Disclaimer: De lo aquí presentado únicamente la historia es mía, los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, yo solo los pido prestados y les doy un pequeño giro OoC.


«Al ser secuestrada por un psicópata como tú, ¿Aun permanecer cuerda?. Al momento que vi tu cara... sentí como si bichos caminaran por todo mi cuerpo.»

— Geum Jan Di a Goo Jun Pyo. [Boys Before Flowers]


Capitulo 9:

En mi mundo.

.

El silencio reinaba en la sala de los Cullen, en el se encontraban tres de los Cullen; Carlisle, Esme y por supuesto Emmett. Llevaban aproximadamente dos horas en las mismas posiciones, esperando a que el auto de uno de los investigadores llegara, ya que según lo que habían dicho por teléfono al senador Carlisle tenían nuevas y buenas noticias para ellos sobre el paradero de Alice.

En ese momento el sonido de un auto al estacionarse resonó por el lugar con gran estrépito debido al silencio. De inmediato los Cullen alzaron la mirada y tomaron una gran bocanada de aire, inclusive Emmett corrió a abrir la puerta arrollando en su camino a la ama de llaves que en ese momento iba a abrir la puerta.

"Lo siento Mince, no te vi". Se disculpó él con prisas mientras abría la puerta con manos temblorosas.

"Ah, Emmett hola" saludó un perplejo Edward cuando la puerta le fue abierta de par en par antes de que si quiera lograra llamar al timbre.

"Edward, joder — maldijo Emmett y regreso a la sala con aire abatido pero no sin dejar de gruñir contra el pobre Doctor. — ¿Qué diablos haces aquí?".

"Lo siento, ¿Esperaban a alguien mas?". Preguntó desconcertado al entrar y ver a los tres Cullen en la sala con caras de preocupación.

"Edward, hijo que pena por el recibimiento de Emmett, pero es que esperamos a un hombre que nos traerá noticias de nuestra Alice". Explicó amablemente Esme sin dejar de sonreír, sonrisa que no le llegaba realmente a la mirada, era una simple sonrisa de compromiso, pero en seguida se deshizo de ella y nerviosa comenzó a golpear uno de los reposabrazos del sillón con los dedos.

"Vaya, de verdad que pena — se disculpó Edward pasándose una mano por el (ya de por si) despeinado cabello cobrizo, pero lo cierto es que se sentía incomodo de haber irrumpido en la casa de los Cullen en un momento así. — Bueno yo... venía precisamente a preguntar si habían sabido ya algo de Alice". Continuo no muy seguro de como continuar, ahora se arrepentía de haber ido, habría bastado con una llamada telefónica y ese momento incomodo jamas hubiera ocurrido.

Tomó aire profundamente e incomodo se acerco a uno de los sillones en donde se desplomó sin siquiera ser invitado a hacerlo, tenía la impresión de que de un momento a otro sería regañado por alguno de ellos en una extraña imitación del sombrerero loco y la liebre de marzo diciendo: 'No hay lugar, no hay lugar'.

Tuvo que contener una risa ante semejante imagen mental, pero en realidad no sería algo muy disparatado, ya que desde la desaparición de Alice la casa de los Cullen mas bien parecía la de los Locos Adams, todos haciendo y diciendo ridiculeces a cada momento.

"No tienes porque disculparte Edward — habló el senador Cullen luego de un momento haciendo que las cejas de Edward se alzaran de sorpresa; el senador parecía que acababa de percatarse de la presencia de Edward, tenía la mirada perdida y hasta el momento en que comenzó a hablar directamente con él su mirada se fijo por completo en el confundido Doctor. — Sabes que eres bienvenido aquí siempre y que te preocupes por nuestra Alice nos alegra muchísimo".

Claro que el Senador no parecía muy alegre que digamos y era de entenderse, Alice llevaba mas de dos semanas y media desaparecida y ni siquiera había hecho una llamada para explicar el motivo de su repentina desaparición; el colmo era que los incompetentes trabajadores del senador no hacían mas que excusarse de que seguirle la pista era casi imposible.

Edward no podía imaginarse a si mismo en una situación similar, a pesar de que él no tenía hermanas o hijas para pasar por eso, sabía que debía ser un momento muy duro para ellos.

"Gracias Senador Carlisle". Dijo él tras pasar saliva ruidosamente en un gesto de clara incomodidad.

Una vez mas se arrepintió de no haber simplemente llamado por teléfono.

Un silencio abrumador se estancó en el lugar tras haber dicho esas palabras Edward, nadie dijo nada ni hizo movimiento alguno que ocasionara sonido, salvo el acompasado ruido de los dedos de Esme al golpear el reposabrazos y los constantes bufidos de Emmett, quien cruzado de brazos miraba la puerta con tanta intensidad que parecía que intentaba abrirla con el poder de su mente.

Una vez mas Edward tuvo que contener una risa e intentó disimularla con una tos, cosa que de nada le sirvió puesto que ningún Cullen notó la metedura de pata de este.

Tras diez minutos en la misma posición, Edward se puso en pie para despedirse y marcharse lo mas pronto posible de ese lugar de locos, pero no llego a pronunciar una sola palabra cuando el timbre de la puerta sonó y esta vez los tres Cullen se pusieron en pie, pero ninguno corrió a la puerta, fue el ama de llaves quien se dirigió a esta y con prisas la abrió.

"Muy buenas tardes, mi nombre es Rouler Renndon, — una voz formal (aunque no lo suficiente para ocultar un deje de emoción) llegó a oídos de los Cullen y de Edward. — busco al senador Cullen, traigo información importante sobre el paradero de su hija".

"Por supuesto señor Renndon el Sen..."

"Renndon, pasé ahora mismo". Interrumpió Carlisle completamente desesperado.

"Por supuesto Senador — inquirió Renndon con nerviosismo y se giró para hablar con los hombres que se habían quedado en el auto aguardando por su señal. —. Muchachos, traiganlo". Ordenó y se apartó de la puerta para dejar entrar a cuatro hombres vestidos de traje negro y con caras de malos que a su vez llevaban a un quinto con finta de rockero. Era blanco con cabello rubio, ropa negra y por supuesto tatoos y perforaciones por todo el cuerpo.

"Suelteneme de una jodida vez, malditos pingüinos". Bravuconeo el hombre mientras se resistía a ser llevado ante los Cullen.

Tras unos cuantos jaloneos, Renndon hizo una señal y el tipo extraño fue soltado con rudeza en el suelo.

"¿Y este delincuente quién diablos es?". Preguntó escandalizado Carlisle Cullen, cuya paciencia se había esfumado por completo.

"¿Delincuente? — Masculló James con sorna. — Mire señor, no seré un pingüino trajeado como sus hombres pero si...".

"¡Me importa un carajo quien seas! — bramó Carlisle contradiciéndose a si mismo y causando que James se riera. — ¿Porqué no mejor hablas de una vez y me dices donde esta Alice?".

"Exacto, di de una vez donde esta Alice rockerito ridículo". Esta vez fue Emmett quien habló y James que no se había percatado de su presencia abrió mucho los ojos.

"Yo te conozco — Emmett enrojeció de furia ante la respuesta calificativa de James y antes de que logrará interrumpirlo, este continuo en tono de fanático: —, eres Emmett Cullen el jugador de Fútbol ¿cierto?".

"¡Eso no importa ahora! — estalló el mayor de los Cullen. — contesta lo que te pregunté o..."

"Alice nunca deja de hablar de ti — interrumpió James con una risa estúpida como si se encontraran conversando animadamente en una parrillada. —, y la verdad es que eres mucho mas grande de lo que se ve en televisión, pero así es siempre la televisión; — parecía hablar con si mismo y Edward un tanto desesperado se golpeo la frente con la palma de su mano. — hace que nos veamos distintos que en la vida real, ya sea...".

"¿Entonces dónde esta Alice?" Interrumpió totalmente harto de la ridícula situación.

James dirigió su mirada a Edward y alzó una ceja con desconcierto.

"A ti no te conozco". Fueron sus palabras cortantes y discriminatorias a lo que Edward rodó los ojos.

"Soy Edward Masen, medico personal de Alice". Explicó este con prisas y James abrió aun mas los ojos.

"Y si eres sólo su medico, — habló con burla James. — ¿Qué diablos haces aquí?".

Edward se sonrojó y James aprovecho para carcajearse a costillas suyas.

"Ahh, ya entiendo, eres su 'medico personal' — hizo comillas con los dedos. —, pero en realidad estas enamorado de ella ¿no?".

Un silencio sepulcral llenó el ambiente por unos segundos en los que todos miraban a Edward y este sonrojado se juraba a si mismo jamas volver a aparecer por esa casa sin antes hacer una llamada telefónica para saber lo que le aguardaba allí. Tenía ganas de que la tierra se lo tragase.

Fueron las risotadas de James las cuales terminaron con el bochornoso momento de Edward y sin palabras pero con un respiro profundo este se sintió aliviado. James en tanto se arrastró hasta el sillón mas cercano y se tiró sobre este sin educación alguna, y subiendo los pies al reposabrazos.

"Doctor, — Habló James a Edward en cuanto recupero el aliento y al mismo tiempo se secó las lágrimas ocasionadas por la risa — como colega te digo que es una causa perdida, ella se encuentra ahora mismo con un tal Iratus y se le ve bastante encaprichada". Dijo esto ultimo con molestia, era obvio que Alice le había dado calabazas a él por culpa de Iratus.

"¿Quién es ese Iratus? — saltó Carlisle a punto de arrancarse de desesperación el cabello de la cabeza. — ¿Quién diablos te dio permiso de acostarte en mi sillón? Y ¡¿Dónde rayos esta Alice?". Su voz que ahora era un grito furioso en toda regla le causo a James risa y el color rojo del rostro del senador aumento casi al doble.

"Iratus es el idiota que sigue a Alice como perro faldero, yo mismo me he dado permiso y finalmente no tengo la menor idea". Contestó en orden James con tono de desenfado para hacer rabiar aun mas al senador Cullen.

"¿De qué no tienes idea?".

"Pues de donde se encuentra Alice, — Carlisle miró a James con ganas de ahorcarlo ante las palabras de este. — cuando sus pingüinos llegaron a nuestra suite esta mañana ella e Iratus desaparecieron".

"¿Iratus?, — repitió Esme sin entender nada. — ¿Qué clase de nombre es ese?".

"Significa molesto, es Latín — Explicó Edward por segunda vez todos en la habitación fijaron su vista en él, que de nuevo se se arrepentía de haber abierto la boca —. Bueno, puede que no sea un nombre, — titubeó incomodo. — quizá sea un apodo o... su madre era una especie de hippie que pensaba que sería divertido llamar a su hijo así".

"Ahora que lo mencionas, ella nunca dijo que fuera su nombre; — Edward que intentaba desaparecer entre los cojines del sillón agradeció y miró a James que hablaba meditativo — o no lo recuerdo, la verdad es que fue una noche loca". James se encogió de hombros y sonrió con satisfacción.

Carlisle que tenía la boca ligeramente abierta y había perdido el hilo de la conversación desde que Edward abriera la boca, sacudió ambas manos y la cabeza para después decir:

"Basta de idioteces, ¡¿Dónde esta Alice?".

"Ya se lo dije, no tengo idea — espetó James rodando los ojos. —. Y ahora me tengo que ir, pues mi banda tiene un concierto en dos días y en esta casa de locos no hago mas que perder mi tiempo con ridiculeces que no tienen sentido". Se puso en pie entonces y con pasos largos salió del lugar.

Edward no podía estar mas de acuerdo con James, pero se mordió la lengua para no decir nada. Simplemente se levantó, se excuso de tener un asunto pendiente y salió casi corriendo de la casa.

. . .

"Alice — Jasper sacudía el hombro de la pelimorada con apremio, pues el chofer comenzaba a mirarlos feo. —, ya llegamos despierta".

El camión de pasajeros que hacia mas de cinco minutos se había detenido y del cual habían bajado todos, salvo una peculiar pareja; eran una chica de estatura baja con cabello morado y facciones afiladas casi como las de un duende y el chico era rubio, alto ligeramente fornido y de facciones fuertes aunque no tan marcadas.

El chico, Jasper comenzaba a perder la paciencia pues por mas que insistía ella no abría los ojos.

"Muchacho deben bajar ahora — exigió el molesto chofer, al cual al parecer no le hacía nada de gracia tener que esperar por una niña ridícula que se había quedado dormida, y por supuesto Jasper le daba toda la razón a su enojo. —, ¿Qué le diste a tú novia para que no pudiera despertar?". Se mofó y Jasper le frunció el ceño. Era un viejo ridículo.

"Lo sé, en seguida... ¡Ah! — La voz de Jasper se interrumpió debido a que Alice acaba de despertar y al levantarse asustada golpeó al rubio con la cabeza en la barbilla.

El golpe había sido tan fuerte que ahora Jasper estaba tirado en el suelo del camión sobandose la barbilla. ¿Porqué diablos Alice siempre lo golpeaba cuando despertaba?.

Ante semejante imagen el camionero estaba que se desternillaba de risa, mientras que Jasper sentía ganas de asesinar a Alice con sus propias manos.

«Maldita sea, si que tiene una cabeza dura». Pensó el al tiempo que se ponía en pie y fulminaba con la mirada al chofer que ahora golpeaba el volante con una mano y con la otra se sostenía el estomago, sus carcajadas eran realmente escandalosas y le lloraban los ojos.

"¿Qué diablos le ocurre a ese tarado?". Preguntó Alice somnolienta mientras se tallaba la coronilla sin prestar mucha atención a otra cosa que al chofer.

"Nada, que es un jodido idiota — refunfuño él. —. Ahora bajate antes de que estalle de risa y quedemos llenos de sus viseras".

Alice miró a Jasper con rostro divertido y esto hizo que el mal humor de él sólo aumentara al doble. ¿Por qué no era una jodida chica normal por un minuto y simplemente se bajaba del camión?.

Desesperado rodó los ojos y tomó a Alice del brazo para obligarla a bajar de allí. La arrastro con él fuera del camión sin escuchar ni una palabra de su sarta de maldiciones y reclamos que ella soltaba a diestra y siniestra; una vez que se encontraron en la sala de abordaje él la soltó y ella bufó.

"Podrías ser un poco mas amable ¿No te parece?". Reclamó ella con voz de enfado, pero a Jasper le importo un pepino.

Siguió caminando por la sala en dirección a la calle y Alice tuvo que correr para alcanzarlo, ya que un par de pasos con las largas piernas de Jasper en sus pasos rápidos equivalían por lo menos a cuatro pasos con las cortas piernas de Alice.

"Ve mas despacio Iratus — chilló un tanto agitada cuando lo alcanzó —, yo no tengo piernas de avestruz para seguirte".

Jasper se detuvo en seco y ella choco contra su espalda para después caer de culo al suelo.

"¿Contenta?". Replicó él con verdadero mal humor, no tenía ganas ni tiempo de tolerar a esa niñata caprichuda.

"¿Qué diablos te ocurre Iratus?". Jasper la miro enfadado ante el tono gruñón de ella al tiempo que se ponía en pie y se sacudía el trasero.

"Me ocurre que eres una completa molestia Alice — Despotrico finalmente él con total enojo y un perceptible tono sureño en la voz. — No sólo te quedaste dormida como oso en pleno invierno, si no que además sin importar que hiciera tú no despertabas y ese maldito conductor gruñón no hacía otra cosa salvo molestar y después resulta que te despiertas y me lanzas por los aires con tu dura cabezota causando que el jodido chofer se burlara de mi, ¡en mí propia nariz!". Cuando termino de hablar su respiración era tan violenta que las aletas de la nariz se inflaban y desinflaban.

"Wow, realmente estas enojado Iratus — argumentó Alice alzando la ceja y conteniendo una risotada. —; No tenía idea de que te molestaba tanto quedar en ridículo ante una persona que jamas en tu vida volverás a ver — se encogió de hombros y continuó hablando sin piedad alguna contra el pobre chico. —. Ahora, cambiando de tema, ¿Qué es ese estúpido acento sureño?, yo en tú lugar me preocuparía mas por eso que por un insignificante golpe en la barbilla".

Tras terminar de hablar y dejar a Jasper con cara de Pocker, Alice continuó caminando en dirección a la salida como si nada hubiera ocurrido en el camino. Esa mujer volvería totalmente loco a Jasper y despertaría sus mas profundos instintos psicópatas si continuaba actuando así.

Se pasó la mano por el cabello y elevo la vista al techo de aluminio y tras respirar profundo un par de veces logró tranquilizarse para seguir a Alice sin el riesgo de correr y apretar su cuello hasta asfixiarla.

"Entonces, ¿adonde nos dirigimos?". Preguntó Alice cuando Jasper llegó junto a ella en la banqueta de la estación de camiones, donde los típicos taxistas abusivos intentaban convencerlos de llevarlos por precios carisimos.

"En primer lugar lejos de estos taxistas abusivos". Señaló él y tomando a Alice por el brazo la llevo consigo hasta salir de la calle atestada de taxistas.

Una vez que se encontraron lejos de allí Jasper comenzó a voltear a todas direcciones, reconociendo el lugar que por muchos años, mayormente en su niñez, él llamó hogar.

"Bueno, ya dejamos atrás a todos esos taxistas, ¿Y ahora?". Insistió Alice con ese peculiar don suyo de fastidiar hasta que obtiene lo que quiere.

Jasper no tuvo otra opción mas que rodar los ojos y explicarle con pelos y señales como era el viejo rancho a las afueras de la ciudad en el cual se había criado.

"¿Cómo?, entonces a pesar de que ahora en día Dallas es una ciudad en la que cuidar vacas, caballos y puercos no es un estilo de vida normal; ¿tu familia sigue teniendo un rancho?". Pregunto ella, un tanto escandalizada y divertida, ya que por una parte esa información le proporcionaba una fuente interminable de burlas contra Jasper, pero por otro lado eso quería decir que tendría que quedarse por sabe cuantos días en un rancho.

Suspiró frustrada, no le agradaba en lo mas mínimo la idea pero ¿Qué otra cosa podía hacer?. La perspectiva de volver en ese momento a su casa en Chicago le parecía horrible, no quería enfrentar a su padre diciendo: ¿¡Dónde diablos estabas!; ¿¡Tienes idea de lo preocupados que estábamos tú madre y yo!. Además tenía curiosidad sobre Jasper, habían tantas cosas en el que le daban curiosidad y que no podría descubrir si simplemente se marchaba.

"¿Por qué no te haz puesto la peluca?". Preguntó Jasper quien sólo la observaba con el rabillo del ojo y haciendo caso omiso a la pregunta que ella acaba de formular.

"Ah, disculpe usted Iratus, — atacó sarcásticamente ella alzando ambos brazos y continuó en el mismo tono sarcástico: — ¿Cuándo se suponía que debía hacerlo, mientras me arrastrabas por el camión o cuando tuve que correr tras de ti porqué caminas con pasos de correcaminos?".

"Caray sólo pontela ahora y deja de fastidiar". .

Alice refunfuño y gruño un poco mas, pero terminó haciendo lo que Jasper le pedía, esto debido a que un par de chicas que iban por la acera de enfrente la habían señalado y cuchicheado entre ellas.

"Niñas estúpidas". Gruño Alice colocándose la peluca con furia y Jasper no pudo evitar soltar una risita.

"Te dije que te pusieras la peluca, pero como siempre tú...".

"Ahora estas de mejor humor — Le interrumpió ella. — ¿Porqué no mejor te guardas tus comentarios y nos sacas de aquí?".

"A la orden capitana". Replicó él con un saludo militar. En verdad se encontraba de mejor humor ahora que Alice estaba molesta.

Ella no hizo mas que rodar los ojos y cruzarse de brazos. Jasper era un maldito idiota, no por nada le había bautizado con el apodo de Iratus, le hacía un honor increíble a esa palabra en latín.

Ambos se quedaron parados en ese mismo sitió sin decir nada hasta que un autobús rojo y ruidoso se paro frente a ellos, Alice no se había percatado de que iban a abordarlo hasta que Jasper subió sin decirle ni una palabra y ella tuvo que correr para subir a este cuando las puertas casi se cerraban.

Jasper se rió de ella y Alice le hizo un gesto ofensivo con la mano, antes de irse a sentar en uno de los pocos lugares disponibles en el apestoso autobús.

«Dos autobuses en un día, esto tendré que anotarlo en mi lista de hazañas jamas imaginadas» pensó sarcásticamente ella mientras se daba de ligeros topes contra el vidrio del bus.

"Esa cabeza dura que tienes de verdad es resistente". Señaló Jasper en tono burlesco, pero claro aun le dolía ese golpe en la barbilla y mas que nada lo hacia para señalar como la cabeza de ella era realmente dura.

"No jodas Iratus — Replicó ella con cansancio —. Aun no te he perdonado por despertarme en el camión". Finalizó alzando la vista para ver a Jasper que estaba parado a lado suyo.

"¿Perdo...?, ¿Tú a mi...? — Balbuceó el con tono de incredulidad. —, ¿Estas hablando en serio?. Fuiste tú quien me golpeó, te lo recuerdo; debería ser yo quien te perdonara a ti, ¿O acaso planeabas quedarte en ese camión el día entero?". Argumentó él hablando tan alto que incluso las personas que iban en los asientos de adelante se volvieron para observarlo.

"Como sea Iratus, — insistió ella, mientras jugaba con sus pulgares sin importarle en lo mas mínimo el enfado y la indignación de Jasper. — debiste ser mas amable".

"¡¿Amable? — Exclamó con tono de incredulidad él—, Tú ni siquieras sabes que es la amabilidad y para tú mayor información estaba siendo amable, tampoco es como si te hubiera tirado del asiento. En realidad fue a mi a quien tiraron".

"Y te recuerdo que fuiste tú quien me obligo a subir a ese horrible autobús que hizo que me mareara — Jasper se encontraba fuera de sí ante tal respuesta y se agarró con fuerza del asiento de Alice, mientras que esta continuaba hablando en tono ofendido: — y también fuiste quien me sugirió que me durmiera, por lo tanto es tú culpa".

"¿Mi culpa? — alegó él con la vena de la sien palpitante. A esas alturas todos en el autobús los observaban fijamente. — Nadie te dijo que me siguieras al autobús en primer lugar; se suponía que debías quedarte con tu querido James y su Avenged Sevenfold". Reclamó Jasper.

"Aja, con que ese es el motivo, — habló ella poniéndose en pie en el asiento y quedando unos cuantos centímetros por encima de Jasper. — de nuevo tú testosterona se ha apoderado del diminuto cerebro que se esconde tras esa mata de pelo rubio". Al decir eso le pico la cabeza a Jasper con su dedo índice y los ojos de este flamearon.

"Eso no tiene nada que ver con la discusión Alice".

Continuaron discutiendo hasta que el chofer del autobús repentinamente paró el carro y los obligo a bajar de este a mitad de la nada. El rostro de Jasper estaba tan rojo por la vergüenza y la furia que podría haber pasado por una señal de Stop, en cambio Alice no hacía otra cosa mas que culpar a Jasper.

El paisaje a su alrededor era el de una vieja película de terror, con largos bancos de maleza seca y ni una sola casa o poblado se veía por los alrededores, además la carretera se encontraba desierta, lo único que se veía a la lejanía eran las ondas de calor que provocaba el caliente asfalto calentado por el sofocante sol que les cocinaba la cabeza a ambos.

"Esto es el infierno". Se quejó Alice al ver que ningún otro autobús o carro pasaría pronto y decidieron caminar, pues según Jasper el rancho de su familia no quedaba muy lejos.

Alice no tenía ni la menor idea de cuanto significaba para Jasper y sus piernas largas un: 'no queda muy lejos', porque llevaban caminando mas de media hora y ella no sólo le dolían los pies y llevaba la playera empapada en sudor, si no que además la jodida peluca negra le provocaba jaqueca y le picaba.

Sentía la lengua seca como el cartón y las manos le punzaban. Nunca antes se había sentido tan cansada, al menos no de caminar bajo el sol, y al levantar la vista hacía Jasper notó que este tampoco se lo estaba pasando bomba, pues se había quitado la playera y sólo estaba usando la de resaque que igualmente tenía grandes manchas de sudor, su ceño estaba fruncido por el sol y tenía el rostro colorado, pero aun así no lo había escuchado quejarse ni una sola vez, en cambio ella se quejaba a cada rato y por cualquier cosa.

"¿No estas cansado?". Preguntó ella suavizando su tono de voz y sólo entonces consiguió que los ojos de Jasper se desviaran hacía ella.

"¿Estas preocupada ahora? — se burló él. —, realmente el calor te ha afectado el cerebro". Concluyó con un áspero gruñido.

A Alice no le hizo ninguna gracia que Iratus se burlara de ella, pero se encontraba tan agotada que no se le ocurrió ningún comentario inteligente para voltear las palabras de Jasper contra él, así que simplemente se quedo callada y continuó en silencio su caminar. Ella imaginaba que de esa manera se sentían los camarones que son expuestos al sol para secarlos. Y sintió lastima por esos seres incapaces de pensar e imaginar siquiera lo que les esperaba al ser sacados de su habitad natural.

«¿Seré yo un camarón sacado del mar?». Se preguntó a si misma con burla. A pesar de que no extrañaba nada en particular de Chicago, estaba mas que claro que el lugar en el que se encontraba ahora mismo era completamente diferente a lo que ella estaba acostumbrada. Quizá si ella fuera del tipo de chicas que su familia en verdad se preocupa por ellas, ahora mismo no se encontraría allí, si no que a la primer oportunidad habría regresado a casa, pero ahora mismo ella sentía que no extrañaba nada salvo el clima y el ruido habitual de Chicago.

Emmett era tal vez un asunto punto y a parte, a él si lo extrañaba, pero debido a la perdida de Rosalie ahora mismo no le importaba en lo mas mínimo no ver el rostro desecho o la mirada perdida de su hermano mayor.

"Finalmente llegamos". Habló Jasper con emoción reavivada en su voz y Alice que iba demasiado metida en sus pensamientos se sintió repentinamente confundida.

"¿Llegar?, ¿A donde?". Preguntó desorientada y Jasper rodó los ojos y se acercó a ella. Mas de lo que a Alice le hubiera gustado.

Pego su cuerpo al de ella casi por completo y finalmente tomo el rostro de ella con sus manos para obligarla a mirar hacía un lado de la carretera en la que, escondido entre largos surcos de plantíos se vislumbraba un rancho.

"Obviamente a mi casa". Explicó él en tono de obvio y a Alice le temblaron las piernas, no sabia si por el cansancio o por la cercanía del rubio, sin embargo su reacción fue apartar las manos de el y alejarse lo mas posible.

"Sí, es justo como esperaba que fuera — habló ella alejándose aun con grandes zancadas de Jasper—, totalmente sacado de una película Texana".

"Ah vamos Alice no seas...".

"Pero mira nada mas lo que nos ha traído el viento otoñal, — Interrumpió una mujer joven de apariencia latina con cabello y ojos cafes obscuros, que acababa de salir de entre los surcos y vestía unos vaqueros desgastados y una playera azul, también llevaba un saco de papas que cargaba con dificultad. — ¿ese es Jazzie?". Su tono de voz era totalmente sureño, tanto que a Alice casi se le escapa una risotada.

"¿Maria?". Exclamó con entusiasmo él.

"Pero si haz crecido un montón chico, — observó ella al tiempo que sin que ni Alice o Jasper esperaran tiro el saco de papas y se lanzo a abrazarlo. — no eres el mismo chiquillo flacucho que solía cortejarme, sin duda el ejercito te sentó de maravilla".

"Sí, bueno hace mas de cinco años que no venía por aquí en realidad yo... — dijo con cierta incomodes en la voz y deshaciendo el abrazo de ella. — ¿Cómo haz podido reconocerme".

"Que va, si eres el mismo rubio de ojos lindos, jamas podría olvidar ese rostro". Replicó ella y le toco la nariz con el dedo índice.

Alice quien sentía que se volvería diabética con tanta miel se aclaro la garganta ruidosamente para anunciar que seguía allí, a ella no le gustaba ser ignorada.

"Vaya, pero que chica tan linda ¿Es tu novia Jazzie?". Preguntó la chica llamada Maria al notar a Alice.

"Bueno veras Maria, Alice es...".

"Exacto — interrumpió Alice a quien acababa de ocurrirsele una idea para fastidiar a Jasper—, su novia y la verdad es que no me causa nada de gracia que una chica salida de la nada abrace y salude de esa manera a Jazz".

Jasper miraba a Alice como si repentinamente se hubiera convertido en un enorme gato negro e intentara arañarlo. ¡¿Se había vuelto loca?. Por otra parte Maria la miraba con incredulidad y sus facciones se habían endurecido.

"Jazzie, tu noviecita es de carácter — observó esta ultima y se acercó mas a Alice quien con la barbilla alzada la miraba desafiante y aun así no le llegaba ni a la altura de lo ojos a María—; Te llamas Alice ¿Cierto?". Preguntó

"Así es — coincidió ella con arrogancia —, me llamó Alice Cullen y te aseguro que soy de carácter o si no podrías preguntárselo a cualquier revista, periódico o programa de espectáculos".

María soltó una risotada y Jasper que fulminaba a Alice con la mirada fue ignorado por esta y fijo su vista en la otra chica.

"Entiendo, entonces no eran imaginaciones mías, sabes sentía que te conocía de algún lado — expresó chasqueando los dedos divertida. —, pero claro si eres Alice Colour".

Alice abrió la boca para decir algo mas pero Jasper incapaz de soportar que Alice dijera nada mas se interpuso entre ellas y abrazó a Alice.

"Se que ambas quisieran quedarse conversando aquí el resto del día, — dijo con incomodidad; El ambiente era tan pesado que incluso era palpable. — pero la verdad es que debemos entrar a casa, estamos un poco cansados". Sonrió y su blanca sonrisa deslumbro por un momento a ambas mujeres.

"Vayan ustedes, aun tengo cosas que hacer". Argumentó María nada feliz y tras juntar el saco de papas se marchó por el mismo surco por el que había salido con andares de diva, un tanto contrariados por el peso de las papas.

"¿Se puede saber que diablos te ocurre? — explotó Jasper en cuanto María se perdió de vista soltando a Alice y alejándose de ella. —. ¿Por qué diablos tuviste que...?".

"Siento haber arruinado tu ligue Jazzie — dijo en tono empalagoso y sureño imitando el de María. — pero si voy a pasármelo mal por tú — le pinchó el pecho con el dedo. — culpa en este lugar, será mejor que hagas lo que yo digo y que mejor manera que fingiendo ser tú adorada noviecita". Completó con un guiño y una sonrisa de satisfacción antes de continuar caminando hacía el rancho.

Él que había soportado todo en silencio, sentía que de un momento a otro haría erupción como un volcán. Estaba harto de Alice y sus estupideces, y sobre todo: ¿Qué era esa extraña sensación en las tripas que sentía y que había sentido aun mas intensamente cuando Alice le dijo a María que ella era su novia?.

Algo andaba mal en la cabeza de esa pelimorada, incluso era algo mas grabe de lo normal y él temía por su propia vida. Como siempre no sabía que esperar de ella.

"Date prisa Jazz". canturreó Alice deteniéndose a unos pasos de la entrada para esperar a Jasper.

Este sintió que el alma se le iba a los pies y como consecuencia sus pies pesaban como el plomo. «Maldita Alice». Gruño mentalmente.


N/A: Chicas voy de supeeer carrera así que les dejo el cap, mis agradecimientos por leer y comentar y ka suplica de que no abandonen la historia y me sigan regalando sonrisas con sus reviews.

Me voooy.

Sarange chicas!.

-AliCe Ahtziry Whitlock Darcy!.