Danganronpa y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.

Habían pasado un par de horas desde que Kyouko fue ingresada en cuidados intensivos. Mondo se había ido a buscar algo de comer, mientras Jin y Naegi se encontraban sentados fuera de la habitación de la chica.

─Naegi, deberías irte, ya es muy tarde y tu familia debe estar esperándote ─dijo el padre de Kyouko. Naegi no le respondió de inmediato; mantenía su vista fija en la pared como si no hubiera escuchado la pregunta.

─ ¿Cómo pasó todo esto? ─preguntó Naegi aun con la vista fija al frente. Al principio, el adulto presente no lo comprendió ─Me refiero a lo de la academia─ Jin miró al chico e imitándolo, fijó la vista al frente.

─Supongo que ya sabes la parte antes de aceptar el trabajo como director de la escuela ─Naegi asintió, recordando la vez que Kyouko le había contado sobre su pasado.

─Sí, y ¿le digo algo? No soy un gran admirador suyo en estos momentos ─le respondió fríamente─ No sabe el coraje que sentí cuando tuve a Kyouko en mis brazos llorando, por su culpa─ Jin lo miró seriamente.

─No sabes de lo que hablas; eres muy joven para entender ─ Naegi sonrió irónicamente.

─Puede que sea joven, pero entiendo que usted…marcó a Kyouko para siempre ─ dijo tranquilamente─ Lo único que ella quería era poder encontrarlos: a usted y a su esposa y preguntarles… ¿Qué hizo mal para que ustedes la abandonaran? ─ Un nudo en la garganta se le instaló al antiguo director de la Academia. ¿Sentía culpa? Sí, todos los días desde que se fue. Trató de estar pendiente de ella, de que nada le faltara, pero sabía que le había hecho mucho daño a su pequeña.

─ ¿Qué hubieras hecho tú, si tu única hija se parece tanto a tu esposa que es un recordatorio constante de lo mucho que has fracasado en la vida? ─preguntó con un tono de advertencia, una mezcla de dolor y rabia disimulados en su voz. Naegi, por primera vez, apartó la vista de la pared del frente y giró a ver a su ex director, totalmente serio.

─Me comportaría como hombre y enfrentaría la situación─ Jin lo miró con el ceño fruncido, ¿Qué estaba insinuando? ─ Mi hija no tiene ninguna culpa de mis problemas; y nunca sería uno de ellos. Ella no pidió nacer ni nada por el estilo, así que ella, no debe pagar por lo que me pase a mí─ El silencio se hizo presente. Las palabras de Naegi calaron en lo profundo de Jin y se sintió aun peor porque sabía que era verdad. Otro momento de silencio. Naegi giró a ver a su acompañante y vio como este tenía su rostro escondido entre sus manos.

Jin Kirigiri no podía sentirse peor. El sabia que el chico tenía razón que él fue una gran parte importante en la transformación de su risueña, cariñosa y optimista hija, a la metódica, fría e inexpresiva joven que era ahora. Levantó la vista angustiado.

─Se que tienes razón ─ admitió, sorprendiendo a Makoto─ En ese momento era tanta la angustia, la tristeza y la sensación de fracaso que nunca lo pensé de esa manera; solo pensaba que si me quedaba a su lado, le haría más daño que bien ─Naegi suspiró, su intención no era hacerlo sentir culpable, alguna razón tuvo que tener para irse, como le explicó a Kyouko una vez; él no era nadie para juzgarlo.

─No le digo todo esto para que sienta culpa ─dijo Naegi volviendo un poco a su temperamento amable y apacible─ Sólo quiero que entienda que ella lo espera; está inconsciente, pero estoy seguro que está esperando escuchar a su padre, al hombre que tanto ha buscado todos estos años, decirle que todo estará bien─ Naegi apoyó su mano en el hombro de Jin como señal de apoyo.

─Gracias, Makoto. Kyouko tiene mucha suerte de tener un amigo como tu ─Naegi le sonrió nerviosamente. Pensaba que el padre de Kirigiri había notado la relación que había entre ella y él, pero al parecer no lo sabía; esto iba a ser incómodo.

─En realidad─ empezó el ─ somos más que amigos─ Jin giró la cabeza tan rápido que Naegi no llegó a registrarlo. Lo miraba con un semblante serio de arriba abajo, como si estuviera analizándolo; Naegi estaba sudando balas.

─ ¿Lo dices en serio? ─ preguntó sin despegar la mirada del chico. El chico respiró hondo y se armó de valor. El quería a Kyouko y no temía admitirlo ante nadie, ni siquiera ante el propio padre de la chica.

─Sí, lo digo en serio; la quiero y me preocupo mucho por ella─ un minuto pasó y nadie dijo nada. Naegi estaba tenso; esto era incómodo por donde lo vieras. Esperaba un grito, una exclamación, y en el peor de los casos, un golpe, pero ninguna ocurrió: Jin se levantó de su asiento y miró a su hija postrada en esa cama, casi sin vida, a través de la ventanilla de la habitación.

─ ¿Sabes algo?... Enoshima y su hermana me emboscaron en mi propia oficina ─Naegi lo miró extrañado ¿y ese cambio de tema tan brusco? ─ Enoshima me distrajo, mientras su hermana, una experta en asuntos militares, me golpeó y me dejó inconsciente. Ese mismo día, me había enterado de que Mondo era mi hijo y cuando Junko me dijo que lo tenía atrapado en la Academia, te juro que fue una sensación realmente horrible y aun más cuando me dijo que tenía a Kyouko; ahí sentí la verdadera desesperación. Me encerró en uno de los calabozos de la escuela y cada cierto tiempo encerraba a los supuestos estudiantes asesinados o culpables, esperando a que el juego acabara para poder deshacernos de todos al mismo tiempo, mientras torturaba mentalmente a los "sobrevivientes" que aún seguían en el juego, era realmente horrible estar en ese lugar tan macabro, pero por lo menos, algo bueno salió de esto: pude conocer a mi hijo. Decirle la verdad no fue tan difícil como pensé que sería; lo tomó muy bien, a pesar de su personalidad y nunca dudó de mis palabras. Cuando se lo confesé, me dijo que siempre supo que había algo de su pasado que desconocía─ Naegi se puso de pie y caminó hacia su director; miró fijamente a través de la ventanilla que dejaba ver el interior de la habitación en la que se encontraba su novia, escuchando atentamente las palabras de Jin─ Al final, todos los estudiantes encerrados y yo, creamos una pequeña bomba casera con diferentes materiales recolectados allá: un mazo de cartas, papel aluminio, restos de metales…y eres testigo de que funcionó muy bien ─ una pequeña sonrisa triste adornó el rostro del padre de Kyouko al recordar como él y las demás estudiantes construyeron esa pequeña bomba casera ─y aun así, no pude llegar a tiempo para salvar a mi pequeña; es frustrante─ tocó el vidrio que lo separaba de su hija y reprimió con todas sus fuerzas las ganas que sentía de llorar─ Pero…¿sabes lo que me hacía sentir algo feliz en ese encierro? Saber que mi hija era un dolor de cabeza para las hermanas; eso me llenaba de orgullo. Era algo irónico ya que ningún padre quiere que su hijo sea una molestia para las demás personas, pero debo de admitir que gratificante y hasta divertido cuando venían y me decían "Esa hija suya me está volviendo loca" ─ dijo imitando la voz de Junko, haciendo reír a Naegi─ gracias a Dios esas dos lunáticas están ante la justicia ─ dijo aliviado. Despegó la vista del cristal y volteó a ver al chico parado a su lado─ Sé que te preguntas por qué te conté todo esto, bueno…no soy nadie para decirte que no la lastimes, siendo yo el primero que lo ha hecho, y estoy seguro de que ella ha sido más feliz contigo en lo poco que tienen juntos de lo que ha sido en años y por eso te pido…que sigas siendo como eres ─Naegi no podía creer lo que estaba escuchando; ningún suegro decía eso, ¿Qué pasó con los gritos, los golpes u otras formas de infringir dolor? ─ Sé que te preocupas por ella, puedo ver que la quieres y sobre todo, sé que ella te quiere también; pude notarlo en la manera en que te miró cuando nos dijo que nos fuéramos…y si ella, siendo tan desconfiada con las personas, te eligió, algo especial debió ver en ti y yo no soy nadie para poner eso en duda; confío en ti─ Makoto estaba sin palabras, de verdad, no encontraba las palabras adecuadas para responder a todo lo que este hombre le había dicho.

─Se lo agradezco, señor, sus palabras significa mucho para mí ─ dijo el chico sonriendo abiertamente. Extendió su mano hacia Jin y este hizo lo mismo, demostrando respeto en un apretón de manos.

─ ¡Makoto! ─ escuchó como lo llamaban. Levantó la mirada y vio a sus padres y hermana, acercándose a él. Casi cae de espalda cuando su madre se abalanzó sobre él en un abrazo─ Ya sabemos lo que pasó, ¿estás bien, hijo? ─le preguntó su madre.

─Si, mamá lo estoy ─respondió sonriente. Mientras estaba encerrado en esa academia, llegó a pensar que no volvería a ver a su familia, pero estaban aquí, frente a él, regalándole abrazos y besos.

─Tus amigos nos dijeron que estabas aquí, ¿Por qué no te fuiste con ellos? ¿Estás herido? ─preguntó su padre.

─No…yo no─ su sonrisa se ensombreció al recordar porque estaba ahí. Desvió la vista hacia la ventana, señalando con la mirada para que miraran a través de ésta, y eso hicieron.

─ ¿Quién es esa chica? ¿Es tu novia, hermano? ─ preguntó su hermana menor. Naegi sonrió de manera triste.

─Si… ─sus padres abrieron los ojos como platos─ y este es su padre, el antiguo director de la escuela.

─ Un gusto en saludarlo; yo soy Kito, mi esposa Mai y nuestra hija Ana─ dijo su padre.

─Jin Kirigiri, mucho gusto ─respondió cordialmente.

─Makoto, vamos a casa; seguramente estas cansado.

─Pero…

─No te preocupes─ comenzó Jin─ cualquier eventualidad, te llamaré, ¿sí? ─ Naegi lo meditó unos segundos y luego asintió, aun no muy convencido. La familia Naegi se despidió y emprendieron camino a su hogar. En el trayecto, Makoto les contó todo lo que había ocurrido desde que ingresaron hasta que lograron escapar.

─Debió ser algo horrible─ comentó su padre

─Lo fue…─ fue la única respuesta del chico. Finalmente, llegaron a su hogar. Makoto entró a su casa y sintió de inmediato una sensación de tranquilidad y unas ganas de llorar tremendas; solo Dios sabe cuántas veces pensó que nunca volvería a ver su hogar. Y a pesar de que estaba aliviado de estar en casa, no se sentía feliz; la situación no le permitía estarlo ─ Me voy a la cama─ y se marchó. Llegó a su habitación y miró la cama resignado. El sabía que no iba a pegar un ojo, por lo menos no de inmediato. Pensaría en Kyouko toda la noche. Se puso su pijama y se metió debajo de las cobijas y quedó mirando al techo. Después de un rato, cerró los ojos tratando de que el sueño llegara, lo dudaba, pero aun así lo intentaría.

¿Hola? ─ comenzó a llamar Naegi. La última vez que supo de él, estaba tratando de conciliar el sueño, ahora, estaba en un lugar oscuro, y por ende, desconocido, pero de algo estaba seguro, no estaba solo.

Hola─ Naegi giró de inmediato y se encontró frente a frente a una pequeña niñaYo soy Amy, mucho gusto─ la pequeña le dedicó una esplendida sonrisa. La niña se parecía mucho a Kirigiri, era simplemente increíble. Naegi no sabía por qué, pero le inspiraba confianza y sentía una necesidad sobrehumana de protegerla de cualquier mal, como si ya la conociera. Se arrodilló para quedar a la altura de la pequeña y le regaló una brillante sonrisa que la pequeña de inmediato correspondió

Hola pequeña Amy, yo soy Makoto, mucho gusto─ dijo él en su modo amable habitual ─ ¿Qué haces aquí solita?

Tengo un mensaje muy importante para ti─ respondió alegremente la pequeña. Naegi la miró extrañada.

¿Para mí? ─como respuesta, la pequeña movió, inocentemente, su cabeza de arriba- abajo ─ ¿Qué mensaje me tienes?

Señor Makoto, usted no es el Súper Duper Suertudo de Secundaria ─Naegi la miró extrañada─ Su titulo es Súper Duper Estudiante Esperanzado.

¿Qué? ¿Por qué dices eso? ¿Quién te ha dicho eso? ─ preguntó rápidamente Makoto, sin dejar de ver a la niña. La pequeña le sonrió inocentemente, para luego levantar su dedo índice, colocarlo suavemente sobre sus labios y hacerle una señal de silencio.

Es un secreto y no te lo puedo decir, ya que si te lo digo, debería explicarte otras cosas que no necesitas saber…por ahora explicó la niña muy segura de lo que decía, demostrándole a Naegi que esa niña era realmente inteligente─ Sólo quiero que utilices tu titulo, ¿sí? Sé que estas preocupado por todo lo que está pasando con tu novia, pero tienes que tener en cuenta que los demás también y tu, señorito, eres el único que puede mantener la esperanza viva, ¿entendido? Además…debes devolverle las ganas de vivir a tu novia ─Naegi estaba perplejo. ¿Cómo sabia toda la situación? ¿Qué más sabía? ¿De dónde viene? ¡¿Quién era esta niña?!

Es algo difícil de cumplir─ dijo agachando la cabeza. La expresión de la niña cambió a una de decepción.

No digas eso ¡claro que puedes! ─ animó la pequeña Amy ─ has tenido esperanza en peores situaciones y siempre has triunfado. Además, ¿crees que a Kyouko le gustaría saber que te rendiste tan fácilmente? ─ Naegi levantó la mirada al escuchar ese nombre; esta niña sabía demasiado─ ¿Lo harías por ella y…por mi? ─ La expresión combinada de ternura y tristeza de la pequeña le conmovió profundamente, por lo que, aun arrodillado frente a ella, acarició la mejilla de la pequeña. Ella tenía razón, la esperanza debe mantenerse viva, pase lo que pase.

Tienes razón, la esperanza es muy importante y te prometo que la mantendré viva─ el semblante de la niña volvió a iluminarse. Levantó su dedo meñique hacia Naegi.

¿Prometido? ─preguntó inocentemente. Naegi sonrió.

Prometido─ dijo enlazando su meñique con el de ella, en señal de promesa. La pequeña sonrió satisfecha

¡Así se habla! ─ Amy comenzó a dar saltitos de felicidad, mientras daba pequeños aplausos. Makoto rió ante esa actitud─ Bueno, ya me tengo que ir─ dijo algo decepcionada─ pero antes de irme, te sugiero que revises un pequeño detalle, mira, así de de chiquitito─ agudizó su voz e hizo con sus dedos un gesto de pequeñez─ revisa la fecha de hoy; creo que te interesará.

Naegi se sentó bruscamente en la cama.

─Todo fue un sueño─ Makoto miró a su alrededor y sonrió. Esa niña era muy simpática y alegre. Le había llamado la atención el gran parecido que tenía con Kyouko, diferenciándose solo en esos brillantes y vivaces ojos verdes que poseía. Sus palabras lo habían sorprendido y de cierto modo, ayudado. Él iba a cumplir su promesa y la iba a cumplir bien. Miró el reloj electrónico en su mesita de noche─ 4:32 a.m., Aun es temprano ─ dijo y volvió a recostarse en la cama. Revisa la fecha de hoy; creo que te interesará. Volvió a sentarse en la cama al recordar lo último dicho por la pequeña Amy. Tomó el reloj que momento atrás había consultado, y miró la fecha que se mostraba debajo de la hora. La fecha se le hacía extremadamente familiar y no sabía por qué, pensó, pensó y pensó y nada le llegaba a la mente. Frustrado, dejó el aparato sobre la mesa y cerró los ojos tratando de concentrarse. Pasaron las horas y por fin, amaneció. Naegi seguía despierto pensando que significaba esa fecha. Se levantó de la cama y miró nuevamente el reloj: 7:25 a.m. Suspiró resignado; era sábado y estaba despierto temprano, era un castigo cruel, pero luego lo pensó mejor, podría ir al hospital más temprano y podría ver a… Kyouko. Algo hizo click en su cerebro. Tomó el reloj, por lo que él esperaba fuera la última vez, y miró la fecha. Se recriminó mentalmente, era un día realmente importante. Aun era temprano. Se ducharía, desayunaría y, como ya sabía que día era, haría lo que tenía que hacer respecto a esta fecha, pero antes, debía hacer una llamada. Tomó su teléfono y marcó un número.

─Buenos días… ¿me podría comunicar con Chihiro? ─esperó por unos segundos, hasta que escuchó la voz de su amigo, algo somnolienta, del otro lado─ Hola, Chihiro, ¿Cómo estás? Disculpa que te llame tan temprano, mas siendo sábado, pero necesito un favor tuyo; es importante─ Naegi esperó su respuesta del otro lado de la línea─ Necesito que me busques información sobre una persona…

─0─

Un hombre mayor se encontraba sirviéndose un poco de café, mientras veía las noticias en la televisión. Hombre alto y de aspecto fuerte, a pesar de su edad, que oscilaba entre los 60 y 70 años. Poseía unos ojos violáceos que irradiaban ternura y amabilidad y de pelo canoso, perfectamente peinado. Vestía un pijama con una bata encima y un par de pantuflas.

"En otras noticias, las autoridades tienen en custodia a las dos jóvenes que secuestraron y aplicaron tortura psicológica a un grupo de compañeros de estudio y al director de la Academia Pico de Esperanza". ─comenzó la reportera.

El hombre mayor levantó la vista sorprendido, tomó su taza de café y se acercó rápidamente al televisor. Subió el volumen y prestó atención a la pantalla.

"La policía no ha brindado detalles de las medidas que se tomaran contra las gemelas Junko Enoshima y Mukuro Ikusaba. Tanto el director como los estudiantes, exceptuando a una, salieron ilesos. Al parecer, una de las estudiantes, Kirigiri Kyouko, la hija del director de la Academia, resultó gravemente herida y se encuentra en estado grave de salud en el Hospital M.A.S… " ─dijo la reportera mientras una foto de Kyouko era mostrada.

La tasa que sostenía se resbaló de sus manos, rompiéndose al hacer contacto con el frio suelo de madera, creando un gran charco de café caliente. Eso no podía ser cierto, era un error. Sin importarle su vestimenta, ni la hora, ni nada a su alrededor, tomó su celular, las llaves de su auto y salió disparado por la puerta de su casa. Abrió el garaje y salió sin perder tiempo. No le importaba las leyes de tránsito, ni los policías, ni semáforos…nada. Tenía que llegar a ese hospital lo antes posible y comprobar con sus propios ojos lo que había escuchado.

─0─

Estaba aburrida, muy aburrida. No tenía nada mejor que hacer que ver a los múltiples doctores y enfermeras monitorear los signos vitales de su inerte cuerpo. Kyouko estaba frustrada. Podía ver todo, pero no podía hacer nada. Estaba sentada en una silla que estaba cerca de la cama, mirando a través de la ventanilla que permitía ver dentro de la habitación en que se encontraba. Había visto a Naegi horas antes y a otras personas que dedujo que eran su familia y que momentos después se lo llevaron, aunque vio la duda en su mirada, clara señal de que no quería irse. Luego de eso, su padre y su hermano nunca se separaron de la ventanilla. Estuvieron ahí toda la noche, hasta que Mondo le dijo algo que ella no llegó a escuchar, se dieron un abrazo y Mondo se marchó, dejando a su padre solo. Y desde ese preciso momento, Jin Kirigiri no se había movido de esa ventanilla. Kyouko no sabía si sentirse bien por esto. Aún tenía sentimientos encontrados con que la presencia de su padre de nuevo en su vida. Era cierto que desde que había hecho acto de presencia se había mostrado muy preocupado por ella, debía admitirlo, pero ¿y si solo era una pantalla? Tal vez luego de que ella mejorara, si es que lo hacía, el volvería a desaparecer y, honestamente, no se creía capaz de resistir otro abandono. Así que lo mejor, era no ilusionarse.

─ ¿Qué haces? ─ giró lentamente. Sabía muy bien quién era, es decir, ¿Quién mas podría ser?

─ ¿Qué se supone que haga aquí encerrada? Estoy aburrida ─respondió fríamente.

─Oye, pero no respondas así ─le dijo la pequeña niña─ Si quieres, puedo inventar algo para que no te aburras, ¿Quieres que te haga chistes o caritas graciosas? ¡Ah, ya sé! Te puedo contar unas historias que mi mami me cuenta antes de ir a dormir─ Kirigiri sonrió; era imposible estar molesta con esa pequeña. El semblante de la pequeña denotaba ingenuidad y ternura y de verdad, la pequeña quería hacerla sentir mejor.

─Ven aquí─ le dijo tiernamente. La pequeña obedeció y se sentó en el piso, frente a ella, apoyando su rostro entre sus manos─ ¿Tu mami no estará preocupada por ti? ─preguntó. Tal vez, con algunas preguntas, podría sacarle algo de información.

─No en realidad, ella sabe exactamente donde estoy ─dijo restándole interés al asunto.

─ ¿Tu mamá sabes que estás aquí conmigo?

─Sip…sería ilógico si no lo supiera en este momento─ respondió divertida la chica. Kirigiri frunció el ceño. ¿Cómo su madre podría saber que estaba ahí, apareciendo y desapareciendo como un fantasma? No tenía sentido. Por primera vez en mucho tiempo, Kirigiri estaba perpleja.

─ ¿Qué te parece si jugamos un divertido juego? ─ propuso de repente.

─ ¡Si, si, si, si! ─exclamó Amy ─ ¿Qué vamos a jugar?

─Se llama preguntas y respuestas; yo te preguntaré algo y tú debes responder con lo primero que te venga a la mente, ¿vale?

─Vale.

─Muy bien…entonces comencemos, recuerda, la primera respuesta que te llegue a la mente ─la niña asintió─ ¿Cuál es tu color favorito?

─Rojo.

─Película Favorita.

─ Toy Story ─ eso la sorprendió, esa película era algo antigua.

─Deporte Favorito.

─Soccer.

─ Comida Favorita.

─ Los Tacos

─Pasatiempo Favorito.

─Leer.

─ ¿Qué?

─ ¿Que…cosa? ─dijo Amy algo insegura por esa pregunta; al parecer había perdido el juego.

─No era una pregunta…bueno sí, pero no del juego─ Trató de explicarse Kyouko─ ¿Tu lees? ¿Cuántos años tienes?

─Yo tengo cuatro años, cumpliré cinco muy pronto─ Kirigiri abrió los ojos en pura sorpresa. ¿Tenía cuatro años y ya sabía leer? Esta niña era un genio─ Mi papi dice que soy muy inteligente y que lo heredé de mi mami─ afirmó la niña orgullosa.

─Bien… ¿quieres seguir con el juego? ─Amy asintió rápidamente─ Muy bien, Animal Favorito.

─Los perritos.

─ Sabor Favorito

─Fresa.

─Juguete favorito.

─ Mi videojuego.

─Nombre de tus padres.

─Buen Intento─ respondió la pequeña con una brillante sonrisa. Kirigiri la miró por un momento; esta niña era realmente inteligente. No sería fácil sacarle información─ Gané el juego, ¿verdad? ─ Kirigiri no dijo nada. ¡Una niña de casi 5 años estaba ganándole la partida!

─Supongo que sí─ admitió muy a su pesar─ por ahora ─la niña plantó una sonrisa en su rostro.

─ ¡Sí, gané! ─celebró─ Ya me tengo que ir…volveré dentro de un rato─ y antes de que Kirigiri pudiera decir algo ya había desaparecido.

─Odio cuando hace eso─ masculló por lo bajo.

─0─

Corría a toda velocidad por los pasillos del hospital. No le importaba todas las leyes de tránsito que haya infringido o cuantas personas casi atropella en el camino, lo que le importaba era llegar a su destino.

─Señorita…─preguntó casi sin aliento al llegar al escritorio─ ¿me puede decir dónde está la habitación de Kyouko Kirigiri?

─Lo lamento, señor, no puedo darle esa información a menos que sea un familiar─ decir que estaba a punto de perder la paciencia era poco.

─ ¡Soy un familiar! ¡Uno muy cercano! ¡Y si no me dice donde está, le hago un escándalo aquí y ahora! ─gritó exasperado. La pobre enfermera lo miró aterrada. Tecleó el nombre que el señor le había dado.

─Está en la Unidad de Cuidados Intensivos─ sin disculparse, ni esperar explicaciones, comenzó a subir las escaleras, corriendo como si su vida dependiera de ello, chocando con una que otra persona. Divisó su objetivo y vio una cara familiar.

─ ¿Papa? ¿Qué…?─comenzó Jin.

─ ¿Dónde está? ¿Dónde está la pequeña Kyouko? ─ Jin suspiró y guió a su padre hacia la ventanilla. Cuando Jhon Kirigiri miró a través de la ventanilla, su mundo se derrumbó. Su nieta, su pequeña, esa niña que había criado desde que su hijo se fue, estaba ahí, prácticamente sin vida, conectada a todos esos aparatos─ Oh Dios mío─ susurró mientras caía de rodillas, llorando.

─Papá…─aun llorando, el hombre mayor se incorporó y entró a la habitación. Llegó a su lado y se arrodilló a un lado de la cama. Los sonidos provenientes de las maquinas conectadas a ella, solo lo hacían sentir peor. Se veía tan pálida; parecía muerta. Alzó una de sus manos y acarició la mejilla de su nieta suavemente, sintiéndose impotente.

─Pequeña…─comenzó a decir Jhon. Dejó de acariciar su mejilla, para tomar una de las manos de Kyouko entre las suyas─ como me duele verte así ─besó su mano delicadamente. Agachó la mirada y comenzó a llorar amargamente. Jin puso la mano en el hombro de su padre, como señal de apoyo, mientras varias lágrimas descendían libres por sus mejillas.

Kyouko miraba todo desde un rincón de la habitación. Su abuelo era la persona más importante para ella y verlo así, le rompía el corazón. Unas rebeldes lágrimas descendieron por la mejilla de la joven detective, no solo por la tristeza de su abuelo, también por la de su padre y todas las demás personas que estaban sufriendo por su culpa. Quería despertar, debía hacerlo.

─Disculpen…he venido a realizar un chequeo rutinario a la paciente ─ dijo de manera tímida, una enfermera de unos treinta y tantos años, al ver la desgarradora escena frente a ella. Jin asintió.

─Papá… vamos a salir un rato, acompáñame.

─No─ susurró entre sollozos─ no la quiero dejar.

─Volveremos luego, ¿sí? ─con mucho pesar, Jhon Kirigiri se incorporó y siguió a su hijo fuera de la habitación.

─Ay pequeña, ojalá te recuperes ─dijo la enfermera, mientras revisaba todos los aparatos conectados a la joven.

─Sí, ojalá que si─ respondió Kyouko desde el otro extremo de la habitación.

─0─

Caminaba tranquilamente por los pasillos del hospital, haciendo uno que otro malabar para que las flores y la pequeña caja que traía no se le cayeran. Tomó el ascensor con algunas personas que lo miraban curiosos. Sonrió nervioso y salió rápidamente cuando llegó a su piso. Cuando finalmente llegó a su destino, vio a Jin sentado en una de las bancas en compañía de un hombre mayor.

─Buenos días─ saludó llamando la atención de ambos hombres.

─Muy buenos días, Naegi─ le respondió Jin, pasando rápidamente sus manos por su rostro, tratando de borrar cualquier evidencia de lágrimas, aunque Naegi ya lo había notado─ Este es mi padre Jhon; seguramente Kyouko te habló sobre él─ el chico asintió; claro que lo recordaba. Kyouko adoraba a su abuelo─ Papá, él es Makoto Naegi, es el novio de Kyouko─ Jhon lo miró sorprendido y por lo que le pareció una eternidad a Makoto, se quedó mirándolo de arriba abajo como horas antes había hecho su hijo. Finalmente, se levantó de su asiento y se acercó con expresión amble.

─Mucho gusto, Makoto; relájate, no voy a hacerte nada─ dijo con una sonrisa triste en el rostro─ si mi nieta te eligió, sus razones debe tener. Ella no es de las personas que saldrían con cualquiera, así que, no tengo derecho a juzgar─ Naegi sonrió satisfecho─ ¿Qué traes ahí? ─ El chico se acordó de las cosas que traía.

─Algunos regalos que traje para Kyouko─ respondió alegremente─ ¿puedo pasar a verla?

─Si, ya pueden entrar a verla─ respondió una enfermera saliendo de la habitación. El chico, sin perder tiempo, entró seguido de cerca por los hombres. Kyouko sonrió al verlo entrar. El chico colocó las flores en una mesita al lado de la cama, mientras se sentaba en una silla cercana a la misma, con la caja en sus piernas.

─ Hola Kyouko─ saludó amistosamente como si ella no estuviera inconsciente─ Te he traído estas flores y… esto ─abrió la caja y sacó un pequeño pastel. Tanto Kirigiri como su abuelo y padre, observaron extrañados─ Feliz Cumpleaños, Kirigiri-san─ Los dos hombres abrieron los ojos a más no poder. Jhon sacó su móvil rápidamente y verificó la fecha: 6 de octubre; ¿cómo se pudo haber olvidado de esa fecha? En cuanto a Jin, el haber estado encerrado, le hizo perder la noción del tiempo y, con todo lo que ha pasado en tan pocas horas, muy poco le importaba el día en que estabas; no sabía que era, precisamente, ese día tan importante para él─ y en un día tan especial como hoy, te voy a prometer algo: no voy a perder la esperanza. Acabo de descubrir que soy el Súper Duper Estudiante Esperanzado de Secundaria y le haré honor a mi título. Sé que te vas a poner bien y que todo esto quedara atrás; así será─ si dijera que las palabras de Naegi, no la conmovieron, estaría mintiendo; se podía notar que su padre y abuelo también sintieron el sentimiento en las palabras del chico. No sabía de dónde había sacado esas esperanzas renovadas y ahora que lo pensaba bien, tampoco sabía cómo podía haberse acordado de su cumpleaños con todo lo que estaba pasando; Makoto era único, sin duda alguna.

─ Se ve que ese chico te quiere mucho ─dijo una voz infantil a su lado; Amy había vuelto. La adolescente miró a la niña a su lado, quien estaba muy entretenida jugando con un videojuego; ella también lo quería.

─Amy… ¿de dónde sacaste el videojuego? ─ no era lo que quería preguntar pero tenía curiosidad; esta niña siempre aparecía con algo nuevo.

─Es mi videojuego favorito; lo llevo conmigo a todas partes─ respondió alegremente. Kyouko negó con la cabeza; no podía sacarle información a esta niña.

─Quiero despertar, ¿cómo lo hago?

─ Si quisieras hacerlo, ya hubieras despertado.

─ ¡Pero sí quiero hacerlo! ─ dijo como si de una rabieta se tratara. No era sencillo que perdiera la compostura, pero estaba frustrada, ¿Qué se supone que tenía que hacer? Ella no le explicaba absolutamente nada.

─ Cálmate, ¿bien? ─suplicó la niña, dejando su videojuego a un lado─ Lo que quiero decir es que quieres despertar por las razones equivocadas─ frunció el entrecejo─ quieres despertar para que las demás personas sean felices, no porque de verdad lo deseas para ti─ explicó la pequeña inocentemente.

─Eso es ridículo─ respondió.

─ ¿Lo es? ─ preguntó Amy, colocando ambas manos en su cintura, mientras ladeaba la cabeza a la izquierda; clara señal de que no le creía─ Entonces, ¿aún no tienes dudas acerca de tu papá? ─ Esa pregunta la tomó por sorpresa. ¿Cómo sabia eso? ¿Ahora también leía mentes? ─ Para poder despertar, tienes que desearlo por ti, no por los demás─ Tal vez tenía razón…solo tal vez. Desvió su atención a Naegi, no paraba de conversar con "ella", como si en realidad nada estuviera pasando. Vio como su padre atendía una llamada y momentos después, se dirigió a su abuelo y le dijo que era el momento de conocer a su nieto. Su abuelo no se sorprendió demasiado; tal vez sabía algo o simplemente tenía una reacción tardía. Luego de eso. Makoto se quedó solo con ella, ya que Amy había desaparecido nuevamente, y en realidad, en estos momentos no le importaba donde se había metido la pequeña.

─ No importa lo que pase, yo voy a estar aquí, como siempre─ comenzó Naegi─ ¿Te acuerdas la vez que nos quedamos encerrados en el armario de suministro, donde lo nuestro oficialmente pasó? Sé que pasó hace poco, pero te juro, que es uno de esos momentos que atesoraré toda mi vida─ Tomó sus mano y sin importarle las diferentes cicatrices que poseía, la beso tiernamente─ No se me ha olvidado la promesa que te hice esa vez; ya tienes a alguien con quien contar, ¿sabes? ─ Kyouko veía el esfuerzo que hacía para mantener una sonrisa en su rostro. Casi en trance, se acercó a él por detrás. No le importaba si era, como decirlo…un fantasma, ella quería darle una señal de que aun estaba ahí y que sus palabras significaban mucho para ella. Se agachó un poco y lo abrazó por detrás, rodeándolo con sus brazos mientras apoyaba su mentón en el hombro de él. Sinceramente, esperaba no poder tocarlo o que desaparecería al momento que lo tocara, pero gracias al cielo, no fue así. En cuanto a Naegi, una sensación de calidez y paz lo invadió de repente y sabía exactamente la razón─ Sé que tratas de decirme que estas bien; no esperaría menos de Kyouko Kirigiri─ dijo divertido, contagiándole una sonrisa a la chica. Definitivamente, compartían un vínculo muy especial, que nada ni nadie podría romper.

─0─

Hace un rato que había salido de la habitación de Kyouko. Se había encontrado con los miembros restantes de la familia Kirigiri: Jhon, Jin y ahora Mondo. Charló un poco con ellos, hasta que decidió irse, sin antes afirmar que volvería antes de que se dieran cuenta. Estaba llegando a la salida del hospital cuando su teléfono sonó.

─Diga.

─Hola Makoto, es Chihiro.

─Hola Chihiro, ¿encontraste algo?

─Por eso mismo te llamo; no fue fácil, pero encontré a quien buscabas─ el rostro de Naegi se iluminó de inmediato.

─ ¿Lo dices en serio? ─hace unas pocas horas que se lo había pedido y ya lo tenía todo. Chihiro hacía honor a su titulo.

─Si…no fue fácil; no me diste ni siquiera el nombre, pero gracias a los pequeños detalles logré localizarla y hasta un número de teléfono; te enviaré todo a tu correo.

─Muchas gracias, Chihiro.

─ Naegi…no quiero sonar imprudente, pero ¿para que necesitas contactar a esta persona?

─ Pronto lo sabrás.

Y así, los días pasaron. Los chicos visitaban a Kirigiri de vez en cuando, en parejas o solos, cuando podían. Viendo esto, Naegi propuso "un día de reunión", como él le llamaba, para ir todos juntos a visitarla. Todos estuvieron de acuerdo, incluyendo a Byakuya, quien le dejó muy claro que quería hablar con él a solas.

Ahora, se encontraba frente a la habitación de su novia, junto a Asahina, que insistió en acompañarlo para que, según ella, no se aburriera. Como era de esperarse, ahí estaban Jin y Jhon Kirigiri. Estos últimos, se turnaban para quedarse con ella mientras el otro iba a casa a descansar un poco. Los chicos no llegarían sino dentro de dos horas, él quería, no, tenía llegar antes por una muy buena razón; razón que podía generar una disputa muy fácilmente.

Una silueta se acercaba por el pasillo. Todos los presentes voltearon a ver. Dos de ellos, quedaron estáticos al ver a esa persona que hace tanto no veían. Asahina estaba confundida; no conocía a esta persona y mucho menos entendía por qué el cambio de actitud de los presentes; la atmosfera se había vuelto fría y hostil. Pero lo más importante de todo, era que se le parecía a alguien, pero no sabía a quién.

─ ¡¿Qué haces aquí?!¡No tienes ningún derecho de estarlo! ─ explotó Jhon. Jin se había mantenido en puro estado de shock; simplemente no podía creerlo ─ ¡¿Quién te dijo que estábamos aquí?!

─Yo lo hice; yo la contacté─ respondió Naegi, interviniendo por primera vez, ganándose una mirada de reproche por parte del abuelo de su novia; el hombre estaba realmente furioso.

─ Disculpe pero… ¿Quién es usted? ─ preguntó Asahina. La mujer misteriosa la miró y trató de regalarle una sonrisa.

─Mi nombre es Ali Rendo, yo…soy la madre de Kyouko.

Bueno, hasta aquí el capitulo 10. Perdón por la demora, pero casi no tengo tiempo para nada, pero aun así, les traje este capítulo como un regalito de Navidad. Gracias por sus reviews, son un buen incentivo y espero que sigan dejando más.

Feliz Navidad y Prospero Año 2014

Bye!