Aclaración: Shingeki no Kyojin no me pertenece, es de su creador "Hajime Isayama". Solo me encargo de crear la historia de mi fanfic sin lucros de su magistral obra.

"Enseñanza de vida"

Siempre se ha dicho que la vida no es un lugar de rosas como muchos creen en sus primeros años de existencia, y eso incluía también en las posiciones sociales, pobre o rico, nadie podía cambiar su destino de raíz, mas eso no quería decir que no pudieran desprenderse de ellas.

¡Todos tenemos derecho a escoger nuestro futuro!

Una familia amorosa, un hogar acogedor, y amigos cercanos que te aprecien. Esas pequeñas cosas que nos genera la completa felicidad, también se puede volver en nuestra terrible desesperación. ¿Por qué el fuerte arrebata lo más querido del débil? ¿Acaso podrá haber igualdad entre toda la humanidad y llevar a este mundo en una verdadera utopía?

¡Luchemos hasta lograr nuestra preciada libertad!

Cada persona tiene diferente aspecto en raza y diferente opinión sobre la importancia de vivir. Muchos creen que la vida perfecta es a base de tener suerte en su nacimiento, pues lo más desafortunados terminan viviendo en la miseria. Esa suposición de la fortuna era realmente estúpida y absurda. Nadie tiene la mejor suerte que otros, todos podemos ser mejores si luchamos y entregamos nuestro corazón para abrirnos paso a nuestros sueños.

¡Somos especiales porque nacimos en este mundo!

Los niños del orfanato se encontraban sentados en el suave pasto escuchando atentamente las palabras de Eren, quien relataba parte de su pasado, un pasado oscuro que lo ayudo a esforzarse y mejorar para cumplir con sus objetivos, omitiendo por supuesto algunos sucesos relacionados con los titanes, ahora que este sabía que era su propia gente Eldiana transformada en forma de castigo por los Marleyanos.

Cuando terminó de relatar su biografía, enseguida los niños se le acercaron, sonrientes y emocionados, haciéndole cada clase de pregunta curiosa sobre su experiencia como soldado y lo maravilloso que es el mundo exterior.

Sin embargo, la aparición de la Reina cesó el bullicio de los menores.

—¡Niños! Ya es hora de que vayan a comer —dijo en un tono autoritario pero gentil—. En la siguiente visita podrán hacerle más preguntas.

Los infantes la obedecieron y pasaron a retirarse a pasos lentos hasta el establo donde se encontraba el dichoso comedor.

—¡Nos vemos, héroe Titán! —dijeron todos los menores en unísono.

—¡Y no se olviden de primero lavarse las manos! —dio su último aviso antes de verlos adentrarse al interior del lugar.

De pronto Eren se acercó a unos centímetros de Historia.

—Realmente te has vuelto su madre —fue lo primero que pensó al verla.

—N-No exageres tanto —tartamudeó, avergonzada y con un ligero sonrojo en sus mejillas. A veces odiaba que el soldado fuera tan directo—. Sólo estoy cumpliendo con mi deber como su protectora y lograr ayudarlos a ir en el camino correcto. Además, yo no creo poder compararme a una madre genuina.

—Pues yo no pienso lo mismo —le dijo con una voz tan natural—. La manera en que los cuidas con mucho empeño y cariño, y les enseñas a leer y escribir; me hacen recordar a las cosas que tuve hace años —pasó a mirarla a la cara teniendo un sentimiento de nostalgia—. De alguna forma me recuerdas a mi propia madre.

—¿Eh? —Historia estuvo un impactada por sus palabras—. Lo dices en serio.

—Sí —afirmó de inmediato.

Una pequeña sonrisa adornó los labios de la Reina. Aunque no lo admitiera tan abiertamente a él, ella apreciaba tener su compañía en cada oportunidad que tenían de reencontrarse.

—Gracias Eren.

F I N