Combo Niños X
Es que se me olvida… a ver si todavia se acuerdan de que se trata…
Mientras tanto, en Nova Nizza…
Durante el día en que los Combo Niños estuvieron en el Mundo Divino, Diego y Cabeza no tuvieron nada mejor que hacer que perseguir al divino Zilé por las calles de la ciudad, con algún que otro combate que dejaba a los dos tirados en la calle.
Y así es como durante la persecución que lleva ya 5 horas desde cuando Zilé atacó su habitación en el hotel hasta ahora que están en la escuela. Diego, con Cabeza en su hombro, estaba sobre el tejado mirando Zilé que estaba en el patio.
"Ahora, ¡salta sobre su cabeza!" Gritó el maestre.
"¡Ya sé!" Respondió Diego y saltó rápidamente desde su ubicación y aterrizó sobre la cabeza de Zilé, que por el dolor se echó hacia atrás y su cabeza golpeó el suelo. Diego, sin hacer nada, quedó parado sobre la cola de la serpiente.
"Lo sabía, era tan fácil." Dijo Cabeza.
"No me digas, ahora solo toco su ala y lo volvemos a que sea de piedra."
"Claro, por fin entendiste algo a pesar de ser vos." Dijo Cabeza.
"¡Y a pesar de ser vos pude derrotarlo!" Diego, enojado, pateó a Cabeza. Zilé levantó su cabeza y le pegó al maestre, haciendo que el tiro le fuera devuelto a Diego y que le diera en su cabeza, saliendo disparado hacia los casilleros. Claro, los dos se quedaron viendo como el divino se les escapaba de nuevo sobre el techo.
"¡NADIE ME PATEA COMO PELOTA DE FUTBOL!" El maestre saltó sobre la cabeza de Diego, haciendo que se desmaye por el golpe, y luego saltó él mismo sobre el tejado, yendo tras el divino dejando al pobre del chico tirado en el patio.
Zilé, con el maestre siguiéndole por detrás, estuvo cruzando cuadra tras cuadra, saltando sobre los edificios, y rápidamente mostró signos de estar cansado, ya sea desprendiendo sudor de su lengua y de entre sus escamas. Ya cruzando como la quinta cuadra desde la escuela cayó cansado en el medio de la calle, agrietándola. Cabeza terminó cayendo sobre la mandíbula inferior del divino, terminando de knockearlo.
"Ahora a encerarrlo... ¿Y donde está ese mocoso cuando se lo necesita? Vaya, ahora tengo que ir por él..." Rezongó y se fué devuelta a la escuela dando unos pequeños saltitos.
En el patio... Media hora después...
Cabeza vino todo agotado de tanto saltar hasta donde estaba Diego acostado en el piso. Él vino con toda la intención de saltar sobre su panza para despertarlo de repente, pero él ya estaba despierto.
"¡Oye! ¡Tienes que venir, holgazán!" Gritó el maestre.
"¡Tu fuiste el que me golpeó en la cabeza y me hizo soñar en almohadas asesinas!" Contestó el chico.
"Al menos yo sueño con cosas menos tontas."
"Y yo puedo patear" Diego corrió al maestre con su pierna solo unos centímetros hacia su derecha.
"¡¿Cómo te atreves a patearme de nuevo?" Pero de repente apareció Zilé incrustado contra el suelo en donde estaba Cabeza. Ahora el monstruo tiene su gran cabeza de cocodrilo enterrada en el piso.
"Atreviéndome."
"¡Solo toca el tótem!"
"¡Bien!" Diego levantó la ala de Zilé y tocó su símbolo tótem. "¡Totem toca transforma!"
"¡Lobo!"
"¡Ala de Dragón!"
"Sabes, simplemente no puedes desagradarme más." Dijo Diego al ver la nueva apariencia del maestre, una libélula de color celeste.
"¡Y tu con ese cerebro de pulgas! ¡Rápido, hay que hacer la explosión para encerrarlo!"
"Seguro, no sabes que tan apurado estoy para hacerlo."
"¡Super explosión!" Gritaron los dos al unísono, los dos apuntaron sus patas y alas hacia Zilé, y lanzaron un haz de luz que envolvió al divino. Sin embargo, luego de unos segundos, el divino pudo sacar su cabeza del piso y con su cola derribo a los dos guerreros, terminando con el haz de luz.
"¿Por qué ustedes pueden transformarse y crear esas luces geniales y yo no?" Dijo Zilé, que luego se fue volando de nuevo.
"¡No funcionó! ¿Qué pudo haber pasado?" Dijo Cabeza y miró hacia Diego. "¡No estuvimos sincronizados!"
"¿Y por qué podría ser?" Preguntó Diego sarcásticamente.
"Es porque sigues con esa actitud tan altanera que no lo soporto. Escúchame, te vas a calmar y a seguir mis pasos, ¿oíste?"
"¿Calmarme y seguir lo que vos digas? Creo que eso nos dejaría menos sincronizado que antes."
"Típico, ¿y qué querés que hagamos? ¿Lo dejamos suelto hasta que los demás regresen?"
"Exacto, esperar no va a ser dificil." Dijo Diego muy confiado, cruzando sus brazos.
"¿Y dejamos que el Divino destruya la ciudad? ¡Jamás!" Gritó el Maestre.
"De acuerdo… mejor aprovechemos que estamos transformados para alcanzarlo rápidamente." Así los dos solo tuvieron que levantarse y correr/volar hacia Zilé, que no se había alejado bastante. Cuando lo alcanzaron, por detrás, el divino se dio la vuelta de repente y mordió al Maestre, haciendo que él quedará atrapado en la enorme boca de cocodrilo.
"¡No hagas eso! ¡Te dará diarrea!" Gritó Diego.
"¡Oye!" Se escucha desde adentró de la mandíbula de Zilé.
"¡Maldición! ¿Cómo es que yo estoy tan cerca de tener alguna enfermedad humana extraña y ustedes no? ¡Ya verás!" Zilé escupió al Maestre como una pistola con una bala y le dio en el estómago a Diego.
"Uh… como que no fue… mucho… no comí nada hoy… además de que ya transformado… una simple piedra no puede lastimarme." Dijo Diego, con su tono burlón de siempre.
"¡Puedes callarte, ya no te puedo soportarte más!" Gritó el Maestre, y luego de remontar vuelo, empezó a producir un zumbido desde sus alas, provocando un ruido insoportable tanto para Diego como para Zilé, además de la gente que estaba en las cercanías. El ruido era tán fuerte que nadie podía moverse.
"¡Detente! Desquítate conmigo, ¡pero no con las demás personas!" Gritó Diego, pero casi inaudible. Sin embargo, su maestre lo escuchó, y se detuvo.
"Lo siento… No sé como pude permitir que mi ira tomara control de mi."
"Igual, no importa, el reptil ha caído, podemos aprovechar para hacer ese truco de colores…"
"…la super explosión…" Dijo Cabeza.
"…pero necesitaremos a los demás así que… ¿adonde lo dejamos?" Preguntó Diego.
"No es necesario, simplemente lo hacemos nosotros dos, aunque requerirá más energía de nuestra parte."
"Bueno… dale…"
"¡SUPER EXPLOSIÓN!" Los dos liberaron dos rayos, uno celeste y otro violeta, que cubrieron al Divino y lo transformaron de vuelta en una estatua de piedra.
"Bien, así de fácil. Ahora lleva la estatua a…" Y el Maestre nota como Diego está tirado en el suelo, desmayado por la pérdida de energía. "…Mejor, uso mi zumbido para desorientar a las personas lo suficiente como para llevarme la estatua y al mocoso sin que nadie lo sepa." Comenzó el zumbido, como el anterior pero éste era más suave y la gente sentía como se dormía, como si fuera una canción de cuna. En unos minutos, el sonido se terminó y ya no notaron la presencia de los guardianes ni de la estatua.
En la guarida secreta…
"No entiendo, si estábamos usando la fábrica abandonada como lugar de entrenamiento, ¿por qué volvemos acá… sobre todo porque la escuela ya terminó?" Diego estaba recostado en el suelo, cansado, con un paño mojado en su cabeza.
"Es el lugar más seguro para esconder a Zilé. Si en el peor de los casos consiguiera liberarse, no podría ir a ningún lado porque sólo nosotros podemos teletransportarnos de aquí a la ciudad.
"¿Y si llegara a excavar su camino a la superficie?"
"… ¿No te podés conformar con lo que ya dije? El dojo está cubierto con un escudo mágico… ¿ya?"
"No… quiero algo para beber." Diego se quito el paño y de un tiro lo colocó sobre Cabeza.
"¡¿Crées que tengo las extremidades suficientes para traerte un jugo de naranja?"
"Si, y si no tienen de naranja entonces de manzana, pero de uva no porque no me gusta. Uno de pera tal vez, pero como no existen, entonces no. Agua mineral si tienen, pero ya con gasificada se me quitan las ganas de ser bueno. O por ahí una gaseosa, el azucar que tienen podría ayudarme a recuperarme, sino preguntale al doctor, y de paso te traes unos panchos. Sin mostaza, porque como no estoy tan acostumbrado a comer con mostaza, preferiría ketchup o mayonesa. Despues, no te olvides de la bebida, que seguro que te la vende junto con el pancho y barata. Que no sea de pomelo o naranja gasificada, que me agarra una indigestión que no sabes…"
Si… uno no debería criticarme solo por la última escena… voy a ver si lo sigo algún día. Es que me agarró un no se qué…
~L. A. M.
