La Melodía de la Luna

Capitulo 10: Kai, el chico gerudo.

-Entonces la blandes, centras tu objetivo y atacas sin miedo.

-No creo que resulte.

-¿Quieres aprender a usar una espada, verdad Cristóbal?

-Si, pero no creo que me ayude mucho, en especial siendo tu zurdo, tenemos una manera muy diferente de agarrar las cosas.

Mientras viajaban a la aldea Kakariko Cristóbal le pidió a Link que le enseñara el arte de la defensa con la espada pues pensaba que este viaje se tornaría algo peligroso.

-Ya sé esta ocultando el sol chicos- les recordó Navi- mejor apresúrense en llegar, ya falta poco, estoy segura que deberemos pasar esta noche en la aldea y mañana subir la montaña.

-No te preocupes, si hay una posada en la aldea podremos pagar una noche de estadía- dijo Cristóbal- con el dinero que gane en el mercado.

-Seria la primera vez que duermo fuera de mi cabaña en el bosque kokiri.

-¿Qué hay de todas las veces que dormiste a la intemperie?

-Esto es diferente, seria mi primera vez en una casa ajena.

-No es la gran cosa- le comento Cristóbal- Con mi familia nos quedábamos en hoteles y posadas todo el tiempo cuando salíamos de vacaciones.

-Ya llegamos- dijo Navi al ver el letrero de bienvenida a la aldea a los pies de la Montaña de la Muerte, los chicos corrieron hacia el pues ya estaba oscureciendo y su viaje no podría continuar sino hasta mañana.

Mientras tanto, en un lugar muy lejano a la aldea Kakariko, exactamente en el desierto de Hyrule, mas conocido como el Desierto de las Ilusiones, una tierra dominada en su mayoría por la tribu de ladrones Gerudo, una tribu compuesta únicamente por mujeres guerreras que han vivido toda su vida en el desierto saqueando las ruinas y a quienes osan pasar por sus dominios, lideradas por la ya anciana pero aun ágil y sabia Nabooru.

Las gerudo son gente solitaria, ellas viven en su propia fortaleza construida en la entrada del Desierto y son conocidas como ladronas, todas son mujeres y existe una leyenda que dice que cada 100 años nacerá un hombre destinado a ser su líder y hacer crecer la raza.

Sin embargo, desconociendo esta leyenda, estaba Kai, un niño de 10 años que vivía junto a su madre, Indiga, y a su abuela, la misma Nabooru. Él creció en la fortaleza y fue criado como un guerrero, al igual que el resto de las gerudos, pero siempre preguntándose porque era el único hombre entre todas las mujeres, desafortunadamente para él estaba por averiguarlo esta noche.

Después de un agotador día de entrenamiento Kai acostumbraba ir a su habitación en la fortaleza y dormir, sin embargo estos últimos días los había notado muy extraños en la fortaleza, las demás lo miraban de una manera distinta, como con temor o con respeto, mientras que notaba cierta preocupación en los rostros de las lideres, especialmente en su abuela y su madre, como si algo verdaderamente importante fuera a pasar.

-Seria bueno que algo nuevo pasara- pensó mientras contemplaba el cielo estrellado sentado en la ventana de su habitación en lo alto de la fortaleza.

-KAI- de pronto escucho una voz misteriosa y tenebrosa que decía su nombre desde el interior del enorme y engañoso desierto.

-¿Hay alguien allí¿Quién me estará llamando?- pensó algo impresionado sobre todo al notar que era una voz de hombre, él era el único hombre en toda la fortaleza.

Kai no pretendía quedar en la duda, inmediatamente decidió averiguarlo, se puso su cinto en la cabeza alrededor de su desordenada cabellera pelirroja, su bolso se lo acomodo alrededor de su pequeño pero fuerte cuerpo, era similar a Link solo que más moreno debido a una vida en el desierto. Y por ultimo tomo su afilada lanza hecha de huesos y salto desde su habitación hasta el desierto, la entrada al desierto era custodiada por algunas gerudos pero él las burlaba fácilmente gracias a su gran agilidad.

Una vez en el desierto sabia que no debía confiarse, el Desierto de las Ilusiones tenia bien puesto su nombre, cualquiera que entrara en el podría morir por no encontrar salida alguna, la gente alucinaba y tenia toda clase de espejismos aun de noche, pero Kai era guiado por la misteriosa voz que murmuraba su nombre en el aire sin parar, su carrera por el desierto para alcanzar a la extraña voz solo se vio detenida unas cuantas veces por algunos pequeños y peligrosos gusanos de arena con enormes colmillos que salían desde el suelo para atacarlo pero el los destruía sin piedad con su lanza volviéndolos simple humo morado en el viento de la noche.

Mientras, en la fortaleza Indiga decidió ir a ver a su único hijo a su habitación pero se lleno de horror al ver que no estaba, había desaparecido, rápidamente alerto a toda la fortaleza para iniciar una búsqueda mientras que Nabooru temía que la venganza de Ganon ya hubiera comenzado y Kai fuera parte de ella como lo había jurado.

Finalmente Kai llego hasta un lugar que jamás había visto antes, era una enorme construcción en medio del desierto que tenia la forma de un hombre sentado pensando, tenia mas de 300 metros de altura.

Kai llego frente a ella, entonces una potente luz apareció frente a el y una figura sin forma comenzó a hablarle.

-Kai.

-¿Quién eres?- pregunto Kai- ¿Y como sabes mi nombre?

-Espere tanto por un varón en mi descendencia- le respondió la voz.

-¿De que hablas?

-Yo soy Ganon, tu abuelo.

-¿Mi... abuelo?

-Finalmente a llegado el momento para el cual naciste, Kai, tu nacimiento significa mi regreso, jure regresar cuando en mi descendencia naciera un varón, tú eres ese varón, mi nieto.

-¿Regresar... de donde?

-Hace muchos años estuve a punto de gobernar todo Hyrule, pero un hombre me encerró en una prisión de la cual logre escapar hechizando a un estúpido para que me liberara, pensé en terminar lo que había empezado pero supe que debía esperarte, ahora sé que mi decisión fue la mejor, pues el hombre que logro vencerme también tuvo descendencia, su nieto se encuentra en Hyrule y viene a eliminarme permanentemente.

-¿Eliminarte?

-Necesito tu ayuda para que no complete su cometido y entonces podamos terminar juntos lo que empecé y gobernar todo Hyrule como Abuelo y nieto.

-No permitiré que nadie se meta con mi familia, ni mucho menos que te maten, dime quien es el nieto del tipo que logro derrotarte y yo me encargare de el personalmente.

-Ese joven se llama Cristóbal Araya, en estos momentos se encuentra junto a un amigo en la Montaña de la Muerte, ya han iniciado su viaje para eliminarme, no los dejes seguir.

-No tengo ningún interés en Hyrule, la gente de ese lugar siempre nos han tratado como vulgares ladrones, debemos someterlos, y si para ellos debo eliminar a ese chico ten por seguro que lo haré.

-Para que lo logres te daré parte de mi poder que he logrado recuperar, úsalo bien y buena suerte, mi nieto.

De repente la lanza de Kai comenzó a emitir un brillo dorado, cuando volvió a la normalidad se había transformado en una bella lanza de oro con una filosa guaraña de un lado y una afilada punta en el otro.

Después de una exhaustiva búsqueda las gerudos decidieron juntar a un grupo y salir a buscar al joven Kai al desierto, pero cuando abrieron el enorme portón vieron una oscura silueta que regresaba a la fortaleza con una dorada lanza en sus manos, Nabooru rápidamente lo reconoció como su nieto, y por la decidida expresión en su rostro supo que el finalmente se había enterado de la verdad, ya no podían detenerlo en su cometido, de lo contrario ellas sufrirían la furia de Ganon.

-Espero que estés bien... Mario- pensó Nabooru mientras veía a su nieto partir hacia los campos de Hyrule.

A la mañana siguiente Link, Cristóbal y Navi despertaron muy temprano, desayunaron y siguieron su camino sin pensar en el mal que los acechaba.

Continuara...