Hola a todas. Gracias por la espera y por todos los reviews. Espero que la ficción vaya bien para ustedes.
No quiero demorar la lectura.
Love Solutions
Capítulo 10
"Nuevo encuentro"
"Amores de oficina"
"Magic Solutions envuelto en el amor menos pensado"
Los titulares aumentaban su grado de estupidez a medida que Hermione pasaba las hojas del periódico. Aparentemente la concurrencia de los Malfoy a su lugar de trabajo siempre daría que hablar.
Gracias a Merlín no sabían nada del encuentro en su casa. De lo contrario serían imparables. Tendrían las ventas aseguradas por el resto del año, y ella el infierno asegurado por el resto de su vida.
Considerando que ya había llegado el viernes y aún se hablaba de ellos sin siquiera haber fotografías como en la primera oportunidad, Hermione no quería ni pensar en lo que ocurriría con El Profeta de esa tarde. Los periodistas se deleitarían con los Malfoy ingresando nuevamente a Magic Solutions, sin olvidar que también contarían con la presencia de los Greengrass, su familia sangre pura preferida.
Hermione ya podía ver los titulares.
Asqueroso.
-Buenos días, Draco.
-Buenos días, padre, madre. –Dijo al tiempo que tomaba asiento para desayunar.
-Draco, a pesar de que has estado evitándolo, es momento de que nos digas qué avances has hecho con la señorita Granger. ¿Está siendo útil o estás desperdiciando tu tiempo y mi dinero?
Él, más bien, pensó que era el dinero de su padre y el tiempo de ella, pero por supuesto que no contestó eso.
-Está siendo increíblemente útil padre. Como sabelotodo que es, no pierde oportunidad de enseñarme nuevas herramientas.
-Qué sangre sucia más insufrible, ¿verdad?
El jugo de calabaza que estaba tomando casi escapa por su nariz al escuchar semejante ridiculez. Lo peor de todo era, en realidad, que le molestara que su padre llamara a Granger de esa manera. Después de todo, ese era el adjetivo más respetuoso que tenía hacia ella, él mismo lo había utilizado incontables veces. Sin embargo, Draco ya no lo consideraba gracioso ni apropiado.
Por supuesto que Lucius jamás notaría su incomodidad. Pero su madre… su madre sabía mucho más de lo que alguna vez diría. Después de todo, había amplios ventanales con vista a los jardines.
-Lo que rescato de ella es que estoy seguro de que logrará concretar esta sociedad con los Greengrass. –Continuó Lucius sin darse cuenta de lo que Narcissa había percibido.
-Por supuesto que lo hará padre –Dijo Draco limpiándose la boca y levantándose con rapidez.
-¿A dónde vas, hijo?
-A enlistarme para hoy. –Y, sin más, dejó el salón.
Estaba cansado de que su padre maltratara y rebajara a las personas. ¿Acaso no notaba que él era uno de los últimos eslabones en la cadena alimenticia que era el Mundo Mágico hoy en día?
-Amo, su madre me ha enviado por si necesitaba asistencia con su vestimenta de hoy.
Eso le recordó a Draco a la guerra. Era una excusa que Duppy usualmente utilizaba cuando su madre la enviaba a velar por él. Por eso, el joven comprendió que ella había notado su incomodidad y, de alguna manera, Draco sabía que ella percibía cuáles eran sus motivos.
-Gracias por venir, Duppy. No sé qué me pondré. Sólo… solo elige algo.
-¿Desea algún color en especial, amo?
-No, Duppy… es lo mismo.
La criatura lo miró extrañada, pero se aseguró de ocultarlo. Su amo siempre sabía lo que quería vestir. Como le dio libre albedrío, Duppy seleccionó un elegante traje gris. Resaltaba con sus ojos, los cuales hoy lucían atormentados.
-¿Está bien esto, amo?
-Sí, gracias –Contestó mirando hacia los jardines y la elfina se retiró con un suave plop.
Hermione juraría que la Sala Uno estaba más pulcra que nunca. Había una silla para cada uno de sus compañeros: una para el señor Winston, una para cada uno de los Malfoy, una para el señor Greengrass, y de acuerdo a su conteo, sobraba una. Seguramente el invitado traería un asistente.
La joven había pasado toda la semana interiorizándose con respecto a la situación actual, pasada y futura -si eso era posible- de la familia Greengrass. Realmente eran los aliados perfectos para los Malfoy. No tanto por la situación económica de la familia, sino por el prestigio que la prensa les había adjudicado.
Quince minutos antes del momento programado para la reunión llegaron los Malfoy. La situación se pareció bastante a la anterior, con todas las miradas enfocándose en ella y Draco… es decir, en ella y Malfoy.
Evidentemente la falta de nuevas imágenes estaba teniendo su efecto ya que las aguas estaban apaciguándose.
Claro que los rumores persistirían por un tiempo más, pero las mentiras eran imposibles de sostener en el largo plazo.
Su ingreso a Magic Solutions había sido mucho más pacífico en esta oportunidad. El señor Winston había tomado en serio su recomendación y había aplicado un hechizo a los vidrios para que no fuese posible que las cámaras vieran hacia adentro. De esa manera al menos Draco tenía asegurada la ausencia de imágenes.
En cuanto a las miradas que habitualmente recibía, el joven no esperaba que fuesen inexistentes en esta oportunidad, pero sí que disminuyeran, y así había sido también. En resumen, casi no podía quejarse.
Draco creía que lo más difícil de su día sería el reencuentro con Granger. Se había ido de su casa sin dar explicaciones y la realidad era que se había ido porque se descubrió a sí mismo observándola en detalle mientras hablaba.
Y como consecuencia de no haber prestado atención se había visto obligado a leer sobre negocios en cuanto libro encontró en su mansión. Al menos eso ocupaba su mente para no pensar en… bueno, en otras cosas.
Su problema comenzó cuando notó a Granger hablando con el inservible que según recordaba se llamaba Mike.
Aparentemente ella estaba explicándole algo que Draco estaba seguro jamás entendería. Granger era un alma tan ingenua que realmente creía que el chico estaba interesado en aprender.
Tal vez podría decirse lo mismo de él, pero al menos Draco era inteligente. De hecho, se había demostrado a sí mismo que era capaz de aprenderlo todo solo. Había avanzado más por su cuenta que con las lecciones de Granger.
Eso lo llevaba a preguntarse por qué seguir tomando sus "clases".
Decidió que esa era una pregunta tan profunda y filosófica que la contestaría más tarde. De ser posible, nunca.
Además, estaba demasiado ocupado intentando no golpear al inútil. ¿Acaso era tan transparente y tan intrascendental que Granger ni siquiera lo notaría por estar hablando con él?
Ella apenas lo había mirado en su ingreso y no había mostrado el menor interés en saludarlo.
Pues él también podía ser grosero. La ignoraría por el resto de la reunión, o al menos lo intentaría. Eso de seguro le molestaría, porque estaba seguro de que, como de costumbre, ella tendría mucho para decir.
¿Qué le pasaba a Malfoy?
Encima de que había abandonado su casa tan repentinamente, ¿ahora él era el ofendido? No podía creer las agallas del muchacho.
Era un desagradecido.
Por una vez, Hermione agradecía haber recibido una pregunta tonta de parte de Mike. De esa manera podía mantenerse ocupada y no tenía que mirarlo y enfrentar su mirada, que a juzgar por cómo la había ignorado, seguramente sería hostil.
El señor Malfoy la había saludado inclusive con más amabilidad que su hijo y eso era mucho decir. De hecho, había hecho un comentario casi sarcástico en su dirección.
-Imagino que ganará esto, ¿verdad, señorita Granger? –Ella sólo lo había mirado con un claro gesto de "Qué rayos pasa por su mente" y había continuado hablando con Mike.
Esporádicamente, sus ojos escapaban de su control y su mirada huía en dirección a Malfoy. No es que no pudiera evitar mirarlo porque sus ojos fuesen cautivantes y sus rasgos fuesen resaltados por el traje color gris tormenta que vestía. No, no, no… nada de eso.
No dejaba de mirar en su dirección porque Malfoy estaba viéndola con la mirada más dura que jamás le hubiese dedicado. Y era especialmente dura porque ella no había hecho nada para molestarlo.
Aceptaba que, en sus años en Hogwarts, su mera existencia fuera excusa suficiente para que él se enfade, pero ella pensó que ya habían superado esa etapa. Esa y varias más en realidad…
A decir verdad, ella no sabía dónde se encontraban. Sus encuentros eran desconcertantes por demás. Hermione nunca había fallado en ningún trabajo tanto como lo estaba haciendo con Malfoy. Si de ella dependía, el chico reprobaría cualquier examen.
No dudaba de su inteligencia, pero eso no significaba que ella pudiera cobrar dinero por un trabajo que no había hecho. Draco Malfoy estaría en problemas cuando fuese su momento de tomar decisiones.
Si bien en el área profesional su relación tenía cortocircuitos, Hermione podía decir que su relación personal con el chico era caótica. Ojalá fuese suficiente, pero ella sólo había logrado que el chico batiera un café. Y eso no alcanzaba con el escaso tiempo con que ella contaba.
Si quería revivir a Draco Malfoy tendría que intentarlo más firmemente.
Tal vez su próxima reunión con él podría ser en un lugar más abierto. Nunca lo llevaría a un Zoológico Muggle porque sería insoportable para él, pero un parque podría funcionar. Por supuesto que tendrían que resolver el tema de la prensa pero Hermione debía dejar de ver todo lo negativo si pretendía inyectar positivismo en las venas del joven.
Estaba tan ensimismada en sus pensamientos que había logrado ignorar la mirada penetrante de Draco Malfoy, al igual que el anuncio de su jefe.
Los Greengrass habían llegado a Magic Solutions.
Sea lo que fuese que aquel idiota estuviera diciéndole a Granger, ella estaba ignorándolo. Eso le causaba risa.
De todas maneras, cuando la miraba, se aseguraba de conservar el mal humor impreso en su rostro.
Si fuese maduro y simplista le diría a su padre que ya no necesitaban los servicios de Granger, pero no lo haría, sólo para continuar molestándola…
"Sí, convéncete a ti mismo de eso"
Qué suerte que su propia mente no podía seguir atormentándolo. Los Greengrass habían llegado, palabras textuales del señor Winston. Eso significaba que el señor Greengrass venía acompañado de alguien de su familia y, que él supiera, no había hombres entre sus descendientes.
Lo bueno de la situación era que si Granger lo ignoraría, él también podría hacerlo.
Con ese pensamiento infantil en mente puso toda su atención en la puerta por la que había ingresado.
Un minuto después del anuncio, Almic Greengrass, esbelto y rubio como Lucius, pero de pelo corto, ingresaba a la sala seguido de, nada más y nada menos, Astoria Greengrass.
Los ojos de todos los presentes, inclusive los de las mujeres, se clavaron en ella. El señor Greengrass era un hombre muy apuesto para su edad pero la joven Astoria quitaba el aliento. Sin embargo, los ojos de Draco se desviaron nuevamente y se clavaron en un par de ojos color miel, los únicos que no miraban a los recién llegados, sino que habían estado -segundos atrás- clavados en su nuca.
Lo habían quemado, por eso, y solo por eso él había volteado. No es que quisiera comprobar la reacción de Granger ante el ingreso de los Greengrass.
Pero Draco llegó a la conclusión de que tener la atención de Hermione sería útil para su nuevo plan de fastidio.
¿Qué estaba diciendo? ¿Hermione?... tener la atención de GRANGER sería útil para su nuevo plan de fastidio.
Cuando llegó el turno de Draco de saludar a la joven, se aseguró de retenerla el mayor tiempo posible.
-Querida Astoria, que bella estás. Veo que estás incorporándote a los negocios familiares. –Draco miró a Granger de reojo todo el tiempo.
-Así es, Draco. ¿Cómo has estado? –Replicó ella, ignorante de sus verdaderas intenciones.
-Espléndido, relajándome para un buen retorno.
-He leído de tus vacaciones en Francia.
-Oh, sí, no creas todo lo que lees… tú sabes a lo que me refiero… -Dijo mirando de reojo a Granger y asegurándose de que ella lo escuchara. Estaba seguro de que lo había hecho porque había saludado al señor Greengrass, que ya casi había hablado con todos los presentes, con rabia. –Me gustaría que nos encontráramos para ponernos al día de nuestras vidas, ¿qué piensas?
-Sería fantástico –Dijo la joven y continuó saludando. Los hombres se derretían ante ella, excepto Jack que era demasiado caballero y nunca se desviviría por otra mujer que no fuese Mary.
Mientras la chica terminaba de dar vuelta a la mesa, Draco clavó su mirada en Granger y levantó una ceja en su dirección a modo de interrogación por la dura mirada que ella le estaba dedicando. Luego se encogió de hombros en una actitud de "no sé por qué me miras de ese modo", y miró a su padre a la espera de indicaciones.
El señor Winston esperó que todos los presentes se sentaran antes de comenzar a hablar.
Hermione, internamente, se lo agradeció porque de esa manera le dio tiempo a que su sangre terminara de hervir.
Esa chica Greengrass despertaba rabia en ella. Además, presentía que había concurrido a esa reunión para lucir su pelo largo y una falda que dejaba ver algo más que la parte decente de sus piernas, pero no tendría nada que decir cuando se tratara de negocios.
Su cabello no sería rubio y lacio, pero Hermione sí podía vencerla en cualquier campo relacionado con la economía. De hecho, estaba segura de que sabía más del negocio de su familia que el mismísimo señor Greengrass.
-Bienvenidos a todos. Gracias por estar aquí. Ojalá que al finalizar el día hayamos llegado a un brillante acuerdo. –El señor Winston los miró a todos antes de continuar y ella aprovechó para mirarlo a Malfoy, que le devolvía la mirada y cuando sus ojos se cruzaron él desvió sus ojos hacia Astoria. Maldito.
–Frente a ustedes tienen una serie de pergaminos que hemos preparado para organizar esta reunión. En la primera parte encontrarán un detalle de los logros de Malfoy Enterprises y los de Softer. Allí se demuestra la compatibilidad de ambas organizaciones. Además, presentamos un análisis FODA –Hermione instintivamente miró a Malfoy y, por primera vez en el día, lo encontró sonriendo en su dirección. Ella sonrió, se relajó y logró concentrarse, aunque era odioso reconocer que la sonrisa de Malfoy la había relajado.
-En las siguientes carillas encontrarán posibles proyectos que ambas compañías pueden desarrollar en conjunto en el futuro y los prometedores resultados que eso conllevaría para ambas partes.
Las últimas palabras del señor Winston eran el pie para que ella comenzara a hablar. Estaba a su cargo el análisis total de las compañías. Por supuesto que debía parecer conveniente para los Greengrass concretar esta sociedad. Aún teniendo en cuenta las órdenes de su jefe y los deseos del señor Malfoy, Hermione había intentado ser lo más objetiva posible.
Comenzó su discurso con seguridad. Había estudiado cada punto en profundidad y había tomado nota para hablar con claridad. Tras haber terminado, dio un espacio para preguntas, aunque estaba segura de que todos habían comprendido cada una de sus palabras.
-Has sido muy clara, querida. Yo no tengo ninguna duda, ¿tú, Astoria? –Dijo el señor Greengrass y ella se sintió halagada.
-No –Contestó la joven con asco
Lucius Malfoy no parecía tener ninguna duda y, sorprendentemente, Draco Malfoy la observaba con algo que, si no lo conociera, diría que se parecía a orgullo. Sin embargo, esto cambió cuando Astoria Greengrass se enfocó en él nuevamente. Sus ojos se pusieron de piedra.
Después de una hora, la escasa paciencia de Draco había desaparecido. No se consideraba lo suficientemente adulto como para seguir siendo una parte activa de esta conversación.
Orgullosamente podía decir que había entendido todo lo que se había hablado, incluso cuando Granger no le había explicado nada en relación a indicadores económicos.
Aunque lo había intentado, Draco había fracasado en seguir la conversación una vez que Astoria Greengrass había comenzado a pedir respuestas para una serie de preguntas que había escrito a lo largo de la reunión.
Ahora mismo no sabía de qué hablaban, pero por el cansancio que veía en las caras de los presentes, casi podía asumir que la reunión estaba por finalizar. No sabía qué seguía después de esto, pero esperaba que no fuera otra reunión tan inmensamente larga y aburrida.
La palabra había sido tomada por cada uno de los miembros del equipo del señor Winston y, aunque le costaba admitirlo, Granger se había lucido por sobre sus compañeros. No es que fuese algo que distara de lo normal, pero no sólo había dado su discurso a la perfección, sino que había ayudado a sus compañeros llenando los baches que pudieran generar complicaciones.
Pensándolo objetivamente, era una lástima que Draco no aprovechara sus momentos con ella para aprender. Afortunadamente, él no deseaba pensar con objetividad.
Su padre lo golpeó con su bastón en la pierna, a lo que Draco contestó con un interrogante en su mirada.
-Párate –Le dijo Lucius entre dientes.
El joven se puso de pie como el resto de los presentes que estaban comenzando a caminar en dirección a la puerta.
Aparentemente, la reunión había terminado.
Su padre estaba hablando con el señor Greengrass, Astoria con Maggie y Jack y Granger con el señor Winston. El resto de la audiencia se había retirado.
-¿Qué te parece si nos vemos en un ámbito menos formal, Almic? –Escuchó que su padre le decía al señor Greengrass, aunque sus ojos estaban clavados en Granger que se acercaba en su dirección.
-Oh, por supuesto, Lucius. No tendría ningún inconveniente, solo que mi casa está siendo remodelada y estamos reducidos en espacio.
-Oh, entonces nos reuniremos en la mía. Despreocúpate. Me encantaría que trajeras a tu familia. A Cissy le encantarán las visitas.
Hermione Granger había escuchado todo; Draco lo sabía por la manera en que sus ojos se entornaban y su postura se endurecía para luego disimular relajarse. Casi podía ver cómo sus neuronas trabajaban a mil por hora. Odiaba decirlo pero estaba seguro de que la joven querría asistir a esa reunión.
También estaba seguro de que él mismo haría todo lo posible por evitarlo. A menos que la reunión se llevara a cabo en cualquier otro lugar, no permitiría que Granger fuese torturada con el ingreso a su Mansión nunca más.
Cuando Hermione llegó a su casa, fue directo a su chimenea y partió hacia la casa de Harry. Había llegado la hora de hablar con su amigo.
Necesitaba saber qué hacer. No quería pisar la Mansión Malfoy pero quería estar presente en aquella reunión privada.
Harry sería la única persona que la ayudaría a resolver ese problema con objetividad a pesar de que para lograr una respuesta, primero tendría que responderse ella misma a unas cuantas preguntas.
Aún analizando los pro y los contras, Hermione partió hacia el número 12 de Grimmauld Place.
Este capítulo está dedicado a AgusZ; y muchas gracias a x.'Kyuuketsuki Maru'.x, adrmil, Sabaana, Caroone y Brianda Cullen que me dejaron Reviews en el capítulo anterior.
Además, sólo porque soy muy buena, decidí darles un adelanto del capítulo 11. Si hay adelanto es porque hay capítulo. Click on "Reviews this chapter" para un pronto Update!
Si Harry fuese mujer estaría fascinado con la historia y a esta altura tendría lágrimas en los ojos. Si fuese reportero le pediría permiso para escribir un libro con su historia. Pero él no era ninguno de los dos. Era su mejor amigo y ella era casi su hermana, confesándole, aunque ella no lo admitiría por ahora, que moría por Malfoy.
Porque Draco Malfoy abrió esa puerta y le dirigió una mirada que la sorprendió. Era como si él estuviera a gusto con el hecho de verla. Y eso, en cierto modo, le entibió el corazón.
Lo siento pero no puedo darles más que esto.
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