El
amor de Bella Cap.10 La boda (Parte II)
Llegaron a la Iglesia y Druella se bajó del coche.
-Cissy ven conmigo, Bella tú quédate y da vueltas en el coche. –Narcisa bajó siguiendo las órdenes de su madre y la dio la mano.
-Todo va a salir bien cariño. –Dijo sonriendo a su hija mayor antes de cerrar la puerta y que el coche se pusiera en marcha.
-Desde luego… -Manifesto en voz alta. Vio que el conductor la miraba por el retrovisor. -¡Qué está mirando! –El conductor apartó rápidamente la mirada, ella bufó y miró por la ventanilla. Había un montón de personas.
-¡Genial! Cuanta audiencia. –Exclamó con notorio sarcasmo.
El coche siguió dando vueltas hasta que el conductor paró.
-Señorita, su madre me acaba de comunicar que el señor Black ya ha llegado. La espera en los cedros del jardín, al pie de la Iglesia.
-¿Y a que espera para llevarme allí? ¡Vamos! –El coche se puso en marcha de nuevo y minutos después ya habían llegado. Cygnus Black II, el padre de Bella, fue quien abrió la puerta, la tendió la mano y esta acepto saliendo así del vehículo. Ni siquiera hubo un cruce de miradas, simplemente se agarró a su brazo siguiendo el protocolo. La gente empezó a murmurar. Bella estaba segura de que era a causa de su vestimenta.
Comenzó a sonar la música típica de bodas, y ambos empezaron a caminar por una estrecha y larga alfombra de color blanco, que al llegar a la puerta de la Iglesia cambiaba a roja. Al entrar, seguidos por varias personas que llegaban tarde, la mirada de Bella fue a parar a Rodolphus, el cual estaba en el altar. Vio en su cara el reflejo de la sorpresa por su apariencia, le vio tragar y después sonreir. Ella no cambió su semblante de impasibilidad en ningún momento y apartó la vista de él, mirando al frente.
Poco a poco se iban acercando, y cuando paró de sonar la música, Bella y Cygnus ya estaban en frente del altar. Cygnus soltó a Bella entregándosela a Rodolphus.
-Queridos hermanos… -El cura empezó con el sermón y Bella inmediatamente desconectó. Se le cruzaban por la mente imágenes de la vida que iba a tener. No, seguramente sería peor, inimaginable. Hizo un esfuerzo por imaginar pero ya era bastante horrible. En ese momento salió de su ensoñación al escuchar su nombre.
-¿Bella? –Preguntaba Rodolphus preocupado. Bella le miró aturdida y luego miró al cura.
-Bellatrix Black aceptas a Rodolphus Lestrange para amarle y respetarle, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, ahora y por el resto de tus días hasta que la muerte os separe?
-Acepto.
-¿Y tú, Rodolphus Lestrange aceptas a Bellatrix Black para amarla y respetarla, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, ahora y por el resto de tus días hasta que la muerte os separe?
-Eso es obvio. Sí, acepto.
-Bien… Por el poder que me ha sido concedido yo os declaro marido y mujer. Puede besar a la novia.
La gente empezó a vitorear mientras se levantaban de los asientos, Rodolphus fue a acercar sus labios a los de Bella pero esta apartó la cara.
Rodolphus se separó y la miró directamente a los ojos. Ella le miró por unos segundos y después desvió la mirada.
-Será mejor que nos vayamos ya de aquí. –Dijo ella por fin. Él tragó y luego asintió.
-Sí…
Pasaron por la alfombra roja y la blanca de fuera llegando a un coche de boda que les esperaba. Los padres y hermanos de ambos les dieron la enhorabuena, ya que eran los únicos a los que les había permitido acercarse, y se despidieron de ellos. Se subieron al coche y este se puso en marcha.
Después de un largo rato de silencio, Bella lo cortó.
-¿Hacia donde nos dirigimos? –Él la miró y pudo comprobar que ni se había molestado en mirarle al hacerle la pregunta.
-A una de mis mansiones. He pensado que podríamos vivir allí, al menos durante algún tiempo.
Se hizo de nuevo el silencio y siguió así hasta que llegaron al lugar. Se bajaron del coche.
-¿Te gusta? –Preguntó él pero no obtuvo respuesta. Se desplazaron a dentro de la mansión.
-Me he tomado la libertad de comprarte algunos accesorios, también vestimenta. Abunda el color negro, se que te encanta. –Sonrió.
-Así es. Gracias. –Dijo cortante y subió las escaleras seguida rápidamente por él.
-¡Oh¡ -Abrió una de las muchas puertas que había. –Este es nuestro cuarto.
Bellatrix miró a la cama de matrimonio que había en el centro de la habitación.
-Mira el baño está ahí. –Dijo señalando otra puerta que había en el cuarto. -Voy a… Ver si nos preparan la cena. –Salió dejando sola a Bellatrix que seguía con la vista fija en la cama. Poco a poco fue desviándola observando el resto del cuarto. Se dirigió hacia la cama y se sentó, acarició la colcha.
Apareció Rodolphus tocando a la puerta y entrando.
-Ya está, en menos de cinco minutos estará todo listo. Baja cuando quieras, puedes ponerte algo del armario si te apetece. –Sonrió a medias y bajó de nuevo.
Bella se levantó de la cama y fue al armario, lo abrió y vio el montón de ropa que había. No tenía ganas de cambiarse siquiera, lo cerró y bajó.
Rodolphus ya estaba sentado en la mesa, alzó la vista cuando entró Bella y se levantó y sujetó la silla de al lado, ofreciéndola asiento, ella se sentó y él la acerco a la mesa, después se volvió a sentar.
Los platos ya estaban.
Y de nuevo el silencio, no hablaron nada, solo comieron y bebieron. Cuando terminaron Rodolphus llamó a los elfos domésticos que habitaban en esa casa, para que recogieran. –Debes de estar cansada, será mejor que subamos a la habitación.
Se levantaron y subieron al cuarto.
Entraron y Rodolphus cerró tras de sí.
-Es una suerte que no te decidieras a cambiarte. –Sonrió con picardía.
-¿Por qué? –Dijo Bella con el ceño fruncido, intentando entender porqué la miraba así.
La sonrisa de él se ensanchó y se quitó la chaqueta.
-Ya sabes, para quitarte el vestido yo.
Bella lo comprendió ahora.
-Como bien has dicho antes, estoy cansada. –Dijo mientras se sentaba en la cama subiendo las piernas.
-Pero es nuestra noche de bodas… -Se acercó peligrosamente.
-He dicho que estoy cansada. –Afirmó con autoridad.
La miró con deseo y acortó la distancia yendo hacia la cama y subiéndose encima d ella, empezó a besarla por el cuello bajando al escote.
-¡Apartaté¡ ¡Bájate ahora mismo de enciam mío!
El siguió llenándola de besos por cada zona de su piel y pasó una de sus manos por una pierna de ella, subiéndola el vestido hasta llegar a su muslo.
Bellatrix respiraba agitádamente por el esfuerzo de apartarle. Le dio un rodillazo en la entrepierna, y así consiguió quitárselo de encima.
Rodolphus se retorció de dolor.
-¡Te lo había advertido! –Su pecho subía y bajaba violentamente al compás de su respiración.
Pasaron dos meses desde aquella noche. Él ya no volvió a hacer ningún tipo de acercamiento hacia ella. En vez de "La Mansión Lestrange" parecía la "La Mansión del Silencio", porque no hablaron en todo ese tiempo.
Con la excepción de algunas ocasiones, como cuando tenían que hacer una misión juntos para el señor oscuro.
En el presente, después de esos dos meses, no tan horribles, Bellatrix se decidió a hacer algo. Esa misma noche cuando cenó (ya ni cenaban juntos), fue a su habitació y abrió el armario, sacó un conjunto de ropa interior negro con encaje y una bata de seda del mismo color. Se dirigió a la habitación de Rodolphus. (Ahora dormían en habitaciones distintas).
Llamó a la puerta y sin esperar respuesta abrió. Rodolphus se sorprendió o más bien se asustó de verla, ya que eso no era normal para él.
-Bella. -Tragó.
Ella sonrió con picardía y se acercó a él subiéndose en la cama y gateando por ella hasta ponerse encima de él.
Él volvió a tragar. -¿Qué estás haciendo?
-Lo que llevas esperando toda tu vida de mí.
Colocó una mano en su rostro y cerró los ojos, para luego besarle apasionadamente. Después se separó para ver la reacción de él, aún con la sonrisa puesta.
Ahora era él el que tenía los ojos cerrados. Fue abriéndolos poco a poco.
-Wow… -Fue lo único que llegó a decir.
Ella se mordió el labio inferior y él cambio las posturas quedando ahora encima, se besaron con pasión.
Esa noche hicieron el amor. Bella había decidido aceptar, simplemente por que había tenido la necesidad. Y no la resultó difícil en ningún momento. Porque su imaginación estaba saliendo a flote. No pensaba en el hecho de estar haciéndolo con aquel individuo que aborrecía completamente, sino que se imaginaba haciéndolo con aquel que quería realmente. Y no era aquel "idiota" con el que había estado perdiendo el tiempo desde pequeña, no, era otro. El mago mas poderoso del universo según ella, que en un futuro cercano sería el culpable de que fuera a Azkaban y de que se sumergiera en la completa locura.
