DISCLAIMER: Capitán Tsubasa pertenece a Yoichi Takahashi. De otro modo Maki Akamine hubiera muerto al mejor estilo de "El Juego del Miedo"
A Doble Carga
Capítulo 10: La Alemania de Schneider
Rikku contempló por última vez al equipo de Nankatsu, a su familia y a la familia de Genzo antes de cruzar el umbral de la mano de su novio. No podía negar el hecho de que estaba nerviosa, nunca había salido del país, y la mayoría de las veces que había viajado, lo había hecho con sus padres. No era la primera vez que viajaba en avión y aquello la ponía más nerviosa, le aterraban los aviones, con todos los accidentes que se producían de transportes aéreos que caían al mar… además también estaba el factor de que el otro gran miedo de Rikku siempre habían sido las alturas. Se abrazó a su acompañante con nerviosismo, quien sonrió de forma comprensiva y le acarició el cabello con ternura, como queriendo disipar sus temores.
-Tranquila… no hay nada que temer, yo estoy contigo…-la tranquilizó el portero.
-Lo sé pero aún así…-dudó la chica.
-Si quieres aún estás a tiempo de quedarte-sonrió él.
-¡No!-se alarmó la rubia, abrazándose a Wakabayashi con más fuerza aún.
-De acuerdo, no te preocupes-la guió por el pasillo, sentándose él junto a la ventana y ella del lado del pasillo, para que de esa forma no tuviera que contemplar el exterior continuamente.
-Gracias Gen… te fijas en todos los detalles…-rió ella.
-Simplemente quiero lo mejor para la chica más hermosa y dulce del universo. Solo quiero que seas feliz…
-No tienes que preocuparte… contigo soy feliz-le susurró con ternura.
En aquel instante una señora aparentemente sorda se sentó a su lado, mientras que el marido de ésta se sentaba en los asientos de adelante. De aquella forma el perfecto clima romántico que se había logrado se transformó en un clima incómodo y molesto.
-¡Oye George! ¡Necesito mis lentes!-se quejó la anciana.
-¡Pero cariño, te los acabas de quitar!
-¡No importa, los quiero de nuevo!-gruñó ruidosamente y notó que los jóvenes la miraban-. ¡¿Y ustedes que miran?!
-N-nada…-susurraron ambos sin dar crédito a su mala suerte de que les tocara viajar con aquella señora.
-Que mal educada…-le dijo Rikku a Genzo al oído, quien asintió sin saber que decir por temor a que aquella señora lo escuchara y lo persiguiera a bastonazos.
El viaje fue horrible, los chicos se desanimaron al ver que no habían tenido un buen comienzo, aunque el portero no se rendiría tan fácilmente, después de todo era eso, un comienzo. Llegaron a Alemania sin problemas, un hermoso día despejado los recibió. Allí se encontraron un representante que había ido a buscarlos en nombre del equipo para el cual Genzo estaría jugando. Al verlos se acercó a ellos, mirándolos examinadoramente, parecía bastante engreído para ser un chico de su edad, a decir verdad a Rikku no le agradó en lo más mínimo.
-Hola-saludó el desconocido-. Ustedes deben ser Wakabayashi y…
-Ozora-respondió la chica-. Rikku Ozora, soy la novia de Genzo, vine a acompañarlo.
-De acuerdo, me habían dicho algo por el estilo-sonrió de manera coqueta, a decir verdad la chica no estaba nada mal-. Pues mi nombre es Karl Heinz Schneider, pueden verme como a un superior pero aún así dejaré que me llamen Karl…
-No te preocupes, Scheneider me agrada-murmuró el portero, algo molesto por la actitud arrogante del chico.
-En fin, bienvenidos a Alemania. El entrenador me encargó de que los lleve hasta el lugar donde se estarán hospedando y que luego los lleve a recorrer-explicó.
-Ya veo, pues no te preocupes, no queremos importunarte.
-Pues no se preocupen, si aparezco en el entrenamiento teniendo órdenes estrictas de quedarme con ustedes, serían capaces de dejarme sin jugar.
-Ya veo, entonces no lo haces por nosotros sino por tu posición-razonó Rikku.
-Entiendes rápido para ser rubia.
-¿Tienes algún problema con mi cabello?-preguntó ella sin molestarse en ocultar su irritación.
-No, nada, es solo que no te sienta bien el rubio.
-Ah claro, y a ti te sienta perfecto.
-A mí todo me sienta bien-fue la respuesta que dio Schneider antes de tomar una de las valijas y encaminarse hasta el taxi más cercano.
-No crees que…-comentó Genzo.
-¡Es un pesado! ¡Que ganas de molerlo a golpes! ¡Ya verá! ¡Lo agarraré de noche y le teñiré el cabello de rosado!-gruñía la chica, cosa que provocó un estallido de risas por parte del morocho.
-Ya, que pareces la ancianita.
-Ni la menciones…
-No le hagas caso, es un idiota… además, el rubio te sienta genial…
-¿De verdad lo crees?-preguntó ella, dudando.
-Claro, me encanta, a ti todo te queda bien-sonrió Genzo.
-No utilices la frase de ese sujeto conmigo… Karl Heinz Schneider-refunfuñó en una tonalidad burlesca-. ¿Quién se cree que es?
-Mejor olvídalo, mejor vamos a instalarnos y le hacemos caso antes de que se moleste con nosotros, si ahora que esta de buen humor se conforma de esta forma, no quiero ni imaginar lo que es cuando está de mal humor…
-Tienes razón…-Rikku rió, imaginándose al jugador como un demonio devora hombres, tal como Sebastian de Kuroshitsuji.
Los llevaron a los establecimientos para los jugadores. Rikku y Genzo compartían habitación no solo porque el equipo no se podía dar el lujo de ocupar habitaciones de las instalaciones para gente que no jugara, sino que el morocho no quería dejar sola a su novia en aquel extraño lugar, sobre todo después de haber conocido a aquel rubio narcisista, no es que fuera mala persona, pero simplemente te provocaba el placer de querer golpearlo o de abrirle la cabeza para ver si había algo allí dentro.
Aquella tarde había sido una tarde agobiante, a pesar de que los chicos estaban agotados del vuelo en avión, Scheneider había insistido en llevarlos a recorrer Alemania, por lo que habían conocido los lugares más importantes y populares de la zona, yendo a incontable cantidad de aburridos museos en donde lo único que hacían era caminar por horas. Incluso hubo un momento en el que Rikku estaba tan cansada que Genzo la tuvo que cargar sobre su espalda. Ella aprovechó aquel momento para dormir, pero el portero tuvo que aguantarse la larga visita hasta el final. Y pensar que habían salido de Japón a las 7:45 am… recién tuvieron la oportunidad de regresar a la habitación a las 11:30 pm, y lo peor de todo es que Schneider había mencionado la maldita frase que el morocho esperaba eludir: "acuéstate temprano que mañana hay entrenamiento por la mañana". No podía creerlo, había gastado todo un día recorriendo cosas que ni le interesaban, agotándose, aún cuando al otro día tendría un entrenamiento que probablemente sería el más duro que haya recibido en su vida, y eso que al nivel de primaria Genzo ya entrenaba con jugadores de nivel universitario.
Se dejaron caer en la cama de dos plazas, por lo menos podrían dormir juntos. Rikku se había puesto un camisón de una tela suave y fresca, con mucho vuelo, de color rosa bebé, por lo que se veía muy tierna con el cabello suelto. Genzo, por otro lado, simplemente se había puesto el pantalón del pijama ya que le era mucho más cómodo dormir sin camisa.
-¿Y? ¿Qué piensas de Alemania?
-Pues a decir verdad… es muy grande y agotadora y hay gente estúpida… muy estúpida…-dijo ella con irritación-. Por lo menos la gente en Japón es menos egocentrista…
-Jajaja ¿te calló mal Schneider?-preguntó.
-Sí, muy mal… demasiado mal…-suspiró.
-Brindo por ello-rió Genzo.
-Bien… mejor vamos a dormir, ha sido un largo día y mañana tienes entrenamiento por la mañana…-sonrió ella con ternura, metiéndose bajo las sábanas al igual que el morocho.
-Es la primera vez que dormimos juntos…-comentó él.
-No me molesta en absoluto-dijo ella, acariciando la mejilla del chico a su lado-. Esto es maravilloso, gracias por haberme dado la oportunidad de estar aquí contigo Genzo… de verdad, siento que el que hayamos viajado juntos a un país completamente desconocido para ambos nos une mucho…
-Me alegra que estés feliz, porque si tú eres feliz yo también lo soy Rikku-susurró el joven para luego besar la frente de la chica-. Te amo, lo eres todo para mí… si yo te perdiera…
-Por favor Gen, no pienses en ello ahora, estamos juntos, ¿sí?-sonrió-. Eso es lo importante en este momento.
-Tienes razón… gracias por estar aquí.
-No tienes que agradecerme algo así…
Rikku sonrió y besó a su novio, ya que él no quería que ella le expresara su gratitud con palabras, lo haría de otra forma. Se prometió hacer de Genzo, el chico más feliz de Alemania. Lo amaría como jamás había amado a nadie, cuidaría de él hasta el cansancio y nunca dejaría que la viera triste. No quería que el morocho, quien había sido tan considerado con ella, sufriera de alguna forma. Puede ser que hubiesen tenido un mal comienzo pero ambos eran fuertes y lo sobrellevarían para mejorar la situación, después de todo, no era la primera vez que les pasaba algo así, miren sino como de que la rubia lo odiara con toda su alma, había pasado a amarlo y quererlo proteger. No dejaría que nadie le hiciera daño.
Aquella imagen de decisión no le duró mucho. Al día siguiente, cuando Genzo volvió del entrenamiento, apenas podía mantenerse de pie de lo golpeado que estaba. Al verlo en ese estado los ojos de la chica se llenaron de lágrimas y corrió a socorrerlo.
-¡¿Qué te pasó?!-preguntó alarmada.
-Son algo… duros… tengo que acostumbrarme al paso-rió él, restándole importancia.
-No Genzo, ¡mira como estás!-gritó ella.
-No te preocupes, estoy bien-dijo el chico sonriendo-. Tan solo algo cansado…
-Por Dios Gen…-suspiró ella, llevándolo hacia la cama, donde lo hizo sentar y le curó un par de heridas.
-Gracias-dijo él mirándola con suma ternura. Amaba a su novia, siempre preocupada por lo mejor para ambos, incluso había dejado a su familia y a sus amigos en Japón para apoyarlo en su carrera profesional.
-Es lo mínimo que puedo hacer por ti Gen…-respondió la rubia, ya más animada tras ver que las heridas no eran nada serio.
-Te amo.
-Y yo a ti…-sonrió finalizando su trabajo-. Bien, ¿te parece si te traigo algo de comer?
-Me haría feliz-rió Wakabayashi.
-Bien, entonces espérame aquí.
Rikku salió de la habitación y anduvo un buen rato caminando por las instalaciones. Estaba algo perdida ya que éstas eran demasiado grandes como para memorizarlas a la perfección de un día para otro… quizás si pedía indicaciones... Vio a lo lejos a un grupo de chicos charlando por lo que, a pesar de su vergüenza, se acercó a preguntar.
-Disculpen…-dudó.
-¿Sí?-se dio vuelta el rubio que estaba de espaldas y, al reconocerlo, la chica quiso que se la tragara la tierra-. ¡Oh! ¡Pero si es la novia de Wakabayashi!
-¿Wakabayashi? ¿El nuevo que no puede parar ni una mísera pelota?-preguntó otra voz, observándola con curiosidad-. No pensé que tuviera novia.
-¡Oye! ¡No tienes ningún derecho a juzgar a Gen si ni siquiera lo conoces! ¡Él es un gran portero!-lo defendió ella, molesta.
-Oh, lo siento, no era mi intención insultarlo-se disculpó-. Es solo que aún no está acostumbrado a nuestro nivel de entrenamiento, generalmente es así con los nuevos, ya se acostumbrará, y cuando lo haga se divertirá en grande.
-Está bien… es mi culpa por andar tan a la defensiva…-se disculpó la joven.
-No te preocupes-sonrió-. Por cierto, mi nombre es Karltz él es Shester. Creo que ya conoces a Schneider.
-Por desgracia… sí-ante el comentario de la rubia, Karl se puso a la defensiva mientras que los otros dos jugadores estallaban en carcajadas.
-¡Oye! Eso no fue muy agradable de tu parte-dijo molesto.
-Pues tú tampoco fuiste muy agradable ayer, estamos a mano-sonrió ella.
-Ay… mocosita-rió Schneider tomándola de los hombros y despeinándola juguetonamente-. Esto estará divertido, hace mucho que no me divierto así.
-¿De verdad te parezco divertida?-se sorprendió ella-. Creí que había perdido mi sentido del humor.
-Eres un pequeño monstruo con patas, ¿a quién no le parecerías divertida?-rió el Emperador.
-¡Oye!-refunfuño ella mientras los tres chicos reían, no es que estuviera enfadada con ellos, le caían bien, se notaba que era buena gente, aunque sintiera unas innegables ganas de agarrar a Schneider a los golpes.
-Por cierto pequeña, ¿qué andabas buscando?-preguntó Shester.
-¡Ah sí! Quería saber donde queda la cafetería, estoy algo perdida y Genzo necesita comer algo pero está tirado en la cama sin poder moverse-explicó y luego los miro de forma regañona-. Fueron muy duros para ser su primer día.
-Es así como se hacen las cosas en Alemania, ya veras que cogerá el ritmo.
-Claro, confío plenamente en él, Genzo no es de las personas que se vuelven a casa con el rabo entre las patas.
-Ya veo…-dijo Schneider-. Eso me pareció.
-¿Quieres que te acompañe hasta la cafetería?-se ofreció Shester.
-No te preocupes, yo la acompañaré-sonrió el Emperador, para luego poner una mano en el hombro de la chica-. Nos vemos en el entrenamiento de la tarde… vamos.
-Hai…-asintió comenzando a caminar junto al rubio.
-¡Espera! ¡Dinos tu nombre!-oyó gritar a Karltz.
-¡Mi nombre es Rikku Ozora!-sonrió animadamente la chica para luego sí, irse con el joven que la guiaba.
Caminaron un par de minutos sin decir nada, se notaba que el chico quería decirle algo pero no sabía como empezar, por lo que para ganar tiempo prefería esperar a estar en algún lugar en donde nadie pudiera escucharlos. Finalmente se dispusieron a atravesar un pequeño campo vacío antes de entrar al edificio, Schneider abrió la boca para hablar pero en su lugar fue Rikku quien lo hizo.
-Tú tienes algún problema ¿verdad?-preguntó ella.
-¿Por qué lo preguntas?-dijo él, sumamente sorprendido.
-Porque te comportas de esa forma para no mostrar una actitud defensiva, estás en alerta y temes que te hagan daño…-se explicó-. ¿Acaso has sufrido alguna experiencia que te haya marcado de esa forma?
-Vaya… eres muy observadora, jamás pensé que hablaría de esto con alguien que apenas conozco, pero definitivamente tienes algo especial. A decir verdad mis padres se están llevando muy mal últimamente, con mi hermanita creemos que se van a divorciar por lo que no estamos precisamente en nuestras mejores condiciones… no queremos que se separen, sería muy triste… yo por lo menos estoy aquí, internado en el Hamburgo, pero mi hermana está en casa y al estar triste ella también… no ayuda precisamente a alegrar el clima de la casa… es por ello que mi ideal es llegar al mundial de fútbol, quiero que mis padres estén tan orgullosos de mí que se olviden de sus peleas, yo quiero que mi familia sea una familia feliz y no me rendiré tan fácilmente.
-Vaya…-dijo ella deteniéndose.
-¿Sucede algo?-preguntó Karl, deteniéndose, pero lo que no esperaba era la forma en la que ha rubia se lanzó hacia él, abrazándolo con fuerza-. ¿Rikku?...
-Te apoyo Karl, no puedes dejar que tu familia se separe, sería algo muy triste… lo sé porque yo me separé de mi propia familia una vez, antes de venir aquí, y sé que no lo pasaron muy bien… puedes contar conmigo en lo que sea, te ayudaré a impedir que tu familia se separe, lo juro, haré lo que pueda… incluso puedes presentarme a tu hermanita, yo la intentaré animar, daré lo mejor de mí… no estás solo ¿sí? Puedes confiar en mí.
-Rikku yo…-susurró aún shockeado por las palabras de la joven, pero luego reaccionando y abrazándola con fuerza aunque con cuidado de no lastimarla-. Gracias, muchísimas gracias, no sabes lo mucho que significa para mí que me digas esto.
-No tienes que agradecer una cosa así tontito-rió ella-. Así que ya sabes, no tienes porque mostrarte tan egocéntrico conmigo ¿sí? Puedes actuar con normalidad, no te haré daño.
-Lo sé… pero yo… no sé, es la primera vez que me dicen algo así… yo siempre he estado solo y no se como reaccionar…-dudó.
-Ya tranquilo, prometo que todo estará bien-sonrió ella, a lo que él no pudo evitar que una sonrisa se formara en sus labios-. Así está mejor, definitivamente te sientan bien las sonrisas.
-Es un halago que un monstruito como tú me lo diga-rió él, divertido.
-Jajaja ¡oye!-rió la joven-. ¡Qué malo eres!
-Lo sé, lo sé…
Karl: Aloha from the hell a todas mis fanáticas!
Rikku: Karl, si empezas así te vas eh!
Karl: Bueno bueno... no te me ofendas monstruito
Rikku: Karl! Basta!
Karl: Bueno está bien... me calmo... ¿cómo están lectores?
Rikku: Bienvenidos a un nuevo capítulo de mí historia... que ya tiene 10 capítulos!
Karl: Felicitacio... 10!? APAREZCO EN EL 10!?!?
Rikku: Y bueh, acá la que decide cuando apareces y cuando no soy yo ^^ eeeeeeeen fin, les agradecemos muchísimo sus reviews, nos ayudan mucho a seguir adelante, sino... ya saben como es de colgada la autora XDXD
Karl: Es una idiota ¬¬
Helena: *aparece mágicamente* Schneider callate o te borro del mapa *desaparece*
Rikku: Nos harías un gran favor a todos ¬¬
Karl: Nadie te preguntó ¬¬
Rikku: Bueh fue, despidámonos así me voy que Gen me está esperando.
Karl: Bien, entonces... nos vemos en el próximo capítulo!
Rikku: No olviden sintonizar !
Karl/Rikku: Bye-Bye!
