Estábamos corriendo por el bosque cuando oímos una voz. Nos paramos en seco.

-¿Quien sois y que hacéis en nuestro territorio?-gritó una mujer de ojos dorados.

En cuanto nos dimos cuenta, estábamos rodeados de tres mujeres de ojos amarillos que nos amenazaban con sus largos colmillos.

Eleazar POV

Nos miraban acusatoriamente y empezaron a moverse a nuestro alrededor. El miedo me inundó.

-¿Qué queréis?-dijo una de ellas. Era rubia y tenía rasgos escandinavos como las otras dos. Eran muy parecidas, parecían hermanas.

-¿Qué hacéis aquí?-dijo la otra. Lo dijo con voz seductora.

-¿Quién osa entrometerse en nuestro territorio?-dijo la tercera.

-Somos Carmen y Eleazar.-dijo Carmen con voz decidida.

-Y, ¿qué hacéis aquí, Carmen y Eleazar?-dijo la primera, con voz seductora.

-Acabamos de dejar Volterra. Éramos parte de los Vulturi, pero huimos porque no aprobaban nuestro amor.

Empezaron a hablar entre ellas, susurrando.

-No, Tanya, no lo voy a consentir. ¿Los Vulturi? ¿Y como habéis llegado aquí? ¿Accidentalmente? No creo. Venís a acabar lo que ellos empezaron. Pero no lo conseguiréis. ¡Os mataré antes!-se abalanzó sobre mí, pero la esquivé y acabó con su cabeza entre mis manos.

-No quiero matarte, porque ni siquiera sé quién eres, pero lo haré en defensa propia. No formamos parte de los Vulturi. Nos reclutaron, a mí por mi don, y a ella por ser neófita. Ni siquiera sabemos quién sois, hemos acabado aquí por casualidad, íbamos a cazar.

-¿Cazáis humanos?

-Sí. Tratamos de escoger a gente que está sola, gente que no echaran de menos, o criminales. Gente cuya muerte no importe.

-La muerte siempre importa, no creas que porque están solos son más insignificantes. Son humanos, tienen sueños, aspiraciones. Vosotros los estáis matando por hambre.

-¿Acaso se te ocurre otra solución?-preguntó Carmen, visiblemente alterada.-¿Queréis que muramos de hambre? Si no os gusta alimentaros de humanos, ¿de que os alimentáis?

-De animales. Por eso nuestros ojos son dorados. Somos Tanya, Kate e Irina. Disculpad a mi hermana, no olvida lo que esos vampiros sanguinarios hicieron a una de las nuestras.

-Lo siento, pero nosotros no hemos hecho nada.-dije yo.-Por cierto, Kate, ¿como usas tu don?

-¿Qué don? Yo no tengo ningún don.

-Sí, yo lo veo. Un buen don, por cierto. Electricidad…buen poder.

-¿Y tu como lo sabes?-dijo Irina, la que nos había acusado de matar a alguien, visiblemente enfadada.

-Mi don es ver los dones de los demás. Por eso me reclutaron los Vulturi, les era útil para reclutar más gente para la guardia.

-¿Tu sabes como puedo usar mi don?

-Puedo enseñarte.

-Vivimos cerca. ¿Queréis venir?

-Por qué no…

Una vez en su casa, pude hablar con Kate y empezar a entrenar con ella su poder. Era realmente poderoso, pero aún necesitaba practicar. Las tres hermanas empezaron a abrirse más a nosotros y después de varias horas, nos fuimos.

Pasamos así la mayoria de los días. Yo ayudaba a Kate con su poder; ellas nos ayudaban con la dieta. Eventualmente nos mudamos con ellas. Nuestra relación era tan cercana como la de una familia. Tanya, Kate e Irina consideraban a Carmen como a una madre, cosa que ella adoraba.

Nos adaptamos perfectamente a la dieta de animales, eran menos sabrosos que los humanos, pero era más seguro, no solo por el rastro que dejábamos, sino porque podíamos andar entre humanos, ya que nuestros ojos eran dorados.

Años después, nos encontramos con otro clan de vampiros cuando vivíamos en Denali. Eran tres, y a uno de ellos ya le conocíamos. Eran Carlisle, su esposa y un "hijo adoptado".

Tanya estaba realmente interesada en Edward. Era la primera vez que la veía interesada en un chico que no fuese humano. Obviamente, su interés no iba más allá que el sexo, pero igualmente me sorprendió su repentino interés en un vampiro. El problema era que no era correspondido, senc illamente era ignorada.

Ellos también seguían nuestra dieta, pero llegó un momento en el que todos (se añadieron cuatro miembros más al clan de los Cullen) no podíamos cubrir el rastro de animales muertos ni queríamos despoblar la zona de animales salvajes.

En cuanto a Carmen y yo, nos casamos varias veces y viajamos por todo el mundo. Nuestro amor parecía inacabable, como si fuese nuestro destino habernos conocido en este mundo congelado en el tiempo para nosotros.

Vivimos varias experiencias un tanto raras, como una visita de Edward durante una semana, en la que no hablaba, ni cazaba, simplemente se tiraba en la nieve y pensaba. Y otras molestas, como tener que darle la espalda a los Cullen para proteger a la humana de la que se había enamorado Edward, o tener que enfrentarnos a los Vulturi para proteger a su hija semivampiro, que le había robado el corazón a Carmen.

Pero durante nuestra no-vida vivimos felicidad ante todo. El amor reinaba en nuestras vidas.

Carmen era el cielo en este infierno al cual me he visto condenado en esta larga existencia. Y no me quejaba.

FIN

Bueno, se ha acabado! Esta experiencia ha sido la que me ha hecho crecer como persona, aprendiendo a escribir y a dar rienda suelta a mi imaginación. Muchas gracias a todos los que me habéis seguido en esta historia, y espero que os haya gustado.

Nos vemos en las otras historias, y espero que sigamos viendonos en fanfiction!

Andrea