Hola! Quise subir el capítulo para el cumpleaños de Izaya, pero no pude, no llegué. Aquí les dejo el capítulo!
Este capitulo fue reeditado, porque hay partes que no estaban separadas y debian estarlo.
Gracias por los rews!
Capítulo 10
Pausa
Shizuo está encogido en su lugar, mientras se toma de los cabellos y tira con fuerza. Siente el corazón retumbando en cada bombeo, hasta el punto de punzarle. A su alrededor no hay nada más, sólo ese latido que parece a punto de reventarme el pecho.
-Ten- alguien le toca el hombro, para llamarle la atención.
Shizuo alza la mirada hacia Shinra, que esta de pié a su lado, sosteniendo un vaso con agua. Lo toma, pero el pulso le tiembla tanto, que vuelca un poco. Shinra trata de mantener su sonrisa, pero cuando vuelve a ver a Celty, se le esfuma:
-Es mejor si tratas de descansar un poco- dice a Shizuo-. Ve a dormir y en una hora te diré que pasa.
-Estoy bien, no tengo sueño.
Shinra le quita el vaso con agua y lo deja en la mesita.
-Quedate con él- le pide a Celty, que esta sentada en el sillón de enfrente. Luego regresa al otro cuarto y cierra la puerta.
Ambos quedan solos y en silencio, con el tic tac de algún reloj en el cuarto, que va marcando los segundos.
-¿No viste nada?- pregunta Shinra.
Ya va cayendo la noche.
-Nada- responde Shizuo.
Ambos están sentado en la sala.
-Celty fue a ver que encuentra, pero alguien que dispara en pleno día, en pleno centro, seguro sabe lo que hace. De haber sido un loco, hubiera llamado la atención.
-Nadie vio nada.
-Entonces le deben haber disparado desde uno de los techos ¿Sabes de alguien que pueda haberlo hecho?
-Dime alguien en la ciudad que no haya querido ser- reprocha Shizuo.
-Seguro algo se le fue de las manos.
-No sería la primera vez.
-Conocemos a Izaya desde chicos- dice Shinra-, siempre se ha salido con la suya. Él apila una roca sobre otra roca, tarde o temprano la pila se iba a venir encima.
-Es engreído.
-Iré a ver si despertó y a limpiar si herida.
Shizuo vuelve a hundir el rostro entre sus manos, mientras Shinra regresa con Izaya.
-Fué mi culpa- dice Shizuo.
Celty esta de pié en la sala.
-"No sabías lo que iba a pasar"- escribe.
-Lo debería haber sabido. Hace unos días lo encontré casi muerto en un callejón y me pidió que lo acompañada. Tenía miedo, estaba asustado. Y no me di cuenta.
-"No lo imagino asustado".
-Yo tampoco... Pero lo estaba ¡Maldito! Sabía que estaba en peligro y no aclaró bien las cosas- da un golpe en la mesa con ambos puños-. Me dijo que alguien quería lastimarlo, pero no imaginé que de esa forma. Y supuestamente ni recordaba lo que le había pasado ¡Seguro era otra de sus mentiras!
-"Tal vez lo hizo a propósito. Todo lo que hace siempre tiene un motivo".
-¡Esta casi muerto! ¿Cómo va a haber un motivo en esto?
-"Que haya sido con intención, no quiere decir que no se le haya podido ir de las manos".
-Sí sólo quería llamar mi atención ¿Por qué no lo hizo como siempre?
-"Habrá sentido que ya no era suficiente o que ya no lo estaba logrando como antes".
-Él no es así, si quiere mi atención va y la busca y si no la consigue, hace algo más grande... como enviar a que me asesinen.
-"Es un poco retorcido ¿No crees?"
-Todo en él es retorcido.
-"Es como el niño que tira del cabello de la chica que le gusta".
-Él haría que la apuñalaran.
Shizuo se pone de pié en un salto.
-¡Si no piensa despertar! Entonces voy a matarlo ya mismo- grita.
Shinra y Celty, que se encuentran con él en la sala, dan un sobresalto.
-Quedate ahí.
-¡No! Estoy harto de esperar ¡Hace dos días que espero!
-"Todos estamos esperando"- escribe Celty- "Pero hay que seguir. Ten un poco más de paciencia".
-¡No puedo! ¿Por qué estoy aquí esperando a que despierte? Si muere de una vez, me resolvería unos cuantos problemas y no sólo a mi ¡A casi todos en esta maldita ciudad!
Shinra y Celty se miran, pero mantienen la calma.
Van pasando tres días.
Shizuo esta sentado junto a la cama de Izaya, se escabulló al mediodía y desde entonces no se ha movido. Esta atento a como respira, a si se mueve, incluso a si no finge. Aún lo cree invencible, aún cree que nadie puede vencerlo, ni él, el hombre más fuerte de Ikebukuro. Pero por más tiempo que espere, no pasa nada.
Siente hambre, sed y hasta sueño, pero no quiere moverse de su lugar. De alguna forma, Izaya era responsabilidad suya, por más que se tratara de conveniencia.
Toda esta situación le hace pensar sobre la rivalidad que tienen ¿Cuantas veces fue a golpearlo? ¿Y cuantas veces Izaya hizo hasta lo exagerado para llamar su atención y que se enfrentaran? Pero nunca se mataron, por más golpes que se dieron. Ambos se buscaron una y otra vez, sin ningún fin.
Supone que puede decir fácilmente que buscaba Izaya, siempre se lo dice; lo detesta, lo aborrece, lo cree una bestia, pero principalmente, porque fue al único al que no pudo controlar. Es al único al que no puede controlar.
¿Pero él?
Shizuo también fue a buscarlo, siempre que el aburrimiento picaba, Izaya era su primer pensamiento, pero más que nada, cuando el estrés del día lo saturaba. Otra excusa no tenía, después de todo, no es que disfrute la violencia, de hecho, la detesta; pero cuando se trataba de Izaya, parece olvidar eso. Nunca jamás fué a buscar pelea, las veces que terminó en medio de una riña, fue porque otros empezaron primero o vio algo injusto, donde sintió que debía intervenir.
Pero con él era diferente. Con él no habían disparadores de su parte, sólo de parte de Izaya, asique, las veces que Shizuo salió a buscarlo sin motivo, realmente era sin motivo. Simplemente salía a buscarlo y si no lo encontraba en la oficina, lo buscaba en algún otro lado, de alguna forma lo rastraba, como un cazador a su presa. Pero jamás disparó.
Sí, muchas veces terminaron golpeados e incluso sangrando, principalmente él; pero que recuerde, nunca el otro. Algunos moretones y rasguños, pero más productos de la persecución que de un daño infligido.
¿Entonces? Shizuo no puede decir que hayan personas que odie. Incluso si se embronca con una, es por algo en particular, algo más bien del momento. Sólo con Izaya tiene una fijación de odio.
¿Será por el pasado? Cuando eran más chicos, en la preparatoria, si se la hizo pasar mal. Todo el tiempo. Donde tenía un problema, Izaya estaba en el medio. E incluso, tuvo su último acto contra él. Pero luego se fué de la ciudad. Y no volvió hasta unos años después.
Al regreso de Izaya, fue inmediato, algo comenzó a olerle mal. Y bajo el instinto de la bestia que tanto rechaza, salió en su búsqueda, aunque ni sabiendo que buscaba. Cuando lo encontró, todas sus sospechas cerraron.
Desde ese día, lo visitó al menos una vez en la semana, si no es que Izaya lo visitaba antes. Y ahora lo tiene ahí, totalmente indefenso y herido, y él, el hombre que más lo odia, a su lado y preocupado de que jamás vuelva a despertar. Y de eso van tres días.
Puede decir que se trata de honor; él prometió protegerlo, y él es un hombre de palabra. Pero el sentimiento sería otro, no de culpa.
-Maldita pulga...- masculla y se toma los cabellos, dejando escapar un suspiro de pura frustración.
Cuando descubre el rostro, y mira a Izaya, encuentra al otro con los ojos abiertos y observándolo atento.
-¡Hijo de puta!- da un sobresalto y se hecha hacia atrás, del susto- ¿¡Cuando mierda despertaste!?
-Escucharte llamarme de esa forma tan dulce, me enterneció...- casi murmura, sigue débil. Trata de acomodarse, pero la herida le punza y lo deja quieto-. Ugh...
-Sabía que estabas fingiendo...
-Eso quisiera ¿Cuanto dormí...?
-Unos días.
-Wow... ¿Quién fue?
-No lo sé. Cuando llegué ya te estabas desangrando en el suelo.
Izaya vuelve a cerrar los ojos.
-Sé que sabes quien está detrás de todo esto ¿Por qué no me lo dices? Así puedo irle a romper las piernas.
-Tu propuesta es muy jugosa, pero no tengo más que sospechas. Y no puedes ir rompiendo las piernas de todos por ahí.
-¿Sabes por qué pasa todo esto? Porque eres un maldito engendro retorcido ¿Por qué no puedes ser normal? No, tienes que ser retorcido. Te mordiste con tu propio veneno, eso pasó.
-No lo puedo creer ¿Tanto cambió el mundo en los tres días que dormí? ¡Aprendiste a usar metáforas! ¿Sabías que es un recurso muy complejo de tu cerebro? A puesto a que ya no hueles el trasero de otros para saludar.
Shizuo cierra el puño y se inclina un poco, como para golpearlo, pero se detiene:
-Agradece que no te maté. Hubiera sido fácil.
-De haberme querido matar, lo hubieras hecho antes. Pero sólo me atacas porque sabes que soy el único rival digno.
-Te equivocas. Si quiera golpearte sólo por eso, entonces también iría contra Simón.
-Lo de Simón es físico, golpe por golpe. Conmigo destrozas la ciudad y a ti mismo. Pero a mi ni me alcanzas.
Shizuo gruñe un suspiro y se cruza de brazos:
-Terminemos con esto de una vez por todas.
