Sería poético asegurar que fueron los rayos de luz vespertina, metiéndose por entre las rendijas de la ventana cercana a la camilla, los que la despertaron al chocar contra su pálido rostro, pero siendo nada más y menos que Lily Luna Potter, era de esperarse que fueran en realidad las bromas estruendosas de Hugo y Louis las que ocuparan ese sitio, y los reclamos de Roxanne para que el par de leones se callaran. Claro, por no mencionar que se acercaba la noche cuando esto ocurrió, y los rayos del sol no son propensos a salir en medio del estadio de la luna.

Lily parpadeó desde su lugar, y enseguida dos intensos dolores le sobrevinieron, el primero, fue la punzada que experimentó desde su antebrazo hasta la punta de sus dedos, solo comparable con el palpitar de su cabeza.

-¡Miren! Bella durmiente abrió los ojos.- exclamó Dominique, al retirar la vista de su par de primos y centrarla en la pelirroja.

Albus fue el primero en acercarse, poniéndose de rodillas junto a la muchacha y mirándolo con los ojos esmeralda rebosantes de preocupación.

-Debes estar mareada por los calmantes, no trates de incorporarte.- le advirtió, acariciando su frente con el pulgar. Lily giró el rostro, obedeciéndole y sonrió apenas.

-¡Vaya! Albus deja que diga algo, tal vez los calmantes la relajaron lo suficiente para hacernos reír a todos.

-Ya. ¿Cómo tú cuando estuviste bajo los efectos del gas hilarante cuando te pusieron los frenillos?-aportó Rose, causando una risita en los presentes y que su hermano pecoso se enrojeciera cual tomate.

-Tenía nueve años, y ni siquiera los necesitaba, Victoire le dijo a mamá que podíamos haberlo solucionado con magia, y ella terca quiso que nos apegáramos a nuestras otras raíces.

-¡Hey! Tus otras raíces son geniales, Hugo.- murmuró Roxanne, en los brazos de Lysander.

-No siempre, a veces son molestas…

Lily, desde su lugar, alzó una de sus cejas.

-Cuidado Hugo, se te está empezando a caer la nariz.

El pelirrojo refunfuñó.

-Y ella…ha vuelto.

La multitud celebró con risas que enseguida alertaron a la enfermera, saliendo desde el fondo de la enfermería con cara de pocos amigos.

-Creía haberles dicho que no pueden estar todos a la vez en este lugar, menos a esta hora.

-¿Enserio? Entonces debimos de entender mal.-Louis sonrió, con esa expresión de niño bonito que se sabe demasiado guapo para recibir un no en respuesta.

2.-

-¿Así que debo ser tutor de esa muchacha porque…?-Lysander levantó una de sus ceja, mirando a su profesor con la confusión exudando de sus poros. Desde que tenía memoria, nunca le habían puesta a cargo a ninguna estudiante, a pesar de ser uno de los alumnos más brillantes de la cada de las águilas, siempre se recurría a Lorcan para esa clase de trabajos, y no es que el rubio Scamander menor, por diez minutos, se quejara, le agradaba el no tener que dar su tiempo por obligación, cuando él brindaba su ayuda académica, por lo general era a alguien que conociera y a quien lo vinculara algún lazo, ya sea amistad o familiar.

-Porque es lo que ella necesita, Señor Scamander, y no tengo a nadie más que cumpla con las características que usted posee.

El rubio parpadeó sorprendido ante esa idea, pero finalmente no le quedo más alternativa que asentir con la cabeza.

-¿Y al fin me dirá a quien se supone que debo ayudar?

-Claro que sí, es…

-Profesor.- ambos hombres, el joven y el adulto giraron el rostro hasta la puerta de acceso al salón, donde una cabeza rubia se asomaba.- Oh, está ocupado.

-No, no se preocupe, señorita Nott, justamente estaba hablando del asunto de su tutoría con el Señor Scamander, acérquese.

Emma reprimió la sonrisa de satisfacción a duras penas y caminó con pasos lentos y seguros hasta ponerse frente al ravenclaw.

-Señor Scamander, ella es Emma Nott, la señorita que será su pupila.

Lysander miró a la muchacha con cautela, conocía a Lucien prácticamente desde el primer año en que él y su hermano cruzaron la entrada a Hogwarts, era un chico genial y sin embargo, no sabía que el mismo tenía una hermana. Bueno, al menos viniendo de la misma familia que Luce no debía ser tan mala.

-Lysander Scamander, un placer.- se presentó, extendiendo su mano, pero Emma no la aceptó.

-Es muy amable de tu parte ayudarme.- la chiquilla le regaló una sonrisa deslumbrante y poniéndose de puntillas, le besó la mejilla, dejando tanto al rubio como al maestro, pasmados por el hecho.

3.-

-Merlín me ampare.- masculló Roxanne, cubriéndose los ojos con las palmas de las manos cuando Scorpius Malfoy ingresó en la biblioteca y se dirigió a su mesa.

No es que Malfoy le cayese mal, ni nada por el estilo, pero estaba junto a Rose, quien en ese momento olvidó que se había comprometido a ayudarla con la tarea de runas para ponerse en pie y casi correr hasta los brazos de su novio, y besarse cual ventosas.

Allí fue que la morena bufó, cerró el libro que había estado revisando con su prima para tomarlo en manos, se puso en pie, y pasando por el lado de los enamorados adolescentes, atravesó la salida, solo para encontrarse con un castaño que tenía su mismo aspecto enfurruñado, con la espalda recostada contra el espacio de pared libre junto a la puerta.

Lucien alzó una ceja hacia la muchacha, y luego asomó la cabeza por la entrada, soltando una risilla al ver a Scorpius mirar alrededor para definir si la zona estaba despejada o no, antes de conducir a Rose hacía la sección prohibida.

-Parece que a mí también me han dejado plantado.

Roxanne, que curiosa, también había observado la acción del par de novios, se encogió de hombros, aunque la risa igualmente brotó de sus labios.

-Jóvenes, las hormonas siempre nublan la mente, comprobado científicamente.

-Ya me lo creo, Weasley, si tú lo dices, ha de ser así, después de todo, ¿Quién sabe más que los Ravenclaw?- la joven puso los ojos en blanco, suspirando por el error implícito en su frase y levantó el libro hacía adelante, mostrándole la portada del ejemplar.

-No, ese es un mito urbano, Nott, los Ravenclaw no sabemos todo.

El chico enarcó una de sus cejas perfectas, tanto que Roxanne dudó seriamente de que fueran naturales.

-¿Runas, eh? Lo que me sorprende es que es una materia electiva, ¿No había ninguna otra que llamara tu atención?

-Claro que sí, esta llama mi atención, el que sea un asco en ella no quiere decir me resulte tediosa, simplemente difícil de entender.

-Quien lo diría.- la sonrisa que brincó a su rostro era tan risueña que la morena estuvo a punto de alzar el puño y borrársela a fuerza de golpes, se sentía casi como una burla.- Debo concederte el crédito, Weasley, es una de mis asignaturas favoritas.

Esta vez, fue el turno de Roxanne al elevar una de sus cejas.

-¿Hablas enserio?

-Repito, ¿Quién lo diría, eh?- el Slytherin estuvo a punto de agregar algún que otro dato, cuando un acelerado Scorpius aparecía por la puerta, tenía los labios rojos e hinchados por presumiblemente haberse devorado a besos a Rose, y la corbata floja.-¿Problemas en el paraíso?

-Diría más bien…una reliquia en el paraíso.- fue la respuesta de su amigo, con la respiración entrecortada.

-Oh, la dulce Pince, siempre tan oportuna.

-Sí, sí, hay que largarnos, Lucien.-Scorpius sujetó por el hombro al chico, halando de él para comenzar a caminar.

Cuando iban ya por mitad camino, el castaño miró por sobre su hombro y en voz alta dijo.

-¡Hey, Weasley! Cuando quieras un profesor que no se distraiga por besos furtivos de un oxigenado, búscame.- guiñó uno de sus ojos verdes, y volteó nuevamente.

-¡Lo tomaré en cuenta!- fue la respuesta divertida de Roxanne, que ya emprendía camino en sentido contrario, para buscar a su pelirroja prima y ver en qué problema se había metido.

No fue sino hasta que ambos Slytherin llegaron hasta las escaleras, que Scorpius soltó a su primo y le asestó un golpe en la parte posterior de la cabeza.

-¡Ouch! ¿Y eso a que se debió?- cuestionó Nott, sobándose el área dolorida.

-¿Desde cuando aprecias tan poco tu vida, querido Luce? – el rubio tenía el ceño tan fruncido y la voz tan seria que al contrario le llamó profundamente la atención.

-¿De que hablas, Scorpius?

-Oh no lo sé, déjame ver, solo acabas de…¿Coquetear con Roxanne Weasley? ¿De veras eres tan idiota? ¡Por Salazar, Lucien, Lorcan te arrancará la cabeza, es la novia de su hermano!

-¡Alto ahí!- el castaño parpadeó al menos medio billón de veces, antes de caer en cuenta de lo que su primo acababa de sugerir.- Venga ya, ¿De veras crees que estaba coqueteando? Pff, ni se me ocurriría, simplemente estaba siendo amable, y en realidad, todo es culpa tuya, por dejarme solo e irte a besuquear con Rose.

-Pamplinas, le coqueteaste, conozco esa sonrisa.

Lucien le dirigió una mirada recelosa.

-Cariño mío, no le coquetee, pero sabes… me preocupa mucho más la palabra que has usado, ¿Pamplinas? ¿Quién dice eso en este siglo, Malfoy?

-Oh, déjame tranquilo…- se quejó el platinado, aunque la pica respecto a su anticuado lenguaje reciente fue más que utilizada por Lucien para alejar el tema pasado. ¿De verdad le había coqueteado a Roxanne Weasley? ¡Y un cuerno de unicornio! ¡No lo había hecho!

¿O sí?

4.-

Cuando sus ojos mieles volvieron a abrirse, la muchacha se encontró parpadeando en plena oscuridad. Tenía el cuerpo adormecido, al igual que los sentidos, y le costó un poco el enderezarse hasta lograr sentarse en su posición. Esta vez sí, la luz de la luna se coló por la ventana e iluminó el lugar de forma tenue, lo justo para ver la figura apostillada en una silla junto a ella.

-Hola, pelirroja.- saludó en un susurro, y no hizo falta nada más para que Lily supiera de quien se trataba.

-Hola.-su tono fue bajo, algo enronquecido por las horas de sueño.

-¿Cómo te sientes?- el chico se acercó más a ella.

-Como si hubiese bebido dos botellas de whisky de fuego.- fue su respuesta, parpadeando un poco más.

Lorcan rio de la misma forma baja y meneó la cabeza.

-Vaya, me gusta esa faceta de ti, menos agresiva, creo que llevaré algo de whisky de fuego encima cuando deba verte, Lilianne.

Lily también soltó una risa suave.

-¿Sabes cuanto tiempo me va a durar esta sensación? Al menos el antebrazo me ha dejado de doler.

-Sí, bueno, ese era el plan, lo que sientes es el efecto de los múltiples anestésicos, el rearmar cada hueso a partir de tu codo no es una tarea sencilla, Potter.

La chica bufó.

-Voy a patearle el trasero a tu golpeador, Scamander, bueno…cuando se me despeje la vista.

-No tienes que hacerlo, ahora mismo está chillando como cerdo.-le informó sereno, aunque el brillo juguetón de su mirada reflejaba lo orgulloso de sí mismo que se encontraba.- Alguien tuvo una idea algo rudimentaria, lo colgaron al poste más alto de Quidditch, lástima que llegué tarde y no pude ver de quien se trataba…

La muchachita le sonrió.

-Muchas gracias, sé que no debió ser agradable para ti el actuar de ese modo, sobre todo con lo que acarrea.

-La justicia es justicia, Potter, no importa si el que la viola es un Slytherin o cualquier otro…-pero no pudo concluir, Lily ya había abierto la boca para interrumpirle.

-No. Me refiero a lo que hiciste por mí, me salvaste, gracias por eso, y perdón por el golpe que recibiste en la espalda.

Los ojos azules del rubio se abrieron un poco más ante ello.

-¿De qué hablas? Estabas inconsciente, pelirroja, seguro estás confusa, fue Albus el que te salvó.

-Albus no hubiese llegado en ese tiempo, no soy idiota, sé que fuiste tú.

-Eso es algo muy subjetivo…

-Simplemente gracias, Scamander, ¿Tan difícil es aceptarlas?

Lorcan bajó la mirada un instante, y pareció cohibido. Por supuesto, no duró mucho tiempo, porque cuando alzó la vista, aún a pesar de la oscuridad que los envolvía, Lily sintió la intensidad que sus ojos azules le transmitían.

Fue ella esta vez la que recibió el golpe de calor, y sus mejillas se tornaron igual de rojas que su cabello. El Slytherin lo notó al instante, y una media sonrisa se formó en sus labios, enternecido en buena parte por la conversión de una siempre combativa leona, en una pequeña cachorra adormecida y vergonzosa.

Antes de entender sus propios movimientos, una de sus manos se alzó y tomó el rostro de la pequeña Potter, acariciando su mejilla con el pulgar.

-Podrías haberte lastimado.- repitió Lily, de repente inmóvil, cual si el toque suave sobre su mejilla y la mirada que él le lanzaba la hubiese paralizado.- Y aun así te lanzaste a salvarme…

Lorcan inclinó el rostro, y la punta de su nariz rozó la mejilla contraria de la Gryffindor, que cerró los ojos al instante, a sabiendas de lo que estaba por venir.

-Siempre.-fue lo último que él susurró, antes de atrapar los labios femeninos con los propios y besarla con delicadeza.

La muchacha, aún bañada en pociones anestésicas, suspiró entre abriendo los labios en medio del beso, y esa fue toda la excusa que el Slytherin necesitó para colar la lengua por entre la abertura, y deslizar su mano por la línea lateral del cuello de la pelirroja y enterrarla en su cabello, ladeó el rostro, encontrando al fin la posición donde sus labios encajaban a la perfección, y profundizó el contacto.

Y lo que empezó como un casto roce de labios, terminó siendo un beso ferviente que arrancó un par de sus suspiros más de la muchacha, y cada uno de ellos, acompañados con una media sonrisa de satisfacción del rubio por lo que le provocaba. Lamentablemente para él, la reacción fue recíproca y había algo suyo despertando, cosa que no era para nada agradable tomando en cuenta las circunstancia, por lo que se obligó a separarse, dejando una leve mordida en el labio inferior de la Gryffindor, y su respiración entrecortada.

-Debes descansar.-le susurró, cuando volvió a tomar aire, aunque Lily se mantenía en su lugar, con el cuerpo inclinado hacia él, los labios entreabiertos y los ojos cerrados, esperando un nuevo beso.

El chico mordió su labio inferior ante la imagen, pero negó para sí, alejando la idea. Si volvía a juntar sus bocas de esa forma, ya no sería capaz de apartarse, y no quería ni siquiera pensar en que Lily Potter tuviese tanto poder sobre él.

-Buenas noches, pelirroja.- murmuró, poniéndose de pie. La chica abrió los ojos al fin, y volvió a su posición, recostándose sobre la almohada.

-Buenas noches, rubio.- Lorcan le sonrió, y antes de poder arrepentirse, volvió a inclinarse, apoyando las palmas a cada lado del rostro de la chica, y besándola por última vez, uno beso corto pero intenso, para luego levantarse, guiñarle un ojo y salir por la puerta.

Lily giró sobre su propio eje, relamió sus hinchados labios, y cerró los ojos dispuesta a dormir.