¡Buenas! Aquí os traigo el capítulo 10. Es un poco más largo que los demás, quizás por eso tardé más en empezarlo y esas cosas... la vagancia me pudo, y después no tuve tiempo, así que... ¡Sumimasen! Espero que os guste, recordad que yo sólo traduzco las palabras de la autora y que podéis leer el original en inglés, de Weirdgrammar y bajo el mismo título :)
Título: Celoso
Disclaimer: No es mío (se refiere a personajes y esas cosas).
Pareja: AoKaga (permitidme chicas, enviaros a la isla del AoKaga~)
Nota: ¡Cuidado con la longitud de este capítulo! ¡El más largo de lejos! Y ahora, permitidme golpear mi cabeza contra el escritorio por haber escrito este capítulo.
"Kagamín~".
El pelirrojo se dio la vuelta con su mochila de lona colgada del hombro y una hermosa chica de pelo rosa le saludó con una sonrisa.
"Momoi". Le sonrió casualmente. "Mucho tiempo sin verte".
"Sí, ¡he echado de menos tu cocina un montón!". Momoi hinchó sus mofletes con molestia con los brazos cruzados. "¡Dile eso a Dai-chan! ¡Te está manteniendo alejado de mí!" Kagami sólo sonrió ante el apodo; no le importaba la relación platónica que compartían Aomine y Momoi, de hecho, encontraba agradable verlos discutir como una familia. Al igual que él y Tatsuya.
"¡Él dijo que podrías envenenarlo con tu cocina o algo por el estilo! ¡Insensible Dai-chan!", gritó.
Una gota de sudor cayó de Kagami. "Estoy seguro de que no quería decir eso. Es Ahomine, después de todo".
Momoi le miró. Kagami le lanzó una mirada perpleja con la sonrisa aún plasmada en su rostro. Entonces, la mirada de Momoi se suavizó y se echó a reír. "Tienes razón. Él es tu Ahomine".
Se sonrojó avergonzado ante esa observación.
"¿Ves?" Bromeó. "Kagamín realmente ama a Dai-chan~. Permitidme ser vuestra dama de honor, ¿de acuerdo?"
"¡Pero, soy un hombre!"
"Oh, con Dai-chan, eres un Neko", formó una amplia sonrisa. "Así que, ¡tú eres la novia! Oh sí, ¿quieres esmoquin o vestido? Prefiero verte en un fluido vestido, sin embargo". Momoi rió.
"¡Estás suponiendo cosas!" gritó él. "Espera, ¿¡que mierdas significa Neko?!"
Momoi ignoró completamente la pregunta. "En realidad, he venido para darte esto". Sacó una revista de su bolso. Kagami elevó una ceja. "El mes pasado, el 'Club de Noticias' entrevistó a nuestro equipo de baloncesto pero, por supuesto, Dai-chan se llevó todas las atenciones". Momoi hojeó las páginas hasta que encontró la sección de entrevistas. "Aquí". Le entregó el libro por completo.
Kagami acercó el libro más cerca de su rostro. Sus rojos ojos revisaron la página. En la esquina de la página, había una foto de Aomine. El joven moreno con su indumentaria de Touou estaba sonriendo maliciosamente, el sudor atravesaba todo su muscular cuerpo. Un ligero rubor apareció en el rostro de Kagami mientras miraba la imagen. 'Joder, sigue pareciendo perfecto incluso en una fotografía. No es justo', formó una mueca mientras pensaba para sí mismo.
Entonces, se fijó en el pequeño castaño al que Aomine estaba dirigiendo su sonrisa. 'Oh, ese es su escolta, ¿verdad? ¿Cuál era su nombre? Ah, ¡Sakurai Ryou! Aomine habla mucho sobre él'.
Momoi esbozó una sonrisa mientras miraba al pelirrojo. Lentamente se alejó sin permitir al pelirrojo que se percatara de ello, hasta que estuvo lo suficientemente lejos como para gritarle. "¡Así que, creo que debo retirarme ya~! ¡Cuida bien de la revista~! Adiós, Kagamín~. Besa a Dai-chan de mi parte~". Y se marchó.
"¿Eh?". Kagami azotó la cabeza, sin embargo la chica pelirrosa ya había desaparecido de su vista. Se volvió hacia la revista de nuevo. "Che". Kagami empezó a leer la entrevista mientras caminaba por la calle, yendo a su casa.
'Frase favorita: El único que puede vencerme, soy yo.' Kagami dejó escapar una risita. 'Todavía lleno de sí mismo.'
'Cumpleaños: 31 de agosto.' Kagami paró un momento. 'Oh, cierto, su cumpleaños es en dos semanas. ¿Qué debería comprarle? Él me regaló un reloj. ¿Debería darle el mismo regalo?'. Negó con su cabeza. 'No, ¡eso me convertiría en alguien tan posesivo como él! ¡Se reiría de mí!'
Dio un largo suspiro. Entonces, una frase llamó su atención al final de la entrevista. '¡Con grandes tetas!'. Kagami puso una expresión en blanco.
"Ah, sí, él mencionó que le gustan las chicas de grandes pechos como Mai-chan," murmuró para sí mismo. Sus ojos se dirigieron de nuevo a la imagen. "Entonces, ¿por qué me eligió? Soy un chico, no hay forma de que me crezcan las tetas". Se estremeció sólo de pensar en sí mismo como una mujer. 'Urgh, ¡eso es asqueroso!'
Continuó con la siguiente frase.
'Hermoso, tiene una preciosa y cálida sonrisa, amable, gran cocinero y de fuerte carácter.'
Kagami se detuvo. Se quedó mirando la página inexpresivamente. Una masa espesa se formó de repente en la parte posterior de su garganta. Su cuerpo desprendía un aura extraña. Kagami tragó saliva. Se sentía… ¿enfermo? No sabía por qué, pero el frío apretó su pecho y su estómago se desplomó.
'…cojones es este sentimiento?'
Sin pararse a pensar en nada, Kagami dio media vuelta y echó a correr.
…
Un tono alto de correo electrónico sacó a Aomine fuera de su mundo de siesta. Su mano se movió habilidosamente, abriendo el teléfono sin molestarse en mantener abiertos sus ojos. Después de soltar un audible bostezo, Aomine se sentó y leyó el e-mail.
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De: Satsuki (bruja molesta)
Asunto: Acabo de encontrarme con Kagamín ahora mismo.
Ne~ Le he llevado la revista de nuestra escuela, ¿recuerdas la entrevista que tuviste el mes pasado? Yep, esa misma~, su cara no tenía precio cuando vio tu imagen. ¡Debería haber sacado una foto! ヽ(´ー`)ノ
Ps: ¡Deja de saltarte la práctica! ¡También se lo prometiste a Kagamín!ヽ(o`皿′o)ノ
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Aomine dejó escapar un gruñido y se rascó la nuca. ¿¡Por qué esa zorra no le había dicho que iba a ver a Kagami?! La podría haber seguido y haber vuelto directamente al apartamento de Kagami, no, ¡a su apartamento compartido!
Una brisa agradable agitó su jersey de la escuela, llevando una sonrisa a sus labios. Bueno, él le había prometido al pelirrojo que no se saltaría más las prácticas. Entonces, rememoró la entrevista, recordando el pensamiento que le cruzó la mente mientras contestaba esa extraña pregunta. Aomine rió entre dientes ligeramente. Saltando desde la azotea, desde su lugar favorito para la siesta, metió desinteresadamente las manos en los bolsillos, dirigiéndose al gimnasio.
"Tsk, tsk, Bakagami… ¿qué me has hecho?"
Llegó prácticamente saltando a por el camino, ganando algo de atención, pero sólo recibió un jodido cero por parte de otros alumnos. Estaba contento, ¿quién eran ellos para arruinar su felicidad? Y esa felicidad se duplicó cuando un pensamiento de Kagami cocinando la cena para él mientras le esperaba en casa voló a través de su mente.
Deslizando la puerta del gimnasio para abrirla, Aomine inmediatamente esquivó una bola naranja que volaba para golpear su cabeza.
"¡MALDITA SEA, LA HE PERDIDO!" gritó Wakamatsu mientras el capitán, Imayoshi, simplemente dijo 'Hey, el aro está ahí' desde el fondo.
"Debes trabajar más tu tiro, monstruo," Aomine sonrió.
"¡Cállate! ¡Llegas jodidamente tarde!" gritó de nuevo. "Si estás planeando venir 15 minutos antes de que termine la práctica, no deberías molestarte en venir, ¡imbécil!"
"No puedo hacerlo. Le he prometido a alguien que no me saltaré más las prácticas," dijo Aomine. "Oh, ¿dónde está Ryou?" examinó el gimnasio, buscando a cierto auto-culpable y delirante castaño.
"Oh, ahora que lo mencionas," interrumpió Imayoshi. "El chico de los supersaltos de Seirin vino aquí hace poco. Te estaba buscando. Así que le pregunté a Sakurai si podía ayudarle a encontrarte."
Aomine se quedó en silencio. Giró sobre sus talones y se limitó a decir adiós, ignorando completamente los gritos de Wakamatsu.
…
"¿Eh? ¿Aomine-san no está aquí?", dijo Sakurai mientras examinaba todo el tejado.
"¿Aomine siempre se echa la siesta aquí?", preguntó Kagami.
"Ah, sí. Es su lugar favorito. A veces, traemos aquí nuestro almuerzo y Aomine-san suele robar de mi bento". Kagami se quedó mirando al más bajo. Recordó que una vez Aomine mencionó que uno de sus compañeros de equipo podía cocinar. Supuso que entonces sería Sakurai.
En ese momento, algo hizo click. Sakurai se oprimió inmediatamente. "¡Lo siento, Kagami-san! ¡Lo siento mucho! ¡No sabía que él no estaba aquí! Siento haber hecho que subieras hasta aquí. ¡Siento no haber podido encontrar a Aomine-san incluso cuando es mi compañero de clase! ¡Siento no haber podido ayudarte! ¡Lo siento por todo! ¡Siento incluso el estar vivo!"
"¿¡Eh?!". Kagami estaba perplejo con la retahíla de frases de Sakurai. No podía aguantarlo más tiempo. No le entendía. "Espera, ¡tú no has hecho nada mal!", pero Sakurai continuó disculpándose hasta que Kagami pudo oír el chasquido de su propia vena. "¡Deja de hacer eso o no te voy a perdonar!"
Como un conjuro mágico, Sakurai se puso rígido, tragándose su nerviosismo. Kagami suspiró.
"Lo siento, no era mi intención asustarte".
"No… fue… en mí. Lo sien–".
"–di lo siento de nuevo, y te corto la lengua". Kagami le miró. Sakurai apretó la boca casi de inmediato y asintió con la cabeza. El pelirrojo rascó su cabeza. "Caray, ¿dónde habrá ido ese idiota?"
"Ano… Kagami-san, ¿por qué estás buscando a Aomine-san?", el castaño preguntó vacilante.
"Hm… tengo algo que preguntarle, eso es todo".
"Pero, puedes esperarle en casa, ¿no?" Kagami se detuvo. Al ver la cara de sorpresa de Kagami, Sakurai añadió rápidamente. "Quiero decir, Aomine-san me dijo que se estaba quedando en tu casa. Así que, sería mucho más fácil para ti… er, preguntarle después".
En serio, no se le había ocurrido eso en absoluto. "Sí, tienes razón. Soy un idiota". Kagami soltó una carcajada.
"¡No quería decir eso, Kagami-san!". Sakurai lo corrigió. "Debe ser muy importante si has venido hasta aquí en vez de esperarle", jugueteó con sus dedos. "¿Puedo preguntar algo, Kagami-san?"
"¿Hmm? Adelante".
"Has sido tú… has sido realmente tú quien le ha pedido que venga a las prácticas?"
Kagami elevó una ceja. "Bueno, sí… He sido yo… Espera, ¡no me digas que todavía se está saltando las prácticas!"
Sakurai agitó su cabeza en negativa. "¡No, no, no! ¡Él ha venido a practicar todos los días! Aunque la mayoría de las veces, llega tarde". Una pequeña sonrisa se hizo camino hasta su rostro. "Pero, al final, él está ahí", dijo. La tardía luz solar del atardecer iluminó el rostro afeminado de Sakurai y el color naranja se fusionó a la perfección con sus labios rosados.
La sonrisa dejó a Kagami en silencio. La sensación de inquietud burbujeaba en el interior de su corazón de nuevo. "Dime, Sakurai", su voz profunda cortó el agradable atardecer. "¿Eres realmente cercano a Aomine?"
"¿Hm? No tan cercano como Momoi-san, pero estamos bien el uno con el otro, supongo. Soy su compañero de clase, después de todo. Aomine-san rara vez se mezcla con los demás. Bueno, me cuenta algunas cosas sobre su vida. Oh, incluso me preguntó para que le ayudara a elegir un regalo para tu cumpleaños, pero al final acabó escogiendo por sí mismo. ¿Te gustó, Kagami-san?"
El pelirrojo se mantuvo quieto. Abrió la boca, pero su teléfono sonó, sorprendiendo a ambos. Kagami lo sacó, echando una ojeada a la pantalla. "Aomine…". Su corazón se aceleró un poco. Sin embargo, muy a su pesar, el teléfono de repente parpadeó y se apagó. ¡Mierda! ¡Había olvidado cargarlo!
"¿Era ese Aomine-san?". Sakurai alargó el cuello y Kagami dio una débil respuesta con la cabeza. Sakurai metió la mano en su bolsillo buscando su teléfono y se lo tendió a Kagami. "Puedes usar mi móvil. Deberías poder encontrar su número en las llamadas recientes. Le llamé hace un rato cuando empezó la práctica", le sonrió tímidamente.
'Hermoso…'
Sakurai era hermoso porque tiene un cuerpo pequeño y un rostro afeminado, a diferencia de su esculpido rostro y su muscular y voluminoso cuerpo.
'…tiene una preciosa y cálida sonrisa, amable, gran cocinero…'
Sakurai tiene una preciosa y cálida sonrisa, y es amable, comparado con su propio comportamiento áspero. Por no mencionar que también es un gran cocinero.
'…y de fuerte carácter.'
Este pequeño castaño de cuerpo pequeño puede ser muy terco cuando quiere –como lo fue cuando tuvieron un partido contra Touou.
'Hermoso, tiene una preciosa y cálida sonrisa, amable, gran cocinero y de fuerte carácter.'
Es perfecto para Aomine.
Kagami rememoró la imagen de la sección de entrevistas de nuevo. Esa sonrisa…
"…me roba mi bento…"
"…pero, al final, él está ahí…"
"…le llamé hace un rato…"
"…estamos bien el uno con el otro…"
Se rompió.
No, Kagami, se rompió. "¡Mantente alejado de Aomine", rugió de repente, desde la parte superior de sus pulmones.
Sakurai se llevó las manos al pecho y retrocedió un poco, mirándolo absolutamente aterrorizado y confuso. Un charco de lágrimas empezó a formarse en la esquina de sus ojos. Su cara perdió todo su color. ¿Qué había hecho para cabrear al tigre?
"¡DEJA DE SALIR CON ÉL! ¡DEJA DE PREPARARLE BENTOS! ¡CORTA TODA TU AMISTAD O LO QUE SEA QUE TENGAS CON ÉL! ¡AOMINE DAIKI ES MÍO!"
Un silencio ensordecedor se extendió entre ellos. Kagami jadeó fuertemente mientras apretaba sus puños. Sakurai estaba clavado en el suelo, sin embargo, sus ojos se desviaron hacia un lado de Kagami, como si hubiera alguien de pie tras él.
El oído de Kagami pudo captar leves risas. Pero no eran ni suyas ni de Sakurai. Miró sobre su hombro.
¡Ahí estaba Aomine!
"Esa ha sido una confesión muy atrevida, Kagami~ pero preferiría que fuera dirigida directamente a mí, y no a Ryou". Aomine llevaba esa sonrisa que ya era su firma.
Kagami se quedó sin aliento. Enrojeció con el comentario de Aomine.
"Ryou, ya te puedes ir", se movió a un lado de Sakurai. El castaño aceptó sin ninguna pregunta, pasando a su lado con un murmullo de 'Lo siento…' Aomine cerró la puerta y se acercó aún más al pelirrojo. "Así que, ¿me vas a contar de qué ha ido todo eso?", su mirada era intensa.
"…nada…". Kagami bajó su mirada, su enrojecimiento creció prominentemente en su rostro.
"Oh~ ¿estabas gritando por nada? ¿Has asustado a Ryou por nada? ¿Y ahora estás rojo por nada? Me lo creo totalmente, Bakagami", su tono se volvió sarcástico. "Me pregunto qué diría Ryou si supiera que no ha sido nada. Sólo tu hobby".
"¡Deja de llamarle Ryou, maldita sea!", soltó el pelirrojo como respuesta.
El chico más alto dio una repuesta de todos modos. Permitió a Kagami que recuperara el aliento antes de soltar una pequeña sonrisa de nuevo. "Parece que mi querido tigre está celoso~".
"¡Qué–quién es tú– no! ¡No estoy celoso!"
"Lo estás totalmente". Aomine entrelazó sus brazos alrededor de la cintura de Kagami. El pelirrojo luchó para liberarse, pero un mordisco en su oreja le paralizó. "Si no, no estarías tan cabreado cuando le llamo… ¿Ryou?"
Una vez más Kagami gruñó de ira. Aomine rió entre dientes, había demostrado que era cierto después de todo, ¡su tigre estaba celoso! ¡No podía ser más feliz que en ese momento! Miró a su amante un momento. ¡Kagami se ponía requete-lindo cuando estaba celoso! Aomine se dedicó a sazonar a su amante con besos por todo su rostro. Sus suaves besos se desplazaron del cuello de Kagami, a su clavícula.
A pesar de la ira que brotaba dentro de Kagami, no podía alejar al chico más alto. Cada uno de los besos depositados en su piel lo ponían en un estado de euforia, nublando su mente. Debilitaban su cuerpo y volvían gelatina sus piernas. El sonrojo corrió hasta su rostro, y sus orejas enrojecieron furiosamente. Poco a poco, pero sin pausa, su ira se calmó cuando Aomine presionó un último beso suave sobre su frente. Kagami no pudo evitar caer en los brazos de Aomine, presionándolo sobre el suelo.
"Hey, cariño, no te preocupes por ese hongo, sólo es un compañero de clase", susurró Aomine en el oído de Kagami.
"Uh…". ¡Maldecía ese cálido aliento!
"Hey, mírame". Sin embargo, Kagami se rehusó. "Mírame, he dicho". Kagami negó con la cabeza. Aomine tomó a Kagami con firmeza, mirando directamente a esos cálidos ojos. Kagami tragó saliva, con la cara enrojecida. "Quiero que sepas que te amo. Te amo, Kagami Taiga. ¡A nadie más que a ti! Quema eso a fuego en tu mente".
El pelirrojo se mordió el labio inferior. Abrió la boca, pero se contuvo y la cerró de nuevo. Aomine le dedicó una mirada alentadora, escuchándolo. Estaba inseguro, sin embargo lo iba a decir de todos modos. "Entonces, sobre la entrevista… tú… tú dijiste… hermoso y tal… Y yo creí que… era… Sakurai, ya sabes, Sakurai es algo así como lindo, o hermoso como decía ahí… y puede cocinar…"
"Oh…", entonces, Aomine rompió en carcajadas.
"¡Hey, no te rías!"
"Lo siento, cariño~". Apoyó su frente sobre la de Kagami, y éste pudo sentir el aliento cálido de Aomine contra su piel. ¡Estaban respirando el mismo aire! Ese pensamiento trajo un ligero rubor a su rostro de nuevo. "Oye, en realidad… se trata de ti", confesó Aomine.
"¿Eh?"
"Ellos me preguntaron, ¿cuál es tu tipo? Y yo simplemente contesté 'con grandes tetas' como respuesta reflejo". Al escuchar la respuesta indiferente de Aomine, Kagami puso mala cara. "Pero, entonces, tú viniste a mi mente". Kagami se quedó sin aliento. ¿Y ahora qué?
"Pensé que eras hermoso, la persona más hermosa que jamás había visto en mi vida…"
Sus ojos rojos crecieron. Los azules ojos como la medianoche de Aomine se clavaron en ellos, se sentía como si estuviera mirando el cielo nocturno.
"… y amo esa preciosa y cálida sonrisa que tienes…"
El rubor inundó su rostro. Una morena mano acarició suavemente sus sonrojadas mejillas.
"…eres amable incluso cuando no eres consciente de ello y me encanta tu cocina…"
Kagami dejó caer su cabeza. Sus orejas se volvían más y más rojas por momentos. Una mano le revolvió el cabello, calmando su corazón disparado.
"… y eres una persona de carácter fuerte, nunca te rindes incluso cuando te encuentras en un callejón sin salida. Y yo amo ese lado tuyo".
Kagami se sintió débil. Enterró su rostro en el omóplato de Aomine, tratando de esconder su vergüenza.
"Te quiero mucho, Kagami Taiga", susurró. "Te quiero tanto que me podría volver loco y encerrarte en algún lugar donde nadie pueda verte". Y depositó sus labios sobre los de Kagami.
Kagami suspiró en el beso. Unos sentimientos familiares formaban una espiral en su interior. Podía oír sus propios latidos resonando en sus oídos. Su cuerpo se sentía cada vez más y más débil. Cada célula dentro de su cuerpo anhelaba a Aomine, deseándolo. Pensó que jamás se acostumbraría a los besos de Aomine, al toque de Aomine, a las dulces palabras de Aomine. Nunca fallaba en hacer que su corazón latiera desbocado a pesar de que lo habían hecho innumerables veces –Aomine era un pervertido, después de todo.
Apartándose del beso, Kagami cayó en los brazos de Aomine de nuevo. Jadeó pesadamente mientras Aomine dibujaba un círculo en su espalda.
"…No le llames por su nombre…", murmuró Kagami.
"Ah, ya me he acostumbrado a llamarlo así". Una idea le vino a la mente. "Ah, ¿qué tal si te llamo por tu nombre de pila también? Para hacer justas las cosas". Aomine sonrió.
"¿Qué?"
"¡Que buena idea he tenido~!". El joven moreno admiraba su propia inteligencia. "Eso tiene sentido ya que nunca te llamo por tu nombre de pila a excepción de…". Entonces bajó su tono. "…cuando te follo sin mesura."
Eso hizo que Aomine ganara un duro codazo en el estómago.
"¡Tú, maldito! ¡No tenías que decir eso, imbécil!" Kagami gritó con un visible rubor en su rostro.
"Me hieres, cariño". Aomine fingió estar herido; aunque el golpe no le había afectado lo más mínimo. "Aunque te hayas criado en Los Ángeles, realmente no puedes decir esas cosas, ¿verdad?" Aomine sonrió.
Kagami se quedó sin aliento.
"Ya solucionaremos eso más adelante", dijo Aomine. "Ahora, vamos a llamarnos el uno al otro por nuestro nombre de pila. Yo voy a hacerlo~ Listo…". El pelirrojo sudó con la observación de Aomine. Sólo iba a llamarlo por su nombre, ¿no? Nada…
"Taiga".
Kagami tornó rojo como reflejo. El corazón le latía furiosamente, como si intentara escapar de su pecho. ¿¡Cómo podía su nombre sonar tan delicioso cuando salía de ese moreno?! Después de todo, solía llamarlo así mientras–
Aomine sonrió de nuevo. "Oh, Taiga se está sonrojando~"
El pelirrojo cerró la boca de Aomine con las manos. No esperaba una reacción tan violenta por parte de su cuerpo. ¿¡Qué cojones?!
El joven moreno de repente lamió su mano, haciéndole saltar. Aomine atrapó sus muñecas y se las llevó a sus labios, besándolas suavemente, mirando a través de sus ojos entrecerrados. Sus pupilas estaban dilatadas y oscuras. Kagami inmediatamente reconoció esos ojos. Los ojos de un depredador…
¡Aomine estaba jodidamente cachondo!
"Espera, ¿¡cómo diablos has logrado encenderte así?!" Kagami se retorció desesperadamente. "¡Yo no he hecho nada!"
"Oh, tú lo has hecho todo, cariño~ Tu sonrojo, tu aliento, tu dulce olor, tus celos… eres realmente adorable, ¿lo sabías?" Aomine lamió su labio superior. Entonces, acercó su rostro al de Kagami, que retrocedió un poco. "Después de todo, ¿no te he dicho que estoy loco por ti?" Aomine se acercó más.
"¡JODERRRRRRRRRRRRRRR–!"
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~ooOoo~
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–Al día siguiente, en la Academia Touou–
Sakurai parpadeó ante el bento en sus manos, y luego disparó su mirada de nuevo a cierto pelirrojo que estaba intentando disculparse ante él. Su rostro se puso pálido. "¿Para qué es… esto, Kagami-san?"
Kagami enderezó la espalda. "Yo… pensé lo que no era ayer. Me equivoqué. Lo siento…"
"Lo siento, yo no… te sigo, Kagami-san".
El pelirrojo se sonrojó de nuevo. No se atrevía a admitir que se había puesto celoso.
"Bueno, el creyó que teníamos una relación, Ryou", intervino Aomine, ganándose un puñetazo por parte de un nervioso Kagami.
"¿Eh? No… ¡eso es imposible! Quiero decir, siento si lo entendiste mal, pero a mí… no me gusta Aomine-san. Lo siento, Aomine-san, no te odio, pero–". El joven moreno le cortó pellizcándole las mejillas.
"Para con tu maldito 'lo siento' o te cortaré la lengua," le advirtió Aomine. Sakurai elevó sus manos en defensa. Entonces, Aomine se volvió hacia su amante, lanzando una sonrisa. "Ne~ Kagami, ¿qué tal una pequeña visita a mi lugar favorito?"
Kagami se sonrojó de forma brillante. Una escena de ellos haciendo el amor apareció de repente. "QUÉDATE JODIDAMENE LEJOS DE MÍ, PERVERTIDO!", rugió, y se escapó lejos, dejando a ambos sin habla.
La sonrisa maliciosa no desapareció del rostro de Aomine. "Mi tigre es muy adorable".
N/A – No sé lo que he escrito aquí.
N/T – Bueno, lo único que creo que puede resultar raro son un par de palabras en japonés:
Neko – Supongo que ya sabéis que significa 'gato' en japonés. También lo utilizan como 'gatita' cuando se refieren a chicas, de ahí que Momoi lo utilice en ese momento con Kagami.
Bentõ – Es una ración de comida hecha a mano y que suele ir en una fiambrera o caja. Es algo muy típico de Japón y es muy común que los estudiantes la lleven a clase como almuerzo.
Y eso es todo. Siento haber tardado tanto en actualizar, la universidad me está dejando sin tiempo -_-
