Aqui el décimo capítulo! Espero que os guste!

Despues de la tormenta viene la calma...¿o no? :P

Ni Naruto ni sus personajes me pertenecen sino a Masashi Kishimoto, la historia es mía.


- Esta bien... Te llevare a casa, a ver que te inventas para Sasuke y su familia.- Tragué fuerte.


Llegué a casa y Sasuke me esperaba fuera, estaba sentado en el suelo apoyado en un muro, al verme se levantó.

- Te paso el testigo.- Le dijo Hinata.

- Gracias Hinata.- El me cogió por los hombros.

- Nada, para eso estamos, para cuidar a las amigas de las...- Fulmine a Hinata.- Perras...- Entrecerré los ojos.- Cuidala, buenas noches.

- Descuida.- Le dijo.

- Adiós Hina.- Me dio un beso en la frente y se marchó.

Vimos irse el coche y entramos dentro, deseaba gritarle, pegarle, por lo que era quien tenía al lado, pero no podía por mi miedo, y por el hecho que me separara más de el.

Se puso en frente mío, y me puso sus manos en mi cara.

- Estas hecha un desastre... - Yo sonreí.- He estado muy preocupado, lo siento...- Fruncí el ceño.

- Dejad de pedirme perdón, eso no arregla nada...- Me di la vuelta, lo estaba pagando con el, si, pero no tenía a alguien más para hacerlo, y no quería llorar más.

- Sólo quiero... Da igual... Déjame hablar a mi.- Me gire de nuevo.

- Puedo hacerlo yo sola, tranquilo.

- Sakura...- Abrí la puerta antes de escucharlo más.

Entre en la casa y en seguida vinieron a recibirme tanto Mikoto como Fugaku.

- Reina, nos tenías preocupadisimos después de que llamara Hinata...- Me abrazo Mikoto.

- Estoy bien, no es nada...- Mikoto me miro.

-¿Cómo que no es nada? Ven que te cure.- Avance con ella hasta la puerta de la cocina, entraron Fugaku y Sasuke también.

Mientras que Mikoto me curaba oí a Fugaku.

- Sasuke... Mejor vete a descansar hijo...- Vi como asentía y se iba.

Una vez acabó Mikoto de curarme se sentaron delante mío.

- ¿Que ha pasado?¿Porque te han agredido?- No pude alzar la mirada, aunque Fugaku estuviera preocupado el tono de voz me achantaba siempre.

- Alguien descubrió que trabajo aquí, y colgó papeles con la noticia, todo el mundo me ignoraba y salí corriendo, después me encontré a un grupo de chicas que no llevaban nuestro uniforme, más grandes que yo, y me golpearon un par de veces, después ya vino Hinata y me llevo a su casa...- Mikoto se tapó la boca con la mano.

- Que horror...- Dijo.

- Señor Fugaku.- El me miro.- Voy a dejar la escuela, no es mi sitio, yo allí no pinto nada, no tengo dinero ni soy de una familia... Yo...- Empece a sollozar.

- Primero de todo... Nosotros somos tu familia Sakura, somos como tus padres, no te equivoques.- añadió Mikoto.

- Y segundo, si pintas porque más quisieran muchos ser como eres y enorgullecer a su familia como lo haces.- Me sorprendí de las palabras de Fugaku.

- Tu te piensas que allí no pintas nada, pero... Ya quisieran mucho tener esto...- Dijo Mikoto.- Es pura envidia cariño, no les des el gusto de abandonar, danos el gusto a nosotros de ver que vas hacia delante y lo sacas todo perfecto.- Añadió sonriendo.

Me abalancé a ellos para abrazarlos, eran mis segundos padres, personas admirables que sólo querían mi bien, y no me habían juzgado ni abandonado nunca.

- Te queremos Sakura, y si quieres que te diga una cosa, el señor sólo hablo con monosílabos, no se ha movido de la calle hasta que no has vuelto.- La mire, estaba sonriéndome, me separe y mire a Fugaku que me hizo un gesto con la cabeza.

- Gracias por todo, os quiero mucho.- Los dos asintieron y me dirigí a mi habitación.

Me pare justo en la puerta de Sasuke, dudé en entrar o no, me quede con la mano alzada, y me fui a mi habitación, si entraba me preguntaría y no sabía hasta que punto podría aguantar, no quería llorar, y menos por culpa de la persona que el quería.

Me tumbe en mi cama, un rato después oí como Fugaku y Mikoto se fueron a dormir.

Me quede pensando en lo que me dijo Mikoto, que Sasuke había estado esperándome fuera desde que hablo con Hinata, bufe, ese idiota no se merecía como le había hablado.

Llegue hasta su habitación y toque flojito, entre despacio, y vi que estaba tumbado boca abajo sin camiseta.

Me senté en un lado de la cama.

- ¿Estas dormido?. Al no obtener respuesta me fije en su espalda, vi que tenía unas rascaduras, suspire, se las acaricie poco a poco.

- Lo siento por hablarte así... Me has estado esperando y voy y lo pago contigo... Supongo que en aquel momento sólo quería que aparecieses tu...- Paré de acariciar lo.

- No pares...- Me sobresalte.- Me calma el dolor...- Le seguí acariciando la espalda.- A mi también me hubiera gustado estar...-

-¿Cómo te has hecho eso?- Le pregunté.

- De estar tanto rato apoyado en el muro.

Se levantó y se sentó en la cama, me miro varios minutos hasta que una sonrisa se dibujó en su rostro.

-¿Que pasa?- Le pregunte.

- Que incluso así estas preciosa.- Me subieron los colores.

- ¿No me vas a decir quien ha sido verdad?- Sentí de nuevo que me ahogaba, el lo debió notar, se levantó y me abrazo.

- Sentí que moría cuando hablé con Hinata y... Me hundí.- Me separó de el y me puso las manos en la cara.- Te has vuelto algo importante para mi sin ni siquiera notarlo y ahora no puedo, ni quiero que te vayas.- Bajo la cabeza, por primera vez me decía lo que pensaba.

Le alce la barbilla con la mano.

- Eres increíble... - El se acercó y bajo una mano hasta mi cintura, la otra la dejo en mi cuello.

Para qué resistirse a lo inevitable, a lo que los dos queremos, a lo que los dos sentimos, a algo que se hace cuando quieres hacer sentir sentimientos, emociones. El me quería hacer saber que estaría allí, y yo que con el ya no tenía miedo, y es que era verdad, con el se iba el miedo, todo, sólo venía una cosa a la cabeza, el amor.

- ¿Si lo hago tendrás miedo?- Negué con la cabeza.

Se inclinó un poco más sin esperar más y me besó, yo puse las manos en su pecho, no era un beso pasional, sino dulce y tierno, como el, como lo que sentíamos.

Poco a poco el beso se profundizó y el me alzo hasta quedar encima suyo, sentados, yo encima de el.

Antes de ir a más, paró, me beso el cuello.

- Me gustaría seguir pero tienes razón en que no es lo correcto...- Reí.- pero necesitaba hacerlo.

- Gracias por hacerlo, lo deseaba, y lo necesitaba...- El rió, me volvió a besar.

Cuando nos separamos me levanté.

- Buenas noches...- Le dije.

- Espero que duermas, yo no se sí seré capaz... Buenas noches.- Me mordí el labio y me encamine fuera de la habitación, cerré la puerta y me lance a mi cama, ¿Podría ser el peor y mejor día de mi vida? Si, era posible.

Solucionaría esto, por Sasuke que no lo merecía y por mi misma, quizá no tenía clase, ni dinero, pero tenía algo mejor, familia, y alguien a quien demostrarle que no era cobarde.


Aewww hasta aquí el capítulo diez... Espero que os haya gustado, ya les tocaba pobres míos...

pronto en el blog un par de escenas del capítulo 9 y 10 :)

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