Flor Mágica.

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Varian miro con decepción la flor que ha robado, por el momento es sorprendente la seguridad exagerada impuesta por el rey Frederic para proteger una flor seca y vieja, carente de su magia; era bastante inútil haber atravesado todas esas trampas y arrastrar a Rapunzel a ello. Desconoce bien en que pensaba mientras escapaba con la flor, debió suponer haber cometido un error con solo verla, está seca, seguro no era así antes, debió haberlo notado.

Estaba bastante molesto, Rapunzel, su cara llena de dolor por su traición y mención de palabras; golpeó la cabeza contra la mesa, observando la flor sobre ella, el mapache se asustó ante su repentina acción, rendirse no era opción, siendo conocido ahora como un criminal por robar una flor inútil ya no puede dar marcha atrás, no era posible volver al castillo para regresarla; además el resto de los habitantes ya le odiaban por 'atacar' a la princesa, más ahora al llevarse la valiosa flor.

Con osadía, trataría de revivir la planta, sin embargo, la ciencia no sería útil con algo mágico y justo allí comenzó a lamentar no haber prestado un poco de atención, a en su momento 'absurdas' historias sobre la magia y fantasía. Seguro allí pudo encontrar alguna pista, molesto por ese hecho, comenzó a revolver por las estanterías; incluso cuando el desestimaba el tema había libros sobre eso en casa y los sacó, poniéndose a leer en un inquietante silencio.

"No hay nada aquí" grito con fuerza, lanzando lejos el libro que tenía en las manos, mirando con sorpresa la pila de libros a su alrededor.

Se acercó mejor a los libros de jardinería, buscando algo útil, como cualquier planta, era posible volverla a revivir si la volvía a poner en la tierra; salió de inmediato, buscando una maceta la cual lleno de tierra e introdujo a la casa, puso la flor sobre la tierra y espero.

Esperaba que la flor enraizara de forma mágica, pero no sucedió nada; no fue sorprendente, la idea era tonta añadiéndole que la flor ha estado seca casi por diecinueve años, era imposible lograr eso.

"¿En que estaba pensando?", se preguntó a sí mismo.

No era posible revivir una planta según la ciencia, pero tal vez la magia lo lograría. Dejo la maceta sobre el suelo, molesto consigo mismo por creer en tonterías; necesitaba aferrarse a las ridículas posibilidades, dejando a un lado su pensamiento lógico, si no enloquecerá ante las contradicciones de sus propias explicaciones y pensamientos.

Era la flor del sol, tal vez si la luz del sol le iluminara, de alguna manera serviría para recargar su energía; llevó la maceta con la flor al exterior colocándola en un lugar donde la luz llegase a esta, se mantuvo mirándola desde la ventana un rato bastante extendido y esperando que sucediera algo mágico.

Soltó un resoplido, sintiéndose decepcionado, trato de pensar alguna nueva idea, quizá si acercaba la flor a las rocas, alguna reacción ocurriría: recordaba a Rapunzel acercándose a las rocas y provocando que esas mismas brillaran; llevó la maceta al interior del laboratorio para acercarla a las rocas, sentándose y espero alguna respuesta, una vez más nada ocurrió, casi ya sin sorprenderse por la ausencia de reacción.

Rapunzel había mencionado que cantar activaba la magia de la flor, e intento hacerlo, recordaba bien la canción, la princesa quiso usar un poder curativo antes sobre él, pero ahora el cabello de Rapunzel carece de tal característica; y cantó, mientras seguía cantando, notando ninguna alteración, su voz disminuyo en volumen, haciéndose quebradiza hasta no poder seguir, rompiendo en llanto por lo inútil que era haber realizado tales horribles acciones, mientras tanto la noche llegaba, con la luna iluminando la habitación y una lagrima única cayendo sobre la flor.

El mapache se mantuvo a la distancia, observando con tristeza como el niño lloraba desde hace tiempo, lamentaba no estar cerca, pero algo estaba mal con la flor, la cual emitía un brillo inusual.

La atención de Varian fue atraído por ese brillo, viendo como la flor emitía una luz haciendo brillar a las rocas a su alrededor, hasta la misma luna por la ventana emitía un brillo cegador inusual; toda esa concentración de energía se liberó con una onda expansiva, la cual aventó lejos al niño, quien golpeo contra la pared.

La luz se desvaneció de manera gradual, dejando a Varian sorprendido mientras observaba la flor brillar con una luz dorada y brillante, enraizando de nuevo en la maceta, con un tallo y respectivas hojas creciendo, alzándose mágicamente contra toda lógica; una débil sonrisa en su rostro se hizo visible, lo logró, no sabe cómo, pero en verdad no comprende bien la magia.

Ahora puede intentar seguir con el propósito original de liberar a su padre, intento ponerse de pie, pero le fue imposible, no tenía fuerzas para moverse, como si toda ella fuese drenada de golpe, le aterró pensar en eso y en como un repentino cansancio apareció, pidiéndole descansar porque lo merecía, en quedarse allí y cerrar los ojos, olvidar los problemas, dejar la situación tal como está, renunciar a seguir tratando.

Ruddiger corrió a él, intentando mantenerle despierto, de nada sirvió pues finalmente se rindió, cerrando los ojos, dejando al mapache asustado, un padre aun atrapado y una flor dorada que en algún momento comenzó a brillar con una luz azul.