Servida está tu boca,
tan dulce está tu boca,
tan dulce como un blues amargo…
"Tan solo"- Los Piojos
Refrán 2: Por la boca muere el pez
Borracha está la puerta
(cerraste… y quedó abierta)
Nymphadora Tonks era perfectamente consciente de que nunca había aprendido a beber.
Quizás había sido por la metamorfomagia. Quizás había sido por su temperamento. Pero muy probablemente había sido porque desde su primer encuentro con el alcohol, había tratado de beber a la par de Charlie Weasley, con resultados desastrosos- porque era estúpido intentar igualar en cosas de hombres a un Weasley que iba a dedicarse a domesticar dragones.
Pero, en cierto modo, Tonks disfrutaba de su poca resistencia etílica. Porque de ese modo podía dedicarse sin culpas y sin penas- aunque también sin glorias- a disfrutar del panorama perfecto que representaba el propio Charlie Weasley.
Porque alcohol más ojos castaños, cabello pelirrojo y manos grandes y llenas de pecas podía llegar a ser una combinación fatal. Y si sólo se le sumaba una pizca de Pero si es mi mejor amigo. Pero si es Charlie, joder el cóctel se volvía explosivo.
Fue quizás por eso que Charlie abrió los ojos como platos en el momento preciso en que Nymphadora Tonks se le fue encima con pasos torpes- válgale la redundancia- y lo besó en plena boca, dejándole los labios casi morados de tan hinchados.
Porque Charlie se había acostumbrado al juego eterno del tira y afloja, a considerarse un cero a la izquierda para no desilusionarse. Porque si bien Charlie llevaba años no esperando, sino tan sólo anhelando ese momento, había refugiado sus sentimientos tras un escudo protector impenetrable: Tonks está enamorada de Bill, Tonks te ve sólo como un amigo. Pero el resultado era siempre el mismo. El círculo vicioso era ineludible: Tonks, Tonks, Tonks. Y cuando se veía obligado a ocultar, desesperado, la cabeza entre las manos, debía admitir que no quería escapar de ese círculo.
Charlie se arrepintió del beso ni bien se separaron: porque ella estaba borracha- y él un poco también; porque ninguno de los dos iba a poder recordarlo; porque creía que ella no era del todo consciente de lo que estaba haciendo. Y sobre todas las cosas, porque- creía que- ella no tenía deseos verdaderos de besarlo.
Pero cuando la metamorfomaga lo acorraló contra un rincón oscuro de la Sala Multipropósito y comenzó a quitarle la corbata con dedos hábiles pero temblorosos- ¿por el alcohol o por la anticipación?- Charlie se obligó a olvidarse de su naturaleza tendiente al sufrimiento. No podía hacer nada por detenerla- o eso prefería pensar- y realmente no quería detenerla. ¿Qué mal podía llegar a haber en comprobar- una y mil veces- que los labios de Tonks sabían, como parecía, a cereza?
Charlie no se enteraría hasta muchas horas y varias pociones anti-resaca después que en la borrachera de Tonks había tanto de inconsciencia como él tenía de bailarín clásico.
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Y como todo lo bueno termina, se acabó lo que se daba. Muchas gracias a todos los que me acompañaron en este trayecto. ¿Interés en iniciar una nueva tabla con esta pareja?
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Lean, escriban, sueñen, amen, bailen, sonrían
Estrella
