Disclaimer:

Los personajes no me pertenecen... son de la brillante Stephanie Meyer *-*
yo sólo los adapté a una genial historia de Lynne Graham.


"Atrapada en tí"

(un matrimonio diferente)

Ed x Bella


CAPITULO 10

- Dilo otra vez – la exhortó Edward con desconcierto.

Bella abandonó la pelea y se echó a los pies de la cama.

- Lo siento, me he olvidado de que supuestamente yo no sabía nada – dijo Bella con lágrimas en los ojos.

.

- Evidentemente. ¿Y desde cuándo lo sabes? – le preguntó Edward irritado. Sus ojos aún mostraban enojo e ira.

- Si te lo digo, debes prometerme que no te enfadarás con la persona que me ha dicho que eres adoptado – Bella apenas pronunció la última palabra, porque temía la reacción de Edward. – Porque ella pensaba que yo lo sabía...

- ¿Ella? – le preguntó. – ¡Nadie de mi familia pudo habértelo dicho! – le exhortó Edward.

- Fue Alice.

- ¿Alice? – Edward no podía creerlo. Él había jurado que Bella sabía muchas más cosas de él… y se lo había escondido… pero no imaginó que fue su propia sobrina la que confesó tal secreto.

Bella le contó sin ganas la conversación que había mantenido con Alice, lo cual, Edward estaba muy sorprendido.

- ¡Y todo este tiempo ella lo sabía!¡No tenía la menor idea de que ella pudiera saberlo!

- Yo le dije que era un asunto muy privado, y no creo que vuelva a decir nada del tema. Se sintió muy violenta después – le dijo Bella, sin agregar su propia opinión, en el sentido de que le parecía que no tenía sentido seguir guardando ese secreto.

Después de conocer a la familia Cullen no tenía la menor duda de que para ellos el tema de la adopción pudiera ser tan altamente confidencial. Y si Edward se había criado en esa atmósfera tendría la misma actitud hacia el tema, que sería demasiado delicado para él como para comentarlo.

Edward se quedó en silencio. Era evidente que estaba muy turbado por lo que ella había dicho. Bella hubiese querido compartir sus pensamientos, pero no era el momento. De todos modos él parecía tan afectado que ella no pudo reprimir las ganas de abrazarlo y tranquilizarlo… se puso de pie y fue hacia él.

Edward se puso rígido ante la sorpresa de su gesto.

- Olvídalo. No tiene importancia – le dijo Bella, asombrada ante su atrevimiento y la corriente de ternura que la llevaba a ser protectora con él.

Edward la sorprendió con una risa, y luego la rodeó por las caderas, acercándola más a él.

- Si tú lo dices.

Bella se preguntaba cómo habría sido la vida de Edward rodeado de los personajes que estaban allí en el salón. No le habría sido fácil crecer a su lado. Y aunque contemplaba la posibilidad de que fueran fríos con ella especialmente, sospechaba que había algo más.

¿Sentiría resentimiento sus hermanas y su familia por el poder que tenía Edward, no siendo éste un Cullen verdadero? ¿Sería porque sus padres lo habían adoptado siendo mayores, y sus hermanas, casi adultas, les hubiese sentado mal la noticia? Pero era injusto de todos modos, porque Edward era muy generoso con todos ellos.

Y lo más curioso era, ¿a quién de ellos protegía Edward? ¿A cuál de ese grupo tan siniestro protegió y aún protegía de las calumnias de Charlie Swan?

Bella de pronto sintió un deseo irresistible por saberlo.

- Pareces que estás a millas de distancia – dijo Edward. – Sabes que no puedo leerte la mente, aunque quisiera.

Bella abandonó sus pensamientos y se vio forzada a volver a la realidad.

- Y te quiero aquí. – le reclamó lo último como un pequeño niño asustado. La vulnerabilidad brotó de él en el momento que Bella lo abrazó con ternura. Algo raro en Edward Cullen.

Instintivamente se acercó a él y se movió con la sinuosidad de una gata contra Edward, como quien busca una caricia. La respuesta de él no se hizo esperar, devorando la boca de ella.

La pasión de Edward la había tomado por sorpresa, pero rápidamente la había inundado de deseo. Reconocía el cuerpo de Edward, y lo deseaba con una intensidad que le hacía perder el control. La chaqueta de Bella cayó al suelo. Los dedos de Edward le acariciaron la espalda y le desprendieron el sujetador. Una mano subió hasta uno de sus pechos, haciéndola gemir de placer.

Edward la tendió sobre la cama y jugó con sus pezones haciéndola temblar de places. Un fuego lento la consumía. Ella lo miró con pasión cuando él se echó encima, y se quitó la ropa con manos impacientes.

Ella volvió a sentir aquel húmedo cúmulo de sensaciones salvajes que él le desataba. Bella se sentía deseada por Edward, lo veía a través de sus ojos verdes oscurecidos por el deseo, y de sus pechos desnudos y su falda subida hasta las caderas.

- Mientras conversaba y tomaba café no podía pensar en otra cosa que en esto. No podía concentrarme. Ahora siento que las sensaciones sobrepasan lo que yo anticipaba. – le confesó Edward con voz ronca.

Bella lo miró, sus pechos subían y bajaban al ritmo de su respiración. Desnudo Edward era magnífico, una mezcla armoniosa de huesos y músculos y piel bronceada. Ella sintió un escalofrío recorriéndola cuando él le desabrochó totalmente la falda. Y se quedó allí, quieta, disfrutando de ese momento.

La lengua de Edward volvió a meterse en la boca de Bella. Ella cerró los ojos y lo abrazó, desesperada por el contacto con él. El corazón de Bella se agitaba más y más. Rodaron juntos, mientras él le quitaba la última prenda que aún los separaba.

- Sí. – gimió ella, arqueando la espalda como reacción al delicioso tormento.

Él acarició donde ella deseaba más, pero le negó aquello que más ansiaba, aquello que ella anhelaba.

- No sé por dónde empezar. Quiero todo lo que me puedas dar... – musitó él apoyando la boca contra la de ella.

Bella era prisionera de su excitación. Él le dijo algo en francés y presionó la espalda de ella, volviendo a besarla con intensidad y pasión. Bella se quemaba entre sus caricias, y se moría por más.

- Te necesito – le dijo ella sin poder controlarse, su cuerpo necesitaba el contacto de Edward, necesitaba más caricias, más palabras al oído, necesitaba todo de él.

- Ahora. – dijo él alzándola suavemente y presionando sus muslos a medida que se internaba en ella con una embestida firme.

La intensidad del placer que Bella sintió en ese momento, la hacía perder todo control.

Edward… más… - le dijo en un momento de profundo éxtasis, presionando más sus caderas contra las suyas…

El mundo bajo esas sensaciones se había vuelto un mundo bajo el imperio de los sentidos. Lejos quedaba la realidad de todos los días. No había nada más que las demandas de su cuerpo deseando el de él.

.

.

Es hora de levantarse, amor mío. –.

Bella sonrió medio dormida. La boca de Edward la acariciaba, pero cuando ella se estiró para alcanzarlo, vio que él ya no estaba allí. Abrió los ojos y se encontró con él al lado de la cama, con el pelo húmedo aún de la ducha, dedicándole una sonrisa.

- La cena estará dentro de una hora. –

Bella estaba invadida aún por las escenas de aquella misma tarde, y sentía que debería hacer un esfuerzo por volver a la realidad.

- Vístete formal – le aconsejó él mientras se ponía una camisa de seda blanca -. Pienso que habrá baile. Por lo que se ve, mi madre quiere impresionar a todo el clan.

- ¿Y por qué quiere hacerlo? – preguntó Bella mientras se sentaba y se quitaba el pelo de la cara.

- Los miembros de nuestras familias dejaron de verse cuando Tanya y yo rompimos el compromiso. Y desde entonces ha habido una relación más bien fría. Pero no me parece la mejor oportunidad para fiestas de sociedad. Hubiese preferido una reunión familiar más íntima, algo más adecuado a la ocasión.

Bella sabía perfectamente a qué se refería, pero era un tema que, afortunadamente, no le importaba. Era evidente que el encuentro de la familia Cullen con la ex novia de Edward y su familia el mismo día que iban a conocer a la esposa de Edward no era mera coincidencia. Como tampoco había sido casual que la madre de Edward hubiese ignorado a Bella en el momento de conocerla.

- Si mi madre fuese una mujer más joven le diría algo acerca de su comportamiento contigo esta tarde.

- Por favor, no discutas con ellos por mi culpa – pero Bella se alegraba de que él se hubiera dado cuenta de la actitud de su madre, y que estuviera de su parte.

- No me imaginé que fuese capaz de hacer algo así. Si no te respeta como es debido no vendré más a esta casa.

- No hagas eso – le dijo Bella.

- Si te soy sincero, sólo vengo aquí por compromiso. Odio esta casa, y me desagrada la mayoría de la gente que normalmente encuentro aquí.

Bella estaba sorprendida de las confesiones íntimas de Edward. Era la primera vez que acortaba la distancia emocional con ella. Pero le inquietaba, aún más, saber el por qué oculta tan bien las emociones.

- Edward, deja que se acostumbren a mí. Alice me decía esta tarde que están esperando a que rompas conmigo y vuelvas con Tanya.

- Tanya está felizmente casada, así que no sé por qué abrigan esas esperanzas.

Bella se dio cuenta entonces de que Edward no sabía nada de la ruptura del matrimonio de Tanya.

- Según tu sobrina, Tanya se ha separado de su marido.

Edward dejó de anudarse la corbata y dijo:

- ¿Y desde cuándo?

- No lo sé – dijo nerviosamente Bella.

- Esme debiera ponerle un candado en la boca a su hija.

Entonces se hizo el silencio. Bella se levantó de la cama y fue a la suite. Era evidente que la noticia sobre Tanya lo había sorprendido y lo había dejado en un estado de ensimismamiento. ¿Qué significaba para él la noticia de que Tanya estuviera libre de nuevo?

Pero se dijo que no debía dar rienda suelta a la imaginación… No ahora… sino podía sufrir.

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Edward no la había esperado para bajar al salón.

Bella había hecho su aparición con un vestido de noche azul que dejaba al descubierto sus hombros desnudos. Su maquillaje era tenue, pero resaltaba muy bien sus ojos color chocolate, y su cabello castaño oscuro que caía como cascada. Se veía hermosa.

Al instante que ella descendió el último escalón, lo primero que había visto había sido a Edward conversando con Tanya en un rincón al final del salón. Parecían muy inmersos en la charla, y Tanya no tenía el gesto triste de una mujer que acaba de romper su matrimonio y busca las palabras de un amigo, sino que se la veía feliz. Edward, en cambio, tenía un gesto serio, grave.

Alice la saludó de lejos con la mano, pero no pareció dispuesta a interrumpir –para nada- la conversación que mantenía con el joven sentado frente a ella.

De pronto Edward la vio y se puso de pie. En ese momento, anunciaron que la cena estaba lista.

- Has sido muy oportuna interrumpiendo la conversación. Pero estás encantadora. –

Bella no pudo resistir preguntarle:

- ¿Se ha separado Tanya?

- Sí.

Pero una cena formal no era el mejor momento para hablar de ello.

Para su sorpresa, se encontró sentada a la derecha de la anfitriona, y frente a Edward. Y Tanya sentada varios sitios más allá. Incluso la señora Cullen había intentado darle conversación en perfecto inglés. Bella le contestó con generosidad, pero en su interior sentía un cierto desconcierto.

Fue un alivio levantarse de la mesa. Enseguida Alice se acercó a Bella y le dijo:

- Quiero que conozcas a alguien. – le dijo entusiasmada, a punto de dar saltitos de felicidad.

La llevo hasta donde estaba el joven que minutos antes había estado conversando con ella.

- Se llamaba Jasper. – lo señaló con una inmensa sonrisa dibujada en sus labios. Él parecía estar acostumbrado a que lo mostrasen como un trofeo, pero igual se sentía avergonzado. – Vamos a comprometernos en año que viene.

Bella recordó lo que había sentido cuando había conocido a Edward. Le parecía tener cien años más que entonces. ¿Quién podía asegurar que Alice era demasiado joven para saber lo que quería?

- A los catorce años me dijo que se iba a casar con él. – dijo Edward, que había aparecido por detrás, en el momento en que la pareja se alejaba -. Y me dijo por qué.

- ¿Por qué?

- Quería verlo sonreír, y él sonríe continuamente cuando Alice está alrededor suyo. Tiene veintidós años, está terminando sus estudios de derecho en Harvard, y es muy serio, tanto como ella inconsciente. A él le da miedo que ella se aburra de él dentro de un año.

- ¿Piensas que es posible eso?

- No. No lo creo. – suspiró. – Pienso que tiene las suficientes agallas como para hacer lo que su corazón le dicta. Incluso fue capaz de hacer frente a la familia de él, y no dejarse llevar por el orgullo, cuando ellos restaron importancia a la relación entre ellos. Yo la envidio por esa fuerza y esa claridad.

Y Bella supo que hablaba de su relación con Tanya, y se hizo muchas preguntas acerca de esa relación. ¿Tanya lo habría dejado romper la relación sin importarle realmente?

Edward bajó con Bella. Pero ella no podía relajarse. La idea de la posibilidad de perderlo alguna vez la aterraba. Porque la certeza de que él no podría abandonarla si no encontraba el certificado no le servía de nada.

Le presentaron a los padres de Tanya. Fueron educados y amables, pero fríos en el fondo. Al fin y al cabo ella era la mujer que le había robado el novio a su hija.

Bella pidió excusas para salir a tomar el fresco. En ese momento Carlisle se acercó a ella.

- No he visto a Esme esta noche.- le dijo Bella un poco preocupada.

- Lamentablemente mi mujer no se encontraba muy bien. Se ha quedado descansando.– suspiró.

- ¿Está enferma?

- Está enferma de los nervios. Pero sólo le pasa aquí, con su "adorable" familia. Y la actitud de Edward, que la trata como si fuera la peste, no la ayuda en absoluto.

Bella se puso colorada; no estaba preparada para esa confesión.

- Lo siento... yo... – Bella no sabía qué decir.

- Los he observado juntos. Tú y Edward están muy unidos. Le he prometido no hablar contigo de ello, pero creo que es necesario. Así que te lo diré para ver si puedes hacer de intermediaria.

- ¿Intermediaria?

- Si, entre nosotros y Edward. – hizo una pausa. – Puedo decirte exactamente la fecha en que Edward cambió su actitud con mi esposa. Quise hablarle entonces. Quería saber lo que él sabía, qué tontería le habían dicho que pudiese hacer que cambiase tanto con ella. Pero Esme tuvo un ataque de nervios cuando se lo comenté, y tuve que callarme, pero contra mi voluntad.

- Carlisle no sé de qué me estás hablando – le dijo Bella incómoda.

- ¿Tú también? – el hombre suspiró con pesadez -. Por supuesto que lo sabes. Edward se enteró de ello cuando estaban recién casados. No creo que no te lo haya dicho. Hace casi treinta años Esme lo dio, pero nunca renunció a él realmente, y por otra parte siempre ha pensado que hizo lo mejor para él.

Bella comprendió de golpe. Se sentía como si una ola la hubiese tomado por sorpresa y la hubiese dejado atontada. Esme no era la hermana de Edward, sino su madre. Y había dado su hijo a sus padres para que lo criasen como propio, a la vista de ella, pero sin ocuparse ella de Edward.

Y esto, Edward lo sabía. Era la última pieza del puzzle que faltaba, y encajaba a la perfección. ¿Era éste el secreto por el que su padre había podido chantajearlo?

- Quiero estar seguro de que Edward sabe la verdad – dijo Carlisle, demasiado conmovido como para estar atento a la reacción de Bella -. Toda la verdad, no sólo lo que su abuela haya querido decirle. Edward nunca fue adoptado. Se hizo un certificado de nacimiento para modificar todo, y aparentar lo que no era… pero no pudieron engañar a las hermanas de Esme con la historia de la adopción. Igual no les importó… se quedaron con Edward, lo criaron como hijo propio y no como nieto, y le dieron todo lo que un Cullen merecía.

- Tú conoces la historia completa...

- ¡Si la hubiese conocido hace veintisiete años, no hubiese permitido que lo hicieran! – dijo Carlisle con rabia. – Hicimos mal las cosas. Pero debieron dejar que nos casáramos cuando supieron que Esme iba a tener a un hijo nuestro. ¡Eso es lo que no puedo perdonarles!

- Tú eres el padre de Edward – susurró Bella, mirando a Carlisle con asombro.

- ¿No lo sabías? ¿Me estás diciendo que Edward no lo sabe tampoco?

- Es algo de lo que no hemos hablado – dijo Bella débilmente.

- Tal vez no lo sepa. Tal vez nos eche la culpa de su triste infancia. Y tiene motivos...

- ¿Podrías contarme la historia desde el principio?

Carlisle fue breve. Él era estudiante por aquel entonces, cuando se enamoró de Esme Cullen. No tenía dinero ni pertenecía al medio social que pudiera impresionar a los Cullen, y se habían opuesto a esa relación. Y Esme no tenía la valentía de enfrentarse a su familia. Cuando descubrieron el embarazo de Esme, ésta hizo un viaje con su madre. No le dijeron nada a Carlisle. Él ni siquiera conocía la existencia de Edward, hasta que se encontró con Esme diez años más tarde.

- Quería morirme al saber todo lo que ella había tenido que atravesar sola. Y al saber que tenía un hijo que no podía reclamar. Pero esa vez estaba decidido a no dejar que me separasen de Esme. ¡Incluso hice que se casara conmigo pese a la oposición de ellos! – dijo Carlisle con satisfacción -. Sus padres estaban furiosos y no querían ni verme, bueno, aún hoy no quieren ni verme… ¿Pero qué podían hacer frente a los hechos consumados? Las apariencias son algo muy importantes para esta familia.

- ¿Y entonces?

- Entonces la felicidad se mezclaba con la desdicha. Esme pensaba que debíamos estar agradecidos por poder ver a nuestro hijo. Si lo hubiésemos dado en adopción, jamás lo hubiésemos encontrado, jamás lo hubiésemos conocido... Pero algunas veces pienso que tal vez habría sido menos doloroso. – se detuvo y tragó saliva, este era un tema muy difícil para todos, sobre todo para él. – No lo querían. A Edward, nadie en esta casa lo quería, menos lo trataba como a un hijo, y el resto de la familia estaba resentido con él, ya que heredaría en primer lugar.

- Y aún están resentidos – murmuró Bella afectada.

- Sin embargo él ha multiplicado cien veces su riqueza. Los padres de Esme siempre pensaban que ella era débil. Ella llevaba más o menos bien la situación, hasta que vio que Edward empezó a evitarla, y entonces nos dimos cuenta de que sabía algo.

- Hace cinco años, has dicho...

- Debe haber sido un shock terrible, pero hemos esperado tanto que sospechara algo o descubriera algo... No se trataba de que se lo dijéramos si él no sospechaba nada. Esme les había prometido a sus padres que nunca se lo diría. Ése había sido el precio. Pero jamás se nos hubiese ocurrido que Edward se pudiera comportar tan despiadadamente con ella al enterarse de quiénes eran sus padres.

Bella se preguntaba qué sentiría Edward realmente. ¿A quién protegía? ¿A su abuela o a Esme?

- Debemos encontrar una solución a todo esto, para que Esme se quede con la conciencia tranquila. Por ello te pido que hables con Edward y averigües si sabe toda la verdad. Porque es evidente que él no se va a acercar a nosotros. – concluyó Carlisle.

- Sí.

- Ella lo quiere mucho. Siempre lo excusa. Pero ya es un hombre. ¿Por qué está así con ella y no conmigo? Tampoco disimula su cariño por Alice. Si no fuera por la promesa que le hice a su madre, ya le hubiera plantado cara.

- No creo que Edward sepa que tú eres su padre.

- Es un poco egoísta por mi parte meterte en semejante lío... – dijo Carlisle al descubrir las huellas de la preocupación en el rostro de Bella.

- No.

Estuvo tentada de decirle que ella ya era parte de ese gran lío desde mucho antes. ¿Habría tenido Charlie ese certificado en sus manos? ¿Se haría mención en él acerca de quién era su padre? Lo que estaba claro era que había descubierto quién era su madre. Pero no había hecho más preguntas.

Bella suspiró hondo.

- Hablaré con él cuando volvamos a Londres, aquí no.

- Sea como sea, te estoy muy agradecido.

Cuando Carlisle se alejó de ella, Bella sintió el peso que le había dejado. No se trataba de una noticia fácil de dar. Y Edward era imprevisible.

Edward la miraba desde el otro lado del salón. Bella se preguntaba si se habría dado cuenta de que había tenido una larga e íntima conversación con Carlisle. Se sentía culpable por guardar tantos secretos sobre su vida.

Hubiera corrido a contarle todo, pero tenía que encontrar el momento oportuno. Y si bien Bella le había devuelto la mirada a Edward, él ya no la miraba, más bien parecía que la ignoraba porque volteó para sonreír a algo que había dicho Tanya…

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Fin del Capítulo

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NOTAS:

*-*!

Logré subir el capítulo mucho mas antes de lo que pensaba! *o*! ya que muchas me estaban diciendo que las hice esperar demasiado u.u
Ahora sí ya saben un secreto! el de Edward!...ahora falta ver que dice él... ¬.¬
con esos cambios de humor... OMG... ¿cómo reaccionará?

Y bueno... no les cae pesada Tanya... siempre buscandole la conversación ¬.¬ !

Nos vemos en el proximo capítulo! y muchas gracias por comentarrrrr *o*! Sigan haciendolo porfis!

Mil Besos, Lucia.

P.D. ya saben..la misma cantareta... pasen por mis otras historias u.u y mas si eres Robsten ... o.o! xD!