Otra vez aquí…¿Alguien sabe cómo poner un poll? ¡Yo no tengo idea! Y si alguno se tomara la molestia de explicarme, se lo agradecería de veras. Aún mantengo mi opinión sobre la calidad pero estoy segura de hacer mi mejor esfuerzo, aunque me quede mucho por mejorar….¡¡¡Muchas gracias, Jikan no Owari!!! lejos de hacerme enojar agradezco tus comentarios y sugerencias.


Desde el fondo de la habitación, Sasuke volteó a verme con una mirada gélida.

Naruto pareció sorprenderse por la gélida recepción. Soltó mi mano y se adelantó unos pasos.

-¿Ya se conocían?-preguntó; ansioso y confuso al por mayor, y su lenguaje corporal lo corroboraba.

Paseaba nerviosamente y volvía al mismo sitio. No dejaba de mirarnos.

Entonces me puse a pensar….

Y no supe qué responderle. ¿Era algo más que un conocido el hombre que se hallaba delante de mí, postrado en la cama y mirándome gélidamente?

Lo que nos había unido, al menos por ahora, se reducían a un número poco común de coincidencias.

No dije nada y al menos, él tampoco lo hizo.

Mi acompañante se mordió nervioso el labio, sin saber qué hacer. Decidí facilitárselo y salir de ahí, para que tuvieran tiempo de hablar después del largo tiempo sin verse. Pero Naruto, seguramente no era del tipo de personas que se quedan con dudas, ¿pero que podría hacer para solucionar esta situación? así que nada más nos observaba intercambiar miradas entre Sasuke y yo.

De reproche.

De incomodidad.

Sus ojos cruzaban volando lado a lado de la habitación. Aún no entendía nada. Y al parecer, urdió una nueva idea. Se colocó al lado de la cabecera de Sasuke y ahí se cruzó de brazos, resoplando ligeramente. Luego, se volteó para mirarme y me hizo un gesto de disculpa.

-Lo siento, Hinata-susurró, apaciguado durante un momento – Esta vez no podrás acompañarnos. Sasuke y yo tenemos algunos asuntos que discutir.

Me acompañó hasta la puerta y la entreabrió para que yo pasara.

No había terminado de cerrarla cuando escuché por primera vez en mucho tiempo, la voz grave de Sasuke.

-Naruto- reclamó-Si vas a irte, mejor vete con ella. Tiene serios problemas morales.

Naruto pareció muy sorprendido y yo me quedé estática. Podría decirse que me congelé en mi sitio. Nada, absolutamente nada le daba derecho a dirigir una acusación tal hacia mí. Al menos que yo recuerde. Al parecer Naruto no sabía si cerrar de una vez o alejarme de Sasuke. No optó por ninguna de las reacciones que había previsto.

-¿Q-qué?- tartamudeó como yo solía hacerlo -¿A qué te refieres, Sasuke?

-Al parecer no tiene ningún problema en pasear casi desnuda por los pasillos del hospital.- bufó -Preferiría que ambos se fueran, ahora.

-P-pero Sasuke- articuló Naruto, aún sin recuperarse de la impresión –N-no creo…

-Te sorprenderías, Naruto – lo interrumpió Sasuke, incorporándose para verlo mejor. –Pero… será mejor que fuera a ella a quien acosaras con preguntas hasta que te revele el más mínimo detalle, por que yo no lo voy a hacer.

Sonrió con arrogancia y se recostó con las manos en la nuca. Naruto se debatía aún y su mano, en el pomo de la puerta, temblaba incontrolablemente. No podía mirarlo a la cara o sufriría de un colapso. Estaba casi segura de ello. Y del brillante color rojizo que se trepaba desde mi cuello hasta llegar e invadir el control del matiz de mi cara, y me puse a mirar el suelo. Casi podía ver toda la escena, pero no me animaba a girarme para comprobar si era así como las cosas funcionaban en ese cuarto.

-Sasuke – dijo Naruto con su voz renovada, aunque ésta tenía un matiz distinto, más autoritario y grueso –No te librarás de que vuelva más tarde, espera a que ponga las cosas en orden.

Casi pude adivinar que Sasuke se encogía de hombros.

-Tómate tu tiempo – le aconsejó con sorna –Por mí, puedes volver hasta mañana.

-Qué modo de recibir a los amigos – contraatacó Naruto a su vez; negando con la cabeza – Y pensar que antes creía que eras un amargado…- murmuró saliendo detrás de mi y cerrando la puerta con un suave chasquido.

Caminé por inercia, sin que mi cuerpo rigiera mis acciones como solía hacer. Sentí un cosquilleo en las piernas, pero no quería pararme o quitarle su tiempo a Naruto.

-¿Qué fue eso? – preguntó Naruto, formulando la única pregunta que prefería no contestar – Eso pareció más un ataque psicológico.

Respiré con más regularidad. Hasta ese instante, me había dado cuenta del aire que mantenía retenido en mis pulmones. Y tuve la tentación de soltarlo de golpe, pero preferí no hacerlo al venir acompañada.

-Yo…-comencé, preparada para soltar de golpe una explicación y rogando por que le bastara – Cierto día, en el pasillo del hospital…

-¡De acuerdo, está bien!- dijo de improviso – No tienes que explicarme nada, aunque desearía por completo que fuera así. Sasuke es un exagerado.

-P-pero yo…

-¡Ah, por favor! Te lo he dicho una vez: Nunca dejes que alguien te ponga en compromiso. Si así te sientes conmigo…

-¡N-no!- grité, aún más roja, negando con las manos frenéticamente.

Naruto sonrió, al parecer divertido por mi imprevista acción.

-Bien – dijo inclinando su cabeza – Es entonces donde se cierra este asunto. No hablaremos más de esto si no es necesario.

-Gracias – dije de todo corazón y sentí que mi temperatura normal regresaba - ¿Conoce mucho a Sasuke Uchiha?

-Bastante – dijo despreocupadamente – El teme y yo somos amigos desde el jardín de niños.

Me quedé callada.

-Puede parecer un idiota prepotente y arrogante; las primeras veces…–suspiró encogiéndose de hombros – Supongo que te acostumbras a su forzada compañía.

Reí con suavidad y sentí que las tensiones iban evaporándose. Me sentía menos sola de este modo.

-Supongo que para alguien sensible como tú costará acostumbrarse a su presencia…

-Y… ¿que hay de Sakura chan? –pregunté sin pensarlo

-S-Sakura?- preguntó estupefacto – ¿Cómo te enteraste de eso?

-Bueno…yo he visto la manera en la que se tratan y…

-¿Has visto a Sakura y al teme juntos?- me interrumpió casi gritando, al parecer entre alterado e interesado.

-Sí, Sakura chan es mi doctora a…

-¡Nos vemos luego, Hinata! –Gritó a medio pasillo -¡Pronto regresaré de visita!- Y desapareció por el pasillo.

Sakura apareció pocos segundos después, por el extremo contrario al de Naruto.

-Hola, Hinata.- dijo con tranquilidad, las manos en las bolsas de la bata médica y paso sereno. –No te encontré en tu habitación.

-¡S-Sakura Chan!- dije con culpabilidad, de un sobresalto. Me mordí el labio, temiendo ser demasiado obvia pero sabía, que sólo lo estaba empeorando.

-¿Ocurre algo?- preguntó ladeando la cabeza con seriedad, preocupada sinceramente por mi bienestar.

-Yo…- fruncí los labios, en un gesto de reflexión profunda. ¿Acaso engañaba a alguien? No sabía mentir, y lo estaba demostrando. Patéticamente.

-Hinata- Dijo con tranquilidad, a mi lado - ¿Quieres volver a tu habitación y contarme todo?

Asentí mirando el techo.

La seguí con lentitud, hasta mi cuarto. Me acomodó con dulzura en la cama. Como una amiga preocupada por el bienestar de otra. Como una golondrina protegiendo de la lluvia a sus pajaritos. Como una madre que arropa a su hijo…

…Sakura debería ser la mejor doctora del mundo…

¿Qué ocurrió?

¿Qué ocurrió entre Sasuke y ella? ¿Tenía alguna relación con Naruto? ¿Debería preguntarle?

Bajé la vista, avergonzada. De mis ideas. Ya me habían dicho que no me metiera en los asuntos de otros. Me iba a acarrear puros problemas y le iban a molestar de sobremanera mis preguntas.

Antes de que nadie pudiera decir nada, el timbre de enfermería sonó con un zumbido.

-Sakura- dijo una Tsunade muy molesta – Desde hace como un cuarto de hora, un muchacho ha estado haciendo escándalo para que te llamemos. Rubio, de 1.80 aprox. Y no deja de gritar – bufó -¿Reconoces esta voz?

Por un momento exacto, supe a quién se refería.

-¿Sakura chan? ¿Estás ahí? ¡Déjenme halar con ella, maldición!¡Saku!¿Has visto al teme?

Sakura alzó los ojos, cristalizados.

-¿Naruto?- murmuró con lentitud, como saliendo de un sueño, se levantó como un autista que después de salir de su mundo, sale a explorar uno nuevo.

Sus pasos emitían un curioso sonido, al parecer estaba arrastrando los pies.

Se llevó una mano al pecho, inconscientemente y caminó hasta la puerta, la abrió y salió corriendo por el pasillo.

Observé un largo rato por dónde se había ido y por ese motivo no me percaté de que alguien me había estado mirando. Había algo que relacionaba a esos tres, al parecer… ¿Serían los tres, amigos? ¿Tres inseparables mosqueteros que se apoyaran en las buenas y en las malas? ¿Entonces Sasuke hirió a Sakura y Naruto la quería? Era difícil deducirlo, partiendo desde el punto de vista impropio, pues no eran mis asuntos…

-Parece que hoy te han estado dejando con la palabra en la boca…- dijo Sasuke con amargura, recargado en el marco de la puerta.

Me giré la cabeza tan bruscamente que me hice daño. Solté un pequeño quejido.

-¿Sasuke?- pregunté para ver si obtenía la respuesta obvia, sobándome el área afectada con disimulo y lentitud.

-¿Dónde quedó la formalidad?- preguntó burlonamente, poniendo los ojos en blanco y cruzándose de brazos.

No parecía molesto como hace rato. ¿Sería buena idea preguntarle a él en concreto?

No le respondí. Y de todas formas, no sabía qué decirle. Su voz, acorde con su personalidad, grave ronca me hacía pensar mucho. Simplemente, su voz me bastaría para adormecerme. Como una noche de lluvia. Nunca para aburrirme y quedar dormida… ¿Cómo explicarlo? Era como un arrullo…

-¿Otra vez en tu mundo, Hyuuga?- preguntó sarcásticamente, entrecerrando los ojos – Nunca pareces escucharme.

-Perdone…-dije dócilmente - ¿Hay algo que quiera decirme?

-Sí- dijo poniéndose serio repentinamente –Aléjate de Naruto.


Bueno eso es todo. Espero actualizar más rápido en adelante… ya tengo el sig. Capítulo escrito, pero tendré que esperar para lanzarlo. Agradezco reviews!