Hola volvi a subir el capitulo no se que pasa con el editor del fanfic pero salio todo amontonado espero que esta vez se publique bien, sino mis disculpas. Nuevamente agradezco sus Reviews a: Melina, Sanaeozora2770, Melina Kudo Ozora he leido tus fics en otro foro y son geniales, Srto y JulietaG.28.


Sao Pauló, Brasil.

-¿Que haré? Quiero hablar con él- decía mientras sostenía su celular entre sus manos- pero que le digo "hola quería hablar contigo porque…porque" ni siquiera puedo decirle que lo extraño, sería raro- jugaba con la pantalla de su celular haciendo subir y bajar la lista del directorio deteniéndose siempre en la letra "T"- Ya se le hablare con el pretexto de decirle que ya tiene comprador para su camioneta e inquilino para su cuarto, aunque mi hermano se enoje después, vale la pena por solo escuchar su voz-

De regreso a la cabaña de Genzo donde la obscuridad se hacía presente….

-Sanae te puedes sostener de mi brazo ¡pero con 7.5 menos de fuerza!, estas a punto de desmembrármelo- se quejó Yukari.

-Lo…lo siento, detesto los rayos- Sanae apretaba los ojos con cada resplandor, Yayoi y Azumi sacaron sus celulares para alumbrar un poco.

-Debemos bajara con los chicos, tal vez Genzo tenga lámparas o velas abajo- dijo Azumi.

-¡Chicas están bien!- se escuchó desde la planta baja.

-¡ Si estamos bien!- respondieron.

-¡ Sanae en el cuarto, dentro de mi mochila hay una lámpara, crees que puedas traerla!-

-¡ Sí!...creo- pero estaba aterrada por los relámpagos y no soltaba el brazo de Yukari.

-Ok vamos todas juntas- dijo Maki mientras con sus celulares alumbraban un poco, el pasillo se veía tétrico obscuro y alumbrado fugazmente por los relámpagos.

Mientras abajo….

-Hey quien me pellizco el trasero, fuiste tú verdad Hikaru-

-Cálmate Genzo que no estás tan bueno, si fuera a pellizcar a alguien seria a Tsubasa- pellizcando al nombrado lo cual comenzó una especie de guerra.

-Hey ya bola de gaytorades-

-Hay si gaytorades, ¿quién es el que manda mensajes de texto?, lo más gay que un hombre puede hacer-

-Si Taro ya solo te falta comprar un gato para completar-

-Idiotas-

Y arriba….

-Vamos Sanae camina o suelta mi brazo no pienso dejártelo-

-Ya voy- Entraron al cuarto todas y Sanae comenzó a buscar la lámpara dentro de la mochila, cuando de pronto un celular comenzó a sonar.

-Es el celular de Tsubasa- dijo Sanae mientras lo tomaba.

-Pues contesta, ¿Quién lo llama?-

-Dice Miel-

-Qué clase de nombre empalagoso es miel- se burló Maki.

-¿No vas a contesta?r-

-No creo que sea correcto, es el celular de Tsubasa- mientras que no dejaba de sonar.

-Hay Sanae, es tu prometido casi esposo, no tiene nada de malo que lo contestes- le insistió Azumi.

-Además está claro que es una mujer, acaso no quieres saber por qué le llama a Tsubasa-

-Bueno yo…- sintiendo la duda- creo que mejor se lo llevo- tomo la lámpara y se guardó el celular en una bolsa de su pans. Las chicas solo rodaron los ojos. Salieron del cuarto, al estar ya en la planta baja Sanae se acercó a Tsubasa con prisa y se abrazó a él, su necesidad de sentirlo era grande, se sentía tan bien, tan segura entre esos brazos fuertes y ese pecho firme que la envolvían total mente.

-También te extrañe pequeña-

-Pues tu pequeña le tiene miedo a los rayos, mi brazo y yo casi no la contamos-

-¡Yukari!- se quejó Sanae.

-¿Es verdad?- voltio a verla Tsubasa, Sanae solo asintió y un rubor se posó en sus mejillas por la vergüenza de ser tan infantil con eso, pero Tsubasa la apretó más y dándole un beso sobre su cabeza – yo estoy contigo nena nada va a pasarte-

-Ash me empalagan- les dijo Yukari.

-Bueno Genzo donde están las lámparas o velas o lo que sea-

-Están en el sótano-

-Y qué esperas para ir por ellas aquí tienes la lámpara-

-¡Ja! ni loco voy yo solo, ese lugar es el responsable de traumas de mi pasado, asi que quien va conmigo- pero todos comenzaron a silbar volteando para otro lado haciéndose los desentendidos.

-Pues entonces solo tendremos la lámpara de Tsubasa, no iré solo-

-Ryo ve con Genzo- ordeno Koijiro

-¿Y porque yo?-

-Porque si no vas les contaremos a los hermanos Tachibana tu obscuro secreto, de cómo pasaste Monster Evangelion Wars en modo cobarde-

-Ah si Koijiro no querrás que todos se enteren de que lloraste como magdalena cuando viste Hachiko-

-Y tu Tsubasa no te estés refugiando en Sanae-

-Yo no me refugio, es solo que soy… claustrofóbico-

-Ah sí y desde cuándo-

-Desde este momento- soltó a Sanae y se acercó a la discusión.

-Que conveniente ¿no?- abrieron la puerta que bajaba a l sótano y se asomaron, estaba bastante obscuro y de cierto modo aterrador.

-Chicos, en las películas de terror los que bajan al sótano ya no vuelven-

-Gracias Hikaru, no sabes cómo nos reconforta tu comentario he- Las chicas ya estaban desesperadas de ver como ninguno de esos grandulones bajaba y solo se pasaban la bolita.

-Hay nenas, nenas, todas son lindas, asi que ¡podrían bajar de una buena vez! – les dijo Maki.

Saltaron del susto por el grito de Maki y por unos segundos ya no sabían que era más aterrador, si bajar al sótano o las miradas de sus amadas iluminadas por la luz de los relámpagos.

-Ya vamos, ya vamos, y chicas si no volvemos en 5 minutos…- pero Jun fui interrumpido.

-Sí, si esperaremos un poco más- completaron ellas totalmente despreocupadas.

-Oigan no era lo que…- pero Jun fue jalado por los demás.

-Hay estos chicos y sus fantasías-

-Ya se, y a propósito que tienen los directores de las películas de terror contra las mujeres-

-Porque lo dices Azumi-

-Sí, no se han dado cuenta, cuando en la película son perseguidos por un monstruo, zombi, lo que sea, los hombres solo tropiezan una vez, en cambio las mujeres de la película tropiezan multitud de veces-

-Bueno ellos no traen un retazo de tela como falda, asi que, no tendría nada de interesante que ellos tropezaran multitud de veces- le aclaro Kumi.

-No había notado eso-

-Es verdad Sanae, no le dijiste a Tsubasa de su llamada-

-Lo olvide, espero que vuelvan del sótano del terror y se lo entrego- dijo con burla.

Y en el sótano de terror no era todo siniestro al contrario todo estaba en perfecto orden, había gavetas etiquetadas con los nombres de lo que contenían; pero las mentes de nuestros sugestivos hombres ya les jugaban sucio.

-¿Qué fue eso?- pregunto Ryo.

-¿Qué fue que?-

-Creo que no debimos haber bajado- ya todos comenzaban a escuchar cosas.

-Hay ya, los fantasmas ni nada de eso existe-dijo muy seguro Tsubasa que también comenzaba a imaginar cosas.

-¡Ya madura Tsubasa!... y tu Genzo podrías buscar más rápido eso- Jun ya estaba al borde de sus sentidos.

-Cuando salgamos de aquí, le diré a Sanae que me prepare un rico chocolate caliente con malvaviscos-

-Tsubasa no digas eso, en las películas de terror decir algo así anuncia el preludio de la muerte-

-Hikaru deja ya de decir tanta tarades me pones nervioso- se quejó Genzo el cual estaba sobre un banco tratando de alcanzar una caja. Cuando logro vio que si se trataba de lo que estaba buscando.

-Listo muchachos más vale que digan aquí corrió…-pero no termino cuando al jalar la caja detrás vio algo interesante- miren lo que encontré- jalo la bolsa que estaba de tras y cayeron varios fuegos artificiales.

-Es un arsenal Genzo-

-Y ya tengo una idea de cómo utilizarlos- y como si sus mentes trabajaran como una sola todos dibujaron una sonrisa sospechosa. Genzo se guardó unos cuantos en la bolsa del pantalón.

-Bueno subamos ya-.

Ya arriba encendieron velas por todos los sitios dándole un cierto toque romántico al ambiente, claro si no fuera por la tormenta aterradora que se había desatado nuevamente, todo sería perfecto.

-Espero que mañana no siga lloviendo- decía Kumi viendo por la ventana cuando un relámpago la hizo dejar caer la cortina por el susto.

-Ya verás que deja de llover, mañana saldrá el sol y la pasaremos bien- le contesto Genzo, mirándola intensamente, lo que provocó un sonrojo de Kumi que gracias a la casi obscuridad nadie noto. Genzo moría por volver a probar sus labios y poco le importaba si los demás se enteraban, pero debía esperar solo un poco más. Una de las chicas llamo a Kumi desde la cocina y al pasar junto a Genzo sus cuerpos rozaron sintiendo esa energía que los atraía.

-Nos vemos después- dijo bajito Genzo, solo para que Kumi lo escuchara, ella solo asintió y le dedico una sonrisa cómplice. En la cocina todos tomaban chocolate caliente que Sanae preparo por petición de Tsubasa, mientras decidían que cenarían.

-Podemos pedir una pizza- opino Yukari

-¿Y con esta tormenta crees que vengan?-

-Podemos preparar algo con lo que tenemos, hay mucha comida que les parece unos sándwiches – sugirió Kumi. Todos estuvieron de acuerdo con la idea de Kumi y mientras ella, Maki y Yukari los preparaban los demás se dirigieron a la sala.

-Oye Tsubasa, ya que decidiste sacar tu talento a flote, porque no nos deleitas con algo más clásico y con algo de dificultad- lo reto Genzo –oh no te crees capaz-

-Solo lo haré una vez más y solo para que te tragues tus palabras-

Tsubasa le dio un beso en la frente a Sanae, se levantó y se dirigió nuevamente al piano, se sentó en el banquillo, movió los hombros, el cuello de un lado a otro, abrió y cerró las manos. Todos se acercaron para verlo mejor y la magia comenzó, "El Vuelo del Abejorro" del Ruso Nikolái Rimski-Kórsakov comenzó a sonar, las manos de Tsubasa volaban por todas las teclas, su mirada era seria, concentrada en cada movimiento de sus manos. Todos tenían la boca abierta, hasta las chicas que estaban en la cocina salieron al escuchar el piano, era asombroso ya que la pieza no era para nada fácil y requería demasiada práctica y claro un don especial, que por supuesto Tsubasa poseía y a nadie le quedaba duda ya de eso, los ojos de Sanae brillaban cual estrellas, se sentía inmensamente feliz, su pecho se llenaba de amor, amor por el hombre en que se había convertido Tsubasa, su Tsubasa. Cuando la pieza termino nadie podía articular palabra alguna, hasta que Sanae comenzó a aplaudir y abrazo por la espalda a Tsubasa.

-Wow, que manera de callar a Wakabayashi- se burló Koijiro

- Está bien lo merezco, no volveré a dudar de ti Tsubasa- diciéndolo de una manera melosay recargándose en su hombro.

-¡Qué asco Genzo quítate1- se sacudió Tsubasa.

-Chicos los sándwiches están listos, hay de pavo, atún y pollo- Todos con el hambre que tenían atacaron la charola, olvidándose de la tormenta.

-No hay nada más romántico que sándwiches y chocolate a la luz de las velas- bromeo Maki.

- Oigan que tal una historia de miedo- sugirió Ryo.

-Hay si yo se me una- dijo Azumi.

Sanae no le gustaban las historias de miedo, ni las tormentas, ni los rayos y truenos y cuando escucho "Historia de miedo" un temblor la recorrió, pero tenía que ser fuerte.

-Vamos Sanae solo es una historia, ya deja de ser una niña- se repitió varias veces en su mente – porque tienes que ser tan infantil, nada de eso es real- se regañaba.

-Y son hechos reales, le paso al amigo de un amigo- aclaro Azumi.

Que!- pensó Sanae y palideció, se pegó más a Tsubasa tratando que no se diera cuenta y Kumi inicio su relato.

-Bueno, se dice que en una ocasión un estudiante fue al bosque de su ciudad para un trabajo en su universidad. Su función consistía en recolectar muestras de diversas plantas y catalogarlas. Fue tanto su interés en su labor, que no se dio cuenta que el día había acabado y se estaba adentrando en una oscura noche. Se sentía perdido, no sabía hacia dónde avanzar con tremenda oscuridad. Cuidaba sus pasos para no tropezar, lo único que podría distinguir era la brillante luz de la luna y las estrellas. Después de unos pasos, pudo distinguir una pequeña cabaña en medio del bosque; pensó que sería buena idea entrar y pedir resguardo esa noche hasta el amanecer. El estudiante se acercó a la cabaña, tocó la puerta unas cuantas veces, pero nadie parecía estar dentro. Al ver que nadie se encontraba por el momento, se decidió a pasar sin ser invitado. La cabaña parecía haber cambiado de tamaño, no aparentaba ser tan grande desde fuera. Había muchas puertas y un largo pasillo Mientras buscaba una habitación atravesando el pasillo a oscuras notó que en las paredes de la morada habían extraños cuadros de personas de aspecto siniestro al pasar parecían seguirlo con la mirada provocándole un escalofrío que casi le impedía moverse. Tras vencer sus miedos, tragó saliva y continúo por el pasillo hasta encontrar una habitación donde pasó la noche hasta el amanecer. A la mañana siguiente sus miedos se habían evaporado, hacia una hora que había amanecido por lo que decidió abandonar la cabaña y finalizar su trabajo. Se levantó de la cama y al salir al pasillo se quedó helado... En las paredes no había ningún cuadro... sólo ventanas-

-¿Ósea que lo que él pensaba que eran cuadros eran personas reales?-

-Así es- aseguro Azumi

-Ahora que lo recuerdo en la casa vecina dicen que por la noche se escuchan cosas, los dueños casi nunca vienen y si lo hacen nunca pasan la noche, una vez cuando era niño fui por la noche y me asome por una ventana solo puede ver una vela encendida sobre una mesa pero no había nadie, cuando se lo conté a mi mamá me dijo que no era posible ya que nadie estaba en la casa-

-Genzo deja de jugar con eso-

-No juego es la verdad, de hecho, ya han puesto la casa en venta varias veces y nunca nadie la ha comprado, y eso que el precio es una ridiculez, casi la están regalando, incluso vecinos han escuchado gritos, en especial en noches como esta-

-Vasta Genzo- Kumi como las demás ya comenzaban a asustarse y ni hablar de Sanae estaba aferrada a la playera de Tsubasa la cual ya estaba bastante arrugada. De pronto un rayo cayó muy cerca cimbrando todo, causando que un grito de las chicas lo acompañaran y de pronto un celular comenzó a sonar.

Tsubasa identifico al momento que era su celular el que sonaba, mas no recordaba haberlo bajado, tentó sobre las bolsas de su pans ya que sentía la vibración y fue cuando se dio cuenta que venia del pans de Sanae ya que tenía la pierna muy junta a la de él.

-Sanae, nena… ¿tienes mi celular?-

Sanae volvió al mundo de los vivos –¡sí!… sonó cuando fui al cuarto por la lámpara y olvide entregártelo, lo siento, tal vez era importante- soltó de corrido entregándole el aparato.

-Tranquila, tranquila, veré quien es y regresare la llamada- Tsubasa arqueo la ceja al ver quien le llamaba y Sanae no perdió detalle de su reacción, se levantó, remarco el número y se dirigió a la cocina, Sanae lo siguió con la mirada, cuando el comenzó a hablar en portugués bastante animado con la tal Miel. Volteo a ver a las chicas que le dirigieron una mirada de "te dijimos que contestaras tu" y regreso a ver a Tsubasa el cual le hizo una seña de "ya voy" y ella solo le dedico una sonrisa, ahora tendría que esperar a que Tsubasa le contara, si es que le contaba. Ya empezaba a arrepentirse de no haber contestado ella.

-Oye Genzo no probaste los sándwich de atún- le menciono Kumi.

- No como pescado-

- ¿Por qué?-

- Los peces se orinan en el mar-

- Los niños también- le aclaro Taro.

- Tampoco como niños-

-Baaaaah- le contesto Taro.

-Baaaaah- le devolvió Genzo.

-Al parecer la luz no planea regresar- menciono Maki

-Con que regrese para mañana, con eso nos damos- le contesto Yukari.

-Entonces cada quien tome una vela y a descansar- dijo bostezando Ryo.

-Mañana desayunamos en el pueblo, así que nos vemos todos a las 9- les informo Genzo mientras veía a Kumi en la cocina, espero que todos tomaran camino a sus habitaciones y fue junto a Kumi.

-Te acompaño en lo que terminas- se sentó en la barra Genzo.

-Como quieras, ya casi término- ella siguió en lo suyo cuando sintió una mirada sobre ella y cuando volteo Genzo la devoraba.

-No me mires así-

-¿Así como?-

-Pues así-

-¿Te pongo nerviosa?-

-Claro que no- de un momento a otro ya estaba a su lado recargado de espaldas al lava platos.

-¿Y así?-

-Ni un poco-entonces de la nada Genzo la beso, los tonos en la cara de Kumi subían como en un termómetro, sus pulsaciones comenzaron a aumentar y sin darse cuenta ya tenía sus brazos alrededor del cuello de Genzo, y e la aferraba a su cuerpo, deleitándose de ella como si de un sabor jamás probado se tratara; cuando se separaron el hundió su nariz entre su melena aspirando ese olor a durazno que le robaba los sentidos, no quería soltarla, pero tenía que hacerlo sino quería que los descubrieran antes de tiempo.

-Tenemos que subir sino queremos que sospechen- hablo bajito Genzo.

-Si…te veo mañana- le dio un beso corto- descansa-

-Tu igual- y cada quien subió por su lado.

Mientras tanto en la habitación de Tsubasa y Sanae, ella se debatía entre preguntar o no sobre la llamada de cierta tipa de nombre empalagoso.

-Vamos Sanae, solo preguntare si todo está bien con su llamada, sin que parezca que te mueres por saber- se mentalizaba mientras Tsubasa se lavaba los dientes y cuando salió del baño…

-¡¿Quién es miel?!- Sanae se dio cuenta de su arrebato psicológico se escondió bajo la sabana- bravo Sanae, bravo, lo bueno es que no sonaste tan psicópata mente desesperada- se abofeteo mentalmente, cuando sintió un peso a su lado, se descubrió y ahí vio una sonrisa arrogante en la cara de Tsubasa.

-¿Estas celosa?-

-Claro que no…bueno tal vez un poco…ya olvida lo que dije ¿si?- y se volvió a tapar con la sabana hasta la cabeza, pero Tsubasa la jalo hasta descubrir los ojos chocolate.

-Claro que no, yo no tengo secretos contigo, y te voy a contar antes de que armes cuentos en esa cabecita- Sanae frunció el ceño ante lo último mencionado; Tsubasa la abrazo y acerco hacia él.

-Veras, Nadia alias miel, es hermana de Pepe mi mejor amigo en Brasil, la llevo a vivir al departamento que compartimos hace ya año y medio, porque ella estudia en una academia de baile que hace tiempo no podían pagar- Sanae lo miro con confusión.

-Preciosa, Brasil es muy hermoso, pero también es cierto que hay mucha pobreza, la familia de Pepe era muy humilde y es por eso que Pepe fue a las pruebas para poder entrar en el equipo y asi sacar adelante a su familia-

-Eso es muy lindo-

- Y pensar que yo no le caía bien cuando llegue, decía que yo era un niño rico de Japón, hasta critico mis zapatos nuevos, sin saber que una linda chica de hermosos ojos me los había obsequiado; de hecho nadie me quería-

-¿Te trataban mal?-

-¿Sabes lo que significa japonés en ese ambiente?- Sanae negó con la cabeza.

-Niño que no sabe jugar futbol-

-Eso es cruel-

-Sí, pero ya demostré cuan equivocados están; pero bueno el punto es que puse a la venta la camioneta que compre y mi cuarto se va a ocupar, asi que ella llamo para contarme que ya tengo comprador y hay un miembro del equipo interesado en el cuarto, solo me sorprendió que ella llamara, ya que Pepe quedo de hacerlo-

-¿Y porque le dicen Miel?- Sanae quería respuestas.

-Bueno tu misma lo veras-

-¿Cómo?-

-Cuando vayas con migo a Brasil a finiquitar todo, quiero que me apoyes en mi último partido- la tomo de las manos y el corazón de Sanae dio un brinco al saber que vería jugar a Tsubasa en Brasil como siempre quiso.

-¿De verdad vamos a ir?- pregunto emocionada sin creerlo aun.

-Así es preciosa…solo prométeme una cosa- le dijo mirándola muy seriamente.

-¿Qué?- lo miro de igual manera.

-Que no golpearas a Miel con un palo- los colores invadieron el rostro de Sanae, al recordar su inmadura e infantil reacción con Rika.

-¿Aun lo recuerdas?-

-¡Bromeas!, quien podría olvidar algo así-comenzó a reírse-recuerdo su cara al querer escapar de ti, fue genial- y más se reía, mientras Sane le dedicaba una mirada ninja ¬¬.

-¿Y cuándo iremos?-

-Después de dejar todo listo para la boda, iremos solo por semana y media, y regresaremos para la boda-

-¿Y nos dará tiempo?...son tantas cosas-

-Bueno nuestras madres, están devotamente encargándose de casi todo, nosotros solo afinaremos detalles y pondremos tu toque- le dijo mientras daba un toque con su dedo en la nariz de Sanae.

-Sera mejor que ya durmamos, ¿no sientes calor? Voy abrir la ventana- Sanae se acomodó para dormir y en segundos volvió a sentir a Tsubasa a su lado, ella estaba volteada así que la abrazo por la espalda.

-Te amo nena- le dijo al oído, pegándola más a su cuerpo.

-Y yo más- contesto ella, y de pronto comenzó escuchar a Tsubasa recitar en su oído.

-En mi cielo al crepúsculo eres como una nube y tu color y forma son como yo los quiero. Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces, y viven en tu vida mis infinitos sueños. La lámpara de mi alma te sonrosa los pies, el agrio vino mío es más dulce en tus labios: oh segadora de mi canción de atardecer, ¡cómo te sienten mía mis sueños solitarios! Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa de la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda. Cazadora del fondo de mis ojos, tu robo estanca como el agua tu mirada nocturna. En la red de mi música estás presa, amor mío, y mis redes de música son anchas como el cielo. Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto. En tus ojos de luto comienza el país del sueño…descansa preciosa- le dio un beso tras su oreja.

-Fue hermoso Tsubasa, te amo… también descansa- se acorruco más con él.

Y así se abandonaron en los brazos de Morfeo, arrullados por los sonidos de la noche, eso hasta que ya entrada la noche un escalofrió recorrió el cuerpo de Sanae, se despertó y busco la fuente del frio que sentía, cuando vio la cortina moverse entonces recordó que Tsubasa había abierto la ventana, tomo su celular para ver la hora…4:30 de la mañana, volteo a ver Tsubasa quien dormía como roca.

-Aún nos quedan horas de sueño-se levantó para cerrar la ventana-¿que acaso él no tiene frió?- Tsubasa estaba solo en un sexy bóxer ajustado, con sus brazos sobre la cabeza y una pierna ligeramente flexionada, Sanae lo recorrió en todo su esplendor, sus brazos fuertes y marcados, su rostro tranquilo, su pecho y abdomen tan bien trabajados, cierta párate que le hizo pensar que era una pervertida pero que igual no perdió detalle y sus piernas igualmente fuertes y torneadas.

-Pero claro que me puedo acostumbrar a esto- dijo mientras lo miraba, hasta que Tsubasa bajo una mano para rascar cierta parte de su anatomía masculina- y espero que también a eso- regreso a la cama y de un movimiento Tsubasa ya la tenía presa entre sus brazos, dejándose llevar por el cálido sueño otra vez.