Una decisión de más allá…
Capítulo 9.
Nota: Nos adelantaremos mucho tiempo en el tiempo porque hay otros interesantes datos que aclarar. Y Trunks aún no habla del todo bien, pero ya se da a entender mejor con casi dos años cumplidos. Así que diviértanse.
Previamente, en el capítulo anterior…
Goten… —Milk se mostró algo indecisa, meditándolo un segundo. Bien, el nombre de verdad sonaba lindo, así que sonrió satisfecha—. Está bien, Gokú, entonces nuestro bebé se llamará Goten…
Varios meses han pasado desde el nacimiento de Goten, y el más pequeño de los hijos de Gokú y Milk había crecido en todos los aspectos, incluso bien podría hacerle la competencia a Trunks en cuanto a comer se refiere, aunque, como aún no tiene toda su dentadura, no podía masticar galletas de avena ni con chispas de chocolate.
Todos los amigos se mostraron maravillados en cuanto Gohan les contó sobre la manera en que su papá les había ayudado en sueños a él y a su mamá para ponerle a su hermanito el nombre de Goten; y el bebé había mostrado su conformidad riendo grandemente en cuanto le dijeron como se llamaría, y no paró de reír por lo menos unas dos horas hasta que el sueñecito de mediodía lo hizo dormir tranquilamente. Bueno, una cosa era segura, y es que el nombre de Goten se escuchaba muchísimo mejor que Sócrates o Platón, que incluso Trunks estuvo de acuerdo y lo repitió varias veces haciendo que su más pequeño amigo se carcajeara junto con él, de lo contentos que estaban por ello, hasta que llegó la hora en que el chiquillo de cabellos lavandas volviera a casa, ya que Bulma continuó con sus visitas a la familia Son por lo menos una vez al mes.
Gohan se daba tiempo para estudiar y ayudar a su mamá en el cuidado de su hermanito, asumiendo con responsabilidad su papel de hermano mayor y apoyo para su progenitora. El cuidar a Goten no era difícil, ya que el pequeñuelo era bien portado y se entretenía mucho oyendo a su hermano repasar las lecciones de lengua extranjera o matemáticas en voz alta, lo mismo que cuando le contaba historias sobre su papá, pero, en cuanto Trunks llegaba de visita, ambos chiquillos le hacían ver su suerte al mayor, dado que el hijo de Vegeta y Bulma es bastante revoltoso y con trabajo permanecía quieto en un solo lugar, y Goten no dudaba en querer imitarlo en todo.
Uno de esos días en que Bulma fue de visita, y las dos damas estaban charlando animadamente sobre cosas de mujeres, Gohan tuvo que encargarse, como siempre, del cuidado de ambos infantes, interrumpiendo por un buen tiempo sus estudios. No es que eso le molestase, pues, a pesar de sus obligaciones, sigue siendo un niño aun, así que le gustaba divertirse a sus anchas con los dos pequeños aunque eso tenía un precio muy alto, ya que el torturado era él.
¡Gohan no me atrapa! —el pequeño Trunks ya se movía con mayor agilidad y seguridad, pues dentro de unos meses cumpliría los dos años y, de la misma manera, su vocabulario era más fluido y entendible. En ese momento se carcajeaba con ganas al ser perseguido por el mayor de los Son, el cual llevaba de "caballito" al pequeño Goten.
¡"Tunks"! —y el bebé balbuceaba muy feliz jalándole el cabello a su hermano, quien aguantaba el maltrato sin quejarse.
¡Oye, Trunks, ven acá! —el muchachito le gritó al niño sacando la lengua, jadeando con algo de cansancio—. ¡Les voy a contar un cuento a Goten y a ti! —añadió resoplando.
¿Un cuento? —Trunks se detuvo mostrando interés, a la vez que pateó a una imprudente y simpática ranita que vivía cerca de la residencia Son, la cual no tuvo tiempo de escapar y salió volando muy lejos.
¡"Code ota vez"! —Goten no pareció muy conforme de que se hubieran detenido y balbuceó unos vocablos ininteligibles al tiempo que le tironeaba el cabello a su hermano con más fuerza… con eso de que lo llevan cargando, así cualquiera.
¡Ouch!... Goten, ahora sí me dolió muchísimo —Gohan se quejó bajando a su hermanito de su espalda y acomodándoselo en los brazos, soltando una lágrima.
Los dos chiquillos se carcajearon un momento al verlo lloriquear levemente, y después Trunks recordó lo del cuento.
¿Vas a contarnos un cuento divertido, Gohan? —le preguntó con curiosidad mirándolo fijamente. Su abuelita también le contaba cuentos, pero esos cuentos eran… demasiado infantiles en su opinión profesional.
Claro que sí, Trunks, les voy a platicar la historia de los Saiyajins —respondió el jovencito sonriéndole con amabilidad, encaminándose hacia el árbol que crecía frente a su casa.
¡"Sí"!, ¡"Sai'jins"! —el más pequeño de los Son manifestó su entusiasmo y agitó los bracitos de contento. Aunque no entendía del todo lo que era un cuento, y menos lo que eran los Saiyajins, eso sonaba bien si a su amigo y a su hermano les parecía bien.
¿Los Saiyajins?... mi papá también es un Saiyajin —el niño de cabellos lavanda se mostró algo intrigado, ya que estaba al corriente de que su progenitor tenía algo que ver en eso al ser el Príncipe de los Saiyajins, aunque éste en realidad no le haya platicado nada, pues conocemos que la sensibilidad y la facilidad de palabra no se dan en Vegeta, y mucho menos con su retoño.
Ajá —admitió Gohan sin dejar de sonreír… ese Vegeta y su proceder, y se dejó caer sentado en el césped—. Tú papá es el gran Príncipe Saiyajin, y mi papá también era un Saiyajin —añadió acomodando a Goten a su lado con mucho cuidado.
¡"Sai'jins"! —repitió el bebé con bastante gozo.
Oohh… entonces tú, yo y Goten también somos Saiyajins —Trunks pareció asombrado ante tal revelación y descubrimiento.
Gohan afirmó con un movimiento de cabeza antes de empezar a contar la historia que él sabía, cortesía de su tío Raditz cuando se presentó ante ellos atreviéndose a desafiar a su papá Gokú y a secuestrarlo a él, lo que había derivado en su muerte, la de Raditz, a manos del señor Pikoro.
Hace mucho tiempo existió un planeta llamado Vegetasei… —decía cuando el pequeño Trunks le interrumpió con una pregunta.
¿El planeta de los Saiyajins tenía el nombre de mi papá?... ¿por qué? —interrogó con los ojos bien abiertos del asombro.
¡"Sai'jins"! —a Goten le sonaba gracioso repetir lo mismo, así que no dudó en hacerlo una vez más, aunque se metió el dedo pulgar a la boquita y puso gesto de interés mirando alternativamente a sus dos acompañantes.
Sí, Trunks, a tu papá le pusieron el nombre del planeta en su honor —se explicó Gohan con mucha calma.
¿Y el planeta Vegetasei estaba muy lejos de la Tierra? —el pequeño de cabellera lavanda no pudo ocultar su curiosidad y sus ganas de saber más del tema en cuestión.
Muy lejos —afirmó el mayor de los Son sin dudarlo.
¿Más allá del Sol? —volvió a cuestionar el chiquillo queriendo darse una idea precisa de la distancia.
Mucho más allá del Sol —comentó Gohan con amabilidad y sin perder la paciencia.
¿Cómo tres veces? —Trunks no pareció satisfecho con eso ya que quería una cifra concreta… sólo al hijo de una mujer de ciencias le interesan los datos precisos a tan tierna edad.
Mmm… tal vez hasta diez veces —el muchachito sugirió pensativo, ya que él nunca se había hecho preguntas tan profundas.
Vaya, eso son muchos kilómetros… —dijo el niño con un gesto de sorpresa en su rostro infantil. Pero eso no era lo único que quería saber—. Oye, Gohan, ¿Vegetasei era un planeta muy grande… tan grande como Júpiter? —así que no dudó en interrogar otra vez sobre otro tema que le preocupaba, extendiendo sus bracitos a los lados de su cuerpo.
Pues… a lo mejor si —observó el mayor de los Son en tono indeciso. Le pareció lógico que el pequeño hiciera preguntas de ese tipo, ya que lo más seguro es que Vegeta no le había platicado a su hijo nada de sus orígenes.
Órale, entonces si era un planeta grande… —Trunks no pudo ocultar su asombro, convencido de que había representado bien el tamaño de Júpiter, para después volver a la carga con sus preguntas—… ¿Y qué le pasó al planeta Vegetasei?... ¿por qué mi papá vive aquí ahora?... ¿y por qué tu papá vivía aquí también?... ¿y en dónde están los otros Saiyajins?
¡"Sai'jins"! —Goten no dudó en repetir la palabra que le causaba risa, sin sacarse el dedo de la boca.
Déjame contarles el cuento, Trunks, y así podrás saber lo que le pasó a los Saiyajins y al planeta Vegetasei —puntualizó Gohan retornando a sonreír.
Bueno —respondió Trunks acomodándose muy derechito y mirando a su interlocutor con renovado interés.
En el planeta Vegetasei habitaba una raza muy fuerte de guerreros, los Saiyajins… —el jovencito empezó una vez más con su relato en el punto donde fue interrumpido, más no pudo decir otra cosa ya que fue nuevamente cuestionado por el chiquillo de cabellera lavanda.
¿Y qué tan fuertes eran los Saiyajins, Gohan? —preguntó Trunks con curiosidad—. ¿Eran tan fuertes como mi papá?
"Sai'jins, Sai'jins" —y el pequeño Son balbuceó una vez más, ya que también quería dar su apreciación.
Bueno… tengo entendido que tu papá era el Saiyajin más fuerte de todos los que vivían en el planeta en ese tiempo —el mayor de los Son le respondió al heredero de Capsule con algo de inseguridad; y no porque cuestionara el dominio de Vegeta, ya que había peleado en contra y junto a él y, aunque aparentemente le había superado en el "Cell's Games", no podía negar que el Príncipe era bastante poderoso. Aparte de eso, desconocía del todo los detalles de la vida Saiyajin, como el hecho de que los seleccionaban de acuerdo a su poder de batalla desde su nacimiento.
Aaahhh… —el pequeño Trunks abrió la boca sin ocultar su admiración, ya que su papá era un hombre fuerte.
Bien… los Saiyajins era unos guerreros verdaderamente fuertes, por lo que se dedicaban a conquistar otros planetas y libraban grandes batallas en el espacio… —Gohan trató de continuar con su historia empleando en esta ocasión una entonación algo teatral.
¿Y por qué los Saiyajins conquistaban planetas?... no entiendo —más el pequeño Trunks no puede estar mucho tiempo en silencio.
"Sai'jins, Sai'jins" —Goten balbuceó por enésima ocasión, demostrando que estaba atento a la charla.
Vamos, Trunks, si no me dejas terminar con el cuento no podrás saberlo —le dijo Gohan disimulando un suspiro de desesperación ante esa nueva interrupción.
"Quedo eche" —fue entonces que el estomaguito de Goten soltó un sonoro gruñido, y el pequeño recompuso un gesto compungido, ya que el hambre estaba haciendo de las suyas.
Veo que ya te dio hambre, Goten —observó Gohan sonriendo y levantándose con él en sus brazos. Con amabilidad se dirigió al niño de cabellera lavanda—. Oye, Trunks, ¿quieres ir a la cocina por galletas y jugo? —le preguntó.
Yo quiero jugo de naranja —ante la mención de echarse también un tentempié, el travieso chiquillo no dudó en tomar carrera con rumbo a la casa, riéndose de contento—. ¡Gohan no me atrapa! —exclamó en tono de superioridad.
¡Voy a alcanzarte! —respondió el mayor de los Son riéndose a su vez, y, acomodándose a su hermanito para que no se le cayera, apuró el paso para tratar de interceptar a Trunks.
¡"Tunks", "Tunks"! —Goten no dudó en imitar sus carcajadas, agitando sus bracitos de contento.
Bien, el tiempo debe seguir su curso y el segundo cumpleaños de Trunks Vegeta Briefs ya estaba a la vuelta de la esquina, por lo que en Capsule se encontraban organizando los detalles para la celebración, cosa que a Vegeta no le hacía nadita de gracia, pero, en está ocasión, ya no hubo tanto problema a la hora de escoger un buen disfraz, ya que el chiquillo había seleccionado uno a su gusto. Una mañana después de desayunar…
¡Tomen esto, y esto, y esto! —Trunks corría por toda la casa llevando en sus manos una espada muy al estilo de los sables de luz de "Star Wars", que tenía sonidos y brillaba de forma representativa. Afortunadamente sólo era una buena réplica de plástico que no cortaba, pero, aun así, había roto varias cosas con sus golpes, como un jarrón que adornaba la mesa central de la sala.
¡Trunks, detente en este mismo instante!... ¡Te estoy hablando, Trunks! —Bulma le seguía a una prudente distancia llamándolo a voces, dado que no quería ser lastimada por la efusividad de su angelito adorado—. ¡Mira nada más lo que has hecho… ese jarrón era un recuerdo! —añadió más que molesta al ver como el dichoso jarrón se estrellaba contra el suelo.
¡Yo no soy Trunks, mujer, soy el poderoso "Darth Vader"! —dijo el pequeño hablando con una seriedad inhabitual, y continuó corriendo por el pasillo. Y es que ya lucía también su máscara representativa del personaje, por lo que adoptó muy en serio ese papel.
¡Ush… Trunks, regresa aquí! —la científica pareció ofenderse de más ante el hecho de que su hijo la haya llamado mujer, muy al estilo del malhablado de su consorte… ya hablaría con él en su momento.
Anda, Bulmita querida, sabes que Trunksiee es un niño tan vigoroso y aguerrido como el guapo de su padre, así que ya no te enojes por un jarrón que te vas a arrugar pronto —Bunny Briefs alcanzó a su hija en la sala y le habló con su habitual tranquilidad para hacerla razonar. Antes de todo el alboroto había estado dándole los últimos retoques al disfraz de su querubín, especialmente a la capa—. Creo que tú y el joven Vegeta deberían darle pronto un hermanito a Trunksiee para que tenga con quien jugar… y así tu padre y yo tendríamos dos lindos nietecitos —observó en tono soñador, soltando un suspirito de emoción.
… —Bulma miró a su madre con aversión por unos segundos, preguntándose si su progenitora estaba mal de la cabeza… como si fuera tan fácil criar y educar a su hijo, un niño cuyos genes Saiyajins le daban una fortaleza increíble, y como si su marido fuera a mostrarse de acuerdo y brindarle su ayuda incondicional, ya que así de acomedidos son los Saiyajins. Al momento opinó con algo de seriedad, respirando profundamente—. Mamá, no debemos mimar mucho a Trunks o cuando sea un adolescente será un rebelde, y eso no estaría nada bien dado que él va a ser el próximo gerente de nuestra compañía —observó con convicción—. El Trunks que vino del futuro era un chico bien portado y educado, y Trunks también tiene que serlo —puntualizó con énfasis.
Ese guapo muchacho… espero se case pronto y te dé muchos nietecitos —dijo la dama muy sonriente.
Oh, sí, mamá, eso me hará muy feliz —la científica puso los ojos momentáneamente en blanco. Claro que sería fabuloso que, ahora que la paz volvió a ese futuro, el joven Mirai Trunks se encontrara una buena y linda muchacha para desposarse con ella, pero, en este tiempo, su pequeño Trunks aún era un niño chiquito.
Unos nuevos ruidos les hicieron volver la vista hacia el pasillo por el cual Trunks había desaparecido, y el pequeño gato que suele acompañar al Dr. Briefs montado en su hombro pasó corriendo, maullando asustado.
¿Y ahora qué pasa? —se preguntó Bulma verdaderamente intrigada por el actuar del felino.
¡Toma esto, y esto, y esto!, ¡nadie puede escapar del poderoso "Darth Vader"! —como respuesta a su pregunta, Trunks venía persiguiendo al gatito agitando la espada y haciendo mucho ruido, dejando a las dos mujeres completamente anonadadas. ¿Lo había espantado por sus exclamaciones o por la máscara?
¡Tama, pequeño mío, no te asustes!... ¡Trunks, detente por favor!... —el Dr. Briefs llegó corriendo y resoplando agitado… ya a su edad no es bueno hacer sobreesfuerzo físico—… puf, puf… Bulma, hija… —dijo en un resuello apoyándose en su solícita esposa y limpiándose el sudor de la frente con su pañuelo—… no deberías… puf, puf… darle tantos carbohidratos complejos y… puf, puf… vitaminas… a Trunks… puf, puf… hizo todo un… alboroto en el laboratorio… puf, puf…
Ese Trunks… —Bulma resopló con irritación. Sólo había alguien en esa casa que podría detener al niño sin sufrir daños en el intento.
Se dirigió con paso firme por el otro pasillo que conducía hacia la Cámara de Gravedad y, antes de abrir la comunicación con el interior, recompuso su mejor gesto soltando un suspiro profundo y aclarándose la garganta.
¡Vegeta, tenemos que hablar… ahora! —exclamó al instante de aparecer en la pantalla, fulminando a su consorte con sus azules pupilas, quien muy quitado de la pena había estado ejercitándose desde muy temprano. Obvio, con ese grito perdió la concentración y se estampó contra el suelo, ya que apenas estaba acostumbrándose a las 550 g.
¡Con… una… mierda! —resopló el aludido Príncipe con la quijada embarrada en el piso, y se enderezó con algo de trabajo—. ¿Y ahora qué p#$% m#$%& quieres, eh? —le espetó de muy mala manera.
¡Tienes que contener a Trunks porque necesito salir con él! —ella ni se amedrentó ante ese enfado, y continuó su perorata en entonación molesta—. ¡Sólo tú puedes hacerlo o destruirá toda la casa en poco tiempo!
¡Bah, ya te dije que el mocoso de Trunks no es mi problema! —Vegeta rezongó poniéndose erguido al final, cruzándose de brazos y mirándola con furia—. ¡Fuiste tú quien quiso tenerlo, así que arréglatelas como puedas! —puntualizó.
Muy bien, Vegeta, muy bien… tú lo has pedido —por un segundo, antes de cortar la comunicación de golpe, Bulma le lanzó a su maridito adorado una mirada de lo más amenazadora.
¡Mph!, a ver si ahora ya le quedó claro y no vuelve a molestarme con eso —el Príncipe resopló manteniendo la entereza, pero, conociendo a su mujer como la conocía, era seguro que ella haría algo muy, muy malo, que le haría lamentarse por sus palabras… con esa mirada lo dijo todo.
Y, como lo había temido y presentido, la Cámara de Gravedad se apagó súbitamente, volviendo a la gravedad normal.
Esa Bulma es una verdadera… —masculló apretando varios botones en el tablero de control, pero no consiguió hacerla funcionar de nuevo. No le quedó más remedio que salir y darle la cara.
¿Y bien? —le dijo la dama al verlo emerger del cuarto, cruzada de brazos y con gesto de pocos amigos.
¡Carajo, cómo ch#$%&! —le respondió el hombre examinándola de arriba hacia abajo con verdadero desagrado, dispuesto a retirarse y buscar a su hijo—. Eres una fastidiosa insolente.
Pues tú dirás lo que quieras, pero el control maestro lo tengo yo —Bulma ya no pudo evitar sonreír un poco. Por muy duro y temible que haya sido su consorte en el pasado, ahora había cambiado… por lo menos con ella y la familia, aunque no quiera demostrarlo abiertamente. Después mudó el gesto por uno de ternura y comprensión, mirándolo con ojitos tiernos y dedicándole una coqueta caída de pestañas—. De verdad siento molestarte en tu entrenamiento, Vegeta, pero debo llevar a Trunks con el pediatra además de cubrir otros pendientes como las compras de la semana, y únicamente tú puedes detenerlo y hacerlo razonar —puntualizó con seguridad.
¡Mph!, ahórrate los discursos —el Príncipe torció el gesto de más y se cruzó asimismo de brazos, como si esos argumentos le fueran baladíes, sin embargo, no pudo dejar de sentir un cosquilleo en la boca del estómago ante esa miradita de su esposa.
Justo entonces, el nombrado travieso de Trunks hizo su aparición luciendo aún la máscara y blandiendo la espada, como si los estuviera amenazando con el arma. Al Saiyajin hasta le dio un tic en la ceja al ver a su descendiente, ya que no había visto bien el disfraz que éste usaría en la dichosa fiesta… ¿qué tenía de especial usar una máscara tan… rara?
Yo soy el poderoso "Darth Vader", así que ríndanse ante mí —dijo el niño hablando en tono teatral, haciendo una infantil imitación del personaje.
Trunks, por favor, tenemos que ir con el doctor para que te ponga las últimas vacunas… —Bulma volvió a enfadarse con el chiquillo, así que lo miró con severidad al tiempo que colocaba sus manos en sus caderas.
No soy Trunks, mujer, soy "Darth Vader", y tengo el poder del lado oscuro de la fuerza conmigo —replicó el infante sin retroceder, colocándose en postura de batalla tal como lo hace un esgrimista en las olimpiadas.
Mira, mocoso endemoniado, déjate de estupideces y hazle caso a tu madre para que me deje en paz —Vegeta considero adecuado llamarle la atención al rapazuelo, así que le espetó con dureza lanzándole una mirada dura. Más Trunks se mantuvo en sus trece.
Yo soy "Darth Vader", el más fuerte del Universo, y soy invencible —dijo con bastante seriedad y entereza para ser aún un pequeño.
Vas a tener que hacer más que eso, Vegeta… pero no se te ocurra lastimar a Trunks —le dijo la científica a su marido en voz muy baja, con un deje de advertencia en el tono.
¡Jah!, ¿qué daño puede hacer un crío? —el Saiyajin se sonrió despectivamente de lado, mirando a su pequeño hijo con aire de diversión… ¿así qué se sentía muy fuerte por traer ese ridículo disfraz puesto? —. Anda ya, Trunks, quiero ver de lo que eres capaz de hacer con eso —y sin más lo reto, haciéndole la seña con la mano de que se acercara.
El niño aceptó el desafío entendiendo el ademán, y se abalanzó sobre su padre con bastante velocidad para su corta edad. El hombre no se esperaba esa reacción tan rápida por parte del infante, ni ese golpe tan certero dado con brío en su espinilla… vamos, ¿es que aún no se enteraba del poderío de su vástago? Por muy poco no suelta una maldición, más aguantó el dolor ya que no quería delatarse ante su mujer ni ante el pequeño. Por cierto que Bulma puso un gesto de susto pues, en su opinión, ese trancazo se había escuchado bastante doloroso.
¡Oh, Trunks!, ¿qué hiciste? —exclamó la dama con algo de preocupación.
"Darth Vader" es el más fuerte, así que es mejor que te des por vencido —por respuesta, el angelito retrocedió unos pasos para tomar un nuevo impulso, dispuesto a golpear una vez más a su progenitor y así demostrar que no mentía.
Suficiente —obvio que el Príncipe no caería otra vez en el juego, así que sin dificultad esquivó el golpe tomando al chiquillo por el pantaloncito y levantándolo en vilo—. Es hora de que te largues con tu madre —añadió al quitarle la espada, la cual se había roto por el mango, resintiendo el impacto que unos segundos antes le había dado al Saiyajin.
Mi espada… —Trunks rezongó con algo de molestia y pesar al ver su arma rota—… mi espada se rompió… ¿ahora qué voy a hacer? —añadió haciendo un puchero.
Vamos, Trunks, tu abuelo puede arreglártela en un momento… mejor dejemos a tu padre entrenar porque tenemos que ir de compras —le dijo una sonriente Bulma tomándolo en sus brazos y acariciándole una mejilla al quitarle la máscara. Después le dedicó un coqueto guiño a su consorte a manera de agradecimiento, lanzándole el control maestro—. Muchas gracias, Vegeta, ya puedes continuar donde te quedaste —añadió retirándose con el niño, quien se despidió de su padre con un movimiento de la mano.
¡Bah! —el Príncipe sólo gruñó para expresar su descontento antes de colocar el control maestro y abrir la puerta de la Cámara, pero no pudo evitar echarle un último vistazo a su mujer, la cual caminó contoneándose según su costumbre. De verdad que estuvo loco por juntarse con ella, más no podía negarse lo bien que se veía, sobre todo después de la dichosa maternidad… así como no enloquecer. Y el niño sí que era un verdadero Saiyajin aunque no lo pareciera a simple vista.
Así Bulma terminó de arreglar a Trunks y posteriormente se dedicó a su arreglo personal en tanto el niño fue a la sala para dibujar y esperar a su mamá, llevando a su gorila con él. Antes de media hora recibieron una visita agradable, por lo que la científica tuvo que atenderle previamente para después salir a hacer sus mandados.
¡Krilin, hola!, mi mamá me dijo que viniste —la dama saludó al guerrero pelón con toda la amabilidad del mundo, ya que tal vez podía evitarse la ida a Kame – House—. Me da tanto gusto verte… ¿qué te trae por aquí? —le preguntó con algo de curiosidad sentándose a su lado. Trunks continuaba dibujando, y se veía bastante entretenido.
Bueno, Bulma, me da pena molestarte con mis cosas pero… —el aludido se mostró avergonzado por lo que diría a continuación, y enrojeció como un rábano—… le verdad es que… bueno, yo necesito… en realidad deseo…
Ya déjate de rodeos, Krilin… —le interrumpió la Briefs con algo de fastidio… ¿por qué los hombres tenían que ser tan lentos?—… si de verdad quieres conquistar a 18 debes mostrarte como un hombre de acción y de decisiones firmes.
Este… ¿cómo… cómo lo supiste? —el joven guerrero se atragantó con su propio fluido bucal al ser descubierto tan pronto, así que le interrogó a su interlocutora con asombro.
¿Pues con quién crees que estás hablando, eh? —respondió la muchacha empleando su tonito de sabihonda—. No soy solamente una mujer hermosa, sino también inteligente y conocedora de la vida como nadie —puntualizó con vanidad absoluta.
Eee… sí, claro, Bulma, tienes razón… —Krilin sonrió tontamente tratando de disimular su bochorno. "Ya veo porque Yamcha no tuvo más oportunidad… él no es un hombre de acción ni de decisiones como Vegeta" pensó un tanto aturdido, sintiendo algo de pena por su amigo beisbolista.
Pero por supuesto que tengo razón… la gran Bulma Briefs siempre tiene razón —alardeó la científica con sus aires de diva.
Estoy de acuerdo contigo… —lo mejor que Krilin podía hacer era no contradecir a su amiga o no le ayudaría con su problema, así que, a darle por su lado—. ¿Y qué puedo hacer para que 18 me acepte como… que seamos más que amigos? ¿Puedes decirme como conquistarla? —le preguntó con curiosidad y bastante deferencia.
Mmm… pues yo diría que… bueno, te daré unos consejos útiles, pero lo demás dependerá de ti —observó Bulma tras meditarlo unos segundos—. ¿Por qué no vienes conmigo y con Trunks? Vamos a ir a ver a Milk y en el camino puedo explicártelos mejor —añadió volviendo a sonreír con toda su amabilidad.
Está bien, les acompañaré… sirve que también saludo a Gohan —dijo el guerrero afirmativamente.
Entonces por favor dame un minuto que tengo que ir por mi bolso… —la dama se levantó encaminándose hacia las habitaciones—… Trunks, te quedas con Krilin, vengo en seguida —hablándole a su pequeño con tono cariñoso. El niño no respondió, sólo movió la cabeza afirmativamente.
Krilin observó en silencio como el infante dibujaba afanosamente sin despegar la vista de la hoja. Ya llevaba como cinco hojas y otras diez arrugadas botadas a sus costados. Por un momento el guerrero sintió una oleada de calor en el corazón… sería fabuloso que él y 18 tuvieran un hijo, con quien jugaría sin dudarlo. Una duda le cruzó por la mente… ¿acaso el Príncipe Saiyajin jugaba alguna vez con su propio retoño?
¿Qué dibujas, Trunks?... se ve muy interesante —decidió conversar un poco con el chiquillo, preguntándole con bastante amabilidad y curiosidad, ya que no recordaba haber visto a un niño tan pequeño concentrado de esa forma.
Es mi proyecto de ciencias para cuando vaya a la escuela —respondió el angelito en entonación de infantil seriedad, como si fuera lógico que una criatura de su edad pensara en algo tan avanzado.
Coloreaba cuidadosamente de negro el gran círculo que había dibujado en la hoja, el cual no le había quedado nada mal tratándose de un chiquillo que apenas estaba dejando atrás la etapa de bebé.
¿Tu… proyecto de ciencias?... —el peloncito pareció impresionado y extrañado a la vez. Bueno, no podía esperarse menos del heredero de una familia científica de renombre—… ¿Y qué es? —volvió a preguntar con renovado interés.
Es el prototipo inicial de "La Estrella de la muerte" con la que mi papá y yo iremos a conquistar planetas —respondió Trunks dándose aires… esa herencia no se puede negar—. Esta que estoy dibujando es la vista frontal… tú sabes, vista de frente —dijo señalando la hoja que estaba pintando—, y esa de allá es la vista lateral derecha —añadió señalando otra hoja—. La que está por allá es la vista lateral izquierda… la de allá es la vista superior o de planta… y esa otra es la proyección de 30 grados, que me quedó chueca porque no tengo hojas isométricas —adicionó tras señalar cada una de las hojas donde destacaba el dibujo… el mismo círculo negro. Al final sonrió grandemente, satisfecho por su trabajo—. Todavía tengo que hacer los diseños interiores para los cortes —puntualizó, y muy feliz retornó a su labor.
Vaya… eso es… fabuloso… —Krilin tuvo que sostenerse la quijada para no abrir la boca de la estupefacción ante esa explicación, una explicación que no cualquier niño daría con esa serenidad, y mucho menos hablaría en términos tan avanzados. Claro que no dejaban de ser los dibujos de un infante, ya que todas las vistas eran iguales en realidad.
En unos diez minutos iban con rumbo al monte Paoz y, mientras Bulma y Krilin platicaban sobre los asuntos del corazón del joven guerrero, Trunks se echó su siesta de mediodía, ya que quería estar bien despierto para jugar con Goten y pedirle a Gohan una opinión sobre su futuro proyecto de ciencias.
Y el gran día llegó…
El pequeño Trunks se levantó bastante temprano esa mañana, e insistió en ponerse su disfraz completo con varias horas de anticipación antes de la fiesta, la cual sería en la tarde, dando vueltas por toda la casa con un aire de inusual calma. Bulma se mostró un tanto angustiada al verlo así de tranquilo, ya que, por lo general, su angelito se comporta como diablillo, y no dudó en externárselo a su mamá mientras embolsaban los dulces en unas bolsitas decoradas para la ocasión.
Me preocupa Trunks, mamá, no se ve muy emocionado por la fiesta… —le dijo empleando una entonación de inquietud—… ¿acaso se habrá enfermado, tendrá temperatura o dolor de cabeza?... —se preguntó luciendo una mueca de aflicción en el rostro, y se dispuso a abandonar la cocina—. Mejor iré a buscarlo.
Descuida, Bulmita querida, Trunksiee está emocionado aunque no lo parezca en este momento… ¿no ves qué hasta ya se puso el disfraz? —respondió Bunny Briefs con seguridad, tomándola de un hombro para impedir que se fuera—. Luce tan adorable vestido de negro, y con esa capa… será tan atractivo cuando sea mayor, más que un superhéroe —añadió muy sonriente. Después le surgió una duda—. Aunque… la máscara oculta su lindo rostro… Bueno, creo que todo superhéroe debe proteger su identidad, ¿no?
… oh, sí, mamá, Trunks será el mejor de los superhéroes, el más súper de todos —Bulma sonrió como tonta por un momento… su madre y sus ocurrencias—. Pero, antes de que eso pase, tiene que crecer como un buen niño —puntualizó.
El Dr. Briefs se presentó por ahí, llevando al hombro al pequeño Tama, con el rostro relajado y feliz.
¡Ah, qué tranquilidad! —dijo serenamente y con su habitual amabilidad—. Es bueno que Trunks esté en paz por un momento —opinó al instante de confiscar una galletita de una bandeja, dándole un mordisco y convidándole al gatito—. Bulma, hija mía, estás galletas están deliciosas, y con un buen café sabrán mucho mejor —añadió saboreando el bocado, sentándose en una silla.
Muchas gracias, papá, me alegra que sean de tu agrado —la joven sonrió otra vez, mirando a su padre con agradecimiento y sintiéndose orgullosísima de su logro culinario… en sus años de adolescencia, cuando viajó con su amigo Gokú por primera vez buscando las "Dragon Balls", no sabía ni hacer bien un huevo pasado por agua.
Eso es lo que hace el amor, querido —dijo Bunny Briefs sirviéndole a su marido el café que tanto anhelaba, y pasándole también un platito lleno de galletas—. Ahora Bulmita debe cocinar muy bien para tener siempre contento al guapo de Vegeta, no sea que vaya a quejarse por la comida… un gran varón como él debe ser bien alimentado, con manjares de alta cocina —agregó en tono de admiración, degustando a su vez una galletita—. Claro que, si alguna vez le falta algo, espero acepte cenar conmigo ya que yo también sé cocinar —puntualizó en un romántico hilo de voz, enrojeciendo momentáneamente de las mejillas.
Bulma y el Dr. Briefs la miraron con la boca abierta del asombro por un segundo, y una diminuta gota anime adornó sus cabezas… eso era vergonzoso. La joven reaccionó al recordar el asunto que la mortificaba.
Oye, papá, ¿has visto a Trunks? —le preguntó a su progenitor con curiosidad—. Hace como media hora que no lo escucho por aquí cerca —añadió preocupada.
Mmm… me parece que fue hacia la Cámara de Gravedad —respondió el aludido después de darle un sorbo a su café, convidándole al gatito otro pedazo de galleta—. En estos últimos días ha estado espiando a Vegeta varias veces, y puedo decir que ya quiere entrenar junto con él —observó sonriente.
¿En serio? —la muchacha se mostró algo sorprendida por la observación, ya que ella no se había percatado—. ¿Y cómo lo hace?... todavía está muy pequeño para alcanzar el tablero de control — indicó dudosa.
Bulma, hija, no olvides de quién es hijo Trunks… es un medio Saiyajin y también es bastante observador, tal como eras tú cuando niña —le dijo el buen hombre bebiendo otro poco de café—. Se las ha ingeniado de una u otra manera para conseguir su objetivo.
Nuestro Trunksiee ya está creciendo —dijo la señora Briefs con tono soñador, sirviéndose una tacita de café.
¿Y cómo sabes eso, papá? —cuestionó Bulma con renovada curiosidad. OK., al ser su retoño un semisaiyajin tal vez ya se elevara algunos centímetros del suelo, y eso explicaría como llegó al comunicador. Pero, el que su padre lo supiera y ella no era para contrariarse.
Recuerda que el pasillo que conduce a la Cámara pasa por el laboratorio principal, así que, la semana pasada lo vi caminado por ahí, y me dio curiosidad saber que travesura planeaba hacer, por lo que me asomé para verlo bien —explicó el doctor comiéndose una galleta más.
Ya veo… —Bulma se quedó pensativa un segundo, soltando un suspiro muy bajo de resignación. Era evidente que la tenaz sangre Saiyajin corría por las venas de su descendiente, y eso era algo contra lo que jamás podría luchar.
Y en lo que esta amable charla se desarrollaba, veamos hacia donde se dirigió el pequeño travieso.
Efectivamente, Trunks se encontraba en ese instante frente al acceso de la Cámara de Gravedad, muy derechito vistiendo por completo el traje de "Darth Vader": traje negro semiajustado, guantes, botas y capa del mismo color oscuro, la máscara, su espada en el cinto… Aparentaba estar muy concentrado en algo, ya que no se movía ni un centímetro, mirando fijamente la pesada puerta de metal. Al cabo de unos minutos adoptó una postura extraña, casi como si de un momento a otro fuera a lanzar un disparo de Ki desde su diminuta mano para así destrozar la puerta, algo que en realidad le sería imposible dado que aún no dominaba y mucho menos controlaba su poder interior al ser demasiado chico para recibir un entrenamiento formal. Pero eso no era motivo suficiente para desalentarlo.
Tengo que hacerlo… —murmuró para sí con una voz que demostraba carácter, aunque sin dejar de parecer voz infantil—… ya que el poder de la fuerza está conmigo… con el gran "Darth Vader" —añadió más que convencido de que él era el famoso personaje sólo por vestir con ese disfraz.
Podemos suponer que, bajo la máscara, el ceño infantil estaba arqueado por el esfuerzo de concentración. Súbitamente la puerta se abrió, y el niño se mostró feliz ante el resultado.
¡Síiii, lo hice! —exclamó con júbilo cuando, ante él, se presentó su progenitor asomándose por el resquicio. Eso pareció desilusionarlo, ya que entonces había sido el autor de sus días quien accionó los controles de apertura—. Ahh… creí que ya lo había conseguido… —masculló con vocecita apesadumbrada, bajando la manita y agachando la cabeza.
Vegeta lo quedó mirando con algo de interés por un segundo, sin comprender del todo que es lo que su hijo había querido hacer vestido de esa forma tan… peculiar. Inmediatamente recordó la celebración de cumpleaños y soltó un imperceptible bufido… como le gustaba a su mujer y a los padres de ésta el derrochar eso que llaman dinero. Bien, era el momento de retirarse a la habitación dado que le había prometido a Bulma que estaría presente en la dichosa fiestecita, aunque eso no le agradara para nada. Sin embargo, y por extraño que parezca, no le pareció apropiado dejar al niño cerca de la Cámara de Gravedad ya que podría ser peligroso, por lo que decidió llevárselo con él de muy buena manera.
Trunks… —le dijo con seriedad tratando de no escucharse muy brusco—… no te quedes ahí parado como idiota y vámonos, ya que de seguro tu madre ha de estar buscándote —indicándole con la mirada que mejor lo siguiera, a lo que el chiquillo obedeció sin chistar en está ocasión, soltando un suspiro de contrariedad—. ¿Y qué se supone que pensabas hacer ahí, eh? Ese no es un lugar para que estés jugando —le preguntó con algo más de dureza, llamándole la atención.
Yo quería enseñarte cómo es que "Darth Vader" mueve todos los objetos con el poder de la fuerza, papá… pensé que la fuerza estaba conmigo —pronunció el pequeño con aguda voz, mostrándose enfurruñado por su fracaso y haciendo una especie de puchero.
¡Bah!, cuando te entrene como es debido harás cosas mucho mejores que esa tontería —dijo el Príncipe con severidad ya que no quería oírlo llorar—. No olvides nunca que tú eres un Saiyajin del más alto rango, y vas a conseguir todo lo que te propongas porque también perteneces a la realeza —espetó sonriendo disimuladamente con malicia, ya que soñaba con ese día en el que su hijo le pusiera al mozalbete de Gohan, el hijo mayor del difunto Kakarotto, una buena paliza que lo ubicara al fin en su lugar dentro de la jerarquía Saiyajin. De Goten ni se acordaba ni se preocupaba por el momento.
¿Y cuándo me vas a entrenar, papá? —quiso saber el infante en tono emocionado, olvidándose por completo de su malestar, mirando a su progenitor a través de la máscara.
Ya llegará el día, Trunks, y es mejor que te prepares porque el entrenamiento no es un estúpido jueguito —respondió el hombre sin dejar de sonreír de lado, sintiéndose más orgulloso que un pavo porque su pequeño heredero se mostrara interesado en aprender.
¿Y también entrenaré a quinientas gravedades como tú… y… y voy a ser más fuerte que Gohan… y… y voy a ganarle a todos los malos? —preguntó el niño con mayor curiosidad… ya se sentía como todo un campeón de las artes marciales.
Paciencia, Trunks, todo es a su tiempo —Vegeta le habló con mayor calma en cuanto llegaron a la cocina, donde sabía se encontraba la familia reunida—. Bulma, creo que se te perdió algo —soltó con brusquedad dándole un "delicado" empujón al pequeño para meterlo en la estancia, retirándose con prontitud del lugar.
Muchas gracias, Vegeta… Trunks, mi niño travieso, ¿qué hiciste está vez? —la dama se mostró agradecida con su pareja y recibió amorosamente al angelito entre sus brazos, dándole un abrazo apretado por unos segundos para impedirle se fuera atrás de su progenitor—. Espero no hayas hecho enojar a tu padre con tus juegos —añadió en tono de reproche tierno, quitándole la máscara y acomodándole la cabellera.
Mi papá me va a entrenar cuando sea más grande, me va a entrenar en la Cámara de Gravedad y voy a ser más fuerte que "Darth Vader" y que Gohan —fue la respuesta del chiquillo en entonación de júbilo, con los ojos brillantes de felicidad.
Eso me da tanto gusto…—la científica le indicó a su retoño sonriendo grandemente, ya que, el hecho de que su consorte mostrará alguna atención por el pequeño hijo de ambos era una buena señal—. ¿Quieres leche y galletas?... tu abuelita me ayudó a prepararlas —agregó sentándolo en su silla alta.
¡Sí, galletas, qué bien! —obvio que al infante le agradó la invitación ya que, si de comer se trata, un Saiyajin no desprecia el alimento.
Pero vayamos a dar una vueltecita a casa de los Son, los cuales se preparaban para ir al cumpleaños del pequeño Trunks. Y podemos ver a Gohan sufriendo un poco por arreglar a Goten, dado que su hermanito ya se movía con más libertad y le hacía a su mamá un tanto más arduo su trabajo maternal, y eso que apenas cumpliría un año en poco menos de dos meses… ya ni el mayor había sido tan "destrampado" cuando tenía esa edad.
Anda ya, Goten, debes ponerte el pantalón de tu disfraz para que podamos ir a la fiesta de Trunks —decía el muchachito en voz suplicante, ya que al bebé le había dado por gatear alrededor de la mesa del comedor, metiéndose debajo de ella para complicarle la vida a su hermano.
¡"Goan" no me "atapa"! —respondió el chiquillo riéndose con algo de picardía ante su travesura, volviendo a gatear presuroso para asomarse del otro lado.
Goten… —el jovencito tuvo que dar un rodeo tratando de alcanzarlo, más el infante volvió a meterse bajo la mesa para permanecer oculto—… si no nos damos prisa no podremos comer pastel —agregó en fingido tono de pesadumbre, ya que, si algo caracterizaba al más pequeño de los Son, era el voraz apetito heredado de su progenitor.
¡Yo "quedo" "patel"! —ante esa suculenta promesa, Goten no dudó en salir de su escondite y abalanzarse intempestivamente sobre Gohan, haciéndolo perder el equilibrio. Ambos cayeron al suelo, y claro que el mayor se llevó un buen golpe—. ¡Voy a "comed" "patel"! —balbuceó de contento, riendo encantado por haber "vencido" a su hermano.
Gohan… ¿qué fue lo que pasó? —la voz de Milk llegó a sus oídos, hablándoles por el pasillo que conduce a las habitaciones. La morena había decidido tomar una ligera siesta para así estar en condiciones de cuidar a su menor hijo en la fiesta—. ¿Ya están listos Goten y tú? —preguntó acercándose a ellos.
Eee… ya casi lo logramos, mamá —respondió el aludido un tanto apenado sin poder quitarse de encima a su hermanito, el cual balbuceaba muy quitado de la pena.
¡Yo "quedo" "patel", yo "quedo" "patel"! —decía el pequeñuelo balanceándose sobre su hermano.
Oh, Gohan, no puedo creer que ni siquiera le has puesto el pantalón a Goten —Milk los descubrió en el piso, así que reprendió cariñosamente a su primogénito mirándolo con seriedad—. Ya se acerca la hora y tu abuelo no ha de tardar en llegar —puntualizó.
Lo siento mucho, mamá —el jovencito se mostró más avergonzado por ser descubierto de esa manera inapropiada para alguien de su edad.
Afortunadamente todos estuvieron listos a la hora convenida, y tomaron rumbo hacia Capsule, no olvidando llevar una buena dotación de mamilas y papillas preparadas por si a Goten le daba hambre en el camino… con eso de que es un Saiyajin en crecimiento, era probable que sucediera antes de llegar a la fiesta.
No me llevaré tiempo describiendo la gala para el heredero del gran consorcio tecnológico porque hay otras cosas que tratar en la historia, más no dejaré de hacer mención de que los dos pequeños Saiyajins se divirtieron de lo lindo rodeados de otros niños, haciéndoles ver a Gohan y a sus respectivas madres su suerte al correr por toda el área de la fiesta, ya que Goten, estando cerca de Trunks, quería imitarle en todo. Lo bueno es que hasta los adultos se entretuvieron con el show de payasos que los Briefs habían contratado nuevamente, así los parvulitos pudieron estar sentaditos por lo menos una media hora para después disfrutar los bocadillos preparados para la ocasión. Sólo que Goten no pudo evitar quejarse con sentimiento ya que él no podía comer de todo como los demás invitados al no tener completitas sus muelas, pero fue compensado con doble porción de pastel obsequiada generosamente por su hermano.
Ahora daremos un salto en el tiempo, en el primer cumpleaños del hijo más pequeño de Gokú, ya que aquí se darán algunos detalles de importancia para el futuro.
Ha de suponerse que, después de una gran pachanga como la celebrada en Capsule, una fiesta en casa de los Son debía de ser sencilla, con no demasiados invitados ya que, al vivir en el monte Paoz, no tenían vecinos cercanos, y menos con niños. Y, como tampoco Gohan asistía a una escuela elemental de manera formal, su círculo de amistades era bastante reducido. Si Milk ofreció una recepción fue porque Bulma le insistió en ello, ya que el pequeño Goten también merecía festejar su cumpleaños… no todos los días se cumple un año de vida.
Y todos los amigos de Gokú se encontraban reunidos en el lugar, exceptuando Ten Shin Han y Chaozu, a los cuales no habían podido ubicar desde un buen tiempo atrás, y Vegeta, quien por ningún motivo volvería a juntarse con los insectos; está vez Bulma optó por no discutirle, ya que se trataba de pasarla bien entre amigos, no de aguantar el mal genio de su consorte. Incluso la androide 18 se había presentado al cumpleaños acompañando a Krilin una vez más, pues escogió evitar la celebración de Trunks para no tener que ver nuevamente y soportar al Príncipe Saiyajin. Después de entregarle los obsequios a Goten, quien ya caminaba mucho mejor que la última vez, los invitados degustaban los alimentos y charlaban sobre diversos temas de interés.
¿Qué cuenta la temporada este año, Yamcha? —le preguntó el maestro Rōshi al joven beisbolista al tiempo que le daba un sorbo a su bebida refrescante—. He de decirte que me he perdido varios partidos porque justo a la hora en que los transmiten estoy viendo mi programa educativo favorito, y tú sabes que sus lecciones son importantísimas —añadió en tono de disculpa.
Maestro… no mienta y dígale a Yamcha que no ve los partidos por ver las clases de aerobics —Oolong no dudó en aclarar el verdadero motivo del descuido—. Usted no puede negar que le es más entretenido ver cuerpos femeninos bien formados que a toda una tropa de hombres golpeando una pelotita con un bate —agregó en tono de sabihondo al tiempo que se chupaba un dedo para limpiar la salsa de carne que se le había impregnado.
¡Oolong, no seas torpe! —Kame Sen'nin no titubeó en golpear al metamorfo con su bastón, causándole un chichón extremadamente doloroso.
No hay problema, maestro, ya que la temporada ha estado algo floja este año… apenas hemos ganado tres partidos —respondió Yamcha sonriendo un poco con vergüenza, dándole también un trago a su respectiva bebida—. Por cierto, Krilin, ¿qué tal el trabajo?, ¿ya mero te dan vacaciones? —y posteriormente se dirigió a su pelón amigo preguntándole con curiosidad, lanzándole a su vez una miradita significativa, ya que el pequeño guerrero se había mostrado de lo más atento con la rubia androide que le hacía compañía. Por cierto que la joven no había probado bocado en sí, y, al parecer, no requería alimentarse como el resto de los mortales.
Este… bien, Yamcha, todo va de maravilla y en una semana gozaré de mis vacaciones —contestó éste algo abochornado, esperando que 18 no fuera a incomodarse con la charla.
Pero es un gusto saber que te va bien en el trabajo, pequeño Krilin… eres un muchacho de lo más responsable, y, aunque no eres muy apuesto, también tienes lo tuyo —la señora Briefs intervino en la conversación acercándoles una nueva charola con apetitosos bocadillos, dándole unas palmaditas cariñosas en el redondo cráneo. Al segundo volvió la vista hacia la Jinzō Ningen, preguntándole con duda—. ¿Acaso no te gustó la comida, querida?, ¿o es que estás guardando la línea?
No —respondió la aludida con algo de fastidio y sequedad—, yo no necesito comer como ustedes.
Oh, qué interesante… me gustaría tanto ser un androide para no tener que comer, ya que por mi pequeño Trunksiee tengo que preparar muchos pasteles y creo que he subido como dos kilos desde su cumpleaños —dijo Bunny en tono soñador y, al mirarse detenidamente, se mostró un poco preocupada, así que no dudó en dirigirse respetuosamente al anciano Kame Sen'nin—. Dígame una cosa, maestro Rōshi, ¿cree usted que mis caderas están más anchas? —y casi pone esa parte de su anatomía en las narices del viejo verde.
Al mañoso viejecillo le sangró la nariz del puro gusto, ya que la dama aún tenía un lindo cuerpo a pesar de sus años, y, tratándose de encantadoras mujeres, el centenario hombre no se ponía remilgoso.
Mi querida señora Briefs, usted siempre se ve muy bien —le dijo limpiándose disimuladamente el apéndice nasal.
Por su parte Bulma y Milk vigilaban que Trunks y Goten terminarán de comer adecuadamente bien para que pudieran ir a divertirse, y, cuando hablemos de comer adecuadamente bien para un Saiyajin se refiere a que muestren buenos modales en la mesa. Gohan aprovechó ese lapso de descanso y así charlar un poco con Pikoro y Dendé, los cuales no habían dudado en asistir a la celebración aunque al namek adulto le pareciera una pérdida de tiempo el hacer fiestecitas, y se mantenía apartado según su costumbre, pero era una buena oportunidad para estar al tanto de su joven discípulo, por el cual, como todos sabemos, siente un aprecio especial. En cuanto los dos chiquillos terminaron de comer y decidieron jugar "carreritas" a su estilo, fue la señal de que el mayor de los Son tenía que cuidarlos, siendo auxiliado por su buen amigo Kami – sama.
¡Uf, pero qué cansada estoy! —Bulma se dejó caer en una silla cerca de Yamcha, resoplando un poco y abanicándose con la mano—. Ese Trunks es cada día más inquieto —agregó tomando una bebida fría.
Y qué lo digas —dijo Milk imitándola, sentándose a su vez al lado de su padre—. Goten es más travieso que Gohan a su edad.
Vamos, chicas, el que los niños sean tan activos es una muestra de su buena salud —opinó Gyūmaō soltando una leve carcajada, dándoles a ambas una palmadita en el hombro que las sacudió un poco—. Yo creo que no les gustaría si se enfermarán alguna vez —puntualizó convencido de su argumento.
Claro… los Saiyajins difícilmente deben de enfermar… —dijo la científica sobándose el hombro con disimulo, mirando al gran hombre con algo de molestia por haberla maltratado de esa forma.
Eso es cierto, ya que a Gohan no le ha dado ni un resfriado en todo este tiempo —observó la morena sobándose también, dando una muestra de su experiencia.
Bueno, una raza de guerreros tan poderosa como los Saiyajins no podía darse el lujo de mostrar debilidades —Krilin habló en entonación madura y formal, dándoselas de conocedor—. Cuando estuvimos peleando contra Vegeta nos comentó que a los Saiyajins los seleccionaban de acuerdo a su nivel de pelea al nacer.
Ay, pero que emocionante… seguramente Gokú estaba entre los mejores ya que era un hombre bastante fuerte así como lo es el guapísimo de Vegeta —Bunny Briefs intervino en tono soñador y complaciente—. Lástima que ya no hay más Saiyajins, me hubiera gustado tanto invitarlos a cenar a todos —añadió con algo de pesadumbre.
… —todos la quedaron viendo con gestos de estupefacción en sus rostros. Sólo el Dr. Briefs, quien sonrió un tanto abochornado, y Bulma, que soltó un bufido bajo de irritación, no parecieron asombrados.
Tienes toda la razón, mamá, es una verdadera lástima que ya no haya más Saiyajins —dijo la joven científica al segundo, simulando su molestia lo mejor que pudo. Inmediatamente, al notar que el platillo de la Jinzō Ningen estaba casi intacto, se dirigió a ella con toda su amabilidad—. 18, ¿se te ofrece algo en especial para comer?
No te molestes —respondió la rubia con parquedad, ya que se sentía tan fuera de lugar con todos ellos, los que le habían retado en alguna ocasión. Súbitamente se levantó de su asiento y se dirigió solamente a Krilin, hablándole con seriedad—. Mejor me voy de aquí, Krilin, ya sabes dónde buscarme —le dijo dispuesta a elevarse.
Este… 18, por favor, dame un minuto y te acompañaré a casa en el automóvil, ¿sí? —el peloncito se levantó también dirigiéndole una reverencia pronunciada, tomándole de las manos y mirándola con ojitos suplicantes.
Que sea un minuto, no más —la rubia pareció sonreír sutilmente por una fracción de segundo, más retornó al gesto serio en un santiamén y se soltó con algo de delicadeza del agarre del guerrero para acomodarse coquetamente un mechón de cabello. Sin despedirse de nadie se encaminó hacia el sitio donde habían aparcado el auto compacto en el que ella y él habían llegado.
Muchas gracias por todo, Milk, Bulma, amigos, si ustedes me disculpan tengo que llevar a 18 a su casa —el joven se despidió apresuradamente de todos inclinándose respetuosamente ante los señores Briefs y Ox Satán.
Oye, Krilin, antes de que te vayas aclárame una cosa —Bulma le miró inquisitivamente—, ¿seguiste mis consejos al pie de la letra? —le preguntó esperando una respuesta clara.
Bueeno… ya casi lo consigo, por eso tengo que irme —reconoció éste sonriendo ruborizado, y presurosamente se dirigió al automóvil, no sea que el tiempo le ganara y 18 se fuera dejándolo plantado.
Ese jovencito descerebrado, ¿cuándo aprenderá? —observó Rōshi pensativamente mirando cómo se alejaba el vehículo.
Yo espero que pronto nos den la sorpresa —dijo Bunny Briefs sin ocultar su emoción—, hacen una linda pareja y ella es una chica encantadora, ¿verdad que sí, querido? —y terminó preguntándole a su marido con tono seguro.
Por supuesto que sí, cariñito, 18 es muy encantadora a pesar de que sigue teniendo el frío carácter de un androide —respondió éste dándole una fumada a su cigarrillo.
Mamá, ¿por qué se fue Krilin? —Gohan se acercó un momento para cuestionar el motivo que había llevado a su pelón amigo a retirarse antes de tiempo, ya que lo vio irse con la rubia.
Bueno, Gohan, hay cosas de adultos que tú aún no debes saber —le respondió su progenitora guardando la compostura—. ¿Dónde dejaste a Goten? —al segundo, percatándose de que su hijo más pequeño no estaba acompañándolo, le interrogó con algo de desesperación.
No te preocupes, mamá, Dendé los está cuidando a él y a Trunks… —respondió el jovencito en voz apagada… su madre y sus preocupaciones—… estamos jugando a las escondidas y a mí me tocó buscarlos ahora.
Está bien, pero por favor procura que no se ensucie mucho —le dijo ella en tono de reconvención.
Descuida, mamá —el muchachito se fue evitando poner los ojos en blanco, soltando a su vez un imperceptible suspiro.
Bien, como una parte significativa en la historia tiene que ver con la relación de Krilin y 18, les seguiremos la pista.
Después de retirarse de la celebración de cumpleaños, el vehículo compacto en el que viajaban Krilin y 18 recorría la carretera a una buena velocidad. La tarde caía y en menos de tres horas sería el crepúsculo que indicaba el inicio del anochecer, así que lo mejor era no entretenerse en el camino. Ya llevaban un buen trecho sin decirse ni media palabra, admirando los paisajes de los alrededores del monte Paoz, llenos de vegetación y de fauna exótica. La rubia Jinzō Ningen tenía una expresión insoldable mirando a través de la ventanilla, y el joven guerrero no se atrevía a interrumpir sus pensamientos, no sea que fuera a decir alguna tontería que la hiciera enojar.
Estoy segura que si 16 siguiera vivo le gustaría ver todo esto —dijo la joven al cabo de unos minutos más, con algo de pesadumbre y torciendo levemente el gesto con contrariedad—. Era un buen sujeto a pesar de ser un robot completo —añadió soltando un suspiro bajo, pero sin tomarse la molestia de ver de frente a su acompañante.
… —por una fracción de segundo Krilin no supo ni que responder… ¿por qué tan de repente mencionaba a ese androide tan especial? Seguramente lo extrañaba aunque en realidad no habían convivido mucho tiempo, sí, eso debía ser—. Tienes razón, 18, ese 16 era un buen tipo y tenía un gran corazón aun siendo una máquina —dijo en tono convencido y seguro, mirándola de reojo.
Desde que se hicieron amigos habían platicado sobre tantas de las cosas ocurridas en esos días previos al "Cell Game", ya que la joven rubia no recordaba nada de lo sucedido en el momento en que Cell la había absorbido, hasta que recuperó el sentido en el Templo Sagrado de Kami - sama. Muchas veces después, si bien se había reencontrado con su hermano, tenía lapsos de rabia despotricando su odio y coraje en contra del viejo Dr. Maki, desquitándose con todo lo que se le pusiera enfrente. Los dos se instalaron en un bosque cercano a la Capital del Norte, dedicándose a cometer actos fuera de la ley asaltando a los pocos transeúntes que se aventuraban a un día de campo en la región. Para Krilin fue muy difícil ubicarlos y acercárseles ganándose su confianza, y no desistió de su cometido no obstante 17 no lo había recibido muy bien que digamos. Poco a poco los convenció de cambiar de vida, pero eso es algo de lo que no trataremos aquí, ya que lo relevante es la relación que Krilin y 18 desarrollaron en ese lapso de tiempo.
Ahora el guerrero "Z" esperaba armarse de todo su valor para pedirle formalmente a la joven androide que fuera su novia y, ¿por qué no?, casarse en uno o dos años; lo más feo que podría ocurrir es que le dijera que no y le diera un golpe en la cara. Este parecía ser un buen momento, sólo que no sabía cómo empezar.
Ese maldito viejo… —18 continuó con su perorata, expresándose con bastante resentimiento—… nunca le perdonaré el haberme hecho esto —puntualizó con amargura.
Este… —a este punto Krilin se quedaba sin argumentos, tratando de comprender todo ese cúmulo de sentimientos acumulados por la Jinzō Ningen. Claro que él opinaba que ese demente de Maki Gero tuvo el final que se merecía por utilizar a la damisela en sus sucios propósitos, pero, también muy en el fondo, le parecía que todo eso tenía un lado positivo, ya que la había dotado de una fuerza increíble y resistencia, y seguramente no envejecería muy pronto al tener energía ilimitada—… oye, 18, yo no creo que sea tan malo el que seas una androide… —le dijo un tanto temeroso, y ella volteó a verlo con amenazadores ojos.
¿Qué fue lo que dijiste? —le espetó gravemente, como si tuviera ganas de asesinarlo ahí mismo.
Este… digo… tú eres bastante fuerte y… y también tienes mucha energía y… —el pobre tartamudeó bastante nervioso, atragantándose un instante con un poco de fluido bucal que pasó por su garganta—… y eres muy linda porque te ves muy joven y… —añadió sudoroso, ya que el gesto de rabia en el rostro de la muchacha seguía imperturbable—… y hasta Bulma te tiene envidia porque te ves mejor que ella —agregó para finalizar.
La expresión de la dama se serenó y volvió nuevamente la vista hacia la ventana, y el peloncito soltó un imperceptible suspiro de alivio. "¡Uf, menos mal que no me malinterpretó del todo!", pensó en sus adentros. Decidió cambiar el rumbo de la charla y habló en entonación cortés y respetuosa.
18… ¿te gustaría escuchar un poco de música? —le preguntó.
¿Por qué no? —respondió la aludida encogiéndose un poco de hombros, sin dignarse a mirarlo.
¿Alguna música en especial? —le volvió a preguntar el joven antes de cometer otro desatino.
La que tú quieras mientras no sea de banda —dijo la joven con indiferencia.
Bien, se decidió a sintonizar alguna estación de radio local en la que transmitieran suaves melodías de la región, y, por un buen tiempo, permanecieron nuevamente en silencio.
"¿Cómo se lo digo?" Krilin se debatía en sus adentros, pues no le parecía que los consejos de su amiga la científica le fueran de verdadera utilidad tratándose de 18, una fémina fuera de lo común. Vamos, ni la misma Bulma había seguido sus propios consejos al actuar, dado que, sin temor a equivocarse, era más que seguro que Vegeta no le regaló ni flores, ni chocolates, y menos le escribió poemas de amor apasionado y, aun así, la dama de cabellera azul terminó aceptando al Saiyajin por cónyuge a pesar de haber gritado a los cuatro vientos que quería como pareja a un Príncipe Encantador como el de los cuentos de hadas… bueno, el individuo sí era un noble con todas las de la ley en su planeta natal, y tal vez eso le fue favorecedor a su causa. Pero la rubia no era del tipo de mujer que se "alucina" con todo, como aquella Marón de la cual prefería no acordarse, así que tenía que ser muy cuidadoso y elegir las palabras adecuadas.
Krilin, ¿te parece que soy más bonita que tu amiga la loca? —unos minutos después de su lucha interior, al joven guerrero le llegó la dulce voz de la androide que le hablaba con amabilidad.
Ehhh… por supuesto que sí, 18, tú eres mucho más linda que Bulma —respondió éste enrojeciendo con algo de intensidad y sonriendo avergonzado, ya que la pregunta lo tomó desprevenido y le pareció un tanto fuera de lugar—. A mí me gustas… —añadió abochornado en extremo.
Mmm… seguramente sólo lo dices porque ella ya vive con ese antipático simio peleonero —opinó la Jinzō Ningen con algo de recelo, mirándolo por el espejo lateral de su lado.
No, no, no, no… es en serio lo que te digo, 18, créeme —él negó firmemente con la cabeza para que no hubiera duda de sus palabras—. Eres la chica más linda que he conocido en mi vida —agregó en un hilo de voz, agachando la cabeza momentáneamente.
Detén el auto —indicó la joven con seriedad y en tono firme.
¿Qué? —Krilin pareció anonadado por ese cambio… ¿acaso había dicho algo malo?
Que detengas el auto —le repitió la androide en el usual tono que no admite ser contrariado.
Este… sí, está bien —el guerrero aparcó el vehículo en un claro. La región del monte Paoz ya había quedado atrás y se acercaban a la ciudad Satán, así que la carretera estaba pavimentada en mejores condiciones. Cortésmente fue a abrirle la puerta de su lado para que descendiera, hablándole al momento en tono de pesadumbre—. 18, por favor, disculpa mi atrevimiento…
Vamos a volar, tonto… —fue la respuesta de la rubia acomodándose la cabellera—… Ya me aburrí de viajar en esta cafetera y deseo estírame un poco —adicionó con desdén mirando al automóvil con algo de desprecio, dirigiéndole al momento una mirada amable al guerrero—. ¿Qué tan rápido puedes volar, Krilin? —le preguntó con curiosidad, disimulando una sonrisita.
… —el muchacho se mostró un tanto fuera de onda… ¿era por eso? Entonces todo estaba bien—. Bueno, cuando me lo propongo soy veloz como un rayo —respondió sonriente, tratando de no sonar presumido.
¡Pues alcánzame si puedes! —dijo la rubia al instante de salir disparada hacia el firmamento, soltando una alegre y sonora carcajada.
¡Oye, 18, no sea así, no me dejes aquí solito! —Krilin tuvo que apurarse y guardar precipitadamente el vehículo en su capsula, siguiendo a la Jinzō Ningen con algo de apuro.
Y unos pocos meses después de esto, la rubia androide aceptó ser la novia del guerrero, prometiéndose guardarlo en secreto por lo menos hasta sentirse seguros de comunicarlo a los demás.
Nota: La relación de Krilin y 18 es una que también da mucho de qué hablar, ya que tampoco Akira Toriyama dio pistas sobre cómo se dieron los hechos. No la presento del todo ya que no es la finalidad de mi fic, pero si es importante mencionarla porque, como ya se dieron cuenta, su pequeña hija juega un papel trascendental en la vida de Goten y Trunks, nuestros jóvenes protagonistas. Más adelante contaremos algo sobre su concepción y vida, así que no se lo pierdan. Un saludo y gracias por leerme.
P.D. Una disculpa a los amantes de la música banda, ya que a mí en lo personal no me agrada… ¿alguien que pueda decirme sobre cuáles son los géneros musicales más sonados en el Japón? Gracias.
