El cerezo que florece

A dos meses de haber iniciado su entrenamiento con Gai sensei, Naruko y Sakura han aumentado su uso de Taijutsu y la puntería a manos de Tenten, pero el objetivo principal por el que comenzaron a entrenar aún no se ha mostrado del todo. Y tras tanto, el sensei ha llegado a una solución.

-Bien, chicas. Después de dos meses de arduo y duro entrenamiento, les puedo decir que ya casi ha terminado su entrenamiento. Sólo falta explotar al máximo su chacra y desarrollar un jutsu que les pueda ayudar. A partir de mañana trabajaremos en el jutsu que he planeado para ustedes.

-Desde mañana, ¿Por qué no ahora? –Dijo Naruko

-Por que ya deben estar cansadas. Si no eres tú, es Sakura.

Sakura ya estaba a punto de caer dormida de pie. El esfuerzo librado por ambas tratando de derrotar en un duelo a Neji y Lee al mismo tiempo fue demasiado para ella.

-Por favor, Naruko, necesito un descanso.

-Bien, Sakura. Vamos a casa, que creo que estás por caerte a pedazos. Gracias por todo, Gai-sensei.

-No lo olviden. Mañana les enseñaré a usar ese nuevo jutsu. A las dos. Así que no falten.

-Aquí estaremos, o lo que quede de nosotras.

Sakura se la pasó bostezando la mayor parte del camino. Sus ojos le pesaban en su totalidad y su cuerpo comenzaba a desmoronarse por completo.

-Sakura, sube. –Le ordenó Naruko a la dama pelirosa hincándose para ofrecerle la espalda.

-No, Naru. Yo puedo sola con mi alma.

-No es una sugerencia. Es una orden. Sube y déjame llevarte al departamento.

Sakura lo pensó un momento y se desmoronó en la espalda de Naruko. Aún despierta, ella agradeció esa atención hacia con ella.

-Gracias, Naruto. –Le dijo al oído como un susurro que estremeció a la dama.

-No hay de qué.

Unos instantes más adelante, Sakura se quedó profundamente dormida. A unos cuantos pasos del apartamento, Naruko se encontró en su camino con el Némesis de su relación con Sakura. Sasuke estaba respaldado en un muro del complejo departamental donde vivían ambas damas. Con el Kunai de Naruko en manos, Sasuke se acercó a donde Naruko. Ella estaba indefensa, sin poder dejar a Sakura en algún sitio seguro. Por lo mismo, ella intentó pasar sin darle un poco de atención. Cosa que Sasuke no permitió en lo más mínimo.

-Parece que tu estirpe no puede entender que con los Uchiha nadie debe meterse.

-No quiero problemas contigo ahora, Sasuke. Déjame recostar a Sakura en su cama y en un momento bajo a hablar contigo o pelear. Me da lo mismo.

-No es necesario, Naruko. Vengo a devolverte esta obra de arte. ¿Lo hiciste tú?

-Sakura es mejor con las piezas de arte que yo. Ella diseñó todas, y yo sólo las armé.

-Si, como sea. Escucha, personas como tú son mejores tenerlas como aliadas que como enemigas. ¿Qué dices? ¿Tregua?

-Si, por qué no. Pero debo advertirte que si vuelves a meterte con mi familia, no habrá lugar en la tierra donde puedas ocultarte de mí. Ahora, en verdad necesito recostar a la pobre de Sakura.

-Claro. Permíteme…

-Aléjate, Uchiha. No te necesitamos para esto.

-Como sea, nos falta un integrante en nuestro equipo. –Sasuke comenzó a caminar todo el camino con Naruko hasta el departamento de Sakura. –Naruto ya no está y Sakura necesita ser protegida en caso de una misión. ¿Te nos unes?

-Desde cuando te ha importado tu equipo, Sasuke. Si tenemos un equipo de genins, se trata del equipo de Lee, Neji y Tenten. Al menos ellos si se preocupan por el equipo.

-No puedo aceptar un no. Ahora he regresado a quedarme, y necesito de su ayuda…

-Sakura te necesitó también, hace mucho tiempo. Pero tú no te inmutaste a abandonarla en una banca en un camino, sin conocimiento. Perdóname, Sasuke, pero ese no es el espíritu de equipo que necesitamos en este momento. –Naruko usó uno de sus brazos para abrir una puerta en su camino y continuó sola en el apartamento. –Si me permites, a partir de aquí, estás limitado, Sasuke. Y deja de molestar a Sakura, o te las verás conmigo.

-¿Y qué quieres que haga, si la muy inocente no entiende que no quiero nada con ella?

-No lo sé, agradece que a ti si te quiera de esa forma. A mi nadie me ha querido, y supongo que nadie me querrá de la forma en que ella te ama. Así que se agradecido, de menos. Y hasta pronto.

Naruko cerró la puerta de golpe, atropellando casi el rostro de Sasuke. Ya dentro, Naruko se desplomó de rodillas en el suelo, victima del dolor y el cansancio. En verdad no soportaba la forma en que Sasuke trataba a Sakura, de una forma tan vaga y desinteresada. Ese dolor de saber que Sakura le amaba de una forma tan ciega, sin importar el cómo la trataran. Si él fuera el amado, eso no sucedería, jamás.

Cuando intentaba levantarse otra vez, ella despertó. Se sentía cansada y aporreada, pero al notarse casi en el suelo, volvió su mirada hacia Naruko, que yacía hincada en el suelo.

-¡Naruto! Permíteme, yo…

-No te molestes. Es solo que me tropecé con mis pies. Ya me levanto.

-No, Naruto. Permíteme ayudarte a levantarte.

Sakura desmontó a Naruko y le ayudó a levantarse. La rubia no permitió que la mirase a los ojos para que no notara su llanto reciente.

-¿Qué sucedió?

-Me duele un poco la rodilla. Pero no es nada. Será mejor que te recuestes en la cama, que con la aporreada que nos dieron…

Sakura no dejó que Naruko continuara con sus palabras. Ella misma, con sus manos, le hizo elevar la mirada y notó el reciente llanto de la joven. Por alguna razón, creía saber la razón de su dolor, pero decidió callar. En lugar de preguntarle el motivo, ella dejó pasar el momento y comenzó a limpiarle las lágrimas con un pañuelo.

-Parece que en verdad te dolió. Será mejor que…

-Sakura… tu… ¿En verdad amas a Sasuke?

-¿Pero que dices, Naruto? Sasuke es solo un amigo que aprecio. Tanto como a ti.

-Solo responde a la pregunta, Sakura. ¿Lo… Ama…?

Antes de terminar esa pregunta, Naruko se quedó dormida. Sakura le atrapó antes de que cayera al suelo. Sin más que hacer, y después de semejante salvada, Sakura le recostó en su cama. Le desvistió hasta dejarle solo la ropa interior y lo arropó con las sabanas. Después de ella, Sakura hizo lo mismo. Se quedó a un lado de Naruko, observándola frente a frente. Aún después de todo ese tiempo, podía ver a Naruto en el rostro de Naruko. Sobre todo cuando estaba determinado a entrenar hasta excederse al máximo. Era el mismo después de poco más de tres meses. Y sin embargo, ahora se portaba más maduro que antes.

-No puedo responderte eso en este momento, Naruto. Simplemente por que ya no lo sé. Estos últimos días, entrenando los dos juntos he comenzado a... ¿Eh?

Por un momento, Sakura había jurado haber visto el verdadero rostro de Naruto. Pero era cuestión de unos instantes. Ella inclusive no podía creer en lo que sus ojos le habían mostrado. Creía que era por el cansancio. Se arropó y se quedó dormida poco después. Pero en sus sueños, ella volvía a ver a Naruto tal como lo recordaba. Sonriéndole y subiéndole el humor, tal como lo recordaba, pero un tanto especial.

-Bien, Chicas. Tal como lo prometí, el día de hoy les enseñaré un nuevo jutsu, que funciona genial de forma individual y que funciona de maravilla cuando se unen dos personas tan unidas como ustedes. El nombre de esta técnica tiene mucho que ver contigo, Sakura. Esta técnica se llama Sakura saku no jutsu.

-Sakura Saku. –Dijeron Naruko y Sakura.

-Recordaran que el loto de la aldea de la hoja florece dos veces. En cambio el cerezo de la aldea florece cada que dos almas están unidas. Esta técnica les permitirá aumentar su flujo de chacra de una manera tan extrema, que ni siquiera Neji podría bloquear el flujo. Entonces, comencemos a desarrollarlo.

-De acuerdo. Y, ¿Qué se debe hacer, Gai-sensei?

-Primero, cada una de ustedes debe estar junto a la otra. Enlacen sus manos y sientan el chacra de la otra. Se supone que las dos deben ser muy unidas para que esto resulte.

-Bien, Naruko. Dame tu mano.

Al ver la mano de Sakura frente a ella, Naruko no pudo evitar sentirse un tanto a gusto consigo misma. Tomó su mano y mencionó:

-Ahora estamos más unidas. Ahora más que nunca.

-Si.

-Bien. Kakashi les enseñó a enfocar su chacra, cierto. Pues ahora piensen que su familiar es una extensión más de su cuerpo. Enfoquen y transmitan su chacra a la otra.

Sakura y Naruko intentaron eso, pero al primer intento, sólo consiguieron quemarse las manos. Al sentir el calor, las dos se soltaron al instante, siendo reprendidas por Gai sensei.

-No, no, no, no, no, no, no, no, no… no. Ustedes deben enfocar y trasladar su chacra, no lanzarlos. Intentemos otra vez. Sientan la mano de la de al lado como una extensión más de su ser. No es otra persona, es una parte más al final de su brazo.

Naruko le ofreció a Sakura su mano con una sonrisa pintada en su rostro. Con esta imagen, Sakura se sintió mejor. Tomó su mano y comenzó a concentrar su chacra. Sin embargo, una vez más las dos terminaron con una pequeña reacción negativa. Ahora era una especie de parálisis en la mano que les dejó unidas.

-No estoy seguro de que esto esté funcionando, Gai-sensei. –Dijo Sakura.

-No es verdad, está funcionando. Pero no creo que sea la suficiente unión. Veamos, debe haber algo que les separe. Algo así como un factor que les separe aunque sea un poco.

Sakura y Naruko entendieron lo que se interponía. Naruko estaba enamorada de Sakura, pero Sasuke estaba antes que ella en el corazón de Sakura, y Sakura siempre sentía celos de la forma en que se desenvuelve Naruko en todo lo que hace. Por el momento, ellas debían hacer un pacto con la otra.

-Creo que deberíamos dejarlo todo a un lado. –Dijo Naruko. –Por ahora, sólo importa nuestra unión. ¿De acuerdo?

-No solo por ahora. En cada uno de nuestras actividades, debemos ser las dos. Este es nuestro pacto: no más sentimentalismos tontos. ¿De acuerdo?

-No sé si pueda con eso, pero de acuerdo.

Ambas comenzaban a concentrar su chacra en las manos antes de que se unieran. Era tan intensa la energía, que todos comenzaron a ver que se mostraba en forma de un flujo azul y rosado, en Naruko y Sakura respectivamente. Cuando ambas unieron sus manos, era como si se llenaran de poder. Las dos resplandecían de color blanco, un chacra puro que Gai sensei jamás había visto antes. La verdad es que no veía un chacra tan puro desde…

-Es interesante. Jamás había visto una energía así en mi vida. Quizás lo más cercano que vi sería de parte de Minato Namikaze y Kushina Uzumaki.

-Ellos son…

-El cuarto Hokage y su mujer. Los padres de Naruto.

Naruko sentía una pequeña opresión en el pecho, debido a escuchar que la relación que tenían sus padres no era tan intensa como la unión entre Sakura y ella. Sin embargo, no había tiempo de sentir más. Pues Gai les dio una sorpresa.

-Bueno, llegó el momento de probar si esa unión es tan poderosa. Neji, quiero que lideres a tus compañeros y ataquen a Sakura y Naruko.

-En seguida, Sensei.

Y los tres se lanzaron al ataque. Ambas se separaron aún con el resplandor blanco rodeando su cuerpo. El Sakura Saku no jutsu es una técnica de fusión de chacra que les permite a los ejecutantes usar los jutsus del otro, pero con un poder mayor. Además, aumenta las habilidades físicas y mentales de ambos. El único problema es que no deben detenerse una vez que sus manos se separan. Esto no parecía un problema, pues mientras una se encargaba de Neji, la otra parecía jugar con Lee y Tenten. De hecho, en un principio, las dos tomaban esto como un juego. Ellas no se separaban mucho de la otra, cambiando sus rivales de vez en cuando para cambiar de rutina. Lo dicho, aunque Neji usara un bloqueo de Chacra, ellas se seguían moviendo haciendo círculos a su alrededor. Y cuando Lee trataba de usar su loto escondido, no podía atraparlas debido a la velocidad que tenían. Y las armas de Tenten nunca acertaron en ninguna. Cuando los tres comenzaron a cansarse, tanto Sakura como Naruko usaron el rasengan uniendo sus palmas derecha e izquierda respectivamente. Esa técnica formó una explosión blanca, que dejó inmóviles a los tres ninjas de Gai sensei. Cuando el resplandor terminó, Naruto y Sakura se sorprendieron de lo que habían hecho.

-Nosotras… acabamos con los tres alumnos de Gai Sensei. –Dijo Sakura un tanto impactada. –Y además, usé el Rasengan de Naru.

-Increíble. ¡De veras!

-¿De veras? –Dio Gai sensei.

-Lo siento. Creo que el tiempo con Naruto no fue en vano.

-En fin. El Sakura saku no jutsu es una técnica que le permite a ambos compartir tanto chacra como jutsus. Es por eso que Sakura pudo usar el Rasengan que Naruko aprendió de Naruto. Eso creo. Y les aumenta las habilidades. Pero hay un problema: sólo funciona cuando al menos una está en movimiento. Si ambas son derribadas, el jutsu se detiene y regresan a su estado normal. Es por eso que solo florece cuando ambas están unidas. Si alguna no esta unida con la otra, o están separadas por completo, la transferencia de Chacra es nula y sucede lo que ocurrió hace un momento. Así que ustedes, como familia, deben saber lo que hacen.

-Si, señor Gai sensei.

-Después de esto, creo que no nos necesitan más. Yo las saludo y espero que sean una gran pareja de batalla. Nos veremos en el futuro.

-Bien hecho por las dos. –Dijo Tenten.

-Les deseo suerte. –Dijo Neji.

-Gracias, chicos.

Las dos se retiraron de ese lugar, no sin antes mostrarle respetos al sensei y a sus compañeros. Se despidieron y tomaron rumbo a su casa. En cuanto ellas salieron, Lee comenzó a emocionarse por lo vivido hace unos minutos contra Naruko y Sakura.

-Wooooooooohooooooooo. Eso estuvo fabuloso. Ese jutsu deberíamos usarlo en alguna ocasión.

-El problema, Lee, es que no son tan unidos como ellas dos. Es por eso que no se me ocurrió siquiera enseñárselos.

-¿Qué lastima? Pero no pierdo esperanzas. Quizás en un futuro, pueda unirme con alguien mejor que ellas dos.

-No, no lo creo. Ellas dos tienen una unión más poderosa que la de una pareja tan unida como Minato y Kushina.

En el camino venían platicando fascinadas la una con la otra. Estaban un tanto excitadas por lo ocurrido ese día, el sentir el flujo de energía recorrer sus cuerpos con una intensidad envidiable.

-¡NO PUEDO CREER LO QUE PASÓ! ¿Te fijaste como derrotamos a los tres al mismo tiempo de un solo golpe? Neji jamás esperó tanto poder liberado en un solo movimiento. Fue fabuloso en verdad.

-Creo que es un buen movimiento. Así, las dos podemos encarar un problema mayor… juntas.

-Si, no habrá nada que nos pueda detener.

-Yo no creo eso.

Y al decir Naruko esto, ambas se detuvieron al encontrarse en el camino con Sasuke. Él parecía estarlas esperando a las dos desde hace tiempo. Pero en especial esperaba a una.

-Buenos días a las dos.

-¿Y desde cuando te muestras tan amable con la gente, Sasuke Uchiha?

-No comiences, Naru. ¡Hola Sasuke!

-En fin. Acabo de recibir un encargo del Hokage, una misión de espionaje. ¿Quieres venir?

-Por supuesto que sí, Sasuke. Solo déjame empacar lo indispensable y bajo en un momento…

-Tu no. Hablaba con Naruko.

-¿Conmigo?

-¿¡Con ella!

-Si necesito pelear con alguien, prefiero contar con la mejor peleadora de las Haruno de la aldea. Sakura no me servirá.

-¿POR QUÉ NO PUEDES SER AGRADECIDO CON LAS ATENCIONES QUE RECIBES DE MI PRIMA, BASURA SHINOBI?

-Porque prefiero llevarte a ti.

-Pues no acepto. Somos las dos o ninguna de nosotras.

-Oh, por favor. Ella ya puede cuidarse solita.

-Y tú también, ¿No es así?

-Escucha, no creo que haya una nueva misión en meses. Así que si no vienes conmigo, tendrás que apretar más el gasto con las dos. Imagina que Sakura necesita ese dinero para continuar alimentándose apropiadamente. No creo que debas pasar una oportunidad así. Piensa en ella y en ti.

Naruko se notaba pensativa. Era verdad que últimamente las misiones eran una especie en peligro de extinción en la aldea. Y los gastos de la aldea comenzaban a apretarse. Sakura necesitaba dinero. Y estaba a punto de aceptar… cuando…

-Lo siento, Sasuke. Pero mi prima ya te lo dijo. Somos las dos, o ninguna. Vamos, Naruko.

Sakura se llevó a Naruko tomándola de la mano, casi arrastrando con ella. Para cuando llegaron por fin a su apartamento, Naruko comenzó a recriminarla un poco.

-Creo que él tenía razón, Sakura. Si las misiones siguen escaseando, tendremos que apretarnos demasiado el cinturón para poder continuar adelante. No quiero que por mi culpa pases hambre.

-No importa ahora, Naruto. Quiero decirte que me pareció lindo que me defendieras otra vez frente de Sasuke. Pero es verdad. Ahora los dos somos más unidos que nunca. Y no dejaré que esa unión se interponga entre nosotras. Ahora, veamos si hay algo en la nevera para preparar.

Naruko se sentía un tanto una carga para Sakura. Debían encontrar una forma de conseguir dinero antes de que terminaran desayunándose la una a la otra. El trabajo de kunoichi tendría que esperar.

-Sakura, te propongo que trabajemos en otra cosa hasta que la crisis termine.

-¿Y que propones, Naruto?

-No lo sé. Debemos saber hacer algo las dos. Robarles a los ricos y dárselo a los pobres. O de cantineras…

-Todavía somos muy jóvenes para si quiera poder entrar en una cantina. Pero podemos ayudar en una cafetería, o un restaurante. Pero tendríamos que olvidar lo de los entrenamientos por un tiempo. ¿Crees poder con eso?

-¿Estás bromeando? Después de estos meses entrenando al máximo con Gai-sensei quiero olvidar que soy una kunoichi y convertirme en algo diferente. Quizás una linda mesera, o una camarera, o una chica edecán.

-Para ti es fácil decirlo. Tú posees un cuerpo mejor formado que el mío. Pero, no parece mala idea. A partir de mañana saldremos a la calle buscando un trabajo. Por ahora, tendremos que conformarnos con un poco de vegetales y caldo. No hay más.

-Espera.

Naruko comenzó a rebuscar un poco en la maleta que había traído de su apartamento hace un tiempo. Para encontrar algo que estaba guardado en su hogar hace mucho tiempo. Primero, sacó una especie de caja de madera. Después, una caja que parecía ser de joyería. Se puso enfrente de Sakura y le ofreció ambas cajas colocándoselas en sus manos.

-Estas son dos de mis pertenencias más valiosas. Esta caja de madera tiene algunos ahorros que me he tomado la delicadeza de guardar. Con estos ahorros quizás podamos salir adelante.

-Creo que es lo más sensato.

-Y la otra –Naruko suavizó un poco más la voz. –Esta caja tiene guardadas unas piezas de joyería que pertenecieron a mi madre.

-¿A... Kushina Uzumaki?

-Estoy segura que si las vendemos, recibiremos algo de dinero por ellas.

Sakura ni siquiera permitió que Naruko abriera la caja de joyería. De inmediato le arrebató la caja y la guardó de regreso en las maletas de la rubia. Después se regresó a donde guardaba sus cosas y sacó sus ahorros de vida. Naruko lo sabía, pues anteriormente había visto a Sakura guardar un poco de dinero en una bolsa de cuero, detrás de su ropa interior.

-No, Sakura. Ese dinero es para…

-Creo que mi matrimonio puede esperar. Además, no tengo planeado casarme pronto. Todavía no tengo un novio. Así que podemos gastar este fondo de emergencia y comer un poco más decentemente los próximos días. Estoy segura de que podemos surtir la despensa de dos meses por lo menos.

-No es necesario. Yo no como mucho…

-No vamos a vender un recuerdo de tu pasado para disfrutar de unos días del futuro. Así que, como la dueña de este apartamento, yo quiero comprar la despensa.

-Si, pero como el hombre del apartamento, yo voy a mantener esta casa con mi sangre, sudor y lagrimas.

-¿Quién te dijo que eras el hombre de la casa? Y ¿Qué hombre? Si eres más femenina que yo.

-No repitas eso, Sakura. Sé que yo soy una mujer en el exterior, pero recuerda que sigo siendo un hombre en el interior. Un hombre que quiere defender y proteger a la mujer que vive conmigo… aun si no…

-¿Aún si no qué?

-Aún si no es mi mujer.

Sakura sintió un golpe en el pecho. De seguro que esas palabras calaron en lo más profundo de su ser. Naruko de inmediato pidió:

-Perdón, si mis comentarios suenas estúpidos. Pero en verdad quiero sacarte adelante, Sakura.

-No, Naruto. Entre los dos saldremos adelante. Juntos en todo. Inclusive en la adversidad y la fortuna, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte nos separe.

Antes de que ambas supieran de lo que estaban hablando, ambas contestaron al unísono con un:

-¡ACEPTO!

Después de ese acepto, las dos se quedaron sorprendidas de lo que habían dicho. Por un momento se quedaron mirando la una a la otra, con el corazón a mil por hora y el rostro enrojeciéndose exponencialmente. Un instante después, las dos desviaron rapidísimo la mirada y comenzaron a reír quedito.

-Lo siento. Pero no me fijé en lo que decía.

-No importa. De veras.

-Hacía un rato que no te escuchaba decir esa frase. Me agrada.

-¿En serio? A mi me encantaba cada vez que me gritabas mi nombre cuando hacía una estupidez. Esos tiempos no volverán jamás.

-No Naruto. Se esperan unos tiempos mejores.

En ese momento, alguien tocó a la puerta, espantándolas por lo inesperado de la acción. Cuando Sakura abrió la puerta, se encontró con Tsunade. Ella parecía estar contenta por algo que recién había ocurrido.

-Les tengo las mejores noticias, Chicas. Las misiones ya no son un problema en la aldea. Nos están llegando por docenas.

-¿En serio?