1.- La mayoría de estos personajes pertenecen a JK Rowling.
2.-Se utiliza un lenguaje rudo y con rudo me refiero a malas palabras xD
3.-Mas adelante la historia contiene escenas de sexo... les digo para que no se sorprendan xD
Hey you guys!
Im back
Lo se, lo se, siempre que digo que no tardare en actualizar es cuando mas tardo en hacerlo… no tengo perdón.
Pero para compensarlo les hice un capitulo de 33 paginas :D casi muero en el intento, y es que ya tenia una gran parte en mi celular pero cofcof TT^TT lo perdí hace como una semana y casi muero y pues….
En fin, espero que les guste, xD no me discriminen soy nueva en estas áreas… mmmm si creen que hay cosas que no cuadran , no se preocupen, cuadraran en el siguiente ;D
Y pues como probablemente ya no me están poniendo atención les dejare el capitulo… pero recuerden poner las canciones cuando vean los números correspondientes :D es nuestra banda sonora… yay!..
* 1 I've got you under my skin – Michael Buble
*2) L-O-V-E Nat - King Cole
*3) The way you look tonight – Frank Sinatra
*4) Vodka and Roll - Mago de Oz.
*5) Kumbala -La Maldita Vecindad
*6) Danzon No 2 – Gustavo Dudamel
*7) Feeling Good – My Brightest Diamond
*8) Poses – Rufus Wainwright
Capitulo 10
Kumbala
"Esto es la noche. Y de la noche son las cosas del amor,
el corazón a media luz siempre se entregara.
Una brisa, una caricia y en la pista una pareja
se vuelve a enamorar."
Theo despertó con más calor del habitual. Se sentía sofocado, pero de una forma agradable.
Y pronto pudo recordar la razón.
"Alice"
Dormía plácidamente junto a él. Bueno, mas bien sobre el. Su pierna izquierda estaba entra las suyas, un brazo cruzando sobre su estomago y su cabeza, libre de peluca, apoyada sobre su hombro.
Era tan ligera que apenas notaba el peso, un peso agradable al fin y al cabo.
Estaba exhausto pero tenía que trabajar, así que reuniendo fuerza de voluntad trato de salir debajo de su pequeña acompañante. No quería despertarla porque de verdad que se veía como si necesitara dormir un par de horas… o días.
Cuando por fin pudo pararse tuvo una vista maravillosa, Alice dormía boca abajo, con la sabana en la espalda baja y los brazos sobre su cabeza, era toda una visión. Y ese cabello.
Era pelirroja, ¿Quién lo diría?, su cabello era rojo y ligeramente rizado, y lo adornaban pequeños reflejos naranjas y cobrizos. Era toda una visión. Pero tenía cosas más importantes que hacer, así que sacudiendo la cabeza se alejó para darse una larga ducha fría.
– OUCH! – Pansy grito por centésima vez. La depilación con cera apestaba. De verdad que si.
– Joder – George volvió a maldecir, por centésima vez. Estaban con los especialistas en esto de la depilación, su amigo estaba junto a ella para proveer apoyo moral y dejar que ella estrangulara su mano en sus momentos de dolor.
Amaba a ese hombre, de verdad que si. Se arrastraría sobre vidrios rotos solo para verlo feliz, pero en ese momento lo único que quería era romperle algo, nada importante, tal vez un brazo o dos. Solo para que el entendiera la agonía por la que estaba pasando.
George había dividido la malvada Operación Transformación en tres fases.
Fase 1: Cosas pequeñas. Lo que incluía no tener ningún rastro de vello corporal, tener un manicure recién hecho, un relajante baño exprés con jabones aromáticos y todas esas cosas que de no ser comprobadas podrían llegar a ocasionar un colapso.
Fase 2: Maquillaje y peinado.
Fase 3: Vestuario y Calzado.
No es que no fuera agradecida por los esfuerzos que hacia George por transformarla pero tal vez debería recordarle que lo suyo con Draco no era mas que una apuesta siendo pagada. Nada más. No era una cita.
Alice despertó con el cuerpo relajado y la mente en paz. Algo que no pasaba muy a menudo. Bueno… despertar en habitaciones de lujo tampoco le pasaba a menudo.
Se levanto y tomo una bata que estaba en el baño, era de hombre, probablemente de Theo, así que le quedaba enorme.
Se dirigió hacia donde provenía la voz de Nott, había dos opciones. O estaba hablando solo, o por teléfono.
– No… por supuesto que va a pelear. Construyo esa compañía con sus propias manos es natural que no la quiera perder… Claro… – Parecía bastante molesto con el otro participante de la conversación. – Eres una maldita comadreja Zabini… – Cuando la vio fue como si todo la habitación hubiera cambiado de ambiente. – No olvídalo, lo discutiremos mas tarde, cuando no tenga ganas de estrangularte con el cable del teléfono. – El colgó sin despedirse. Y permanecía mirándola.
Se dio cuenta que era por su cabello, cuando estaba trabajando usaba una peluca rubia, pero al dormir se le cayo y ni siquiera lo había notado hasta ese momento.
– Si lo se… rojo. – Se lo toco un poco incomoda, no muy segura de que hacer. –
– Mejor. – Le sonrió, y sintió como sus rodillas se aflojaban un poco. Definitivamente ese hombre debería sonreír más a menudo.
– No me despertaste. Puedo ver que estas muy ocupado, así que me iré en un minuto.
– No hay prisa. – Se levanto y retiro la silla que estaba junto a el para que ella se sentara. – ¿Tienes hambre? Bueno seguro que la tienes… no sabía que te gustaría, así que ordene todo el menú. – dijo refiriéndose a la comida que había en la mesa.
El tenia razón, había ordenado todo. Había panquecillos, croissants, tocino, todas las variaciones huevos revueltos que conocía… y paro de contar en cuanto vio las fresas.
En lugar de sentarse en la silla junto a Theo, se sentó frente a él. Aparto su plato y se sentó en la mesa. Frente a él. Debía de darle un poco de crédito al hombre, no pareció sorprendido o molesto. Se limito a mirarla impasible, esperando a que hablara.
– No se si habrás notado pero hay otras cuatro sillas en las que puedes sentarte.
Prefirió ignorar su sarcasmo mientras cogía un croissant de su plato.
– ¿Por qué estas usando un traje y una corbata? Es sábado, ¿a quien piensas impresionar?
– ¿Otra vez con preguntas? Pensé que habíamos terminado de jugar ese juego. – El arqueo una ceja inquisitivo.
– No, ni siquiera llegamos a las diez preguntas, y todo porque usaste tu carta de pague-por-sexo-estoy-esperando.
– Entonces ¿quieres jugar de nuevo?
– No lo se, ¿tu quieres jugar?
Theo puso los ojos en blanco al escuchar su respuesta.
– A menos que eso incluya tu nombre no estoy interesado. – Comenzó a levantarse de la silla pero lo detuvo subiéndose a su regazo.
– Y ¿quien dijo que no era mi nombre?
– Mi detector de mentiras interno fue quien lo dijo. – El la tomo de la cintura. De verdad que se estaba tomando demasiadas libertades.
– Pues tu detector esta descompuesto. – Oh cierto, después de todo él había pagado por eso. Por las libertades.
– O tú eres la que esta descompuesta. –
– Y no tienes idea cuanto – Lo dijo en un susurro, casi para ella misma. – Entonces ¿quieres jugar? – Había algo acerca de él que la relajaba pero a la vez la ponía inquieta. Tal vez era esa mirada que daba la impresión de ver a través e ella y encontrar todos sus secretos.
– Tal vez quiera, pero primero… "Alice", (nótese las comillas), tengo una proposición de negocios para ti.
Eso llamo su atención.
–Oh ¿de verdad Señor Nott? ¿Qué es lo que quieres?
– Estaré aquí hasta la semana que viene. Quiero que pases la semana conmigo.
Woo, eso si que la sorprendió.
– ¿Es en serio?
– Claro que es en serio. Quiero contratarte como una empleada, ¿considerarías pasar la semana conmigo?
Trato de poner su cara de póquer, pero estaba emocionada demonios…
– Bueno… tendría que pensarlo. – Fingió ver su manicure con aburrimiento.
Theo sonrió ante su respuesta
– Por supuesto que tendrías que pensarlo, ¿hay algo que pueda hacer para ayudar a tu mente a decidirse?
– Bueno si estas hablando de dinero…
– Por supuesto que lo hago. – Y su cara de negociador estaba puesta.
– Si estas hablando de 24/7 va a costarte…. – Trataba de asustarlo, aun no estaba consiente del por qué.
– Oh claro… si, aquí vamos. Dame una cifra aproximada.
– Seis noches completas… días también…. Cuatro mil. Y no me refiero a escudos caboverdianos. Dólares amigo. – Estaba tanteando el camino, ambos o sabían, pero aun así se cruzo de piernas y espero su veredicto.
– Seis noches a trecientos dólares, esos son mil ochocientos. – Enarco la ceja divertida. Ambos sabían que él se podía permitir mucho mas que eso, pero aun así la hacia negociar. Bastardo.
– Quieres días también. –
– Dos mil – le dijo, con lo que parecía ser un puchero.
Ella entrecerró los ojos.
– Tres mil –
– Hecho – Y para cerrar su extraño trato, la toma de la cintura y la beso. Eso iba en contra de las reglas. De sus reglas. Pero no le importo.
Theo rompió el beso para recuperar el aire.
– ¿Alguna pregunta? – y antes de que abriera la boca, dijo. – Sobre tu trabajo.
– ¿Puedo llamarte Teddy? –
– No si esperas que te conteste – Le frunció el ceño. – Necesitaremos ir de compras. Así que te daré media hora para que te arregles. Y antes de que digas algún comentario sobre mis modos machistas te recuerdo: Te pagare para que estés a mis ordenes, cuando diga, como lo diga…–
– Si, si hombre, lo entendí la primera vez. – Se levanto y le dio la espalda. Pero considero que debía ser honesta con el. – Me habría quedado por dos mil.
Quería irse y quedarse con la última palabra, pero no…
– Te habría pagado cuatro mil. – Le sonrió con cinismo. – Ahora ve arreglarte mujer. Nos espera un día ocupado.
No iba a dejarlo tener la última palabra, de hecho, el maldito le había robado su gran salida.
– Nene – puso especial énfasis en la palabra y le batió las pestañas. – Te tratare tan bien que nunca querrás dejarme ir. – Y de nuevo… justo cuando quería hacer su salida dramática tenía que abrir su boca.
– Nena – le devolvió la palabra con un matiz de sarcasmo. – Tres mil dólares por seis días… ten por seguro que te dejare ir. Hasta te acompañare a la puerta. – Theo abrió el periódico que tenia frente a él, ignorándola.
Pero no importaba, ahora estaba ahí. Lo mas parecido al paraíso que el dinero puede comprar.
–Hey tu… – Blaise lo tomo del brazo antes de que pudiera escabullirse de la habitación.
Había entrado a hurtadillas a la habitación por el celular que había olvidado en la mesilla de noche. Pero obviamente no había sido tan cuidadoso, de otra forma Blaise no estaría medio despierto con la cabeza apenas despegada de la almohada. Mierda, realmente era atractivo, no importaba que se acabara de despertar. El que es sexy es sexy… o algo así es el dicho.
– Hey yo… – le respondió inseguro de que contestar. Últimamente no sabía a que se enfrentaba a lo que se refería a Blaise.
– Así que he estado pensando… tú, yo… en el Baile de Blanco y Negro. ¿Que me dices? – le aplico una mirada soñadora y una sonrisa de te-matare-con-un-beso. Imposible decir no, ni aunque quisiera decirlo, no podría.
– Eres un bastardo con suerte. Eso es todo. No es que sea una persona fácil ni nada de eso…
Blaise solo sonrió y lo arrastro con el a la cama, encerrándolo en un abrazo de oso.
– ¿Eso es un si?
– Uhum – Se las arreglo para hacerse oír, no podía respirar… menos hablar, pero estaba mas cómodo del o que había estado en mucho tiempo. Se sentía bien. Se sentía en el paraíso.
– ¿Por qué estas moviendo tanto las piernas? No hay hormigas en este bote ¿verdad? – Theo estaba apoyado en la barandilla del taxi-bote que habían alquilado para ir de compras a Porto Novo, mirándola con superioridad a través de sus gafas de aviador. Gafas que le quedan más calientes que el infierno.
– Eso es lo que hago cuando estoy nerviosa. –
– Y ¿porque deberías de estar nerviosa? No es como si gastar dinero por cosas insignificantes alguna vez haya matado a alguien, especialmente si no eres tu quien paga. –
Y con respecto a su pregunta… podía decirle alguna mentira. Después de todo el contrato no incluía una clausula de honestidad pero… ¿para que?
– No me gusta ir de compras eso es todo. – Trato de evitar su mirada dirigiéndolo al mar que los rodeaba pero no sirvió.
– Y ¿eso es por…? ¿Eres mujer verdad? Y ¿estas viva? – El parecía bastante divertido e interesado, lo que le aviso de inmediato que había cometido un error al decirle la verdad. Pero ella sola se había metido en ese lio y ella sola saldría de él.
– Bueno… como te habrás dado cuenta las islas no son demasiado grandes, por lo tanto todos se conocen. La primera vez que estuve con un cliente me dio dinero para comprar ropa decente. –sonrió ante el recuerdo de Emmett Hooper, un gran hombre aunque con malas compañías. – Entonces cuando fui a Rodeo Drive en Porto Novo… no es como el que hay en California pero cariño… bien podría ser una replica. El caso es que no fue tan divertido como pensé que seria. Eso es todo. – Se cruzo de brazos al recordarlo. La expresión de desprecio que cruzo por la cara de la vendedora al verla. – Fueron malas conmigo.
– ¿Fueron malas contigo? – Toda la diversión del rostro de Theo se borro en el acto para ser sustituido por un profundo cejo fruncido. – Interesante…
– Si hubieras venido conmigo antes podríamos haber hecho un arreglo. Ahora creo que todo lo que puedes hacer es rezar. – Draco se enderezo. Su espalda le dolía después de pasar una hora reclinado sobre el informe de finanzas que tenia frente a él.
– Soy ateo. – Fue la respuesta del hombre que estaba frente a él. –
– Entonces creo que estas jodido. – No era un hombre muy afectuoso pero al menos le debía un poco a William.
– Solo me alegro que seas tu quien compre mi compañía, y no ese Brody Taylor. Una verdadera mierda en lo que a negocios se refiere.
No sabia que decirle. Nunca había sido demasiado bueno con eso de las consolaciones, así que solo se cruzo de piernas masculinamente y puso un dedo sobre sus labios, pensativo.
– No me mires así. Ya era mi hora de retirarme. Fueron treinta buenos años. Era tiempo y no me quede precisamente en la ruina. –
– No se lo dirás a Pansy? – No es que le importara, solo que no quería ser el quien tuviera que hacerlo.
– Esperaba que pudieras ayudarme con eso… ya sabes para suavizar el golpe y eso.
– Olvídalo hombre. – Se levanto antes de que pudiera engatusarlo, como toda su familia sabía hacerlo. – Estas solo en eso. Pero para el resto, cuenta conmigo…
Estaba nervioso. Y eso no pasaba demasiado a menudo. No es como si no se supiera comportar en una cita. Es mas, ni siquiera era una cita. Era más bien el cierre de un trato. Una apuesta.
Pero el diablo sabía que no se sentía como tal. Se sentía tan real que casi podía imaginar el final de la noche…
Sacudió la cabeza para sacarse los malditos pensamientos que había estado teniendo últimamente. Y era por eso que estaba tratando de correr en la cinta hasta desvanecerse o hasta que la suela de sus zapatillas desaparecieran. Lo que pasara primero.
No estaba seguro de estar haciendo lo correcto. Es decir, su razón estaba gritándole que no lo hiciera, que corriera en dirección contraria y que tomara el siguiente vuelo de regreso a Chicago. Y la otra parte, la parte que apoyaba fervientemente, le susurraba seductora al oído que se quedara y "cerrara el trato".
Pero que se supone que tenia que hacer?, la gente siempre dice: "Sigue a tu corazón", pero ¿ y si tu corazón te esta diciendo que hagas algo realmente estúpido?
Y salir con Pansy, su amiga, definitivamente era algo estúpido.
Ella podría confundir sus para-nada-buenas intenciones y pensar que estaba enamorado de ella o algo. Pero él no lo estaba, cuando Draco se casara, si es que algún día lo hacia, no seria con Pansy.
– Todos me están mirando. – Trato de enderezarse y aparecer más decente, pero por las miradas que les dirigían no hacia un gran trabajo.
Caminaban el centro comercial principal, bueno el único de la Isla, Rodeo Drive.
– No te están viendo a ti, me están viendo a mí.
– Las tiendas no son amables con las personas. No me gusta. – Sabia que estaba siendo malagradecida y quejumbrosa pero no le apetecía pasar por el desprecio de todas las trabajadoras de las tiendas y de las personas que compraban. "Prefiero recoger ropa de la calle, gracias por preguntar".
– Por supuesto que no son amables con las personas, son amables con el dinero. Con las tarjetas de crédito concretamente.
Sacudió su cabello un poco.
– Deja de sacudirte y tira tu goma de mascar por favor. – Theo parecía un poco impaciente. Algo inusual para el maldito maniquí que era normalmente.
Las personas pasaban junto a ella como si tuviera la peste y algo salió dentro de ella. Se limito a escupir la goma en el suela, cerca del zapato probablemente exorbitantemente caro de una mujer que pasaba.
– No puedo creer que hayas hecho eso. – Theo la tomo de la mano y la jalo hacia la tienda. Aunque era demasiado tarde, ella ya había visto la sonrisa que el trataba de esconder.
Era la tienda más maravillosa en la que hubiera entrado en su vida. Debía de ser nueva porque ni siquiera el nombre le sonaba a algo conocido. Bueno… tampoco era como si Alice pasara por ahí a menudo.
– Boa tarde senhores, eu sou o Sr. Hollister, o gerente da loja, como posso ajudá-los ?– El Señor Hollister no era viejo pero tampoco joven. No era atractivo ni tampoco feo, no era ni alto ni bajo. Era mas bien irrelevante, aun así, por su vestimenta se veía que el trataba de cambiar eso.
Aunque debía de darle algunos puntos al tipo, no la miraba despectivamente por su atuendo ni por su cabello. Solo miraba a Theo ansioso, como un cachorrito muerto de sed, o en su caso, probablemente podía oler el dinero. No era muy común tener a un gerente atendiendo una tienda.
A Theo no pareció importarle la actitud nerviosa del gerente. Le extendió su mano y se presento.
– Theodore Nott, fala Inglês? – Cuando el Sr. Hollister asintió, halo a Alice de la cintura hasta ponerla junto a él. – ¿Ve a estar hermosa mujer junto a mi? ¿Cree que tenga algo en la tienda algo tan hermoso como ella?
– Claro que si – Al darse cuenta de su "error de cálculo" se puso nervioso de nuevo. –Es decir no, en la tienda tenemos cosas tan lindas como a ella le gustaría que fueran… eso es a lo que me refería. –
Theo parecía bastante divertido con su actitud.
– ¿Sabe que es lo que pienso Sr. Hollister? Creo que necesitaremos algunas personas ayudándonos. – Theo lo tomo del brazo ligeramente y lo condujo hasta la sección de mujeres. – Y le diré por que, porque planeamos gastar una cantidad obscena de dinero aquí. – Los ojos de Hollister brillaron con signos de dólar en ellos. – Porque a nosotros nos gusta que nos besen el trasero eso es a lo que nosotros los ricos nos gusta... no se si me entienda.
– Si me permite señor, esta usted en la tienda y en la ciudad indicada.
Theo dejo a Hollister hablando con los empleados y se dirigió hacia ella.
– Ahora tengo unos ajustes que hacer antes de la cena de esta noche. – saco una tarjeta de crédito… benditos dioses, era una tarjeta negra. Las manos le hormigueaban por tocarla. – Si tienes algún problema usando esto, haz que llamen a mi teléfono personal. Tu vestido tiene que ser negro o blanco. Nada demasiado atrevido.
– Aburrido – ella cruzo sus brazos y alzo la ceja, la ropa que no llamaba la atención no la hacia sentir cómoda.
– Clásico – El deposito la tarjeta en sus manos y se dirigió a Hollister. – Ella tiene mi tarjeta.
– Oh, y la ayudaremos a usarla señor.
– Te veré en la noche, no llegues tarde. – Theo le quito el sombrero que una de las empleadas le estaba probando.
– ¿No pasaras a recogerme? – Ella aleteo sus pestañas, tratando de parecer inocente.
– No es una cita querida, son negocios.
Algunas personas decían que hay algunos eventos en nuestra vida que necesitaban una clausura. Un cierre. Asuntos sin terminar que necesitan un cierre apropiado para que podamos seguir adelante con nuestra vida.
Alice prefería verlo como una piedra en el zapato, si la dejabas ahí te molestaba y te hacia una ampolla. Pero si te tomabas un momento para sacar esa molesta piedra evitarías todos los problemas que venían con ella.
Es por eso que después de comprar con Hollister se dirigió a la primera tienda que había visitado hacia unos meses, "Panamá". Se armó de valor y entro. En realidad no tenia que juntar demasiado coraje, la ropa que traía puesta junto con las bolsas de otras tiendas colgando de sus brazos ya hacían su trabajo. La hacían sentir diferente, mejor, y hasta recatada.
– Hola, ¿puedo ayudarla? – Era la dependienta que buscaba. Una plaquita en su saco decía que su nombre era Becky Jackson.
– No gracias, ¿me recuerdas? –
Becky parecía confundida.
– No, lo siento.
– Estuve aquí hacia unos meses y no quisiste atenderme.
Pudo ver como la confusión se aclaraba de sus ojos y la reconoció.
– Oh…
– Aha… ¿trabajas por comisión verdad?
– Bueno… si.
– Gran error. – Agito sus bolsas para dar énfasis a lo que decía. – Enorme, un enorme error. Pero no puedo quedarme a presumirte nada mas querida, tengo que ir a sobregirar mi tarjeta. Nos vemos después. – Le soplo un sarcástico beso desde la puerta, dejando a una Becky Jackson con cara de perplejidad.
Cuando encuentras la forma de devolverle la patada a la persona que te pateo cuando estabas caído, de joder a quien te había jodido y todo eso sin decir una sola mala palabra…eso señores y señoras, es a lo que ella llamaba un cierre.
– Y entonces le dije: "a mi no me vengas con esas maldito zángano de mierda, dame mi parte".– Shae estaba tan concentrada en su acalorada historia que apenas y tomaba tiempo para respirar.
Pansy no recordaba haber estado tan entretenida en mucho tiempo, por mas que quisiera a George y a los demás bobos de su amigos nada podía sustituir las conversaciones que solo se pueden tener entre mujeres.
– Shae? Creo que mi cabello ya entendió tu punto y también tu odio hacia tu ex esposo, no es por ser malagradecida pero me gustaría terminar de arreglarme antes de que llegue el apocalipsis.
– Vale, vale… – Shae dijo algo en portugués entre dientes, pero era algo parecido a "Inglesas estiradas".
A pesar de que sospechaba haber escuchado bien, sus modales estaban primero, además, que clase de renovación de estilo era si no podía platicar un poco con la estilista?
– Aun sigo pensando que no tiene sentido arreglarme tanto para una simple cena. Además no es como si tus esfuerzos fueran a dar tantos frutos. – Se cruzo de brazos y vio el cuadro que había en la pared, porque según su nueva estilista, el hecho de no ver lo que estaba haciendo solo le añadiría un poco de dramatismo. No le importaba demasiado, no le gustaba verse al espejo últimamente.
–Si piensas que solo porque te desprecias a ti misma significa que los demás debemos corregirte y decirte lo linda que eres, mejor espérate sentada. Solo te aviso que aunque me pagues no te hare cumplidos para hacerte sentir mejor. –
Pansy abrió la boca y sus labios dibujaron una perfecta "O", ese comentario para muchos podría haber sido ofensivo y la persona que los había dicho probablemente debería sentirse mal por decirlo, pero Shae siguió trabajando en su melena indomable.
– De cualquier forma, ¿por qué te arreglas tanto? Sera una cita importante o algo así? –
Considero decirle que se metiera en sus propios asuntos pero no le vio el caso se grosera, aunque ella lo hubiera sido primero.
– No es una cita. Es la clausura de un negocio.
Y le explico todo el punto de su apuesta y de como había perdido miserablemente.
– No creo que no le gustes. No se hubiera tomado tantas molestas si no quisiera tener una cita contigo. Es decir, ¿porque pedirte una cita si pudo pedirte que te desvistieras directamente? – Shae detuvo un pasador entre los labios mientras admiraba su trabajo.
Bueno la mujer tenía un punto.
– Creo que tú también le gustas. Y que por supuesto, tu estas mas que muerta por el. Así que porque no dejan de corretear como adolescentes y hacen algo al respecto? Si él no lo hace al menos tú deberías. Ir tras eso que mas quieres. Porque si no es ahora, entonces cuando?, solo ve por lo que quieres y si no funciona al menos puedes decir que lo intentaste. En lugar de quedarte sentada sobre tu trasero viendo los momentos especiales escapándose entre tus manos. – Shae le dio la vuelta la silla hasta que Pansy estuvo frente a ella. – La vida es eso que pasa mientras estas esperando a que lo mejor venga, es lo que pasa mientras estas ocupada haciendo otros planes. La vida es esto. –Parecía predicadora de iglesia con su porte y tono de voz. Pero sus palabras hicieron un efecto en ella. Fluyeron dentro como un líquido caliente, asentándose para quedarse.
Shae le dio vuelta a la silla donde estaba sentada para que pudiera admirar su trabajo final.
Su cabello caía en rizos con forma de cascada, el maquillaje impecable, todo era perfecto.
La armadura estaba puesta… ahora solo faltaba esperar a su contrincante.
– Hola pequeño. – Blaise lo sorprendió con un beso en el cuello que le puso la piel de gallina. Y por lo tanto su genio reacciono como un erizo.
– Me lo dices a mi o te lo estabas mirando? – Se apartó con molestia y trato por enésima vez tratar de atarse el nudo de su corbata.
– He… si tienes estrés premenstrual no la tomes conmigo Georgie. – Le sonrió con picardía. – Mas tarde podemos comprar un poco de chocolate, ya sabes para ayudarte con tus dolores. –
Tenia ganas de lanzarle algo, pero eso solo lo alentaría, así que prefirió ignorarlo.
– Oh vamos Georgie – Blaise se puso frente a él y le aparto las manos de la corbata con un ligero manotazo. – Déjame a mí. – El hizo el nudo con maestría pero se detuvo demasiado tiempo toqueteando su cuello y pronto sus manos subieron hasta su nuca.
George sabía lo que venia y lo detuvo. No podía aceptar solo un beso en esos momentos. Tenía tanta tensión sexual acumulada que seria todo un milagro si no estallaba en frente de Blaise en esos momentos. Y obviamente no podía estar tan cerca de él y solo recibir un beso.
– Llegaremos tarde. Tardaras demasiado o…?–
– No demasiado, pero creo que debería de darte tiempo para que leyeras una de las obras de Shakespeare completa o los diez volúmenes de Don Quijote. – Blaise comenzó a desabotonarse la camiseta que llevaba puesta mientras se dirigía a su dormitorio para cambiar esos jeans que parecía comestibles por un traje italiano hecho a medida.
No podía respirar. Sentía como el corsé absorbía cada aliento que poseía, podía ver como el cuarto comenzaba a dar vueltas y puntos blancos salían de la nada.
Las palmas le sudaban y estaba segura que si se veía en un espejo vería su frente perlada de sudor.
Se sentó en la cama antes de desvanecerse. Estaba tan nerviosa… mierda. Por qué todo tenia que ser así? El desgraciado de Malfoy… necesitaba un consejo o algo. Como George no estaba decidió recurrir a alguien profesional.
Tomo su teléfono de la pequeña bolsa de mano Givenchy que había combinado ingeniosamente con su vestido. Marco y espero. Y espero.. y espero. Estaba a punto de colgar cuando Susan respondió.
– Dr. Darlington al habla. – Como era su línea de trabajo siempre contestaba formal.
– Susan? Es Pansy… necesito tu ayuda… mierda creo que estoy hiperventilando y pronto me desmayare.
– Pansy?... tranquila. Escúchame, quiero que hagas los ejercicios de respiración en los que hemos estado trabajando. – Como siempre Susan sabía como tranquilizarla cuando sus ataques aparecían.
Conto uno y aspiro, conto dos y exhalo. Lo hizo por un rato hasta que pudo pensar claramente.
– ¿Mejor? – La voz de Susan la saco de su adormecimiento.
– Mucho mejor.
– ¿Puedes contarme por que estas tan alterada? – Casi podía imaginarla en su despacho con su veloz pluma arrasando por su libreta y sus lentes de carey resbalando por el puente de su nariz.
– Draco llegara en unos minutos y mi mis palmas no dejan de sudar. Es decir… me manda todas estas señales confusas y yo… aah tengo ganas de abofetearlo por ser tan obtuso. – Puso a Susan en altavoz para poder corregirse el maquillaje.
– ¿Qué tipo de señales Pansy?
– Tú sabes de que tipo de señales hablo. Del tipo de sexual, a eso me refiero. Primero eso de aplicarme crema y decir cosas como: "cuando te vea chillar y retorcerte en la cama espero que sea en caso mas placentero para los dos…" o que tal de "No queremos que lastimes ese trasero tuyo tan lindo"… dedicarme canciones seductoras… el muy bastardo incluso me compro ropa interior.
– Se que no debería decir esto pero cuando un hombre le compra ropa interior a una mujer es porque piensa vérsela puesta…–
Ahora bien podría desmayarse.
– Entonces que pasa si…?
Un toque en la puerta la hizo sobresaltarse. Era Draco.
– Susan… Draco esta aquí, ¿algún consejo antes de caminar hasta la guillotina?
– Siempre. No seas dramática y disfruta de la noche. Déjate llevar, será lo que tenga que ser.
Malditos psicólogos, no dicen nada claro. Con un suspiro tembloroso se dirigió a la puerta para abrirle a Draco.
– He… hola nena. – Draco le entrego una rosa blanca en forma de corsage. – Bueno, ¿quien diría que tenías unos pechos como esos? – Trato con todas su fuerzas no sonrojarse pero fallo miserablemente. Lo fulmino con la mirada.
– Me siento como una gallina atada con cuerdas. – Y era cierto, casi podía sentir como las varillas del corsé se enterraban con saña contra sus pobres curvas, pero sabía que valía la pena. Solo con ver a Draco supo que valía la pena.
– Bueno, ciertamente no luces como una. – La sorprendió con un beso en la mejilla y comenzó a dirigirla hacia la puerta.
– ¿Lista? Creo que vamos tarde.
– Nunca había estado menos lista en toda mi vida.
– Bien. –
Se sentía como si estuviera deslizándose por una nube. Un sueño. Lo único que la anclaba a la realidad era el brazo de Draco.
– ¿Entonces que te parece? –
– Precioso. – Y no mentía.
El salón era tan grande que la palabra enorme se quedaba corta. Tenía candelabros antiguos y ventanales modernos. Desde el techo, una replica del Nacimiento de Venus, de Botticelli los observaba. Y miles de velas iluminaban el salón.
– Posso servir alguma bebida? – Le pregunto un mesero que paso frente a ella.
– Não, obrigado – No estaba segura de su pronunciación o del significado de lo que acababa de decir, pero estaba casi segura que significaba algo así como, No gracias.
Siguió admirando el salón donde se encontraban.
– Tu si que estas preciosa. – Draco la sorprendió con un beso en la frente. – Escucha, sé que probablemente me odiaras, pero necesito reunirme con…
– Lo se hombre. – Ignoro su punzada de decepción. – Ve a hacer dinero para después poder gastarlo. –
Se alejó de el antes de que dijera algo.
*1)
– Esta es la fiesta mas aburrida en la que he estado en toda mi jodida existencia. –
Eso era lo único que había estado diciendo George durante los últimos treinta minutos y si lo volvía a decir lo mataría. En serio. No importaba. Si, era su amigo, pero aun así lo destriparía, se comería sus entrañas, se bañaría con su sangre y se haría unos pendientes con sus ojos.
– Bonjour monpetit – la voz de Theo surgió en un punto detrás de ella y la saludo con un beso en la mejilla.
– Hee tu. – Iba a reclamarle por llegar tan tarde y por no traer una cita, después se dio cuenta que la pelirroja que estaba tan cerca de ellos no era simplemente porque estuviera espiándolos. De hecho iba agarrada de la mano de Theo.
– Pansy, George, quiero que conozcan a una nueva amiga, su nombre es…
– Abigail Ward, mucho gusto. – Alice extendió su mano y se la ofreció primero a Pansy y después a George.
– Espero no ser una molestia pero Theo dijo que estaría ocupado y no me gustaría pasar la velada sola… –
– No te preocupes, siempre podemos aburrirnos juntas. – Pansy le sonrió, contenta de tener, por fin, a una mujer de su lado.
– Nos divertiremos lo prometo. No por nada me vetaron de aquí hace algunos meses. –
Theo se quedo helado al ver como Alice extendía su mano y se presentaba a Pansy como "Abigail".
Es decir… ¿Qué demonios acababa de pasar? ¿Era su nombre real o era otra treta?
Lo había agarrado en una curva y ella lo sabia, por lo que se molesto más de lo debido. Se limito a tomarla del brazo y apartarla de la conversación "delicadamente"
– ¿Si querido? ¿Que es lo que necesitas? –
– No me vengas con esas Alice. Sabes que es lo que pasa.
–Tu querías que no fuera honesta sobre quien soy así que solo para contrariarte lo hice. – Ella le dirigió su sonrisa tan característica. La que parecía haber robado a un ángel, era un demonio usando una sonrisa de ángel. Un lobo con la piel de cordero, eso es lo que era.
– Quería que dejaras tu profesión fuera del asunto, no que mintieras sobre tu nombre.
– ¿Y quien dijo que no era mi nombre?
Alice se acercó hacia él, hasta que sus cuerpos rozaron y sus alientos se mezclaron.
– Sabes que las propinas son siempre bienvenidas. –
– Mas tarde, primero dime. ¿Quién eres?
– Yo soy nadie, ¿Quién eres tu? ¿Eres nadie también? –
– Basta de juegos solecito. Por una vez, no me hagas pagarte para que hables conmigo, porque no se de cuanto efectivo dispongo en el momento.
– No te preocupes mi sol y mis estrellas, conozco un cajero automático cerca de aquí.
Él sonrió por su insolencia pero no le dejo distraerlo.
– Vale, vale. – ella pareció cansarse de su pequeña batalla de miradas y cedió. – Prometo decírtelo después de que me des la mejor sesión de sexo del mundo. Ahora ve a hacer dinero para que podamos jugar a las preguntas mas tarde amorcito. – Le dio un beso en el lóbulo de la oreja.
Alice dio la vuelta sobre sus kilométricos tacones y se dirigió hacia donde estaba Pansy.
Si se quedaba el tiempo suficiente cerca de esa mujer, terminaría perdiendo la razón. En todas las formas posibles.
– Pareces aburrido Georgie. – Blaise llego hacia el con una copa en sus manos y una mirada depredadora en sus ojos.
– Pues vaya… no sabia que estaba siendo tan transparente. – Su lengua se sentía pastosa y sus palabras salían arrastradas.
– ¿Has estado bebiendo cariño? – El cada vez se acercaba más y eso estaba haciendo estragos con su razón.
– Por supuesto que he estado bebiendo. Es lo único que se puede hacer por aquí, puesto que Pansy pareció unir lazos con la cita de Nott, y tu abandonándome…. – El suspiro – Pero no fueron demasiados… solos unos cuantos… como cuatro.
Al notar la patosidad de sus movimientos y la forma de hablar, Blaise enarco su ceja.
– Vale, vale tal hayan sido doce. – alzo las manos en forma de disculpa – Pero no es mi culpa que me hayas abandonado por negocios. Y yo tan ilusionado que pensaba que pasaríamos algo de tiempo de calidad juntos.
– Y lo haremos. – Lo tomo de la mano. – Vamos a bailar.
George se alejó de un salto.
– Detén tus caballos vaquero. Yo no quiero bailar.
– No es que tenga pruebas ni una confesión jurada de Pansy Parkinson… pero si no te conociera mejor diría que no sabes bailar.
George se volteo con molestia.
– No es de sorprenderse, si supieras bailar ten por seguro que no estarías tan aburrido. Es muy dicho que, en las fiestas el baile es una cosa social. El saber bailar se ha convertido en un deber, sobre todo para los que quieren agradar a los demás.–
– Y ¿quien te dijo eso, tu Señora Robinson? – Supo que lo había lastimado por la cara de Blaise, mierda, no quería hacerlo en serio que no, pero el alcohol lo hacia insolente y removía el filtro que había entre su mente y su boca.
– Ella no es mi Señora Robinson – Blaise frunció el entrecejo con enojo. – Y estas demasiado ebrio para para golpearte como realmente me gustaría hacer por traer a colación ese tema tan horripilante. Como soy un maldito pan de Dios, te enseñare a bailar. A pesar de tu insolencia. – Poso su copa en la bandeja de un mesero que pasaba y los puso en posición de baile.
*2)– Y ¿por qué crees que bailaría con alguien tan alto como tu? ¿Tan siquiera sabes bailar?
– Por supuesto que se bailar Angelique me… – Al parecer no era el único al que el alcohol le soltaba la lengua.
– Y todos sabemos que eso no es lo único que te enseño… – Tenía unas ganas inmensas de golpearlo por mencionar a esa Señora Robinson de mierda… vale, él lo había hecho primero pero… eso no importaba porque en su mente podía ser tan irracional y celoso como quisiera.
Y como estaba borracho podía hacer la cosa más humillante del mundo, porque al final de la noche tendría una excusa.
– El primer paso comienza desde el talón. – Puso la mano de George sobre su cintura. – Y solo para que te sientas horrible contigo mismo, te dejare ser el hombre. Agarra firmemente la espalda de tu compañero.
– Eso es lo que tú quisieras. – Estaba cansado, cansado de fingir que Blaise no lo atraía, y cansado de permanecer alejado cuando lo único que quería era besarlo hasta el cansancio y recostar su cabeza en su pecho. Pero había personas, clientes de Blaise y probablemente a él no le gustaría. Así que controlo sus instintos salvajes por el momento.
– Y cuando la pieza comience mueves tu pie izquierdo… Aw – Recibió un pisotón por parte de George. – Lo siguiente es una vuelta natural… Mierda George... – Otro pisotón. – Pon tu pierna adelante, como si te estuvieras deslizando… – George tropezó con sus propios pies y Blaise lo agarro antes de que besara el suelo. Él lo miro con superioridad desde arriba, pero George no trataría de excusar sus no-habilidades para la danza.
– Parece que te don para el baile es inexistente Georgie – Lo beso en la coronilla. – Debe ser devastador. Lo digo por esa mirada agria que pareces reservar exclusivamente para mí. – Lo tomo del cuello y lo acerco hacia él. Sabía sus intenciones y lo detuvo.
– Basta Blaise aquí no. – Tal vez estuviera ebrio hasta los dientes pero seguía siendo, de los dos, quien tenia mas sentido común.
– ¿Por qué no? A mi me parece igual de bueno como cualquier otro para poder besarte.
– Es solo que…
– Crees que les parecerá raro… – Blaise pareció entenderlo sin necesidad de palabras. – Eres un idiota George. ¿Crees que solo porque mi actual cliente descubra que soy gay afectara el hecho de que compraremos su compañía?,
– No voy a dejar que cometas suicidio social…
– Escucha – Tomo su cara entre sus manos y le hizo mirarle. – Es a ti a quien quiero tocar, no a ellos. Es a ti a quien quiero abrazar, no a ellos. Es a ti a quien quiero besar, no a la sociedad que nos rodea. –
Y lo beso. Es decir, realmente lo beso. Justo como el sabia, movía sus labios, expertos, sobre los suyos, nublando su mente y despejando sus sentidos.
– Huyamos juntos. Lejos de aquí. Rebeldes y libres. Iremos a donde el viento nos lleve – Le susurro Draco mientras conversaban con una pareja de ancianos. – Huyamos para descubrir un mundo no siempre gris.
– Draco Malfoy un poeta, ¿quien lo diría?… estoy impresionada… aunque finja que no. –
– Si nos disculpan. – La halo hasta la entrada del salón. – Creo que William entenderá si nos ausentamos un rato.
Pansy frunció el ceño.
– William ¿quien?
– William nadie cariño – Mierda… había estado cerca. – El dueño de la compañía que compraremos, ahora… hay un magnifico lugar donde podemos rogar a la lujuria que en nosotros entre, nos corrompa y reviente nuestras almas en trozos de placer. – Ese hombre si que tenía un don para las palabras.
– ¿Hasta que el cuerpo aguante? – Pregunto recordando su viejo lema.
– Y hasta que la voz quiera.
–Así que ¿Abigail…?–
– Déjalo ir Nott, mi nombre no es importante.
– Por supuesto que es importante – le respondió el. – ¿Como debería llamarte? He tu chica, ven y folla conmigo… he tu! Ve y..
– Vale, creo que ya entendí tu punto. – No lo creía posible, pero la vio sonrojarse, a ella, la Dama de las Malas Palabras…
– ¿Como prefieres que te llame? – Estaban en medio en la pista de baile, pero en lugar de deslizarse como los demás, solo estaban parados, hablando.
– Como el Señor desee, al fin y al cabo soy solo una pobre y humilde…
– Rompe el circulo mujer, ¿Abigail o Alice?
– Alice es el nombre que uso para trabajar, así que ese. – Por alguna razón el hecho de que no quisiera que utilizara su nombre real lo molesto.
*3) – De acuerdo… Alice larguémonos de aquí.
Ella enarco una ceja.
– ¿Me hiciste ponerme toda guapa solo para que me pudieras arrastrar a tu habitación?
– Vamos a bailar…
– Estamos en un baile. – Genio…
– No, vamos a un lugar donde podamos pegarnos que nuestros alientos se mezclen, donde la música sea tan fuerte que tengamos que acércanos para hablar, donde las luces sean tenues y donde pueda tocarte en la oscuridad. –
Ante la descripción solo un nombre surgió en su cabeza… "Kumbala"
– Conozco un lugar… –
–No puedo creer que esos vagos se esfumaran de nuestra fiesta. – Blaise parecía niño pequeño en medio de una rabieta. Con pucheros incluidos. – Me tuvieron como esclavo organizándola, día y noche, solo para que mostraran sus caras por dos segundos y después se largaran… De cualquier forma… es la jodida fiesta mas divertida en la que he estado. –
– Mentiroso… – George ya ni siquiera se molestaba en ocultar su diversión.
– Bueno, no lo es. Pero creo que si nos esforzamos podemos hacerlo mejor. –
– ¿En serio?… déjame adivinar. –
– Así es mi dulce. Una sola palabra para ti… Vodka – Tal vez para Zabini el alcohol era lo mismo que lo que una galleta era para un niño.
– El alcohol es veneno Blaise. –
– Lo se – le replico empinándose su copa.
– Si sabes que es veneno, entonces ¿por qué bebes? –
– Porque hay cosas dentro de mi que necesito matar. –
– Querrás decir recuerdos que necesitas olvidar… – Frunció el ceño recordando a cierta Sra. Robinson.
– A veces los confundo, pero estoy casi seguro que es lo mismo. –
– Algún día va a dejar de lastimarte lo prometo. – Solo él afloraba su lado "protector"
– Bueno… si tu lo prometes, entonces probablemente se haga realidad. – ¿Sarcasmo? ¿Dónde?
– Creo que conté mal tus tragos, estas mas borracho que una cuba. – Trato de pasar el brazo de Blaise sobre sus hombros.
Le sorprendió la carcajada de Zabini.
– Estas bromeando Georgie? He conducido un Ferrari desde el Paradise hasta la casa de mi madre en plena madrugada y con un nivel de alcohol en la sangre de 1.8. Lo se, era un irresponsable de mierda… mi punto es que: No necesito que me cargues hasta nuestra habitación… puedo caminar. –
George tenía serias dudas sobre el asunto.
– Vamos corazón – Se acercó hasta el y pudo oler el alcohol en su aliento pero no parecía menos lucido que al principio de la noche.
– No me llames así. –
– ¿Como prefieres que te llame entonces? ¿Caramelo? ¿Pulgarcito?
– George… solo George.
– Bueno… solo George, yo propongo que nos embriaguemos hasta olvidar el porque me odias…
– Yo no te odio – Replico el.
– No mucho. –
– De acuerdo gran muchacho… –
– Esto es lo que vamos a hacer: "Beberemos sin parar, gastaremos en champagne y después haremos el amor". –
– ¿En ese orden? –
– Exactamente en ese orden. –
La brisa del mar hacia volar su vestido, y las tablas de muelle estaban tan mojadas que tenia que tomar el brazo de Draco para no resbalar. Si no lo conociera mejor, diría que él la había llevado para dar una caminata por la playa bajo las estrellas… un romántico, señoras y señores.
– ¿Me dirás ahora a donde vamos? –
– No falta mucho… –
Después de unos cuantos metros pudo divisar, a la lejanía, unas luces de neón, que anunciaban el lugar. Caminaron hasta llegar a la puerta, una puerta cerrada.
– Te presento… el Kumbala. –
El famoso Kumbala resulto ser un bar común y corriente. Bueno… tenía una barra, mesas, meseras con pantaloncillos apretados y camisetas blancas. También había un pequeño escenario, donde por supuesto, había una banda. Todo era tan normal… pero a la vez no lo era.
El ambiente era tan diferente a cualquier lugar donde hubiera estado. Era espeso, sensual, te inducia en cierta somnolencia pero estabas alerta. Todo era tan nuevo y excitante…. Lo mas extraño era la pista de baile. Era enorme. Y eso era quedarse corto. Todas las personas en ella eran una inmensa masa de cuerpos moviéndose al unísono. Mar, todo el ambiente olía a mar. Mucho calor. Sudores en la piel, sudor sabor a sal. Y eso era, de verdad, atrayente, quería ser parte de eso.
Fue como si Draco hubiera leído su mente.
– Primero unos tragos querida… – la tomo de la mano y los dirigió a una mesa disponible en la esquina.
– Senhor Malfoy, não esperava ver aqui – La mesera hablaba portugués, y Pansy era una mierda para otro idiomas que no fueran el Ingles o las groserías… pero ella parecía tener confianzas con el, porque lo llamo "Señor Malfoy"
–Olá para você também Olivia, será o habitual. – Le respondió Draco, con su perfecto acento.
– Imediatamente – "Olivia" se alejó bamboleando sus caderas al ritmo del mambo que sonaba.
– Así que… ¿ya habías estado aquí antes? –
– Un par de veces. – Él le resto importancia con un gesto de la mano. – ¿Algo que este en tu mente?
Pansy estaba mirando hacia cualquier lado menos hacia él.
– Por que al pista de baile es tan grande? Pensé que era un bar…
– Sabes que significa "Kumbala"? – Al ver su cara, prosiguió – No se sabe exactamente de donde vienen las palabras, algunos dicen que es latín del sur de Italia mezclado con el griego antiguo, otros dicen que proviene arameo revuelto con rumano… pero todos concuerdan en algo. – Elevo la voz para hacerse escuchar. – "Kum" que significa Paso y "bala" Baile. Por lo tanto, Kumbala es Paso de Baile. El dueño del lugar se lo tomo muy a pecho supongo. Todo el lugar es un monumento a la danza. –
Pansy tenia sus dudas sobre eso, pero Olivia la rubia regreso con sus bebidas, no quería parecer grosera así que se abstuvo.
– ¿Qué tipo de baile…?
– Cualquier tipo de baile que te inspire a sacar a tu yo salvaje, cualquier canción que te haga querer sacudir las caderas y agitar el cabello. Cualquier letra que te haga querer gritarle al cielo y bailar bajo la lluvia – Tomo de un trago su bebida y la tomo de la mano.
– ¿Qué estas haciendo? – Se encontraba en un letargo y el alcohol no la estaba ayudando.
– Llevándote a la pista. – Le contesto, como si fuera obvio…
– Pero, ¿por qué? –
– Porque estoy a punto de sacudir tu mundo. –
Alice lo jalaba del brazo, instándolo a caminar más rápido.
– Vamos Theodore, ¿por qué caminas tan lento?
– Aun no entiendo cual es la prisa…
– Porque tu amigo Malfoy dijo que tiene un lugar en el Kumbala…
– Por supuesto que tiene un lugar, es un Malfoy. – La interrumpió el – Por supuesto que tiene un lugar
– Si fuera Lady Diana también estaría impresionada de que tuviera lugar. No quiero exagerar, pero ese lugar es la bomba y si tiene una mesa...bueno hay que aprovechar.
– No entiendo cual es el…
– Sol, no entiendes lo que pasa aquí. Es el eterno nirvana para los placeres de la noche. En el Kumbala todo es, música y pasión. – Tenía las mejillas sonrojadas y un brillo especial en los ojos. Se veía preciosa, simplemente preciosa.
Tenia ganas de cargarla sobre el hombro, llevarla hacia su habitación y no dejarla salir de la cama por días. Pero en lugar de eso se limito a caminar junto a ella hasta llegar, al dichoso bar.
*4) – Era un mensaje de Draco.
– ¿En serio? – Trato de parecer razonablemente curioso, pero no era tan bueno fingiendo. – ¿Qué es lo que dice?
– "Vámonos de fiesta, vamos a curar la soledad".
– Aunque no entiendo muy bien. Exactamente ¿que significa eso?
– Bueno… esa era de nuestras frases de llamado… ya sabes, para una fiesta alocada y salvaje.–
– No me digas… –
– Creo que debemos ir, ya sabes, para no ser maleducados y todo eso…–
– Naturalmente. –
– Oh vamos Georgie, prometo que no te arrepentirás – le guiño el ojo con picardía.
George puso sus ojos en blanco. No quería ser una perra, pero ahora que el estupor que el alcohol le traía se había esfumado solo le había dejado desasosiego.
– Bebe tus fracasos, mátalos con ron y tus miedos se ahogarán. –
– Ese parece ser tu mantra y tu solución para todo. Beber – le recrimino.
Blaise le sonrió.
– Beberemos sin parar, bailaremos y al final no habrá Dios que se mantenga en pie. Así que ven, levanta de una vez – lo jalo, alejándolo de la multitud y saliendo del salón. – Bebe hasta el amanecer, tu alma hoy tiene sed. – Le dio un casto beso en la mejilla. –
– Pero hace frio – se quejo, encogiéndose dentro el saco de su traje.
– Ven, – Lo atrajo hacia el – Si el frio entra en tu piel abrígate con un amor bañado en vodka and roll.
Maldito… sabía que era una canción.
Era como en los viejos tiempos. Blaise, Theo y Draco estaban torno a ella, cantando, bailando, bebiendo, bromeando.
Solo que en los viejos tiempos no estaba George pegándose contra Blaise nada discretamente. Tampoco estaba Abigail moviendo sus curvas para el deleite de Theo, y lo mas nuevo… en el pasado Draco no acariciaba su espalda baja como lo estaba haciendo.
Sentía la cabeza a punto de estallar, la garganta en carne viva y el sudor recorriendo su espalda. Pero no podía importarle menos. Se sentía tan bien… tan viva.
– "Estamos locos de atar, somos trovadores que en tu ciudad…" – Fue Blaise el primero en recordar su vieja cantinela. Y fue como si los últimos años no hubieran pasado.
– Damos pinceladas de color a tu gris realidad – Se unió Theo, con su voz de barítono.
– Somos mitad caballeros, mitad bohemios y embusteros, – Entono, recordando sus líneas.
Y como siempre, Draco era el ultimo en unirse.
– No somos lo que un padre quiere para su hijita bebe. –
–Hasta que el cuerpo aguante, hasta que quiera mi voz, hasta que el cuerpo aguante… seguiré viviendo tal como soy. – Terminaron todos al unísono.
–Todos se fueron, ¿por qué aun estamos aquí? – El alcohol sacaba mucho de lo que ella solía ser, una pequeña niña consentida que hacia pucheros cuando no obtenía lo que quería. Extrañaba ser esa persona… todo era tan fácil.
–Solo espera y veras. – Enigmático como siempre el maldito.
No tuvo que esperar demasiado. En el escenario se abrió paso el hombre mas imponente que Pansy hubiera en su vida.
Al hablar fue como si una manta callera sobre todos los demás.
– Hoy, se cumplen veinte años desde la primera vez que pise por primera vez este lugar. Por supuesto que aquellas fueron circunstancias diferentes y tiempos diferentes. Pero esta canción siempre me lleva a ese momento. Antes de que comience, recuerden:
Si se encuentran solos, si se encuentran mal. Beban para olvidar, la luna es camarera de mi bar, las estrellas son strippers y gogos, y al Sol nunca dejo entrar. Porque el no entiende lo que pasa aquí, esto es la noche, y de la noche son las cosas del amor…. Ahora, simplemente bailen hasta que no puedan más para celebrar nuestro aniversario. – Les dedico una pequeña sonrisa y se marcho.
– Ven aquí pequeña. – Draco la halo hacia él, hasta que ambos estuvieron completamente pegados, donde no se podía distinguir donde empezaba uno y terminaba el otro.
*5) Las claves marcaban el tempo y Draco se encargaba de que ambos las siguieran.
Las luces eran tenues y la música, seductora. El la estrechaba de la cintura y ella temblaba. Aun así se movían con elegancia alrededor de la enorme pista, sin mencionar que el saxofón la hacia querer tirarse al suelo y hacer un baile de vientre. Era cautivador, como una sirena cantándole a un marino, rogándole que la acompañara en las profundidades de lo desconocido.
Podría haber estado ahí todo una eternidad, pero sus monstruosos tacones se encargaron de romper el ambiente.
– ¿No se supone que tomaste clases en el Instituto?... déjame decirte que alguien robo tu dinero descaradamente… –
– Nunca fui muy buena – se excuso ella
– Solo relájate – le susurro ese engatusador con pericia, junto a su oído.
Aun así no pudo evitar mirar hacia abajo para así evitar futuros problemas. Se distrajo viendo una inscripción grabada en el suelo que no había notado antes, a pesar de sus pésimas habilidades con el lenguaje supo que era latín.
"Carpe noctem"
Antes de que pudiera preguntarle, él ya le estaba respondiendo.
– Viene de la frase "Carpe diem, carpe noctem". Algo así como "Disfruta el día y aprovecha la noche". –
Por unos momentos no hablaron y se limitaron a bailar. Ahora comprendía porque el nombre del lugar era Kumbala. La canción era como su himno.
Draco la tomo de la cintura con ambas manos y la levanto. Así como así, hasta que sus pechos quedaron a altura de su cara.
"Carpe noctem" le susurro una voz en su cabeza. Como un eco… Aprovecha… disfruta. "Carpe"
Dejo que caer su cabeza y sintió como el deleite recorría su cuerpo. Se sentía bien.
Después de estar flotando en una nube realmente se siente la diferencia al poner los pies en el suelo.
Antes de que terminara la canción, Draco la hizo girar y antes del ultimo compas la tomo del muslo e hizo que pusiera su pierna en su cintura.
Joder… ese hombre si que sabía enloquecerla.
– Todo es música y pasión... –
Ambos respiraban agitadamente y sentían claramente la tensión que había surgido entre ellos. Del tipo sexual para ser más claros.
Una brisa… una caricia… y en la pista una pareja se vuelve a enamorar.
– Salgamos de aquí. – No tenia que hacer nada más que sumar dos mas dos para saber que es lo que Draco quería. Y no le importo, porque ella también lo quería… joder. Había esperado por eso toda su vida.
Sabia que él se sentía atraído hacia ella, antes lo sospechaba ahora estaba segura. Sentía atracción sexual hacia ella. Solo eso. Él se lo había dicho una vez:
"Yo no creo en el amor Pans… yo creo en el sexo. "
Así de simple. Pero para ella era mucho más. El sexo con el siempre seria mucho mas. Entonces el dilema estaba en hacer o no hacer. ¿Seguir lo que su corazón le estaba diciendo en esos momentos?
Sabia que no era una buena idea, pero ¿que se supone que se tiene que hacer en esos casos?
Estar con el nunca seria lo misma para el que para ella. Pero lo quería, demasiado. ¿Podría conformarse solo con eso? Él nunca la amaría. No como ella quería que lo hiciera al menos. Lo sabía… y aun así ahí estaba parada como una tonta, considerando todo eso.
Si no arriesgas no ganas. ¿En que maldito universo tenía que vivir para que eso funcionara y sin que resultara ella herida?
Probablemente no en ninguno que ella conociera…
"Carpe noctem" le susurro esa voz de nuevo.
Era lo que ella quería pero estaba segura que era todo lo que podía obtener. Pues que se jodieran. Todos, o nadie… no importaba. Había tomado una decisión, y aunque después doliera sabia que era la elección correcta. Así que lo iba a recibir con los malditos brazos abiertos, disfrutaría cada momento que pudiera estar con el y se daría sin reservas. Atesoraría cada momento y cuando el momento indicado llegara podría irse en paz consigo misma, sabiendo que había hecho lo correcto.
– ¿Pans? ¿Vienes? – la voz de Draco la saco de su ensoñación.
Le sonrió con picardía.
Joder… tendría toda una vida para arrepentirse de esto, pero hoy no. Hoy disfrutaría la noche. después de todo… en el Kumbala todo es música y pasión.
Después de estar en el bar habían regresado un rato a la fiesta, aunque no había cambiado de ambiente desde que se fueron.
– ¿Quieres acompañarme al baño Georgie?
– Pensé que solo las mujeres se acompañaban al baño.
– Podemos hacer una excepción. Vamos, camina. – Blaise lo empujaba en dirección a los baños y parecía tener prisa. – Cantemos una canción sucia cariño, y te hare gritar al ritmo de mi melodía.
– ¿Cuál es tu problema hombre? – le frunció el ceño con molestia.
Blaise reviso los lavabos cuidadosamente en busca de oyentes indeseados, pero no había ni un alma ahí. Se volvió hacia el con una sonrisa picara.
– He estado esperando este momento toda la maldita noche. – Fue su única advertencia. Atacó directo hacia su boca, sujetándolo del cuello para ponerlo justo donde y como quería.
Lo recostó con urgencia en la pared y comenzó a rozarse contra el sobre sus ropas. Cuando Blaise logro quitarle la camisa y meter su rodilla entre sus piernas fue cuando George recobro un poco el sentido.
– Blaise… Blaise?… – No recibió respuesta.
Le puso ambas manos sobre el pecho y lo alejo un par de centímetros. Solo así consiguió su atención.
– Hmmm? – Parecía más interesado en lamer su cuello que en hablar, y por unos microsegundos estuvo tentado a dejarlo terminar. La razón gano de nuevo.
– Llévame a la habitación. – Logro decirle entre besos.
– De ninguna jodida manera…demasiado lejos. – gruñó el otro, rozándose contra el, aun cubiertos con la tela de sus pantalones. Joder… se sentía bien.
Corto el beso y le miro a los ojos. Tratando de transmitir todo a través de ellos.
–Llévame. – Intentando alejarlo ligeramente de si... Necesitaba un argumento valido. – Quiero que la primera vez estemos juntos sea en nuestra cama.
La cabeza de Blaise se sentía embotada pero estaba lo suficientemente sobria para descifrar esas pequeñas dos palabras. Estar juntos… es lo que dijo. Y sonaba como el paraíso.
– De acuerdo, pero por favor, no te recobres de tu locura en el camino.
– Tus amigos son divertidos – Alice parecía achispada, incluso después de haber regresado al hotel tenia aun la adrenalina corriendo. Y eso había sido hacia una hora. – También son agradables.
– Lo se, también están tan dementes como tu, probablemente por eso te gustaron. – Aflojo el nudo de su corbata tratando de apartar su mirada de ella y del extremadamente corto pero aun así increíblemente caro vestido que habían adquirido. Se le veía realmente bien. Había pagado por su compañía, cierto. Pero no había ninguna diversión si te daban las cosas en una bandeja de plata. Prefería la emoción de la caza, en este caso, de la conquista.
*6) – ¿Aun quieres bailar?
– Oh si nene, vamos a sacudir la pista un rato. – Debía estar realmente ebria…
Se dirigió al equipo de sonido y conecto su IPod. Espero a que comenzara la canción y se dirigió hacia ella.
– ¿Esa es tu idea de sacudir la pista? – Se estaba burlando de el…
– No hay mejor forma que hacerlo. Al menos no conozco ninguna mejor. – La tomo de la cintura y la acerco a él. No se tocaban excepto por sus brazos. Aun así había algo terriblemente sensual en eso.
– Olvídalo primor – se alejó de el para ir al mini bar. – El único baile que puedo realizar decentemente incluye un tubo de por medio, así que gracias, pero no gracias. –
– ¿Fuiste bailarina exótica? – Se sentó en el sillón mirando hacia ella.
– Oh – volteo a verlo con esa sonrisa tan suya y un brillo diabólico en sus ojos. – ¿Quieres jugar a las preguntas?
– Joder… ya conseguí efectivo esta tarde, así que si. Juguemos. – Sintió como si acabara de firmar un contrato con el diablo en persona.
Casi pudo ver como los pequeños cuernos de Alice brillaban cuando se dirigía con una copa en mano hacia él.
– La última vez tú preguntaste, así que es mi turno. – Puso un dedo sobre su mentón fingiendo pensar. – ¿Nunca has estado enamorado de Pansy? Parece alguien realmente agradable. –
Alice dirigió la vista hacia su IPod, sorprendida por el cambio de ritmo.
– Quien lo diría, no es tan aburrido como pensé que seria. –
– Parece que subestimas bastantes cosas. –
– Tu incluido… ahora deja de esquivar mi pregunta. O tendrás que pagar. –
– No. Nunca he estado ni remotamente atraído hacia Pansy. La veo como a una hermana pequeña a la que hay que malcriar y proteger. Mi turno. ¿Fuiste bailarina exótica? –
– Yep – empinó su bebida hasta dejarla seca. – Comencé atendiendo mesas en el Club Babylon, en la Isla de Sal. Cuando el dinero no fue suficientemente aplique para convertirme en una de las chicas de la pista. Pero me despidieron cuando golpee a uno de los clientes. –
– ¿Así que simplemente decidiste convertirte en prostituta? –
– Es mi turno corazón. – Se sentó cerca de él, hasta que sus rodillas se rozaban. – ¿Qué fue lo que pensaste de mi la primera vez que nos vimos?
Theo considero decirle alguna frase de conquistador que se sabia de memoria…. Pero prefería ser sincero.
– Solo pensé… ¿como puede la vida empujarte hacia alguien que puede ser la personificación misma del diablo pero que se parece tanto a un ángel cuando te sonríe? –
Pareció satisfecha con su respuesta, para variar. Así que no le hizo pagar.
– ¿Así que simplemente decidiste convertirte en prostituta? – Se sentía como un jodido disco rayado.
Ladeo la cabeza un poco, dejando al descubierto su cuello, invitándolo… distrayéndolo.
– No. Intente ser honesta y pura por unos meses. Trabaje en una cafetería barata hasta que me despidieron, después en una hamburguesería aun más barata… y fue cuando conocí a Helena. Me enseñó todo lo que se, el manual de supervivencia, honorarios, me cuido la primera vez que me golpearon… –
Sintió una inexplicable furia al escuchar sus últimas palabras.
– ¿Golpearon? –
– Teddy… – Alice hizo un puchero. – No estas respetando los turnos. Y solo por eso creo que deberías pagar. –
– No tienes puesto tu ligero cariño. –
– Mejor aun… – Desabrocho los primeros botones de su vestido hasta dejar al descubierto su oh-precioso escote. – Puedes continuar… –
Tuvo que tragar duro antes de poder sacar el dinero de su billetera. Tomo algunos billetes y los doblo cuidadosamente, para después ponerlos en el escote de Alice, mientras ella permanecía imperturbable.
– Como iba diciendo… ¿Alguna vez te has preguntando por que antes del sexo cada uno ayuda al otro a desnudarse y después del sexo cada uno se viste solo? –
– Todos los días de mi vida. – Nunca…
Ella se recostó en el reposa brazos del sillón y subió sus piernas al regazo de Theo.
– Te lo diré dulzura, y no te hare pagar por no saber la respuesta… Lo hacen porque en la vida nadie te ayuda cuando estas jodido, y si te ayudan es porque te van a joder. –
– Sabias palabras, dichas por una mujer sabia. Mi turno. ¿Alguna vez te golpearon? – Sabia que estaba siendo demasiado morboso, pero tenía derecho… después de todo, estaba pagando por su honestidad.
– Unos cuantos moretes y unas costillas rotas. Nada importante. – Le resto importancia al asunto con un simple movimiento desdeñoso de muñeca. – ¿Como es que alguien como tu; guapo, rico y no tan aburrido tipo puede no tener novia?
– No me gustan las complicaciones. Si quisiera una novia la tendría desde hace mucho, desafortunadamente todavía no conozco a ninguna que capte mi atención por mas de unos días. Después de un tiempo todas se vuelven mas aburridas que el clima…. Dijiste que Helena te había el manual de supervivencia, ¿de que estabas hablando? –
Alice recostó la cabeza en el hombro de Theo y hablo quedamente, casi susurrando.
– Ya sabes… las reglas que tienes que seguir si quieres salir ilesa de estas cosas. "Da poco, recibe mucho… no besos en la boca porque son demasiado personales. Tu decides quien, cuando y cuanto." Y esas cosas…. No pareces del tipo que haya recibido mucho amor de pequeño. ¿Tienes una mala relación con tus padres? –
– Mi madre murió dándome a luz, y con ella se fue la única parte de mi padre que de hecho era buena. Me culpaba por su muerte… – hizo una mueca parecida a una sonrisa – Aun lo hace, pero me convertí en algo importante para la compañía así que no puede echarme como le gustaría…. ¿Cuales son esas famosas reglas de tu manual para ser una rompecorazones? –
Alice se sentó en la mesa de centro que estaba frente a él y comenzó a quitarse sus kilométricos tacones.
– Son solo cinco. Aunque muy importantes. "Regla numero uno: Tienes que divertirte, pero cuando termines, tienes que ser la primera en correr." –
– Suena agotador. –
– Lo es, pero también es práctico. ¿Qué edad tenias la primera vez que tuviste sexo? – La pregunta lo sorprendió un poco.
– Catorce… –
– ¿Con quien? – Alice se inclino con confidencialidad hacia el.
– Señorita Ward… – Theo la deslumbro con una sonrisa de su propia cosecha. – No quiero pensar que de hecho este usted faltando a los acuerdos de nuestro juego… no respetando turnos. –
– Mis disculpas. Es tu turno entonces. –
– ¿Cuál es la regla numero dos? –
– "Regla numero dos: No te apegues a alguien que puedes perder." – Recito ella de memoria. –¿Con quien? – volvió a preguntar.
– La hija del chofer… era realmente adorable. Y mayor. – Sonrió ante el recuerdo. – Siguiente regla.
– Regla numero tres: "Recuerda: a los hombres les gusta un poco de peligro"…. Aunque siempre caerán ante una hermosa extraña que les cante "Te amo" al oído. –
– Fría como el hielo… –
– ¿En que estas pensando? –
– Si quisiera que te enterases de lo que pienso, hablaría en vez de pensar… pero pienso en que tú escote me distrae bastante. –
– Bien… se supone que para eso es…. –
– ¿Porque simplemente no me dices el maldito manual de una vez? Creo que tendré que empezar a pagarte con vales de despensa porque se me esta agotando el cambio… –
–Todo es bienvenido señor Nott… veamos:
Regla numero cuatro: "Deja tu corazón en casa, pero no en la cama. A menos que quieras probar el miedo."
Regla numero cinco: "Tienes que verte pura, porque con un adiós en la puerta, los dejaras queriendo mas." –
– Suenan un poco dramáticas ¿no lo crees? –
– He… yo no hice las reglas, solo las sigo. Helena tenía una extraña inclinación hacia el dramatismo. Mi turno…. ¿Qué prefieres? ¿Ser amado o ser temido? –
– Ambos. Quiero que todos se sientan asustados de cuanto de aman ¿Por qué aceptaste quedarte toda la semana? –
– Nene… por tres mil dólares te vendería a mi madre… –
– Esas reglas son como tu Biblia… una de ellas decía, no apegarse a nadie. Creo que una semana es tiempo suficiente como para hacerlo, además, tres mil no serian suficiente para curar un corazón roto. –
– ¿Quién dijo que tu me romperías el corazón? Tal vez sea al revés… además no me enamorare de ti Señor Nott, no puedo permitírmelo, es mas, me prohíbo a mi misma hacerlo. – Tomo su trago de un tirón.
– Chica lista. – La voz se le sentía ronca y la cabeza embotada.
– Tengo una ultima pregunta para ti Señor Nott… sácame de mi miseria y por favor respóndeme… – Lo miro a través de sus pestañas. – ¿Me deseas? –
– ¿Es una pregunta con trampa? –
– No. –
– Lo hago. Mucho. Demasiado. – Es decir… ¿Cómo no hacerlo?
– Entonces ¿por qué no haces nada? – Frunció el ceño con confusión.
– Porque no solo te contrate para que te acostaras conmigo. No quiero que te sientas como…
–Olvídate de eso Theo – Alice se puso a ahorcadas sobre el. Maldita mujer… así no podía pensar. Hablo junto a su oído – Ven y únete, desnuda tu pudor, ven y entrégate al placer. Déjate enamorar… sedúceme, por la depravación déjate acariciar.
– Y supongo que la depravación eres tú…
– En persona, querido.
–Esta bien Georgie – Blaise trataba de consolarlo, pero la verdad era que sentía la vergüenza grabada en la cara.
– No, Blaise…. no esta bien. –
– A todos les pasa. –
– ¿Te ha pasado a ti? – Tenia ganas de llorar de vergüenza. Idiota George, realmente había pasado demasiado tiempo.
– Bueno… no, pero he escuchado que a muchos les pasa. –
Soltó un gemido lastimero.
– No te ha pasado a ti porque no es normal. No es normal que cuando estas a punto de tener seguramente el mejor sexo de tu vida tu sistema nervioso intervenga y comiences a llorar como una mujercita. –
– No lo hubiera puesto con tantas palabras… – Blaise lo abrazo y lo apoyo contra su pecho. – No estas listo. Lo entiendo, pero no te preocupes, porque cuando me dices no, me tienes todo un día pensando en una estrategia para lograr un si, no me rendiré contigo tan fácil. Bueno… – dijo el después de un momento de silencio incomodo. – Y ¿que quieres hacer ahora?–
– Cavar un hoyo en la tierra y enterrarme en el hasta el fin de los días. –
– Y que nadie diga que los gays son las reinas del drama declaradas… – El comentario lo hizo sonreír.
– Si no podemos bailar horizontalmente como tanto me gustaría, será mejor que lo intentemos de la forma tradicional. –
– Hemos bailado durante horas… –
– Vamos Georgie… hasta que el cuerpo aguante y hasta que quiera la voz, ¿recuerdas? –
– Es tarde… –
– La noche es joven. Y después de terminar podremos acurrucarnos frente a la chimenea y contarnos nuestros deseos mas oscuros y nuestras fantasías mas secretas. –
Se besaron todo el camino hasta la habitación de Draco. Eran besos torpes, profundos, desesperados… sentía la cabeza tan embotada que apenas podía pensar.
– Espera nena. – Casi suspiro de alivio cuando sintió la puerta apoyándose en su espalda. Por fin habían llegado. Draco abrió la puerta con la llave y encendió las luces.
Ahora que estaban ahí un poco de su timidez y sentido común habían regresado.
–Por favor dime que no has recuperado el juicio. – Dijo el mirándola desde el mini bar.
– Por suerte para ti la estupidez esta grabada en mi ADN. – Trato de regalarle una sonrisa juguetona, pero fue solo una imitación.
El suspiro con alivio.
– Gracias a Dios. – Se acercó a ella, la tomo del cuello y volvió a besarla.
A pesar de todo lo que sentía por el y de lo que esa noche significaría para ella, debía dejar en claro que el solo era una diversión para ella. Porque nunca se podía ser demasiado precavida.
Froto sus manos y se dirigió hacia la cama.
– Manos a la obra. Y más te vale responder bien y ser todo lo que espero, sino me asegurare que Forbes y Hello Magazine se enteren.
– Y tú querida, más vale que seas algo más que palabras.
– Lo soy. – Se detuvo a mitad del camino y abrió su vestido. Quedando solo en la ropa interior que él había comprado para ella y con sus Manolos blancos. Sabia que era toda una visión, porque podía verse en el espejo que estaba cerca de Draco.
*7)El la miro arriba abajo.
– Que me aspen – Suspiro.
– ¿Te gusta lo que ves? – Estaba muy equivocaba si creía que con esa pregunta iba a avergonzarle y a conseguir que apartase la vista. Draco la miró de arriba y abajo y respondió:
– Sí.
Ella se paso un dedo por el vientre, un intento de ser un gesto seductor.
– Y todavía no has visto lo bueno –
– Realmente estoy impaciente por verlo. – La alzo a volantas e hizo que enredara sus piernas en su cintura.
Ella inclino la cabeza, los labios de ambos se entreabrieron y sus bocas se encontraron. Draco la beso con una avidez que debería ser desconocida para un hombre que aparentaba ser tan refinado.
Él caminó a ciegas hasta que sus rodillas chocaron contra la cama y la deposito en ella con una ternura recién descubierta.
Comenzó a darle pequeños besos, primero en su cara. Entre sus cejas, el puente de su nariz, en sus mejillas… y se detuvo. Tuvo que contenerse para no lanzar un gimoteo lastimero.
– ¿Por qué te detienes? – Tenia ganas de hacer pucheros.
– Ya sabes que no soy un hombre bueno. – dijo el, encubriendo con la engañosa dulzura de su voz el acero que había debajo de ella. – No te he dado excusas. No te he contado hermosas mentiras. Viniste conmigo de todos modos. No finjas que no sabes lo que quiero y no se te ocurra pensar en negármelo. Ya hemos pasado el punto de retorno desde hace mucho. No hay vuelta atrás Pans. Ahora sabes lo que quiero, y tú también lo quieres. Lo quieres exactamente de la manera en que me dispongo a dártelo. –
A Pansy se le doblaron las rodillas, estaba segura de que si no hubiera estado acostada, se hubiera caído. Una oleada de expectación estremeció su cuerpo. Él tenía razón. Sobre todos los puntos.
Draco se acercó hacia su oído
– Deprisa, con fuerza, profundamente. Y cuando haya terminado sabrás que eres mía. Entonces ya no volverás a decirme que no. Y poco a poco fue deslizándose hacia abajo. Desabrocho su sujetador y sonrió.
– De verdad que eres magnifica. – Susurro mientras le daba un pequeño beso en el lóbulo.
–Lo se. – No quería que sus palabras la derritieran como lo hacían. Ella lo estaba usando. No estaban haciendo el amor.
El rio por lo bajo y le acaricio los pechos, y luego volvió a besarla como si no pudiera obtener suficiente de ella. Por muy grande que fuera el placer, Pansy quería más. Mucho más. Quería sentir sus manos y quería tocarlo también, quería champagne y fresas y quería…
Alguien toco a la puerta….
Y quería intimidad maldición.
– Deshazte de el – gruño.
– Debe de ser Blaise – Draco le mordisqueaba el labio – No se lo contara a nadie. –
– No me gustan los chismosos. –
Draco maldijo y alzo la voz
– Blaise? Hombre vete, estoy cansado. –
– Draco necesitamos hablar. – Esa no era la voz de Blaise, le parecía familiar pero aun no podía identificarla del todo. Probablemente porque tenía la mente en otros asuntos.
Draco se levanto como un resorte de la cama y le dirigió a la puerta una mirada asesina, como si pudiera ver al intruso a través de ella.
A pesar de su anhelo Pansy tuvo que reírse al ver la expresión de Draco.
– No te muevas – gruño el por lo bajo y salió como una flecha del dormitorio.
Sin dejar de sonreír, Pansy se sentó en el borde de la cama deshecha y se quito sus zapatos, después regreso gateando hasta el centro de la cama.
– Hermosa, hermosa vista con la que me encuentro. –
– ¿Qué puedo decir? Soy experta en lencería. –
– No tengo nada que objetar. – De pie en medio de la alfombra floreada, Draco comenzó a quitarse la ropa. Cuando se quedo solo en sus pantalones, ella se levanto y se acercó.
– Déjame a mi cariño. – Le dio un casto beso en la mejilla y dirigió sus manos hacia su cierre. Pasó un dedo por el ojal y se puso a juguetear con el cierre.
– ¿Necesitas ayuda? – grazno el. Parecía tenso, lo que la hizo sonreír.
– No gracias. – El calor de su vientre calentó el dorso de su mano. Recorrió la cremallera con el pulgar y se mordió el labio con nerviosismo.
No quería que acabara tan pronto y no quería darle tanta importancia.
– Que pasara con el pequeño de Georgie? Nunca fuimos tan buena pareja… pero me siento mal al engañarlo. – La carta George… bien Pans.
Casi pudo ver como se le saltaba una vena en la frente
– ¿Qué hay con el?
– También es mi amigo y… –
– Cierra el pico Pans, después podrás sentirte tan culpable como quieras pero…
Ella soltó la lengüeta del pantalón. Haciendo caso omiso del dulce letargo que la iba embargando, dio un paso atrás y le miro enfurruñada.
– Esto es importante para mí. –
– Y también para mi nena, pero estoy seguro que si no continuamos con esto, me convertiré en el primer hombre que muere por que no llega suficiente sangre al cerebro… si sabes a lo que me refiero. –
Pansy decidió que ya le había dado suficiente al pobre hombre, así que lo beso. Lo beso como nunca lo había hecho. Lo empujo hacia la cama y se puso a ahorcadas sobre el.
Antes de darse cuenta, su ropa interior había desaparecido junto con la ropa de él, y estaban desnudos en la cama, demasiado impacientes para quitar la colcha.
Comenzaron con toqueteos y juegos, pero sus juegos se volvieron serios demasiado pronto. Draco agarro a Pansy por los hombros y la puso debajo de él de nuevo. No cabía duda que él iba al grano. Pansy se contoneo debajo de él, le cogió la cabeza con ambas manos y volvió a besarle, con la esperanza de desacerarle.
– Eres tan dulce… – murmuro Draco dentro de su boca. Dejo su boca para esparcir besos por todo su cuerpo, como pequeñas mariposas revoloteando.
Se estaba impacientando, y el brillo de la transpiración que cubría la espalda de Draco le dijeron que tenía mas prisa de la que quiera admitir. Mucha prisa.
Pansy se encaramo sobre el.
Y el volvió a tumbarla de espaldas. Le beso la comisura de los labios y quiso hacer pucheros de nuevo… ¿Cuándo pensaba llegar a la parte del pim, pam?
– Draco… – suspiro ella.
– Pronto. –
Pero Draco no capto la idea. Estaba demasiado ocupado atormentándola, demasiado ocupado jugando con sus pechos.
Una onda expansiva la pillo desprevenida, retronó a su alrededor y la elevo hacia el cielo. No recordaba haber gritado, pero al oír el eco supo que lo había hecho.
Draco le acaricio el hombro, Le beso el lóbulo de la oreja. Su aliento susurrando le hizo cosquillas.
– Un poco rápido con el gatillo ¿no?
Se sintió mortificada pero Draco la curo con dulces besos. Bajo la luz de las lámparas de araña, la piel de Draco parecía oro fundido y Pansy casi sentía el calor de su piel en las manos. Lo rodeo con sus piernas y la correa con la que Draco había estado sujetando su autocontrol se rompió. El acometió, ella arqueo la espalda y grito al recibir la acometida. Sus miradas se encontraron. Era como un maldito supernova de sensaciones. Se sentía morir, porque todo era demasiado. Demasiado rápido, demasiado íntimo y demasiado perfecto.
– Bésame – le dijo entre jadeos. Este beso fue más lento que los anteriores, mas intenso, un beso de primera. Draco le paso los dedos entre los cabellos.
En un instante prodigioso, les recorrió a ambos una descarga de reconocimiento, algo muy profundo, muy esencial. Pero la vorágine los arrastro antes de que pudieran darle nombre.
"Lo habían hecho. Después de tantos años por fin lo habían echo.
Santa mierda…. "
El pensamiento la golpeo tan fuerte que la saco del duermevela donde estaba.
Habían estado acurrucados en la oscuridad, perfectamente cómodos en un silencio igual de cómodo. Ambos estaban exhaustos pero no podían dormir.
Pansy se giro hasta quedar frente a él.
– He terminado contigo, puedes irte. –
La respiración de Draco seguía agitada, temió hablar demasiado pronto, pero lo que acababa de ocurrir la había conmocionada más de lo que deseaba reconocer. El sexo sin más pretensiones estaba permitido para sentirse bien, pero no estaba permitido tomárselo en serio, eso es lo que podría suceder si Pansy no se andaba con cuidado.
– Pareces olvidar que es mi habitación…–
– Para nada… simplemente estaba esperando que no lo recordaras y que te vieras forzado a dormir en el pasillo.
– Listilla – Draco la arrastro hacia ponerla sobre el. No a horcadas, mas bien acostada sobre el, con la cabeza apoyada sobre su corazón y las manos en sus hombros. Esto era mas intimo que lo que acaban de compartir hacia solo unos momentos. Maldito… ¿por qué se comportaba como si fuera especial? Ella sabia que no lo era. Pero también sabia como trataba a las mujeres con las que no lo unía nada más que la cama. Y no se parecía para nada…
*8) – ¿Qué es lo que sigue?.. ¿Acurrucarnos y contarnos nuestros secretos? –
– Creo que eso es exactamente lo que estamos haciendo muñeca. – Le contesto el mientras la rodeaba con sus brazos. – Puedes comenzar tú. –
"De ninguna jodida manera" quería decirle… pero en lugar de eso se escucho así misma hablar.
– Siempre había estado fascinada por esto – Draco la miro entre extrañado y divertido. –
– ¿Hablas del sexo? –
– Uhum… Es decir… he sentido cierta curiosidad. Ya sabes… por lo que dice la gente. –
– ¿En serio? – Aunque no podía verlo a la cara sabía que estaba sonriendo. – ¿Y que es lo que dicen? –
Ella sola se había metido en ese hoyo, sola saldría. Tal vez para la próxima aprendería a mantener su boca cerrada.
– Dicen que puedes perderte a ti mismo. Olvidarte de todo. Todas las fronteras, los límites, del tiempo. De todo. Que los dos cuerpos pueden estar tan juntos que no sabes quien es quien, que es que, ni donde empiezan o donde terminan. Y que la dulce confusión es tan intensa que crees que morirás, y de cierta forma lo haces.
Después de que todo pasa, quedas separado de tu cuerpo, pero tu amado aun esta ahí anclándote a la realidad. Eso es un milagro. Puedes ir al cielo y regresar vivo. Y puedes volver a ir cada vez que quieras con la persona que amas. –
– ¿Y crees que acabamos de experimentar eso? –
– Oh si nene. –
– Bueno… yo también lo creo. –
YYYYY ESTA TERMINADOO yeeeeeih xD por favor no me maten si no les gusto. Fue muy muy difícil de escribir u.u enserio que si tuve que hacer investigaciones y todo.
Ellos lo llaman porno, yo lo llamo lectura de investigación…
Pero moviéndonos hacia otros asuntos. xD Juro que tenia todo un discurso en mi mente y ahora que estoy aquí, se desvanecio el muy maldito u.u
Bueno ninhas, espero que les haya gustado, o al menos que las haya hecho pasar el tiempo. De nuevo lo siento por la demora, es que u.u se me van los días y ni siquiera me doy cuenta hasta que ya paso un mes, pero no se preocupen, xD creo que la parte difícil de escribir acaba de pasar… o no se u.u
Dejen reviews… y por lo que mas quieran pongan sus nombres!
Sin mas me ire a terminar de ver mi serie… entonces nos vemos pronto, espero :D
PS. ¿Qué piensan de las canciones? ¿Tan siquiera escuchan las canciones? ¿Deberia de dejar de ponerlas?
xD Es que… para mi como que le dan ambiente y le quitan lo irreal… pero bueno digan algo :D
Stay Young and Live Forever
*Sunshine
