Holas! He aquí el penúltimo capitulo de esta historia... Más explicaciones abajo.


iCarly y ninguno de sus personajes me pertenecen. Aquí todo es ajeno. Yo sólo hago la adaptación por amor a SEDDIE


Capítulo 9: La revelación

– ¡Tú maldito idiota comienza a cantar todo lo que sabes! –Grité. Me miró con sus inmensos ojos azules sin poder creer que yo estaba allí y dudando seriamente sobre mi sanidad psicológica.

– ¿Sam? ¿Eres tú?

–Sí soy yo, ahora habla…

– ¿Puedo darte un abrazo? –Me preguntó temeroso. Sonreí involuntariamente.

– ¡Oh estas bien! Si tú tienes que... –Olvidé lo que estaba diciendo porque él no me dejó terminar y me abrazó.

– ¿Qué significa esto? –Exclamó una voz que vino acompañada de una mujer no muy alta y de cabello oscuro y brillante.

Así que ESA era la tal Sunny. Nos miramos la una a la otra como midiéndonos y mandando mensajes al estilo selva:

"Aléjate de mí hombre" Me dijo
"Oblígame" Repliqué.
"Puedo hacerlo" Sonrió.

Claro que podía, era increíblemente hermosa, además no tenía apariencia de ser debilucha. Aun así me mantuve firme en mi posición.

–Sunny ella es Sam. Sam ella es Sunny. –Nos presentó Chad.

–Encantada. –Dijo, pero vi claramente que no lo estaba. Bien, yo tampoco estaba encantada de conocerla.

–Un placer. –Murmuré con desdén. –Ahora a lo que vine, dímelo Chad.

– ¿Que te diga el que? –Chad me miró ceñudo.

–Lo sabes perfectamente, dime lo que sabes de Freddie.

–Yo no sé nada de Freddie. –Dijo bajando la mirada.

–Estas mintiendo. –Lo acusé.

–No ¿Cómo crees? –Negó mirando hacia cualquier lugar menos mí.

– ¡Oh por favor, eres patético mintiendo! Además… –Agregué. –Si a ti no te gusta que te mientan no me mientas a mí.

Chad estaba por contestar y darme así mi tan ansiada respuesta, pero su novia la señorita "Tengo que meterme en lo que no me importa" habló.

– ¿Quién te miente?

– ¡Oh por favor, no tengo tiempo para esto! –Exclamé exasperada. –Tú. –Apunté a Sunny con el dedo. –Tú le mientes, eso dice él. –Mi dedito apuntó Chad.

–Yo... ¿Tú crees que te miento? –Le preguntó asombrada.

– Sunny es solo que, a veces, es como si me ocultaras... Ya sabes, cosas. –Dijo Chad inseguro.

– ¿De dónde sacas eso? –Preguntó nerviosa.

– ¡Oh por favor hace más de seis meses que están juntos y aún no lo has llevado a tú departamento! –Grité hastiada, yo quería volver a mi asunto.

– ¿Ella sabe eso? –Preguntó molesta. – ¿Le cuentas a tu ex nuestras intimidades?

–Hey ¿Cual ex?

–Ella es mi amiga y le cuento porque me preocupa... Tengo miedo. –Dijo Chad con tono de niño indefenso.

– ¿Miedo de que? –Preguntó Sunny mirándolo con ternura.

–De no ser importante para ti. De que por trabajar como modelo no me tomes como algo serio, sino como tan solo un pasatiempo. –Dijo tan rápido, que yo apenas me entere de lo que dijo.

–Es ridículo. –Exclamó.

–Ajá, –agregué. – ¿Entonces porque le das excusas para no salir la mayoría de las noches? ¿O porque no conoce tu casa? ¿O porque los domingos por la tarde nunca estas disponible? –Pregunté inquisidoramente.

–Porque... Porque... ¡Porque tengo una hija! –Chad y yo la quedamos mirando con la boca abierta. –Yo, yo... pensé que no lo entenderías, que te apartarías. Es decir mírate, no eres el tipo de hombre que tiene una novia, mucho menos el que sale con una mujer que tiene una responsabilidad tan grande como un hijo. Tenía miedo de que, si te lo decía, saldrías corriendo... Mi hija es mi mundo Chad pero de verdad, de verdad me gustas mucho y pensaba decírtelo, no creas que no, tan solo que... No hallaba el modo, o el momento, y el tiempo pasó y ya me pareció muy peligroso decirte "Oh, por cierto, tengo una hija como de cuatro años ¿no te importa verdad?" Yo solo... Yo solo no quería tener que decírtelo así...

–Una hija. –Repitió Chad.

Sí. Creo que ese punto ya estaba establecido Chaddy.

–Lo siento, de verdad lo siento, sé que no es tu estilo pero de verdad ella es súper linda Chad, se llama Zora, baila y dibuja y... Y los domingos en la tarde está aprendiendo a nadar... Por favor danos una oportunidad...

– ¿Tú crees que no es mi estilo? –Preguntó Chad incrédulo. –Bueno jamás salí con una mujer que tuviera niños, es verdad, pero, cariño, por si no lo notaste tampoco antes había salido como una mujer como tú.

– ¿Así corriente?

–No. –Dijo él abrazándola. –Así, hermosa, maravillosa capaz de criar una niña tener una carrera y un novio todo a la vez.

– ¿Entonces no hay problema?

–Pues no lo sé. –Dijo Chad inseguro. –Es decir… ¿Crees que yo le caiga bien?

Sunny sonrió y fue como si toda la tensión desapareciera, por primera vez pude entender que vio Chad en ella. Era una mujer, con todas las letras, con sentimientos reales no de plástico, que cuando reía soltaba una carcajada y no se preocupaba en acomodarse el cabello después de tener lo que cualquier otra vería como un lapsus fácil. Y tampoco se avergonzaba de llorar y sonarse la nariz frente a un hombre. O de que su rímel estuviera corrido. Porque no necesitaba probarle a nadie quién era. Porque los demás si la querían la querrían por cómo era en realidad. Porque no necesitaba un hombre para reafirmarse como mujer porque tenía una hija hermosa... Ese era su motor.

Entonces comprendí que hay diferentes tipos de amor que nos ayudan a vivir, pero ninguno tan grande como el de una madre por un hijo o hija. Un amor tan incondicional y puro que verdaderamente puede vencer cualquier obstáculo. Porque no hay nada que una madre no haga. Porque no importa que tan cansada este cuando llegue por la noche del trabajo siempre tiene tiempo de revisar tareas y de cocinar, de contar cuentos y de repartir besos, de espantar monstruos y velar sueños... Y no importa que tan enamorada este, siempre asistirá el domingo a las clases de natación y estará allí alentando y sonriendo.

Sunny se merecía a Chad al igual que él la merecía ella. Y en ese momento cuando los vi a los dos mirándose con ojos profundos y cargados de amor tuve sentimientos encontrados. Estaba feliz por ellos, y también tenía un poco de envidia... Sí yo la estrella de la cocina Norteamericana que también había conquistado la cocina Británica tenía envidia de una mujer normal con una hija y un empleo con un sueldo promedio... Es tonto como la vida está en cosas simples ¿No? En el fondo éramos iguales ella y yo, pero cuando ella llegaba en las noches a su casa tenía un angelito que la esperaba contándole alguna historia o regalándole algún dibujo haciendo que todo valiese la pena, mientras que yo lo único que tenía eran mensajes de "llámame" en el contestador. Y ella tenía un hombre que la amaba tal como era, sin condiciones, y yo uno que salía huyendo después de acostarse conmigo...

Me quedé pensando sobre esto en el porche de la casa de Chad. Había una noche preciosa y estrellada. Paris, hace unos cinco años los chicos (Freddie, Carly, Gibby y Spencer) y yo habíamos venido aquí por accidente, en un intento de ir a visitar al papá de Carly en Italia. La culpa fue de Spencer quién compro los boletos de avión, por creer que París quedaba en Italia… Al final nos quedamos en París vagabundeando una semana antes de que el papá de Carly nos rescatara y nos llevará a Italia.

– ¿Sam? –Chad me sonrió.

– ¿Ella está más tranquila? –Pregunté.

–Sí, mañana me va a presentar a la niña.

–Qué bueno, de verdad me alegro por ti... Bueno, por los dos. Ya le tomé cariño a la loca esa.

–Sam sobre lo que me preguntaste…

– ¿Sí? –No pude ocultar la ansiedad en mi voz.

–Hay algo que quiero contarte…

–Te escucho-

–El año pasado hablé con Freddie. Aunque no me creas, él estaba destrozado porque te habías ido… -Su mirada se perdió en el vacío mientras evocaba el recuerdo. –No sé cómo pasó, el caso es que nos emborrachamos juntos y él me explicó que nunca sintió nada por Gracia, solo la utilizó para alejarte de él...

– ¿Qué? ¿Porque? ¿Porque haría algo tan estúpido? ¿Ya no me quería o qué? Y aunque así fuera ¿No pudo simplemente decírmelo?

¡Dios! ¿Qué le sucedía a ese hombre? ¡Y después dice que la loca soy yo!

–No Sam, si te quería. – Dijo Chad y yo lo miré confundida. –Sí te quiere Sam… Freddie tenía pensado pedirte que te casaras con él.

– ¿El anillo que compró...?

–Era para ti.

–No entiendo. –Musité al borde de las lágrimas. –De verdad que no lo entiendo.

Chad suspiró frustrado.

–Él había conocido a Gracia en un par de fiestas pero apenas hablaba con ella. Se acercó a ella cuando supo de algo que impedía que tú te casaras con él, lo hizo por verte feliz, porque él no podía darte lo que siempre soñaste...

– ¿Qué? ¿De que estas hablando? ¿Lo que siempre soñé? Lo único con lo que siempre soñé fue vivir feliz con él, casarme, ser la madre de sus hijos... No entiendo.

–Es eso precisamente Sam… Freddie es estéril.


OH- Oh...

Como le avisaba al principio, este el el penúltimo capitulo de esta historia... Sip, estoy terminando todas mis historias en FF. Seguiré escribiendo obviamente, pero no publicaré en un largo tiempo. Necesito enfocarme en otras cosas...

Espero algunos reviews dado que esta historia ya está por terminar. Que opinan?