He aquí un nueo capitulo- los personajes son de JKRowling, pero esa ya lo sabían.

Gracias a lahistoriacontinua : si lavender es una picarona. Y no sabes lo que falta de la historia jajaja


CAPÍTULO 09

—Es difícil para mí hacerte una mamada cuando tu pene todavía está dentro de mí.

Draco besó su boca insolente.

—Vuelvo enseguida. —Salió y se puso de pie, sintiendo sus ojos posándose sobre su trasero mientras caminaba hacia el baño.

Arrojó el condón a la basura y se lavó las manos. Debajo de su satisfacción primitiva había una pizca de culpa. Mientras había fantaseado con Hermione Granger, follarla en el suelo no había sido su momento más fino.

Dos golpes en la puerta.

—¿Draco? ¿Estás bien?

—Sí. —¿Estás impaciente por tener mi pene en su boca?

Grosero, Malfoy.

Hermione abrió la puerta. Su cuerpo curvilíneo estaba perfectamente enmarcado por el marco de la puerta. Sus ojos la recorrieron de la cabeza hasta los pies. Todavía estaba usando esos zapatos de tacones tipo fóllame que pertenecían a una modelo atractiva de los años cuarenta. No es que ninguna modelo tuviera algo que ver con su vaquera desnuda.

—Ooh, estoy intrigada por esa sonrisa de chico malo que estas luciendo.

—Es toda por ti.

La mirada de Hermione bajó a su erección y la elevó de vuelta a sus ojos.

—Antes de pasar a eso, necesito tu ayuda para sacarme mis zapatos. Pierdo mi equilibrio cuando lo intento.

—¿Quieres hacerlo aquí?

—No. En mi habitación. —Se volvió, haciendo alarde de su culito duro, redondo y perfecto. Hablando de perder su equilibrio. Draco casi se tropezó con su maldita lengua. Agarró cuatro condones de su kit de afeitar y la siguió.

Su habitación estaba completamente a oscuras, excepto por una lámpara tenue en el vestidor. Draco apretó el interruptor, inundando la habitación con luz.

—Demasiada iluminación para dar ambiente —murmuró ella.

—Pero es mejor para mí para ver todo de ti. Inclínate, apoya tus palmas en el colchón y separa tus piernas del ancho de los hombros.

Cuando pareció que Hermione podría discutir, él simplemente levantó su ceja en desafío.

Ella obedeció.

Draco se movió detrás de ella, poniendo sus manos sobre sus caderas. Trazó los contornos de ese culo maravilloso, haciendo un par de pasadas sobre la misma sección sensible de su piel solo para verla temblar. Sus manos siguieron la línea de sus muslos hasta que cayó de rodillas entre sus pies.

Usando un dedo áspero en la punta, Draco acarició la redondez de sus nalgas pasando por el delicado pliegue de su rodilla, por su pantorrilla musculosa hasta la barrera de su zapato. Entonces repitió el método en el otro lado. Mientras atormentaba el interior de sus muslos con toques suaves como alas de mariposas, captó el olor de su sexo, suavizándose, humedeciéndose para él. Su pene impaciente y exigente golpeó su vientre.

—Draco…

—Quédate quieta. —No tenía intención de dejarla escapar fácilmente. Duplicó sus esfuerzos en las piernas con su lengua caliente y húmeda.

—Pensé que estabas ayudando con mis zapatos.

—Soy un hombre de muchos oficios.

Hermione gimió.

Draco rodeó su mano alrededor de su pie izquierdo.

—Levanta.

Ella lo levantó. Él tiró el tacón de aguja y el zapato se desprendió de su pie. La besó en el tobillo y el empine antes de poner su pie en el suelo. Hermione movió sus dedos en la alfombra y suspiró.

—Mucho mejor.

—Bien. El otro. —Su pie derecho recibió el mismo tratamiento meticuloso.

—Mis pies te lo agradecen. —Hermione lo miró curiosamente cuando él permaneció arrodillado en el suelo—. ¿Qué?

—Siéntate en la cama frente a mí.

—Draco…

—Hazlo.

Hermione rebotó al golpear el colchón tan rápido.

—Sabía que eras exigente y controlador.

—Y sin embargo, aquí estás. —Draco puso su boca en la curva interior de la rodilla. Esparció besos hacia arriba, escuchando el sonido entrecortado de su respiración. Cuanto más acercaba su boca intrusa a su vagina, más temblaban los músculos de sus piernas bajo sus labios. Aspiró el aroma de su loción perfumada de lilas mezclada con el perfume almizclado de su sexo.

Sus ojos estaban oscuros con lujuria mientras miraba por debajo de sus pestañas. Sus dientes superiores se hundieron en su labio inferior hinchado por los besos. ¿Un esfuerzo para no gritar? Inútil. Tomaría grandes esfuerzos y un gran orgullo en hacer perder el control a Hermione.

Draco curvó sus manos alrededor de sus caderas y llevó su cuerpo hacia adelante a su gusto, ignorando su jadeo sorprendido. Deslizó sus manos debajo de su trasero y se inclinó para lamer su sexo brillante. No se molestó en retener su gemido primitivo al saborearla por primera vez.

Podría haber alargado su adoración oral, llevar lentamente a Hermione al clímax, pero Draco estaba loco por sentirla explotar en su lengua. Después de presionar besos en ella cerca de su montículo desnudo, siguió la hendidura hacia abajo a la entrada de su vagina y movió su lengua dentro.

—Oh. Maldita sea. Eso es…

Draco se retiró y lo hizo otra vez. Y otra vez. Zigzagueó su lengua hacia arriba a esa raja grafíticamente mojada, deteniéndose a chupar los labios de su vagina, mientras su lengua tentaba su clítoris.

—¡Draco!

Comenzó a trabajar en su pequeño y dulce clítoris. Alternando la succión con golpes con su lengua y mordiscos firmes de sus labios. Cuando las manos de Hermione se posaron en su cabeza, se pegó a esa protuberancia pulsante y chupó hasta que ella gritó.

Después de que la palpitación se redujo, sus manos se alejaron. Se dejó caer sobre el colchón con un suspiro fuerte y saciado.

—Puedo decir… Mierda. Eso fue…

—¿Fenomenal? ¿Asombroso? —Le facilitó él.

Ella se apoyó en sus codos y lo miró.

—No es lo que esperaba. Pensé que te iba a hacer una mamada. No es que me esté quejando ni nada.

—Bien. —Draco se levantó. La ávida mirada de devoró su pene mientras él se ponía el condón. Draco metió su lengua en su ombligo y sopló el punto de humedad—. Gírate.

Hermione se dio la vuelta. Ese sonido sexy escapó cuando él tiró de sus caderas al borde de la cama. Sus pies apenas tocaban el piso.

—Prepárate para una cabalgata dura y rápida, vaquera. —Draco preparó su polla, levantó el culo de ella, así podía ver su pene desaparecer en su carne rosada, caliente y suave.

El colchón se movió cuando Hermione se movió y amplió el espacio entre sus muslos.

—Eso está mejor.

—La visual es mejor para mí también —murmuró él—. Caliente como el infierno, Hermione. —Agarró el medio de sus muslos y empujó profundamente.

—Sí. Tan duro como quieras, no me harás daño.

Un sonido como un gruñido retumbó y se estrelló contra su calor húmedo. Cada golpe de sus caderas le provocaba un gemido suave de aprobación. Hermione cerró sus manos en la colcha, manteniéndose en su lugar mientras la polla entraba y salía a toda velocidad.

El sudor cubría el rostro de Draco , mojando su pelo, corriendo por su pecho y la grieta de su culo. Sus dedos se curvaron en la alfombra con anticipación, pero no se detuvo. No podía parar.

Hermione emitió un gemido agudo, tirando sus caderas hacia atrás con más fuerza. Capturado entre los músculos apretados de su vagina, Draco no tenía ni la más mínima posibilidad de contenerse. Sus pelotas se apretaron, su pene creció mientras trataba de escaparse del látex. Se corrió junto con ella, gruñendo, sudando como un loco, consumido por experimentar cada caliente pulsación de dicha mientras sus pelotas se vaciaban.

—Jesús. Sí.

Sus golpes no disminuyeron el ritmo ni siquiera después de que la euforia se desvaneció. Draco continúo follándola, prolongando sus orgasmos. Incluso después de su liberación, su pelvis se movía con impaciencia, casi por cuenta propia.

Hermione hundió primero la cara en el colchón, mascullando.

Qué forma de ponerle fin a un largo periodo de sequía. Draco dejó besos por su espalda, saboreando su sudor y se retiró.

Ella emitió un sonido soñoliento. Para el momento que había regresado del baño, ella se había puesto boca arriba. Su mirada siguió su carne hermosa, húmeda y desnuda. Lástima que solo hubiera besado su boca y entre sus piernas. Se arrastró por su cuerpo, deteniéndose para lamer sus pezones rosados.

—Me preguntaba si pasarías alrededor de esos.

—Esa es mi pregunta. —Draco se apoyó sobre su codo junto a ella—. ¿Me doy el gusto en cada escenario sexual esta noche porque es una oferta de una sola vez?

Hermione copió su posición.

—¿Es eso lo que quieres?

—No. En absoluto. Ni mucho menos. —Su mano tembló mientras barría los mechones húmedos de su cuello—. ¿Es eso lo que quieres?

—No. En absoluto. Ni mucho menos —imitó ella.

Sonriendo, Draco le acarició el cabello, enroscando los hilos oscuros alrededor de su dedo índice.

—No me preguntaste que quiero, Hermione.

—No tengo que hacerlo. Lo veo en tus ojos, Draco.

—Me pillaste. —La mujer no tenía idea de lo que esperaba de ella—. Quiero todo de ti mientras estamos pretendiendo que estamos comprometidos.

—Todo de mí, significa... ¿solo sexualmente?

—Significa que estaré en tu cama cada noche.

—Oh. —Ella frunció el ceño—. Soy una acaparadora de la cama. Pero estoy segura que te igualaré en el hecho de que roncas como un cerdo borracho.

Draco sonrió. Ella tenía las frases más divertidas.

—Suena como un acuerdo justo.

—Acurrucarnos juntos está bien. Sin embargo, no voy a cocinar, limpiar o planchar tus trajes elegantes, GQ.

—Pero sexualmente hablando, ¿todo vale?

—Siempre y cuando no duela y nos guste a los dos, síp, me apunto para intentarlo.

Rozó su boca con la de Hermione. Una vez. Dos veces. Más largo la tercera vez cuando ella no intentó retirarse.

—Esto es muy refrescante. La mayoría de las mujeres no son tan sexualmente abiertas.

—¿De veras?

—No miento. De hecho, la mayoría de las mujeres que he conocido son sexualmente reprimidas. Disfrutan del coqueteo y la persecución. Incluso les gusta follar las primeras veces, chupar y todo lo demás. Pero siempre he sentido… —Vaya manera de echarlo afuera—. No importa.

Hermione empujó su hombro.

—¿Qué? Vamos. Dime. Siempre has sentido…

—Como que he sido engañado. Una mujer chupará tu polla un par de veces y actuará como si le encantara. Tal vez intentarán las cosas más pervertidas una vez, pero después de eso, ni hablar. Las mujeres que de verdad disfrutan todos los aspectos del sexo son una raza rara.

—Hablando como una mujer de mente abierta en lo sexual, me gusta el sexo. Todos los aspectos del sexo. Mucho. ¿Tengo sexo con cualquier hombre que me provoca? A veces. ¿Me siento culpable por eso? No. Y no tengo sexo con nadie más que mi pareja cuando estoy en una relación… —levantó la mano y matizó—, a menos que sea una decisión mutua. No soy promiscua. Soy selectiva y prefiero un hombre que tenga los mismos apetitos sexuales y expectativas que yo. No tengo miedo o estoy avergonzada de mi sexualidad. Esa admisión sincera asusta a algunos hombres. Quieren que me avergüence de mi pasado sexual incluso cuando están agradecidos de eso.

Draco pasó la mano por su brazo.

—Háblame de esos apetitos sexuales y expectativas. ¿Qué los estimula? ¿Qué los alimenta?

Ella rodó sus ojos.

—Tienes un cerebro tan analítico.

—Es lo mejor para averiguar exactamente cómo puedo darte lo que necesitas.

—Lo hiciste. Esta noche fue… genial, Draco.

No fue la respuesta entusiasta que él había esperado.

Tal vez Hermione piensa que no eres bueno en la cama.

No. Esto no se trataba de él. Normalmente, diseccionaba cada movimiento. Cada posición. Cada succión y empuje. Se obsesionaría hasta que averiguara si había utilizado una técnica defectuosa. No esta noche. Draco entendió que la respuesta de Hermione no tenía nada que ver con lo que él hizo. Pero más con lo que… no hizo.

—Pero no fue suficiente, ¿verdad? —apremió él.

Ella se encogió de hombros y luego ocultó su rostro con su pelo.

Draco tomó su mentón entre sus dedos, obligándola a mirarlo.

—No te escondas de mí. Nunca. Tus reacciones, tu ira, tu placer, nada, ¿entiendes?

Ella asintió con la cabeza.

—Si esta fuera una situación normal de citas, y digamos que hemos estado saliendo por un par semanas. Tenemos una cena o salimos a un bar y volvemos aquí a tener sexo. Tal vez paso unas noches en tu casa. Tal vez pasas unas noches en mi casa. El sexo es bueno. Ambos nos corremos regularmente. ¿Cuánto tiempo te quedarías conmigo?

Los ojos de Hermione se nublaron con indecisión.

—¿Honestamente?

—Honestidad completa.

—Un mes. Tal vez dos.

Algo, desesperación o esperanza, se agitó en sus entrañas.

—¿Por qué?

—Lo habré entendido para entonces. Nada será espontáneo o excitante entre nosotros. Sabré como reaccionarás antes de que lo hagas. —Echó su pelo sobre su hombro con un movimiento confiado, femenino—. Soy muy buena interpretando a las personas, Draco. Todas las personas. Especialmente los hombres. Lo he sido desde que era una niña.

—¿Entonces estás diciendo que te aburrirías...conmigo?

—Síp. Podrías ser el mejor hombre del planeta, con un trabajo estable, una familia estupenda, una personalidad divertida. Me podrías tratar bien, traerme flores y chocolates, cortejarme, ser decente en la cama y aún me aburraría contigo. —Hermione frunció el ceño—. No de ti personalmente… te das cuenta que estoy hablando en términos genéricos, ¿cierto?

—Sí.

La verdad brillaba como una gema secreta que él personalmente había extraído con sus propias manos. Porque Hermione lo alejaba. Porque lo insultaba. Porque lo deseaba. Porque ella no podía decidirse si lo amaba o lo odiaba.

Las respuestas confusas e incoherentes de Hermione hacia él eran debido a las propias respuestas confusas e incoherentes de Draco hacia ella. No lograba apuntarle. Draco nunca reaccionaba de la manera que Hermione esperaba que lo hiciera. Estaba atraída y repelida por la idea de que él podría ser un… reto para ella.

Eso la volvía completamente loca. Y la emocionaba hasta sus pies.

Oh diablos sí. Él la había presionado. Incitado. La había llevado a alturas sexuales que nunca imaginó. Él había puesto todo de su parte para asegurarse de que Draco Malfoy era el único hombre que ella nunca olvidaría.

—¿Draco?

Él sonrió.

—Lo siento. Estaba pensando que está bien que no vayamos a estar juntos mucho tiempo. Estarás lista para seguir adelante para entonces.

Hermione trazó la cima de su pectoral.

—Pero estoy anhelando el tiempo que pasaremos juntos. Especialmente ahora que se cuan compatibles somos en la cama.

—Mmm. Y estoy con ganas de descubrir que consideras pervertido.

—En cualquier momento que quieras pasar por mi colección de juguetes sexuales, avísame.

—Que inteligente eres, guardando tus juguetes usados como recuerdos en un cofre de guerra de un conquistador sexual.

Su boca se torció.

—¿Celoso?

—No. Considero los juguetes sexuales una satisfacción solitaria. —Draco siguió la pendiente de su pecho con su pulgar—. Después de que nos separemos, los tiraré. Hay algo asqueroso en volver a usarlos con otra persona.

—La diferencia es que sólo permito mis juguetes ser usados en mí.

Draco reprimió una sonrisa. No era de extrañar que Hermione estableciera los parámetros. Las posibilidades de que algún hombre discutiera eran escasas si ella sacaba de repente un vibrador anal y demandara que lo usara en ella.

—Echaré un vistazo a las tiendas en línea y veré si encuentro algo para variar un poco. —Bostezó—. Maldición. Ha sido un día muy largo con el vuelo, la fiesta y el sexo. Estoy listo para dormir.

—Yo también.

Él rebotó fuera de la cama y se levantó. Mientras desplegaba las mantas, trató de recordar de qué lado de la cama dormía Hermione. El lado derecho. Así que ese fue el lado que escogió.

Draco ahuecó las almohadas y se deslizó entre las frescas sábanas de algodón.

Ella lo miró con el ceño fruncido.

—Estás en mi lado de la cama.

—¿En serio?

—Uh-huh. Siempre duermo en el lado derecho.

—Oh. —Draco hizo una pausa. Hermione probablemente esperaba que él galantemente renunciara al lado derecho de la cama por ella.

Estaba equivocada.

—Eso apesta. Apaga las luces, botón de oro. —Se subió las mantas hasta la barbilla y cerró los ojos.

Si el suspiro disgustado de Hermione era alguna indicación, no tendría problema alguno en mantenerla desequilibrada.

Ahora, si sólo pudiera evitar enamorarse de ella.


Avances del siguiente capitulo:

''…—¿Papá? ¿Mamá?

No. Soy yo.

Se quedó inmóvil.

¿Draco? ¿Qué haces aquí?

¿Alguna vez has notado que tu tendencia a caer en el acento de Wyoming es más pronunciado cuando estás nerviosa?

Hermione resopló.

No me pones nerviosa…''