Final Alternativo II:Otro final inesperado

~ FREDDIE POV ~

Apenas podía escuchar lo que Melanie le respondía a Sam. Pero algo me impactó.

- El debe saberlo, Sam. Freddie debe saber que lo amas. –

Oookey, eso no me lo esperaba. ¿Sam? ¿Enamorada? ¡¿De mí? No, no es posible. Debo estar alucinando. Me pellizqué el brazo para despertar, pero definitivamente no era un sueño.

Susurré un leve "¡Auch!", y de inmediato me tapé la boca con ambas manos. Vi a Sam darse vuelta, intentando hallar de donde había venido ese ruido.

- Espera un minuto. Creo que oí algo.- Comentó Sam en el teléfono y comenzó a acercarse hacía mí.

Era uno de esos momentos en los que no quieres ser descubierto porque crees que te matarán, se te acelera el corazón y tu respiración se torna forzosa. Ya era tarde para buscar otro escondite… o correr. No quería ver cuando Sam intentara matarme porque, con ella, nunca se puede saber cuanto tiempo de vida tienes. Cerré los ojos.

"En 5, 4, 3, 2,…" empecé la cuenta regresiva mentalmente.

Me había visto, sin duda. Sin abrir los ojos o voltear a verla, oí su respiración entrecortada y sentí su mirada clavada en mí. Supe que era el momento de tomar coraje y enfrentar la situación. "Tú puedes, Benson. Es solo…Sam." Esa última parte hizo temblar todo mi cuerpo.

Abrí los ojos y la miré. No estaba asustada, estaba perpleja. Abrió la boca con intenciones de decir algo, seguramente palabras que no quería escuchar, pero la cerró de un instante a otro.

- Lu… luego te llamo, Mel.- le cortó a su hermana y cerró el teléfono, guardándolo en su bolsillo.

- Lo siento, Sam. Se que no debería estar aquí, pero me preocupaste. Saliste corriendo del estudio sin decir nada y… No me mates, Sam.- Crucé mis brazos en forma de cruz frente a mi cara, creando una especie de escudo.

- ¿Qu…qué oíste de la conversación?- me dijo y frunció el seño.

- Ehm… yo...- no podía decirle que había escuchado que me amaba. ¡Podría partirme un brazo!

- Benson- dijo en tono firme pero sereno. No podía saber si tomarlo como una amenaza o no.- ¡Dime-que-demonios-oíste!

- Yo…- estaba decidido. Era mi condena de muerte. – Lo oí todo, Sam. ¿de acuerdo?

- Oh.- parecía preocuparla la idea de que descubrieran sus sentimientos. Pero, de un momento a otro, enderezó su torso y dijo, como si no fuera gran cosa- Si, ya, ahora lo sabes. Estoy enamorada de ti. ¿Y eso qué, nub? Más de la mitad de nuestro curso esta enamorado de ti. Creo que hay algunos chicos entre ellos, pero no quiero pensar en ello porque...- un escalofrío recorrió su espalda.

- ¡¿"Y eso qué"? ¿Como puedes preguntar "y eso qué"?- no sabía si Sam me tomaría en serio, pero debía intentarlo. La tomé de ambas manos y reí un poco.

- ¿Qué te resulta tan gracioso, idiota?- y luchó por soltar nuestras manos, pero no la dejé ir.

No pensaba decirle que me hacía reír. Quería demostrárselo. Tenía cierta ventaja al haberla agarrado de las manos.

La tiré hacia mí y, sin previo aviso, la besé. Al principio intentó oponer resistencia, pero falló a los pocos segundos. Sus brazos rodearon mi cuello y los míos su cintura, mientras nuestros labios danzaban a algún ritmo que solo ellos conocían. Era como si tuviesen mente propia. Y una muy inteligente, debo admitir.

No supe cuanto tiempo estuvimos así. Tal vez minutos, tal vez horas. El tiempo pasa volando cuando uno lo disfruta.

Solo separamos nuestros labios cuando fue indispensable respirar y nuestras frentes se encontraron.

- Es gracioso, Sam. Muy pocas personas encuentran el amor correspondido.- ESA era mi respuesta a su pregunta.

- Creo que soy una chica afortunada.- Su furia se había desvanecido por completo, soltando en su lugar una pequeña risa que me recordó al sonido de cascabeles.

- Creo que somos dos.- y ambos reímos al unísono.

Nos quedamos así por mucho rato, abrazados, hasta que Sam tembló. Comencé a frotar sus brazos.

- Sam, estás helada.

- El clima no ayuda mucho, tampoco.

- Jaja. Cierto.- una corriente helada pasó entre nosotros, haciéndonos estremecer.

- Creo que deberíamos entrar. Alguien no nos quiere aquí afuera.- bromeó Sam, peor los dientes le castañearon antes de que pudiera decir algo más.

Por mi parte, me quité la chaqueta y la puse sobre sus hombros. Ella la tomó por las solapas y me miró atentamente, como si le sorprendiera.

- Gr…gracias.- titubeó.- Nadie hizo eso por mí antes.

- Eso ocurre cuando sales con idiotas.- le recordé, pensando en los novios idiotas que Sam tuvo. Si, fueron definitivamente IDIOTAS. ¿Qué me hace pensar eso? LA DEJARON IR. Eso era algo que no estaba en mis planes.

- ¿Y que dices en tu defensa, idiota?-

- No me quejo.- respondí con una pequeña sonrisa.- Entremos. No quiero que mi Princesa Puckett se enferme.- le rodeé los hombros con un brazo y caminamos juntos hasta el apartamento de Carly, con su cabeza en mi hombro.

Ella esperaba sentada en el sofá, con expresión preocupada. Cuando nos vio entrar, nos examinó y nosotros sonreímos. Corrió a abrazarnos a ambos al mismo tiempo.

- ¡Lo sabía!- chilló, con un tono muy alegre.

- ¿Y por qué no lo dijiste antes? – Sam fingió estar molesta cuando lo dijo, pero los tres sabíamos que no era cierto.

La salida de emergencia había sido una gran amiga. Siempre iba allí cuando me sentía enojado, solo o triste.

Pero era más especial aún porque en ese lugar había besado a la mujer que amaba. Allí había empezado mi historia con Sam.

Y no lo quería de ninguna otra forma.

¡FIN!


Bueno, gente, terminamos !

Gracias por todos sus reviews :)

Elijan el final que más les guste y comentenlo ;)

Tengo que agradecerle a dos personitas que me apoyaron en toda la historia ( más bien me PRESIONARON a seguir escribiendo).

Vale y Lau ;) Gracias, chicas !