Capítulo 9: SeeD

La vuelta a Balamb pasó, afortunadamente, sin ningún incidente. Los cadetes y SeeDs iban en silencio, agradecidos de aquel respiro, y todos estaban exhaustos, salvo aparentemente Seifer. Zell y Selphie estaban de buen ánimo, mientras que Squall permaneció recostado en su asiento durante todo el viaje, dejando que la adrenalina fluyera de su cuerpo. Sus manos temblaban, pero no solo por el decrecimiento de químicos en su cuerpo: había estado extremadamente cerca de morir aquel día, en múltiples ocasiones, y aquella verdad se estaba haciendo presente en él.

En unas pocas horas habían alcanzado el puerto de Balamb, la Salamander deslizándose hasta el muelle. La mayoría de las otras naves ya habían amarrado o habían regresado al puerto perteneciente al Garden, donde eran guardadas entre misiones. Tan pronto como el navío se detuvo junto al muelle la puerta lateral se deslizó abierta, y Squall salió, seguido de Selphie y Zell. Squall se detuvo a inhalar el aire limpio alrededor de Balamb, la tranquila ciudad portuaria en evidente contraposición a la zona de guerra que había sido Dollet.

Otros SeeDs y cadetes se estaban reuniendo alrededor del muelle, y por la cantidad de personas parecía que todos habían sobrevivido la batalla ilesos.

Los soldados del Garden hablaban tranquilamente unos con otros, los SeeDs recontando sus batallas con los galbadienses, haciendo gestos con las manos para mostrar cómo habían luchado o describir algún tipo de maniobra. Los cadetes tenían menos que decir, ya que los únicos que habían estado ante tanto combate eran los cadetes del Escuadrón B. Squall observó su aspecto, cubierto de polvo y sangre, algo de la suya pero más de sus enemigos, y luego miró al resto de los cadetes, quienes no se encontraban ni la mitad de sucios por el combate.

Detrás del trío de cadetes siguió Seifer, quien apareció como un héroe conquistador, erguido y orgulloso. Pasó empujando al trío y avanzó hacia la multitud.

- ¡SEIFER!- llegó un grito desde el borde de la reunión de SeeDs y cadetes, y Fujin y Raijin empujaron a través de la multitud hasta llegar ante su intrépido líder.

- ¿Cómo fue, eh?- preguntó Raijin impacientemente, queriendo escuchar las hazañas de Seifer.

- Amigo.- dijo Seifer, sacudiendo la cabeza. Señaló con el pulgar hacia el trío de cadetes.- Lo único que hicieron fue estorbarme. Ser líder no es fácil.

- Idiota pomposo.- murmuró Zell. Squall solo encogió los hombros.

- ¿SEGURO?- preguntó Fujin, sonando algo preocupada. La respuesta de Seifer fue una mirada de asombro, como si pensara que la idea de él siendo lastimado fuera absurda.

- Eran simples galbadienses.- remarcó Seifer con una sonrisa. Fujin asintió, y con eso, el Comité Disciplinario se alejó del grupo de SeeDs.

Para aquel momento, la mayoría de las SeeDs se habían ido a la ciudad en grupos para descansar y relajarse un poco, o se dirigían hacia sus vehículos para regresar al Garden.

- ¡Buen trabajo!- dijo Quistis al abandonar el barco. Ella cruzó el muelle, sonriendo con orgullo. Luego, Quistis se detuvo un momento, observando el muelle en busca de algo.- ¿Dónde está Seifer?- preguntó ella. Squall encogió los hombros y señaló en dirección el otro lado del muelle, al camino que Seifer había tomado. Quistis suspiró, encogiendo los hombros. Era obvio que había querido hablar con el capitán sobre algo, sin duda su descarada indiferencia hacia las órdenes.

- Típico de Seifer.- remarcó ella.- Estén de regreso en el Garden para el atardecer. Hasta entonces, están libres. Retírense.- con eso, Quistis dio media vuelta y regresó al buque, quizás para hablar con Xu o el piloto sobre algo.

El trío de cadetes, agotados y rendidos, caminaron hasta su auto. Solo que, al acercarse hasta el estacionamiento, el último vehículo que quedaba rugió en vida y se alejó a toda velocidad, rodeando una esquina y desapareciendo de la vista. Sin siquiera ver al conductor, Squall supo que Seifer estaba detrás del volante.

- ¡HEY!- gritó Zell, sorprendido y enojado.- ¡Maldita sea, ese era nuestro auto! Ahí se va el Sr. Ego….- Squall encogió los hombros, esperando nada menos de Seifer.

- Parece que tendremos que caminar.- remarcó él, comenzando a avanzar por el camino que llevaba hasta la ciudad.

- ¿Caminar? No puede ser.- se quejó Zell.

- Hey, por lo menos hacemos ejercicio.- dijo Selphie con optimismo.

- ¿Ejercicio?- respondió Zell, sonando sorprendido.- ¿Y que fue todo eso de "¡corran, un robot galbadiense nos persigue!"?

- Nuestro trabajo.- añadió Squall más adelante, sin darse vuelta. Zell resopló, derrotado.

- Bueno, por lo menos vamos a mi casa.- propuso Zell mientras los tres doblaban la esquina y salían de la zona del muelle.- ¡Podemos descansar un poco, y mi mamá cocina bien!


Cid suspiró al leer los reportes que venían del campo de batalla, sentado en su oficina. Las bajas en las tropas aliadas de Dollet habían sido altas, especialmente en el camino principal a la ciudad, donde los refuerzos SeeD tuvieron que ser desviadas de apoyar a los soldados para combatir a otro grupo de galbadienses que habían llegado desde un punto que se suponía protegido. Aquel sector desprotegido, la Plaza Central, había quedado de esa manera debido a las acciones de Seifer Almasy, y debido a eso, el Parlamento de Dollet estaba furioso.

- Lo mejor y lo peor.- murmuró Cid, observando el reporte de las acciones de Seifer. Aparentemente, había descubierto un grupo de galbadienses escabulléndose por aquella área y había ordenado a su escuadrón abandonar su puesto para descubrir lo que estaba sucediendo. Sin embargo, había decidido eso sin ninguna autorización del comandante de la misión.

A pesar de la imprudencia de sus acciones, Seifer y Escuadrón B habían localizado a los galbadienses reparando la Torre de Comunicaciones de Dollet, lo cual era una acción inusual. Galbadia había pedido silenciosamente a Dollet reparar la Torre de Comunicaciones, pero el Parlamente se había negado, argumentando que no existían necesidad de la Torre con los cables HD. Nadie había esperado que los galbadienses quisieran reparar la Torre realmente, pero lo habían hecho, incluso si Galbadia había sido expulsado de la ciudad por ahora. La expulsión podría durar más, si el Parlamento de Dollet hubiera ofrecido más dinero para la intervención SeeD; como estaba, Garden solo había recibido suficiente dinero para asistir en el contraataque, y no había suficiente gil como para un despliegue de fuerzas a largo plazo para mantener fuera a los galbadienses. Si realmente lo quisieran, los galbadienses podrían tomar la ciudad nuevamente. Ya no era asunto de SeeD ahora que tenían el dinero y sus tropas se habían retirado.

Aunque el Parlamento de Dollet había detestado tener que entregar el resto del dinero, considerando las acciones de Seifer. El mismo Duque se había quejado sobre lo mucho que habían pagado a mercenarios que ni siquiera realizaban bien su trabajo. Ya era malo que tuvieran que pagar un número de nueve cifras por menos de dos docenas de soldados, pero al parecer ni siquiera se podía confiar en ellos.

Las acciones de Seifer habían revelado el verdadero propósito del Garden en el ataque, ¿pero a qué costo? ¿Volvería a confiar Dollet en SeeD y Garden luego de esto?

- Seifer…- murmuró Cid, negando con la cabeza. Aquel muchacho no les había traído más que dolores de cabeza durante todo su tiempo en el Garden. Se preguntaba si este incidente sería que finalmente provocara su expulsión. La expulsión nunca se había llevado a cabo en un SeeD o cadete que no respetara las órdenes en combate, pero a fin de cuentas, nunca ningún cadete o SeeD había desobedecido tan imprudentemente las órdenes como Seifer lo había hecho.

Había tantos asuntos.…

Cid suspiró y continuó estudiando los reportes. Aunque las acciones de Seifer habían sido imprudentes e insubordinadas, las de su equipo habían sido perfectas. Zell Dincht y Squall Leonhart habían mostrado tendencias suficientes a seguir órdenes. A pesar de las protestas de Dincht, había obedecido la decisión de su capitán de perseguir a los galbadienses, al igual que Leonhart. Y ambos cadetes habían mostrado excelentes habilidades en combate, acabando con numerosos galbadienses, además de un Anacondaur merodeador.

Pero, inmediatamente después, los dos habían quedado solos, al igual que la mensajera del Escuadrón A, Selphie Tilmitt. Según el reporte, durante la batalla sobre la torre, el equipo había mostrado excelente habilidad y trabajo de equipo, y Leonhart se había desempeñado como un excelente líder, formulando planes de batalla sobre la marcha y utilizando a los miembros de su improvisado escuadrón con sus mejores habilidades, incluso sacando ventaja de las acciones independientes de Seifer.

Luego estaba el escape de Dollet con el arma galbadiense persiguiéndolos. Durante toda la persecución, el trío de cadetes había mostrado destreza, criterio, y trabajo de equipo, acabando con la araña mecánica repetidas veces. Las acciones de Tilmitt de apoyo con magia y la maniobra audaz y brillante de Dincht con las granadas habían mostrado que ambos tenían lo que se necesitaba para ser SeeD.

Y luego estaban las acciones de Leonhart, incluido su altruista y valiente acto de enfrentar solo a la máquina y atraerla hacia él, permitiéndoles a sus heridos y exhaustos compañeros el tiempo suficiente para escapar y alertar a Quistis para que ella pudiera eliminar a la máquina. Ese tipo de acto era poco común, incluso entre los SeeDs.

Los tres cadetes habían mostrado que pertenecían a SeeD. Cid Kramer ingresó sus nombres e identificaciones en la lista de "Aprobados" en su computadora, y luego pasó al siguiente reporte, del Escuadrón D.


- ¡Ma!- gritó Zell al pasar por la puerta que guiaba al interior de su casa.- ¡Estoy en casa!- Squall y Selphie estaban detrás de él, recibidos por el maravilloso aroma que salía de la cocina. Mucho mejor que las comidas preprocesadas del Garden.

El hogar de los Dincht era como la mayoría de las residencias de Balamb, las cuales habían sido construidas como departamentos como una larga línea de casas bajas que se extendía por toda la calle. Esencialmente, cada casa de Balamb era parte de la misma estructura, dividida en casas separadas para familias separadas. La casa propiamente dicha estaba por debajo del nivel de la calle, casi dando la impresión de estar descendiendo dentro de una madriguera cuando uno bajaba los escalones que guiaban dentro. A pesar de estar levemente enterrada, las casas de Balamb estaban lejos de ser oscuras, siendo bien iluminadas por ventanas altas, y con habitaciones en un segundo piso.

Squall entró en la primera habitación de la casa, el salón principal y vestíbulo. El cuarto era ordenado y limpio, y tenía un aire hogareño con fotos de familiares y amigos a lo largo de las paredes. Squall podía ver varios accesorios y algunos electrodomésticos desparramados alrededor de la sala, y una bella alfombra cubría el piso. La habitación entera era de un color beige oscuro, el de la piedra con la que estaba construida, pero el color le daba un verdadero aspecto acogedor. Había varios corredores en arco que salían de la habitación, uno hacia una sala de estar directamente enfrente de la entrada, un segundo que llevaba escaleras arriba hasta los dormitorios, y un tercero por el cual Zell estaba pasando, y desde donde salían los aromas, sin duda la cocina donde Ma Dincht se encontraba.

- ¡Zell!- exclamó una mujer regordeta felizmente mientras atrapaba a Zell en un abrazo.- ¡Que sorpresa!- ella miró sobre el hombro de su hijo para ver a Squall y Selphie, esta última entrando en la cocina, atraída por la maravillosa fragancia de lo que fuera que se estaba cocinando.- ¿Son estos tus amigos?

- Algo así.- dijo Zell, asintiendo.- Terminamos trabajando juntos hoy.

- Oh, ¿hoy no es tu día libre?- preguntó Ma Dincht mientras continuaba cocinando.

- Nah, clase al aire libre.- replicó Zell.- ¡Espero que la última!

- ¡Ah, el examen!- exclamó Ma Dincht.- ¡Escuché sobre eso! Cuéntenme, ¿cómo les fue…?


Los cadetes se quedaron en la residencia Dincht durante aproximadamente una hora mientras Zell y Selphie relataban sus roles en la batalla de Dollet sobre la comida de Ma Dincht. Squall mayormente escuchaba, y comía algo, igualmente impresionado por la comida casera de Ma Dincht.

Wow, pensó él mientras escuchaba a Selphie contar cómo había alcanzado al Escuadrón B, siguiendo frenéticamente los rastros de la batalla que se había desarrollado a lo largo de la montaña. No había comido comida como esta desde…

Aquello detuvo los pensamientos de Squall un momento.

¿Desde cuándo había comido aquel tipo de comida casera? Definitivamente recordaba haber comido así en algún lugar, ¿pero cuándo? No era un recuerdo reciente, y ciertamente nunca había comido comida preparada por sus padres. Como la mayoría de los cadetes del Garden, Squall era huerfano, y había vivido en el Garden desde los cinco años de edad. Y durante todo ese tiempo, había comido mayormente comida de la cafetería. Aún así recordaba con claridad haber comido algo casero tiempo atrás… ¿pero cuándo?

Squall dejó aquel asunto. No importaba en aquel momento.

- ¿No tendríamos que regresar pronto al Garden?- preguntó Selphie al terminar su parte de la historia. Squall miró su reloj, y asintió.

- Tenemos una hora caminando hasta allá.- replicó él, poniéndose de pie.- Tenemos que irnos si queremos llegar para el atardecer.

- ¿Se van a ir caminando?- dijo Ma Dincht, sorprendida.- Pensé que los SeeDs venían en vehículos.

- Así fue.- clarificó Zell mientras se ponía de pie.- Pero nuestro capitán tiene un problema para compartir.

- Oh, ese Seifer, ¿no?- replicó Ma Dincht, sacudiendo la cabeza. Zell encogió los hombros y asintió, Seifer no era un alborotador conocido solo dentro del Garden, después de todo.- Bueno, pueden esperar eso de él. Cuídense muchachos, ¿de acuerdo?

- ¡Por supuesto, Ma!- dijo Zell con una sonrisa.

- ¡Así es!- añadió Selphie.- ¡Y gracias por la comida! ¡Estaba excelente!- Squall no dijo nada, solo asintió de acuerdo con el cumplido de Selphie y luego avanzó en dirección a la entrada.

- Squall, esperá un segundo.- dijo Zell rápidamente al alcanzar la entrada. El cadete se volvió para ver a Zell, quien se encontraba de pie en la escalera que llevaba hasta los dormitorios del piso superior.- Tengo que sacar algo de mi habitación muy rápido. Vuelvo en un momento.- el artista marcial subió rápido las escaleras. Squall, no queriendo quedarse en aquella casa sin hacer nada, comenzó a subir las escaleras detrás de Zell. Alcanzó el segundo piso y vio una puerta levemente entreabierta, la cual obviamente era el cuarto de su compañero, considerando el hecho de que un cartel pintado con crayones que leía "Cuarto de Zell: No Entrar" estaba pegado en la puerta. Squall avanzó hasta la puerta y estaba por abrirla cuando Zell la abrió de un tirón, casi chocando contra Squall.

- ¡Wow!- gritó Zell, saltando atrás en sorpresa. Después, su expresión se tornó levemente sospechosa.- Squall, ¿estabas por entrar en mi habitación?- Squall solo encogió los hombros y asintió, sin ver el problema.

- Amigo, por favor.- protestó Zell.- ¡Este es mi cuarto! ¡Es sagrado! Solo… mira amigo, no entres ahí, ¿de acuerdo?

Como sea, pensó Squall, asintiendo. Podía entender la importancia que Zell le daba a su "espacio." El propio Squall odiaba ver a alguien más en su habitación, tocando sus cosas, por la sola razón de que era su propio "espacio" privado.

- ¡De acuerdo, vamos!- dijo Zell, comenzando a bajar las escaleras.


- ¿Expulsión?- exclamó Xu, sorprendida ante la decisión de Cid.

- Bueno, ¿qué más podemos hacer?- replicó Cid, sacudiendo la cabeza y recostándose contra su silla.- Lo que Seifer hizo no fue solo una desobediencia directa de las órdenes, sino que también puso en peligro a su escuadrón y a otras fuerzas SeeD, además de dañar nuestra credibilidad ante el Parlamento de Dollet. ¿Ves acaso alguna posibilidad de cambio en él?

- No mucha.- aceptó Xu, suspirando.- Había creído que los dos exámenes anteriores ya le habían entrado en la cabeza.

- Él es independiente. Un tiro al aire, por así decirlo.- añadió Cid, acercándose y apoyando los codos sobre el escritorio.- Todo lo que le interesa es luchar y obtener gloria. De eso no se trata ser SeeD. Somos soldados profesionales, no perros de guerra salvajes. Seifer no parece entender esto. Parece que nunca será capaz de trabajar en una unidad, y si no puede trabajar en equipo, ¿entonces por qué tendríamos que seguir entrenándolo?

- Puede que llegue a mejorar.- replicó Xu. Seifer no le caía bien, pero sabía las consecuencias que su expulsión podría traer. Cid no estaba en buenos términos con NORG en ese momento, y el Amo del Garden tenía grandes esperanzas en Seifer.- Podría aprender de sus errores si le impartimos la disciplina apropiada y lo volvemos a entrenar.

- No tenemos las instalaciones necesarias para volverlo a entrenar.- dijo Cid, sacudiendo la cabeza.- Nunca necesitamos entrenar a alguien de nuevo, porque la mayoría de nuestros estudiantes ya recibieron el entrenamiento apropiado para trabajar en equipo para el momento de sus exámenes. Seifer, por otro lado…- Cid volvió a negar con la cabeza.

Un largo silencio permaneció en la oficina. Finalmente, Xu volvió a hablar.

- No tenemos opción.- dijo ella, asintiendo insegura.- Expulsión.

- Voy a preparar los papeles.- dijo Cid.- Voy a tener que informarle a NORG antes de que se lleve a cabo.

- No va a estar contento.- advirtió Xu.- Seifer es lo mejor que tenemos, incluso mejor que Squall. NORG no va a disfrutar perder a alguien que pueda traerle tanto dinero.

- Por supuesto que no.- replicó Cid.- Pero prefiero a NORG enojado por una pérdida, que a un escuadrón muerto o ningún contrato futuro. Se tiene que ir.


Squall y sus dos compañeros alcanzaron las puertas de Balamb Garden cuando el sol comenzaba a ponerse. La caminata había tomado alrededor de una hora, caminando al costado de la ruta que guiaba desde la ciudad hasta el Garden. La ruta era el camino más seguro, ya que era el único camino al que los monstruos que plagaban por las llanuras no se acercaban. El camino había tomado un poco más de tiempo, pero de esta manera los tres cadetes mantenían lejos a los Bite Bugs y a los Caterchippilars, unas criaturas grandes con forma de gusano.

Zell soltó un sonoro bostezo cuando llegaron.

- Por fin llegamos.- remarcó él, estirándose.

- De verdad.- replicó Selphie mientras se sacudía la mugre de sus botas.

- Bueno, supongo que solo nos queda esperar los resultados del examen.- replicó Zell.- Hasta entonces.- añadió él, comenzando a caminar.- ¡Nos vemos después Squall!- Selphie hizo lo mismo, pasando a través de las grandes rejas del Garden.

- ¡Nos vemos!- dijo ella alegremente mientras se alejaba corriendo. Squall les asintió y esperó a que los dos estuvieran lo suficientemente lejos para entrar también al Garden.

Normalmente, en el camino que llevaba a la entrada a la estructura central de Garden había algunos cadetes, pero ahora, al atardecer, esta área se encontraba inusualmente tranquila y pacífica. Combinado con las plantas exuberantes y cataratas y piletas exteriores que reflejaban el amarrillo y naranja del cielo del oeste, los terrenos exteriores eran hermosos, la personificación del espíritu del Garden. Squall tomó su tiempo en entrar, regodeándose en aquella tranquilidad. Él se estiró, ejercitando sus cansados y adoloridos músculos. Aquella última carrera escapando de la máquina había mellado su cuerpo, con enlaces GF o no.

Demasiado pronto, había alcanzado la entrada decorada del Garden y pasado por ella. Mientras avanzaba por el pasillo elevado que llevaba hacia los elevadores y los pasillos que los rodeaban, Squall observó que algunos estudiantes estaban hablando cerca del enrejado, y detrás de ellos, el Director Cid hablaba con Quistis y Xu. El cadete se acercó hasta el trío, pero en su camino escuchó a un par de cadetes hablando, aparentemente uno del Escuadrón C y uno del D.

- Pero las señales de radio no sirven, incluso con la torre en funcionamiento.- dijo el cadete D.

- ¿Por qué?- preguntó el otro, confundido.

- Estaba en el examen de la semana pasada, ¿te acordás?- replicó el cadete D, hablando como si fuese obvio.- Cómo cualquier señal de radio no puede ser usada.- el cadete miró a Squall al verlo pasar.- Hey, Squall, ¿cómo contestaste esa pregunta?

- La interferencia.- contestó Squall rotundamente, sin detenerse un momento.

- Exacto.- respondió el cadete D, asintiendo.

- Jeh.- replicó el cadete C mientras Squall se alejaba.- Debo haberme saltado esa lección…

Los cadetes obviamente estaban hablando sobre las razones que tenía Galbadia para reparar la Torre de Comunicaciones, una cuestión que tenía a todos confundidos, incluso a Squall. Sin embargo, a él no le importaban realmente las razones. Los cables HD en línea eran la fuente primaria de comunicación, y en áreas a donde no llegaban los cables había mensajeros que podían usar chocobos, un ave grande para montar domesticada, como forma de comunicación. Aunque los cables HD resultaban ser poco fiables algunas veces debido a los ocasionales cortes, eran usados a gran escala como la única forma de comunicación debido a la interferencia mundial en las señales de radio, que había comenzado hacía diecisiete años.

La interferencia había coincidido con el fin de la Guerra de la Hechicera entre las naciones del oeste y el país del este Esthar, y en todo el mundo se consideraba que no era una simple coincidencia. Las causas de la interferencia eran desconocidas, con especulaciones que iban desde ser el resultado de la misteriosa desaparición de la vasta ciudad capital de Esthar hasta una posible arma nueva para comenzar una nueva guerra (teoría que aún seguía siendo esgrimida por ciertos políticos que querían más gastos militares). Cualquiera fuese la razón detrás de la interferencia, las ondas de radio eran inútiles, lo que hacía que la reactivación de la torre no tuviera sentido.

Pero los Galbadienses habían gastado una gran cantidad de mano de obra y esfuerzo en reactivar la torre, lo cual no tenía sentido. Al parecer, el gobierno de Galbadia ponía mayor valor en hacer funcionar esa torre que lo que ponían en el costo de una acción militar a gran escala, lo cual significaba… ¿qué, exactamente?

No importaba realmente. Squall prefería dejar aquellos asuntos a las personas que estaban a cargo de ocuparse de estos.

Para entonces, Squall ya estaba cerca del directorio, donde el Director Cid, Xu y Quistis todavía estaban hablando. Tenía pensado preguntarle a su instructora dónde y cuándo se anunciarían los resultados del examen, pero ella continuaba hablando con Xu y el Director, así que decidió esperar pacientemente.

- ¡Misión completa!- dijo Xu, sonando satisfecha.- Creo que hicimos un muy buen trabajo, y los candidatos regresaron todos a salvo, ¿verdad? Aunque no nos dimos cuenta que el ejército galbadiense estaba detrás de la Torre de Comunicaciones…

- Efectivamente, eso nos tomó por sorpresa.- confirmó Cid con un asentimiento.- Hablando de eso, acabamos de recibir una comunicación con el Ducado de Dollet. Acaban de negociar con Galbadia después de que les informamos sobre la torre, y el ejército galbadiense ha acordado retirarse siempre y cuando la Torre de Comunicaciones permanezca reparada y en funcionamiento. Además han retenido los derechos para usarla y transmitir datos mediante la frecuencia de la torre.- las dos mujeres parecían algo sorprendidas ante la revelación de Cid, pero luego Xu encogió los hombros.

- Bueno, nosotros hicimos nuestro trabajo.- dijo ella.- Por lo menos Galbadia se ha ido y nosotros recibimos nuestra paga. Pero podríamos haber recibido más si Galbadia hubiese permanecido y causado más problemas.- eso último fue dicho con una sonrisa bromista. Xu volvió la mirada a Squall, quien se encontraba cerca.

- ¡Hey!- lo llamó ella.- ¡Lo hiciste muy bien ahí afuera!

- Por supuesto.- replicó Quistis por él.- Es mi mejor estudiantes.- Squall simplemente encogió los hombros ante el cumplido y dijo nada.

- Aunque no es muy sociable.- añadió Quistis.- Si estás esperando los resultados del examen.- añadió ella.- Deberían ser anunciados pronto. Esperá por acá.- Squall asintió y se alejó del trío, buscando algún lugar solitario donde esperar sin ser molestado por alguien que buscara conversación.

Aparentemente, el Director tenía intenciones diferentes, ya que asintió a sus dos subordinadas y fue hacia Squall cuando este comenzó a alejarse. El hombre mayor tocó a Squall en el hombro, causando que se diera vuelta.

- Dime.- preguntó Cid, sonriendo.- ¿Cómo te sentiste en el campo de batalla?- Squall consideró la pregunta un momento, y su significado. Cid podría estar poniéndolo a prueba, viendo cómo pensaba que le había ido y cómo veía su actitud en el combate. El hombre era muy inteligente.

A decir verdad, su primera batalla real no había sido tan atemorizante cómo los otros estudiantes habían dicho. Tal vez era que Squall tenía mejores condiciones o que estaba más determinado. Pocos cadetes tenían su primera experiencia en un combate a muerte antes del examen, y resultaba ser una llamada de atención para ellos. Squall, por otro lado, tenía mejores condiciones y se había preparado para el examen. Cuando el enemigo había aparecido, nunca se había congelado o vacilado. Ellos eran el enemigo, y habían venido para matarlo; había actuado acorde a la situación.

Cid aún esperaba una respuesta, así que Squall le dio aquella que mejor describía sus sentimientos durante la batalla de Dollet.

- … Como sea.- dijo Squall, y se alejó de Cid. El Director lo vio irse, contemplando la respuesta de Squall.

- ¿Cómo sea?- dijo él pensativamente. El hombre sonrió de repente.- ¡Cómo sea! ¡Es grandioso! ¡Como sea!

Squall continuó alejándose del grupo congregado alrededor del directorio, y pronto encontró un lugar a lo largo del pasillo donde podía estar solo y sin que lo molestaran. Se detuvo y se recostó contra la barandilla del enrejado, cerrando los ojos y relajándose, disfrutando el silencio.

- ¡Hey, Squall!- llamó la inconfundible voz de Seifer Almasy, interrumpiéndolo. Los ojos de Squall se abrieron y volvió la mirada hacia su autodenominado rival mientras el cadete con el abrigo blanco se acercaba, mostrando una gran sonrisa.

- ¿Escuchaste sobre la torre?- preguntó Seifer, sacudiendo la cabeza.- ¡Los malditos galbadienses estuvieron detrás de eso todo el tiempo! ¡Y nunca lo hubieran sabido si no fuera por nosotros! Amigo, si no nos hubiésemos retirado, Dollet ni siquiera se habría visto forzado a negociar con Galbadia.- Seifer rió.- ¡Si no hubiese sido por la estúpida orden de retirada, seríamos héroes!

- Solo estás buscando una excusa para pelear.- acusó Quitis desde detrás de su hombro. El capitán se volvió hacia su instructora, una expresión de falso dolor en su cara mientras observaba a Quistis y a Xu, ambas acercándose.

- Mi querida instructora.- dijo Seifer, su voz chorreando de sarcasmo.- Esas son palabras muy crueles para un estudiante ambicioso.- él sonrió, su expresión de dolor haciéndose más dura, hasta volverse una sonrisa despectiva.- Una instructora mediocre como vos nunca lo entendería.

Incluso Squall estaba sorprendido ante tan grave insulto. La expresión de Quistis se volvió de asombro, mientras que los ojos de Xu se entrecerraron peligrosos.

- No te la creas tanto.- dijo ella con dureza.- Tenés toda la responsabilidad por abandonar el área designada y por poner en peligro la misión.- Seifer encogió los hombros, sin dejar de sonreír.

- ¿No es el deber del capitán tomar el mejor curso de acción?- preguntó él. Xu cruzó los brazos y se inclinó adelante, mirando a Seifer directo a los ojos.

- Nunca vas a ser SeeD.- dijo Xu, totalmente seria. Casi parecía estar segura de que Seifer no pasaría.- Llamarte a vos mismo líder, o incluso capitán de escuadrón, es un chiste.- las palabras de Xu eran dichas con toda convicción, y eran duras como el acero. Seifer había sido sermoneado antes, pero las palabras de Xu eran las más directas y sin anestesia que podrían haber escuchado. Los ojos de Seifer se entrecerraron, y su mandíbula se apretó. Sus manos se hicieron puños y comenzó a temblar de furia al bajar la vista al suelo.

Xu estaba satisfecha luego de desinflar el interminable ego de Seifer con su breve pero crudo sermón, y se dio vuelta para irse. Quistis estaba por seguirla, pero dudó al ver que Cid Kramer se acercaba hasta el grupo. El hombre asintió a Xu, y se detuvo junto a Quistis, cruzando unas palabras con ella. La instructora asintió, bajó la cabeza y caminó detrás de Xu, dejando solos a los dos cadetes y al Director.

- Seifer.- llamó Cid Kramer, volviéndose hacia él. Seifer levantó la vistaa Cid, quien lo miró un momento, y sacudió la cabeza.

- Serás disciplinado por tu comportamiento irresponsable.- comenzó- Tenés que seguir órdenes durante el combate.- Cid pausó, rascándose la nuca.- Aunque aún me queda simpatía por vos.- añadió Cid.- No quiero que se conviertan en máquinas. Quiero que sean capaces de pensar y actuar por su cuenta. Quiero….

Cid dejó de hablar cuando uno de los Profesores en toga roja se acercó.

- Director.- comenzó él.- Tiene asuntos que atender en su oficina. Y a NORG le gustaría hablar luego de la ceremonia de graduación.- Cid suspiró y asintió.

- Muy bien.- replicó él. Cid volvió a mirar a Seifer.- Hay… hay demasiados asuntos que atender. Lo siento, Seifer. Tenemos que tomar medidas disciplinarias.- con eso, el Director se giró y caminó hasta los ascensores, dejando a Seifer solo y furioso.

- Maldita sea….- siseó él en voz baja. Seifer miró a Squall, pero no dijo nada, y se alejó.


Los resultados del examen, después de todo, no iban a ser anunciados en el directorio. En lugar de eso, se les dijo a los estudiantes que esperaran en el pasillo del segundo piso que llevaba hasta las aulas superiores del Garden. Cuando Squall llegó arriba, se encontró con un grupo de cadetes congregados que habían participado en el examen, algunos con expresiones aburridas o ansiosas, otros hablando entre ellos.

- Hey.- saludó Zell al ver que Squall había llegado. El artista marcial caminaba de un lado a otro, nervioso.

Squall observó alrededor, contando a cada uno de los cadetes que había visto en el examen. Había otros ocho cadetes, todos del examen, más Fujin y Raijin, quienes parecían estar esperando por algo también. La pareja de hermanos se encontraba de pie junto al arco del pasillo, Raijin con una expresión de aburrimiento mientras que Fujin parecía estar más concentrada, y también enojada. Su ojo descubierto irradiaba cierta hostilidad, que aparentemente estaba dirigida totalmente hacia Squall.

- ¿Qué están haciendo?- preguntó Squall a Zell, quien encogió los hombros.

- No tengo ni idea.- replicó el artista marcial.- El profesor dijo que iban a anunciar los aprobados uno por uno. Selphie ya pasó, y también uno del Escuadrón D, Nida o algo así. Me pregunto por qué mierda tardan tanto.

Squall encogió los hombros, y luego desvió la mirada hacia donde estaban Fujin y Raijin. Fujin se encontraba impasible, mientras que Raijin había optado por caminar alrededor, aún viéndose aburrido. Squall podía ver como Fujin le lanzaba una mirada furiosa, como si tratara apuñalarlo con su ojo. Raijin, habiéndose acercado hasta Squall durante su caminata, vio como los dos se miraban.

- Jeh.- dijo Raijin en voz baja, inclinándose cerca de Squall.- Fujin decía que es todo tu culpa si Seifer no se convierte en SeeD.- volvió la mirada a su hermana, quien no dejaba de mirar con enojo al cadete taciturno.- ¡Amigo, ella da miedo, eh!

Squall ignoró la advertencia, además de los rayos que Fujin enviaba en su dirección mientras ocupaba un lugar contra la pared lo suficientemente alejado de cualquiera de los cadetes presentes.

Pasaron unos buenos veinte minutos, y los cadetes aún no habían recibido ninguna noticia. Squall, a pesar de su naturaleza paciente, estaba comenzando a irritarse. Estaba a punto de comenzar a caminar como Zell y Raijin cuando el distante 'ping' del elevador llamó la atención del grupo entero. Todos se pusieron levemente tensos al oír el sonido de pasos acercándose, aquellos pasos regulares del Profesor.

El Profesor togado entró en el pasillo, y levantó un pedazo de papel frente a su cara, aunque su sobrero amarillo aún le cubría los rasgos. Squall pensó haber visto algo extraño en la mano del Profesor que sostenía el papel. Sus dedos parecían ser muy estirados, más largos que los de un ser humano normal.

¿Qué demonios?, pensó Squall, incluso mientras el Profesor hablaba.

- Dincht.- anunció él en una voz monótona.- Zell Dincht.- La respuesta del artista marcial fue inmediata y posiblemente escuchada por el Garden entero.

- ¡OOHHH YEEEEAAAAHHHH!- gritó Zell, bombeando un puño en el aire y saltando.- ¡Nos vemos!- dijo sobre su hombro mientras corría hacia los elevadores. El Profesor, ignorando completamente los festejos de Zell, continuó hablando.

- Leonhart.- dijo él.- Squall Leonhart.- Squall sintió una ola de excitación que lo invadía, pero mantuvo su apariencia calmada mientras pasaba junto al Profesor, dirigiéndose hacia los elevadores.

- Eso es todo.- finalizó el Profesor.- Pueden retirarse.- Squall escuchó los gruñidos de los cadetes decepcionados detrás de él, y no pudo dejar de sentirse un poco mal por ellos. Algunos insultos y el ruido de un puño fortalecido por GF golpeando la pared se unió a los gruñidos, pero nada de eso pudo desviar a Squall de su único pensamiento mientras entraba en el ascensor.

Soy un SeeD. Por fin soy un SeeD.


La oficina de Cid era enorme, vio Squall cuando Zell y él se unieron a Selphie y al otro cadete en el centro de comando del Garden. La habitación era amplia y abierta, con pocos muebles y accesorios ocupando el espacio. En lugar de eso, Cid había dispuesto mesas bajas a cada lado de la habitación, junto con algunas sillas almohadilladas y sillones para que las personas se sentaran. El piso, sorprendentemente, no estaba alfombrado, sino que era de mármol pulido, con muchos diseños pintados en él, y una franja roja que guiaba hasta el escritorio del Director. El escritorio no era enorme como alguien normalmente esperaría, sino que era un mueble de tamaño modesto con una computadora laptop y una pila pequeña de papeles y carpetas bien ordenadas y ubicadas a un costado. El Director Cid se sentaba en una gran silla, casi como un trono, adornada con el sello blanco y negro del Garden, y escoltada por dos banderas con el mismo símbolo a ambos lados de la silla. En lugar de una pared, al final de la sala había una enorme ventana que se extendía a lo largo de toda la oficina, y hacia arriba al techo en forma de cúpula. La parte superior de la habitación llegaba hasta los seis o siete metros. Varias puertas guiaban fuera de la oficina, obviamente hasta el propio departamento de Cid.

Además del Director, un grupo de SeeDs de alto rango, entre ellos Xu y todos los instructores participantes del examen, Quistis entre ellos, y unos pocos Profesores, se encontraban a un costado, como testigos de la ceremonia. Los cuatro cadetes se acercaron a Cid en una línea, y se detuvieron juntos, en atención.

- Estos son los cuatro cadetes que pasaron el examen de hoy.- anunció uno de los Profesores. Cid asintió y se levantó, sonriendo.

- Primero y principal, felicitaciones.- comenzó Cid.- Ustedes honran al Garden con esta iniciación. Sin embargo, a partir de hoy, son miembro de SeeD. Como tales, serán despachados por todo el mundo para el beneficio de este Garden.- Cid se volvió hacia el grupo de SeeDs e instructores.

- Estamos orgullosos de presentarles a los nuevos miembros de SeeD, la fuerza mercenaria de elite de Balamb Garden.- les dijo a ellos, haciendo un gesto hacia los cuatro cadetes.

- Como soldados SeeD.- el Director se había vuelto a los cadetes y les estaba hablando.- Son especialistas en combate, lo mejor que el mundo tiene para ofrecer. Pero, eso es solo un aspecto de SeeD. Cuando llegue el momento…

- Director, ya es casi hora de la reunión, y NORG está esperando.- interrumpió el Profesor de antes, deteniendo al Director.- Por favor haga una ceremonia corta.- Cid suspiró y asintió, y Squall miró al Profesor por el rabillo del ojo. El suspiro de Cid, y también la forma en la que lo habían interrumpido antes parecían inusuales, casi como si los Profesores quisieran impedir que el Director dijera demasiado. Ahora que lo pensaba, Squall había visto al Director en otras ocasiones hablando con SeeDs y cadetes, y cada vez que comenzaba a hablar sobre el significado de SeeD, uno de los Profesores aparecía e intervenía. ¿Exactamente qué cosa tan importante trataban de ocultar?

- SeeD es un recurso valioso para el Garden.- continuó el Profesor.- Su reputación depende únicamente de ustedes. Manejen sus misiones con cuidado.- terminó, volviéndose hacia Cid.- ¿Era eso lo que trataba de decir, Director?- Cid envió una mirada irritada al Profesor, indicando que obviamente había querido decir una cosa totalmente diferente, pero el Director no dijo nada y tomó de la mesa un estuche negro de madera. El Profesor notó el movimiento y asintió.

- Aquí está su reporte de rango.- dijo él mientras Cid avanzaba hacia la línea de cadetes, comenzando desde la izquierda. Squall se encontraba al final, a la derecha.

Selphie estaba primera. Cid se le acercó y abrió el estuche, sacando una insignia del Garden con un número en ella, un signo de su rango SeeD. Se la entregó a la cadete pequeña, y sonrió.

- Espero ansioso el Festival Estudiantil.- le dijo en voz baja, y ella sonrió y asintió. Luego, Cid se movió hacia el siguiente cadete, del Escuadrón D, de nombre Nida. Squall no lo conocía. Cid le entregó su rango SeeD y le susurró algo inaudible. El Director se acercó a Zell, quien prácticamente temblaba de excitación, como un niño que necesitaba usar el baño inmediatamente.

Al entregarle su rango, Cid le susurró algo acerca de controlar sus emociones, y Zell se sonrojó levemente, y asintió. Mientras Cid se acercaba a Squall, Zell se había puesto derecho como un árbol.

Cid quedó frente a frente con Squall, y sacó del estuche la insignia.

- Por fin un especialista en gunblade.- le susurró él con una gran sonrisa. Squall tomó su insignia de las manos de Cid, y asintió respetuosamente. Con eso, Cid se alejó y regresó a su escritorio. Quedó de pie frente a él, observando al grupo de nuevísimos SeeDs.

- Con esto termina la ceremonia de graduación. Todos los SeeDs y profesores, pueden retirarse.

Con esa orden, los SeeDs mayores y los profesores se retiraron de la oficina, con los cuatro nuevos SeeDs detrás, Zell casi saltando de la alegría. Squall se volvió para seguirlos, pero al hacerlo, sus ojos encontraron una vitrina a un costado donde el Director había dispuesto para exhibición algunas de sus posiciones más preciadas.

Entre algunos trofeos y medallas antiguas, había un viejo gunblade, de décadas atrás, con las letras "C.K." grabadas en la empuñadura. Squall volvió la mirada hacia Cid, quien solo sonrió y asintió.

- Yo también fui un soldado, igual que vos.- remarcó Cid, a lo que Squall asintió, con nuevo respeto hacia el Director.

- Un día hablaremos en privado.- añadió Cid, señalando la puerta.- Pero ahora tenés cosas que hacer. Andá, ya no hay nada interesante que hacer acá.

Squall asintió, y realizó un saludo hacia Cid antes de irse. Cuando el nuevo SeeD desapareció, un Profesor se acercó al Director.

- Señor.- dijo el Profesor son una reverencia.- NORG desea hablarle acerca de un alumno expulsado.


El ascensor descendió, llevando a un solitario Squall, y cuando el elevador alcanzó el segundo piso, el nuevo SeeD observó por segunda vez su insignia. Estaba sorprendido (alegremente sorprendido) de ver un total de nueve barras pequeñas marcando la insignia. Cada barra era una indicación del rango del SeeD, y Squall había logrado un rango de nueve, uno de los más altos que un SeeD nuevo podía esperar, y uno que lo catapultaba directamente a un salario mensual de cinco dígitos.

Cuando Squall salió del ascensor y entró en el segundo piso, vio a Zell y Selphie brincando alrededor como elfos del bosque, en pura alegría. Alrededor de ellos había un grupo de cadetes y SeeDs, un comité de bienvenida, incluyendo a aquellos cadetes que habían reprobado el examen. El artista marcial miró a Squall, y su sonrisa se hizo más grande.

- ¡Squall, volvamos a la clase!- gritó Zell.

- ¿Por qué?- preguntó él, desinteresado.

- ¿Cómo que por qué?- demandó Zell, como si fuese obvio.- ¿No sabés lo que hacen todos los SeeDs cuando se gradúan?- Squall sacudió la cabeza. Nunca le habían interesado las tradiciones SeeD.

- Dan un discurso en frente de toda la clase.- dijo Zell con una sonrisa.- Aunque supongo que con vos no importa, ya que tu discurso sería de tres palabras.

- Como sea.- replicó Squall, encogiendo los hombros. Sin embargo, Zell había dicho la pura verdad.

- ¡Y después del discurso, está la fiesta de inauguración!- exclamó Zell en pura excitación, y se alejó. Squall sacudió la cabeza y suspiró. Lo último que quería ahora era otro evento social. Volvió a mirar a los otros tres graduados, y luego al frente al ver que una figura alta aparecía en medio del grupo de cadetes.

Seifer se encontraba de pie, escoltado por Fujin y Raijin, mirando a Squall de forma impasible. Zell también notó a los dos rivales, y recordando lo que había escuchado entre Squall y Raijin, y combinándolo con la historia de estos dos, se movió al costado de Squall y se tensó, preparándose en caso de que Seifer tratara de atacarlo.

Squall, por otro lado, simplemente sostuvo la vista de su rival. Los dos permanecieron así un momento, sin moverse. Luego, para sorpresa de todos, Seifer asintió.

- Buen trabajo.- dijo él, sin rastros de su usual sarcasmo. Seifer levantó las manos, y comenzó a aplaudir. Fujin se le unió, al igual que Raijin, y luego muchos otros cadetes hicieron lo mismo. Unas ovaciones también se escucharon del grupo.

Selphie y Zell se sonrojaron, la cadete pequeña poniendo sus manos contra sus mejillas, avergonzada. La mirada severa de combate de Zell desapareció, reemplazada por una amplia sonrisa, y el otro SeeD nuevo, detrás de ellos, también sonrió.

Squall parpadeó confundido ante las felicitaciones que recibía, y asintió en agradecimiento, inseguro de cómo tomarlo.


Al entrar en su habitación, Squall vio que su uniforme nuevo estaba colgado sobre su cama. El conjunto negro y dorado estaba contenido en un protector de plástico, cuidadosamente organizado y listo para usar. Antes de sacar su nuevo uniforme, Squall tomó un momento para ver cuanto tenía antes de la fiesta de graduación. Alrededor de una hora, al parecer. Bien.

Se sacó su uniforme de cadete, tirando a un lado los pantalones, la remera y la chaqueta, todo empapado en sudor y sucio, luego agarró su uniforme nuevo y fue hacia el baño que compartía con su desconocido compañero de cuarto. Echó una mirada a la segunda habitación al pasar frente a esta, y notó que, quienquiera que fuera esa persona, no estaba ahí. Alcanzó la puerta del baño, y el sonido de un tarareo muy familiar y muy alegre del otro lado de la puerta fue su única advertencia antes de que la puerta se abriera de golpe y Selphie Tilmitt impactara contra Squall por segunda vez en el día. Al igual que antes, Selphie cayó sentada, mientras que Squall quedó de pie, desprevenido pero bien.

- ¿Estás bien?- preguntó Squall mientras Selphie se levantaba, sacudiendo la cabeza. Ya estaba totalmente vestida en su uniforme de SeeD, completo con una chaqueta y falda negras, adornos dorados, y una corbata roja y botas.

- Ah, estoy bien.- replicó Selphie.- Seguimos haciendo eso…- Selphie se detuvo y lo miró. Era muy raro ver a Squall Leonhart, entre los más atractivos hombres de Balamb Garden, solo en sus boxers. La mayoría de los hombres de su edad se habrían avergonzado en esa situación, pero Squall solo se hizo a un lado, permitiéndole a Selphie salir del baño.

- Supongo que sos mi compañera de cuarto.- remarcó Squall poniendo un pie dentro del baño.- A menos que te guste meterte en las duchas de otras personas.- Selphie rió genuinamente ante aquel comentario inexpresivo mientras Squall entraba en el baño y cerraba la puerta. Permaneció unos buenos veinte minutos dentro, subiendo la temperatura del agua tan alta como pudiera soportarla. Los muchos golpes, raspones, y cortes que había recibido durante el examen, al igual que sus cansados músculos, se quejaron inmediatamente, pero luego se relajaron y sintieron mejor. Squall terminó de bañarse y secarse, sintiéndose mejor de lo que se había sentido en todo el día. Su duelo con Seifer, su pelea contra Ifrit, y la prolongada misión de Dollet, combinadas con la cantidad de kilómetros que había cubierto y las batallas con monstruos merodeadores, habrían cansado a cualquier hombre. La ducha caliente lo había arreglado.

Se puso su uniforme SeeD, y se sintió muy satisfecho con él al mirarse en el espejo. El sastre había hecho un excelente trabajo con el uniforme. Al igual que el de Selphie, este conjunto consistía de una chaqueta negra con tiras doradas, junto con un cinturón negro y una pequeña bandolera que corría desde la mitad del cinturón subiendo hasta su hombro izquierdo. La chaqueta era mucho más grande que la del uniforme femenino, notó Squall. Al uniforme masculino lo completaban un pantalón negro y botas del mismo color. Se sintió orgulloso al mirarse al espejo. Ahora era un SeeD. Después de todos estos años, finalmente se había convertido en SeeD.

Squall salió del baño, enfundado en su nuevo uniforme SeeD. Selphie lo había estado esperando, y cuando salió, ella lo miró de arriba abajo. La SeeD pequeña sonrió ampliamente y levantó los pulgares.

- ¡Heeey! ¡Te ves bien!- lo halagó ella, a lo que Squall encogió los hombros.- ¡De acuerdo!- Selphie golpeó el aire con un puño.- ¡Nos vamos de FIESTA!


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N/A: Y por fin, el examen de SeeD ha terminado. Esperen un capítulo muy emotivo luego de este, con la aparición de una misteriosa mujer :P

La idea del gunblade de Cid es del fanfic "The Gunblade Saga" de Peptuck, la cual es, en mi opinión, la mejor novelización que se puede encontrar de Final Fantasy VIII.