Chapter 10: Te mando ara
DISCLAIMER: Star Wars pertenece a Disney.
*Traducido del mando: El camino mandaloriano
Rey se hallaba en la habitación clínica de la estación de batalla Centralia. No era muy grande pero lo suficiente espaciosa para albergar a varios heridos, de paredes de duracero y camas con blancas sábanas, al fondo se visualizaba el mamparo donde se podía observar el espacio galáctico.
La joven aprendiz se hallaba en una de esas camas y abrió los ojos lentamente, su vista se paseó por toda la estancia y alguien estaba a su costado, con los brazos en la cama y la cabeza en medio de ellas.
Rey apoyó su cabeza en la almohada, tenía la esperanza que su pelea contra Kylo haya sido una mala pesadilla pero era cierto, miró su antebrazo, parecía sana pero era una prótesis ya que podía ver unos pequeños cables plateados que conectaban el muñón.
—¿Rey?—exclamó Poe levantando su cabeza.
—Estoy bien, Poe—habló Rey, Poe tocó su mano protésica.
—Pensé que te perdía—confesó Poe mirando la mano de Rey y levantó la vista, viendo esos ojos avellanas que tanto le gustaban—Me enfrenté a Kylo Ren.
Rey miró al piloto.
—No te hubieses arriesgado.
—Tú estabas en peligro, quería defenderte, sé muy bien que él es un usuario de la Fuerza.
—Lo odio—confesó Rey y Poe apretó suavemente la mano robótica de Rey, la joven se aferró aún más a la mano de Poe.
—Yo también—exclamó Poe—Es un ser maligno.
Rey decidió cambiar de tema.
—¿Desde cuando estás aquí?
—Toda la noche, mientras estabas inconsciente—dijo Poe— Finn nos encontró en la pasarela, alertó a los demás y te llevaron a la enfermería. Tu padre le colocaron unos parches de bacta y a ti, una mano protésica.
—¿Has estado aquí…toda la noche?
—Sí—confesó—BB-8 ha estado preocupado por ti—dijo con una sonrisa leve. Rey observó a Poe, aquel intrépido piloto que se enfrentó a Kylo Ren sabiendo que no era rival para él. Y se dio cuenta lo mucho que le gustaba aquel piloto y odió el momento cuando Kylo descubrió lo que sentía por él para usarlo en su contra. No iba a permitir que el caballero Ren siga dañando más a sus seres queridos en especial al piloto, todo tenía que acabarse y la forma de acabar con él era matándolo.
La venganza y el odio era el camino hacia el Lado Oscuro, eso lo sabía la joven pero no buscaba venganza, quería justicia.
No le importaba su brazo si no la gente inocente que moría en el fuego cruzado de la guerra.
—¿Qué piensas hacer?—preguntó Poe volviendo a la realidad a Rey.
—No lo sé—dijo y pensó en Sabine Wren ¿entrenarse con ella? Era una buena posibilidad.
Poe no apartaba su vista de la joven Rey.
—Hagas lo que hagas, te seguiré— y Rey sonrió mientras asentía lentamente, el piloto se puso de pie—Tengo una reunión con la general Organa; descansa, Rey—exclamó Poe y se inclinó para besarla en la mejilla pero el rostro de ella se giró, buscando sus labios y los tocó suavemente.
El experimentado piloto se sorprendió pero no se detuvo, sintió la mano cálida de ella pasar por su mejilla y el tocó su cabello , fundiendose en un beso que ambos no querian que terminara.
—Me gustas, Poe—exclamó Rey, alejando su rostro para ver los ojos castaños del intrépido piloto, con las mejillas encendidas por su osadía. Poe no dejaba de sonreír totalmente azorado.
—Rey, me encantas.
Ambos sonrieron y el piloto se retiró de la habitación, encontrándose con Finn en la entrada; el experimentado piloto saludó a su amigo tocándole el hombro y el moreno se acercó a su amiga.
—Te veo mejor.
—Esto mejorando—exclamó Rey ahora con mejor humor.
—Cuando vi la nave de Poe ingresar al destructor, le seguí. Créeme, cuando te vi a ti en el suelo y a Poe arrastrándose, temí lo peor—exclamó.
—Ya todo pasó amigo—exclamó Rey apretándole la mano—¿Qué pasó con el destructor?
—Está en manos de los corellianos—contó Finn—Van a cambiarle el nombre y será parte de nuestra flota.
—¿Cómo? ¿Un destructor estelar con la Resistencia?—preguntó totalmente perpleja.
—Asi es, ellos lo van a usar como trofeo de guerra—dijo Finn—Estoy de acuerdo con ellos; la nave es potente, los ingenieros corellianos arreglarán los desperfectos que ha tenido por el ataque de Centralia.
—¿Estamos en Centralia?
—Sí—dijo confirmó Finn—La general Organa espera que te recuperes pronto para irnos a Kuat—exclamó con una sonrisa—Tú, yo y Poe.
—Eso suena bien—dijo casi sin ganas—¿Y Chewie?
—Está ahí abajo, con su gente—exclamó Finn mirando al mamparo, eso significaba que aún estaban sobrevolando el planeta. Las fuerzas de la Resistencia y la Alianza de Sistemas Libres ayudaban en apagar las llamas del incendio forestal que arrasaba el planeta wookie, Chewbacca estaba con ellos, ayudándolos.
Rey no podía creer que Kylo Ren haya intentado destruir el planeta natal del mejor amigo de su padre, se preguntó si él habría tenido anécdotas en su infancia con el leal wookie.
—¿Estás bien?—preguntó Finn levemente preocupado.
—Estoy cansada—dijo Rey mientras se recostaba.
—Soy tu mejor amigo, Rey; siempre puedes contar conmigo—exclamó Finn sonriendo levemente, Rey presionó su mano suavemente.
—Claro.
Ambos se quedaron en silencio, Finn se cruzó de brazos y miró a Rey sonriendo.
—Asi que tú y Poe…
Rey se azoró y Finn soltó una risa.
—Me alegro en verdad por ustedes-dijo Finn-Descansa, amiga.
El moreno salió de la habitación, Rey volvió su mirada al techo y nuevamente pensó en Kylo Ren.
—Kira…
Frunció el ceño y volvió la vista hacia donde provenía esa voz, esa voz que escuchó por tercera vez en su vida: la primera en Ach-To, el planeta donde se refugiaba Luke y la segunda en Hypori.
Tras el mamparo estaba un fantasma de la Fuerza, una mujer con túnicas Jedi y cabello recogido. La forma de su nariz y los labios eran iguales al de Rey por lo cual la joven jadeó; reconoció a quien veía.
—¿Madre?
—Sí—confirmó el fantasma de la Fuerza de Mara, la madre de Rey avanzó lentamente y se detuvo, observando a su hija, a pesar del tono celeste, la joven aprendiz pudo captar el tono castaño de su cabello.
—Debes buscar a mi hermano—exclamó Mara sin preámbulos.
—¿Hermano? Yo no sé nada de tu familia, madre—dijo Rey enderezándose, recordó luego las palabras de su padre: el deseo de su madre fue mandarla a Jakku.
—Lo has conocido—exclamó Mara—Examina tus sentimientos.
Rey se quedó en silencio y la frase que recordó en Hypori que le instaba quedarse con los contrabandistas: "Ven con ellos, Rey" y luego la palabra de Rik: "Tenía una hermana en Jakku…"
—¡Rik! ¿Rik Castinhall es tu hermano?—preguntó Rey, totalmente sorprendida y Mara asintió.
—Mi hermano siempre fue algo pomposo pero aún asi, siempre le amé, nuestro apellido fue Slade. Deduzco que mi hermano empezó a llamarse así cuando se fue con Kanata.
—¿Por qué tengo que buscar a Rik Slade?
—Tú lo sabes, Kira—dijo Mara Slade— Debes buscarlo, él te ayudara contra Kylo Ren.
—¿De qué manera?—preguntó la aprendiz y su mente se esbozó la imagen de Sabine Wren.
—Sigue el deseo de tu corazón. Esa es la única manera de derrotarlo, Kira. Él conoce cada movimiento tuyo porque fue entrenado por Luke, necesitas aprender un movimiento que lo contrarreste.
—Lo buscaré—dijo Rey— Mi nombre es Rey.
—No, Kira es tu nombre.
Rey recordó sus días de Jakku, no tenía recuerdos de su infancia pero lo único que recordaba era que se colocaba aquel casco de piloto de Ala-X donde estaba escrito un nombre en la parte inferior "Rae"
—Adoptaste ese nombre porque no recordabas el tuyo. Rey.
—¿Por qué me dejaste en Jakku?—soltó Rey pero su madre solo atinó con mirarla con tristeza.
—Eso es algo que salió mal.
—Cuéntame.
—A su debido tiempo. Debo irme, Kira, recuerda que debes buscar a mi hermano.
Mara Slade caminó hacia la pared de duracero, desapareciendo y dejando con dudas sobre la gran pregunta que tenía en mente ¿Por qué estaba en Jakku?
Lo apartó de su mente, ahora tenía un objetivo concreto: ir a Hypori y entrenarse bajo el mando de Sabine Wren, tal vez un entrenamiento mandaloriano sorprenda al caballero oscuro pero valdrá la pena, como dijo una vez su padre; se hace o no, jamás se intenta.
Kylo Ren avanzaba rápidamente por los pasillos del Palacio Imperial en Coruscant, lugar donde residía el Líder Supremo Snoke. Snoke había instado a su discípulo que abandonase el Han Solo para reunirse con él; era inútil seguir luchando sabiendo que la Resistencia ya había tomado el destructor. Por más usuario del Lado Oscuro que fuese, era imposible detener el rayo destructor de la estación Centralia, si es que decidía luchar con cada una de las tropas enemigas.
Kylo Ren avanzó por la oficina ovalada, ya era de noche en aquel planeta donde se podía ver las luces de los grandes rascacielos y de los veloces deslizadores.
—Líder Supremo—dijo Kylo Ren haciendo una reverencia, Snoke que se hallaba mirando la ventana se giró lentamente, su rostro deformado por las cicatrices miró a su pupilo.
—¿Y la chatarrera?
—Se negó a unirse a nosotros—explicó Kylo Ren.
—Entonces ¿la mataste?—dijo con frialdad.
—No—confesó Kylo.
—Jugaste con ella—exclamó Snoke con severidad.
—Quería humillarla.
—No dejes que tus prioridades personales nublen tu mente, Kylo Ren. Cuando esa chatarrera se negó a unírsenos, debiste terminar con su vida en el acto.
—Sí, debí hacerlo, Maestro—dijo Kylo Ren.
—Es evidente que Luke Skywalker la ha entrenado bien. Ella piensa como Jedi… ¡y ahora son dos!—exclamó con furia—Debemos andarnos con cuidado, Kylo Ren. La Orden Jedi puede regresar.
—Evitaré eso, maestro Snoke—exclamó Kylo Ren con convicción, el líder Supremo Snoke se acercó un poco más a Kylo Ren, examinándolo.
—Ahora que el general Hux ha muerto—exclamó Snoke sin mostrar signo de entristecerle la muerte de un general suyo—El general Soont Irard ocupará su lugar.
—Irard es un hombre competente, lo hará mejor que Hux—dijo Kylo Ren y Snoke lo miró, como si estuviera evaluándolo.
—¿Tienes algo más que decirme?
Kylo Ren pensó en el momento de duda que tuvo al salir del Han Solo, ese momento de debilidad que lo hacía odiar a sí mismo. No quería enfurecer a su maestro y así bloqueando su mente con la Fuerza levantó su mirada.
—No, maestro—dijo con seguridad, Snoke lo miró con cierta suspicacia.
—Entonces, te ordeno que vayas al Templo Ren y reúnas a tus caballeros. A todos.
—Sí, maestro—dijo Kylo Ren, se inclinó levemente y le dio la espalda abandonando la sala.
Rey llegó al hangar de la estación Centralia, lo veía enorme y encontró el Halcón Milenario, el mítico carguero corelliano será su transporte, estaba totalmente decidida en su misión: Ir a Hypori y pedir a Sabine Wren que la entrene, para Rey ese era el único modo de derrotar a Kylo Ren.
—¿Vas a un lado Rey?
La chica se giró encontrándose con Luke, el maestro Jedi sintió varias turbaciones en la Fuerza en su hija, especialmente ira.
—Iré a Hypori—dijo escuetamente, dándole la espalda.
—Rey.
La chica se giró y vio que Leia, Poe y Finn también se acercaban.
—Mi madre se presentó como fantasma de la Fuerza—exclamó Rey y Luke abrió los ojos de la sorpresa.
—¿Mara?—jadeó
—Sí—asintió Rey—Ella dijo que vaya a Hypori y voy hacerlo.
—¿Te vas?—preguntó Poe y Rey asintió.
—Sí, me iré a Hypori. Me entrenaré con Sabine Wren.
—¿Sabine Wren?—preguntó Leia, parecía reconocer el nombre.
—¿La conoces?
—A ella y a su valiente grupo en Lothal, ya hace mucho tiempo—dijo Leia con nostalgia— ¿Te irás Rey? Contaba que nos ayudes en la campaña de Kuat.
—Lo siento, general Organa—confesó Rey— Tienes a dos valerosos hombres que la pueden ayudar.
—Está bien, es tu decisión. Lo único que puedo hacer es desearte suerte.
Rey asintió pero Luke no se rindió fácilmente.
—Cuida esos sentimientos que tienes Rey.
—Descuida, padre—dijo Rey mirando a Luke—Es una ira que la controlo, no temo al decir que detesto a Kylo Ren—y miró a Leia—Siento mucho decirle esto pero ya no hay posibilidad que regrese.
—Lo sé—exclamó Leia con tristeza—Lo vi…y lo supe. Él no es mi hijo, Snoke me lo ha arrebatado—exclamó mientras le entregaba un sable de luz—Sé que él se llevó el primer sable de tu padre y el que tienes ya no funciona así que toma esto. No lo necesitaré.
Rey estaba sorprendida por el gesto, ignoraba que la general Organa portase un sable de luz. Leia Organa fue entrenada por su hermano en los primeros años pero luego lo dejó a mitad de camino para enfocarse en la política.
—Gracias—dijo Rey—Regresaré, lo prometo.
—Entonces, es un hasta luego—dijo Finn tendiéndole la mano y Rey se la estrechó.
—Hasta luego, Rey—exclamó Poe y la joven Jedi lo abrazó, el piloto le susurró en el oido-Quisiera ir contigo.
—No, este es un viaje que haré sola pero volveré, Poe—susurró en su oído.
Luke y Rey se miraron, ambos entendieron que discrepaban en algunas ideas, Rey estaba empecinada en dejarse llevar la ira porque así se sentía enfocada en su misión lo cual su padre se oponía. Razón por la cual solamente se dirigieron una mirada y ella se alejó hacia el Halcón.
Se acomodó el morral mientras se colocaba el sable de luz de Leia en el cinto subiendo por la rampa del carguero.
Se sentó en la cabina del piloto, su vista fue al pequeño grupo que la observaba y luego se concentró en los controles de la nave, colocando las coordenadas hacia Hypori.
El carguero corelliano se elevó unos centímetros y la compuerta de duracero se abrió bajo sus pies, saliendo por esa entrada, el rostro de Luke demostraba decepción mientras miraba la escena, Leia buscó confortarlo colocando su mano sobre su hombro mientras veían como el Halcón se desaparecía en el hangar.
El legendario Halcón Milenario nuevamente estaba en el espacio exterior y en medio de los cruceros calamaris, saltó al hiperespacio.
NA: Y aqui termina el episodio VIII, les agradezco por leer, seguir y comentar esta historia. Me tomaré un breve descanso antes de continuar con el episodio IX que se titulará Una luz en la oscuridad, aunque puede que me anime a escribir el entrenamiento de Rey con Sabine.
No olviden dejar sus impresiones de este fic.
Que la Fuerza los acompañe.
