Halo 10
Terminé de preparar los huevos. El café estaba listo, las tostadas, el jugo… ahora sólo tenía que agregar los huevos a la bandeja y todo estaría perfecto. Y es que hoy quería ser el novio perfecto. Tome la bandeja de los lados y caminé hacia el cuarto. Sakura estaba en una posición un tanto graciosa; tenía los brazos sobre la cabeza en una pose descuidada pero el cuerpo estaba recto, sin moverse mucho para ocupar más espacio del necesario. Me acerqué y coloqué la bandeja sobre la mesita de noche junto a la cama.
-Sakura –la llamé –Sakura.
-Mmm
-Buenos días –saludé con la mejor de mis sonrisas.
Ella comenzó a incorporarse y lentamente a recordar la noche anterior o al menos eso suponía por el sonrojo que recorrió su rostro.
-Buenos días –dijo suavemente y tapándose un poco más con la sábana.
-¿Cómo amaneciste? –desvió la mirada, carraspeo la garganta y contesto.
-Bien –se estaba sonrojando aún más, lo cual me causo gracia pero decidí no decir nadad e intentar hacer que se relajara por lo que giré para volver a tomar la bandeja con el desayuno.
-Preparé el desayuno –su rostro cambió, sonrió, tomó uno de los vasos de jugo y comenzó a beber.
-Gracias –dijo dejando el vaso en la bandeja de nuevo- tenía algo de sed.
-Un placer. –respondí y acomode mejor la bandeja entre los dos y comenzamos a comer- preparé el yate para que demos un paseo en los alrededores- abrió los ojos sorprendida.
-¡Suena genial!
-Sabía que te gustaría la idea.
-Pues qué bien me conoce Li-san.
-Hago lo mejor que puedo.
-Pues creo que es lo mejor de lo mejor –su tono era un poco más serio y bajo- la sorpresa de ayer en la playa fue… lo más romántico que me haya pasado, es lo más especial que alguien podría preparar –eso último parecía su propia opinión- nunca pensé que alguien como yo podría llegar a recibir un detalle tan especial, a estar con una persona tan especial –hizo una pausa- y luego aquí –se sonrojó nuevamente- nunca creí que podría ser tan feliz.
Eso me hacía feliz. Saber que Sakura Kinomoto era feliz me hacía inmensamente feliz, no pude más que sonreír como un tonto como respuesta.
-Tu me haces aún más feliz –logré articular finalmente.
-No es posible –argumentó, como si fuera algo obvio.
-Sakura no sabes cómo era mi vida antes de conocerte, todo era gris, aburrido y luego cuando te vi en ese restaurante todo comenzó a pintarse de color, de un hermoso verde. –dije acariciando su rostro, ella soltó una risita.
-Gracias. Por todo. En serio.
-No es neces…
-Sí es necesario que lo agradezca –me silenció-, quiero que sepas lo feliz que me hace estar contigo, porque aunque tu dices que tu mundo era gris antes de conocerme, antes de conocerte yo era gris y tu cambiaste eso, me cambiaste, por eso quiero que lo sepas; me haces feliz –dijo sonriendo.
-Muy bien. –dije dejando mi plato en la bandeja y acercándome a besar su frente- ahora termina pronto eso para que podamos salir –le dije mientras me quitaba la camisa e ingresaba al baño.
Eran las 10am y Sakura estaba sentada en Escape, mi yate, con su cabello al viento y unas gafas cubriendo sus ojos, parecía que estaba posando para alguna revista con esa pose despreocupada y ese vestido rosa suelto que llegaba hasta sus arriba de sus rodillas, acompañado de un collar largo de piedras turquesa. Espectacular. Simplemente esa era la palabra para describirla. Yo llevaba unos shorts de jean azul desgastados, una camisa blanca con los dos primeros botones abiertos y unas gafas tipo aviador.
-¡Esta vista es hermosa! –gritó, pues el sonido del motor bloqueaba un poco el sonido de su voz- el mar se ve perfecto.
-¿Quieres nadar?
-¿Puedo? –dijo viendo a su alrededor como revisando que nadie se lo fuera a prohibir.
-Claro que puedes –conteste confiado- esta es una zona turística y parte de la propiedad así que podemos hacer lo que queramos.
Sonrió. Moví un poco el timón para poder soltar el ancla y dejar a Escape en una buena posición. Mientras tanto Sakura se sacó su vestido y zapatos y se acercó a la popa para poder saltar a nadar. Cuando el yate estaba listo me quité la camisa y los zapatos y seguí el camino de Sakura que ya estaba disfrutando del agua.
-¡El agua está deliciosa! –dijo emocionada mientras me acercaba a ella nadando.
-Si.
-¡A qué no me atrapas! –dijo emocionada zambulléndose de nuevo en el agua por lo que sin pensarlo fui tras ella.
Nado un poco, intentando rodear el yate pero en una de las curvas pude atraparla.
-Te tengo –dije tomándola por la cintura y acercándola a mi. Ella intentó soltarse pero la aprisioné con mi otro brazo sin que le quedara salida alguna. Nos miramos por unos segundos y pronto probé sus labios sin mesura alguna. Ella respondió sin restricción a mi beso, puso sus brazos alrededor de mi cuello y se acercó aún más a mi.
-Te amo –dijo cuando tomamos un respiro. Acaricié su rostro y ella cerró los ojos ante el gesto. El agua nos había alejado un poco del yate por lo que suavemente nos acerqué de nuevo a él.
-Ven vamos a regresar ya. –subí al yate y luego la ayudé para que hiciera lo mismo. No se molestó en volver a ponerse el vestido ni yo la camisa. Cuando comenzamos a andar se acercó a mi y me dio un abrazo por la espalda, puse una de mis manos sobre sus brazos y así regresamos a la playa.
Sakura
Estaba muy feliz. No sólo había conseguido un trabajo permanente en Industrias Li sino que había pasado el mejor cumpleaños de mi vida. Shaoran había preparado un fin de semana romántico sólo para los dos. Habíamos llegado hace poco al departamento y estaba recostada en la cama rememorando ese viaje; la cena, el baile, el viaje en yate, el beso en el mar y… nuestra noche juntos. Al recordarla no pude más que sonrojarme. Sentir a Shaoran así fue…
-¿De qué te ríes? –preguntó él entrando al cuarto.
-De nosotros –respondí mirándolo y levantándome de la cama pero creo que lo hice muy rápido porque sentí un mareo que me hizo perder el equilibrio.
-¡Sakura! –se acercó para impedir que me cayera.
-No es nada –le dije apoyándome en su pecho- sólo me levanté muy pronto.
-¿Cómo que no es nada? Debe ser debilidad, necesitas comer algo.
-Shaoran estoy bien, no te preocupes.
-No me interesa lo que digas, ya te subo algo de comer.
-No espera –le dije impidiendo que se alejara- déjame me recupero un segundo.
Se mantuvo junto a mi y me ayudó a acomodarme en la cama.
-En realidad no tengo hambre –le dije ya recuperada.
-Al menos un vaso de leche.
-Ok.
No se demoró mucho en bajar y regresar con la leche. Me la tomé sin objetar porque pensaba que tenía razón y tal vez ese mareo si fue por debilidad. Terminé y dejé el vaso sobre la mesa de noche. Shaoran me estaba mirando fijamente.
-Estoy bien Shaoran.
-No lo sé… creo que deberías hacerte los exámenes que te mandó el doctor.
-Ya te dije que no quiero ir a un hospital. Además creo que fue por el cambio de clima nada más, tú mismo te has dado cuenta que últimamente he dormido y comido bien.
-Si, tienes razón –aceptó perdiendo la discusión- entonces debe ser cansancio ¿o será ansiedad de volver mañana a la oficina?
-Bueno, tal vez –respondí sonriendo- ya quiero volver a ver al presidente de la compañía.
-¿En serio? –preguntó levantando una ceja.
-Sí, es demasiado atractivo –dije poniendo mis brazos sobre su cuello.
-No me diga que está buscando una aventura con el jefe señorita Kinomoto –dijo cerca de mi oído y comenzó a besarme el cuello.
-¿Aventura? –dije muy alto, como reacción a las caricias de Shaoran, sentí como él se reía por mi reacción- ¿para qué quiero una aventura si tengo al hombre perfecto conmigo?
-Es bueno saber eso –dijo cuando sus labios encontraron los míos- muy bueno –y siguió besándome. No era un beso demandante, era perfecto, con la medida exacta de pasión y amor- vamos a dormir ya, creo que estas muy cansada y mañana tienes que estar perfecta para la reunión con el presidente.
Quise protestar pero tenía razón, el viaje me había dejado cansada y era mejor que recuperara toda mi energía para estar muy bien en el trabajo pero…
-¿Qué reunión con el presidente?
-Bueno el presidente Li tiene que darles la bienvenida oficial a la empresa ya que no son sólo unos pasantes.
-¿Es en serio? –le pregunté desconfiada, es decir el presidente de una empresa tan grande no se la puede pasar dándole la bienvenida a cada empleado permanente.
-Muy en serio, la reunión está programada a las 9am con el grupo y a las 10am con la señorita Kinomoto.
-Shaoran no –advertí- ya te dije que no quiero que la gente sepa que estamos juntos y si me llamas a cada rato a tu oficina va a ser obvio por que lo haces.
-Sólo estaba molestándote. Ya sé que en la empresa eres sólo una empleada más.
-Si –afirmé feliz.
-Ahora voy a bañarme, si quieres puedes irte a dormir ya.
¿Dormir sola? La idea no era para nada provocativa. De hecho me daba algo de miedo dormir sola. Desde que comencé a dormir con Shaoran ni un día había vuelto a tener pesadillas y temía que si no estaba con él volvieran y yo definitivamente no quería que volvieran.
-¿Qué pasa? –peguntó luego de analizar mi expresión.
-Yo también me quería dar un baño –resolví decirle eso a confesar mi extraña dependencia a él para dormir, y no era una mentira, si tenía ganas de una ducha.
-Bueno… si quieres podemos hacerlo juntos.
Mi rostro se sonrojó inmediatamente, eso sólo podía significar que… otra vez… estaríamos juntos. Una sonrisa se dibujó en mi rostro y al verla también apareció una en el rostro de Shaoran. Asentí con la cabeza pero no dije nada. Nos levantamos de la cama y caminamos hacia el baño, luego de que habíamos entrado Shaoran se acercó a uno de los cajones cerca del lavamanos, sacó un paquetito plateado y lo guardó en uno de sus bolsillos. Me miró, yo estaba frente a la tina. Comenzó a desabotonarse la camisa que tenía y como por instinto bajé la mirada.
-¿Qué pasa? –preguntó ya frente a mi -no querrás bañarte con ropa ¿verdad?
De nuevo un sonrojo inundó mi rostro.
-¿Quieres que te… ayude? –mi rostro estaba completamente rojo, asentí sin mirarlo y de nuevo escuché su sonrisita por mi respuesta- Permíteme. –Alzó mi rostro y lentamente se acercó a besarme, era suave, muy suave. Haciéndome olvidar de todo lo demás y dándome confianza para continuar. Bajó la mano que tenía en mi barbilla y la puso en mi cuello. Yo puse mis manos alrededor de su espalda bajo la camisa abierta- Sakura te amo tanto –dijo separándose y mirándome fijamente.
-Y yo a ti Shaoran –conteste y volvió a besarme. Poco a poco el beso se volvió demandante. Lo sentí invadir mi boca e hice lo posible por corresponderle.
-Desde que estabas en el yate quería quitarte este vestido –dijo besando mi hombro derecho y corriendo la tiranta del vestido, luego haciendo lo mismo con el otro y separándose un poco para que el vestido pudiera caer entre los dos. Sentí el instinto de querer cubrirme pero cuando levanté la mirada vi que estaba fascinado viéndome, eso me llenó de confianza y me hizo sonreír un poco. Bien teníamos que estar iguales, así que me acerqué lentamente hacia él y quité bajé su camisa por los hombros quedando el con el torso desnudo. Sintiéndome algo audaz, y creo que fue resultado de la confianza que me daba su mirada, pasé mis manos por sus hombros y lentamente la bajé por su pecho, disfrutando de su piel bajo mis yemas que se erizaba mientras la recorría. Él se apartó y abrió la llave de la ducha, el agua comenzó a correr, la sintió con su mano y ajustó la llave otra vez. Luego me dio la mano y me hizo entrar en la tina. Me quité la ropa interior, muy rápido por los nervios, y entré en la tina. Lo vi quitarse los pantalones y de nuevo mis mejillas enrojecieron cuando vi que se iba a quitar los boxers, rápidamente me di la vuelta para no verlo.
-Sakura te apenas demasiado –dijo en tono burlón. Iba a decir algo pero no sabía qué responder a eso. Era cierto pero es que ¡ni siquiera estaba acostumbrada a ver su pecho desnudo mucho menos el resto! Lo sentí detrás mío y cerré los ojos. Tomó mi cabelló y lo movió para tener acceso a mi cuello, me comenzó a besar, moví mi cabeza para darle más acceso y me dejé llevar. Di la vuelta y lo besé, con deseo, el deseo que me quemaba por dentro. Me empujó lentamente para que el agua cayera sobre nosotros, me estremecí por el placer de sus caricias en mi pecho, sus manos me hacían olvidar lo que estaba a mi alrededor y suavemente me empujó hacia la pared en donde ya no sentía el agua sobre mi, ahora sólo caía en el cuerpo de Shaoran, quise devolver la caricia y levanté una de mis manos pero quedó a medio camino cuando lo que sentí sobre mi pecho fueron sus labios.
-Shaoran –gemí, era demasiado, sentía un placer indescriptible que hacía que el fuego en mi interior aumentara, subí mi mano nuevamente y acaricié su cabello y flexioné mi espalda para darle más entrada a sus labios. De repente se separó de mi, y vi cómo tomaba de nuevo sus pantalones y sacaba el paquete plateado que había guardado antes. El condón, anoche ni siquiera noté en qué momento lo sacó pero hoy pude verlo y como si fuera lo más normal del mundo me quedé viendo cómo se lo ponía, luego reaccioné y al entender lo que estaba haciendo me volví a avergonzar y mire a cualquier otro lado menos a Shaoran, no sé si él notó mi acción o no pero no dijo nada, al contrario se acercó rápidamente y volvió a besarme, como para hacerme olvidar que nos habíamos separado unos segundos, lentamente acarició mi vientre muy suavemente. Tomó mis manos entre las suyas y las subió sobre nuestras cabezas, sentía el agua pasar de su cuerpo al mío. Bajó a mi cuello y volvió a mis labios. Cerré los ojos cuando repitió la acción un par de veces y luego lo sentí entrar dentro de mi.
-Ah –comencé a jadear, era consiente del volumen de mi voz, anoche intenté acallarla un poco con mis manos pero esta vez no podía hacerlo. –Ah… ah –seguí cuando lo sentí completamente dentro. Sentirlo dentro de mi era placentero, demasiado placentero. Esta vez no sentí ninguna molestia y creo que él lo supo porque comenzó a moverse inmediatamente. Era como un baile, uno que si quería danzar, uno que disfrutaba demasiado y que iba en aumento- Shaora… ah
-Oh Sakura –aumentando el ritmo aún mas- te amo, te amo –dijo cerrando sus manos con las mías y finalmente sentí como todo desaparecía, sólo estaba la sensación de placer completo y se amplió aún más cuando sentí que se descargaba dentro de mi.
Nos quedamos quietos un par de segundos y luego se separó lentamente. Abrí los ojos volviendo poco a poco a la Tierra y viendo como lanzaba algo a la papelera. Se acercó una vez más y cerró la llave que estaba junto a mi. Tomó una toalla que estaba cerca, secó su rostro y me la pasó. Lentamente comencé a secar mi rostro y cuerpo mientras él tomó otra de las toallas para secarse completamente.
-No trajimos las pijamas.
-No importa, podemos cambiarnos en el cuarto. –respondió dándome una pequeña sonrisa.
Así lo hicimos, salimos y nos cambiamos en el cuarto e inmediatamente entramos a la cama, Shaoran puso su brazo bajo mi cabeza y yo me incliné para abrazarlo también. –Buenas noches.
-Buenas noches Sakura –respondió y besó suavemente mi cabeza.
o-o-o-o-o
Esto de alguna manera estaba mal.
Es decir nadie puede ser tan feliz como lo era yo y no sentir que algo pasa. Todo estaba perfecto en el trabajo, ya no sentía que era una carga tan pesada porque ya no estaba en la universidad así que todo funcionaba un poco más natural que cuando empecé en Industrias Li. Y con Shaoran todo era…
-¡Ah Shaoran! –dije acariciando su cabello.
-Shh
Estábamos en su oficina; al final había dejado la manía de llamarme cada tanto a su oficina, o al menos lo había hecho los primeros tres días, pero ésta era la segunda vez que me llamaba en el día y al final ya no me había importado mucho, sólo que ahora los besos se salían un poco de control y terminamos en el sillón de su oficina, disfrutando de unos besos un tanto más estimulantes.
Dejó de besar mi oreja y se separó inesperadamente, lo que me hizo sentarme y mirarlo confundida.
-Debemos parar aquí. –anunció sin mirarme, recuperando el control.
-¿Por qué? –pregunté algo inconforme y es que ese beso me había encendido completamente.
-Porque si continuo besándote vamos a terminar haciendo el amor aquí –explicó y por primera vez me pareció una razón muy ilógica, y en definitiva tenía que ser por las hormonas que estaban alborotadas en ese momento; pues en mis cinco sentidos estaría completamente de acuerdo con él al pensar que hacer el amor en la oficina no está bien. Pero ahora mismo quería que siguiera lo que ya habíamos empezado. Como leyendo mi expresión completo- y si hacemos el amor en definitiva van a escuchar que algo pasa en esta oficina cada vez que vienes, algo más que una explicación de informes o balances.
Al comprender me avergoncé, era por el volumen incontrolable de mi voz que sería imposible de explicar.
-Lo siento. Intentaré… controlarme más.
-¡Ey! no pasa nada –me acarició el rostro- a mi me encantan tus reacciones, es sólo que como quieres que nadie se entere.
-Lo sé.
-No te apenes por favor Sakura, no lo decía para que te apenaras. –Asentí- Si te pones así creo que no me va a importar y voy a seguir–sonó como advertencia.
-¡No, no, estoy bien, estoy bien! –respondí rápido y levantando las manos pero al ver su reacción me di cuenta que sólo lo había dicho para que no me sintiera mal y para molestarme- me voy.
-¿Así?
Me miré, no tenía nada raro, de hecho no habíamos hecho más que besarnos, bueno mi falta estaba un poco arriba pero no era la gran cosa. Le devolví la mirada como diciéndole que sabía que me estaba molestando y pasó sus manos por mi cabello, me estaba peinando. Oh claro, me había despeinado cuando caímos en el sofá.
-Creo que está lista señorita Kinomoto, y debo agregar que ese sonrojo le sienta de maravilla.
Ay por Dios yo y mis sonrojos, que sólo podía haberse acrecentado por su afirmación. Por su risita supe que no me había equivocado, debía estar más roja.
-¿Has hablado con Eriol? –le dije como para dejar de pensar en mi y mis reacciones.
-¿De qué? –comenzó a arreglarse la corbata, su cabello también estaba desordenado pero casi siempre lo tenía desordenado así que nadie notaría el cambio.
-Es que Tomoyo me llamó, dijo que quería que fuéramos a cenar los cuatro.
-No he hablado con él, pero creo que sería una buena idea para anunciar nuestro compromiso.
El compromiso. Lo había olvidado. Estábamos comprometidos, aunque aún no tenía un anillo, al pensar en estar comprometida tenía una especie de sentimientos encontrados me gustaba y no me gustaba la idea.
-Supongo –dije mirando la mesita de centro, me acerqué un poco y ordené los papeles que estaban encima.
-¿No quieres que les digamos todavía?
En realidad no, quisiera que la primera en enterarse fuera mi tía, ella era lo más cercano que tenía a una madre, pero en realidad no era tan cercana al contrario de Tomoyo, así que supongo que estaba bien.
-Creo que estará bien, aunque pronto tendremos que hablar con mi tía también.
-No suenas emocionada. –Me dijo tomando mi barbilla y haciendo que me volviera a verlo.
-Bueno ya sabes las dudas que tengo sobre esto –le respondí sinceramente.
-¿Entonces ya no quieres casarte?
-¡No! Es decir ¡si quiero! –hablé rápido cuando vi que sus ojos se abrían en sorpresa- es sólo que, y por favor no te molestes, no esperes que sea toda emoción como Tomoyo, necesito adaptarme bien a la idea –lo miré como buscando su aprobación.
-Esta bien. Te entiendo.
-Gracias –dije tomando su mano- ahora me voy y espero que no necesitemos de una tercera reunión Li-san.
-Ya veremos Kinomoto-san, ya veremos.
Sonreí y comencé a levantarme del sillón, me arreglé la falda y Shaoran hizo lo mismo con su pantalón y saco. Nos acercamos a la puerta y cuando la abrió Kaori se estaba acercando con unos papeles en la mano.
-Ah Li-san –se sorprendió- lo acaban de llamar de la compañía bancaria.
-Gracias Kaori, comunícame con ellos por favor –pase a su lado y le di una leve reverencia y seguí mi camino, sintiendo la mirada de Kaori a mis espaldas.- Ah y Kinomoto-san –me di la vuelta para verlo sorprendida y enseguida noté la sorpresa en su secretaria- le agradecería si me puede confirmar la hora de la reunión con Daidouji-san.
-Claro Li-san –y sólo para molestar a la tonta de su secretaria le di a Shaoran la mejor de mis sonrisas, algo que los dejó, a ambos, sorprendidos.
Al llegar a la oficina las preguntas serían las mismas de siempre. ¿Para qué quería hablar contigo el presidente? ¿Pasó algo grave con el proyecto? ¿Te llamó la atención el presidente? Y es que claro, que te llamen dos veces en un día, y que no sean las únicas veces que te ha llamado, no es normal. Pero no me importaba, mi conciencia estaba limpia, había conseguido este trabajo por mérito propio, Shaoran no había movido ni un dedo para ayudarme y desde que yo lo supiera eso me hacía sentir tranquila.
El primero en comenzar con las preguntas al entrar en la oficina del departamento de proyección fue Shinwa-kun.
-¿Para qué quería hablar contigo el presidente? –rodé los ojos, al menos deberían pensar en una diferente.
-Fue por un asunto personal –resolví decir, aprovechando lo último que me había dicho Shaoran al salir de su oficina. No iba a decir más, y por mi actitud sabía que nadie preguntaría más, pero por el rostro de Shinwa y Misato resolví darles un poco más de información- Es que mi prima sale con un amigo suyo y están organizando una reunión, así que quería saber bien cuándo y dónde tendría lugar.
-Ah –respondieron al unísono.
-¿Entonces ustedes dos son cercanos? –preguntó Misato.
-Yo no diría que cercanos, sólo que nos hemos visto en algunos eventos fuera de la empresa.
-Pero ¿coinciden mucho? –preguntó Kei.
-Algo así –nos vemos todas las noches, reí para mis adentros.
-Mm ya veo –dijo bajando la mirada.
-¡Que suerte tienes Kinomoto! Mira que andar cerca de un hombre tan atractivo y he visto a Hiraguizawa-san en las revistas ¡también es demasiado atractivo!
-Supongo –nunca había analizado a Eriol pero si Tomoyo estaba con él supongo que era "un buen partido"- Ahora voy a seguir trabajando.
A las 5:42pm me levanté de mi asiento y me dirigí al baño de mujeres del piso. Cuando entré sólo vi a una chica, la secretaria del vicepresidente sino estoy mal, arreglándose en el espejo, hice una leve reverencia con mi cabeza y entré en uno de los cubículos y pronto escuché la puerta abrirse. Reconocí las voces de inmediato, eran la secretaria de Shaoran y sus amigas.
-¡Debieron hacerla visto! –exclamó Kaori, pero no dijo más, supongo que por la chica que estaba frente al espejo. Creo que entendió que se habían cayado por ella porque escuché sus tacones dirigirse a la puerta y salir.
-¡Juro que está coqueteando con él! –volvió a hablar.
-¿Tu crees? –habló otra.
-¡Estoy segura! –parecía que fuera a hacer un berrinche- Y como le dieron el trabajo permanente puede estar más cerca de él, no sólo lo ve en la oficina sino también en eventos sociales donde él no debe ser tan serio –habló en tono chillón.
-No sé, Kinomoto-san es muy bonita pero demasiado desagradable, siempre tiene una mirada de hielo cuando le hablas. –comentó en tono despectivo.
-Pero ¡te digo que le estaba sonriendo! Estoy segura que le gusta.
-No sé pero sólo con verla parece una pared, no creo que ni sentimientos tenga –se burló.
Eso me enojó bastante. Quería salir a gritarles que tenían razón y Shaoran era mi novio y sólo por diversión decirles que estaban despedidas por hablar mal de la prometida del presidente. Puse mi mano sobre mis labios para evitar que la sonrisa saliera de mi boca y las seguí escuchando.
-Parece que tienen una reunión con Hiraguizawa-san pronto.
-Kinomoto sólo se aprovecha del nombre de su familia, es una oportunista.
Rodé los ojos, eran unas estúpidas. Sólo porque Shaoran no les prestaba atención hablaban mal de mi. No sabían nada real sobre mi, sólo sabían que era familiar de los Daidouji y asumían el resto. Hablaban por hablar, bien podía ser otra la novia de Shaoran, alguien que sí fuera igual de rica que él, de la misma edad, hasta china podría ser e igual estarían aquí en el baño creando rumores y hablando mentiras sobre esa chica.
-¡Lo sé! Ay pero no puedes negar que tiene algo de suerte. Al menos un apellido reconocido puede poner, nosotras ni eso. –se lamentó una mientras salían del baño.
Molesta regresé a la oficina, apagué el ordenador tomé mi bolso y me dirigí al ascensor.
Shaoran y Kaori estaban ahí.
-Kinomoto-san –saludó Shaoran con una leve reverencia.
-Li-san –respondí igual y al notar que detrás estaba Kaori sonreí un poco- No logré hablar con Tomoyo, intentaré contactarla más tarde para darle la información de la reunión mañana. –Shaoran se veía algo sorprendido por mi charla, ya que en los corredores apenas y lo miraba pero es que en serio quería molestar a su secretaria.
-Gr-gracias Sakura… Kinomoto-san –se corrigió rápidamente. Y al ver la reacción de Kaori me sentí más que feliz, todo el estrés que sentí mientras la escuchaba en el baño se había ido. Al llegar al primer piso ella y yo nos bajamos, por un segundo pensé en pedirle a Shaoran que me llevara pero creo que hasta como juego sería demasiado.
-Li-san –dijo Kaori haciendo una reverencia con su cabeza y saliendo. Shaoran respondió con otra reverencia.
-Hasta mañana Li-san –le dije y vi como la secretaria se detenía por un segundo. Jajaja esto era muy divertido.
-Hasta mañana Kinomoto-san
Pasé junto a ella y al ver que se fijaba en mi le di la mirada más fría que pude.
-¿Y eso del ascensor qué fue? –preguntó Shaoran una vez me subí al auto.
-Nada. Sólo te decía que no me pude comunicar con Tomoyo.
-Sakura por favor, tu apenas y me miras en el oficina.
-Jajaja bien, quería molestar a tu secretaria –se rió.
-¡Que infantil eres! Aunque si quieres molestarla en serio deberíamos hacer que se entere que eres mi novia.
-Jajaja tienes razón eso la enloquecería, pero no por ahora sólo quiero molestarla para que deje de hablar bobadas en los baños.
-¿Qué dijo?
-Bobadas
-¿Estaba hablando mal de ti? –su tono cambió, era serio.
-No gran cosa –tampoco quería que perdiera su trabajo por boquisuelta- sólo que gracias a mi apellido podíamos encontrarnos fuera de la oficina.
-Eso si es tonto –dijo más tranquilo- si supiera lo que me costó conquistarte.
-Lo sé, aquí quien debe estar agradecido eres tú –lo molesté. Nos miramos
-Jajajaja –reímos al tiempo.
En el apartamento luego de cenar llamé a Tomoyo para planear la cena entre los cuatro, quedamos de vernos al día siguiente a las 8 en el restaurante de Eriol. Hablé un poco con Tomoyo sobre la planeación de su boda; ya que creo que ella sería la única que podría guiarme en qué hacer para la mía.
Mi boda.
Desde el accidente no me había atrevido a pensar en algo como una boda y menos un matrimonio, una vida en familia; la idea me aterraba un poco, era algo inimaginable en ese momento y ahora… pero ahora tenía a Shaoran que me daba apoyo y me ayudaba a no dudar y confiar que todo estaría bien, porque de seguro todo estaría bien… ¿no?
Al día siguiente Shaoran y yo estábamos oficialmente comprometidos. En la cena con Tomoyo, Shaoran no sólo quiso contarles sino que se arrodilló y sacó de su saco una pequeña caja de terciopelo que tenía un hermoso anillo de diamantes con unos detalles de esmeralda. A pesar de saber que ya estábamos comprometidos, el hecho que se arrodillara y me mirara con ojos expectantes.
-Sakura Kinomoto, en el tiempo que llevamos juntos he descubierto que puedo ser alguien distinto, alguien mejor y es tu amor quien me empuja a dar lo mejor de mi cada día por eso quisiera que siempre estuvieras a mi lado ¿quieres ser mi esposa?.
-Si –había contestado, me sentí abrumada por sus palabras, sentía que no era justo que era yo quien más tomaba de él pero al mismo tiempo me sentía feliz que pensara de esa manera.
En el viaje de regreso me dijo que no mencionara nada en la oficina ya que quería primero contarle a su madre, fue por eso que en el restaurante estuvimos en uno de los apartados del lugar, con eso ninguna persona podía vernos y comentar.
-Kinomoto-san –había venido la secretaria de Shaoran a hablarme- Li-san la necesita en su oficina.
-Muy bien ya voy –respondí mientras terminaba una tabla de registro.
-Dijo que era urgente –pude notar la molestia en su tono de voz. Miré a mi jefe y al ver un asentimiento guardé el documento y me puse de pie para ir a la oficina del presidente Li.
Shaoran
Pude divisar la mansión Li aún cuando faltaban un par de cuadras para llegar a la entrada. Le avisé a Sakura que viajábamos a primera hora del día, por lo que teníamos que salir más temprano para arreglar el equipaje lo que obviamente no le gustó pero no le di mayor opción pues quería que todo fuera perfecto para cuando estuviéramos con mi madre. La verdad no sé quién estaba más nervioso, si ella o yo, aunque yo estaba nervioso de emoción y no creo que esa haya sido el mismo sentimiento de Sakura.
-Buenos tardes –había anunciado un mayordomo.
-Buenos tardes –contestamos al unísono. Sakura se sorprendió al ver el lugar, la mansión en realidad era intimidante y admirable, su tamaño sorprendía a la mayoría pero la decoración china clásica hacía que fuera agradable conocer cada detalle, la entrada con la fuente de dragón que le decoraba y la zona verde que era el preludio a un bosque que teníamos en donde pequeño recorrí y jugué a más no poder.
-Es bellísima –me dijo, dando una vuelta sobre su eje mientras observaba el lugar.
-Si, me gusta mucho también.
-Xiaolang -saludó mi madre.
-Madre –la saludé con una reverencia, Sakura hizo lo mismo y al levantar la mirada la presenté –ella es Sakura Kinomoto, mi novia –no sabía si era buena idea anunciar mi compromiso a mi llegada o no así que decidí ser prudente. Noté la sorpresa en el rostro de mi madre pero no dijo nada.
-Mucho gusto. Kinomoto Sakura, espero cuide de mi –habló Sakura haciendo una reverencia nuevamente.
-Mucho gusto también –respondió mi madre- pasen por favor, todo está preparado para su estadía.
Pude ver a Wei detrás de mi madre, lo saludé con un abrazo y le presenté también a Sakura, él nos guió a la planta alta donde le indicó a Sakura su cuarto.
-¿Mi cuarto? –dijo algo exaltada, entendía su reacción, Sakura siempre dormía tranquilamente desde que estaba conmigo.
-Lleva mis maletas a mi cuarto por favor Wei –le dije para poder quedarme a hablar con Sakura.
-No te preocupes, no hay ningún problema. –dije tratando de tranquilizarla. Desde que comenzamos a dormir juntos algún tiempo atrás no había vuelto a tener pesadillas y nunca más habías dormido en habitaciones separadas por lo que no sabía si estaba mejor o no.
-Es que… no quisiera comenzar a gritar como una loca en la madrugada, quiero que tu madre tenga una buena imagen mía.
-Es sólo que ella es algo tradicionalista. Además creo que es mi culpa, le dije que vendría con alguien más no especifiqué que era mi novia, pero hablaré con ella para que lleven tus cosas a mi cuarto.
-¡No! –contestó inmediatamente. –si dices que es tradicionalista no le gustará que le pidas permiso para dormir juntos.
-No sería permiso, sólo le informaría.
-¡Peor! No, no, no déjalo así, yo… estaré bien, pondré algo en la puerta para evitar que escuchen si grito.
-Eso no me gusta, prefiero mi opción –me dio la espalda y se dirigió al interior del cuarto para acomodar sus cosas. –bien iré a acomodarme también, mi cuarto es el último a la derecha. –asintió y la dejé sola.
-Señorito el té está listo –me avisó Wei desde la entrada del cuarto- la señorita Sakura ya está bajando.
-Bajo en un instante. –contesté mientras terminaba de arreglar mi cabello, había tomado una ducha por el viaje y colocado algo más fresco.
-¿En serio eres la novia de Xiaolang?
-¡Eres muy linda!
-Hacen muy linda pareja.
-Es la primera chica que él trae a la casa.
Escuché los comentarios de mis hermanas y me apresuré a rescatar a Sakura de esas locas con sus preguntas y comentarios embarazosos, si me molestaban a mi no sé cómo estaría Sakura. Al llegar a la sala como lo imaginé Sakura se veía incómoda al máximo.
-Buenas tardes - Hice evidente mi entrada a sabiendas que me tomarían como su punto de atención dejando a Sakura tranquila. Pude ver como relajaba un poco el ceño y me miraba agradecida.
-¡XIAOLANG! –las tres se lanzaron a abrazarme.
-¿Es cierto que es tu novia? –preguntó Faren. Asentí.
-¿Hace cuánto se conocen? –preguntó Shiefa.
-Casi 10 meses.
-¿La amas? –Preguntó Futtie y las demás junto con mi madre que estaba entrando al lugar pusieron atención.
-Si –respondí bajo muy avergonzado y fingiendo que no había visto a mi madre.
-Que bueno que ya todos estamos aquí –habló mi madre.
-Falto yo –dijo Meiling entrando a la sala y se sorprendió al ver a Sakura sentada. -¿Quién es ella? –preguntó con desdén, algo que me molestó en exceso pues Sakura no era cualquier chica era la persona más importante en mi vida.
-Mi novia –respondí con un tono seco, acercándome a Sakura y sentándome a su lado mientras tomaba su mano.
-¡Kiaaa! –gritaron mis hermanas, parecían colegialas.
-Siéntate con nosotros Meiling –dijo mi madre- Xiaolang vino a presentarnos a su novia. –Meiling seguía con cara de sorpresa.
-No lo creo –dijo sentándose en uno de los sillones- ¿ella es la chica que vive contigo?
-Gracias Meiling –pensé y pude ver la sorpresa en el rostro de mi madre y mis hermanas al igual que sentí la presión en la mano de Sakura. Bajé la mira a verla pero su rostro apenas y mostraba algo, sus labios estaban formando una línea pero sus ojos se veían tranquilos, como si no estuvieran hablando de ella.
-¿Es eso cierto? –preguntó mi madre -¿están viviendo juntos?
-Si –intenté responder lo más tranquilo posible, en estos momentos envidiaba la manera de Sakura de suprimir sus emociones de su rostro- Así comenzamos a conocernos, ella necesitaba un lugar donde vivir y le ofrecí mi apartamento.
-¡Eso es muy romántico de roomates a lovers! –Dijo Fenmei emocionada.
-¿Trabajas Sakura? –preguntó mi madre, ignorando a mi hermana.
-Si señora –la vi dudar- trabajo como analista de tendencias en Empresas Li.
Todas tenían la sorpresa dibujada en su rostro, Sakura apretó más mi mano.
-Así que vives con Xiaolang, trabajas con él y eres su novia –analizó mi madre.
-Si señora.
Se formó un silencio incómodo que sólo fue interrumpido por las empleadas que traían el té y los pasteles de arroz para acompañar. No sabía que estaba pensando mi madre o Sakura.
-Ya veo –habló por fin Ieran Li- por favor sigan –dijo señalando el té. Lo hicimos –Finalmente ¿te pudiste reunir con el representante del grupo JK hijo?
-Si lo hice y quedó muy interesado en la propuesta –y hasta ahí había quedado el tema de mi relación con Sakura, por lo menos por ahora. Mi madre me preguntó algo más sobre la reunión y luego hablamos de cosas familiares.
-o-o-o-o-o-o-
-Tu madre cocina muy bien –dijo Sakura mientras subíamos a nuestras habitaciones. Luego de tomar el te hablamos un poco de todo y finalmente fue la hora de la cena. Shiefa anunció que había sido mi madre quien había preparado las croquetas de cerdo en la mañana especialmente por mi llegada.
-Sí siempre se le ha dado bien la cocina, cuando era pequeño solía preparar muchas de mis recetas preferidas pero luego que mi padre murió y tuvo que tomar las riendas de la empresa eso se volvió más y más variable. –pasamos frente a su cuarto pero tomé su mano guiándola más adelante. Tres puertas más adelante y una al frente.
-Quiero que veas mi cuarto –le dije emocionado abriendo la puerta y permitiendo que entrara primero.
Caminó por el corto corredor que antecedía el cuarto, tocó el sofá que estaba la lado de una lámpara larga y se fijó en el libro que estaba en la mesa junto a él, siguió andando y se fijó en el espejo de pared, la mesa con algunas colonias y los pequeños juguetes de dragón que tenía allí, sonrió sin verme y finalmente la cama.
-Es muy cómoda –dijo sentándose en la cama. Al verla allí un pensamiento cruzó mi mente, un pensamiento nada inocente que me hizo sonrojar, me sentía como un puberto al ver a la chica que amaba en mi cuarto sentada en mi cama.
-Si –respondí desviando la mirada y acercándome a ella. –eres la primera chica que se sienta aquí.
-Eso no lo creo –dijo dándome una linda sonrisa.
-¡Por supuesto que sí! –me defendí- no escuchaste a mis hermanas, nunca había traído a una chica a la casa. –Le dije sentándome a su lado y acariciando su rostro.
-mmm –cerró los ojos por mi caricia- me estás diciendo que ¿soy la única mujer que se ha sentado en tu cama?
-Aja –bajé mi mano por su cuello y luego su hombro para acercarla un poco más.
-¿Y tus hermanas? –expresó sonriendo, la miré fijamente, tenía una mirada inocente y algo traviesa en su rostro.
-Sabes a qué me refiero. –puse mi mano en su barbilla- una chica que me guste, que ame y me vuelva loco.
-Ah ya te entiendo –contestó mientras acercaba mi rostro para besarla.
No tenía intención de hacer nada más que besarla pero por alguna razón el juicio estaba abandonando mi mente y dejaba sólo el deseo que ejercía ella sobre mi, además que estar con ella en este cuarto, en mi cama, era demasiado tentador.
-Shaoran espera –dijo cuando sintió mi mano viajando por su espalda –no deberíamos… aquí –pero aunque las palabras salían de su boca sus acciones no las acompañaban. Sakura había sus brazos para abrazarme y había pasado una de sus manos por mi cabello mientras suavemente nos dejábamos caer sobre la cama, subí mis manos por su camisa llevándomela conmigo mientras Sakura comenzaba a desabotonar mi camisa.
-Señorito Xiaolang –Decía Wei golpeando la puerta –su madre dice que quisiera que usted y la señorita Kinomoto la acompañen a ella y a sus hermanas a disfrutar de una fogata en el patio.
Sakura había quedado casi congelada con la mención de mi madre.
-Muy bien Wei.
-Señortita Kinomoto, también esperan su presencia –dijo antes de irse. Sakura estaba roja como un tomate pero yo me sentía muy tranquilo, Wei era más que mi mayordomo era mi amigo y en muchas ocasiones fue mi confidente mientras viví en esta casa por lo que no sentía pena alguna de que supiera que estaba con mi novia en mi cuarto, además que es apenas normal, creo yo… en fin me levanté lentamente de la cama y arreglé nuevamente mi camisa y vi a Sakura hacer lo mismo lentamente.
-No te preocupes, él no sabe lo que estaba pasando aquí y no le dirá nada a mi madre.
-¿Tu crees? - ni siquiera me miraba.
-Claro, no te preocupes Wei es muy discreto. –Terminamos de arreglarnos y bajamos al patio trasero.
Los empleados estaban terminando de colocar algunos palos y en una mesa cerca estaban arreglando unos masmelos y chocolate, creo, ya todas estaban allí.
-¿Qué estaban haciendo? –preguntó Faren con un gesto travieso e hizo que Sakura se sonrojara aunque como ya estaba oscuro el cielo no fue tan notorio.
-Yo estaba leyendo y Sakura estaba descansando en su cuarto cuando le fui a avisar.
-Supongo que fue el viaje que me sentía algo cansada.
-No quería molestarte Sakura –le dijo mi madre.
-No se preocupe, no es ninguna molestia.
-Me alegra. Quisiera preguntarte sobre tu familia ¿a qué se dedican tus padres?
-Eh –Sakura se tensionó totalmente, iba a intervenir pero continuó- ellos murieron hace algunos años.
-Como lo siento –respondió mi madre luego de la sorpresa por la información- ¿Y tienes hermanos?
-Madre no hay neces…
-Uno –contestó- pero murió en un accidente automovilístico con mi padre.
-En verdad lo siento Sakura no pensé… discúlpame por favor –dijo mi madre apenada.
-¿Entonces no tienes familia? –preguntó Meiling. Le di una mirada asesina por ese comentario.
-Si, una tía y una prima. Daidouji, Sonomi y Tomoyo.
-¿Daidouji? –dijo mi madre bajo- ¿De los juguetes?
-Si señora.
-Ah ya veo –dijo algo complacida- ¿y por qué no trabajas en esa compañía? –la pregunta nos tomó por sorpresa tanto a mi como a Sakura, no pude comprender con qué tono había sido formulada la pregunta por lo que no sabía su intención.
-Porque… -Sakura bajo la mirada como pensando muy bien en su respuesta- bueno porque no es mi empresa.
-Pero al ser una empresa familiar tal vez podrías tener un lugar asegurado.
-Honestamente nunca había considerado trabajar allí.
-¿Y cómo es que entraste a trabajar en empresas Li?
-Por una práctica en la universidad. Apliqué y quedé seleccionada.
-¿Aún estás en la universidad? –preguntó sorprendida.
-Si señora. Hace poco terminé el semestre terminé clases por este semestre.
-¿Y planeas seguir en empresas Li?
-Desde que siga existiendo un proyecto en el que pueda colaborar no veo porqué debería dejar de trabajar allí.
-Claro, por qué tendría que irse, hace poco pasó a ser una empleada fija y no practicante.
-¿A si? ¿Pero y la universidad? En empresas Li no hay opciones de trabajos de medio tiempo para empleados fijos.
-Eso no es problema, siempre he trabajado tiempo completo y no me hacen falta demasiadas materias para terminar mi carrera.
-Entiendo. Bueno chicos creo que me retiro por esta noche, por favor disfruten de los dulces.
-o-o-o-o-o-o-
-Shaoran –escuché la puerta –¿puedo entrar?
-Por supuesto Sakura, sigue. –dije dejando de lado el computador y levantándome a recibirla.
-¿Estabas dormido?
-No, no te preocupes estaba enviando un reporte que no alcancé a enviarle ayer a Rui.
-Ah.
-¿Necesitas algo? ¿O quieres algo?
-No, es sólo… bien… no puedo dormir.
-No hay problema, yo ya acabé aquí, podemos dormir juntos.
-No, yo sólo quería que te quedaras conmigo mientas me quedo dormida. Si puedes.
-Claro que puedo. ¿por las pesadillas? –asintió- vamos.
Revisando que nadie más nos viera, entré al cuarto de Sakura y nos acomodamos en la cama, el plan era esperar que se durmiera y luego salir de allí para que nadie pensara mal el problema había sido que cuando me levanté para salir noté que comenzaba a ponerse ansiosa y a medio hablar en sueños, por lo que decidí quedarme con ella y mejor levantarme temprano y escapar.
-o-o-o-o-o-o-
-¿Segura que quieres ir? Mis hermas pueden ser algo molestas.
-Segura –me dijo bajando las escaleras- fue un lindo detalle de su parte invitarme.
-Bien entonces te espero aquí –alcancé a bajar un escalón más cuando la vi caer y no sé cómo logré tomarla en mis brazos- ¡Sakura! ¡Sakura!
-¿Qué sucedió? –preguntó mi madre, ella y mis hermanas estaban esperando a que bajáramos para poder irse.
-¿Shaoran? –dijo Sakura volviendo en .
-Llama a un doctor Wei –ordenó mi madre.
-No es necesario, estoy bien sólo… por un momento todo se puso negro, pero… pero ya estoy bien.
-¿Segura que estás mejor? –le dije aún abrazándola de la cintura.
-Sí. No sé que me sucedió.
-¿Segura? –preguntó Shiefa en el primer escalón.
-Si.
-¡Nos diste un buen susto! –dijo Faren, y las demás.
-Creo que ahora debemos ir al centro comercial pero a comprar medicina –Futtie le dijo bromeando.
-Sakura no irá con ustedes –anuncié como si fuera una orden- debe descansar –argumenté.
-Pero me siento mucho mejor –refutó Sakura –además ustedes ya tenían todo planeado, no quisiera dañar sus planes.
-No te preocupes por eso Sakura. –contestó mi hermana.
-Si, no tiene importancia –apoyó Shiefa.
-No pero en serio quisiera ir a conocer, no sé cuando pueda volver a Hong Kong.
Todas se miraron y luego me miraron como para saber qué pensaba y luego vieron a Sakura.
-Tienes razón, si ya te sientes mejor deberíamos aprovechar.
-Pero ella aún no está bien. –objeté.
-Ella dice que está bien Xiaolang, así que debe estar bien. Además la historia nos ha enseñado que tal vez no vuelva a esta casa -¿A qué se refería con eso? No podían estar pensando que mi relación con Sakura no era en serio, la estaba presentando en casa, ¿qué más seria podía ser?, sin importar esos detalles me acerqué a Sakura y le aseguré que no tenía que ir.
-No hay problema, si quiero ir –dijo soltándose de mi agarre y comenzando a bajar.
-Muy bien entonces te espero aquí. –me sonrió.
Bajé las demás escaleras y la vi salir con mis ruidosas hermanas.
-¿Ella no estará embarazada verdad? –dijo mi madre a mis espaldas.
-Por supuesto que no madre –respondí volteando los ojos, pero recordé que alguien más ya había llegado una vez a esa conclusión y aunque esta vez algunas cosas habían cambiado había una promesa que no.
-No me pongas ese tono que los vi juntos esta mañana.
-¿Qué?
-Esta mañana fui a tu cuarto para que discutiéramos lo del grupo JK y no me abriste, cuando iba bajando vi que salías de su cuarto a hurtadillas, ¿qué esperas que piense?
-No es lo que piensa madre.
-¿A no? ¡Por favor Xiaolang, más evidente no puede ser!
-Sakura tiene pesadillas –le revelé- desde el accidente de su padre las tiene y no es sólo un mal sueño, ella grita y… de alguna manera cuando duerme conmigo no las tiene.
-¿Esperas que crea eso hijo? –preguntó muy seria, mientras comenzaba a caminar con rumbo a su estudio.
-¡Es la verdad! No tengo ningún problema en aceptar que duermo con ella, y ya sabes que vivimos juntos así que tampoco tendría que negar si me acostara con ella pero no es así, ella quiere agradarte por eso no quería que a mitad de la noche te despertarás molesta al escucharla gritar.
-Hijo, sé que la quieres; puedo verlo en la manera que se comportan, pero no puedo pensar que sea una relación seria, por mucho que tu quieras pensar que lo es –dijo impidiendo que la interrumpiera.
-Madre nuestra relación, es muy seria, ya le propuse matrimonio –abrió los ojos sorprendida- y ella aceptó. Este viaje es para que lo sepa por mi y no por los medios.
-¿Qué estás diciendo? ¿Te piensas casar con esa mujer? ¿Acaso no entiendes quién eres? ¡Eres Xiaolang Li, heredero de Hien Li y sucesor de Industrias Li! No te puedes casar con la primera chica que te pone a temblar. ¡Tu esposa debe ser alguien respetable!
-¡Sakura es respetable! –la defendí.
-Sabes a qué me refiero, debe ser alguien de sociedad, que valga la pena. Desde que te fuiste a estudiar al extranjero me preparé para asumir la noticia de que posiblemente no te casarías con una mujer china pero que sea de ese nivel social no lo puedo aceptar.
-Lamento que piense de esa manera madre porque mi decisión está tomada. Amo a Sakura Kinomoto y nos vamos a casar y no hay nada que usted pueda hacer para impedirlo.
-Si te casas con ella no serás el sucesor de la familia ni la empresa.
-Si cree que amenazándome con quitarme el dinero voy a abandonar a Sakura está equivocada. Además usted y yo sabemos que nadie conoce mejor la empresa que yo.
-Cualquiera puede estudiar balances y números.
-Muy bien, entonces hágalo. Dígame cuando y dejaré el puesto sin problema.
-Y el apartamento –sonreí, era predecible, supongo que el deportivo también iba a estar en la lista, pero debía recordarle un detalle.
-Madre por si no lo sabe el departamento es mío, no de la empresa o de la familia Li. –Pude ver el desconcierto en su mirada- Si desea le devolveré el auto. Cuando los necesite tanto el auto como mi posición en la empresa las puedo dejar sin problema. Buen día. –le dije y salí de allí.
Cuando iba a subir a mi cuarto y preparar la maleta vi a mis hermanas de nuevo en casa.
-¿Qué sucedió? ¿No iban a ir de compras?
-Si pero el clima arruinó todo –dijo Faren.
-Lo mejor de ese centro comercial es el entorno –siguió Shiefa- y si no podemos recorrerlo a gusto no hay chiste.
-Si, las tiendas están en todos los demás centros comerciales, nosotras vamos por el ambiente –terminó Fenmei.
-¿Y Sakura?
-Cuando llegamos le informaron que estaban en estudio así que decidió ir y llevarles un te –contestó Futtie.
-No la vi –dije y regresé en mis pasos para verla frente al estudio con la bandeja del te. Ella no escuchó nada ¿verdad? Analicé su mirada y estaba oscura pero me dio una leve sonrisa así que me tranquilicé.
-Esta casa es muy grande, creo que ya se enfrió el te.
-No te preocupes, vamos por otra jarra a la cocina y lo tomamos con mis hermanas –asintió.
-o-o-o-o-o-
-Xiaolang piensa lo que te dije –fue la despedida de mi madre.
-No hay nada que pensar, por favor avíseme cuando necesita el cargo.
-¡Nos encantó conocerte Sakura! –decían mis hermanas abrazando a mi novia- ¡eres muy linda!
-Gracias.
-Espero que mi hermano sepa apreciar a la mujer que tiene a su lado y no arruine nada –Faren me miro de manera asesina.
-No te preocupes no pasará nada. –le contesté tomando la mano de Sakura luego de pasarle las maletas a Wei.
-¿Seguros que no se pueden quedar un día más?
-No, mañana debemos trabajar, ya saben que no por ser el jefe tengo privilegios.
-¡Esperamos volver a verte Sakura! –prácticamente gritaron mientras subíamos al auto.
-No se preocupen que volveremos. –les dije como despedida y nos dirigimos al aeropuerto para volver a Japón.
-Mañana iremos al hospital.
-¿De qué hablas?
-Recuerda tu promesa, dijiste que si te volvías a poner mal iríamos para hacerte los exámenes que el doctor te mandó.
-Pero y…
-Nada de peros, promesa es promesa.
Y así lo hicimos, al día siguiente fuimos al hospital a que se hiciera unas pruebas de sangre y otras más para estar seguros que no había nada mal.
Sakura
No había podido olvidar la conversación de Shaoran con su madre, me sentía muy culpable al saber que por estar conmigo tendría que dejar su trabajo, no parecía justo, ¿en dónde encontraría un puesto como el que tenía en la empresa de su familia?
-Kinomoto Sakura –llamó una enfermera. Shaoran me había obligado a ir al hospital para hacerme unas pruebas por el pequeño desmayo que tuve mientras estuve en su casa.
-Buenos días –le dije a la doctora que estaba en el escritorio del consultorio revisando una carpeta, una enfermera estaba poniendo algunas cosas sobre la mesa.
-La receta dice que solo debemos hacerle tres exámenes pero el señor Li insiste en que le hagamos todos los exámenes posibles para descartar cualquier cosa. –lo miré algo avergonzada, ni que fuera mi padre para causar tanto alboroto.
-Por favor súbase en la balanza sin la chaqueta y dígame su peso. –le di la chaqueta a Shaoran y me subí a la báscula.
-48kg.
-Está algo bajo para su estatura.
-Siéntese en la camilla y quítese la blusa –seguí sus instrucciones- tome aire –dijo mientras se ponía el estetoscopio y ponía una parte sobre mi pecho para escuchar –bien. Puede ponerse la blusa.
-Fecha de su último periodo –lo medité un segundo, en realidad jamás llevaba la cuenta- Marzo 24 –creo, pensé.
-¿Planifica? –Oh por Dios, soy una irresponsable.
-No –respondí avergonzada, bajando la cabeza.
-¿No se protegen? –Sentí que me estaba haciendo más pequeña en la silla.
-Si, utilizamos condón –respondió Shaoran, y parecía muy tranquilo, mientras yo quería salir corriendo.
-¿Siempre?
-…Eh…no hubo una vez que no -¿QUÉ? Lo miré sorprendida, ¿cuándo? ¿Por qué?
-Bien, entonces el examen de embarazo es necesario. –dijo la doctora de manera natural, seguramente muchas personas eran igual de descuidadas- ¿Hay alguna enfermedad en su familia?
-No… yo no… si –reconsideré- mi madre murió de leucemia. –con eso la doctora si levantó la mirada.
-Bien entonces haremos un examen para conteo de glóbulos, sólo por si acaso. Aunque verdaderamente creo que sus desmayos son por agotamiento, en su historia clínica mencionan la falta de alimentación y exceso de trabajo y por lo que veo lo de la alimentación no ha cambiado –me miró de manera severa- sino se cuida su cuerpo no podrá estar bien ¿entiende? –asentí- además les recomiendo que sean más cuidadosos sino quieren tener hijos aún –el regaño fue para ambos- la llamaremos cuando tengamos todos los resultados.
-Gracias.
-Buen día –se despidió Shaoran.
-¿Cómo que una vez no? –le dije una vez salimos y no había nadie cerca.
-Fue en tu cumpleaños –me explicó- todo pasó sin planear, no estaba preparado.
-¿Qué? Pero si tenías todo planeado ese día.
-Para celebrar tu cumpleaños Sakura, no para acostarme contigo. –lo miré sorprendida.
-¿En serio? –le pregunté conmovida, eso me hacía apreciar más el detalle, la verdad luego al analizarlo pensé que al ser Shaoran un casanova, o bueno eso decía Tomoyo, el detalle había sido muy romántico, es decir algo muy lindo pero que tenía la intensión de convencerme de estar con él.
-Por supuesto que no Sakura –dijo cuando salimos del hospital y nos dirigimos al parqueadero- ese día quería tener un detalle lindo contigo. Además… yo no planeé que te lastimaras el pie y tuviera que cargarte.
Cierto, ese día todo comenzó de esa manera, porque quiso ayudarme terminó dándome caricias que llevaron a algo más. Entramos al auto y tenía una gran sonrisa en mi rostro.
-Eres muy descuidado, debiste estar preparado.
-Estoy seguro que si hubiera planeado algo para estar contigo habría estado muy nervioso y algo habría salido mal –respondió con una sonrisa.
-Creo que ahora lo amo más Li-san.
-Yo la amo más a cada momento Kinomoto-san.
-o-o-o-o-o-
Nos reunimos con Tomoyo y Eriol, estaba comenzando a pensar que era la única pareja que conocíamos. En la empresa se había armado un revuelo al saber que Shaoran y yo estábamos comprometidos, las chicas de la oficina me preguntaron todo y les conté que estábamos juntos desde algún tiempo pero que preferimos no comentarlo para evitar rumores. Para mi gusto, no podía evitar sentirlo, Kaori había sido la más sorprendida, nunca pensó que su mayor miedo se hiciera realidad y cuando vio el anillo casi se desmaya, por lo que luego de todo el alboroto decidimos salir con amigos para dejar de escuchar rumores y comentarios mal intencionados y disfrutar del momento.
-Era de sus fans –les dije- todos los rumores eran de sus fans, faltó que inventaran que era un trol o algo parecido.
-Jajaja
-Por favor si su querido Shinwa-kun estaba que lloraba de la desilusión.
-Se ve que tienen muchos admiradores en la empresa –dijo mi prima
-Bueno es natural de Sakura –habló Eriol.
-¡Oye! –se quejó Shaoran.
-¿Y entonces? –preguntó el novio de mi prima.
-¿Entonces qué? –preguntó Shaoran.
-¿Entones la boda qué?
La boda, no había pensado en eso desde antes del viaje, y si antes me causaba algo de molestia al saber que la madre de Shaoran me odiaba y planeaba desheredarlo hacía que sintiera un vacío en el pecho.
-Bueno aún no fijamos la fecha… deberíamos hacerlo ahora –dijo mirándome.
-¡Ya sé! –habló Tomoyo emocionada- ¿Por qué no se casan el mismo día que nosotros? ¡Con eso podríamos tener una boda doble! ¡Sería un sueño hecho realidad casarme el mismo día que Sakura!
-Pero eso es en menos de dos meses –le dije exaltada- no hay tiempo suficiente.
-Pero si yo ya tengo la mayoría organizado, sólo debemos multiplicar todo y listo –contestó Tomoyo sonriendo.
-No sé –miré a Shaoran dudando.
-Creo que es una buena idea –se acercó a mi oído- no sabemos si el examen podría dar positivo –cierto, aún no nos habían dado el resultado de los exámenes, y de todos el más importante era el de embarazo. Luego de salir del hospital le dije a Shaoran que deberíamos comenzar a planificar para tener mayor seguridad que sólo el preservativo, sacamos la cita con un doctor que nos dijo que mientras no supiera si estaba embaraza no podía hacer nada, pues todas las opciones podrían afectar al niño en caso de haber uno.
Un niño. Un hijo. Un hijo mío. Ese pensamiento me ponía frenética.
No quisiera que algo malo sucediera que arruinara lo que había vuelto a construir.
-¿Qué pasa? –preguntó Tomoyo al ver mi reacción- ¿no te gusta la idea Sakura? En realidad no hay problema si no es el mismo día, es tu boda tiene que ser especial.
-No es eso –miré a Shaoran- es…
-¿Qué? –preguntó curiosa.
-¿Qué pasa?
-¿Y si es cierto? –le dije- ¿si estoy embarazada?
-¡¿QUÉ?! –Pude ver como Tomoyo prácticamente saltaba de la emoción. Pero no le presté atención a ella.
-Si estás embarazada será una gran alegría.
-¿Cómo puedes decir eso? –contesté molesta, levantándome del sillón.
-¿A qué te refieres? Por supuesto que será una alegría.
-Shaoran por favor, ¿crees que no lo sé?, tu madre te desheredó por querer casarte conmigo –vi la sorpresa en su mirada- si ese día los escuché cuando llevaba el te.
-¿Y? A mi no me interesa ser el presidente o no de esa empresa, me interesa estar contigo Sakura.
-Eso dices ahora pero en el momento en que no tengas trabajo pensarás diferente.
-¿Crees que soy tan tonto para dejarme manipular por mi madre de esa manera? –me sorprendió –por supuesto que sabía que en algún punto ella me pediría algo que no me gustaría y me amenazaría con el dinero, por lo que hace años hago inversiones en la bolsa.
-Pero…
-No te preocupes por mi, lamento que hayas tenido que escuchar eso –me dijo y se acercó a abrazarme.
-Yo no quiero –le dije dando un paso atrás- Shaoran te amo pero no quiero tener hijos.
-¿Qué? –pude leer la sorpresa y hasta desilusión en su mirada- ¿de qué hablas?
-Yo no quiero que se queden solos como yo. No quiero que por estar conmigo algo malo les pase.
-Sakura ya hablamos de eso, eso no pasará.
-¿Cómo puedes saberlo? –le dije con lágrimas que comenzaban a formarse en mis ojos- sé que debo ser feliz, que no debo culparme y seguir adelante ¡pero no puedo!, no entiendes lo difícil que es ver que pasan cosas alrededor de las personas que amo y no pensar que tiene algo que ver conmigo. Más cuando claramente su madre me culpa.
-Sakura no importa lo que mi madre diga no pasará nada, yo sé como cuidarme y vivir sin su apoyo –me dijo acercándose pero el miedo me hacía alejarme.
-No, no quiero Shaoran, no quiero un hijo –le dije y salí corriendo del apartamento.
-¡Sakura! –lo escuché gritar siguiéndome.
Shaoran
Ahora mismo estaba odiando a mi madre, por su comentario la inseguridad de Sakura había aumentado, aunque no sé si su deseo de no tener hijos se debía a eso o era el rezago de su tragedia familiar.
-¡Sakura espera por favor! –estaba corriendo detrás de ella, persiguiéndola por las calles de Tokio, junto a Tomoyo y Eriol que habían quedado muy sorprendidos con nuestra discusión.
-¡SAKURA! –grité cuando la perdí de vista. Finalmente la vi entre un grupo de personas y corrí más rápido para poder alcanzarla antes de que cruzara la calle, con la mala suerte que no lo logré y no me di cuenta de que el semáforo cambió y uno de los autos avanzó sin notar mi presencia.
Todo se volvió negro.
Cuando finalmente desperté, estaba en una unidad de emergencia sobre una camilla, podía sentir una banda en mi cabeza y ver mi pierna enyesada y suspendida en el aire con ayuda de un aparato pegado a la cama.
-¿Shaoran estás bien? –preguntó Eriol. –Avísale al doctor –le dijo a Tomoyo.
-¿Y Sakura?
-La perdimos, cuando el auto te atropelló nos concentramos en ayudarte. El doctor dijo que tuviste suerte, te fracturaste la pierna y tienes una costilla fisurada pero a aparte de eso y un corte en la cabeza no tienes nada grave.
-Gracias –giré un poco la cabeza y vi a Sakura en la puerta del cuarto- ¡Sakura!
-No, no –se acercó unos pasos- lo siento Shaoran, en verdad lo siento –me dijo con lágrimas en los ojos- si yo no… lo siento, es mi culpa, lo siento –podía ver el temor en sus ojos, esto sólo confirmaba sus miedos.
-Esto no fue culpa tuya Sakura, fue mi culpa por no esperar que el semáforo estuviera en verde.
-Lo siento, lo siento –repitió y salió corriendo del lugar. Le grité pero no hizo caso y al estar en ese estado no pude seguirla.
Sakura
Sabía que esto iba a suceder. ¡Lo sabía!
Intenté no pensar demasiado cuando escuché la discusión que tuvo con su madre en nuestro viaje pero ahora que había puesto su vida en peligro no podía seguir tranquila y pensando que todo estaba bien, nada estaba bien. Mi mayor miedo se había hecho realidad, había lastimado a Shaoran y no podía permitirme seguir a su lado y dejar que algo peor sucediera. Verlo en el hospital, vendado y sin poder moverse fue... desgarrador. Sentí como mi mundo se venía abajo cuando escuché el mensaje de Tomoyo en la contestadora diciendo que Shaoran había tenido un accidente cuando había salido a buscarme.
Tenía que hacer algo, todo había comenzado como una bola de nieve desde el viaje a Hong Kong. No podía seguir a su lado, sentía que le estaba causando daño siendo un obstáculo para su familia, su trabajo y lo peor un peligro en su vida. No, tenía que protegerlo, no podía permitir que a Shaoran le ocurriera lo mismo que a mi familia sólo porque lo amaba. Él merecía alguien mejor, alguien sano que no representara un riesgo en su vida.
Corrí al cuarto, empaqué mis cosas y salí al único lugar que conocía fuera de Tokio dejando el anillo de compromiso sobre la mesa de noche de Shaoran.
Shaoran
Ya habían sido dos semanas desde el accidente. Sakura no volvió a visitarme y por lo que me contó Tomoyo, había huido.
Ella junto a Eriol me ayudaron a buscarla pero no encontraron rastro alguno.
La siguiente semana la pasé en el apartamento, esperando a que finalmente me quitaran el yeso para poder buscar a Sakura yo mismo.
-Si –respondí el teléfono con desgano.
-Buenas tardes ¿la señorita Kinomoto se encuentra? Hablamos del hospital central.
-No en este momento no está pero ¿quisiera dejarle algún mensaje?
-Si por favor, es necesario que venga a recoger sus exámenes y comenzar con el tratamiento. ¿Es usted pariente de la señorita?
-No, pero estamos comprometidos –informé- ¿de qué tratamiento habla?
-Lo mejor será que le explique personalmente el doctor. Si pudiera venir a su consultorio mañana.
-Si claro. –respondí.
Al día siguiente estaba en el consultorio enyesado, recibiendo los exámenes de Sakura, le dije a Tomoyo que se hiciera pasar por ella, de cualquier manera había pasado casi un mes no creía que la doctora recordara bien a Sakura, pero para nuestra fortuna quien nos atendió era un doctor de mediana edad.
-Bien no es para alarmarse, señorita Kinomoto, pero tiene anemia hemolítica. – informó- es por eso que siente desmayos y se siente débil, debemos iniciar unas transfusiones de sangre para que su cuerpo se estabilice lo más pronto posible, sino lo hacemos podría avanzar a volverse crónico e irremediable.
-Entiendo –bien ahora tenía otra razón más para encontrarla.
-¿Aquí dice que quieren tener un hijo? –preguntó levantando la mirada.
-No, es que queríamos una prueba de embarazo porque pensamos que esa podía ser la causa de los desmayos.
-Ah entiendo –revisó los papeles- no lastimosamente no, como le digo es por la anemia, y les recomiendo que no intenten tener alguno por un tiempo, al menos mientras el cuerpo de la señorita se estabiliza pues podría ser un embarazo de riesgo. Lo mejor es que esperen a que haya tenido al menos cinco transfusiones para ver si su cuerpo lo soportaría –le dijo a Tomoyo.
-No se preocupe doctor, así lo haremos. Muchas gracias –le dije con una reverencia, Tomoyo hizo lo mismo y salimos de allí.
En el parqueadero Tomoyo comenzó a llorar.
-¿Qué haremos Shaoran? Sakura está enferma y ni siquiera lo sabe.
-Tenemos que encontrarla –le dije poniendo mi mano en su hombro, intentando calmarla y de paso darme fuerza también. –No importa qué tenemos que encontrarla.
-o-o-o-o-o-
Había buscado en todos los lugares posibles. Sentía desesperación al saber que ahora su salud corría riesgo y ella no tenía idea, llevaba ya 5 semanas sin saber nada de ella. Intenté regresar a la pensión donde vivía antes de vivir juntos, y a lugares similares y nada, no dijo nada en la empresa, sólo desapareció. Ni siquiera su tía sabia algo.
-Shaoran mira lo que encontré –me dijo Tomoyo entrando al apartamento, ya me habían quitado el yeso pero necesitaba un bastón mientras me recuperaba completamente –es una carta de mi abuelo. –me dijo.
-¿Y qué tiene que ver con Sakura?
-La dirección –me dijo señalándola- esa es la casa del abuelo, cuando niñas íbamos a visitarlo en vacaciones, esa casa está a nombre de Touya, fue el regalo del abuelo para tía Nadeshiko cuando quedó embarazada.
-Nagoya.
-Sí, por eso no la encontramos aquí, estoy segura que está allá.
-Bien vamos.
Salimos y nos dirigimos a la casa del abuelo de Sakura. Era un lugar tranquilo, pero la casa estaba descuidada, parecía que nadie había entrado por años. Al verla perdí las esperanzas de encontrar a Sakura allí pero luego la vi a lo lejos, sobre una montaña, un risco para ser preciso. Como pude corrí hacia ella.
-¡Sakura! –grité, se volvió a verme sorprendida.
-¿Qué haces aquí?
-Vine a buscarte –le dije tomándola de los hombros alejándola del borde.
-¿Qué haces? –preguntó al ver que la estaba moviendo.
-¡Sakura por favor tienes que regresar conmigo a Tokio, estás enferma y necesitas tratamiento urgente.
-¿Es la médula? –preguntó temerosa.
-¿La médula? –pregunté sin entender, pero luego recordé que su madre murió por leucemia y seguramente había pensado que podría sufrir de lo mismo- no, no es cáncer pero si es una enfermedad que sino la tratas ahora puede.
-No importa –dijo de repente.
-¿Qué?
-No importa ahora que lo sé buscaré ayuda, no te preocupes. –iba a darse la vuelta pero la detuve tomando su mano.
-Espera por favor ¡piensa un poco las cosas! –le dije ansioso, no podía dejar que se fuera simplemente así y ahora mismo no confiaba en que en verdad buscara ayuda para hacer un tratamiento.
-Shaoran no hay nada que pensar –se soltó de mi agarre- esto lo mejor.
-¿Qué es lo mejor y para quién?
-Lo mejor para todos. No quiero que algo te lastime, no quiero que sufras, eres la persona más importante en mi vida y si lo que tengo que hacer para que estés bien es alejarme, me alejaré lo más que pueda de ti. –respondió separándose de mi agarre.
-¡Sakura por favor! –sentía algo de impotencia, no sabía cómo hacerla entender- piensa en mi, en Tomoyo pero sobretodo piensa en ti, en tu vida. Mira todo lo que has logrado luego de la muerte de tu familia, no puedes perder todo lo que has ganado.
-Shaoran –dijo mirándome con los ojos a punto de llorar- no soy buena para ti, no debo estar en tu vida, sólo lo arruino.
-Sakura ya te dije que no me importa la empresa, y esto –dije señalando mi pierna- bien esto si fue culpa tuya –me miró sorprendida y no pudo contener sus lágrimas- pero por huir de mi, no por estar conmigo. ¿No lo ves? Desde que estás conmigo, todo sale bien, los negocios están mejor, el apartamento está lleno de vida, volví a cocinar, a estar centrado a ser feliz… si te vas de mi lado te llevas todo.
-Shaoran no es tan sencillo, yo…
-Sakura no puedo prometerte que no pasará nada –la interrumpí- no puedo decir que todo será perfecto porque las cosas pasan, la gente viene y se va, sufrimos y lloramos pero también sonreímos y disfrutamos –tomé su rostro en mi mano- pero lo más importante amamos. No puedes pasar la vida intentando pasar desapercibida, esperando que nada pase porque estarás dejando de vivir y ni tu ni tu familia querrían eso para ti ¿verdad? –negó –¿entonces?
-Yo no sé…
-Arriésgate a vivir Sakura. Habrá momentos de desesperación y tristeza pero también momentos de felicidad que opacarán todas las tristezas que sientas hasta hacer que parezcan algo minúsculo. –la vi meditar mis palabras.
-¿Me prometes que estarás a mi lado?
-Siempre –le dije y pude ver como sonreía y se acercaba a abrazarme.
-o-o-o-o-o-
Finalmente estaba pasando. Vi a Sakura caminar por el centro de la iglesia luciendo hermosa en un vestido blanco, bordado con brillantes en el pecho y una falda con vuelos de tela que la hacían parecer como si flotara. Mi madre al ver que yo no había mostrado duda alguna en mi decisión decidió permitir que siguiera al mando de la empresa y aunque con renuencia aceptar a Sakura.
Finalmente llegó a mi lado.
-Luces hermosa –le dije bajito.
-Gracias.
-¿Eres feliz?
-Muy feliz –respondió tomando mi mano y dirigiéndonos al altar junto con Tomoyo y Eriol que también se casaban.
-Yo también –le dije apretando su mano. No sabía que nos depararía el futuro pero de lo que estaba seguro es que haría lo posible por siempre hacerla feliz y estar a su lado.
FIN
N/A: Hola a todas :) lamento mucho la demora del capítulo pero finalmente por fin aquí está la conclusión del fic. Espero hayan disfrutado leyendo tanto como yo disfruté escribiendo.
Espero sus comentarios.
Dara^_^v
