que dejar sus hogares para luego olvidarlos, porque más nunca volverían a verlos, ya que se convertirían en ruinas olvidadas. Pero fue un giro inesperado después de que ese Panda ejecutara la técnica milenaria de la llave dactilar Wuxi, creada por el Maestro Wuxi en la tercera Dinastía, dándole fin a Tai Lung… pero está ahí, vivo y coleando, pero su apariencia delataba su estado; el pelo de su cuerpo esta echo tirones y nudos, algunos moretones son muy visibles de ver, unas líneas gruesas de sangre coagulada que sobre salen de su boca, nariz y la cabeza, el pantalón lleno de moho y otras cosas que lo envolvía en la suciedad y rota en el lado del pies en dirección vertical donde muestra su rodilla, algunos arañazos en el pecho y la espalda y sus bigotes, que antes los mantenían firmes y lisos ahora están caídos y descuidados. El miembro de la Garra Sanguinaria lo miro, expresando gran terror y horror en su rostro, trató de decir algo, pero la fuerza de la garra le presionaba tanto que le formaba un terrible nudo en la garganta, impidiendo que pasara gran parte del aire, y el Leopardo de las nieves hizo otro gruñido, ejerció el brazo con más fuerza y esto hizo que el despiadado asesino soltara otro quejido, esta vez ahogado, hasta que finalmente… se escucha la fractura del cuello que le dio final a su miserable vida. Al dejarlo caer, todos lo miraron, sin perder el más mínimo detalle con la boca abierta a toda su extensión, olvidándose por completo que lo que tenía que hacer, le es imposible creer que lo haya acabado tan fácilmente. El Tigre miró con incredulidad el cuerpo de su compañero luego miro a Tai Lung, sus miradas chocaron y después el Leopardos de las nieves se mofó de él y se dio vuelta para luego empezar a caminar. El rugir del felino con rayas desato su cólera. -¡BASTARDOOOOOOO!- Aulló el Tigre y entre sus bolsillos saco dos dagas y con todas sus fuerzas las lanzo. Viajando y girando a gran velocidad, se dirigieron hacia la espalda desnudad de Tai Lung, pero de repente, se dio la vuelta y las detuvo sujetandolas con solo los dos dedos de sus manos. El Tigre lo miro completamente atónito, enmudecido. Con las dagas en sus manos, extendía el brazo izquierdo dándole un fuerte agite le devolvió la daga, que termino por incrustarse en el estomago del Tigre, no se dio cuenta antes, pero cuando miro debajo, miro como empezó a liberarse la hemorragia, en el momento que iba a soltar un alarido su boca expulsó sangre. Ahora con el intenso dolor recorriendo todas sus entrañas, se doblegó, cayendo al suelo, de rodillas. Todos el resto de sus compañeros clavaron sus miradas hacia él, y luego hacia Tai Lung que luego hizo un movimiento lanzando la otra daga al aire y cuando comenzó a descender le dio una patada giratoria que hizo que saliera despedida y terminara su recorrido en la cabeza del Felino con rayas para luego desplomara totalmente al suelo despidiendo un chorro de sangre. Todos pudieron reacciono con un respingo. Retrocedieron, lentamente, tratando de evitar que su cuerpo dejara de estremecerse, tenían la sensación de que en un abrir y cerrar de ojo podrían morir como ellos dos, puede que incluso peor. El Jabalí, que había matado a la joven conejita de ojos purpura no puede evitar temblar como una gelatina, levanto su ballesta, aparentando apuntar, su pulso descontrolado le impide mantener la mira fija, solo se le ocurrió protegerse detrás de ella como un escudo, pero por accidente empujó el gatillo y la flecha salió expulsada en dirección al pecho del robusto felino, pero una rápido movimiento de sus zarpa la rompió por completo y ahora los ojos rojos miraron con gran fijación, directo al Jabalí, queriendo decir es que es siguiente en la lista. Esta vez no hubo un gruñido, sino un poderoso rugido que logró sobresaltar a la Garra Sanguinaria, en especial al jabalí, su mandíbula comenzó temblar descontroladamente, golpeando los dientes al ritmo de un taladro, levantó su ballesta, aun tembloroso, primero lo poso en su pacho y luego la extendió en dirección a Tai Lung, en forma de amenaza, pero le es inútil, aun le es imposible poder mantenerse firme, su puntería no le serviría en ese estado. Se puso en cuatro, y corrió a toda velocidad al Jabalí. Intentó correr, peros sus piernas no les respondían, pudo reaccionar para levantar su arma y tratar dispararle, pero las flechas salieron en otras direcciones, cada vez que comenzaba acercar le temblaron aun mas las manos, tanto que casi podría dejar caer la el arma, extendió aun mas su brazos eh inconscientemente cerró los ojos y tiró del gatillo. …... No paso nada desde ese entonces, ya le abría dado en la cabeza o murió sin que él mismo haya sentido dolor alguno, cuando abrió el ojo a media no lo vio, pero la flecha que disparó ya hacia clavada en el suelo. Pero antes de que se formulara la pregunta que se hubiera desvanecido aparecieron dos garras a su espalda, una le sujetó su frente y la otra su mandíbula, fue tan solo en una decima de segundo que se dio cuenta de ello antes de que los hueso del cuellos se rompieran cuando las garras jalaron en direcciones opuestas y terminó por caer dándole una muerte limpia. La atmosfera se llenó de un silencio absoluto, envolviéndolo todo de forma tan sobrecogedora. El ojo izquierdo del lince comenzaba a titilar incontrolablemente, su mirada viajó, mirando los cuerpos de sus compañeros en el orden que cayeron, miró, de forma tan desagradable sus ojos abiertos y muertos, el brazo roto del leopardo nublado, el cuchillo en la cabeza del Tigre y el rostro del jabalí, con profundas líneas horizontales que dejan escapar hemorragia de sangren, incluso es visible una parte del cráneo. Cuando cambian la dirección de sus ojos, cuando la mirada choco con la del Leopardo de las nieve dio una paso para atrás. Su cuerpo empezó a sudar copiosamente, un lento y tembloroso movimiento de su mano se acercó al mango de su espada para desenfundarla y prepararla al combate…. Pero no lo hizo, la mano se le entumeció, aquellos ojos amarrillos de tinte rojo lo miraron muy desafiantes pero a la vez muy amenazantes… cuando sus dedos rodearon el mango y en ese momento escuchó el gruñido del felino, en señal de advertencia, cuando trago saliva sintió un terrible nudo en la garganta, las piernas le temblaron y al desenfundar unos centímetros su arma las garras de Tai lung aparecieron al igual que una navaja automática, el lince volvió a congelarse. Y esta vez, Tai lung comenzó a avanzar lentamente hacia él. Intento desenfundarla, pero una parte le desistía en hacerlo, su ojo reflejo como un espejo la imagen del Leopardo, con el fuero a su al redor le daban una imagen aun más temible. Miro una vez los cuerpos y comprendió que si lo atacaría su destino se uniría con ellos. Dejo se arma, pero él aun sigue acercándose, sin importarle quién ataca y quien no, está decidido a acabarlos así sin más. Ya con el corazón acelerando a diez mil revoluciones no le quedo más alternativa que…. -¡Retirada! ¡Retirada! ¡Salgamos de aquí! ¡Ya! ¡Ya!- Ordenó finalmente el lince, gritando a todo pulmón. Sin vacilar, todos obedecieron, se dieron la vuelta y avisaron a talones en dirección a la salida más cercana. Por fin salieron que de aquel lugar donde dejaron una huella que no se borraría jamás… dentro del corazón de… Lee no perdió ni un solo detalle que desde que empezó la batalla, lo había visto todo desde el suelo en primera fila y tanto fue su impresión que quedo enmudecido, petrificado, igual cuando fue bañado en sangre. El reaccionar recordó que aun seguía atado. Tenía que huir lo más pronto posible antes de él lo viera. Lenta y cuidadosamente logro sostenerse de su costado para luego intentar arrastrase para alejarse lo más silencioso posible, le es un duro trabajo evitar sus gemidos porque a la medida que fuerza su cuerpo libera una gran ola de dolor por las heridas y moretones que le hicieron los del la Garra sanguinaria cuando estaba dormido por el sedante. Pero sus esfuerzos valieron cuando se había alejando lo suficiente para que no lo viera, y antes de que pudiera dejar escapar un suspiro de alivio no se dio que cuenta de que sus manos se acercaron lo suficiente a unas brazas y bastó con que los dedo la tocaran para luego liberando un fuerte alarido que llamaron toda la atención de Tai Lung. Cuando se dio cuenta de que Leopardo lo había visto, el Guepardo sintió como su corazón dio un brinco hasta su garganta, quedaron quietos un momento hasta que Tai lung dio el primer moviente con sus pies, caminó firmemente hacia el felino cubierto de barro y sangre, Lee intentó sacar fuerzas de donde le eran posible para poder moverse, arrastrándose al igual que una oruga, era tan grande su esfuerzo que empezaron a agotar por la deshidratación y por soportar los punzantes dolores. Pero se detuvo en seco. Lo único que le evitó huir por su vida fue ver en frente los pies de Tai lung. Levantó la mirada temblorosamente, y se sobresaltó cuando vio su rostro lleno de rabia, se fijó en su mano, cuando él la elevó al nivel de su rostro las filosas y letales garras volvieron a salir disparas, empapadas de sangre y a continuación se dirigieron en dirección fija hacia el Cheetah… y esta vez Lee cerro suavemente los ojos… para no volver abrirlos en esta vida. CLOKSS-¿Uh?- Un leve sonido lo hizo volver en sí y le impulso a abrir los ojos. Al mirar al frente tardó por comprender que Tai Lung yo no estaba, pero lo que más les sorprendió fue no sentir ningún maltrato en sus muñecas al moverlas. Ya no estaba atado. Se levantó del suelo con sus manos ya libres y se frotó en ella en donde había sentido el dolor, sintió en esa parte su pelaje grueso y aplastado. El mirar al suelo ve la cuerda que lo mantenía sujeto, cortada. No entendió como eso fue posible, el no tiene garras retractiles para cortar, aun si las tuviera no la hubiera alcanzado en el estado de antes pero se le produjo una idea inquietante. –¿No-no será que..?. Se voltio bruscamente y lo vio. Vio como Tai Lung avanza firme y tranquilo a la salida su poblado envuelto en llamas y a medida que continua se aleja de su vista, su imagen se torno nuevamente como una sombre hasta que finalmente desapareció a lo largo del horizonte. Quedo así en unos cuantos segundos, anonadado, quizás por la sorpresa de que no lo haya matado aun después de haber desatado una masacre o de saber quién es en realidad o que lo haya ayudado, fuera como fuese, ya había sucedido. Pero al girar a la otra dirección la impresión en su rostro se torno en una imagen de horror al contempló con aflicción el único lugar donde la palabra hogar que lo llenaba de gran paz y seguridad ahora lo llenaba de angustia y desolación. Todo cuanto quedaba a su al redero no tardaría por desaparecer, las imagen de los edificio que el recordaba llegaban y se iban al igual que in flash de luz. Al girar los ojos vio en el suelo unas familiares imagen. Se levantó, dejo escapar un gemido, se acercó suavemente, pasando por los cadáveres de los tres asesinos sin tomarle la menor importancia. Se detuvo, su respiración comenzó a agitarse y sus ojos ancharse el volver verlos en una horrible imagen que jamás olvidaría: su mejor amigo, su madre y su padre ya sean en el suelo, inmóviles, con una grutesca línea en el cuello que terminó de vaciar un fluido de sangre que terminó en tornarla oscura y seca. Con sus piernas temblorosas, se acercó un poco más a ellos caer de rodillas, una vez más sus ojos se humedecieron, dejando escapar agudos solloces, acercó su mano para sentir la mejilla de helada de su Madre, la otra en el rostro de su compañero Lobo y cuando llego a la cumbre de su resistencia estalló en poderosos llantos hundiendo su rostro en el pecho de su Padre.

2

El primer discípulo de Shifu siguió con su caminando sin ningún punto de destino al que llegar, pasando por el sendero donde antes iban y venían los habitante el pueblo y donde los mercaderes llegaban en caravanas a vender sus mercancías.

La luna lleno a su punto máximo, pronto descendería en el horizonte para que el sol cumpla su papal, pero la noche comenzaba a hacerse más intensa cuando las nubes negras empezaron ocultarla. El fuerte viento arrastras las hojas caídas, se escuchó el susurro en la copa de los árboles y acompañado con graznidos de cuervos. Casi todo su alrededor se envolvió en tinieblas, cualquiera que pasaría por ahí con ese tiempo temería por su vida, pero le da poca importancia a eso, aun que a simple vista se podría decir que en su estado herido y débil lo deja completamente vulnerable, pero había demostrado lo contraria al enfrentarse a la banda de matones más temible y aun le quedaban fuerzas de sobras. Pero lo que está buscando no es pelea, solo un lugar donde descansar… donde le permita despejar una tormenta de confusión en su cabeza.

Se detuvo un momento, se voltio, mirando sobre su hombro aquel lugar en llamas, sin explicación, había terminado por toparse con la Garra Sanguinaria, … pero antes de eso había visto otra cosa, o alguien. No estaba del todo seguro, solo que recordaba que seguía corriendo en sus cuatro patas, como si algo lo estuviera persiguiendo, no sabía de qué, pero quería estar lejos de las voces… voces que resonaron en su cabeza que penetraban como un taladro. Solo tratar de recordar hacia que la tormenta se hiciera aun más densa.

Sintió un diminuto pero húmedo y helado tacto en su cabeza que llego a su herida, volvió a la realidad con un quejido, miró arriba como se producían las centellas, matizando todos los arboles de plata seguido de un poderoso estruendo, señal de que aguacero caerá en cualquier momento y no se permitiría el lujo de quedarse expuesto para cuando llegue. Se dispuso a continuar. Fueron unos cuantos metros cuando su andar se interrumpiera cuando al curvear la mirada se fijo en un gran sauce con enormes hojas y las ramas caídas, fue poco lo que encontró pero por lo menos seria un lugar que le serviría de cobijo.

El estallido de un relámpago soltó la potente lluvia, llegando como una manto al extendiese, el viento sopló con gran fuerza y los estruendos se intensificaron aun más. Y Tai lung se quedo debajo del aquel árbol viejo y olvida, sentado en la posición de flor de loto.

-¿Cómo… cómo es que llegue aquí? –

Aquella pregunta revolotea en su cabeza como una molesta mosca y lo hacía frustrar, pero al intentar recordad lo frustraban aun mas, de cualquier forma se sentía muy exhausto, no por la batalla por los matones. Sino porque haber corrido ¿Cuánto kilómetros había recorrido desde el valle de la Paz? ¿Cuánto tiempo había pasado? De cualquier forma también le daba igual. Se recostó su espalda al árbol pero antes de que se dispusiera a cerrar los ojos las nubes despejaron la luna y al mismo tiempo despejaron la oscuridad a sus alrededores, aun que la lluvia continua con su trabajo pudo avistar en el cielo humo blanco, humo que solo podía provenir de aquel pueblo que se envolvió en llamas, un pueblo donde nadie pudo evitar aquella terrible masacre… o a lo mejor sí, además de a verse cruzado con la Garra no se hubiera imagina que alguien aun continuara con vida, al cruzar su mirada con aquellos ojos azueles y húmedos no supo porque, en ese momento de alguna forma había sentido algo de calma , de solo pensar en eso se le revolvía el estomago ¿Pero fue la compasión lo que lo había liberado de aquellas cuerdas que los tenia atado? ¿O simplemente una acto de capricho? fuera como fuera lo hizo y ya.

Dejó a un lado sus pensamientos, recostó su cuerpo en el sauce seguido de un bostezo para poder descansar y al cerrar sus ojos comenzó a sentir como su cuerpo cae en el umbral del sueño, dándole la sensación de dormir en una confortable cama que le hizo olvidar de la lluvia.

¡Oye! ¡Brabucón! ¿Ya oíste? Oogway por fin le dará a alguien el Rollo Del Dragón y ese no vas a hacer tú

De repente abrió de par a par y se levantó y puso su pose de combate, listo para lo que sea. Pero no había nadie, solo la lluvia y el acezante viento son lo único que es presente. El corazón la papita a gran velocidad, esa voz lo había hecho sobresaltar de su incipiente sueño… porque solo había una voz así, tan arrogante y odiosa para Tai lung, ya que en tiempos anteriores había tenido que soportarla… por 20 largos años en prisión.

Espero que disfrute tu estadía aquí. Porque no volverás a ver otro amanecer estando en mi prisión

Esas fueron las primeras palabras que él había escuchado al verle la cara a el comandante Vachir con la punta de su cuerno cubierta de oro, en ese momento el abría dado lo que fuera por arrancarle la lengua con su propias garras, pero estaba inmóvil ya que la sabia tortuga le había aplicado un segundo técnica de parálisis cuando se encargó de llevarlo personalmente a Chorch-Gom. Pero si el… el…

–Pero si yo había escapado. Si, si, logré escapar de ahí- Afirmó, mientras tapa sus orejas para evitar escuchar pero llegaron otras voces, profundas y resonando haciendo eco en su cabeza, la de Vachir y el susurrar de los soldados acerca de él, le hacían avivar aquellos recuerdo de cuanto había odiado estar ahí encerrado por años. Todo por culpa de alguien que ha admirado desde muy joven –Shi-Shifu, ¡Shifu! ¡Todo esto fue por culpa tuya y de nadie más! me negaste todo lo que es mío por derecho, me negaste mi razón de ser ¡Y hasta mi destino! – Quitó sus manos de sus orejas, ya no le importaba las voces, aun seguía escuchándola, pero ya no le afectaba en lo más mínimo. Ese odio, esa rabia que ha dejado crecer todo el tiempo en que él ha permanecido encerrado, lejos de todo lo que él conocía, de su destino, del…. –El Rollo del Dragón… Mi rollo, se suponía que iba a ser mío y de nadie más–

El Legendario y Genuino Rollo del Dragón, cuya leyenda cuanta que solo él elegido puede mirar su interior para convertirlo en el ilimitado Guerrero Dragón. Shifu le había revelado su existencia cuando convenció a Tai Lung que de que su destino era la grandeza, cuando creyó en él y lo encaminó al arte del Kung Fu. Con el transcurso del tiempo, el gran Maestro se en maravilló con su alumno, aprendía a buen ritmo el arte de cada uno de los diez mil pergaminos del Kung fu, en poco tiempo hacia aprendido hace un Split a la perfección, y después en ese momento se convención de que él sería el elegido que todos han estado esperando por mil años. Y fue un día que lo llevó al salón de los Héroes en la edad de su plena adolescencia y ahí fue el primer momento que contempló el Rollo entre los dientes del Dios Dragón forjado en oro puro. El panda rojo le compartió sus conocimiento de dicho Rollo sobre su leyenda, sobre el misterioso poder que guarda en su interior y que pronto lo obtendría cuando su entrenamiento culminara, pero las supuestas leyendas de que podría escuchar el aleteo de la mariposas, ver la luz en la cueva más oscura o sentir como el universo fluiría a su alrededor no significaban nada para él, con todo ese poder seria invencible, no habría rival al que se le oponga en frente, movería hasta la montaña más alta con solo usar su mano, y todo eso bastaría para que Shifu, su Maestro, su Padre se sintiera totalmente orgulloso. Desde ese entonces su único objetivo siempre ha sido el Rollo del Dragón. Duplicaba…No, triplicaba su esfuerzo en el entrenamiento, al exigirse demasiado había sobrepasado los límites sobre cualquier luchador del Kung fu, incluso sobrepasar el nivel de una maestro como Shifu o El Maestro Rino Volador, cuando finalmente culminó con su entrenamiento el día que tanto había esperado llego y con gran orgullo y confianza espero el titulo que el merecía. Pero fue en ese mismo día que todo se derrumbó cuando Oogway se lo negó a Shifu… Eso no podía ser posible, había dedicado su vida el Kung fu, dio hasta su propio cuerpo y alma para llegar hasta donde ha estado. Shifu tenía que haber entendido eso más que nadie, todo el tiempo ha estado supervisando su entrenamiento, le había confiado su palabra de que él se convertiría en el Legendario Guerrero Dragón. En ese momento tenía que hacer algo, decir por lo menos que no estaba de acuerdo con la decisión de su maestro, que no había nadie más capaz para serlo. Pero lo único que hizo fue…

–¡Nada! ¡No hiciste nada! Tu… TÚ me hiciste creer, TÚ llenaste de falsos sueños en mi cabeza, TÚ Me hiciste llegar a esto… ¡Todo esto es culpa tuya!... y… y… y se lo diste a ese… a ese imbécil, a ese maldito…–

A ese maldito Panda, a ese maldito usurpador, a ese farsante que se hace llamar Guerrero Dragón. En efecto, fue el simple Panda panzón repartidor de fideos que poseía entre sus garras su Rollo, al principio le pareció cosa de risa que ese panda de nombre "Po" seria aquel adversario que se suponía que su batalla seria Legendario al enfrentarlo, pero al mismo tiempo no se esperaba de que "Po" supieran pegarle en donde más le dolía y también de como a apañársela para mantener las distancia entre él y el Rollo. Pero no fue suficiente, cuando logro tener el Rollo y dejar al Panda con la cara pegada en el suelo había sentido gran satisfacción al tenerla en su mano y sentir sus surcos dibujados pintado en oro y carmesí. Sin poder contener la emoción logro finalmente destapar el tubo, sacar el Rollo y ver que después de veintes largo años en prisión y su duro entrenamiento se reflejaron en el Rollo…. Nada, absolutamente nada, ni una letra escrita, ni un de símbolo o dibujo grabado… solo un rollo en blanco el cual reflejaba su rostro.

¿Eso es todo por lo tanto que él había sacrificado? ¿Por nada? ¿Veinte largos años que ha estado esperando que le llegara la oportunidad de huir y para ajustar las cuentas pendientes con Shifu después de librarse de los Guardias Rinocerontes? ¿Por nada? ¿Después de vérsela con los 5 furioso en puente tras recibir su ataque en equipo y al ser rematado con el choque de una montaña? ¿Por nada?

No. Eso no era posible, tendría que haber alguna explicación para todo eso. Todo lo que le habían escuchado de su Maestro no podría ser mentira. Si tenía que haber tenido algo escrito ya no estaba…Exacto. Ya no había nada escrito porque los conocimientos ya debieron ser transferidos a alguien más… Alguien que le quito su titulo… y su rollo.

–¡Fuel el panda! ¡EL PANDA! ¡Él lo hizo! Él vio el interior del Rollo. Por eso no lo eh podido vencer, por eso que el luchaba como Demonio, por eso es que pudo usar la Llave dactilar Wushi contra mí, porque todos esos conocimientos se transfirieron a él ¿Qué otra explicación puede ser? ¿Qué le hayan enseñado todo en pocos días? ¡Eso es absurdo! – Sus dedos crujieron con fuerzas al cerrarlos, al gruñir su aliento se hizo visible coma la niebla por el intenso frio a causa de la lluvia, arrugo al ceño totalmente. Aquel día cuando miró al panda directo a los ojos llenos de furias e incredulidad después de descubrir el rollo en blanco. Lo recuerda perfectamente, aquella tonta sonrisa pero lo pero fueron aquellas palabras tan insultantes

No hay un ingrediente secreto. Solo eres tú

Eso si era absurdo, totalmente contradictoria a todo lo que Tai Lung había prendido desde que cachorro, eso no era el Kung fu que le enseñaron, no era la clase de disciplina que se necesita para aprender el Kung Fu, No era eso lo que Shifu le había dicho. El Kung Fu se requiere años de entrenamiento y dedicación, cosa que ese panda no aparentaba ¿Y después pretendía cambiar todo por esa tontas palabras? El había perdido los secretos del rollo, por eso pudo perder contra alguien como él y era una suerte de que el Leopardo Blanco haya podido salir con vida si la Llave no hubiera tenido un pequeño retraso de tiempo porque fue en ese último segundo que sacó su dedo de sus garras, pero la explosión era la más inminente, se habría convertido en polvo si no lo hubiera hecho o quizás menos que eso. Fue un error. Un Error que no volvería a cometer cuando vuelva a verlo.

De repente soltó un rugido, más poderoso como el anterior que utilizó para alejar las llamas, cargado un intenso cólera que terminó por confundirse con los estallidos de los relámpagos mientras que parecían caer sin cesar en ningún momento… La tierra se estremeció, como si ella también sintiera miedo.

3

EL cielo quedó totalmente cubierto de nubes grises, sin ninguna amenaza de volver a soltar una lluvia como la de la anterior noche. La madrugada se lleno de silencio, la hierba despedía una hermoso brillo como las estrellas a causa del agua que quedó sujetas en ella, los pájaros comenzaban a salir de su refugio con su canto, la suave briza abanicaron la coba de los arboles que hizo que dejara caer unas cuantas gotas, algunas de ella cayeron sobre el felino que estaba terminando de descansar al ser interrumpido. Al abrir los ojos sentían como si lo tuviera secos eh irritados, no fue el tiempo que habría deseado para poder recuperar todas sus fuerzas, pero en cierta forma ya no se sentía cansado, y su heridas aun no habría desaparecidos aun, tardaría más de una semana incluso un mes por lo menos para restaurarse, tardaría algún tiempo para ello. Pero tiempo es lo menos que tiene. No podría dejar que las cosas se queden así nada más, ahora solo tiene un objetivo que cumplir: Ir al Palacio de Jade, donde era su único hogar y pagarle con misma moneda al panda, arrebatando lo que él considera suyo por derecho y borrarlo del mapa. Pero sería una tarea difícil, al dejar vivo a los 5 furioso con el fin llenarlo de miedo no fue la mejor opción, debieron recuperarse del ataque a los punto de los nervios y de sus heridas, puede que cabe la posibilidad que se hayan vuelto más fuerte después de su último encuentro y pelear en su estado no serviría del nada, ni menos con la fuerza de el falso Guerrero Dragón. Aun que las cosas se vieran feas y parecieran no poder mejorar él tiene un punto a su favor: Todos creen que él está muerto. Con eso nadie se tomaría la molesta de un buscar su cadáver, los guardias ya no lo perseguirían para que terminara por pudrirse por completo. Alentador, más no muy efectivo. Si planea cometer aquel acto, tendría que estar mejor preparado, entrenar es la única alternativa. Pero…

¿Qué más podría entrenar?

Fue el primero en aprender los mil rollos del Kung Fu, pero con eso no fue suficiente contra ese barrigón. Si él no podría hacerlo solo, buscar algunos esbirros tan ambiciosos como él es el camino más conveniente y China abundan de ellos, gente que haría lo que fuera por riquezas, por poder, por cualquier cosa que se le antoje poseer. La Isla de los Cocodrilos bandidos, tabernas llenas de Lobos rabiosos, las montañas repletas de poderoso Gorilas, incluso las temibles Hermanas Wu. Fuera a donde fuera, cualquiera de ellos seguiría a alguien como él. Las oportunidades parecen ser in finitas para él.

Sin más tiempo que perder reanudó su viaje volviendo a caminar en dirección contraria al sendero que tomó. Estaba muy apartado de la zonas que él conocía, sabe de una lugar donde el podría empezar a buscar y contratar a los que serian mas capase de enfrentarse a los furiosos y el panda. Pero luego su camino fue un interrumpido al pasar por un lugar que el esperó nunca volver a pasar. Se detuvo en medio metro de la entrada del pueblo de Mao, donde había tenido su encuentro con la Garra Sanguinaria, y no pudo dejar de apreciar en lo que había concluido su trabajo. Las casas desaparecieron dejando solo rastro de carbón que dibujó una horrible mancha negra y despidiendo un débil humo blanco, la tierra a su alrededor parece haberse transformado en carbón y minadas por charcos, algunas vigas seguían estáticas cubierta de hollín. El viento sopló, disipó el humo, y su rostro se torno en un gesto de repulsión al ver aquella montaña de ganso, gazapos, cerdos y algunos otros que no logró distinguir… sus cuerpos fueron calcinados, su rostros, deformados, quemados, mostraron un gesto de lo más horrible, algunos aun conservaban sus intactos dientes y ojos, otros que aparentaba manifestar un grito mudo, las extremidades se distorsionaron exageradamente. Cualquiera que lo hubiera visto no podría siquiera evitar vomitar con la mano a tiempo. Aun que le da cierto asco, Tai Lung no parecía si quiera ser afectado de tal forma que e quisiera evitar un vomito. Porque el también había hecho algo similar en algún tiempo atrás, cuando no pudo contener su cólera al ser rechazado, no tuvo más remedio que desquitarse con las inocentes aldeanos del Valle de la Paz, destrozando cualquier cosas que se le encontrara en frente y mutilando a cualquiera de la misma forma. Fue en ese momento que había tardo por comprender que si él no tendría el rollo, no sería de nadie más y fue directamente al palacio para tomarlo por la fuerza, y si Shifu lo intentaba detener, también lo quietaría del camino.

Al dar un paso a delante, sintió la tierra extraña, su pies se había hundido unos poco centimitos, se percató que había pisado un charco que dibujaba una franja, pero lo que más le había llamado la atención fueron unas huellas, huellas de un felino pequeño de seguro, pero además de eso, notó que las huellas indicaban que iban y venían desde donde está él hacia otro dirección, y también que se salieron del transcurso hiendo a la dirección a la salida del pueblo y volvía a retomar el curso, Son algo recientes. Tai lung no hubiera preferido no desperdiciar más tiempo, tiempo es lo único valioso que le queda para poder reclutar a sus futuros seguidores y después planear un ataque directo al Palacio de Jade… Pero sus leves sospechas de aquel individuo comenzaban a incomodarlo, planteándose preguntas que le hacían impulsar a…

¿Podría ser…?

Con la interrogante en su cabeza, dio el primer paso, sus pies piso aquella huella dejando la suya.

4

El rastro y las huellas comenzaban a hacerse más profunda y visible a cada pasó que daba, se está acercando, sin duda. Las nubes comenzaron despejarse, dejando ver el manto azul pero aun no le permitieron al sol soltar sus fuertes y cálidos rayos. El camino fue muy largo y esto hizo que Tai Lung empezara a perder los estribos y esto lo hacía convencer de que debía terminar esta búsqueda inútil, tiene cosas más importante del la que preocuparse, algo tan importante como recuperar el título y el rollo que desde un principio debieron ser suyo por derecho no tenía por qué ser hacerlo esperar. Pero lo que le había intrigado fue el hecho de que aquella persona se haya tomado la molestia de hacer largos recorridos en ida y en vuelta arrastrando algo.

¿Qué le es tan importante que tenía que alejar del pueblo?

Antes de que comenzara a sacar conclusiones sus pensamientos se interrumpieron cuando su pies sintió el suave rose de la hierba. Miró al suelo tontamente, como si hubiera olvidado lo que se sentía al pisarla y a levantarla sus ojos quedaron perplejos al mirar aquel enorme árbol ubicado en la cima de una colina. Un árbol demasiado grande igual que su copa abundante de hojas totalmente verdes como si nunca hubiera había un color tan fuerte y lleno de vida y el soplido del viento le hicieron escuchar como la hojas fueron agitadas, y por un momento, se sintió muy reconfortadle, a gusto, seguro… en ese momento se olvido de su objetivo, pero descender un poco la mirada había finalmente divisado a quien andaba buscando. Su sobreviviente Cheetah, despalda, con que ahí fue donde había llegado, en ese momento sintió gran reconformación, como si se hubiera quietado un peso de encima, es muy extraño, no hay razón porque sentirse así por alguien que ni si quiera ha conocido.

Qué gran pérdida de tiempo, no sé ni por que eh llegado hasta aquí, pensó, con el ceño fruncido, por su propia torpeza de haberlo buscado, eso no era asunto suyo, él podría cuidarse por si mismos como todos deberían hacerlo.

Hubiera abandonado el lugar y al Guepardo por su cuenta, si la hierba no hubiera formado en sendero en frente de él. No. No es un sendero, la hierba que había sido aplanada por aquel rastro de lo que haya arrastradi aun seguía continuando en dirección al felino, como si lo estuviera incitando a seguir ¿Qué es lo que estaba llevando? ¿Y por que llevarlo aquí? Ya le comenzaba frustrar las preguntas del millón para cual no tenia respuesta, y se encontraba a pocos metros de saberlo. Dio el primer paso, luego el segundo, y su marcha prosiguió.

A medida que segué accediendo por la colina el árbol comenzaba hacerse más grande de lo que él se hubiera esperado ver, se hacía visibles algunas las hojas que caen suavemente y son guiadas por el viento. Luego volvió a ver al felino de pelaje color dorado convierto de manchas que aun no se percata de su presencia. De repente Tai lung se detiene, quedó un monto mirándolo, hasta que vio una imagen que agarró su atención dejándolo escapar un silenciosa exclamación al ver en la espalda del chaleco azul la imagen tribal de un Dragón chino Negro, su largo cuerpo extendido curveada mente en forma rectilínea, garras largas y letales, de su boca sobresale su lengua y la cresta de su espalda semejaba ha espinas filosas con las puntas dobladas, pero solo una parte de aquella criatura mística que lo había dejado atónito, enmudecido, perplejo, fue su mirada, una mirada punzante, aterradora… y parece también cruzar su mirada con la del Leopardo, por un momento creyó haber escuchado su gruñido, y sentir su aliento como si lo tuviera en frente de… eso no es posible, es una imagen de una criatura mitológica, de una criatura de la que nunca se ha visto o vivido para contarlo… pero aquellos ojos… aquellos ojos se habían tornado de rojo… rojo como la sangre.

Un extraño frio le envolvió todo el cuerpo, con el corazón acelerando. Por instinto retrocedió, y de repente se escuchó un CRAKS! cuando rompió una rama seca con el pies. Una vez más miró tontamente lo que había hecho, para después mirar a Lee que se había dado cuenta de su presencia cuando lo miró sobre su hombro. El Cheetah reaccionó a tiempo dándose media vuelta, con la cara pasmada y Tai Lung notó que en su rostro está pintado con manchas de barro, al igual que la parte frontal de su uniforme y los pantalones desde las rodillas hasta los pies y sobre todo en sus manos y antebrazos, eso le hizo formular más preguntas en su cabeza, la lluvia se había encargado de la sangre, antes de que pudiera preguntarle cualquier cosa, Lee retrocedió tres pasos.

–Eres… ¡eres tú! ¡Tú estuviste ahí! – Indicó el Guepardo, sin quitarle la mirada al Leopardo. Sus miradas habían vuelto a chocar, igual que aquella noche de Caos que parecía no tener fin – ¿Qué-que has venido hacer aquí?– Tai Lung permitió en silencio, como su estuviera buscando la palabras que explicara su presencia. Cuando dio una paso al frente, Lee tomó su postura de combate, con los puños en frente, totalmente embarrados, no es ninguna tonto, había vistos lo que fue capaz de hacerle aquellos tres asesinos, pero el jadeo hizo dejar ver su débil estado, y los ojos irritados y cansados de indicaron que esta fatigado. Detrás de él la respuesta empezaron a sobresalir, cuando Tai Lung se percató de 5 montes de tierra, y solo uno de ellos es más pequeño que los otros cuatros, volvió a mirar al Cheetah con aquellos brazos llenas de barro y finalmente comprendió.

¡Él había escavado con sus propias manos! Concluyó en sus pensamientos… y solamente quedó una última pregunta vagante.

– ¿Qué ocultas ahí? – Aquella pregunta causaron impresión en Lee, lenta pero precavidamente dejó su postura defensiva, esperando cualquier cosa, pero cuando termino de bajar su guardia terminó por convencerse de que no había venido aquí para pelear. Al mirar de reojo, su rostro se tornó funesto, afligido, después volvió al mirar Tai lung.

–No oculto nada…– Negó, y esta vez su mirada decayó al suelo, como si tratara de ocultar sus propios ojos, al tragar saliva sintió como pasa en su garganta formada en un nudo, después la levantó para volver a mirar al Leopardo, y supo en ese momento la respuesta –Son… tumbas–

Esa palabra cayó como una bomba de silencio absoluto, el soplido del soplido que rosa sus orejas, las hojas y el pasto que son acariciadas por el viento es el único sonido que predomina en aquel lugar. Un lugar donde Lee consideraba como su lugar feliz que tubo desde niño, un lugar donde el soñaba despierto y creer de que lo increíble se puede hacer creíble, un lugar donde él podría pensar, recordar y reflexionar, un lugar donde él podría buscar consuelo al llorar, donde compartir con sus amigos y con los que son importante y queridos para el… Pero nunca pensó que ese lugar seria ahora el descanso para sus… El aprendiz del Maestro Shifu le costaba creer de que alguien como él se las hubiera arreglado por si solo para tener que acarrear con unos cadáver para venir aquí a enterrarlo en una tumba que cavó con sus propias manos, cosa que le llevó unas cuantas horas al hacerlo para después buscar a los demás y repitiéndolo una y otra vez, con aquellas heridas que aun no habían sanado, resultaba increíble de que tuviera resistencia física para durar y soportar el dolor toda la noche y permanecer aun en pies ahí en el día.

El felino se dio la vuelta, miró las tumbas que había hecho, unas tumbas por la que había rezado para que las almas de los que había enterrado tuvieran paz eternamente en la otra vida, donde la felicidad no acaba… donde no existen las masacres y las Guerras… para aquellas personas, que al verlas morir también cavaron una gran hueco, en su pecho.

–Madre, Padre… Shu, Lia…Maestra– El Felino de las nieves escuchó los nombres. Miro primero las tumbas y luego a Lee otra vez. Empezó a avanzar hacia él hasta terminar de llegar a su lado, hombro con hombro, como si aparentara acompañarlo en ese momento tan funesto. No cabía duda, las tumbas fuera hechas recientemente, las tres del lado izquierdo son muy grandes, ahí deben de estar sus padres y su Maestra Leona a quienes Lee le tenía un gran respeto y aprecio. Por el otro lado, miró las otra dos tumbas, una del mismo tamaño del Guepardo, ahí está su compañero y rival Lobo gris y las más pequeña de todas ahí se encontraba su amiga gazapo, cuyo pelaje blanco semejante a la nieve le producían una fulgor cuando le llagaban las luces del sol y aquellos ojos purpuras como el rubí. Todos ellos han estado con él en los mejores y peores momentos, siempre le han ofrecido la mano que el necesitaba en los entrenamiento o en cualquier otra cosa necesite de ellos, un abrazo cuando la depresión lo dominaban y siempre sus brazos fueron el mejor consuelo, todos ellos han sido tan generosos con Lee al igual que él a ellos, siempre ha estado pensando la mejor manera en como agradecerle todo lo que han hecho por él en todos eso años que compartieron, rieron, gozaron, intercambiaron, y les había prometido de que algún día su sueño a que tan a anhelado lo cumpliría por ellos… Pero después de lo sucedió, enterrar sus cuerpos y rezar por sus almas fue lo menos el pudo haber hecho –Yo… yo les había… yo les ha prometido que… que algún día…que…que… que algún día…– La palabras no se la salían, le cuesta trabajo articularlas, de sacarla de su pecho, pero es como si intentaras sacar un aire que se niega salir y al intentarlo sientes como la cabeza se te abombara de sangre y de la misma manera en que un globo se inflara a tal punto que explota.

– ¿Qué les has prometido? – Preguntó por fin Tai lung.

El Cheetah soltó finalmente solo el aire en un resoplido, al mirar al Leopardo comprendió de que su tamaño lo supera unos cuanto centímetros, de hecho, para el tamaño que tiene Lee, él solo alcanza llegar hasta el pecho del felino blanco (un poco menos que Tigresa). Sus ojos, los mismos que había visto antes, con ese color de amarillo infernal inyecto de rojo los intimidaban, cosa que Tai Lung no intentaba, es como si hablaran por él, incitándolo a proseguir. Desvió la mira para ver las tumbas una vez más… y en su boca salieron aquellas palabras que en algún tiempo atrás tenían significado para él…

–Que…que algún día… yo seré… el mejor Guerrero de Kung Fu de todos los tiempos–

Al sacar aquellas palabras que acostumbraba a decir con gran orgullo y llena de motivación le hicieron arrugar la cara, afligido, como si hubiera sentido que una espada le hueva atravesado el pecho y se estuviera hundiendo lentamente, esas palabras, esa promesa que le había hecho no solo a sí mismo, a sus padre, a sus amigos, a sus maestro, a toda la gente a su alrededor, y todos ellos respondía expresando impresión, otros con algo de incredulidad, pero al transcurrir los años y al repetir aquellas palabras había logrado dibujar una gran sonrisa a las personas, por el simple hecho de que Lee no se hubiera propuesto otra meta más fácil; un simple luchador de Kung fu, un Maestro que pueda transmitir el su conocimiento para perdurar aquel arte marcial, o cualquier otra cosa. No. Su única visión siempre ha sido en estar entre los mejores, Guerreros y Maestros por igual, ser admirado y recordado como él más grande luchador por enfrentar cualquier reto que se le presente, como las historias de sus grandes Héroes.

Y en ese momento la mirada de Tai Lung quedaron fijados en el Cheetah, con los ojos abierto, de par a par, luego sus ojos recorrieron su cuerpo desde arriba para abajo, los visibles músculos de sus brazos, su chaleco ajustado dejaron ver su notable abdomen plano que hace sobre salir los musculo de su pectoral, su físico dejaba hablar de los años de entrenamiento que había dedicado, sin duda tiene una buena base para él Kung fu… una base como la que él había tenido en el palacio… se inclinó lentamente, para poder ver las más de cerca. Y de repente la imagen de Lee había cambiado a una que Tai Lung reconocería en cualquier parte del mundo… era él, sin lugar a dudas, su imagen se ve reflejada en la de Lee, cuando era más joven en el palacio, cuando estaba cerca de culminar su entrenamiento, era de esperar de que su asombro lo dejara sin palabra, pero… ¿Cómo es posible de que eso?... Cerró los ojos, y cuando los abrí solo observó al Cheetah con su única imagen, con su mirada fijas en las tumbas. No tiene explicación alguna de por qué se había visto así mismo en Lee, pero recordaba muy bien aquella época, cuando el entrenamiento era su obstáculo para obtener el rollo, pero para la edad que tenía en ese momento se sentía tan orgulloso de sí mismo por que había logrado, había logrado aprender las técnicas más portales y peligrosas, como el golpe al los nervio para inmovilizar a su oponente y no podía esperar más para dominar el resto de los rollos y del Dragón. Sentido como si su cuerpo pudiera soportar hasta una estampida de rinoceronte, su cuerpo estaba hecho para alcanzar el nivel más alto del Kung fu… y el de Lee se le compara muy bien… y con ese pensamiento una sonrisa se dibujó en su rostro.

–Pero eso ya no es posible– Dijo Lee. La sonrisa del Leopardo Blanco se desbanca – no soy tan fuerte como yo creí, no pude protegerlos. Si no pude hacerlo tampoco podre cumplir la promesa… la promesa de llegar a ser el mejor…. Ya no me queda nada ahora, lo eh perdido todo, mi familia, mis amigos, mi maestra…todo…. ¿Por qué seguir intentando si ya no hay nadie quien puede entrenarme? – llevó su mano a su rostro para ocultar sus lagrimas, pero se hicieron notables cuando se deslizó en su mejilla dibujándole un hilillo brillante y húmedo. Deslizó su brazo en sus ojos para secárselas. Y en ese momento reaccionó con un respingo cuando se encontró frente a frente a Tai Lung, no supo en qué momento se había movido. Dio un pequeño salto para alejarse de él y sin dudarlo volvió a ponerse en guardia. El leopardo lo miró, con ojos entre cerrados, el Cheetah se preparó lo mejor que pudo, inclinándose levemente con el ceño fruncido, al terminar de inclinarse lo necesario para iniciar su ataque rápido…

– ¿Y qué tal si yo te entreno? –

Aquella pregunta logró que la boca y los ojos del Guepardo se abrieran hasta donde le es posible llegar, como si un rayo hubiera pasara por su cabeza y hubiera desconectado cada nervio de su cuerpo dejándolo inmóvil ante la impresión. Como si lo que hubiera visto aquella noche como usó su letal fuerza con los asesino se borraron de su memoria, bajó los puños dejando su cuerpo totalmente vulnerable mientras que el Leopardo de la nieves se va acercando. Su sombra corpulenta comenzó a cubrirlo de pies a cabeza, devorándolo, cuando le tapó por completo la luz de sol ambos felinos quedaron en frente, chocando miradas, la de Tai Lung aun entrecerrada y la de Lee completamente pasmadas . Y en ese momento el Leopardo levanta el brazo derecho, ofreciéndole la mano, Lee lo ve y después vuelve a chocar miradas.

–Piénsalo bien. Si aceptas, yo te aseguro que le llevare al nivel máximo del Kung fu, te enseñares las técnicas secretas, moderaré tu cuerpo hasta hacerlo más resistente que el mismo acero y serás más de lo que tu creíste que podrías llegar hacer– En ese momento, escuchó como los latidos de sus corazón le resuena como si estuvieran golpeando dos tambores cercas de sus orejas, la temperatura de su cuerpo aumentaba a tal grado que le hizo sudar copiosamente, no puede creer lo que está escuchando, que él estuviera ofreciendo la oportunidad de su vida de cumplir sus sueño y proponérselo de una manera está más allá de su imaginación le costaba creerlo, todo, la masacre, e funeral que había preparado para sus seres querido, el encuentro entre Tai Lung y ahora esto, todo van muy rápido, demasiado. Volvió a mirarlo, y esta vez vio como arrugó el ceño – Pero si no lo haces… te quedaras con lo único que te queda ahora…. Nada–

Los latido aun le resuenan, y cada segundo que pasa va aumentando de ritmo, como si la misma tierra tuviera corazón y va al mismo ritmo que el de Lee, las gotas de sudor cayeron sobre su mentó, el viento llego con fuerza arrasando con las hojas del suelo y levantando polvo. Tragó saliva. Levantó el brazo derecho. Lenta y temblorosamente lo acercó su mano con la de Tai Lung, Los latidos se hicieron aun más fuerte, amenazando con dejarlo sordo, mas sudor se le salen de sus poros llegando a partes de su cuerpo que ni se imagino creer que llegarían, la cola se le enredó en su pies… y finalmente los tambores callaron… cuando el trato se cerró entre un estrecho de manos.

–Ya has tomado una decisión–Concluyó Tai Lung, son un sonrisa triunfante


Espero que el este capítulo le haya sido de su agrado, veré cuando me será posible continuar el siguiente que de seguro no tardaré demasiado, pero veré como van las cosas ya que estoy iniciando ahora la universidad

Master Falcon fuera.