ilovedanyrupert: hipocritabesuqueador? guau, un insulto mas para la lista de Nicole xD para compensar el capitulo anterior (tanto porque fue cortito como que nuestra Huff preferida no aparecio) este es puro Nick/Ed 100 xD ojala te guste )

Capítulo 10:

Nicole caminaba por los pasillos, sola y sin un rumbo fijo, lo único que quería era un lugar donde pueda estar a más de cien pasos de distancia de Ed.
Lastima que los deseos no se realizan tan fácilmente.
-¡Nicole!-exclamó el rubio, saliendo de un aula vacía, asustándola, sorprendiéndola, pero al mismo tiempo encantándole, en el fondo siempre le encantaba verlo, hablarle, aunque ahora tuviera terror de hacerlo.
-¿Qué quieres?-preguntó, secamente.
-Yo...quería hablarte sobre lo que sucedió en Hogsmade.-balbuceó Ed, sin mirarla a los ojos.
-No hay nada de que hablar, ¿entendiste? Me dejé llevar por el momento, la idiota fui yo, así que no inventes excusas ni finjas que quieres empezar a salir conmigo o algo así, Lovegood. Fue un beso, y ya. Adiós.
-No.-susurró, tomándola por el brazo, ya que ella pensaba irse. Ella se volteó y descubrió su cara a un palmo de distancia de la suya.-Déjame hablar a mí esta vez.-pidió, en un murmullo abrumador, nunca había escuchado su voz así. Le encantó.-No pensaba poner una excusa, y te aseguro que no quiero "fingir" querer salir contigo. Realmente quiero hacerlo.
Nicole se quedó con los ojos como platos y la boca entreabierta. Él, Ed, Edward Lovegood... ¿Se le estaba declarando? Oh, por Merlín, era increíble, imposible
-Tomaste demasiada cerveza de manteca.-barbotó, tratando de escapar, pero el no iba a rendirse tan fácil.
-No...no es por eso. ¿Que acaso no puedo querer estar con alguien tan hermosa y perfecta como tú? ¿Realmente crees que te he odiado todos estos años? Nicole, creí que eras mas observadora...yo te amo.-confesó, y ella sintió como sus palabras se le hundían en la boca del estomago. Definitivamente, estaba alucinando, no podía ser. . .pero era todo tan real. Todo tan hermoso, miró sus ojos grises, un brillo de ternura y sentimiento los inundaba, mientras una sonrisa ocupaba su cara. Nunca había visto a Ed así. Tal vez es su manera de comportarse cuando se enamora.
Ed tomó a Nicole delicadamente de la barbilla con un dedo y se acercó a ella, su mente estaba nublada, tantas veces había imaginado que él le decía esas palabras, que la besaba con delicadeza y ternura pero. . . ¿Hecho realidad?
Sus labios estaban a centímetros de distancia, cerró los ojos, esperando el momento, mientras le pasaba los brazos por el cuello. . .
-¡NICOLE!
La voz de Emily le llego a los oídos de un momento a otro, despertándola y obligándole a abrir los ojos.
-Emily. . .-se quejó, con voz ronca, pero ya era tarde. Su amiga estaba sentada a los pies de la cama y cantaba una canción a todo pulmón.
Estaba tan somnolienta que no pudo reconocer bien las palabras de su amiga (pero eso no cambió el hecho de que la aturdieron bastante) hasta que la canción termino.
-¡. . .feliz cumpleaños a ti!-cantó la pelirroja, con toda la fuerza de sus pulmones, antes de abrazar a su casi inconciente amiga.-Hey, despierta. Creí que esta serenata bastaba para que abrieras los ojos.
-Creíste bien.-respondió, mientras se frotaba los ojos azules.
-17 años, mi amiga. Felicidades, ya eres mayor de edad.
-Sí, puedo pedir whisky de fuego en Hogsmade.
-Desaparecerte legalmente.
-Usar magia fuera de la escuela.
-Aunque también ir a Azkaban.
Ella se rió, mientras se levantaba.
-Es verdad, pero no voy a interferir ninguna ley. No apetece matar a nadie por ahora.
-También a los 17 puedes casarte. . .-agrego Emily, mientras su amiga se dirigía al baño para lavarse la cara y cambiarse de ropa.
-¿Estás loca? No pienso casarme aún.
-¿Por qué no?-preguntó, divertida. Le gustaba hablar de tonterías con Nicole.
-Porque mi madre moriría de un ataque cardiaco y mi padre le lanzaría un Avada Kedavra a mi novio del futuro.
-Y además, esta el ligero inconveniente de que Ed aún tiene 16. . .
-Para ya con eso.-la cortó, mientras tomaba el cepillo de dientes.- ¿Cuantas veces tengo que explicarte que lo mío con Lovegood fue un beso, sólo eso? No hace falta que se vuelva nada mas.
-Nick, escúchate. . .pones una voz de funeral cada vez que dices que lo tuyo con Ed es imposible.
-No pongo nada.-respondió, terca y obstinada para sus recién cumplidos 17.
-Está bien, está bien. Lo que digas. ¿Ya terminaste? Así bajamos a desayunar.
-Si, vámonos.
Ella ya estaba con su uniforme de Hufflepuff lista para subir al Gran Comedor. Se encontró en Emily y ambas salieron de la sala común.
Entraron en el Comedor y ocuparon sus asientos de siempre en la mesa de su casa.
Nicole iba distraída, así que no se dio cuenta ni de donde se sentaron.
Pero, al observar más detenidamente lo comprendió. . .ese no era su lugar de siempre. Ellas siempre ocupaban la ultima parte de la larga mesa, ahora, estaban justo al medio. Y frente a ella estaban nada mas ni nada menos que Paul Roberts y. . .
-Hola, Ed.-lo saludó Emily, con media sonrisa.
Nicole se quedó paralizada, no se sentó, estaba parada junto a Emily, quien ya se había sentado, mientras Paul y Ed la miraban, curiosos.
-¿No vas a sentarte?-preguntó Paul.
Emily se dio cuenta de error y miró a su amiga, en forma de disculpa.
Ella asintió con la cabeza. No era su culpa, después de todo estaba saliendo con Paul, era obvio que se sentara cerca de él. El único inconveniente es que ella quedaba frente a Ed.
Se sentó de mala gana y, con la mirada fija en su plato, comenzó a comer.
-Oye, Nicole. . .-escuchó que susurró una voz.
-No, no puede ser. . .-pensó, mientras tragaba con algo de dificultad.
-¿Qué?-dijo con el tono más cortante y brusco que pudo. Y le salió bastante bien.
-¿Podríamos hablar de algo?-preguntó, dubitativamente. Tanteando el terreno.
-No.-respondió, mientras se llevaba a la boca la cuchara llena de cereales con leche.
-¿Por qué no?-se quejó.
-Porque estoy comiendo.-le replicó, al instante.
-No es mi culpa que hayas venido tarde. Anda, es importante.
-Si es sobre lo que pasó en. . .-comenzó ella, dispuesto a cortar de raíz el asunto. Pero el la interrumpid.
-Sí, es sobre eso. Y no puedo esperar mucho más. ¿Podrías concederme un poco de tu valioso tiempo para dirigirme dos palabras mirándome a la cara?
Ella levantó la vista, hosca. No iba a permitir que el le dijera nada, tendría muchísima vergüenza pero no iba a quedarse callada.
-Mi valioso tiempo me dice que ahora tendría que estar desayunando. Hablamos después.
Al instante se arrepintió de haber dicho eso. ¿Y si ahora se enfadaba? ¿Y si se iba? Algo era seguro, no iba a reaccionar como en el sueño.
-Eres imposible.-murmuró, pero su voz le pareció divertida. Y, es más, cuando verificó, estaba sonriendo.-Te espero afuera.-agregó.-No te salvarás de esta.
-¿Cuánto tiempo seguirán fingiendo que no se gustan?-preguntó Paul, en cuanto Ed desapareció de la vista.-Es más que obvio. Tendrían que empezar a salir o algo así.
-Que tú y Emily estén compartiendo saliva públicamente a todos los lugares que van no quiere decir que todos tengamos que hacer lo mismo.-le respondió, sonriendo.
Termino el desayuno con toda la lentitud con la que fue capaz, sin convertir sus movimientos en cámara lenta.
Se levantó pesadamente y tomó aire.
-¿Nerviosa?-pregunto el castaño, sonriendo malévolamente.
-Ya quisieras.-respondió y comenzó a caminar hacia la salida. Vio a la hermana de Ed sentada en la mesa de Gyffindor, un chico pelirrojo se sentaba cerca de ella y miraba con el entrecejo fruncido al famoso Potter. Quien no se dignaba a mirarlo.
Apartó su mirada de la mesa y abrió la puerta. Tal como prometió, el rubio se encontraba allí, con la espalda pegada a la pared, esperándola.
-Escucha. . .-comenzó Ed.
-No, déjame hablar a mi, lo que sucedió. . .
-No, quiero hablar yo. . .
-Ya hablaste bastante en el Comedor.
-Quiero explicarte. . .
-No hace falta que expliques nada, es lo que trato de decirte.
-No interrumpas.
-Cállate.
-¡Cállate tú!
-¡¿Por qué yo?!
-¡Silencio!-se escuchó una voz atronadora. Snape pasaba por los pasillos, los miró a ambos enarcando las cejas.-No son horas de estar gritando, aunque veo que no se han dado cuenta.-agrego, frunciendo el ceño.-Diez puntos menos para Hufflepuff.-agregó, de manera automática, como si restar puntos ya se le hubiera hecho costumbre. Y entró al Comedor.
-Genial.-murmuró Ed, enfadado, cuando Snape se perdió de la vista.-Déjame hablar. Realmente lamento haberte gritado así.
-Tenías razón.-reconoció la morena, entre dientes.
-Pues sí. . .pero no debí hacerlo. Y sobre. . .pues, el beso. . .-agregó, sonrojándose.
-Ahora ya hablo. Yo. . .lo que quise hacer en realidad fue. . .
-Entiendo. . .quisiste. . .pues. . .
-No, no entiendes. . .pero. . .
-¡Yo no quise besarte!-gritaron los dos a la vez, rojos como tomates. Ambos, obviamente, estaban mintiendo.
-Guau, qué alivio.-dijo Nicole, sonriendo a su pesar.-Entonces, ya que todo esta solucionado. Nos vemos, Lovegood.
-Adiós, Nicole.-respondió el, haciendo énfasis en su nombre. Ella se volteó.
-¿Por qué ahora me llamas por mi nombre?
Ed se encogió de hombros.
-Tienes lindo nombre.
-Bien. . . ¿Qué te puso Roberts en tu jugo de calabaza?
El rubio se rió. Nicole sentía curiosidad. . . ¿El sabría. . .estaría enterado?
-Oye, ¿Sabes que día es hoy?-preguntó, intentando disimular.
-Eh. . .sí, es martes, el día después de lunes y antes de miércoles.-respondió, y ella rodó los ojos ante su sarcasmo.- ¿Por qué la pregunta?
-Por nada, olvídalo. Adiós. . .eh. . .Edward.
-Llámame Ed.-agregó, de inmediato.
-Ni lo sueñes.-lo cortó ella y se dirigió a la biblioteca.

Ese mismo día, por la noche, Nicole ya había recibido regalos de toda su familia, y de Emily. Los suficientes que esperaba tener por ese día.
Se dirigió a acostarse junto a su amiga, y cuando entraron al cuarto, Emily notó algo.
-¿Qué hay sobre tu cama?-le pregunto, viendo un modesto paquete amarillo envuelto.
-Otro regalo, supongo. Deben ser de mis padres o algo así. ¿Quién mas puede ser?
-Se me ocurre un buen nombre.-especuló la pelirroja, pero ella no le hizo caso. Abrió el paquete, dentro haba una pequeña cadena, que tenia su inicial "N" sólo eso, pero no pudo dejar de notar que era preciosa.
-Me encanta.-susurró, sonriente.-Guau, esto debe ser de mi prima, Violeta, ella sabe que me gustan este tipo de cosas.
-Lo dudo.-agregó Emily, sacando un pequeño trozo de pergamino de dentro del paquete.-Mira esto.-agregó, y se lo tendió a su amiga.
Ella lo tomo, recelosa, y leyó:

¿Realmente creías que lo había olvidado?
Feliz cumpleaños, Nicole.
Como regalo quería pedirte que pasaras las Navidades en mi casa
¿Qué opinas?
Respóndeme lo mas rápido que puedas, por favor.
Cariños.
Ed

-Aw.-dijo Emily, enternecida.- ¿Irás, verdad?
-Por supuesto que no.-respondió, con miedo.-Apenas comenzamos a llevarnos relativamente bien, no voy a arruinarlo todo yendo a su casa. Además, ¿Cómo crees que me sentiría? No conozco a nadie. . .y. . .su padre es algo excéntrico.-agregó, por no decir "loco"
-Bien. . .pero conoces a su hermana.
-No tanto para darnos consejos de belleza y reír sobre chicos juntas.-replicó, con ironía.
-¿Y sólo eso harás? ¿Le dirás que no así de fácil?
-Exactamente.-respondió, tomando pergamino y pluma.

-¿La invitaste a tu casa? Pídele matrimonio y ya.-se burló Paul. Él y Ed estaban en su habitación de la sala común de Hufflepuff.
-Muy gracioso, viejo. Pero no te preocupes, dirá que sí de un modo u otro.
-¿Así que ya admitiste que te gusta?
-Ella. . .me atrae.-dijo, mientras fingía que le importaba la colcha de su cama.-No llega al punto de gustarme.
-Sí, claro.
Entonces, en el alfeizar de la ventana pudieron ver como una lechuza marrón claro batía las alas.
-Es su lechuza.-murmuró el rubio, sonriente. Y fue a retirar su carta.
El papel era bastante breve:

Querido Edward:
¡NO!
Pero gracias
Nicole.

Paul se echó a reír.
-Creo que tu plan murió.
-Nunca asegures nada cuando se trata de Nicole. . .-agregó Ed, dando vuelta una y otra vez el pergamino.-Además, tengo un truco mas bajo la manga.
-¿Qué tipo de truco?-preguntó, interesado.
-Ya lo verás, Paul. Ya lo verás. . .-dijo, misteriosamente.