Gracias por sus rewins amigos, por lo que veo les gusta mucho la historia, y sepan que acepto las criticas constructivas, y si quieren darme un consejo o algo, será bienvenido.

Acá les dejo la continuación y con esto, ya quedaron nivelados en ambos foros, la próxima continuación tardara un poco. Sean pacientes por favor.


CAPITULO 7 parte 3: contra reloj

La aguja se había clavado fuertemente en su hombro lo que le provoco el suficiente dolor para que Hanabi perdiera el equilibrio y se desplomase hacia el suelo.

-¡Hanabi-chan!- exclamo el rubio preocupado por su nueva compañera. Esta parecía ida, Shisara se acerco y le extrajo esa aguja de su hombro, la miro un segundo y la llevo a su boca, -esta envenenada- dijo y mirando a los presentes- si no encontramos el antídoto pronto, no pasara la noche-.


Tras dar esa corta pero macabra observación todos, en especial la pequeña Hanabi, se quedaron helados y sin habla ¿Cómo pudo suceder esto? La misión era sencilla sin complicaciones, solo era entregar un documento y traer de regresos a unos camaradas a su aldea nada más. Pero ahora estaban en apuros: una de sus miembros estaba gravemente envenenada, no contaban con un Ninja medico que se hiciera cargo de la situación y peor aun, una misión fallida, un fracaso vergonzoso, en especial para la pequeña Hanabi.

"-Si mi padre se llegase a enterar de esto...-" pensaba mientras se ponía dificultosamente de pie, "-Yo… yo no, seré… humillada-", -No, no fue nada- decía ocultando su debilidad -Podemos… seguir-, ella trata de dar unos pasos pero vuelve a caerse, frustrada, derrotada -¿Qué me esta pasando?- pregunto para si misma, mientras sentía como las fuerzas la dejaban.

-Hanabi-chan- le hablo despacio Shisara mientras se ponía a su altura -El senbon que te lanzaron tenia un potente veneno-, decía mientras le mostraba la aguja, todavía manchada con sangre -Este veneno no solo corre por tu torrente sanguíneo, sino también por tu red de chakra- Hanabi en ese momento activa su byakugan y se mira sus manos, sorprendida los abre de par en par -Parece ser una mezcla extraña de plomo y toxinas vegetales- por su red puede ver como una sustancia recorre su sistema, taponando cada conducto, dejándolo inservible.

-Si te mueves o te movemos, el veneno solo se acelerara- dijo, finalizando sus conjeturas.


Un escalofrío recorrió la espalda de Hinata Hyuuga, ella había salido, por orden de su padre (aunque no le importaba que se lo haya ordenado, porque para ella era un sueño echo realidad) a buscar los kimonos que utilizaría para su boda con Naruto que seria en dos semanas mas o menos, si con la noticia de su o-mai con Naruto no salto a abrasarlo de felicidad, con esa si lo hizo.

Pero sin saber porque, una mezcla de sensaciones, como la ansiedad y nerviosismo, la brumaron, algo le decía que andaba mal, no sabía que era. Estaba en su momento de más dicha ¿Por qué se sentía mal ahora? El recuerdo de lo que sucedió esa mañana surco su mente: El rubio entrando en su casa para informándole que la hokage los habia seleccionado a el y a su hermana menor para una misión y…

-¿Sucede algo Hinata-sama?- pregunto una Hyuuga que la acompañaba.

-¿Eh?, ¡No!, no sucede nada- Hinata la mostraba una sonrisa -¿nos falta conseguir algo?- pregunto para poder cambiar el tema-

-Veamos, solo nos faltarían los Hikifurisode*, para usted y Hanabi-sama-

"-Imoto-" pensó Hinata, mientras disimulaba su preocupación por ella, pero ¿Por qué se preocupaba? ¿Acaso la abra sucedido algo? ¿Era acaso el remordimiento de lo que sucedió esta mañana? Si seguramente debía ser eso, o al menos eso quería pensar.


-¿Y QUE NO HAY NADA QUE SE PUEDA HACER?- exigió saber el rubio, Shisara seguía callada, estaba como pensativa seguramente estaba tratando de idear un plan, o al menos eso quería pensar el rubio -¿no hay nada que se pueda hacer?- pregunto de nuevo, en su cara se mostraba la ansiedad.

-No hay mucho que podamos hacer- dijo parándose- un Ninja medico podría extraer ese veneno y curar los conductos dañados, pero por desgracia nadie de aquí es medio- dijo mirando a los presentes, ninguno decía nada -mis insectos tampoco pueden procesar esta sustancia- se llevo su mano al estomago, sentía como sus insectos luchaban contra el veneno tratando de evitar que se propagara por su propio cuerpo- tampoco creo que alguien aya traído consigo un equipo contra venenos- una vez mas miro a los presentes, nadie levantaba la cabeza- bien solo nos quedan dos opciones- dijo mientras levantaba dos dedos de la mano derecha.


Seguramente, una de las características más destacables que cualquier miembro del clan Aburame posea, y sea marca registrada, sean su personalidad tranquila, reservada, frívola, casi (por no decir otra palabra que los ofenda) sin sentimientos o emociones. (Pues la verdad si los poseen, eh incluso tan profundos que muchos se toman personal pequeños detalles) Pero esta forma de comportarse tiene sus razones:

Una: les era más fácil acabar con las vidas de sus enemigos.

Dos: les permitía tener la cabeza fría cuando uno de sus camaradas se encontraba en peligro ya que asustarse o ponerse nervioso solo empeorara el asunto, una buena resolución implica el análisis correcto y preciso de la situación, y de la toma de decisiones correctas. El equipo que mando Tsunade a la misión tuvo suerte de que incluyeran a Aburame Shisara, ya que sin ella estarían totalmente perdidos… bueno también pudo mandar a Ino o a Sakura ya que ellas eran ninjas medicos y podían evitarse tanto drama ¿pero nadie es perfecto verdad?


-La primera: regresar a Konoha, aunque eso implica fracasar la misión- hizo una pausa, la verdad esa era la opción mas lógica, si querían salvar a Hanabi al menos, pero ¿fallar? Eso no entusiasmaba a ninguno.

-La otra opción es la mas peligrosa, pero garantizara la seguridad de la misión- ella se gano la atención de todos- uno de nosotros, debe ir y cumplir la misión, los otros dos deben ir y buscar una planta medicinal, que estoy segura que crece por esta zona- dijo mirando la típica vegetación que créese cerca del agua salada.

-Bueno, ya que soy la líder supongo que en mí recae la responsabilidad de elegir una de las opciones ¿no?- Anko llevo su dedo en el mentón, la verdad que la mejor le convenía era la segunda, ya que así se aseguraba la misión, y dos: podría ser la oportunidad que tanto había estado esperando, el y ella solos, buscando la dichosa planta esa, cuando la encontraran le diría al rubio que la llevase el con un kage bunshi, así si necesitaran más, solo tendría que desaparecer al clon, y ellos, que ya estarían en la zona donde crece la planta, solo tendrían que buscar mas.

Aunque en realidad lo que planeaba hacer es que, cuando el clon se alejara lo suficiente, tomaría por sorpresa al original y lo haría suya de una vez por todas. "-Del solo pensar en hacer mío al heredero del Yondaime-" por la retorcida mente de Anko pasaban muchas imágenes, en donde ella gozaba ser la primera en poseer el cuerpo virgen de Naruto. Seguramente; pensaba ella, el rubio no abría visto a una mujer experimentar un orgasmo.

Tal vez jamás aya visto a una mujer desnudarse para el, aunque si hubiera acompañado a Naruto en su viaje de formación con el sannin ermitaño, sabría que en cuanto a anatomía femenina, Naruto tenia mas conocimiento del que el hubiera querido.

-Tendríamos que volver a Konoha, para tratar a la princesita- dijo con cierta malicia, esperando provocar una reacción en la pequeña.

-Están…equivocados- hablaba con dificultad Hanabi, llamando la atención de todos -Yo…por mi… ¡por mi esta misión no fracasara!- en sus ojos se podía verse la determinación, y furia, no una furia contra alguien, sino hacia si misma.

"-El favor que me haces, corazón-" pensaba mientras una sonrisa adornaba su rostro, ya que le había logrado que ella se mostrara como quería. -Esta bien, encanto-, Anko le da las espaldas a los muchachos -¡Shisara!- la aludida se sobresalta por el cambio brusco en el tono de la jounnin. -Tú ve a entregar el documento, Naruto y yo iremos a buscar esa planta de la que hablas-.

Shisara no sabia bien porque, pero la idea de dejar solo a Naruto-Kun con esa mujer, le daba mala espina, pero no podía ser nada para impedirlo ¿no? Después de todo, ella fue la que dijo como debía dividirse el grupo. Ahora no tenia forma de evitarlo, pero Naruto si, aunque el no lo supiera.

-Etto… ¿alguien sabe como es la planta esa que debemos encontrar?- pregunto con ingenuidad el rubio. Sin notar como en Anko (ella les daba la espalda) le daba un tic en su ojo y un leve rubor de vergüenza (de la poca que tiene) teñía sus mejillas de carmín, mientras que en Shisara se formaba una sonrisa de triunfadora, no sabia porque, pero le alegraba eso.

-Creo que será mejor replantear nuestros movimientos-.

-¿Que tienes en mente?- le pregunto sin mirarle Anko, ya que todavía no se superaba de ver ese error fatal en su plan.

-Creo que lo mejor seria… que yo fuera por la planta, ya que la conozco y tengo una idea clara de donde encontrarla, y usted valla a entregar esos papeles- Hanabi de nuevo se desploma, su respiración se le estaba volviendo dificultosa.

-Y alguien debería quedarse con Hanabi, por las dudas- miro hacia el rubio, este mostraba preocupación verdadera por el bienestar de la muchachita, lo cual la ponía un poquito, poquito celosa. Por lo que le costo mucho decir lo siguiente.- creo, que Naruto, ya que es el único sin poder hacer algo -Naruto aprieta los puños, pero nadie lo nota, ecepto Hanabi ya que estaba siendo ayudada por el. -Debería quedarse con Hanabi, y cuidarla-.

-Esta bien- Anko empezó a moverse en dirección de su destino, en su rostro se notaba la frustración, o se notaria si no les estuviera dando la espalda -que Naruto la cuide total, si algo le pasa a la pequeña, el será quien tendrá que enfrentarse a Hiashi-sama- ese comentario logro provocar un escalofrío en el shinobi -no tiene por que preocuparse Namikaze-sama, no creo que te castre- agrego ella -Después de todo, el mundo shinobi depende de su, "semilla"- esto ultimo lo dijo antes de desaparecer al igual que lo hacia el astro rey, que ya se estaba ocultando en el horizonte,

-Será mejor que yo también empiece con mi trabajo- Shisara parte rumbo a la costa, ya que la planta que buscan es en realidad un tipo de alga marina -Naruto-san- ella esta dándole la espalda, el la mira sin decir una palabra -¿su especialidad son los kage bunshi verdad? Si sucede algo, mande algunos bunshi a la costa, seguro me encontrara allí- Shisara mira hacia el cielo donde puede distinguir unas nubes negras acercarse, rompiendo con la apacible gama de colores naranja y rojizos, típicos de esa hora en la tarde "-Parece ser que lloverá y fuerte, maldición, justo lo que necesitábamos-"

-Ah y será mejor que arme el campamento, será una laaaarga noche- dijo antes de marcharse a toda velocidad, ya que sabia que no contaban con muchas horas antes que Hanabi sucumbiera ante el veneno, aunque seguro que la terquedad de esta les darían unas horas mas.

-Creo que nos quedamos solos, Hanabi- dijo el rubio sin mucho ánimo, al tiempo que ejecutaba la posición de mano característica de su jutsu, haciendo aparecer dos réplicas del mismo -Ya saben que hacer- ambos clones responden con un "hai" y desaparecen de la vista, después Naruto coloca una lona sobre el suelo, la acomoda a modo de colchón, luego se quita su chamarra, La deja con cuidado sobre la lona, doblándola de tal forma que quedase como almohada. Luego se levanta y camina en dirección de Hanabi, que en estos momentos no tiene una buena idea de las intenciones del rubio para con ella.

En un rápido movimiento, Naruto la levanta en sus brazos provocando que ella, al sentir que el rubio la carga, se confunda aun mas, y trata de bajarse de el, a pesar de los constantes pedidos del rubio para que se calmara.

-¡Suéltame!, bájame maldito pervertido sin escrúpulos- eran los chillidos y quejidos de la pobre Hanabi, tratando de despegarse del rubio.

-¡Oye, quédate quieta!- le pedía el rubio mientras trataba de evitar que la chica se le cayera de los brazos, complicándole la tarea de llevarla a la "camita", la verdad, no entendía por que se ponía así, ya que su estado podría empeorar más. Por lo que le decía que dejara de retorcerse como pez fuera del agua, en un movimiento brusco de ella, casi se le cae. Pero por suerte el pudo reacomodarla, y parecía ser que Hanabi se había asustado, ya que ahora estaba mas tiesa que una tabla.

"-Valla, por fin-" pensaba el rubio agradeciendo de que Hanabi se calmara, aunque ahora estaba temblando, ¿Será que acaso el veneno le estaba afectando mas rápido de lo esperado? El rubio le echo una mirada para ver su estado: estaba sudando, su cara estaba toda colorada y en sus ojos se podía ver miedo.

-Tranquila Hanabi vas a estar…- se le hizo un nudo en la garganta al ojiazul, al notar que, muy posiblemente, la razón del estado de la ojiperla podía deberse a otra cosa que no sea el veneno, no se. Tal vez sea la mano que tenia el apretándole uno de los pechitos de Hanabi. La sangre se le subió al rostro, "-Ya decía yo que su bracito no podía ser tan suave y blando-" pensaba el rubio. Tal vez no sabía tanto de anatomía femenina como pensábamos.

-¡NO! ¡No quiero, suéltame! ¡Bájame!-

La pequeña joven de nuevo empezó su desenfreno, se sacudía, pataleaba y golpeaba al rubio como podía, tratando de hacer que el la soltara, sabia que no debía moverse, pero aun así quería irse, quería correr lo más lejos posible como se lo permitieran sus pernitas, aunque de seguro no llegaría muy lejos.

-¡¿Quieres que te suelte?! ¿Quieres que te baje? Ok, como quieras, lo are- Naruto se lanzo con Hanabi en los brazos a la cama improvisada que armo. Quedando de la siguiente forma: Ella quedo acostada boca arriba, el la inmovilizaba para que no se resistiera más, sujetando sus brazos y apoyando el peso de sus piernas sobre las de Hanabi.


Mientras todos estos problemas pasaban, en el departamento del rubio se llevaba a cabo una reunión muy peculiar:

-Muy bien, ¿todos saben por que estamos aquí?- pregunto Kiba a los presentes.

-¿Para poder hacer que nuestras llamas de la juventud ardan?- dijo Lee.

-Ñam…ñam… ¿para ir todos juntos al carnaval?- dijo Chouji.

-¿Para seguir con tu plan? Del cual yo no estoy muy bien enterado- dijo Neji, que habia sido traído a rastras por su amigo de las grandes cejas.

-¿Para poder medir el tamaño de nuestros penes?- pregunto Sai.

-¿Para llenar la cama de Naruto con larvas de la mosca yūgure?- pregunto Shino.

-Eh… no Lee no abra llama de la juventud. Chouji si iremos al carnabal, pero primero terminamos esto ok. Y si vinimos por eso Neji, luego te lo explicamos, eh… no Sai, tampoco vinimos por eso. ¿Trajiste una bolsa Shino? bien, se la dejamos de recuerdo jeje.-

-Pero, ¡MI LLAMA DE LA JUVENTUD CLAMA POR ARDER!-

-¡BIEN DICHO LEE! Esa es la actitud-

-¿Guy-sensei, que hace aquí?- pregunto el chico perruno.

-Donde quiera que la llama de la juventud arda ¡allí estará Might Guy!-

-Guy-sensei usted es grandioso-

-Lee-

-Guy-sensei-

-Lee-

-Guy sensei-

-Bien, ignorando a esos dos… un segundo ¿y Shikamaru? Chouji, se suponía que tú tenías que traerlo-

-Perdona Kiba, lo que sucede es que Shikamaru dijo que tenia algo que hacer en la biblioteca, y por eso no podía venir-

-Ese traga libros. Desde hace mas de un mes piensa en a la biblioteca, ¿Qué puede hacer en ese lugar, que pueda ser mejor que estar con los amigos?-


Mientras tanto en la biblioteca publica de Konoha, se podía encontrar a cierto vago sentado solo una mesa, de echo, pareciese ser que el era el único en todo el edificio. El estaba con los ojos cerrados, como si se estuviera concentrando en algo.

-Shiho, usa tu lengua- dijo mientras hacia para atrás su cabeza.

-Como diga, Shikamaru-san- contesto una chica pelinaranja desde debajo de la mesa. Esta tenía el miembro de Shikamaru entre sus manos, lo masajeaba de arriba a bajo, luego empezó a lamerlo en la punta, con movimientos circulares, fue bajando por el tronco lamiéndolo hasta el escroto. Cuando llego empezó a subir, dando pequeños besos de manera que regreso al glande. Lo metió en su boca, para luego llevarlo mas profundo en su cavidad bucal, provocando gran placer en el cabeza de piña.

-¿Le gusta como lo hago?- dijo una vez que se quito el pene de la boca, y volvió a la tarea de masturbarlo.

-E… eres… magnifica- dijo sujetando con las manos la cabeza de ella, esta entendió lo que quería, metió de nuevo el miembro de él en su boca. Succionando según la velocidad que se le indicaba, estuvieron así probablemente como diez minutos hasta que…

-Shikamaru-san, es demasiado, lo deseo, lo necesito dentro-, mientras decía esto salio de debajo de la mesa y se acuesta boca abajo en ella, levantando su falda, dejando a la vista una tanga roja.

-¿Dónde quieres que la meta?- dijo un tanto juguetón- mientras acariciaba la prenda intima, llegando a una zona donde se notaba una calida humedad

-Si… allí justo allí, meta su pene en ese lugar, por favor- suplicaba de manera lasciva la pelinaranja entre gemidos, Shikamaru sin la pereza que tanto lo caracterizaba, bajo la prenda, posicionando a su vez su miembro en la entrada de la chica, se adentro bruscamente en ella y retirándose para poder embestirla con ganas y pasión, logrando arrancar un sonoro gemido de la chica.

Se aferro fuertemente de las caderas de ella, empezando a moverse a un ritmo moderado pero constante, deleitándose con los gemidos que ella soltaba, sus manos pronto se deslizaban por su espalda, llegando a los hombros, las movió a hacia los costados, tomando en posesión sus turgentes pechos, apretándolos y dándole un buen masaje.

-Como me encanta el sexo- argumento ella entre gemidos antes de perderse de nuevo en el éxtasis que sentía.

-Tsk… las mujeres son tan problemáticas- le respondió él mientras aumento el ritmo de sus embestidas.


Ella estaba mas que aturdida y mareada por la toxina en su cuerpo. No podía oponer ya la más minima resistencia para con el rubio. Estaba a su merced, solos en el bosque, nadie podía ayudarla, nada podía salvarla de lo que sea que planeaba hacer el rubio con ella.

Miro esos ojos azules un momento; la pequeña Hyuuga había entrado muchas veces al cuarto de su hermana, en una de sus incursiones, ella había encontrado su diario, y sin el menor reparo lo leía, ya que no encontraba nada que hacer en sus ratos libres, en el no había nada llamativo, mas que diario intimo, pareciera ser una lista o informe de sus actividades diarias.

El diario aburrido de la chica aburrida, eso pensaba Hanabi, o lo era asta que un día se le ocurrió mirar el diario con su byakugan activado. El informe de las actividades de su hermana que siempre le resulto aburrida no era más que una tapadera, debajo de este, y con tinta especial que solo resaltaba con los ojos especiales de la familia, estaban escrito, los pensamientos y metas de Hinata, así como también sueños y fantasías, todos ellos con un tal Uzumaki Naruto, incluso había versos y poesía sobre los ojos azulados de su "Naruto-kun".

Por alguna extraña razón, Hanabi también le encontraba algo atrayentes esos ojos azules, pero ahora solo le producían nauseas -Haz lo que tengas que hacer- dijo la castaña evadiendo la mirada de Naruto -Solo hazlo rápido- pidió como ruego, aunque Naruto lo interpreto como orden.

-Lo haría, si no fuera porque tú te resistes tanto- argumento a su favor, provocando cierta molestia en Hanabi. Es verdad que ella seria su esposa, pero… ¿acaso no podía ni resistirse? ¿Debía someterse al deseo libido del rubio porque el así lo quería?

Como sea, ella ya se había resignado, Cerró los ojos, esperando que el rubio hiciese lo que iba a ser. Pero no sucedía nada, por lo que la pequeña abrió los ojos, solo para ver como Naruto se levantaba del "colchón" provocándole cierta extrañeza.

-No demorare mucho en armar la tienda de campaña- miro un momento a Hanabi, esta estaba como confundida -Será mejor que te quedes ahí quietecita, no se mucho de venenos, pero lo mejor seria que te quedaras quieta ¿no?-.

A Hanabi se le subieron los colores al rostro, la situación había sido tan embarazosa, que deseaba que se la tragara la tierra, se acomodo en la lona que Naruto arreglo como cama, pero aun dudosa, serró los ojos tal vez descansar un poco le vendría bien, aunque el repentino malestar que le estaba generando el veneno no se lo permitía.


-Aquí le entrego los documentos-.

-Ahh, muchas gracias se lo agradezco mucho, pero… ¿no se suponían que los emisarios de konoha serian cuatro?-.

-tuvimos ciertos… contratiempos, y no hubo más opción que dividirnos-.

-ya veo, en fin ya mande a llamar a sus camaradas, puede esperarlas en lo que llegan-.

-se los agradezco mucho, señor-.

Anko pudo llegar sin problemas al país de las olas, aunque se le dificulto un poco encontrar la casa del gobernador de ese país, por suerte contó con la ayuda del famoso constructor Tazuna, mismo que había ayudado en la reconstrucción de la aldea. La kunoichi le explico la situación en la que se encontraban, (omitiendo algunos detalles claro) el le dijo que no era ningún problema, ya que ella era camarada de Naruto, lo menos que podía hacer el era guiarla asta su destino.

Ella acababa de entregar los documentos importantes al gobernador, y ahora solo debía esperar a sus camaradas y llevarlas devuelta a Konoha… camaradas, ¿Cómo se encontrarían la princesita y el gusano? ¿La chica rara abra encontrado la planta que necesitaban? Miro el reloj que se encontraba en la pared.

-9:35 PM…- murmuro apenas Anko, ella en verdad se estaba preocupando por los chicos, pero sus preocupaciones serán para otro momento, la llegada de dos personas le indicaban que ya estaba echo la mitad de su trabajo.

-Es un gusto volverla a ver, Anko-sensei- dijo cierta chica peli morado, que saludo a la jounnin con una reverencia.

-A si que usted es Mitarashi Anko- dijo una peliblanca que estaba a su lado –Isaribi-chan a hablado mucho de usted.

-Yo también me alegro de volver a verte Isaribi, te ves muy bien- dijo admirando la figura de Isaribi, su piel cremosa, esos ojos negros como la noche, y la figura bien desarrollada de una chica de 16 años.

-De seguro tienes a la mitad de los hombres de por aquí bien locos- miro a la amiga de su ex-estudiante, tu debes ser Kaguya Rei, a puesto a que la otra mitad también la vuelves loca- agregó ya que se había fijado en la figura de ella, sin duda alguna un belleza, con ese pelo blanco lacio, que caía como cascada por su espalda, y esos preciosos ojos color rosa cerezo, parecía un ángel.

-Viniendo de una persona como usted, eso es un gran elogio- agradeció Isaribi levemente ruborizada.

-Bueno, vasta ya de cumplidos- Anko observa las maletas y bolsas con las pertenencias de las chicas -¿Nos marchamos?- ambas chicas asintieron. -Bueno pues, ¡en marcha!-.

Las chicas salen del edificio y empiezan su marcha hacia su hogar Konoha. Pero la jounnin no dejaba de ver el cielo rojizo, señal inequívoca de que abría una tormenta.

"-Maldición, espero que ayas encontrado la planta, Shisara-"


Eran cerca de las 9:15PM, Hanabi miraba en silencio como el rubio terminaba el trabajo: termino de armar la carpa y la llevo adentro, esta vez ella no opuso resistencia, cosa que Naruto agradeció. Los clones que invocó ya habían regresado, uno trajo madera e hizo una fogata; el otro trajo agua y unos peces, que pronto empezó a asarlos y preparar un poco del ramen instantáneo que Naruto llevaba algunas veces, (esto nadie lo sabia, ya que el siempre lo guardaba exclusivamente para el). Cuando el pescado estuvo listo se lo dio a Hanabi, pero esta ya no podía ni levantar los brazos, estos apenas si le respondían. Por lo que Naruto tuvo que darle de comer.

-¿Cómo te sientes, Hanabi-chan?-.

-…-.

Hanabi no se encontraba nada bien, el veneno no solo consumía su chakra, sino que también lo hacia con su cuerpo: sus blancos pómulos se teñían de rojo por la fiebre, mientras que el resto de su cuerpo estaba más pálido que una hoja de papel y empapado en sudor frío. Le costaba trabajo mantener los ojos abiertos, en cuya mirada delataban el cansancio y estrés físico que sentía. Su respiración se volvió rápida y agitada para poder captar mas aire, que sentía que le hacia falta.

-Ten, toma algo de agua- el rubio acomodo a Hanabi, sujetando su nuca, acomodándola para si poder darle de beber de una de las cantimploras, ya que esta no podía ni siquiera sentarse.

-Ari…gato…Naru…Naru…to-.

-Shhh… no deberías hablar- el rubio toma el ramen instantáneo, este ya estaba listo. -Debes de conservar tus fuerzas- enrolla unos fideos con los palillos los sopla un poco para que se enfríen. -Vamos come un poco- Hanabi observo con algo de duda el alimento que le estaba ofreciendo -Pero… ese… era suyo…-

-No importa Hanabi-chan, no tengo mucha hambre- dijo sin darle mas importancias al asunto, dándole los fideos. -Tranquila ¿si?- todo va a salir bien, ya veras que Shirara-chan volverá pronto con el antídoto- el ojiazul le da una de sus sonrisas, que por una extraña razón, tranquilizo a la pequeña Hanabi. Porque a estas alturas, de seguro la Aburame ya habia encontrado la planta.

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-Maldita sea aun no encuentro nada- maldecía a viva voz la Abúrame. El hallar a la dichosa Alga medicinal (porque en realidad era un alga) le resulto más problemático de lo esperado. Su desesperación había sido tanta, que se deshizo de su gabardina para poder meterse mas profundo en las frías aguas de la costa y también se quito sus lentes negros que a esta altura solo entorpecía su búsqueda.

-Maldición, ¿esto acaso puede ponerse peor?- un rayo cae a no mas de 10 metros donde ella se encontraba, seguida por una lluvia fuerte como diluvio. Pareciese ser que los kamis estuvieran en su contra. La frase: "-Cuidado con lo que deseas, podrías obtenerlo-" surco por su mente.

-¿Tenia que preguntar?-.


Hikifurisode: Es un furisode* de boda usado por la novia después de la ceremonia. Tiene mangas largas y motivos de brillantes colores por todo el kimono. Usos: después de la ceremonia nupcial (banquete, etc.):

Furisode: El furisode es el kimono más formal que usan las mujeres jóvenes, en concreto las solteras. Se caracteriza por unos motivos muy coloridos y exuberantes y de largas mangas, que generalmente llegan hasta los tobillos. Estas características son para atraer a los posibles pretendientes. Usos: Ceremonias nupciales (solo para mujeres jóvenes y solteras), para la primera ceremonia del té del año, graduación del instituto, etc.

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