Nota: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.

Lamento la demora u.u... bueno espero les guste el capitulo.

Besos y abrazos :)

Capítulo 10: "Te amo".

Cuenta la leyenda que un día cualquiera, el dios Hoori y su hermano Hoderi acordaron intercambiar tareas por todo un día. Hoori era un gran cazador que solía vivir en las montañas, mientras su hermano, Hoderi, era un magnifico pescador que vivía en altamar. Decidieron entonces que las siguientes 24 horas, Hoori pescaría y su hermano Hoderi cazaría, con la intención de probar sus habilidades. Luego de una ardua y larga jornada, los hermanos se encontraron para ver los resultados de esta, Hoderi que había fracasado en su tarea entrego arco y flecha a su hermano mientras este, que también había fallado, no le devolvió su caña de pescar pues la había perdido. Hoderi enfureció al ver que su hermano había perdido su preciada caña, y aunque este le pidió disculpas y ofreció reponer el objeto perdido, él no quiso aceptar. Sintiéndose mal Hoori volvió a orillas del mar y se sentó en la playa a meditar sobre lo sucedido, fue entonces cuando Shiotsuchi se acercó a él y le recomendó ir a buscarla, de esa forma su hermano lo perdonaría. Hoori se embarcó en un pequeño navío con dicha intención, pero cuando ya se encontraba demasiado lejos de la costa la embarcación se hundió. De esta manera, llego sin haberlo planeado al palacio del dios Watatsumi, allí conoció a su hermosa hija, Otohime, e inmediatamente quedo prendado de ella. Bajo la bendición de Watatsumi, los dos se casaron y vivieron muy felices allí durante 3 años, pero luego, la nostalgia y culpa invadieron el corazón de Hoori, extrañaba la tierra firme y aún más importante, en todo ese tiempo no se había dedicado a buscar la caña de su hermano para devolvérsela. Otohime al ver el estado de ánimo de su esposo, decidió ayudarlo; buscando junto a su padre encontraron la caña en la boca de un besugo, Watatsumi entrego la caña a su yerno junto con dos joyas, una con la capacidad de subir las mareas y otra con la capacidad de bajarlas, para usarlas en caso tal que su hermano fuera cruel y no lo perdonara.

"¿Por qué estoy recordando aquella historia?" pensé con ironía, no era el mejor momento para andar repasando lo visto en la academia, por dios. La silueta de mi amada apareció frente a mis ojos, Sakura a pesar de estar inconsciente mantenía su brazo izquierdo extendido, aproveche este hecho y estire mi mano para tomar la suya y jalarla delicadamente hacia mí, la agarre de la cintura y observe fijamente su rostro, pequeñas burbujas salían de su boca indicando que el aire se le estaba acabando, "Sakura... Te amo" junte mis labios con los de ella con la intención de evitar la entrada del agua en su cuerpo y de paso, no lo negare, transmitirle todos esos sentimientos contenidos aunque ella no estuviera consciente para recibirlos... Regalo de dioses, manjar divino, nunca en mi vida había sentido tanto placer, tanta felicidad, era un viaje al paraíso aquel contacto con sus finos labios, ¿Por qué había rechazado semejante alegría durante tanto tiempo? Que idiota..."Quizá este sea el fin" pensé realmente frustrado, me aferre aún más al cuerpo de Sakura, rendido a una muerte estúpida sin poder salvarla a ella o a mí, "Si tan solo un milagro nos salvara" cerré mis ojos con rabia, esperar, ¿era todo lo que podía hacer en ese momento? "Hoori" susurro una voz femenina, abrí mis ojos con sorpresa, mire a mi alrededor pero solo vi rocas y peces, lo que se supone debía ver estando bajo el agua, "debe ser mi imaginación" pensé.

En una acción inconsciente levante mi mirada para observar la luz de la superficie, por un efecto óptico, quizá causado por el movimiento de las aguas, veía cada vez más cerca el exterior, luego comprendí, que no era un efecto y que por alguna extraña razón estábamos emergiendo hacia la superficie. Estando a unos centímetros, una silueta desde el exterior tomo mi ropa y me jalo sacándome del agua junto a Sakura quedando sentado sobre esta. Estaba tan acostumbrado a usar chakra para trepar lugares altos o caminar sobre el agua que lo usaba de manera inconsciente casi todo el tiempo; me levante sosteniendo a Sakura contra mi cuerpo y observe fijamente quien era aquel sujeto, le reconocí inmediatamente, esos dientes afilados y ojos violeta eran inconfundibles.

-Suigetsu- murmure, el susodicho sonrió.

-¿Qué hay, Sasuke?- tomo a Sakura de mi brazo y la cargo en los suyos- Ha pasado mucho tiempo ¿eh?- apreté mis dientes tratando de controlarme, estaba tan conmocionado que si no me calmaba, terminaría llorando de la forma más patética posible.

-Si... más de dos años- respondí intentando actuar con normalidad- Suigetsu, gracias- exprese con sinceridad profunda.

-No hace falta que me des las gracias- replico- ha sido Karin quien me ha pedido que te ayude.

-¿Karin?

-Así es- respondió la aludida a mis espaldas sacándome un buen susto- Vi lo que sucedió, Sasuke-camino hasta donde estaba Suigetsu entrando en mi campo de visión- Dime...-observo a Sakura detenidamente-¿La besaste?- di un respingo, su pregunta fuera de lugar me había tomado por sorpresa.

-Uhm...Si- desvié la mirada hacia un punto en el horizonte ¿por qué me estaba preguntando eso tan de repente?

-Ya veo- suspiro- Sabes, cuando conocí a Sakura supe que si algún día tú llegabas a sentir algo por alguien, sería por ella-esperaba cualquier respuesta de ella menos esa, con tranquilidad y delicadeza le indico a Suigetsu que recostara a Sakura en la arena, luego la examino de pies a cabeza verificando el estado de sus heridas- admiro ese amor incondicional y entrega de ella- que extraño era oír a Karin decir todo eso con tanta madurez, al parecer yo no era el único que había cambiado en esos dos años- Sasuke, me parece que hay un asunto que tienes pendiente- me observo con seriedad, era cierto, en medio de la emoción por mi encuentro con ellos, había olvidado por un momento al bastardo de Josu- ve, yo me encargo de Sakura-sonrió amablemente.

-Gracias-le devolví la sonrisa y marche a donde estaban mis compañeros y el enemigo. Ese maldito Otsutsuki pagaría por lo que había hecho con una muerte lenta y dolorosa, me aseguraría de que así fuera. El entorno había cambiado drásticamente, prueba de que una batalla había tenido lugar allí durante aquellos minutos que no estuve presente. Al llegar vi a mis compañeros tendidos en el piso y con múltiples lesiones, nuestro enemigo no era cualquier pelagatos, eso estaba claro; Kakashi-sensei era el único que aún se mantenía en pie y daba pelea a la mizukage mientras Josu los observaba como si se tratara de algo ajeno a él sentado sobre lo que era la entrada al templo, con una actitud despreocupada y altanera, era irritante-Oye tú, imbécil- pronuncie llamando su atención. Me situé justo frente a él, a unos cuantos metros y desenfunde mi espada.

-¿Oh? -volteo a verme con una sonrisa dibujada en su rostro- miren quien ha regresado-dijo en un tono de burla- ¿Al final te has decidido por tu vida y has abandonado a tu doncella?- guarde silencio, no le encontraba utilidad a responder a lo que decía, no estábamos ahí para socializar ni para hacernos amigos ¿Qué importaba lo que pensara?- ¿No respondes? Que grosero- comento aun en ese tono, se levantó y bajo de donde estaba sentado- Quisiera decir "lo siento" pero estaría mintiendo, a fin de cuentas mi propósito es acabar con cada uno de ustedes y liberar al planeta de semejante plaga- hizo una breve pausa, si decía una sola cosa más, estallaría- Un mundo sin humanos sería el lugar perfecto para- fue suficiente.

-¡Ya cállate!-exclame enfurecido- ¡No he venido hasta aquí para escuchar tu estúpido parloteo!- lo observe con mi mirada llena de odio, lo que le había hecho a Sakura era imperdonable, y lo de destruir a la humanidad, una total idiotez; aun así, se atrevía a sonreír y burlarse de esa manera, desgraciado- ¡acabare contigo aquí y ahora!- active mi rinnegan y mi sharingan, corrí hasta él e inicie un ataque en cadena el cual esquivo con facilidad saliendo totalmente ileso. "Hora de probar algo mejor"- ¡Amaterasu!- las llamas lo rodearon sin darle espacio alguno para escapar, espere atento, de antemano sabía que las cosas no serían así de fáciles, aquel hombre no caería con una técnica tan simple.

-Es inútil-murmuro, lentamente las llamas empezaron a extinguirse dejando ver su cuerpo semi expuesto, solo sus ropas estaban quemadas y su expresión era neutra, como si nada hubiera pasado. Poco me impresiono que se liberara de ellas con tanta facilidad, era justo lo que esperaba de un oponente así- Eres fuerte, guapo- un escalofrió recorrió mi cuerpo, que me llamara "guapo" siendo un hombre y con rasgos tan marcados era espeluznante- pero parece que estás pasando por alto que soy un Otsutsuki- desenvaino la Katana que llevaba en su cintura- si lo que quieres es hacerle compañía a tu amiga, te daré ese gusto- se abalanzo sobre mí dándome escasamente tiempo para reaccionar, empezó a atacarme a una velocidad increíble, aun con mi sharingan y rinnengan era difícil verlo, apenas podía bloquearlo y de vez en cuando, lograba hacerme un corte, ese era el poder de un hombre digno de ser llamado un Otsutsuki, sin embargo, yo era Sasuke Uchiha, aquel que había acabado con Otsutsuki Kaguya, su "diosa". Sonreí petulante, en realidad yo aún no había demostrado ni el 10% de mi potencial, me cuestionaba si aguantaría tanto- ¿Qué sucede?- se detuvo repentinamente y dio dos pasos atrás- ¿Por qué sonríes?

-Es perfecto, hace mucho que no tenía un oponente digno- blandí mi espada con la intención de atacar su cuello, el hombre bloqueo mi ataque con su Katana y dio un salto hacia atrás alejándose unos metros.

-Je- sonrió de medio lado- disfrútalo mientras puedas- sus brazos se convirtieron en llamas, arremetió contra mi usando dichas llamas como látigos, evoque mi susanoo y lo use como escudo para bloquear el ataque; hizo un cambio drástico de elemento al elemento agua, elevo sus brazos y con esta acción una gran pared de agua se levantó al lado nuestro, estando tan cerca al mar aquel sujeto tenía una gran ventaja a su favor, si seguía usando ese elemento en tal magnitud las cosas se complicarían, "esto no es ni similar a lo que la mizukage maneja, es sobrehumano" pensé mientras observaba el terreno planeando mis siguientes movimientos, lo observe fijamente, quizá si arrebataba de su poder el ojo, la magnitud y alcance de sus ataques disminuirían notablemente, tendría que hacer algo al respecto. El Otsutsuki palmoteo haciendo que aquella pared cayera sobre mí, me aferre al suelo usando mi chakra para no ser arrastrado por la ola y espere a que el agua se esparciera por el lugar, cuando el nivel bajo y no estuve más cubierto por esta, localice a Josu con mi mirada, curiosamente tras él una pequeña ave merodeaba... era hora de mi próximo movimiento.

-¡Chidori Senbon!- lance mil agujas, todas dirigidas a su torso, el sujeto intento esquivarlas tal y como lo había planeado, era hora de sacar mi as bajo la manga- ¡Amenotejikara!-cambie lugares con aquella ave y atravesé a Josu con mi Chokutoo por la espalda. Retire mi espada de su espalda y lo patee haciéndolo caer al piso. -¿Qué sucede? Solo he atravesado tu torso con mi espada- deje el arma a un lado y me acerque, tome el orbe de una pequeña bolsa de tela que llevaba atada a su cintura- ¿o es qué sin esto no eres capaz de combatirme?- eleve mi brazo con la idea de tirar la esfera al piso y destruirla.

-¡Espera!- exclamo la mizukage a lo lejos- ¡No lo hagas!

-¿Uhm?- voltee a verla, a juzgar por su expresión y forma de moverse tan característica, la mizukage había vuelto a la normalidad, podía confiar en ella- ¿Por qué?

-Si el orbe se rompe, la ira del dios se desatara sin control alguno por el mundo... habrán maremotos y muchas catástrofes- se agacho en señal de cansancio, luego de aquella pelea estaba agotada- Además... es un objeto especial para mí.

-Comprendo- por la esquina de mi ojo alcance a ver que Josu "disimuladamente" acercaba su mano a la espada- ¿Qué crees que haces?-pise su mano con fuerza- ¿Crees que soy tan idiota de no darme cuenta y dejar que lo hagas?-tome de nuevo mi espada- Te sobrestime solo por ser un Otsutsuki, eres fuerte, pero no lo suficiente, ahora que te veo entiendo que todo ese poder era gracias al ojo, que decepción, hasta la mizukage logro dejar inconscientes a mis compañeros, pero tú...-suspire, la energía eléctrica del chidori rodeo el filo de mi espada- Al menos lograste divertirme un poco, hace mucho que no combatía así con alguien- atravesé su hombro izquierdo con el arma.

-¡Agh!-grito de dolor, saque la espada de su hombro.

-Esto es por mis compañeros- corte su brazo izquierdo, dio un alarido- Esto es por perturbar la paz de Kirigakure-corte su otro brazo- Esto es por Akane y sus padres- corte sus piernas, ahogo otro grito- Y esto...-abrí su torso lentamente dejando expuestas sus entrañas- es por atreverte a herir a la mujer que amo- atravesé directamente su corazón, un último gesto de dolor se dibujó en su cara seguido de su perdida inmediata de conciencia- Regla número 1: Nunca te metas con un ser querido de un Uchiha, o lo pagaras- envolví el cuerpo con mi Amaterasu, solté mi Chokutoo y me tire al piso sintiéndome finalmente tranquilo. El hokage y la mizukage se acercaron hasta donde estaba.

-¿Cómo estas, Sasuke?- cuestiono Kakashi-sensei.

-Bastante bien, la verdad- observe el cielo, parecía que pronto llegaría la noche- ¿Qué horas son?

-Las 5:30 p.m.-contesto con simpleza.

-Ya veo...-resople- ¿Y tú como estas, mizukage?

-No muy bien...-respondió en un tono de depresión- lamento lo sucedido, yo...

-Hablaremos de eso después, Mei-intervino el hokage- por cierto, ¿Dónde está Sakura?

-La deje al cuidado de Suigetsu y Karin...-guarde el orbe en un bolsillo y me levante de mi sitio- vamos por Rock Lee y Sai, los llevaremos con ellos-enfunde mi espada. Nuevamente me sentía fuera de lugar, después de lo sucedido con Sakura bajo el agua, había tomado una decisión y no habría marcha atrás, yo... me confesaría.

-...Bien- respondió con un gesto de intriga, para Kakashi-sensei yo era muy transparente y fácil de leer- Sasuke-me observo con un gesto de seriedad y luego sonrió con cierta picardía- Hay muchas cosas que debemos hablar.

-Supongo...- caminamos hasta donde estaban mis compañeros y los recogimos.