09.- Los cuatro señores


Después de la aparición de la antes-esquiva-criatura-de-cenizas, ahora ya conocida como Pavesa, y por mí como un elemental de fuego, pase a explicarles a mis compañeros de viaje la conclusión a la que llegue respecto a la naturaleza de la criatura.

—Sev, entonces ¿Esta criatura es un "elemental"? —Pregunto Harry con una mirada sorprendida.

—Si no me equivoco, sí. Y si está aquí es porque una de las barreras se rompió, o al menos esta fracturada—.

—¿Barrera? ¿De qué están hablando ustedes dos? —Pregunto Rolf, Luna sabía un poco sobre lo que hablábamos ya que su padre le había explicado en alguna ocasión sobre las barreras de nuestro mundo.

—Rolf... las barreras son lo que delimita el mundo mágico del muggle, pero también delimitan nuestro mundo de los otros reinos, como el de la muerte. Harry conoce de las barreras, porque los inefables del ministerio trabajan con los grandes misterios, la vida, la muerte, el tiempo, los pensamientos, el amor, etc. Cada uno de esos misterios tiene un límite al que podemos acceder. Por ejemplo, nadie puede atravesar el velo de la muerte sin morir inmediatamente, pero algunos pueden regresar, como en el caso de Harry y mío. Y si regresamos, es por que quien reine ahí, nos permitió volver. De otros "reinos" solo sentimos los efectos como el tiempo y el amor. Podemos sentir el efecto del tiempo, oír nuestros pensamientos y enamorarnos, pero no podemos "ir" físicamente a sus reinos—.

—¿Entonces estas diciendo que los elementos tienen su reino aparte? —.

—Si y no, ellos viven aquí mismo, en nuestro mundo, pero en, podría decirse, una frecuencia diferente, son el último eslabón antes de acceder a los demás reinos. La labor de los elementales es proteger esa barrera, definir los límites de lo que podemos hacer con los elementos. Si están en la misma frecuencia que nosotros, quiere decir que la barrera que separa nuestro mundo del resto sufrió algún daño—.

—¿Y eso es malo? —.

—Es peor que Voldemort y Grindelwald juntos, peor que Morgana LaFey y todos los magos oscuros. Podría colapsar la magia por completo y destruir el mundo muggle y el nuestro. ¿Sabes cómo era este planeta hace millones de años? Era solo fuego, agua, aire y tierra, no había vida. En algún momento, todo empezó a ordenarse y surgió la vida, y muchos millones de años después los humanos y luego nosotros—.

—Entonces las líneas ley sobrecargadas, ¿Pudieron fracturar esa barrera? —.

—Eso me temo, la barrera tiende a repararse sola, pero si las líneas ley siguen sobrecargadas, podría terminar de romperse, aunque la criatura ya nos dio una pista de lo que podemos hacer para ayudar a que eso se evite—.

—¿Qué Sev? —Pregunto Harry que casi no había hablado desde que empecé a explicar.

—Somos los señores del agua y el fuego, ¿O no Harry? ¿Sabes la cantidad de magia que requiere mover tan solo un poco de agua o fuego? —Harry me miró primero indeciso y luego sus ojos brillaron con comprensión.

—Entonces solo hay que encontrar a los otros dos señores—.

—¿Y si te dijera que ya los encontré? —.

—Sev, ¿es en serio? ¿Quiénes? —.

Y me limite a extender mi mano en dirección a Luna y Rolf. Se miraron uno al otro con genuina sorpresa y luego a nosotros con una cara que parecía decir "Estas jugando ¿Verdad?". Nunca había visto a Luna, genuinamente sorprendida, no con su cara de "distraída" sino de verdad sorprendida por algo que aun para ella, parecía imposible.

—¡No puede ser! No... nosotros... están... no puede... ¿En serio? —Luna hablaba confundida, más de lo normal.

—Piénsalo Luna, tú eres de Ravenclaw, y Rolf, aunque estudió en América, es un perfecto Hufflepuff, las dos casas representan a dos elementos particulares, Aire y Tierra—.

—Pero tú y Harry son Slytherin y Gryffindor respectivamente, no pueden ser los señores del elemento contrario, Gryffindor es la representación del fuego y Slytherin del agua, siguiendo tu razonamiento—.

—Así es. Pero hace años que Harry y yo, sabemos que nos colocaron en la casa contraria a la que debíamos. Harry iba a ir a Slytherin y pidió ser colocado en Gryffindor, y yo, deseaba tanto entrar a Slytherin que nunca pensé que Gryffindor podía ser mi casa, yo no puse en duda el juicio del sombrero, pero el tiempo y mis acciones durante la guerra, demostraron muy a mi pesar, que mi casa debió ser Gryffindor—.

—Así que aquí tenemos a un Gryffindor-que-debió-ser-Slytherin, un Slytherin-que-debió-ser-Gryffindor, una Ravenclaw y un Hufflepuff honorario. Y en teoría, si ustedes son los señores del agua y el fuego, Rolf y yo somos los de la tierra y el aire. ¿Correcto? —.

—Eso explica mucho Luna—Ese fue Rolf.

—¿De qué hablas? —.

—Bueno... desde niño podía mover las piedras sin varita, pensé que era magia accidental, ya sabes... —.

—¿Podrías hacerlo ahora mismo? —Pregunte intrigado.

—Seguro—Y vi como un pequeño montículo de piedras que estaba cerca empezaba a flotar y moverse en formas caprichosas.

—¿Por qué no me dijiste? —Preguntó Luna, sorprendida.

—No pensé que fuera importante, era algo que cualquier mago podía hacer con suficiente concentración, si piensas en un Wingardium Leviosa no verbal y sin varita, y con suficiente magia, cualquiera podría hacerlo, nunca pensé que "hacer eso" me colocaba en un lugar diferente a los demás—.

Luna se quedó callada, no estaba exactamente feliz, pero tampoco se veía enojada, estaba intrigada, podría decirse.

—¡Quiero intentarlo! Exclamo finalmentePero quisiera que se colocaran juntos por si esto... se sale un poco de control.

Asentimos y nos pegamos lo más que pudimos unos a otros y con las varitas en ristre. Por si acaso. Luna se sentó como si fuera a meditar y cerró los ojos, se veía relajada, nada pasó durante varios minutos. El lugar en que acampábamos no tenía corrientes de viento, lo habíamos elegido precisamente por eso, ya que el agua y el fuego podrían descontrolarse en presencia de un elemento tan inestable como el viento. Lentamente, empezamos a sentir una brisa, suave, pausada, como un fresco viento primaveral. El cual fue creciendo alrededor de Luna, hasta tornarse en un vendaval a pequeña escala, rodeando el cuerpo de nuestra amiga. Era increíble. Finalmente, el viento cesó y quedó de nuevo el silencio de la noche.

—¿Amor? ¿Estas... bien? —.

—Si Rolf, estoy bien, pero si llegas tarde un día a nuestra casa o me haces enojar, ya sabes de qué tamaño podría ser mi furia—.

Rolf solo atino a reír y soltar un beso en los labios de Luna. Así que éramos los señores de los elementos. ¡Simplemente genial! Pensé con sarcasmo, no solo tuvimos que salvar el mundo, ambos mundos, el mágico y el muggle de un megalomaníaco mestizo, sino que ahora salvar el mundo, ¡otra vez!, recaía en nuestros hombros. Y aun con nuestros "recién descubiertos" poderes sobre los elementos, eso no sería suficiente para drenar las líneas ley, necesitábamos que hubiera más "elementos mágicos" que utilizaran la magia contenida.

—Harry, escríbele a Shacklebolt, pídele que busque el nombre de tu caso sellado—.

—¿Por qué Sev? ¿Crees que podría ayudar? —.

—Creo que aun con nuestro "dominio" de los elementos, aun cuando ocupemos todo el potencial, será insuficiente para drenar las líneas ley lo suficiente. Y el único caso donde un muggle se convirtió en mago, podría ser justo lo que necesitamos. Necesitamos que los muggles entren como magos en nuestro mundo, eso debería drenar suficiente magia—.

—¿Deberíamos escribirle a Hermione, Ron y McGonagall? Hermione y McGonagall son dos brujas excesivamente inteligentes, y Ron tiene algunos contactos, gracias a sus hermanos—.

—Sí, sería buena idea. Ahora, vayamos a dormir. Necesitamos descansar y mañana subimos al glaciar para practicar juntos—.

Levantamos la mesa, apagamos el fuego y nos metimos a nuestras tiendas. Harry se veía un poco preocupado y algo sorprendido. Era evidente que quería hablar.

—¿Cómo supiste que ellos eran los otros dos? —.

—¿Recuerdas cuando los vimos en el rio? —.

—¡S-sí! —Vaya, aun se sonrojaba de ese día.

—Recuerdo lo que dijeron de nosotros. El fenómeno que explicaron Harry ocurrió mientras estábamos teniendo sexo, cuando nuestra magia no está, precisamente, bajo nuestro total control. Lo que vimos con ellos, fue exactamente algo parecido. Y ninguno de tus casos de magia muggle presento algo así, ¿verdad? —.

—Pues... no. Eso es cierto—.

—¿Entonces por qué además de nosotros, solo hubo algo parecido con ellos dos? Es bastante obvio si lo ves así—.

—Pero ellos, bueno, no manifestaron nada hasta ahora—.

—Sí, pero eso es porque ellos tienen una mente diferente a nosotros Harry, tú y yo hemos vivido demasiado. Sufrido muchas cosas, nuestra magia creció por esos retos constantes a los que fuimos sometidos. Y ellos, a pesar de haber vivido la guerra, no tuvieron tanta presión sobre sus hombros como nosotros. Eso despertó nuestro "dominio" antes que el de ellos. Por decirlo de alguna manera—.

—Sev. Estoy preocupado. Nunca habíamos oído sobre nada como esto. Ni siquiera sé si ya antes había habido un mago que controlara siquiera un elemento, aunque según esa criatura, ya había habido un señor del fuego y otro del agua—.

—Pensé en eso también. Creo que podrían haber sido los fundadores de Hogwarts Harry. Precisamente porque cada casa, parece representar a la perfección un elemento. Y explicaría porque la elemental dijo "¿Ustedes también son amigos?", Godric y Salazar eran amigos Harry, y luego se separaron por lo que tú ya sabes. Si ellos pudieron ser los anteriores señores del fuego y el agua, ¿Quiénes otros pudieron ser los del aire y la tierra? —.

—¡Rowena Ravenclaw y Helga Hufflepuff! —.

—Señoras del aire y la tierra. Luna es toda una Ravenclaw, y Rolf, creo que su abuelo fue un Hufflepuff, además de que él mismo podría pasar por uno. Representantes del aire y la tierra—.

—Sev, tu mente piensa mucho más rápido de lo que imaginaba—.

—Si bueno, tengo más años que tu mocoso, mi mente se ha acostumbrado a ser usada en vez de gastarla inútilmente—.

—¡Hey! Severus Snape, no seas cabrón. Debes ser más amable con tu esposo—.

—Mi zoquete esposo—.

Por toda respuesta, Harry capturo mis labios como solía hacer cuando quería acabar una discusión. Salvador del mundo mágico, el elegido, el niño-que-vivió, profesor adjunto de pociones y de DCAO temporal, esposo de un ex-mortífago y ahora también señor del agua. Y mejor no empezaba con los títulos que me correspondían, algunos incluían las palabras "hijo de..." y "menudo cabrón". Nuestras vidas no eran sencillas, nunca lo fueron, solo pensé, por un tiempo, que podríamos tener una vida, más normal, al menos. Quien sea que manejara los hilos del destino, no permitiría que fuéramos "normales". Pero mientras él estuviera junto a mí, no me importaba. Y esperaba que a él tampoco. Lo único que quería era tenerlo entre mis brazos, al menos eso aún existía en nuestra vida.

Al día siguiente, fuimos al glaciar para practicar, el dominio de Luna sobre el aire era excepcional, a pesar de lo que se pudiera pensar de ella, su mente estaba muy disciplinada, así que podía controlar perfectamente un elemento tan volátil como el aire sin mayor problema. Rolf en cambio, podía mover grandes extensiones de tierra y piedra, pero tenía problemas para cambiar su forma. Harry y yo, después del descubrimiento de la noche anterior, vimos que nuestras emociones eran la clave para dominar nuestros elementos, yo podía mover incluso la lava y Harry se encargaba de "enfriarla" con su dominio del agua. Dejamos el área como la habíamos encontrado, cuando terminamos de practicar.

Después de un par de semanas, Luna y Rolf pudieron dominar hasta cierto punto sus "nuevos" poderes. Aun no queríamos hacer un experimento conjunto de los 4 elementos, necesitábamos un lugar sin nadie alrededor, y de preferencia muy grande, extremadamente grande. Así que me entregue a la tarea de buscar alguna locación que estuviera suficientemente alejada de todo y todos.

En el tiempo que estuvimos en Islandia, celebramos la navidad y año nuevo en ese país, los Huldufólks, ya habían trabado amistad con Luna y Harry, y por añadidura con Rolf y yo. Eran criaturas tan obsequiosas como los elfos domésticos de nuestra patria, pero esperaban la misma amabilidad de parte nuestra. Sobra decir que fue una de las celebraciones mas extrañas y divertidas que tuvimos, era impresionante verlos bailar y emborracharse con hidromiel y cervezas de mantequilla, que fue lo que les obsequiamos por su hospitalidad.

La mañana de mi cumpleaños, fecha que Harry se empeñaba en celebrar, a pesar de mi negativa, recibimos la visita de 5 personas que no habíamos visto en meses, Minerva, Kingsley, Hermione, Ron y Rossie.

—Hola, "señores de los elementos", ¿Muy importantes para darme un abrazo? —.

—¡Rossie! —Ese fui yo, con un inesperado grito de júbilo. Era mi mejor amiga después de todo.

—Hola Rossie—Contesto Harry acercándose a esperar su turno de abrazarla.

Fuimos saludando a cada uno de nuestros amigos y presentando a Rolf a Rossie, que era la única que aún no lo conocía. Ya repuestos de la agradable sorpresa, y después de haber comido algo, Kingsley soltó el motivo de su visita, además de mi cumpleaños, cosa que Harry no paro de mencionar.

—Además de venir a celebrar tu cumpleaños Severus, estamos aquí por lo de tu teoría. Como la describió Harry, encaja perfectamente con los hechos anómalos que hemos estado recibiendo, y él porque del exceso de magia, también coincide con la guerra mágica, entre Grindelwald y luego Voldemort. La energía mágica fue drenada drásticamente, y al ser derrotado Voldemort la energía mágica volvió a su "cauce", pero ya no había suficientes magos y criaturas para ser su "vehículo", así que se sobrecargo, por decirlo de algún modo. Pienso que tienes razón sobre el muggle mágico y que podría ser la clave para resolver este problema, por eso estamos aquí—.

—¿Lograron averiguar su identidad? —

—Sí y no, más bien revelo su identidad ante mí. Aunque te diré, no era como si me sorprendiera—.

—¿Y bien? ¿Quién es? —Pregunte, interesado en conocer a la primer persona en "obtener" su magia.

—Cariño, sí que eres lento a veces, ¿Acaso no me ves sentada junto a ti? —.

—¿Rossie? ¿¡Tú!? —


Nota al margen: Huldufólks; En la tradición islandesa, los Huldufólk (palabra que significa "la gente oculta"), son seres similares a elfos y hadas. También se dice de estas criaturas que se parecen mucho a los seres humanos, y que viven en diminutas casas que se construyen en las rocas. Aunque los Huldufólk habitualmente se esconden de la gente y procuran no ser descubiertos, hay seres humanos lo suficientemente privilegiados como para haberles visto. Se cuentan muchas historias de encuentros entre personas y Huldufólk en Islandia.