Advertencia: Contiene unas notas de shoujo ai, es decir, amor entre chicas. Demás está decir que si no te gusta, no lo leas y nos evitamos disgustos.

Disclaimer: El concepto de Vandread y sus personajes son propiedad de los Estudios GONZO.


Vandread La estación perdida

Capítulo 10: No confiamos en Rin

Meia se encontraba junto a Gascogne, sentadas frente a frente en la habitación que les asignaron como huéspedes de la familia real. Era un sitio amplio y bien arreglado; sin embargo, no dejaba de tener cierto aire a prisión. Ninguna de las dos pronunciaba palabra, pero era obvio que pensaban lo mismo "Algo no está bien". La asignación de los cuartos, era evidentemente estratégica… Estaban siendo vigiladas constantemente y no habían visto al resto de sus compañeros desde el banquete del día anterior, el desayuno y almuerzo les fueron llevados, pero deberían reencontrarse en unas pocas horas, pues tenían otra invitación a cenar con la familia real.

Parfeit y Duero que tuvieron que cargar con Pyoro, Dita y Hibiki, Meia y Gascogne; por último Jura fue la única sin compañero. Las habitaciones concedidas eran completamente equidistantes, separadas por pasillos, cuartos vacíos e incluso estaban en pisos diferentes.

Nadie había informado a los piratas que sus amigas estaban perdidas en la selva. Sin embargo, los años de convivencia hacen que la gente estreche lazos y se conecten de alguna forma; por eso, ninguno de ellos se sentía tranquilo con aquella situación.

La meditación silenciosa de las mujeres fue interrumpida por la pelirroja y su alienígena, que luego de casi un día de mucho andar y evitar a las guardias, pudieron ubicar a sus compañeras.

-Dita y Alienígena intentamos desde ayer averiguar dónde están Jura-san y los demás, pero mientras caminábamos por los pasillos, las guardias nos llevaron hasta nuestra habitación, apenas pudimos escabullirnos. Por suerte, logramos encontrar a la capitana y a Gasco-san... Queremos decirles que esa chica Rin…

-Tampoco nos inspira confianza –Interrumpían a la vez Meia y Gascogne. –Y por cierto, es Gascogne –puntualizaba ésta última.

-Yo creo que debemos tomar a Barnette y salir de este planeta lo más pronto posible, que Duero se encargue de curarla en la base pirata. –explicaba el moreno.

-Esa sería una solución interesante, pero… no me parece la más viable dado lo cercanas que son la princesa y Barnette. –meditaba Meia, sin embargo, al ver la cara de confusión de Dita y Hibiki, tuvo que intervenir la "big sister" del Nirvana.

–Lo que Meia quiere decir es que no cree que la princesa nos deje llevar a Barnette lejos. Si queremos sacarla de aquí, primero debe recordar quién es… pero sobretodo, debe recordar quién es Jura para ella. –agregaba Gascogne, ante las caras desencajadas y confusas de los chicos. Meia puso los ojos en blanco mientras Gascogne mostraba una gran gota de sudor en la sien.

-Creo que Alienígena y Dita deben regresar a la habitación antes de que las guardias noten nuestra ausencia. Nos veremos a la hora del banquete, hasta luego. –La pelirroja tomó al chico del brazo y ambos salieron de la habitación.

En otro lugar del palacio

Duero fue retirado de la habitación que compartía con Parfet y Pyoro; y sin mayores explicaciones lo escoltaron hasta donde se encontraba Jura con Barnette y Rin. Ahí, la morena le comentó los por menores de la situación, mientras la rubia se quejaba levemente del tobillo adolorido, obteniendo toda la atención de "su Barnette" quien no se despegó de su lado desde que llegó cargando con ella hasta el palacio.

A Rin le hervía la sangre el solo hecho de imaginarlas muy juntas pasando la noche. Pero esta vez, seguiría los consejos de su madre… Después de todo, tenía varios ases bajo la manga; y así, llevando a cabo su mejor actuación, se mostró muy interesada en que la rubia recibiera la mejor atención posible; aún así, la propia Jura insistió en que Duero fuese quien la revisara.

-Es sólo una torcedura, inmovilizaré el tobillo y en pocos días estará como si nada, podrás caminar casi sin problemas.

-Gracias Duero, eres el mejor –Jura miraba al médico con admiración mientras le dedicaba una amplia sonrisa.

Ese gesto causó una punzada en el estómago de la chica de ojos violeta que simplemente se dedicó a mirar hacia la ventana, luego se disculpó diciendo que quería supervisar el banquete y salió del lugar con mucha rapidez. Luego la siguió Rin, no sin antes lanzarle una última mirada a su rival.

-Que extraño comportamiento –dijo Duero observando la puerta.

-Es verdad, Barnette se comporta tan extraña desde que nos encontramos; pero Jura la reconquistará, ya lo verás.

-No me refería a Barnette, hablo de la princesa… Esa chica…

-Lo se… tampoco me inspira confianza.

***

Al momento del banquete, todos se reunieron en el comedor real. Ahí, el resto de la tripulación, fue puesta al tanto de lo que sucedió el día anterior con Jura y Barnette; esto acrecentó la inquietud de los piratas que consideraban que no estaban a salvo en aquel lugar, sobretodo temían por la rubia.

Jura se mostraba mucho más recuperada de lo que describió dramáticamente como "una experiencia cercana a la muerte", pudo comer más tranquila, notando cómo su Barnette parecía menos complaciente con la tal Rin. Y no eran imaginaciones suyas, incluso Anyanka pudo darse cuenta que Violet era mucho menos atenta con su hija desde que regresó con la "rubia escandalosa" a cuestas. Quizá algo en la memoria de la chica amenazaba con aparecer. Esto realmente no era un buen augurio para sus planes futuros ni mucho menos para los de la propia princesa.

Transcurrida la cena, todos los presentes se despidieron y en el caso de nuestros chicos, escoltados hasta sus aposentos. Violet tomó rumbo a su habitación, pero cuando se preparaba para dormir, entró Rin. No tenía por costumbre tocar a su puerta, era algo normal entre ellas, pero en esta oportunidad y por primera vez, la chica de ojos violeta se sintió incómoda.

-Traje un té que preparé para ti, debes estar agotada por el esfuerzo de ayer, así que tómalo, seguro te ayudará a relajarte y sacar toda esa confusión de tu cabeza –dijo esto entregándole la taza con un líquido rojo humeante.

-No me siento mal ni confusa, preferiría tan sólo acostarme a descansar, sino te molesta quisiera estar sola. –Pero la princesa nunca aceptaba un "no" y aunque el tono que usó la pelinegra le molestó, mostró su mejor sonrisa.

-Está bien, si deseas estar sola me iré, pero bebe primero, así me quedaré más tranquila, sabiendo que vas a descansar toda la noche. -dicho esto se apresuró a tomarla de las manos, haciéndola beber todo el contenido de aquella taza. Luego, pasaron unos pocos minutos en silencio.

-Estuve tan preocupada de que te hubiera pasado algo malo, de ser así, no podría seguir viviendo. Violet eres mi vida, mi todo. Por favor, déjame demostrarte cuán importante eres para mi. –dichas estas palabras, Rin se despojó del sobretodo que cubría su desnudez, mostrando así su estilizada figura, bajo los rayos lunares que se filtraban por la ventana era un paisaje realmente apetecible para cualquiera.

Algo en su consciencia la obligaba a no ceder, pero esa sensación se fue diluyendo a medida que pasaban los minutos; las imágenes en la mente de Violet se tornaban cada vez más borrosas y no podía pensar con claridad. El deseo comenzó a manifestarse y Rin sonreía victoriosa, luego de mirar de reojo la taza vacía sobre la mesa.

El impulso y las ganas de poseer aquél cuerpo la dominaban, el nombre de Jura desapareció de su cabeza; ya no había recuerdos ni sentimientos confusos, todo se resumía a lo que tenía frente a si. Violet se aproximó para abrazar a Rin, a la par que besaba su cuello y acariciaba su espalda. La princesa se estremeció ante el primer contacto de los labios de su amada sobre su piel.

Casi con violencia, cegadas por la lujuria, Rin la ayudó a despojarse de su ropa y luego guió hasta su cama, donde se desbordó toda la pasión acumulada por tanto tiempo. La princesa saboreaba cada parte del cuerpo de la mujer que ahora creía completamente suya; disfrutaba tenerla completamente enloquecida de placer, pero disfrutaba aún más el sentirse dominada por ella; le alteraba los sentidos su respiración agitada, su aroma y la presión que ejercían sus cuerpos. La poderosa Rin de Neo Amazonía a fin de cuentas era una mujer, como cualquier otra, que palpitaba y se estremecía bajo el cuerpo de otra mujer… "su mujer". Siguieron amándose con locura durante varias horas, hasta muy entrada la noche cuando cayeron rendidas.

Continuará…


Notas: Me tardé mucho menos eh, es porque mi vida ha mejorado sustancialmente estas dos últimas semanas XD

¿Alguien notó que las escenas de intimidad no son lo mío? Espero que no *risa nerviosa*. Quise imaginarla como algo brusca y desenfrenada. Sin embargo, por el estilo que lleva este fic, no me pareció relevante indagar demasiado en esa parte.

Mientras estudio a los personajes, me empiezan a generar dudas los sentimientos de Rin. Realmente ¿es una chica enamorada, o es sólo una caprichosa obsesionada con alguien que sabe no le corresponde? Bueno, estamos cerca… yo de definirlo y ustedes de averiguarlo.

Nos vemos en el próximo capítulo!