Había esperado tanto tiempo por volver a besarlo, que me había parecido una eternidad. Justo en el momento en que nos separamos, su buscapersonas comenzó a sonar, al parecer era algo muy importante porque me pidió una disculpa y salió corriendo hacia el pasillo.
Unos cuantos minutos después, quince si no estaba calculando mal, entró una enfermera. Se veía más joven que la que había visto antes, y, contradictoriamente, mucho más madura, tendría unos veintiséis años, tal vez veintisiete.
Cuando se acercó a mi, fue directo a su trabajo. Leyó con atención las tablas que colgaban de mi cama y anotó algo en ellas, revisó mis goteos intravenosos y me tomó la temperatura, sentí el termómetro tan frío como un cubito de hielo.
-Al parecer todo va mejorando señorita-no me sonrió, pero había un tono amable en sus palabras-Probablemente en un día o dos le demos el alta.
-Gracias-fue todo lo que pude decirle, mi garganta protestaba como si hubiera llamas dentro de ella.
-Supongo que querrás saber como llegaste aquí..-acercó la silla aún más a mi cama y se sentó, yo solo me limité a asentir.
Estaba un poco nerviosa por saber que había pasado conmigo antes de despertar, pero era algo que quería y necesitaba saber, o enloquecería.
-Era un poco tarde, más o menos las diez y media de la noche. Estábamos terminando de ordenar los papeleos de pediatría cuando recibimos una llamada de una mujer muy asustada-intenté imaginarme quién pudo haber sido, pero mi mente no me dio para mucho-Aseguraba que un cuerpo estaba tirado en la acera y no tenía idea de si seguía con vida o no.
"Con vida, o no" ... Era una frase algo dramática.
-Enviamos una ambulancia, para saber si aún podíamos hacer algo. Afortunadamente el lugar en el que te encontrabas no está muy lejos de aquí y los paramédicos comprobaron que aún tenías pulso, y respirabas muy débilmente.
Hizo una pequeña pausa y llenó dos vasos de plástico con agua. Dejó uno sobre la mesita, indicándome que podía beber de él si quería, y ella le dio un sorbo al otro.
-Cuando te trajeron aquí, nuestra prioridad era darte oxígeno y estabilizar tu pulso. Habías perdido una cantidad de sangre considerable y los rayos X nos indicaron que tenías un ligero esguince cervical, dos costillas rotas, una luxación en el radio y tu fémur estaba dislocado, eso sin contar las heridas internas, ya que tu costilla rota lastimó una parte de tu hígado y la lesión del duodeno. Era obvio que teníamos que actuar muy rápido.
Eso explicaba porque no podía moverme ni dos centímetros sin aullar de dolor, tenía prácticamente destruido el cuerpo, era un milagro que hubiese sobrevivido.
-Atendimos primero lo que consideramos más urgente, el oxígeno. Llamé al doctor Cullen en cuanto tuve casi todo lo necesario para tu cirugía, pero antes teníamos que conseguir suministros de sangre para que pudieras entrar al quirófano y eso solo él podía conseguir la autorización.
No supe con exactitud lo que sentí al saber que Edward me había practicado la cirugía que había salvado mi vida. Una mezcla de gratitud con remordimiento, tal vez.
-No teníamos tiempo para entrar en detalles, así que solo le expliqué al doctor que era una emergencia. Cuando él llegó aquí con el permiso para retirar las unidades del banco de sangre, se preparó para entrar a cirugía. Todo estaba listo en la sala de operación, yo lo estaba esperando y, al momento que vio el cuerpo de la camilla... No sabría explicar su expresión, era una profunda culpa, mezclada con una tristeza que nunca había visto en los ojos de un hombre. Pero a la vez, tenían un brillo de determinación, decididos a hacer lo que fuera necesario con tal de salvar esa vida.
Volvió a tomar agua, dejando su vaso vacío esta vez. Yo me dispuse a beber del mío, tenía la boca tan seca como si estuviera en medio del desierto.
-Tu cirugía duró casi cinco horas, pero fue un éxito. Cuando terminó, escuchamos claramente que él dijo 'Bella'. En ese momento, yo comprendí que él te conocía. Los pocos que quedábamos ahí nos disponíamos a irnos a nuestras respectivas casas, algunas personas del turno matutino estaban ahí ya. Pero él no se movió, se quedó sentado en esta silla que estoy ocupando yo en este momento durante dos días, esperando que recuperaras el conocimiento. Le propuse que yo me quedaría a cuidar de usted, pero rechazó mi ofrecimiento. Pasó esos dos días sin comer, sin ducharse y sin siquiera moverse de aquí... Pero ninguno de nosotros entendía el porqué.
Yo si que comprendía porque lo había hecho, pero no dije nada y la dejé seguir.
-Tuvieron esa... discusión-me miró como si se disculpara por haberla escuchado-Y él salió del hospital, estaba realmente furioso. Nadie quiso preguntarle nada, y lo siguiente que escuchamos después del portazo, fue su auto salir a toda velocidad del estacionamiento.
-Cuando regresó, seguía molesto. Tenía unos cuantos moretones en las manos, y uno en la cara que al parecer su hermana, Alice, quien también es doctora en este hospital, había intentado cubrir con maquillaje. Me acerqué a él y le pregunté que había sucedido, pero no me quiso responder, después entró aquí a su habitación...
Y en ese momento todo cobró sentido. Edward había ido a buscar a Jacob...
Twilight: Stephenie Meyer
