SAINT SEIYA

EL ÚLTIMO MITO

(FANFIC AEBAEZR)

Capitulo 09

LA LEYENDA DE LA CAÍDA DE LA DONCELLA

-¡Maldición!- pensaba Kiki amargamente tratando de vencer el kekkai

Pero era Imposible y sus lamentos se volvieron un amargo llanto.

:::

-¡Increíble!- dijo Hermes – ¡El pecador del Tenkai se ha levantado!… has superado la maldición de Hades- Hermes cerró los ojos -Lo había previsto- y continuo hablando sin abrir los ojos – ¡Sal Perseo!-

-¡SI!- y apareció Perseo que pareciera había estado oculto detrás de Hermes.

-En la era del mito- hablo Hermes –Perseo domo al Pegaso… ¡Atena!-ahora Hermes dirigía sus palabras a Saori –Observa mientras mueres… ¡LA MÍTICA PELEA ENTRE PERSEO Y PEGASO!-

Sin embargo Seiya apenas podía estar de pie y tras cada tres pasos que lograba dar, se tropezaba sin caer completamente

-¡Es imposible!- dijo Perseo dirigiéndose a Seiya – ¡déjalo!- y ahora no solo dirigía sus palabras sino que también señalo a Seiya con gran severidad usando su mano -ya no tienes oportunidad tus piernas están entumidas, además… no tienes tu armadura-

Seiya se detuvo en seco y miro a Perseo al mismo tiempo que comenzó a elevar su cosmos y un brillo vino del templo del patriarca para envestirlo como si obedeciera el brillo del aura de Seiya.

Era la armadura de Pegaso.

-¡Yo no me rendiré!- dijo Seiya – ¡METEOROS DE PEGASO!-

Y centenas de bolas brillantes se lanzaron contra Perseo como meteoros… pero Perseo fue más veloz y las esquivo para después envestirse a sí mismo con un relámpago y luego lo mando hacia Seiya con uno de sus puños.

Seiya no pudo esquivarlos y cayó de rodillas, para después desplomarse totalmente.

Perseo lo miro un momento y dio media vuelta –Señor Hermes…- pero sin percatarse de que fue exactamente, algo lo llevo a posar su mirada en la cada vez mas débil Saori… después reparo en la mirada de Hermes el aun miraba a Seiya.

Perseo regreso su mirada a Seiya pero ya los meteoros estaban muy cerca. Solo tuvo tiempo de bloquearlos; esta vez tenían potencia y mayor velocidad pero no la suficiente para derrumbar a Perseo.

Después del ataque Perseo recobro su postura y nuevamente un relámpago lo envolvió antes de que se lanzara contra Seiya. Se trato de una potente embestida que llevo a ambos guerreros hacia el templo del patriarca, destruyendo parte del techo.

Poco después Perseo salió caminando de entre las ruinas, lucia intacto. Y así era.

A escasos pasos se detuvo y regreso nuevamente su mirada hacia las ruinas del templo del patriarca.

-¡Imposible el Pegaso aun…!- se dijo al mismo tiempo que Seiya salió como un cometa, veloz y decidido. Perseo no pudo esquivarlo así que recibió el impacto de lleno.

Fue capaz de detener la fuerza de Seiya pero era indudable que el cosmos del Pegaso poco a poco crecía inmensurablemente.

El equilibrio entre las fuerzas de ambos guerreros violentaban todo lo que les rodeaba, el suelo se resquebrajaba y las columnas que rodeaban el paso a la estatua de Atena lentamente una tras otra se desplomaban, pero a pesar de ello Perseo logro tocar a Pegaso y se envolvió de nuevo en el relámpago pero esta vez transmitiéndolo directamente a Seiya.

-¡Esta vez!- dijo imperiosamente Perseo – ¡NO TE PONDRÁS DE PIE!- y tras aquel ruidoso destello Seiya se desplomo.

Todo quedo en silencio

Perseo miraba expectante a Seiya esperando que se pusiera de pie nuevamente pero no lo hizo.

Hermes también miraba atentamente a ambos guerreros.

Mientras Saori seguía debilitándose rápida y alarmantemente, faltaba muy poco para que la botella absorbiera por completo su aliento.

La mano de Seiya respondió y la mirada de Perseo y Hermes se posaron en ella. Perseo no pensaba arriesgarse y nuevamente llamo a su relámpago para transmitírselo a Seiya.

Los relámpagos torturaban, en medio de un vaivén de luces y ruidos estruendosos, al pasivo cuerpo de Seiya; las luces se reflejaban en el rostro de Perseo que esperaba Seiya ya no se moviera mas.

Y Seiya permaneció nuevamente tirado sin mostrar signos de vida; pero fue su cosmos el que reacciono, comenzó a expandirse.

-No… es… posible- dijo Perseo y dio un paso atrás pero al darse cuenta de su instinto humano lo reprimió y adopto nuevamente su postura de alerta.

Hermes miraba a Seiya molesto – ¡¿Cómo es posible?- pensaba para sí mismo

Seiya se puso nuevamente de pie y su cosmos lo rodeaba intensamente, era tan intenso como si se tratase de una luz cegadora. De ella salieron varios meteoros. Perseo no fue capaz de esquivarlos todos y de entre los meteoros un cometa apareció veloz se impacto contra Perseo derrumbándolo al fin.

El brillo de los miles de meteoros se calmo. Y tras ello La armadura de Pegaso brillo por si mismo y su luz se expandió en el atrio de la Estatua para después también desaparecer y en su lugar quedo Seiya embestido con la armadura divina de Pegaso.

Perseo ya no fue capaz de levantarse.

Ahora Seiya dirigía su mirada hacia Hermes quien sonreía incapaz de contener alguna satisfacción y justo entonces la botella se cerró y despareció. Hermes Sonrió aun mas – ¡Muy lento humano!- dijo dejando caer el cuerpo sin vida de Saori.

Ver el cuerpo de la bella mujer fue un trance hipnótico pero Seiya reacciono y lo supero para tras ello lanzarse hacia ella para evitar que se impactara violentamente contra el suelo, y al tocarla lo comprendió… ya nada se podía hacer.

Ya no había vida en la Saori Kiddo y una sombra atravesó su rostro.

-Ya no hay nada que puedan hacer- dijo Hermes –ya no hay ningún Dios que los proteja-

Seiya poso suavemente a Saori en el suelo y desafío con la mirada a Hermes.

-¡¿planeas hacerme daño?- dijo Hermes con una serenidad a pesar de que sus ojos expresaban un sincero asombro –yo soy un Dios-

Pero Seiya no escuchó a Hermes y lanzo su lluvia de meteoros contra él.

Los meteoros se detuvieron cerca de Hermes como si alguna fuerza los contuviera y muy al contrario de desaparecer los meteoros crecieron de tamaño. Después se rebelaron contra su trayectoria y se dirigieron al suelo contra Seiya y Saori

Seiya apenas tuvo tiempo de cubrir el cuerpo de Saori y recibir totalmente el impacto de los meteoros.

Hermes sonreía ante aquello para el aquello era como ver a un niño quemarse a pesar de haberle advertido que no tocara el fuego. Quizás fue por ese sentimiento que apenas pudo distinguir ese destello.

Una sombra… quizás la de otro meteoro lo había ocultado.

Un meteoro no había obedecido el mandato del dios y aun se dirigía contra Hermes… -¡Imposible!- dijo incrédulamente Hermes

El puño rozo la mejilla derecha de Hermes hiriéndolo. Hermes al darse cuenta se enfureció e incremento su cosmos, varios relámpagos lo rodearon y las nubes de lluvia se alejaron de ellos como si temieran la ira de Hermes.

Sin embargo tras aquella vertiginosa escena todo se calmo.

Y Hermes ya no estaba.