¡Hola! Admito que actualicé demasiado rápido. De hecho hasta yo mismo me sorprendí (?) pero bueno, es que sentí que tenía el capítulo construido casi en su totalidad asi que me puse a escribir como loco para que esta idea no se me escapara de las manos. Espero que les guste mucho y estoy muy consciente de los riesgos de OoC que puede haber, pero quise dar una "reinterpretación" de los hechos, no sé si me explico.

Varias aclaraciones: El capítulo está narrado por Tsukishima de principio a fin, el título del capítulo hace referencia al título del fic pero escrito en alemán, dejé la historia en el mismísimo punto en el que se quedó el capítulo anterior y por último, utilicé hechos del manga que aún no han sido adaptados al anime, asi que espero tomen eso en cuenta.

Haikyuu! Tanto sus personajes, como su historia, son propiedad de Haruichi Furudate.


X. Der König des Eises

Cuando tenía 10 años, me hice una promesa.

Cuando vi que esos niños estaban molestando a ese pequeño y frágil niño de mi edad, tomé una decisión.

En cuando lo vi de cerca, vulnerable y tímido, algo que no comprendí se movía dentro de mí.

Entonces me prometí proteger a esa lindísima criatura.

«Protegerte y no dejar que nada ni nadie te haga daño» Y pese a que tenía 10 años, aquella decisión fue tan sólida que en ese tiempo aún no comprendía la magnitud de mi resolución.

De a poco me fuiste haciendo más y más feliz.

Aquel angelito pecoso fue el primer amigo que tuve, mi hermano pudo haberlo sido, pero en aquellos entonces él era mi héroe.

"Tadashi" también fue el primero que usó un sobrenombre conmigo. Cada vez que me llamaba "Tsukki", mi corazón tierno e infantil se llenaba de un sentimiento que no comprendía.

Akiteru una vez me dijo que así debía sentirse cuando una niña me gustaba…pero no lo comprendía, si Yamaguchi era un chico, entonces ¿Qué podría sentir yo por él?

Yamaguchi estaba siempre conmigo, estaba siempre diciendo lo genial que era, lo inteligente que podía llegar a ser e incluso lo valiente que le parecía.

Cuando Yamaguchi tenía miedo, siempre sujetaba mi mano con mucha fuerza, como si pudiera irme en cualquier momento y dejarlo ahí, solo. Pero yo jamás podría hacerlo, era mi mejor amigo. Mi mejor y único amigo.

Siempre fiel, siempre leal.

Cuando estaba solo en mi habitación me gustaba mucho imaginar que Yamaguchi y yo crecíamos lo suficiente como para casarnos, tener una casa y ser felices para toda la vida, él a mi lado y yo al suyo…era uno de mis sueños más anhelados en la niñez. Cuando dormía siempre lo hacía con una sonrisa porque sabía que al día siguiente volvería a verlo y que podría volver a ser su héroe por un día más.

Porque ese era mi sueño, mi propósito…ser tu héroe.

¿Por qué? Bueno, cuando era niño leía las siempre cliché historietas sobre héroes y la mayoría de las veces, el héroe terminaba feliz al lado de alguien; y quería que ese alguien fueras tú, Tadashi.

Cuando lograba dormir, siempre tenía un sueño recurrente. Soñaba que Yamaguchi era el príncipe de un reino hermoso, y yo era el más fuerte y más valiente de sus caballeros. Siempre que hacía algo valeroso por él, mi príncipe siempre me recompensaba con un beso en la mejilla. Y desde entonces, aquél también fue uno de los anhelos de mi niñez.

Y pese a todo eso, seguí sin poder ponerle nombre a aquella emoción.

Cuan inocentes y tiernos pueden ser los niños.

Cuando tenía 11, mi vida se sustentaba en dos orgullos. El primero era el orgullo que sentía por mi hermano mayor, el gran as de los cuervos de Karasuno. El otro era el orgullo que sentía por ti, mi mejor amigo, el tímido y pecoso niño que jamás se separaba de mí. Estaba orgulloso de poder tener un amigo como tu.

Más sin embargo…

Llegó el día en el que me di cuenta que el ser un héroe no era como en las historietas.

Porque a la mala aprendí que los héroes no existían.

Fue el fatídico día en el que la parte de mí que se sentía orgullosa de mi hermano se desmoronó a pedazos, enterrándome entre los escombros. Haciendo que de golpe, ese orgullo se transformara en puro hielo y encerrara todo mi ser.

Y todo cambió para mí desde ese día.

Fue como si mi corazón hubiera sido herido en el orgullo y esa herida cicatrizó hasta convertirse en muros y muros de hielo que encerraban mi alma.

Dentro de mi corazón, estuve atado en medio de las ruinas de lo que fue mi orgullo. Pero siempre hubo algo, una pequeñísima luz al final del túnel que evitó que la oscuridad y el frío me atraparan por siempre…fue el orgullo que sentía por ti lo que me dio luz, Yamaguchi.

Y por consecuencia, fuiste tú quien me ayudó a superar aquella decepción, aunque tal vez tú ni siquiera lo supieras.

Bien es cierto que mi "yo" infantil murió aquél día…pero cuando mi nuevo "yo" nació, imbuido en ruinas de orgullo derrumbado y cubierto en hielo, ese nuevo "yo" aún recordaba la promesa que me había hecho desde el primer día en que te vi.

«Protegerte.»

Y pese a que desde ese día soy distinto, dentro de la retorcida personalidad que adopté, en el fondo aún esta aquél niño herido, pidiendo a gritos que alguien lo rescate, que alguien lo abrace…

Que alguien lo proteja.

Cuando logré adaptarme a los cambios, la pubertad y adolescencia tocaron a la puerta de mi vida y entraron en ella sin que me diera siquiera cuenta.

Y con ella vinieron todos aquellos cambios que transforman a todas las personas de mi edad.

Empecé a experimentar pensamientos y deseos que no eran para nada "decentes". Y tú eras el protagonista de todos y cada uno de ellos. Al inicio me sentía tan avergonzado por pensar en ti de esa manera tan sucia…pero con el tiempo me acostumbré y empecé a "gozarlo".

Para entonces, al fin pude nombrar aquello que sentía por ti desde niño.

«Tu me gustabas…desde la primera vez que te vi»

Y pasó el tiempo…con este enamoramiento encerrado en mi interior.

No es que sea tímido para confesarme, no, si no que…

«Temo perderte…eres lo último que perdería en esta vida»

Y más tarde me di cuenta que lo único que necesitaba en mi vida, era el fuego de tu alma para poder derretir el hielo de mi corazón. Eres lo que más necesito para seguir.

Volviendo al presente, recuerdo que desperté luego de quedarme dormido gracias a la fiebre…pero mientras dormía, soñé de nuevo contigo. Soñé que estabas acostado debajo de mí, sorprendido y avergonzado por la posición en la que estábamos.

Dejé que el impulso me controlara y me acerqué para besarte en los labios…como siempre lo hago en mis fantasías. Y después me sumerjo en un descanso profundo.

Al despertar, te encuentro llorando.

—Yamaguchi, ¿Qué sucede? —aún no lo asimilo por completo, pero de verdad estás llorando.

Siento que de la cara me sale una mueca de alarma y preocupación.

Me preguntas entonces que si recuerdo algo de nuestro viaje al supermercado. La verdad, te digo lo que sé…casi nada.

—¿Por eso lloras?, ¿te lastimaste mientras volvíamos? —empiezo a preocuparme más.

—No, n-no es por eso…tú, ¿seguro que no recuerdas nada más? —Yamaguchi insistió.

—Ya te dije que no. Y dime que pasa de una buena vez. —«Basta Yamaguchi, dime que pasa…»

—De acuerdo. Cuando veníamos hacia acá…y cuando iba a recostarte en la cama, nos tropezamos, caímos…y bueno…

—Ajá, ¿y después? —«Prometí que te protegería, ¿Cómo lo puedo hacer si ni siquiera me dices que pasa?»

—Después… —«Estás muy nervioso, definitivamente algo malo pasa.» —Tú y yo…bueno, más bien tu, te acercaste mucho. Mucho. Y…

—¡¿Y que?! ¡Yamaguchi! —«¡Basta! ¡Dímelo!»

—¡Me besaste, Tsukki! —Tadashi se sonrojó por completo y desvió la mirada.

«Entonces, no fue un sueño.»

—Ah. Ya veo. —«Es algo tan sorpresivo, pero no puedo evitar sentirme emocionado, acabo de besarte, a ti. A ti, mi querido Tadashi»

—Tsukki…e-ese fue mi primer beso…

—Lo sé. Fue el mío también. —«Y me siento tan feliz de que haya sido contigo. Solo a ti te daré esa clase de cosas»

—Y…también hay algo más. —Haces una pausa para respirar, casi puedo adivinar lo que viene a continuación. —Tsukki…tú, ¡me gustas! ¡Me gustas mucho! —«Lo sé, lo sabía…algo me lo decía.»

—Y-Yamaguchi… —Al fin mi momento de hablar…no es momento de contarte todo el pasado, asi que te resumo.

—¿Sabes? También me gustas. —termino diciendo y te beso en los labios.

Mi corazón ya puede empezar a derretirse con tu fuego.


Eso fue todo. Especialmente en este capítulo siento que me esforcé mucho en plasmar los sentimientos de Tsukishima y de verdad espero lo haya logrado, pero eso no lo juzgo yo, lo juzgan ustedes ya que espero que de nuevo me hagan saber sus opiniones en los reviews 3 ya saben que me animan muchísimo a seguir.

Sin más que agregar, creo que eso es todo. Muchas gracias a los que han leído hasta llegar acá, de verdad aprecio mucho todo el apoyo que me dan 3. Y pues nada, ¡hasta otra!