Los personajes no me pertenecen y la historia tampoco , pertenece a Desscullen , yo solo la traigo aquí para que la disfrutéis tanto como yo.

Alice y Edward salieron a cazar. Hacía ya días que no salían y a Edward le estaba pasando factura la sed. Él tenía muchísimo aguante, pero teniendo a Bella cerca, tenía que estar cazando cada pocos días, cosa que jamás le había pasado.

Una vez despachada su cena, Alice se sentó en un tronco y le hizo señas a su hermano para que la acompañara.

- Bien… vamos a ver, Edward… qué es lo que te pasa con Bella? – le preguntó de forma directa.

- No lo sé, Alice. Sinceramente… no lo sé, y es algo que me está volviendo loco. – le contestó metiendo la cabeza entre sus manos.

- Qué es lo que te está volviendo loco, no saberlo… o la propia Bella? – fue directa, sin rodeos ni miramientos.

- Las dos… pero creo que gana por un poco Bella… - le contestó sincero, mirándola a los ojos. – No sé que siento por esa chiquilla, Alice, pero me tiene loco. Estoy pendiente de ella… de cualquier mínimo movimiento, gesto, suspiro o palabra suya. Jamás me había pasado algo igual… ni siquiera con Carlota - confesó con desesperación Edward – y lo peor es que ella me trata… no con indiferencia, sino que parece estar al tanto de mí, tanto como yo de ella… pero solo para provocarme; para hacerme rabiar. No sé si le agrado, si le gusto… o por el contrario, me tiene tanta rabia que por eso está a la defensiva conmigo.

- Vamos a recapitular… Ella, te gusta? – le preguntó sonriendo. Ya sabía más que de sobra la respuesta, pero la quería de sus labios.

- Claro que me gusta Alice, que clase de pregunta absurda es esa? – le contestó el molesto.

- Bueno… no perdamos los papeles… - sonrió ella divertida a lo que se gano un bufido por parte de su hermano – Vale, ella te gusta… pero cuánto? Eso es lo que debes averiguar.

- Sé que me gusta… y mucho… pero no sé que más hay. No sé si estoy así por ella porque me gusta demasiado o porque ella me rechaza… por qué no ha intentado seducirme para meterse en mi cama como el resto de humanas… - respondió algo avergonzado – Primero me temía, cosa que me hacía estar incomodo y molesto, pero era un sentimiento claro. Ahora ya no me teme de la misma forma, lo sé. Lo noto. – Alice asintió con la cabeza – Pero no quiero arriesgarme a hacer nada con ella… no sé lo que piensa de mí… al estar protegida por su don, la hace infranqueable. Esta totalmente muda para mí y eso me desespera aun más.

- Pero… qué crees que siente ella por ti?

- No lo sé… según en qué momento, hay diferentes alternativas… miedo, rechazo, deseo, atracción… ya la he pillado mirándome de forma intensa varias veces, pero solo son segundos, ya que nada más que nota que yo la miro, ella se sonroja y aparta la mirada… Alice, por favor, dime que has visto algo? – le rogó cogiendo de las manos a su hermana favorita.

- No he visto nada claro… Su don también bloquea el mío. No de la misma forma que a ti, pero me llegan imágenes confusas… Sí he visto que ella adquirirá confianza con nosotros pronto… y que se integrara en la familia de forma excepcional… milagrosa, diría yo, viendo cómo actúa ahora. – Alice miró de forma intensa a Edward, apretándole las manos – Ella, será una de nosotros… - Edward abrió los ojos, dejando salir de ellos un brillo de felicidad – Bella lo tiene decidido, pero aun no lo sabe de forma consciente… No he visto aun nada, pero no creo que vuelva a Volterra… ya te he dicho, que se adaptara a nosotros de una forma impresionante… Quedará cautivada por la familia, por lo que somos… y cómo somos.

- Eso, eso es magnífico Alice…! – exclamó Edward lleno de dicha.

- Edward… que ella quiera pertenecer a la familia y quedarse con nosotros, no significa que ella sienta algo por ti. – Edward se quedó parado. Como una estatua.

Por supuesto que aunque Bella quisiera pertenecer a la familia, no tenía porque querer algo con él. Esa idea lo hizo estremecer.

Aun no tenía muy claro lo que sentía por esa chica, pero estaba seguro que fuera humana… o sobre todo vampira, no podría pasar su eternidad al lado de ella sin poseerla. Sin hacerla suya.

Edward sentía la necesidad de meter a esa chiquilla humana en su cama. De saborearla hasta donde le estaba permitido… De oírla gritar su nombre mientras la llevaba al clímax…

Esos pensamientos lo pusieron "nervioso". Ansioso… Sabía que tal y como se encontraba ahora mismo, no podía volver a casa. Si en esos momentos, se cruzaba con ella… sabía que no tendría dominio sobre si mismo suficiente para controlarse.

- Alice… ve yendo tú. Yo necesito unos momentos a solas. – le dijo con la mirada perdida.

Alice conocía todas y cada una de las caras y reacciones de Edward. Cuando él ponía esa cara: tensa, dura, con las mandíbulas apretadas y el entrecejo arrugado… MALO.

- Claro Edward… no te preocupes. Tarda lo que necesites. – le respondió suavemente.

Alice prefirió omitir la visión que había tenido de ellos dos juntos en la cama. Tal y como se encontraba Edward ahora mismo, esa información hubiera sido demasiado para él.

Cuando llegó a casa, el resto de la familia estaba reunida en el salón hablando… por supuesto, de Bella.

- Dónde está Edward? – preguntó Emmet

- Se quedó dando una vuelta por ahí. No le apetecía volver todavía. – contestó tranquilamente.

Los vampiros eran grandes mentirosos, pero era difícil mentir a cinco de tu misma especie.

- Ya… - contestó él sonriendo con picardía.

- Edward no quería encontrarse con la chica… verdad? – preguntó mordaz Rose. – Eso de que ella no haya intentado meterlo en su cama, debe dolerle en el orgullo – sonrió ella con prepotencia.

- Rosalie… eres cruel – le contestó Alice molesta. – Él se siente mal porque ella se comporta de una manera defensiva con él.

- Bueno… no me extraña – intervino Esme – que Emmet le haya dicho aquello respecto a su menstruación y la vida amorosa de él… no creo que la haga sentirse demasiado cómoda. – Esme miró hacía Emmet, el cual hacía gestos con la cara, intentando mostrar su inocencia.

- Jasper… tú sientes algo en Isabella respecto a Edward? – preguntó Carlisle.

Esa era la pregunta que Jasper llevaba varios días evitando. Por supuesto que había captado de ella ciertos sentimientos, pero ninguno que dejara nada en claro.

Había captado atracción, por supuesto, pero también temor, recelo… y lo más extraño fue cuando habían tenido la conversación sobre la vida amorosa de Edward. En ese momento de descuido por parte de Bella, había captado celos y dolor.

Esos dos sentimientos en concreto, lo habían hecho volver a decantarse en que la chica, sentía algo más profundo por su hermano. Pero aun no era el momento de decir nada. Sobretodo sabiendo que Edward también estaba confuso con sus sentimientos hacía la humana… y Alice, que estaba emocionada con la idea de que Edward encontrara su pareja definitiva en ella.

No podía decir nada sin estar más seguro.

- Bueno… sí, capto algo. Pero su don, también en cierta manera me bloquea. Solo puedo pillar algo cuando está despistada… y hasta ahora, ha estado poco tiempo con nosotros. – contestó dando largas a la pregunta.

- Vale… pero… qué es lo que has captado? – insistió Carlisle.

- Ella se siente atraída por él, por supuesto. Pero tiene mucho orgullo como para darlo a demostrar… y Edward se siente igual. – eso los tranquilizaría.

- Bueno… eso es lo más normal. Ella tiene un olor dulce… y todos sabemos lo mal que lo lleva Edward con esa clase de olores en las mujeres. – contestó segura Rose.

Siguieron hablando de forma tranquila, comentando los últimos acontecimientos con Bella.

Todos estaban encantados con la chica, y eso, que no habían visto realmente nada de ella. Pero prometía ir a ser un año muy, muy entretenido y ajetreado gracias a la "relación" entre ella y Edward.

Poco después de la decisión de Bella de conocer más sobre la vida "sexual/amorosa" de Edward, ella comenzó a llevar su plan acabo.

Se levantó como cada mañana y bajó a desayunar. En la cocina estaban Alice, Edward que le estaba preparando sus tortitas, Rose, Esme y Emmet.

- Buenos días… - dijo entrando en la cocina con el pijama aun puesto.

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Edward al girarse y contemplarla así… con ese pijama azul, ajustado al cuerpo, mostrando un tentador escote… y en comparación con esa imagen, su cara… revelando una inocencia que la hacía parecer aun más tentadora y sensual.

Con los ojos aun hinchados de dormir… y esa trenza recogiendo su cabello, dejando su fino y largo cuello al descubierto… Edward tuvo que inhalar oxígeno, aunque no lo necesitara para vivir, pero si para tranquilizarse.

- Buenos días Isabella… - le contestó Esme sonriente.

- Hey dormilona…! – la saludó Emmet.

- Que bonito te queda ese pijama – la aduló Alice.

Rose simplemente se limitó a hacer un gesto con su cara a modo de saludo.

- Verdad que le sienta bien ese color? – Alice miró hacía Edward con picardía.

- Sí… muy bien. – contestó Edward a penas mirando a Bella. Ya la había más que mirado, devorado más bien; memorizándola.

- Gracias… sois muy amables – contestó Bella, mirando con mala cara hacía Edward.

Apenas la había mirado, o eso pensaba ella, y ese hecho la había molestado. No acababa de entender porque entre todos, que él no la mirara, o alabara como hacían el resto, le fastidiaba tanto.

Se dispuso a desayunar, y como todas las mañanas, los presentes se sentaron con ella en la mesa a hacerle compañía.

- Alice, - la llamó Bella de pronto – había pensando que si no tenías nada que hacer, podías ayudarme a colocar mi vestidor. – comentó de forma natural.

Alice abrió los ojos como platos… seguido de una sonrisa que le cruzó el rostro de oreja a oreja.

El resto miraba de hito en hito entre la chica y Alice, perplejos.

- Claro… por supuesto, será un placer – le dijo sonriendo. Pero en el fondo, estaba tremendamente feliz por ver que Bella, poco a poco, iba relacionándose más con la familia.

- Es que bueno… he estado echándole un ojo y si no te importa, quería hacer algunos cambios en la distribución. – le comentó muy natural Bella.

Aunque el ofrecerle a Alice que la ayudara era una vil artimaña para sonsacarle información sobre Edward… en el fondo debía reconocer que se sentía fascinada por Alice. Su alegría permanente, su humor risueño, su carácter divertido y su pasión por las compras, la hacían ser la amiga perfecta… a excepción de que ella, era una vampira.

Hecho, que poco a poco, en pasitos lentos, iba perdiendo posiciones en su lista de importancias.

Como cada mañana, Bella quiso recoger y fregar los platos de su desayuno, y como cada mañana, Esme se negó en rotundo.

- Isabella, para mí, es un placer atenderte… todavía no lo acabas de comprender, verdad? – le dijo dulcemente Esme. – No quiero que te sientas como nuestra muñeca… pero eres nuestra niña. – la sonrisa de Esme se agrandó hasta lo imposible. – Nosotros podemos cuidarnos perfectamente… pero tú… tú eres delicada, frágil… necesitas cuidados y atenciones que a mí, me encanta darte… bueno, a mí y a todos, por supuesto.

Todos los presentes asintieron a las palabras de la matriarca. Incluso Edward cabeceó ligeramente apoyando lo dicho por su madre.

- Bueno… gracias… - contesto una sonrojada Bella – Me cuidáis muy bien, en serio. Jamás me había sentido tan atendida. Sois todo un ejemplo de familia… muchos humanos deberían aprender de vosotros. – dijo sincera.

Esme se acercó, y no pudiendo reprimir el impulso por las palabras de Bella, le acarició la mano con ternura, mirándola de igual manera.

Bella por su parte, no apartó la mano ni hizo ningún movimiento que diera a entender que la acción de Esme la había incomodado. Por el contrario, Bella, al sentir la mano de la vampira sobre la suya con tanto cariño, apoyó su otra mano acariciando levemente la de Esme.

Fue un momento intenso. Mágico para todos, pero en especial para Esme. Veía como Bella, su niñita… iba adquiriendo confianza con ella y eso la hacía tremendamente feliz.

Después del momento tan bonito, Bella llamó la atención de Alice para comenzar tanto con su plan de saqueo de información, como de cambiar el vestidor… y por qué no? De acercarse más a Alice.

Cosa que las dos, estaban deseando.

Mientras iban reordenando el grandioso vestidor de Bella, las dos chicas iban contándose cosas.

- Isabella… por qué no me cuentas más sobre ti? – le preguntó en un momento dado Alice. – Cuéntame qué vida llevabas en la universidad.

- Bueno… mi vida era… bastante perfecta, diría yo. – Bella sonrió con nostalgia – Era una gran estudiante, tengo que agradecer haber nacido con una capacitada mente – sonrió orgullosa de sí misma – Tenía varios amigos, y muchísimos conocidos… Aunque todavía no había hecho ninguna amistad íntima… soy bastante escogida para eso – Bella no estaba preparada para hablarle a Alice de su "don"… aunque quien mejor que ella para entenderla? – Era una chica presumida, pero en su justa medida… algo parecido a ti. – le dijo sonriendo hacía la vampira – Iba de compras a menudo, y cada vez que había una fiesta especial, me gustaba comprarme un modelito nuevo – Bella sonrió, casi echándose a reír.

- Vaya… pues sí; si nos parecemos, jaja – rió Alice. – Nos llevaremos muuuuy bien – las dos se miraron y se echaron a reír.

Bella siguió relatándole su vida universitaria. Le contó que gracias a la herencia de sus padres, ella no tenía problemas económicos. Lo cual, le facilitaba mucho la vida.

Que le encantaba asistir a fiestas y bueno… coquetear con los chicos.

- A sí? Eres una rompecorazones? – la picó Alice sonriendo con picardía.

Aunque no fue su intención inicial sonsacarle información privada a Bella, este tema a Alice le interesaba… o más bien, sabía a quién le interesaría saber de la vida romántica de la chica. Por supuesto, a Edward.

- Bueno… no creo que sea tanto como eso, pero bueno, la verdad es que siempre he tenido varios pretendientes a mi alrededor. – confesó Bella sonrojada.

- No me extraña ni lo más mínimo. Eres una chica preciosa… - la aduló Alice – Posees una belleza deslumbrante, en serio. – le dijo ella sonriente pero seria y convencida.

- No me gusta la gente vanidosa, pero he de reconocer que la naturaleza no se ha portado nada mal conmigo – Bella sonrió, alzando sus cejas.

- No… nada mal. – le contestó Alice afirmando con su cabeza.

Siguieron con su tarea, mientras Alice le contaba algo sobre su vida, mientras Bella, la escuchaba atenta.

Poco a poco, Alice fue hablándole de la familia, y ahí, Bella vio su filón. Su escusa perfecta para preguntar sobre Edward.

- Alice… vosotros, los vampiros… - a Bella aun le costaba pronunciar esa palabra en alto. – podéis acercaros a un humano… de forma… más íntima? – Bella no levantó la cabeza del suelo mientras formulaba la pregunta. Estaba muerta de vergüenza por si Alice se daba cuenta de por dónde iba.

Cosa que así fue, ya que Alice se echó a reír.

- Te ha impactado lo que te hemos dicho sobre tu menstruación, verdad? – Alice se acercó a Bella, la cual estaba roja como un tomate. – No debes estar preocupada… los chicos se irán esos días… y tampoco debes sentirte mal. Harán una expedición de caza más larga de lo habitual. Aprovecharan para perderse por ahí esos cuatro días. – le explicó Alice tranquilamente.

- Ok… - contestó Bella no muy convencida.

- O… lo que te preocupa es lo de Edward? – ahí Alice, estuvo muy, muy certera.

El corazón de Bella empezó a retumbar por todo el vestidor igual que una manada de caballos al trote, y su saliva pasaba a través de su garganta con dificultad.

Alice tuvo que aguantar la risa.

- Tranquila Bella… Edward no está en casa. Solo estamos tú y yo, y Esme en el jardín. – le informó para la tranquilidad de la humana.

El resto de la familia, se había ido al bosque a pasar un rato con sus amigos los lobos Quileuttes, los cuales, previamente avisados, no se habían dejado ver por la casa Cullen.

Esperarían a que Bella estuviera algo más tranquila e integrada en la familia antes de presentarla.

- Edward aun no ha encontrado a su pareja, por lo que se dedica a tener aventuras con chicas, sobre todo humanas. Él tuvo una vez una experiencia desastrosa con una de esas chicas… y desde entonces, no busca nada más. – le relató de forma concisa.

- Ah… bueno, entonces sí. Sí podéis acercaros de "esa" forma a los humanos – la pregunta no respondida anteriormente, quedo revelada.

- Sí… claro que podemos. Pero para llegar a ese punto, el vampiro o vampira, debe tener un gran autodominio de sí mismo. Tanto en el tema de la sangre, como de su fuerza. – Bella frunció el ceño, comprendiendo a medias – Puedo preguntarte algo personal e íntimo?

- Sí Alice… Soy virgen – ambas se miraron unos instantes, hasta que rompieron a reír. – Eso responde a porqué no lo entiendes, jaja! – reía Alice.

Alice le explicó a Bella lo fuerte de las experiencias sexuales. Sí para un humano eran imponentes, para un vampiro era algo tremendo. Y más, si es con tu pareja. Con la persona que amaras por el resto de tu eternidad.

- Y si tu pareja, es aun humana, la tentación de su sangre en esos momentos… es fortísima. El éxtasis del momento, las sensaciones que te embargan… pueden hacerte perder la cabeza por un segundo… el cual te sobra para que sea demasiado tarde. – le relató la vampira ante la cara de atención total de Bella. – Y otra cosa que hay que tener muy en cuenta, es la fuerza. Si nos pasamos lo más mínimo, podríamos matar a ese humano sin casi darnos cuenta.

Siguieron con el tema durante largo rato, hasta que Bella, volvió a la carga con Edward. Su curiosidad, no estaba ni por asomo saciada. Al contrario.

- Entonces Edward… - Alice volvió a sonreír con picardía – tiene ese autodominio del que hablas? – aunque Bella quiso preguntarlo de forma natural, los sentidos desarrollados de Alice la hicieron ver, lo cuan interesada que estaba Bella por su hermano. Cosa que le agradó sobremanera.

- Sí… por eso me parece tan raro que tú le tengas tanto miedo… Él jamás te tocaría un solo pelo. – la mirada de Alice, ahora, perdió toda la risa. Estaba hablándole muy en serio.

- No le tengo miedo… bueno, un cierto temor… puede. Pero miedo no. – Bella contestó demasiado rápido, dándole a entender a su nueva confidente, que escondía algo bajo ese caparazón. Así que esperó a que Bella siguiera – A veces me mira de una forma… parece que quiera entrar dentro de mi alma… me deja sin respiración. Es tan intensa, tan potente su forma de mirarme… Pero otras veces es un auténtico imbécil… y sobre todo, un prepotente. – Aunque ahora Bella entendía por qué Edward podía permitirse ser así. Poseía un dominio increíble, y él era conocedor de él. Pero a ella, la miraba como con… hambre, y no sabía cómo sentirse en esos momentos.

- Es bueno saberlo… seguro que a él le gustara estar al tanto de eso. – le contestó aguantando otra vez la risa, debido a la cara de disgusto de la chica.

- Alice… no le contarás… - se lamentó Bella, pero Alice la interrumpió.

- No… no hace falta… tú misma se lo acabas de decir… verdad Edward? – Alice elevó un poco su tono de voz.

La cara de Bella era un poema. Estaba de todos los colores posibles y su corazón volvía a martillear bajo su pecho de forma casi hasta dolorosa.

- Hace un momento que acaban de volver… la verdad es que no me había enterado de su regreso. Pero Edward es un poco escandaloso moviéndose por su habitación – decía Alice aguantando la risa.

- Oh… Alice… - se lamentó Bella tapándose la cara con las manos.

En ese momento, Alice visionó a Bella, reproduciéndolo en su cabeza, para que Edward, el cual estaba en su habitación escuchando atento todo lo que hablaban, pudiera ver la reacción de la chica. La cual era más que adorable.

- Chicas, cómo vais? – preguntó Esme apareciendo en el vestidor.

Esme sonrió feliz al contemplar la escena: Las dos estaban en el suelo sentadas, una junto a la otra, como dos amigas… como cerca de ser, dos hermanas.

- Bueno… creo que hemos acabado, no? – preguntó Alice mirando hacía Bella – O quieres cambiar algo más? – Bella meneó la cabeza negando.

En estos momentos, tenía un nudo enorme en la garganta que le oprimía las cuerdas vocales impidiéndole hablar.

Qué habría escuchado Edward? Habría interpretado su curiosidad como algo más?... Cómo lo que realmente era? Que ella se sentía atraída hacía él de forma antinatural?

Igual que si estuvieran atados por cadenas… y él, cuando la miraba de esa forma penetrante, sensual y atrayente, tirara de esa cadena haciéndola acercarse de forma irremediable.

- La comida ya está lista querida. – comentó Esme mientras miraba la nueva distribución del vestidor.

- Vale… me doy una ducha, me visto – ya que seguía en pijama – y bajo a comer, ok? – le contestó la chica con una sonrisa.

- Claro… te esperamos abajo. – dicho lo cual, las dos desaparecieron dándole intimidad a Bella.

Bella se metió en la ducha… intranquila, nerviosa por verse las caras con Edward. Las preguntas anteriormente formuladas en su cabecita, volvían a ella de forma brutal, no encontrando respuesta a ninguna.

Pero no iba a volver a encerrarse en su habitación. Eso no haría más que confirmar que ella sentía algo por Edward… si es que era el caso de que hubiera interpretado eso.

Una vez lista, se arregló el pelo, se vistió y bajó a comer, con paso vacilante. Retrasando el momento.

En la habitación de abajo, Edward estaba frenético.

Qué significaban las palabras de Bella? Y ese tono a la defensiva?

Sería que Bella sentía algo por él? Era muy normal en los humanos usar esa táctica cuando alguien les atraía. Pero… Bella irradiaba demasiada hostilidad hacia su persona… Tanta era su fachada? No… Edward se intentaba auto convencer de que lo que realmente sentía Bella por él era eso… Hostilidad.

Cuando la sintió vestirse, bajó hacía la cocina. No le daría el gusto de quedarse escondido en su habitación como una rata. Bajaría y ella lo vería. Quería ver la reacción de su cuerpo, de su cara… de su forma de mirarlo por sí mismo.

Estaba convencido de que era masoquismo… pero la fuerte atracción que esa chica ejercía en él, le hacía cometer actos como este, no haciendo otra cosa que hacerle daño.

- ¿Daño? - Se preguntó a sí mismo. Ese era un sentimiento que, desde lo que había pasado con Carlota, no había vuelto a sentir jamás. Había bloqueado todo sentimiento hacía los demás… que no fueran su familia, por supuesto. Pero Bella… su dulce Bella… había conseguido traspasar todas y cada una de sus barreras.

-¿Mi Bella? – Desde cuando era "su" Bella?

Todos estaban en la cocina esperando por Bella. Alice les había contado mientras ella se preparaba, que habían estado hablando. Que estaban estrechando lazos.

Aunque Alice, muy discreta, se calló las preguntas de Bella sobre Edward. Esas, solo las conocía el propio interesado, ya que ella, le había dejado acceso libre a su mente para que él mismo viera a Bella mientras hablaban sobre él.

- Ya baja – anunció Emmet.

- Sí pero… con paso vacilante. Es raro, ya que tu y ella habéis estado hablando tan bien juntas… - Preguntó Carlisle, meditabundo, dirigiéndose hacía Alice.

- Pues hasta hace un momento ella estaba bien… Bueno, tal vez será porque cuando estábamos hablando le dije que todos habían vuelto y que nos escuchaban – Alice no mintió; simplemente omitió verdades.

- Bueno, le costará habituarse a la falta total de intimidad – contestó Rose seria – sobre todo siendo humana. El saber que siete vampiros están sintiéndote hacer de todo… sobre todo en los momentos más íntimos en el lavabo – sonrió la vampira.

Por supuesto lo que peor llevaba Bella de sus sentidos era precisamente eso: sus momentos en el baño. Ellos podían oírla hacer de todo. Ducharse, lavarse los dientes, vestirse… usar el inodoro…

Al fin, después de casi cinco minutos, Bella hizo acto de presencia en la cocina. Entró con la cabeza alta y sonriente. Pero su pose tensa no pasaría desapercibida ni para un humano.

Aunque intentaba alzar la cara, se notaba que hacía esfuerzos por no agacharla, estaba ligeramente sonrojada y su sonrisa se notaba forzada.

- Hola – saludó. Incluso su voz no era del todo normal.

- Hola. – saludaron todos a coro.

- Lo habéis practicado o os a salido solo? – preguntó ella sonriendo de forma genuina; auténtica.

- Anda… ven y siéntate a comer… Toda una mañana colocando ropa con Alice ha debido de ser agotadora – le sonrió Jasper.

- Pues la verdad es que no. – Ante su contestación, Alice sonrió y Jasper se quedó asombrado. – Lo hemos pasado bien, verdad?

- Claro. Pero hay que rellenarlo… hay demasiados huecos vacios. – le respondió la vampira sonriéndola. – Se me ocurre que podríamos pasar un día en Seattle, o en Washington… o donde sea… de compras! Qué te parece la idea Isabella? – le preguntó Alice con la cara iluminada ante la idea.

- Sí? Podemos? – Bella se sintió de pronto feliz.

No sabía cómo, había llegado a la conclusión de que iba a tener que pasarse el año encerrada en aquella casa. Y saber de golpe que no iba a ser así, y que incluso pasarían una tarde entera de compras era lo más.

- Claro que podemos – contestó Alice extrañada por la pregunta – Por qué no íbamos a poder? – Bella se encogió de hombros.

- Que pensabas que íbamos a dejarte aquí encerrada el año entero? – le preguntó Carlisle sonriendo ya que sabía perfectamente que Bella había llegado a esa conclusión. – Estábamos esperando a proponerte planes hasta que estuvieras más integrada en casa; con la familia.

- Dónde te gustaría ir? – le preguntó Rose encantada con la idea también.

- No hay límites… esos, en todo caso los pones tú. – agregó Emmet sonriente. A él también le hacía ilusión el pasar un día entero por ahí con Bella.

- Pues no sé… hay un millón de sitios donde ir… - Bella se quedó pensativa durante un rato, mientras los demás esperaban a que ella decidiera el sitio.

Entonces Alice vio en la mente de Bella el sitio elegido por esta: Los Ángeles. Realmente era una elección grandiosa, pero para ello, tendría que estar muy atenta a un día que no hubiera sol, y eso en los Ángeles era casi imposible. Tanto como que en Forks se fueran las nubes completamente.

- Con sol no puede ser… Debes buscar un destino un poquito más nublado – le dijo Alice sonriéndole con pena.

- Ah…! – Otra curiosidad: Sol no… Por qué? – Bueno… otro sitio que me gustaría conocer y que debe ser magnífico es Nueva York. Qué te parece ese? – preguntó de forma tímida.

- Ese es perfecto. Te encantará Nueva York, es un sito genial. Aunque solo en un día… no nos dará tiempo a mucho. – Alice se quedó apenada. Bella era humana y no tenía el mismo aguante que ellos.

- Bueno… y quien dice que tengamos que estar solo un día? – comentó Carlisle de forma interesante.

- Siii! – Exclamó Alice viendo los planes de su padre – Por supuesto…! Pasaremos unos días allí; así nos dará tiempo a que Isabella conozca lo mejor de Nueva York.

Todos estaban pletóricos con la idea del viaje, y aun más viendo a Bella tan ilusionada con el plan.

Día a día, estaban conociendo a una Bella mucho más integrada y abierta… y el carácter de la chica, los fascinaba.

El día fue transcurriendo con normalidad. Cada cual se fue a sus tareas, mientras Bella se sumergía en su cuarto a enredar con internet.

Aunque se encontraba más cómoda, aun le costaba pasar tiempo de ocio entre ellos. Y eso que los vampiros, intentaban controlar su naturaleza delante de Bella ya que sabían que se sentía algo incómoda viéndolos moverse de esa forma tan poco natural.

Mientras Bella estaba entretenida con su ordenador, en el jardín, siete vampiros se reunían.

- Creéis que alguna vez se relacionará con nosotros? – preguntó meditabundo Emmet.

- Pues claro! – contestó una animada Alice – Simplemente hay que darle tiempo… pensar que en poco más de dos semanas, su vida… bueno, no ha cambiado, sino que ha dejado de existir para pasar a convivir con siete vampiros.

- Sí, realmente es algo que impresionaría y angustiaría a cualquiera – contestó Carlisle apenado.

- Sí… yo también opino que debes seguir actuando con ella como hasta ahora… Aprovechando cualquier mínimo indicio de confianza que nos otorgue… pero sin pasarnos para no asustarla. – intervino Jasper.

Siguieron con la conversación durante un largo rato.

Edward, suponiendo donde podría acabar desviándose la conversación… O sea, en él, fue retirándose discretamente. Pero no fue lo suficientemente discreto para Rose, la cual llevaba rato observándolo, ansiosa por intervenir y cambiar… "ligeramente" el tema.

- Edward – lo llamó haciéndolo parar de golpe en su huida – Espera… quisiera comentar algo y tú, eres protagonista. – comentó ella fingiendo normalidad. Pero su tono de voz, la delataba vilmente.

- Dime – Edward intentó mostrar la misma naturalidad que su hermana, consiguiendo exactamente lo mismo que ella.

- Quisiera preguntarte que es lo que os traéis entre manos la humana y tú. – Rose, como siempre directa al grano; sin rodeos.

- Qué nos traemos? Nada – contesto fingiendo una normalidad que no poseía.

- Nada? Pues vaya! – Rose meneó su melena de forma presumida, y volvió a la carga – Me he fijado en la forma que tenéis de miraros… bueno, más bien, de devoraros la chica y tú. Pero lo más gracioso de todo, es que cuando lo hacéis de forma directa, vuestras miradas cambian y pasan a ser de indiferencia u hostilidad absoluta… Te importaría explicarnos que es lo que pasa? – preguntó ella alzando ambas cejas.

- Si… la verdad es que yo también me he fijado… - resaltó Emmet – pero no quería ser el primero en comentarlo.

- La verdad es que también yo he notado tu hostilidad hacía Isabella, Edward… y no me parece bien que te muestres tan indiferente con ella… - Esme también vio la oportunidad de hablar, y así lo hizo – Ten en cuenta por todo lo que está pasando y todos nos estamos esforzando para su comodidad e integración en la familia… Todos, menos tú. – su tono era de claro reproche.

Esme se había encariñado con la chica de forma asombrosa en los pocos días que llevaba en su vida. Y Bella, favorecía ese sentimiento en Esme, ya que la veía de forma maternal, haciéndola sentir agusto en compañía de la matriarca vampira.

Alice y Jasper se lanzaron sendas miradas de complicidad y entendimiento. Todos estaban esforzándose en hacérselo más fácil a la humana… y como bien había dicho Esme… todos menos Edward; y ahora tocaba que él aguantara el chaparrón de reproches.

- No me pasa nada con esa chica… Simplemente es que ella está dispuesta en todo momento a fastidiarme… Eso es todo – respondió Edward intentando excusarse.

- Pues a mí me parece que hay más – volvió a la carga Rosalie.

- Pues no. No hay nada más, Rosalie. No quieras ver, donde no hay nada. – contestó él tajante.

- A ver… todos estamos comprobando el carácter que tiene la chica – Alice vio el momento de intervenir y salvar a su hermano – y para nada es fácil; y teniendo en cuenta el de Edward… pues ahí tenéis la solución. Los dos se parecen demasiado – Alice sonrió de forma genuina, ante la mirada perspicaz de Rose.

- Simplemente quiero que este puñetero año pase de una vez y volver a nuestras vidas… Ella simplemente es una anécdota en nuestra eternidad. – contestó Edward de forma defensiva.

- En serio que solo es eso, hijo? – preguntó Carlisle fijando su mirada en los ojos de Edward, el cual se sintió de pronto acorralado.

Carlisle y Edward siempre tuvieron una conexión especial. No llegando al punto de la que existía entre Edward y Alice… simplemente era distinta.

Y como buen conocedor del carácter de su hijo, Carlisle, el cual también se había fijado en la extraña relación que estaba forjándose entre él y la chica, observó a Edward, quedándose sus miradas fijas el uno en el otro; haciéndole entender que sabía que algo pasaba.

Edward, sintiéndose tan tenso y en cierta manera, "pillado", salió de la casa de malas formas… Casi hasta gruñendo.

- Aquí hay gato encerrado – dijo Rose frunciendo los labios y el entrecejo. – Estoy segura. Alice… tú no has visto nada? – le preguntó de forma directa.

- Bueno… no he vista nada claro, ya que su don bloquea al mío… lo que sí que he visto, es que ella será uno de los nuestros.

Todos se quedaron estáticos ante tal tamaña noticia; pero en sus rostros podía verse una sonrisa complaciente.

- Al finalizar el año… ella será una vampira. No morirá a manos de Aro… Aunque todavía no está claro del todo que se quede con nosotros… pero hay un porcentaje bastante elevado para que eso ocurra. – dijo Alice tajante.

- Eso es maravilloso… pues entonces, en nuestra mano está que ella quiera quedarse con nosotros, no? – preguntó dubitativa Esme.

- Bueno… pero ahora no hay que atosigarla… ni agobiarnos nosotros con esto – resolvió Carlisle – Debemos dejar que los acontecimientos fluyan libremente.

- Sí, estoy completamente de acuerdo con eso – apoyo Jasper – ella se siente segura entre nosotros… aunque no lo demuestre. Sabe que no le haremos nada, aunque no quiera reconocerlo abiertamente. Pero aun se siente… extraña, en nuestra presencia. Debemos darle tiempo… que nos conozca, que nos comprenda; día a día… con calma. – contestó seguro Jasper.

Aunque muy sutilmente Jasper y Alice desviaron el tema de la atención de Edward, Rose no se quedó demasiado conforme, aunque desistió de seguir por ese camino.

Sabía que si algo pasaba entre su hermano y la humana, se acabaría sabiendo; así que prefirió no agobiarse con el tema, ya que si no, acabaría por desesperar a Edward y desatar su endemoniado genio; y lo que menos les convenía ahora, es que Isabella los viera en estado puro. Viendo la fiereza que poseían los vampiros.

Aquí teneis otro capitulo, Gracias a bea, Angie Cullen Hale, PameHaleMcCarthyCullen, sisi , ano, almalaura , beakis , hildiux , katycullenPattinson , vanezhittacullen2 , por seguir la historia y tomarse su tiempo en dejar un reviews , gracias a las nuevas lectoras y a esas que se han animado a dejar un reviews , tambien gracias a todos aquellos que siguen la historia aunque no dejen reviews y les animo a que comenten.

Besos

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