Aquí estamos con el capítulo 10; las 24 horas. Algo me dice que lo esperabais xD Siento decir que el capítulo ha salido más corto de lo que me esperaba, y no tan bien como quería.
Tengo buenas y malas noticias.
Las malas noticias son que tanto "Cartas desde el mundo" como "Cuando la normalidad falla" van a estar paradas temporalmente. Como habréis notado, llevo un tiempo teniendo problemas con ellas, y para solucionarlos voy a necesitar dedicarles tiempo sin la presión de saber que no estoy actualizando cuando debería, así que, siguiendo el ejemplo de CarisMai, los fanfics volverán el 1 de septiembre, con suerte para entonces con la trama sorteada hasta el final.
Las buenas noticias es que son que creo que he encontrado una forma de arreglar estos problemas que, como podéis suponer, requiere algo de tiempo :/ También voy a ponerme con los one-shots, que irán apareciendo a medida que los escriba.
Y sin más (esta vez no os digo dónde está la cola para matarme), dentro capítulo :)
Capítulo 10: Veinticuatro horas
El camino de vuelta al punto de encuentro, y de ahí en su coche hasta su casa, fue uno de los periodos de tiempo que se le habían hecho más largos a Eustass Kid a lo largo de su vida, por no mencionar que hasta entonces Kid no había aprendido a apreciar realmente las ventajas de conducir sin una erección luchando por liberarse de sus pantalones, y la causa de dicha erección dedicándole sonrisas y comentarios que truncaban cualquier esfuerzo del pelirrojo por deshacerse de ella.
Los esfuerzos que Kid hizo por no saltar encima de Law en el ascensor fueron casi inhumanos, y la única razón por la que logró detenerlos fue porque pasó todo el largo minuto de subida en silencio recordándose que si los encontraban follando en un ascensor pasarían las próximas veinticuatro horas de una forma mucho menos agradable que dentro de casa del pelirrojo.
Nada más cerrar la puerta, Kid se giró dispuesto a abalanzarse sobre Law, pero paró, desconcertado, al ver la mochila apoyada contra la pared y que el moreno no estaba en el rellano de la entrada. Entonces notó unas manos en el cierre de su pantalón.
Kid bajó la cabeza y se encontró a Law mirándolo desde abajo, de rodillas en el suelo frente a él.
Antes de que pudiera hablar, la cremallera de su pantalón bajó por completo y su miembro fue liberado, Kid felicitándose mentalmente por no haberse puesto ropa interior, y toda idea de hacer preguntas obvias desapareció cuando aquellos labios tocaron por primera vez su caliente piel.
El pelirrojo dejó escapar un largo gemido de alivio porque la espera hubiese terminado al fin, y un segundo gemido cuando, recorriéndolo cuan largo era, una mano sosteniéndolo con cuidado y largos dedos moviéndose sobre él, la boca de Law llegó a la punta de su polla y la lengua de este la rodeó.
Kid llevó las manos a la cabeza de Law, simplemente enredando los dedos en los mechones morenos, y se habría apoyado contra la puerta de no ser porque esta estaba un paso demasiado atrás cuando la boca de Law comenzó a avanzar, engulléndolo lentamente, con la lengua siguiendo a los labios, trazando patrones sobre su húmeda piel al tiempo en que los dedos lo hacían sobre la cada vez menor proporción de piel que no estaba en la boca del moreno.
La mano libre del otro se apoyó en su cadera, y los dedos que se habían estado moviendo sobre su polla bajaron a prestar atención a sus testículos momentos antes de que la punta de su miembro tocase la parte de atrás de la garganta de Law.
Kid gimió de nuevo, apretó los dedos en la cabeza del moreno e inclinó la cabeza hacia abajo para mirarlo. Prácticamente se vació en ese mismo instante al ver aquella cabeza de pelo oscuro moviéndose hacia delante y hacia atrás, sintiendo aquella hábil lengua moviéndose sobre él, los dientes rozándolo suavemente de vez en cuando, los labios arrastrándose sobre su piel y aquella mano acariciando y tirando ligeramente de sus testículos.
Sabía que con lo que llevaba excitado no aguantaría mucho más, y le dio igual.
Siempre podía hacer que Law se la chupase otra vez después.
Sosteniendo la cabeza de Law, Kid embistió las caderas hacia delante, gimiendo otra vez cuando la punta de su polla dio de nuevo contra el fondo de la garganta de Law, y habría embestido de nuevo de no ser porque el moreno llevó las manos a sus caderas y las sujetó en el sitio, así que en vez de eso Kid usó sus manos para acercarle aún más la cabeza.
Lanzándole una mirada molesta desde abajo, Law siguió atendiendo su polla y pronto Kid alcanzó el tan ansiado clímax que, tal como había dicho, lo hizo gemir el nombre del moreno al tiempo en que se vaciaba en su boca, apenas consciente de cómo este tragaba a su alrededor.
Trafalgar Law no estaba seguro de dónde había terminado su ropa, y no había podido dedicarle más que un pensamiento fugaz a su ahora desgarrada camiseta antes de verse empujado sobre la cama de Eustass Kid, el pelirrojo colocándose inmediatamente sobre él y besándolo, ambos ya completamente desnudos.
Esta vez, a diferencia de la primera vez que estuvieron en una cama, no se lo tomaron con calma.
Sin dejar de besarlo, Kid llevó las manos bajo los muslos de Law y le levantó las piernas, alzando una sobre uno de sus hombros y la otra sobre su brazo.
Law gimió en el beso cuando lo notó entrar de golpe, por primera vez sin la barrera del látex del condón entre ellos, piel contra piel el uno con el otro.
Kid comenzó a embestir, sus manos moviéndose sobre los muslos del moreno, las manos de este subiendo a su torso y comenzando a trazar las líneas de sus definidos músculos en él, sus caderas moviéndose para encontrar las del pelirrojo a cada embestida, profundizándolas cada vez más y más hasta que Kid no pudo entrar más a dentro, los gemidos de ambos ahogándose en la boca del otro.
Kid rompió el beso y lo miro, alzando una de sus manos para llevarla al rostro de Law en el gesto más suave de toda la noche.
-No tienes ni idea… de las ganas que tenía… nnhh… de follarte así… -Prácticamente gimió el pelirrojo, sin dejar en ningún momento de mover las caderas en embestidas rápidas y profundas.
Law sonrió, y movió las piernas para entrelazarlas rodeando la cintura de Kid.
-Creo que me hago… nnhhh… una idea…
El moreno gimió cuando Kid golpeó de nuevo su próstata, y por un momento sus caderas se alzaron en el aire. Él no se había podido correr antes, y ahora estaba tan cerca…
Los dedos de Kid se cerraron alrededor de la base de su erección, impidiéndole llegar al orgasmo que tanto deseaba.
-Aún no.
Law lo fulminó con la mirada, pero el gesto debía perderse entre su más que probable rubor y su expresión de placer, porque Kid se rio.
-Siempre me haces lo mismo… ahhh… Eustass-ya, voy a empezar a creer… nnnhh… que no quieres que disfrute…
Sin soltarlo, dos de los dedos de Kid se movieron sobre su polla.
-Yo diría… que lo estás disfrutando…
Por suerte para Law, la restricción no duró mucho y pronto Kid lo liberó, llevando ambas manos a las caderas de Law y sosteniéndolas en el sitio, sus embestidas aún rápidas pero cada vez más erráticas.
Kid capturó sus labios de nuevo y Law apenas tuvo tiempo de sentirlo vaciarse en su interior antes de verse sobrecogido por su propio orgasmo, su grito de placer perdiéndose en la boca del pelirrojo, sus talones enterrándose en la parte baja de la espalda de este y sus uñas enterrándose con tanta fuerza en los hombros de Kid que sería extraño si no le hubiese sacado sangre.
A pesar de su profesión, Law tenía sueños eróticos como cualquier otro chico de su edad, y esa no era la primera vez que se despertaba para descubrir que la causa de esos sueños era alguien estimulando su cuerpo, pero sí que era la primera vez que ese alguien resultaba ser Eustass Kid.
Law gimió contra la almohada cuando los dedos en su interior golpearon su próstata.
-Buenos días.
Levantando la cabeza, y jadeando cuando los dedos se movieron otra vez, Law se encontró cara a cara con la amplia sonrisa de Kid, su cabello pelirrojo despeinado y por una vez siguiendo las leyes de la gravedad.
Law fue a preguntar por qué era ya de día, pero su cerebro decidió despertar un poco más y, viendo que no recordaba nada después de su cegador orgasmo la noche anterior, supuso que se había quedado dormido, algo de esperar tras una noche de trabajo, la visita a Christopher y las actividades de después. Se habría sorprendido de que el pelirrojo lo hubiese dejado dormir de no ser porque suponía que él también había necesitado descansar.
-¿Qué hora es?
-Casi la una. ¿Tienes hambre?
Asintiendo, Law fue a decir que podría comerse un elefante, pero sus palabras se convirtieron en un gemido cuando los dedos se movieron de nuevo contra su próstata.
Kid se rio.
-Hagamos una cosa: si accedes a hacer lo que te voy a decir, preparo la comida.
Decidiendo por la sonrisa de Kid que muy probablemente iba a gustarle la oferta, Law asintió de nuevo.
Eustass Kid jadeó, utilizando una mano para mantenerse en pie y concentrándose en la otra, para que siguiera moviéndose en el mismo patrón que antes.
Las manos de Law estaban, tal como le había instruido, sosteniendo las caderas de Kid por ambos lados, y su hábil boca trabajaba una vez más en la erección del pelirrojo.
Kid quería moverse, embestir y vaciarse de nuevo en aquella cavidad, pero esa no era la idea. Tenía que dejar trabajar a Law.
Ya se estaba arrepintiendo de sus propias condiciones, aunque probablemente Law se arrepentía aún más de haberlas aceptado.
Contuvo un gemido de frustración cuando la boca de Law se retiró, justo cuando estaba tan cerca del clímax, y no volvió hasta que este se hubo alejado. Por segunda vez.
Menos mal que ya casi había terminado.
Levantando la mano en la que no se había estado apoyado, Kid llevó la cuchara de madera a su boca y sopló, casi dejándola caer cuando los labios de Law se apretaron alrededor de su polla y este succionó, y se metió el trozo de ternera en la boca, comprobando con inmenso alivio que la carne ya estaba por fin como la quería y la salsa al final se había salvado a pesar de haberle echado un poco demasiada sal. Si no fuera porque desde su posición no podía verlo, Kid habría estado seguro de que Law había esperado al momento justo para gemir con la polla en su boca, mandando una deliciosa sensación por todo su cuerpo que había resultado en cinco minutos de correcciones para la salsa.
Y Killer había dicho que era una estupidez no poner el horno debajo de los fogones y en vez de eso dejar el espacio vacío.
Claro que de no haber estado distraído algunas cosas habrían salido mejor.
Kid miró la sartén que contenía las patatas, tristemente deformadas y con cortes irregulares, y decidió que había merecido la pena.
Bajando una mano, Kid la apoyó en la cabeza de Law y este se detuvo, como le había dicho que hiciera.
-Ya está la comida.
Law liberó su polla, muy a disgusto de Kid, y le apretó un momento las caderas antes de dejar caer las manos a los lados.
Inmediatamente, el pelirrojo se apartó y lo dejó salir, sonriendo satisfecho al ver el estado en que estaba: ligeramente ruborizado, con una fina capa de sudor formada en su frente, de su boca cayendo un pequeño rastro de líquido preseminal y saliva que se limpió a toda prisa con el dorso de la mano y su polla, completamente erecta y muy necesitada, atrapada por el doble anillo, que también encerraba sus testículos.
El pequeño vibrador situado entre polla y testículos era un buen toque extra.
Sirviendo la comida en el plato más grande que tenía, Kid lo llevó a la pequeña mesa que tenía en la cocina y lo dejó sobre esta, junto a los cubiertos y los vasos que ya había llevado allí antes.
Girando la silla para que estuviese de lado junto a la mesa, el pelirrojo se sentó en ella y le sonrió a su acompañante, que se acercó a él y se detuvo lo más cerca que podía estando aún de pie.
Los ojos de Kid se centraron en la atrapada polla que quedaba prácticamente a su altura.
El pelirrojo se inclinó hacia delante y la sostuvo con una mano, besando la punta solo para escuchar el gemido ahogado de Law, antes de liberarla del restrictivo anillo.
Echándose para atrás en su asiento, Kid sonrió de nuevo al ver la expresión de alivio en el rostro del moreno.
-Bueno, ¿a qué esperas? Siéntate.
Kid había esperado que Law sacara la otra silla y se sentara, o tal vez que lo hiciera en su regazo y se pasara toda la comida excitándolo sin llegar a hacer nada. Lo que no se había esperado era que el moreno se subiese a horcajadas sobre él y se empalase en su polla como había hecho cuando Kid llevó hacía ya meses aquella silla al callejón.
El pelirrojo gimió, sorprendido, y Law le dedicó una sonrisa burlona, sin duda por su expresión en ese momento.
Law alargó el brazo, cogió uno de los tenedores de la mesa y pinchó un trozo de carne, ofreciéndoselo a Kid con una sonrisa juguetona.
Kid se inclinó hacia delante y una gota de salsa cayó en su clavícula, deslizándose lentamente por su pecho. En cuando la carne estuvo en la boca de Kid, Law agachó la cabeza y recogió la salsa con la lengua, apretando los labios contra la piel del pelirrojo y succionando hasta dejar una marca.
Kid le hizo levantar la cabeza y lo besó, Law alzando las caderas y dejándolas caer de nuevo sobre la polla de Kid en ese momento.
A tientas, el pelirrojo le quitó el tenedor y buscó el plato para pinchar un nuevo trozo de carne.
Después de todo, estaban allí para comer.
Continuará
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