^Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer^

*Jasper*

Cuando se es inmortal, se tiene mucho tiempo libre. Cuando se tiene mucho tiempo libre, se piensa. Pensar, a veces, puede ser tan bueno, pero otras, puede convertirse en una de las pocas cosas que se quieren evitar. Pensar es interiorizar, conocerte. Por eso mucha gente no quiere que otros piensen, por eso muchos pueblos de hoy en día viven en la ignorancia. Porque si piensan y descubren de lo que son capaces, ya nadie podrá detenerlos.

EL pensamiento controla muchas cosas: Emociones, sentimientos y cosas inexplicables, tales como la vida y el amor. Es maravilloso el arte de pensar, trae, hasta en tercera dimensión, los recuerdos más hermosos de tu vida, o hasta la pesadilla más terrible y mórbida. Tiene mucho qué ver con cómo lo controles y qué es lo que desees transmitir. Es tan maravilloso tu cerebro, ¡Que inclusive, puede reprimir cosas! Cosas que te ocurrieron y que por tu bien, no deberías recordar.

Jasper parecía más alegre desde aquél día en que había visto a la pequeña hadita del bosque. Todos sus hermanos notaron su cambio, le veían más alegre, más optimista… dejando aquella tranquilidad lectora por una más creativa. Pasaba más tiempo en el piano, cantando, escribiendo y escuchando más a la gente. Esto de no ir al instituto ya no le estaba gustando… ¿Y si aquella chica estudiaba ahí? Podría conocerla… podría charlar con ella y saber quién era o qué era.

Había pasado exactamente una semana, una semana en la que todos los días, sin falta, al dar las 5 de la tarde, él iba hacia el bosque solamente para escucharla a ella cantar y verla columpiarse en la rama de aquél viejo nogal.

"Seguro ese árbol está orgulloso. Sí, se ha de ver tan orgulloso y lleno ee vida por ser quien sostiene a tan bella criatura", pensó Jasper. No podía decir que fuera amor, incluso, él mismo catalogaba esto como deslumbramiento. Tal vez ella podría ser una mala persona, o incluso un hada malvada… pero para hacer un juicio y decir las cosas, primero debía conocerla bien. Si había dos cosas que Jasper odiara demasiado, eran el juzgar a las personas sin conocerlas y las injusticias. Por eso, tenía perfectamente controlado su propio ser. No quería hacer prejuicios de nadie, y el no darse a conocer o no conocerla a ella sería una injusticia en cierto modo. Mas, el pobre Jasper era demasiado tímido. No tenía problemas para hablar con las personas, solo que por no querer ser imprudente, no hacía muchas preguntas y nunca era él quien hablaba primero. ¡tenía tanto miedo de acercarse! ¿Qué le diría ella? ¿Le asustaría su presencia? ¿buscaría su amistad? Estaba tan cohibido por ello, que lo dejó todo en manos del señor tiempo y optó por la mejor decisión, observarla. Al menos, así podría deleitarse con su dulce voz y mirando su hermosa figura.

Eran casi las 5 de la tarde. Jasper podría ir corriendo al encuentro de tal hermosa escena que adoraba contemplar, pero le gustaba sentir el contacto con la naturaleza y prefería tomarse su tiempo. Por esto y otras cosas era el vampiro que más les agradaba a los lobos, porque nunca causaba problemas… no era lo suyo. Se levantó del piano y caminó hacia la salida.

—¿irás al bosque, jasper?- Le preguntó jane con una sonrisa. Se allaba parada detrás de él.

—Sí, pequeña- Le contestó él con los ojos brillantes por la emoción.

—Llevas una semana completa yendo hacia allá, siempre vas a la misma hora… ¿Qué es lo que te atrae de ese lugar, si llevamos aquí mucho tiempo y nunca te había interesado?-

—Necesitarías ir para entenderlo…- le respondió Jasper con aire pensativo –no sé, no sé cómo explicar estas cosas… ¿Y si vas conmigo y te lo muestro?-

Ella asintió y ambos salieron al bosque. Jane quería correr, pero prefirió quedarse con Jasper, admirando la naturaleza que les rodeaba y caminando a velocidad humana.

Al fin, llegaron hacia los arbustos donde Jasper siempre observaba a su ángel. De pronto, la vieron. Iba vestida con una blusa rosa de manga corta y un short de mezclilla. Usaba zapatos oscuros y llevaba el cabello recogido en una coleta alta. Como los días anteriores, subió el tronco y se puso a cantar con su alma.

—¡Pero qué hermoso canta!- Exclamó Jane, sorprendida.

—¿Dime, jane, no es bellísimo un espectáculo así?- jasper la miraba embobado.

Ambos se quedaron observando el espectáculo. Jane solo escuchaba, mientras que Jasper miraba embelesado a la chica de aquél nogal. De pronto, Jane se movió e hizo una rama crujir. La chica volteó su mirada, pero ellos lograron ocultarse rápidamente. De inmediato salieron corriendo de la escena.

—Si nos ve, estamos fritos- Exclamó Jane mientras corrían por el bosque.

—Maldita sea- Refunfuñó Jasper –Has arruinado el espectáculo… ¿Qué hermosa es ella!-

—Me parece que alguien se está enamorando- Cantó Jane alegremente.

—¿Te parece así? No puede ser, ni si quiera la conozco bien, solo la he escuchado cantar- Jasper sonrió.

—Sí, de no serlo no irías a mirarla todos los días, sin falta-

—Eres demasiado romántica, Jane. Seguramente es solo una humana y… no puedo enamorarme de ella, terminaría matándola-

—¿Alguna vez has sentido el deseo de querer volver a ser human, Jasper?- preguntó Jane, fijando su atención en él.

—Sí, sí lo he sentido. Tan solo para disculparme con Marya y decirle que… que nada de lo que le habían dicho era cierto…-

—Yo… yo, es curioso, no recuerdo absolutamente nada de mi vida humana. Solo recuerdo que desperté y que estaba sola, con Alec. Tú… me supongo que sí recuerdas algo ¿Verdad?-

—Recuerdo que era una persona muy tímida, sociable pero tímido. Vivía con mis padres y con Rosalie, yo tenía una prometida, Marya, era ciega. A nadie le gustaba, decían que debía buscarme a alguien mejor… pero yo nunca quise hacerlo. El día en que me transformaron… el día en que perdí mi vida, era 1934. No recuerdo ni el día ni el mes… venía de una fiesta, junto con Rosalie. Ambos usábamos un auto, yo iba al volante.. y de pronto, fuimos impactados por un auto color oscuro- Pasó mucho tiempo, no se si fueron muchas horas, pero de pronto escuché voces. Decían que nos ayudarían… que lucíamos muy malheridos y que necesitábamos atención. Lo siguiente fue que nos sacaron del auto, rompiéndolo a pesazos pero con cuidado para que no nos quemáramos o muriéramos desangrados. Luego… mucho dolor. Tiempo desués, comprendí que ese era el dolor de la transformación. Ahí fue donde dejé de ser humano y me convertí en… esto.

—¿Y quiénes fueron los vampiros que te transformaron?-

—La familia Cullen, no sé si les conozcas. Son una pareja, Esme y Carlisle Cullen, y tienen un hijo que se llama Edward…-

—¡Sí, sí les conozco! Eran amigos de un vampiro que fue quien nos enseñó todo sobre cómo ser lo que somos. Se llama Alistair y es inglés-

—¿Entonces, eres inglesa?-

—Así es. Cuando nos despedimos de Alistair, nadamos hasta llegar al país de Chile, y de ahí hicimos un largo viaje hasta algún país donde hablaran inglés. Después, les encontramos a Rosalie y a ti. ¿y ustedes? ¿Por qué dejaron a los Cullen?-

—Esme y Carlisle querían que Rosalie se casara con Edward, además… no podíamos acoplarnos con su dieta. Es una dieta que ha acoplado también el clan de Denali. De hecho, están viviendo en Alaska y Edward tiene compañera, se llama Tanya-

—¿Tanya Denali? ¿Es en serio? ¿Esa arpía?-

—Así es… espero que algún día nos visiten o les visitemos. Siendo honesto, no hemos tenido contacto con ellos. De hecho, no saben que estamos en Forks…-

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