Marinette se sentía de mal humor y no podía evitarlo. Mordía su lápiz con algo de frustración y maldecía en su mente.

Últimamente no había tenido tiempo para nada, con suerte podía respirar y asistir a clases. Los akumas no le daban respiro. Chat Noir estaba igual, cada vez las cosas iban peor, incluso tenían que recurrir a sus compañeros con más frecuencia que antes. ¡Era increíblemente agotador!

Sus notas habían bajado un poco, aunque seguían siendo buenas. El problema era que venía una prueba sobre Historia y realmente, Marinette no tenía ganas de leer sobre el pasado. Era una buena estudiante, pero esa materia en particular le daba sueño.

—No puedo más... —susurró mientras dejaba salir un bostezo. Estaba por quedarse dormida.

—¿Estudiando Historia, Princesa? —Chat Noir apareció y se paró frente a la cama de Marinette, ya que ella estaba acostada ahí.

Adrien sabía que mañana tenían prueba sobre la Época Victoriana. Gracias al cielo él ya había estudiado eso con la ayuda de Nathalie. Contaba con una excelente memoria, ya estaba listo para aprobar el examen.

—Lamentablemente, sí —respondió Marinette —. No me gusta mucho la Historia —aclaró.

—¿En serio? Pero si es una materia muy interesante, me gusta mucho.

—¿Ah, sí? Yo creo que es aburrida. Sobretodo lo que estoy viendo, es un tema bastante largo: la Época Victoriana.

Perfecto, ella había sacado el tema y no él. Ahora podía ayudar de modo discreto.

—¿Aburrido? Pero si hubo muchos avances en todo aspecto, incluso en política. También en derechos, derechos a casarse, a divorciarse, a pelear por...

—¿Tú sabes de Historia? —Marinette parecía confundida. En serio, jamás pensó que su torpe compañero supiera de esa materia. Siempre lo consideró un chico más de videojuegos y cosas así, no alguien estudioso.

Chat Noir frunció el ceño un poco y arrugó su nariz ofendido.

—Me ofendes. Amo la Historia —se defendió él cruzándose de brazos.

Chat Noir se ofreció a ayudar a Marinette a estudiar. Ambos leyeron el libro. Aunque Chat se dio cuenta de que eso no funcionó como él pensó. Entonces, decidió relatar la historia desde lo que él sabía. De ese modo habló de economía, de guerra, de costumbres, de libros, de modales, de sexo. De todo en realidad.

Marinette se vio en un ambiente distinto. Incluso su ropa era diferente. Todo era madera, había libros y nada de televisores modernos, la habitación no era perteneciente a ella.

—¿Qué?

Caminó hacia un espejo y vio su reflejo. Llevaba un vestido realmente largo, ni siquiera podía ver sus pies. Era algo extraño.

—¡Marinette, continúa trabajando! —gritó su madre.

—¿Qué?

Y la hicieron trabajar en el calor, cultivando. El clima era espantoso, pero debía trabajar aunque no quería. Eso era trabajo infantil.

"En esa época el trabajo infantil estaba bien visto." —oyó la voz de Chat Noir, solo que él no se encontraba ahí.

El ambiente cambió.

Ahora estaba en un lugar donde parecía haber un espectáculo. Había un escenario y un telón rojo, el telón se abrió por completo y pudo ver a muchas chicas distintas, y a algunas conocidas: Chloé, Lila y Kagami.

Llevaban poca ropa, eran vestidos llamativos. Bailaban, era un baile llamativo, sensual y bastante lento. Raro.

"La prostitución también existía en esa época. Aunque el sexo era de un modo distinto, por así decirlo." —Chat Noir hablaba de nuevo.

¿Por qué estoy viviendo esto? ¿qué pasa? Marinette ya tenía miedo, mucho miedo. Se estaba volviendo loca.

Luego el ambiente volvió a cambiar.

Ella no se quería mover, pero de todas formas lo estaba haciendo, iba a todas direcciones. Estaba haciendo el papel de ama de casa, era raro.

"Las mujeres debían ser amas de casa, o simplemente cuidar a sus hijos. Aunque la castidad era algo muy respetado." —nuevamente hablaba Chat Noir.

—¿Chat? —intentó llamar ella. Pero nada.

Aparentemente estaba atrapada en el pasado, y no sabía cómo regresar al presente. ¿Acaso en algún momento un akuma ingresó a su habitación y ella no se dio cuenta? ¡Diablos!

—¿Tikki? —nada pasó.

El ambiente había vuelto a cambiar. Ahora era espectadora de un espectáculo, podía ver como hipnotizaban a alguien, era extraño, pero realmente quería ver más. Solo que no pudo, el presentador después dijo que podría hablar con fantasmas, con espíritus que aún vagaban por el mundo portal.

"Se creía en la hipnosis, en los fantasmas y en hablar con ellos." —le dijo Chat Noir.

Y finalmente, apareció en un café. Estaba sentada. En ese lugar, tenía en frente a Chat Noir. ¡Al fin! Chat Noir lucía del mismo modo, solo que sostenía una rosa.

—Eres hermosa, mi Princesa —su tono era distinto, parecía ser más seductor que antes —. Solo podría comprar tu belleza con la de ésta rosa —y se acercó como para darle un beso en los labios.

¿En serio eso pasaría? ¡no, no, no! ¡por Dios! ¡ella solo tenía ojos para Adrien!

—¡Marinette!

Y repentinamente dio un salto. Ahora estaba en su habitación, ¡finalmente estaba donde se supone que debería estar! No pudo evitar soltar un suspiro de alivio. ¡Todo fue un raro y loco sueño! Menos mal no vio fantasmas en el, sino, hubiese gritado.

—Marinette, si me pides ayuda, por favor no te quedes dormida. ¡Qué grosera eres! —le reclamó Chat Noir.

—¿Bromas? En la Época Victoriana todo era muy raro. Digo: las mujeres tenían que ser amas de casa, se creía en el trabajo infantil, existían prostitutas, aunque el sexo no era tan mal visto y...

Marinette relataba todo de un modo tan extraño. Ella sabía del tema, pero parecía estar enojada con esa época. Era raro. ¿Quién se enojaría con esa época?

—Ya veo, si sabías del tema —comentó Chat Noir.

Marinette iba a responder que soñó con todo lo que él le explicó, pero sintió que esa sería una mala idea. Solo asintió y le agradeció a Chat Noir por su tiempo. Aunque ahora tenía otro problema, no podía dejar de imaginarlo hablando con esa voz seductora.