Declaimer: Estos maravillosos, perfectos (…y sexys en el caso de Xiao y Eriol ) y divertidos personajes pertenecen a Clamp, yo solo los pido prestado para que actúen en mis retorcidas historias.
Síntesis: Li era un hombre un tanto difícil de tratar. Tenia un rancho de caballos y criaba a dos niños el solo. Lo que menos necesitaba era la presencia de una mujer metiéndose en sus asuntos y poniéndole la vida patas para arriba. No había una mujer en el mundo en la que él pudiera confiar, y menos en aquella mujer que lo hacia sentir como un adolescente. Pero ella era la propietaria de una parte de aquellas tierras y tenia intención de quedarse a vivir allí, le gustara o no al inquietante Xiao Lang Li.
"Sin poder dejar de Besarte"
(by Lady Verónica Black)
Capítulo Diez-"¿Tío?"
Shaoran, que consultaba concentrado el libro de contabilidad una y otra vez, miró a Josh con el ceño ligeramente fruncido.
-"Si no han cambiado las cosas desde mi infancia creo que los lunes todavía hay que ir a la escuela ¿no?" –le dijo en un tono amable, pero burlón-. "¿No deberías estar en la cama, Josh?"
-"Hace horas que estoy intentando dormirme, pero no puedo... me gustaría hablar con vos, tío."
Shaoran dejó el libro de contabilidad a un lado. Aunque no había dormido mucho la noche anterior de cierta forma se sentía con más energía de la que debería tener; cuando aquella mañana despertó en su cama luego de dejar a regañadientes la cama de Sakura horas atrás, sintió como si se hubiera sacado un gran peso de encima. Tardo un rato en saber que era lo que le estaba pasando, hasta que se dio cuenta que había tomado una decisión sobre la sugerencia que Sakura le había hecho de vender parte de las tierras dedicadas a los frutales de su padre.
Movió la cabeza, como si aun no se lo acabara de creer, todavía estaba pasmado por su repentina decisión. Allí estaba, dándole vueltas a una posible solución a sus problemas financieros, una solución que había tenido frente a él todo el tiempo. Cal Welmar siempre había estado detrás de él para que le vendiera la parte del huerto que lidiaba con sus tierras, pero nunca había pensado en esa posibilidad. Y la única razón es porque su padre nunca lo habría hecho.
Pero como Sakura había dicho, él no era su padre. Él también amaba aquella tierra, pero lo primero que hizo cuando heredó el rancho fue llegar a un acuerdo con Cal para que se hiciera cargo del cuidado de los frutales de RoseHill. El cultivo de manzanas requería tanta especialización que no había forma de competir en el mercado si no sabías lo que tenías entre manos. Y él no entendía nada de árboles frutales. Desde que recordaba lo único que le había interesado eran los caballos.
Así que lo primero que hizo recién levantarse fue llamar a Cal, quién no dudo ni un solo minuto en aceptar encontrarse al otro día para discutir sobre una posible compra de los frutales.
Por primera vez en mucho tiempo quiso tomarse un descanso. Había hecho los trabajos rutinarios básicos por la mañana, y se había tomado el resto del día libre. Llevó a los niños y a Sakura a dar una vuelta, visitaron la presa de Wanapum, los inmensos caballos de metal que había realizado el famoso escultor David Grove, los árboles de piedra del bosque de Ginko, y para finalizar el día cenaron comida italiana en Ellensburg. Fue uno de los días más maravillosos que había pasado en años, se lo había pasado muy bien.
Aunque la nota oscura la había puesto Josh, quien había estado muy reservado y ausente la mayor parte del día. Shaoran lo había achacado a cosas de adolescentes, pero viéndolo frente a él se podía ver, a la perfección, la tensión en su cara.
-"¿Qué pasa?" –le preguntó con tono despreocupado-. "¿Nervioso por el baile de la semana que viene?"
-"No" –Josh cruzó la cocina y se sentó en la silla que estaba frente a su tío, muy serio-. "Quiero preguntarte algunas cosas sobre mi madre."
Shaoran apretó el lápiz entre sus dedos, pero no cambio la expresión de su rostro.
-"Dime."
Josh evito la mirada de su tío, y se dedicó a juguetear con un hilo rojo que sobresalía del borde de su camiseta.
-"Quiero que me digas porque me dejo contigo."
Shaoran suspiró.
-"Ya te lo he dicho miles de veces, Josh."
-"Si, ya sé. Pero quiero oírlo otra vez."
-"No es nada nuevo... Se fue a la universidad y allí se enamoró. Pero cuando se enteró que estaba embarazada tu padre ya había desaparecido de su vida, y ella se asustó porque se dio cuenta que era demasiado joven como para buscarte un padre y casarse. Estaba por licenciarse muy pronto y le habían ofrecido un trabajo en Washington. Un trabajo en uno de los bufetes de abogados más importantes del país que le daría los ingresos suficientes que le garantizarían poder terminar la carrera de derecho."
Shaoran fue relatando todos esos datos, intentando dominar su impaciencia, ya que eran cosas que le había contados cientos de veces.
-"Tu madre es una persona muy ambiciosa, Josh. Ella quería ser más que la simple esposa de un vaquero. No es que haya nada de malo en eso, pero el rancho no era su estilo de vida. Sin embargo a la vez quería tenerte y criarte, pero ambas cosas no eran combinables."
Josh le dirigió una mirada rápida e insoldable. Rápidamente Shaoran salió a la defensa de su hermana.
-"Era muy joven, Josh."
-"Era mayor que tú."
-"Sí, lo sé, pero... la gente no madura a la misma edad. Es posible que yo fuera más joven cronológicamente hablando, pero cuando tu naciste yo ya llevaba más de un año encargándome del rancho, desde que tu abuelo murió, y eso me había hecho madurar mucho antes. Además... tu madre y yo a pesar de ser hermanos somos personas completamente opuestas, y creo que ciertos rasgos de mi personalidad me ayudaron a madurar más rápido que los chicos de mi edad."
Shaoran siempre se había sentido bien donde estaba, su corazón pertenecía a Columbia y a las planicies que se extendían más allá del horizonte. Desde muy chico se había sentido parte de aquellas tierras, algo que su hermana nunca había podido sentir, y eso le había dado a Shaoran la estabilidad y la seguridad necesaria para poder hacerse cargo de un rancho, de su sobrino y su hijo sin ayuda de nadie.
Su hermana Sarah, por otra parte, siempre se había sentido insatisfecha con todo aquello y siempre estaba refunfuñando. Desde pequeña se había querido ir de allí y vivir en la ciudad. Ella veía a Josh y veía responsabilidades, ataduras. Shaoran veía a Josh y solo veía posibilidades, sueños.
-"Yo le dije que te quería y que si ella gustaba me haría cargo de ti." –le dijo el vaquero de nuevo, sin poder explicar la decisión de su hermana, porque ni él mismo la entendía.
-"¿Pero por qué dejo de venir a vernos?" –le preguntó el quinceañero.
-"Tu madre estaba muy ocupada intentando terminar su carrera. Yo por mi parte estaba siempre ocupado cuidándolos a ti y a Matt y manejando el rancho. Así que era difícil encontrar un momento para vernos" –le dijo, ofreciéndole al chico la versión que una y otra vez le había repetido-. "Supongo que ambos nos cansamos de intentarlo."
Pero la razón de todo aquello no era el cansancio... era una razón aun más tonta, porque la discusión que provoco todo aquello fue en si bastante inocente. Sarah estaba preparándose para irse, después de haber pasado tres días con ellos. Después de meter las maletas en el coche que había alquilado, Shaoran había logrado dormir a Matt, que tan solo tenia tres semanas, para que pocos minutos después un Josh muy agitado, como siempre que se ponía cuando su madre se marchaba, lo despertara dándole un pellizco.
Shaoran sabía que Josh simplemente quería llamar la atención de los adultos, a lo cual reaccionó enviándolo a su habitación para que reflexionase sobre lo que acababa de hacer; en el momento que el niño desapareció por las escaleras, Sarah se encaró con él.
-"¿No crees que has sido un poco duro?" –le echo en cara, como si ella llevara toda la razón.
-"No" –le respondió él, simple y llanamente.
-"Pues yo sí. A lo mejor es que ya estas un poco harto de él" –añadió ella, como si estuviera haciendo la declaración del siglo. En realidad de quien Shaoran estaba harto era de ella, de ella y de sus inesperadas visitas, de intentar llevar él solo el rancho y de estar cuidando a un bebé recién nacido y un niño de ocho años sin ayuda de nadie. No es que se quejara de lo último, solo que era demasiado trabajo para una sola persona, y eso lo hacia estar más cansado e irritable de lo normal-. "Es un niño brillante" –siguió diciendo ella-. "Y no es de extrañar que a su edad sienta celos del bebé."
Él ya sabía eso sin necesidad de que ella se lo digiera. Pero también sabía que no podía permitir que Josh descargara todas sus frustraciones contra Matt. Pero le dolieron las criticas de su hermana. En especial, cuando estaba seguro que a ella no se le había ocurrido pensar que era ella misma, y no Matt, la causa de toda aquella tensión.
Como si todo hubiera pasado el día anterior, Shaoran podía rememorar la escena en su cabeza con absoluta lucidez. En medio de una cocina llena de cacharros sucios por todas partes, Sarah parecía tan elegante con su vestido de diseño europeo.
-"Quizá" –le dijo en un tono frío-, "sea mejor que el niño se venga a vivir conmigo por un tiempo, al menos hasta que te calmes un poco."
Aquella sugerencia lo dejo paralizado. No podía negar que no estaba pasando por un buen momento, porque hacia pocos días que se había divorciado de Melanie, poco después de nacer Matt. Pero a lo que no estaba dispuesto era a entregarle al niño que él había estado criando desde que nació por una crisis pasajera en su vida. Porque aunque Josh no era su hijo de sangre, si lo era de su corazón.
-"Josh es mío, Sarah" –le dijo con tono amenazante-. "Tu perdiste todos tus derechos sobre él, el mismo día que nació y me entregaste su custodia."
-"¡Pero yo soy su madre!" –le dijo su hermana muy acalorada.
Sin decir una sola una sola palabra, él salió de la habitación y metió otra vez a Matt a la cama, cerró con cuidado la puerta cuando salió y volvió a la cocina donde ella todavía estaba.
Y la miró a la cara, separándolos una distancia infinitamente mucho más grande que el espacio que en realidad los separaba.
Shaoran se sentía tremendamente decepcionado, y por ello tomó al instante la decisión de hacer lo que tuviera que hacer para conservar a Josh a su lado.
-"Creo que será mejor que te lo pienses bien, Sarah" –le dijo duramente-. "Porque, te voy a advertir una cosa. Voy a luchar con todo lo que tengo contra ti. Y ya debes de saber cuando les preocupa a tus amigos políticos la imagen y el que dirán. ¿Qué crees que pensarán de ti cuando sepan que dejaste abandonado a tu hijo recién nacido?"
Ella se puso pálida, y él por dentro sufrió lo indecible al ver el dolor que le había producido aquel ataque a su hermana, pero se mantuve firme a pesar de ello.
-"Te conozco Shaoran. Prácticamente te he criado desde la muerte de mamá. No harías una cosa así. No eres tan cruel."
-"Solo provócame" –le dijo en un tono muy tranquilo, pero amenazante-. "Durante ocho años no te he dicho ni una sola palabra sobre tu actitud, has ido y venido cuando te apetecía... Cuando vos estabas en un yate en medio del Mediterráneo tomando martinis con algunos políticos influyentes, yo estaba aquí calmando a tu hijo cuando lloraba y lloraba durante días porque su mamá se iba sin él. Y he sido yo él que ha tenido que responder a sus preguntas de porque él no puede tener un papá y una mamá como el resto de sus amigos. Y honestamente, hermanita... ya estoy un poquito harto de esta situación. Así que por mí puedes ir dejando ese aire de superioridad, poner tus maletas de mil dólares en tu precioso auto nuevo y salir pitando de mi rancho. Olvídate de nosotros, si es que ya no lo has hecho, y por favor no vuelvas a mi rancho sin que te lo permita expresamente."
Ella se quedó mirándolo sin acabarse de creer lo que estaba oyendo. Le había soltado todo aquello sin siquiera levantar la voz o pestañar. Entonces, furiosa agarro su cartera y caminó tempestuosamente hacia la puerta.
-"Espera sentado por que vuelva, Shaoran Li" –le advirtió-. "¡Por que no pienso volver a pisar este mugroso rancho nunca más!".
Y eso fue lo que hizo. Desde entonces, había hablado un par de veces por teléfono. Mantuvieron conversaciones intrascendentales, educadas y monótonas. Pero nunca más se mencionó la posibilidad de que el niño no viviera con él. Y cuando Josh había logrado digerir su ira, su miedo y su orgullo, cuando había madurado la suficiente para volver a afrontar la situación, la llamó y la invito a que los viniera a visitar cuando quisiera, pero ella lo rechazó alegando que estaba demasiado ocupada en el bufete, que no era el momento más indicado para tomarse unos días libres.
Y así habían pasado siete años. Algunas veces, en mitad de la noche se descubría a si mismo pensando en eso, pensando que Josh podría culparlo por haber echado a su madre de su lado. Y en esos momentos se arrepentía de lo que le había dicho a su hermana. Pero al final él había vuelto a invitarla al rancho, había dado el primer paso para olvidar todo ese asunto, pero ella lo había rechazado, lo había ignorado.
De pronto se dio cuenta que Josh lo estaba observando, como preguntándose que estaba pensando para tener aquellos colores tan raros en su cara.
-"Ya es tarde" –le dijo con tranquilidad-. "Y la verdad ya no tengo nada más que contarte."
-"Siempre dices lo mismo, tío Shaoran" –le respondió el adolescente, con insistencia, mientras lo miraba fijamente para ver su reacción-. "Puede que lo mejor sea que hable con mi madre."
Shaoran no quiso picar en ese cebo, pero la furia y el miedo estaba empezando a crecer en su interior.
-"Es posible. El problema es que desde que la ascendieron y cambio de domicilio no sé su dirección, ni su teléfono, ni nada ya que no nos ha enviado sus datos. Seguro que nos llama para Navidad, que es dentro de muy poco. Bueno, creo que lo hará..." –añadió sin inmutarse-. "Tendrás que esperar hasta entonces, no hay más remedio."
-"¡Sabia que no me ibas a querer responder!" –le dijo Josh enojado-. "¡Y eso fue exactamente lo que le dije a Sakura, y ella no me creyó!"
-"¿Hablaste de esto con ella?" –le pregunto Shaoran, con algo de tensión en la voz.
-"Sí" –le respondió. Levantando su mentón, desafiándolo.
-"Ya veo... ¿y ella qué te dijo?"
-"Me dijo que tendría que hablar con vos. ¡El problema es que no sé para qué! ¡Además... además ni me importa!" –le dijo en un tono dramático, tan normal en un adolescente. Y se levanto con tanto ímpetu que tiró la silla al suelo-. "¡A ti no te abandono tu madre como a mí!"
A pesar del estado de agitación de Josh, Shaoran se sintió muy relajado al oír que Sakura le había dicho que lo mejor que podía hacer era hablar con él. Veía con claridad el dolor que había en cada una de sus palabras, pero lo mejor por ahora era no responderle. Antes tenia que pensar como contarle lo sucedido sin herir sus sentimientos aun más.
-"Anda a la cama, Josh. Ya es muy tarde y los dos estamos muy cansados" –le dijo, mientras dirigió de nuevo su mirada al libro de contabilidad-. "Hablaremos de esto en otro momento."
-"Pero yo qui-"
-"En otro momento" –le dijo, sin levantar la voz, pero con un tono tan cortante como el filo de una navaja-. "Ándate a la cama."
El muchacho dijo algo entre dientes, se dio la vuelta y salió disparado hacia su habitación, en donde dio un portazo que se escucho por toda la casa.
O o o O o o O
Sakura llevo a Jezhar por un camino estrecho que llevaba hasta uno de los huertos de árboles frutales. El semental estaba nervioso y saltaba a cada ruido o sombra que veía, pero Sakura casi no lo notaba. Estaba demasiado ocupada en poner en orden todos sus sentimientos.
Y eso no era una tarea fácil. La noche que Shaoran y ella habían pasado juntos había sido maravillosa. Fue lo que ella siempre había soñado, una noche llena de ternura y pasión entre un hombre y una mujer. Y a pesar de lo que le había dicho de aceptar las cosas como venían, la verdad era que en los últimos días su relación había sido bastante amigable, y no podía con ello evitar albergar esperanzas de un futuro juntos.
Pero a pesar de su evidente deseo por ella, Shaoran no había movido un dedo para indicarle que había cambiado su opinión en cuanto al amor y el compromiso. La primera noche que pasaron juntos, ya le había dejado claro de antemano que lo único que podía haber entre ellos era una aventura amorosa. Y no tenía motivos para pensar que él había cambiado de opinión. Además, ella, mejor que nadie, sabía que no se podía forzar a alguien a sentir amor, porque eso fue lo primero que aprendió después de tantos años de vagar de casa en casa.
Dio un suspiro y saco a Jezhar fuera de los árboles frutales, encaminándolo por la cuesta que subía por una de las laderas de la montaña cubierta de plantas de salvia. Sonrió cuando el caballo hizo un resoplido.
-"¿Qué te pasa amigo?" –le pregunto mientras le acariciaba el cuello-. "¿Todavía te molesta el olor a salvia?"
El oscuro caballo movió su cabeza y mordió el bocado, como para expresar su opinión que con una buena galopada se sentiría mucho mejor.
-"Tienes razón" –le dijo sonriente.
Y nada más decírselo, salieron galopando monte arriba. Sakura se sintió como si estuviera en el cielo, por que la embargaba una sensación como no había sentido antes.
Y hasta que no tiro un poco de las riendas, no oyó el galope de otro caballo. Poco a poco fue parando a Jezhar; hasta que no iban en un ligero caminar no se volvió en la silla. Se emociono al ver como un caballo blanco se acercaba a todo galope hacia ellos.
-"¡Hola!" –lo saludo con alegría-. "Hoy terminaste muy temprano."
-"Estoy empezando a pensar que tienes menos cerebro que un mosquito" –le dijo, tirando de las riendas con tanta fuerza que su caballo casi se da la vuelta-. "¿Qué viniste a hacer acá sola?"
-"¿Y a usted que le parece que estoy haciendo, señor Li?" –le respondió con ironía. El semental empezó a moverse y ella lo azuzó con los talones, con intención de alejarse de Shaoran.
-"Espera, no te lo tomes así" –le dijo, mientras ella volvía a echar mano de las riendas de Jezhar para que se detuviera-. "Pero es que tienes que tener cuidado con ese tobillo, aun no esta del todo bien. Recuerda que ayer te volvió a molestar."
Sakura se emociono al pensar que él había hecho todo aquel camino porque estaba preocupado por ella. Se sintió tan contenta que casi se pone a dar saltos sobre el caballo.
-"Lo siento" –le dijo, sin poder evitar el tono de sorpresa en su voz-. "No se me ocurrió que pudieras estar preocupado por mí."
Él se sonrojó violentamente, como si lo hubieran atrapado haciendo algo indebido.
-"Solo trata de tener algo más de cuidado" –gruñó él, evitando su mirada al volver la cabeza en el sentido contrario a ella y hacer como que observaba el horizonte.
-"Claro" –y los segundos se convirtieron en minutos. Y cuándo ya estaba claro que él no iba a decir nada más del tema, Sakura se quedó pensando que escondía esa preciosa cabeza-. "¿Y bien?" –se atrevió a interrumpir aquel silencio-. "¿Solo viniste a retarme? ¿O querías decirme algo más?"
Shaoran volvió la cabeza y la miro, y adoptando una postura un poco más relajada le sonrió.
-"¿Nadie te ha dicho que tienes más nervio que un alambre de espinos en un huracán, princesa?"
Ella le sonrió.
-"Nadie más que tu, vaquero. Supongo que solo vos haces salir mi lado temerario."
Y sus miradas se encontraron, un momento cargado de electricidad, cuando ambos recordaron la noche que habían pasado haciendo el amor.
Fue Shaoran el que, por fin, tuvo fuerzas suficientes como para apartar su mirada, pero no antes que la llama dorada de del deseo no se hubiera encendido en sus ojos. Se aclaró la garganta y le dijo:
-"Hable con Cal Welmar esta tarde. Y me hizo una oferta por la parte sur del huerto."
-"¿Y qué le dijiste?" –le preguntó entusiasmada.
Como respuesta solo se encogió de hombros, en un movimiento un tanto revelador.
-"Es una buena oferta, con la cual podríamos pagar casi dos veces la deuda que tenemos pendiente."
Ella se sintió transportada a otro mundo cuando lo oyó hablar en plural.
-"Entonces, ¿te parece la mejor solución?" –le preguntó, al comprobar que la voz no le tembló-. "Si crees que es lo mejor, adelante. Pero si dudas, no te preocupes, que ya veremos como solucionarlo" –le dijo, porque no dudaba ni un segundo que Shaoran haría lo que pensara que era lo mejor para ellos y el rancho.
-"¿Estás segura?" –le dijo mirándola fijamente.
-"Sí."
Él movió la cabeza, como si no se acabara de creer lo que acababa de responderle.
-"Esta bien."
Y los dos se mantuvieron en silencio, cabalgando uno al lado del otro. Sakura se levantó de la silla y señaló con su mano una extensión de tierra que se extendía hacía el este.
-"Es precioso" –le dijo.
La tierra por donde estaban cabalgando tenia múltiples variaciones de color, beige, ocre y marrón. En el río se estaba levantando una ligera bruma cubriendo el paisaje con un manto plateado que brillaba cuando tocaba el cielo azul pálido, mientras al sur se extendía hileras de manzanos, tiñendo el paisajes en los tonos verdes de sus hojas.
Shaoran también estaba embelesado con aquella escena.
-"¿De verdad crees que es bonito?" –dijo muy lentamente.
Ella lo miró, sin acabarse de creer el tono que había usado para hacer esa pregunta.
-"Dudo que exista alguien que opine lo contrario."
-"Mi hermana Sarah lo pensaba. Para ella solo era polvo y hierba."
Sakura no tenia ni la más remota idea de lo que estaba pasando detrás de aquellos ojos ámbares, pero no iba a dejar pasar la ocasión que le había brindado para satisfacer su curiosidad sobre él. Dudo durante unos instantes, no sabiendo como empezar, pero suavemente le preguntó:
-"¿Se criaron los dos acá?"
por un momento, él pareció sorprendido por aquella pregunta, como si le hubiese sorprendido que ella no supiera nada de su pasado. Con una ligera sonrisa le respondió:
-"Sí, En estas tierras ha vivido mi familia durante más de cien años. Mi abuelo paterno vino desde China a Columbia a principios del siglo pasado con solo quince años, y compró estas tierras con el fruto de su trabajo en la mina de carbón que esta a poco más de doscientos kilómetros de Nile. Y mi padre estaría todavía trabajando esta tierra si no hubiera perdido la vida en un estúpido accidente con un tractor."
-"¿Y cuándo ocurrió eso? –le pregunto la castaña, con mucha delicadeza.
Por un momento pareció que él no fuera a responderle, pero haciendo un gesto con los hombros le dijo:
-"Al año siguiente que comencé la universidad. Cuando murió tuve que encargarme del rancho."
-"¿Y tu madre?"
-"Apenas la recuerdo... Murió cuando tenía cinco años."
-"¿Y Sarah?"
-"¿Qué quieres saber de ella?"
-"¿Dónde estaba cuándo perdiste a tu padre?"
-"En la universidad... Había conseguido una beca en una universidad de leyes muy prestigiosa de Washington."
-"¿Eran muy unidos?"
-"Cuando éramos más chicos, sí. Ella es unos años mayor que yo, los dos nos hemos ayudado el uno al otro en todo lo que pudiéramos. Mi padre siempre estaba trabajado e intentando sacar el rancho adelante. Así que más o menos los dos crecimos sin que alguien se preocupara mucho por nosotros." –le dijo, haciendo un gesto, señalando las estepas que los rodeaban, que tenían un color marrón pálido después del abrasante verano-. "Aunque parezca raro, los dos veníamos mucho por acá a jugar y cosas así. Algunas veces me cuesta creer que las cosas hayan sido de esa forma en algún momento."
Sakura se dio cuenta que Shaoran era más o menos como el río. Tranquilo en la superficie, pero con una fuerte corriente de emociones por dentro. Un pensamiento que pareció aun más adecuado al caso, cuando él murmuró indirectamente:
-"Incluso entonces, Sarah siempre quería ganar."
Ella pensó que era curioso que hubiera dicho aquello, pero algo en su interior le dijo que no hiciera ningún comentario al respecto, así que le preguntó:
-"¿Cuántos años tenías cuándo te dejo a Josh?"
-"Diecinueve."
-"¡Eras un niño! ¿Cuánto tenía Josh?"
-"Menos de un mes."
Ella lo miró con asombro, tratando de imaginarse en su situación, solo en Columbia Creek con un bebe para criar. Una prueba muy dura para un hombre tan joven, en una edad que ya de por si era difícil tener que soportar encima tantas responsabilidades.
-"¿No te parece que eras demasiado joven para criar a un niño tú solo?"
Él se volvió para mirarla cara a cara.
-"hablas igual que Josh" –apartó la mirada por un instante, y cuando la volvió a mirar fue como si durante esos segundos hubiera tomado una difícil decisión-. "Escucha, Sakura, ya sé que Josh ha estado contándote cosas, y que él en este momento tiene una idea un tanto romántica por el gran misterio que es la falta de interés de su madre por él pero la única verdad es que la maternidad nunca le intereso mucho a Sarah. En una escala del uno al diez, Josh le interesaba más o menos un menos once."
Sakura sabía lo que era sentirse rechazada, porque fue una experiencia que paso con su tío y su tía. Por eso entendía la curiosidad de Josh.
-"Ya entiendo" –le dijo con calma-. "Pero creo que Josh tiene que tener la oportunidad de descubrir eso por sí mismo."
Shaoran le lanzó una mirada fría, y ella supo en ese instante que había traspasado los limites de lo permitido.
-"Ya ha sufrido bastante rechazo en su vida" –le replicó cortante.
-"Josh ya no es un niño, Shaoran. Se esta convirtiendo en un hombre, y no vas a poder protegerlo siempre."
El ambarino se encogió de hombros.
-"Es posible. Pero eso no es asunto tuyo." –le dijo tajantemente.
Segundos más tarde los primeros pájaros comenzaron a cantar, con un canto que subía y bajaba de tono, era algo tan natural en las aves del lugar. Era como el telón continuo del rancho. Y solo su precioso canto fue lo que logro que a Sakura no se le notara la tristeza que le habían producido sus duras palabras. Aunque a pesar de la actitud que Shaoran acababa de tener con ella, no estaba dispuesta a perder su optimismo, diciéndose a sí misma que al menos había podido mantener una conversación seria con él, y algo la había escuchado. No obstante también pensó que sería más fácil ser un pájaro, para no tener que considerar las miles de posibilidades que el ser humano se veía obligado a considerar.
Shaoran extendió la mano y acarició la crin blanca de su caballo.
-"Hay algo más que me gustaría pedirte" –soltó él, de forma inesperada, rompiendo con ello el silencio que se había producido entre ellos-. "Me estaba preguntando" –a pesar del tono informal, había un ligero tono serio en su voz-, "si te gustaría acompañarme al baile del próximo sábado."
-"¿Lo dices en serio?" –le pregunto, sin queres admitir lo mucho que había estado esperando que él le propusiera algo así-. "No me tienes que invitar solo porque hayamos... quiero decir, que..." –se veía incapaz de terminar la frase, con lo que él pareció sentirse más a gusto. Sonrió seductoramente de medio lado, y apareció una hoyuelo en una parte de la cara.
-"Sí" –le contestó, con una franqueza que la dejo desarmada, mientras le dirigía una mirada con los ojos entrecerrados-. "Ya lo sé."
Una simple mirada hizo que su cuerpo subiera de temperatura al instante, y una vez más se descubrió mirándolo embobada, admirando su cuerpo fuerte y musculoso. Incluso vestido como iba, con su uniforme diario, de camisa de manga larga de algodón, con jeans y botas viejas, lo encontraba devastador. Shaoran Li estaba bien llevara lo que llevara puesto. Incluso sin nada, oyó que le decía una picara voz en su interior.
-"¿Sakura?"
-"¡Hoe...! ¿Qué pasa?" –le respondió sobresaltada al salir de pronto de su ensimismamiento.
-"¿Quieres ir al baile o no?"
-"¡Claro que sí!" –le dijo con más fuerza y seguridad de lo que le hubiera gustado. Provocando que un ligero rubor sombreara sus mejillas.
-"Me alegro" –le respondió, sonriéndole de forma muy masculina.
Se sintió llena de felicidad por dentro, y empezó a recobrar las esperanzas que tan sólo hacia unos momentos ni se atrevía a imaginar.
Sintió que el mundo le daba vueltas, pero de pronto le dieron ganas de hacer una travesura. Le dio una ligera palmada al lomo del caballo del castaño.
-"¿Le pusiste nombre a este caballo?" –le pregunto sonriendo inocentemente, recordando que Josh le había dicho que este era el preferido de su tío.
-"Top Gun" –respondió Shaoran.
-"¿De verdad?" –le preguntó, con un tono muy calculado de sorpresa mientras sujetaba las riendas de Jezhar, que empezó a dar unos pasos impacientes al sentir la ansiedad de su jinete-. "Muy interesante el nombre... Y mucho más porque parece que cualquier mula es capaz de correr más rápido que él."
Shaoran no pareció creerse lo que estaba oyendo, pero al cabo de unos segundos su mirada comenzó a brillar ante tal flameante insulto.
Pero para entonces, Jezhar ya le sacaba más de un cuerpo y había iniciado la carrera.
-"¡Eyy, vaquero!" –le grito ella con el rostro radiante mientras se volvía ligeramente hacia él-. "Vas a tragar el polvo que voy dejándote."
Shaoran espoleó el caballo y salió detrás de ella a todo galope.
-"¡Eyy, princesa!" –le respondió, su voz oyéndose más cerca, cuando él recuperó cierta distancia-. "Mejor será que corras, porque como te agarre..."
Un escalofrió le recorrió la espalda. Empezó a reír ante lo insinuante de sus palabras e hizo lo que le advirtió. Correr, pero lo suficiente para que él la alcanzara.
Continuara...
Nota de la Autora
Ay Dios, creo que para esta no hay excusa que valga para ganarme su perdón. Pero como dice el dicho, con intentar no pierdo mucho... ¡Disculpas! ¡Disculpas! No se que me paso pero les pido disculpas por haberme tardado TANTO. Ya ni siquiera me acuerdo cuando fue la ultima vez que actualice... Que tristeza! Pero lo bueno es que se me prendió el foco y volví a encausarme en la trama de la historia. Lo más seguro es que ya ni tenga lectores, pero bueno... la esperanza no la pierdo!
Este capítulo sin duda fue mucho más tranquilo que el último, aunque no por eso menos importante. De ahora en más el conflicto de la historia va a ser uno un poco más serio, pero no por eso vamos a dejar de lado la explosiva pasión que desatan esta preciosa parejita! Quiero sus comentarios! Por fissss! (pero por favor no me digan cosas muy feas)
Muchos besos de chocolate para todos! Cuídense un montón!
Att. su amiga y escritora,
Lady Verónica Black.-
"Que la magia los acompañe, las estrellas guíen su camino, pero más que nada griten a todo pulmón: ¡¡Viva Xiao Lang Li, Eriol Hiragizawa, Harry Potter y Sirius Black; Los hombres más lindos y sexys que hay!"
