Ho0la Ke ase? XD...bien gente linda, aquí les he de traer el nuevo capitulo de Demonic Love. He estado escribiendo otra historia de esta pareja, pero va a ser corta tres o cuatro capítulos a lo mucho, pero en ella he querido representar un lado más humano, los valores y la desesperación que hemos sentidos todos alguna vez en nuestra vida. Cuando la publique la pondré en clasificacion M por el contenido adulto que posee, tanto en el lenguaje como en los actos que se realizaran. C:
Fuera de ello, Muchas gracias a aquellos que apoyan esta historia. Gracias a ustedes, esta historia sigue progresando! :)
Comencemos:
Aclaración: HTF pertenece a MondoMedia.
Chapter 9
Acomodo su vestido un poco, antes de mirar hacia las dos humanas en la habitación, y sonreírles levemente. Hacía años que no veía a alguien de su especie.
-Buenas noches…mi nombre es…
-Petunia…-dijo por ella una voz ronca y algo ida. Ella se tomo el tiempo para analizar el rostro de aquel demonio, la piel de su cuerpo parecía haber rejuvenecido más en vez de hacerse más arrugada, como pensó que se pondría.
-Hola Flippy- soltó con frialdad, casi como una hoja afilada que cortaba el más fino cabello, volviendo su mirada hacia al frente con indiferencia.
Cuando Russell le había dicho que sus guardianes, a excepción de Splendid, ya se habían encargado de buscar otra Senka, se sintió un poco traicionada. Ella había dado su vida, para que ellos quedaran libres, y por lo visto ninguno de los dos se había tomado ese gesto con cortesía.
No fue lo que le molesto, el hecho de que los dos (Cuddles y Flippy) volviera a esa vida de guardián, lo que le molesto, sino que no fue con ella con la que quisieron volver a ser guardianes. La opresión en su pecho le dolía, al ver claramente el trato entre el demonio vestido de soldado y esa humana pelirroja.
Ignoro esos pensamientos cuando poso la mirada en aquellas dos humanas, que la miraban curiosas. Ellas no tenían la culpa por su molestia y mal humor.
-Como ya se dieron cuenta ella es Petunia…-comenzó a decir el señor Lumpy, haciendo que ella sonriera con algo de simpatía-…La primera Senka encontrada en el mundo de los demonios…
-Gusto en conocerlas, yo seré la encargada de ayudarlas a controlar sus poderes a la perfección- hablo con una leve inclinación de cabeza.
-Soy Giggles- se presento la más pequeña de las dos, haciendo que ella posara su mirada en ella con curiosidad- Un gusto- tendió su mano hacia ella, que dudosa, la estrecho con cuidado.
-Un gusto…
-Mi nombre…es Flaky- dijo nerviosa la peli roja, haciendo que ella la mirara con atención. Con una sonrisa estrecho su mano, mientras miraba atentamente de reojo la intensa mirada del demonio de ojos verdes.
-Gusto en conocerte, Flaky…-dijo su nombre con cuidad, con el temor de equivocarse al decirlo. Una sonrisita tímida rodeo sus labios de niña, al escucharla.
Esa Senka era extraña.
La miro con cuidado, era una humana normal. Pero su alma no se le era indiferente, poseía cierto aire, que la dejo con un pequeño cosquilleo en la piel de su cuello. Ignorando ello, poso su mirada en los dos poderosos demonios delante de ellas, al igual que los demás.
-Bueno, ya que estamos aquí…
-¡Perdóneme señor Lumpy!-lo interrumpió Petunia, haciendo que él bajara su mirada tranquila hacia ella- Si todos los demonios guardianes están aquí…¿Me permite traer a mi guardián?. Deseo que él esté enterado de todo lo que se habla en esta habitación, posee el mismo derecho que los demás…
-Petunia…-llamo suavemente Russell haciendo que ella lo mirara levemente, al verlo fruncir el ceño ella mostro una sonrisa cariñosa antes de contestar.
-Él jamás dirá nada, su confianza y lealtad está de nuestro lado- dijo antes de ver como el demonio volvía su mirada hacia su amigo.
-En ese caso…tráelo pequeña-hablo cariñosamente Lumpy, mientras la veía salir por la puerta y correr a un lado del pasillo.
Luego de unos minutos en silencio, los pasos apresurados de dos personas se oyó, antes de que la humana entrara abrazada del brazo de un demonios de cabello anaranjado.
-¡Listo!-prosiguió ignorando la mirada atenta de de los demonios de la sala.
Flippy miro a ese demonio con cierto interés. El trato entre la humana y él, se podía ver fácilmente, para alguien de su especie. Pero igual le inquietaba.
-Como decía…-aclaro su garganta antes de continuar- La existencia de Petunia es ignorada por todos los demonios, debido a que ella jamás se dejo ver ante uno, a excepción de Russell, yo, y…ese demonio…-soltó apuntando al demonio de manos vendadas- Esto causa una gran ventaja que tenemos de nuestro lado, además que nos dará una ayuda cuando la existencia de las dos Senkas nuevas se sepa en cada rincón del infierno.
-¡Una preguntita!¡Una preguntita!-chillo infantilmente Nutty mientras daba brinquitos como un niño. La mirada despreocupada de Lumpy se poso en él- ¿Qué acaso los otros demonios no tienes en su posesión a la primera Senka encontrada en esta época?
-Sí, si contamos a todas las Senka, tenemos cuatro- leve sorpresa rodeo los ojos de todos los demonios en la habitación.
-Jamás se vieron tantas…-comento Splendid anonadado.
-Exacto, y es por esa razón que debemos mantenerla bajo nuestro poder a todas. Es un peligro que los demonios tomen su poder para beneficiarse-hablo Russell por primera vez, con una voz gruesa pero suave. Era sensual y provocadora, tal como su imagen se mostraba.
-Se avecina algo grande. Muy pesado como para echarse atrás en este momento, pero están a tiempo- Lumpy y Russell se miraron levemente antes de continuar- Aquel se crea indispuesto para enfrentar lo que se avecina por favor retírese de mi vista.
Silencio, simple silencio que hizo que los dos demonios mayores sonrieran levemente de lado, antes de mirar hacia sus pupilos y las Senkas.
-Me he encargado de entrenarlos a la perfección…durante los siglos que pasaron a mi lado, cada uno de ustedes se preparo físicamente y mentalmente para su destino- miro a cada uno de los demonios antes de continuar con una sonrisa algo boba- Espero verlos esforzarse…
-La primera vez que dices algo coherente, Gran maestro- comento Splendid sonriendo levemente mirando a al demonio con burla.
-Y es la primera vez que lo veo tan serio-murmuro bajito Cuddles en el oído de Toothy que miraba atento la situación.
-¡Muy bien!-hablo enérgicamente Russell golpeando su garfio contra la madera del escritorio.-¡Comencemos con esta porquería!
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Miro desinteresadamente como sus guardianes devoraban a aquel humano robusto y algo pasado de kilos. Paso sus manos por el terciopelo rojo, que bordaba un sillón que minutos antes ese sujeto, estaba acomodado con aire de superioridad. Aferro sus manos a su fiel objeto antes de pasear su mirada por los adornos caros del lugar.
-Díganme…¿Por qué estamos haciendo esto?-Admiro como sus dos guardianes reían con burla, mientras contaban unos papeles color verde.
-Este tipo estaba forrado en dinero- contesto Shifty acomodando su traje perfecto. El brillo en sus ojos era desquiciado, alegre. Codicioso.
-Para manejarnos en el mundo humano, bonita, debemos tener dinero- acompaño su hermano, acercándose hacia ella rodeándola con su pesado brazo-Mira-dijo pasando una cantidad de dinero sugerente, sobre su nariz. Ella lo miro con desinterés- Con estos pequeños papeles, podemos encontrar a las Senkas mucho antes de lo que crees.
-¿Enserio?-pregunto un poco más interesada acomodando su suéter de lana para inclinarse al cuerpo sin vida de ese humano.- Los demonios no se manejan con dinero, sino con tratos y almas…¿Cómo piensan pagarle a un demonio con algo tan simple como el dinero?
-¿Y quien dijo que le pagaremos a un demonio?- soltó el demonio mayor con una risa ronca, mientras acomodaba su sombrero a un lado.
-Un humano es mucho más fácil de engañar y manipular…
Ella se sentó sobre el sofá mientras los miraba con la habitación a oscuras. Sus ojos brillaron intensidad mientras una sonrisa blanca y maliciosa adornaba su rostro de muñeca perfecta.
-Entonces…andando…- vio la felicidad en los ojos de los gemelos al decir ello. Parecían dos niños malcriados y caprichosos, y ella era la madre que no podía evitar cumplirle los caprichos a sus mocosos.
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Respiro el olor a tabaco caro que había en aquel local de mala muerte. Miro las fuertes espada de sus demonios antes de dar un paso hacia adelante escuchando la voz ronca y casi muda de aquel sujeto, de procedencia extraña.
-Un sujeto salió del bar la vez pasada, con una expresión extraña- dijo el hombre mayor escupiendo sobre un vaso que repasaba con cuidado. Lammy contrajo su rostro asqueado ante la vulgaridad de ese sujeto.
-¿Cómo era?
-Mmm…solía venir siempre, pero sus pedidos eran raros, sin duda alguna- aquel sujeto la ojeo de arriba abajo mostrando una sonrisa morbosa, haciendo que ella frunciera el ceño moleta aferrándose a el brazo derecho de uno de los gemelos. Esa mirada le causaban ganas de vomitar.
-¡Mis ojos están aquí, estúpido!- hablo rápidamente Shifty al notar aquella mirada sugerente dirigida hacia la humana.-Continua hablando, si no quieres que te llene el trasero de plomo.
-Siempre pedía a las mujeres más jóvenes del lugar…-ahí Lammy supo porque ese lugar no le gustaba. Un cabaret, donde las mujeres alquilaban sus cuerpos por un poco de dinero, se aferro más a el brazo robusto de su demonio, antes de posar su mirada fría sobre ese sujeto- Para no decir que le encantaban, las que tenían cara de niña…Un sujeto con un interés por las lolis, sin duda alguna…- razono para sí frente a la atenta mirada de los tres- Esa noche, salió exaltado de una de las habitaciones sin usar a la mujer que compro. Pero con una cara tan enferma, que hasta a mi me dieron ganas correrme de su camino. Parecía un enfermo, un adicto al crack…
-Dinos…¿Ese sujeto solía merodear por los alrededores?- Pregunto esta vez Lifty haciendo un seco gesto con su ceja, mientras lo analizaba con cuidado.
-Sí, muy a menudo. Pero esa noche fue la última vez que lo vi- Con una sonrisa de autosuficiente, Shifty dejo el dinero sobre la mesa reluciente del bar sonriéndole de lado a su hermano. Como tanta otras veces, los dos tenían lo mismos pensamientos en su mente.
Cuando salieron afuera del bar, el olor a cloacas y lluvia, llego a sus fosas nasales haciéndolo sonreír. Con ese olor a alcohol vencido y perfume barato que quedo adherido a sus ropas, el olor a infierno era tapado a la perfección.
-¿Qué están tramando ustedes dos?-pregunto su ama haciendo que ellos dos soltaran una risa a la par. Su Senka simplemente los miraba curiosa, tanto él como su hermano, podían ser unos malditos traicioneros, pero lo que nunca traicionarían seria la confianza de esa pequeña humana. Desde que ella se cruzo en su camino, sus existencias pasaron a segundo plano en su vida.
- Creo…-comenzó su hermano haciendo que él se acomodara su sombrero con seguridad en sí mismo-…que ya sabemos dónde se encuentra una de las Senkas…
-¿Enserio?¿Donde?¿Donde?-hablo con un tono casi infantil, haciendo que ellos sonrieran algo conmovidos. Parecía una niña caprichosa.
-Ese demonio era un simple demonio de clase baja. Por lo que no me sorprende que haya muerto- explico tocando un poco la tierra húmeda del suelo, la disolvió en sus dedos para olfatearla con el ceño fruncido- Tonto, olfatea esto- extendió su mano hacia su hermano, y él olfateo con rudeza.
-Huele a cenizas y a azufre- comento con un gusto amargo en su boca.
-Y a lujuria-corrigió Shifty haciendo una sonrisa socarrona en sus labios- Este demonio a olfateado a la Senka, y como todo demonio la busco…Solo nos hace falta seguir el camino de sudor que dejo en aire, para saber el recorrido que tomo…
-¿Y lo lograran?. Supuestamente ese hombre, eso paso hace días- Los dos miraron a su Senka como si fuera un pequeño cordero con los tobillos rotos a punto de morir bajo las garras de un puma. Ella ladeo a un lado su rostro ofendida, odiaba que la miraran con lastima.
-El sudor de un demonio es muy diferente al de un humano. Es mucho más fuerte y puede permanecer días en el ambiente, por más que este se mescle con el de los humanos…
-Fantástico- fue lo único que Lammy se atrevió a decir ante semejante dato de información.
- ¡Y más si este demonio se puso caliente, al olor el aroma de esa Senka!-chillo como un cerdo herido Lifty tirando su cabeza hacia atrás riendo como un loco.
-¡Bien dicho, hermano!-apoyo su otro demonio golpeando su mano como si fueran dos críos de secundaria. Ella los miro con los ojos entrecerrados, antes de alzar su puño y golpearlos directo en su nuca, por poco caballeros.
-¡Que no ven que están en presencia de una dama!¡Sepan comportarse!-gruño molesta viendo como varias lagrimitas se posaban en sus ojos mientras la miraban como si fueran dos gatitos abandonados en busca de un hogar-¡No me vengan con ese truquito de nuevo!. No pienso caer- se cruzo de brazos y miro hacia cualquier otro lugar que no fuera la cara de esos demonios.
Cuando una mano o mejor dicho una garra comenzaron a tirar de su suéter de lana, ella cerró sus ojos dándose ánimos para no girarse. Eso era nada más que un truco.
-Hermanito…¿Pol qué nuestra hermanita Nammy eta enojada?- una voz infantil se escucho en ese callejón sucio, haciendo que ella abriera sus ojos con asombro, pero al sentir como otra vocecita pequeña y adorable se escuchaba, cerro sus ojos con fuerza mientras apretaba su labio con rudeza - No lo she…Quizás sea polque no somos nenes buenos- Un tinte de tristeza rodeo esa voz, mientras que un llanto bajito se escuchaba a su espalda. Cuando lo escucho ella no se pudo contener, se giro sobre sus pies abrazando a los dos niños que la miraban con sus ojitos rojos y con sus caritas destrozadas ante el llanto. Sabía que era un engaño, que esos dos demonios que tenía como guardianes les encantaba jugar a ser niños cuando ella se molestaba con ellos.
-¡LO SIENTO!- grito escondiendo su rostro sobre esos hombros diminutos, los dos gemelos simplemente sonrieron con burla, mientras sentía aquel cabello ondulado hacerles cosquillas en su nariz.
-Ahora…danos dinelo…-Hablo Lifty haciendo que la mujer detuviera sus disculpa para mirarlo incrédula. Su hermano no tardo en acudir, al darle un zape en toda la nuca por ser un deficiente mental que no sabía acertar en la situación.
-Idiota, eso se lo teníamos que pedir luego de las lagrimas de cocodrilo, las lamentaciones de porque ella es tan mala hermana y luego, después de todo eso, los sobornos por nuestro perdón- Esta vez fue él el que recibió un zape, pero no por parte de su hermano, sino por parte de la mujer que lo miraba con una mirada seria y casi tétrica.
Esos dos demonios tramposos, sabían el amor que tenia ella por los niños. Y siempre le hacían esas bromitas. Se sacudió sus rodillas para pararse y mirar a los dos con su sonrisa helada en su rostro.
-Busquen a la Senka, sino quieren que les rompa sus mapaches, y les saque su dinero…
Horrorizados, los dos volvieron a sus formas originales, tragando en seco. Sus mapaches, eran unas tiernas alcancías que le habían robado a una vendedora trasparente de delgada a las afuera de un pueblito que habían visitado el año pasado. Quien dirían que se encariñarían tanto con las pequeñas figuritas de tan traidor animal.
-Se fue por acá-dijo rápidamente Lifty pegando su nariz en el suelo, cual perro sabueso.
-¡Arre, arre!...¡Busca a la humana, animal!- animo su hermano haciendo que su Senka lo mirara con sus ojos entre cerrados. Él la miro con una sonrisa nerviosa, haciendo que ella apuntara el suelo con su índice. En contra de su voluntad su cuerpo fue arrastrado hacia el suelo, haciendo que su cara, hermosa y fresca, sea cubierta por basura humana.-Esto no me gusta…
-Busca a la Senka como tu hermano…-ordeno su ama clavando su tacón afilado en su espalda, maldecía a Lifty por decirle que esos zapatos le quedaban bien.
-Sí, si…Como digas- Quería pararse para buscarlo de a pie, pero aquella fuerza invisible lo volvía a lanzar de cara al suelo. – Por lo menos podrías dejarme parar…
Ella lo medito por unos segundos, e inclusive poso su dedo índice en su mentón, haciendo una clara intriga. Pero el la conocía, conocía aquella maldad interna que tenia aquella mujer a la cual estaba atado de por vida, ella era vengativa, muy vengativa.
-Nop…busca ahora donde se encuentra esa humana…
Tal como lo decía, ella era vengativa. Y lo dejaría sin dinero por todo un mes, por el simple hecho de aquella pequeña bromita.
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Su frente sudaba con rudeza, mientras sus manos temblaban ante el esfuerzo que estaba haciendo. A su lado los ojos de Flaky la miraban con atención, sin perder detalle de sus acciones.
-Lo estás haciendo mal-hablo aquella mujer de presencia imponente, haciendo que ella la mirara sin entender-Te estás concentrando tanto en querer curarlo, que no eres capaz de sentir su alma…
Petunia, o como ella la había nombrado en su mente, "Señora: lo estás haciendo todo mal". Tomo aquel blanco conejo entre sus manos, para luego mirar su herida abierta repleta de sangre con algo de desagrado.
-Bebes sentir el alma del individuo, comprenderla, acéptala. Para luego poder encontrar cada una de las células muertas y remplazarlas por unas nuevas- explico posando su mano sobre la herida, y frente a la atónita mirada de las mujeres cerrar aquella herida horrible con facilidad.- Si poseen un contrato con sus guardianes, deben conocer su alma a la perfección. Para así poder brindarle poder, curarles y darle vitalidad, sin la necesidad de que ellos coman sus carnes o beban sus sangre…
-¿Cómo podemos encontrar su alma?-se atrevió a preguntar Flaky, ganando que la mirada serena de ella se posara en por unos minutos en ella, para luego bajarla hacia el animal con una sonrisa leve.
-Si ustedes son Senkas, tienen la capacidad para sentir el alma de los demás. Notar sus intensiones y lo que son realmente…- hizo una leve pausa para acariciar las peludas orejas del animal en su regazo-…Solo es cuestión de tiempo para que sus cuerpos comiencen a mostrar aquel poder… Necesitan regresar, para que el aroma de aquí no les delate en su mundo.- Ella hablaba calmada y con paciencia, como si fuera alguien capaz, de entender hasta el más mínimo detalle de la situación. Para Giggles eso era admirable, ella no podía estar ni un minuto en silencio o sin ponerse histérica ante algo que no entendía.
-¿Tendremos que regresar en unos días?- la voz de Flaky se escucho en ese salón vacio, decorado simplemente con unos pocos muebles y unos almohadones gigantes en el suelo.
-Sí. Deben seguir su rutina de siempre, pero cuando apenas terminen sus tareas serán traídas aquí para seguir con su entrenamiento.
-Está bien- Giggles, fue la primera en pararse y dirigirse hacia la puerta- Entonces…¡Nos vemos, Petunia!-saludo con una sonrisa única, mientras corría por los pasillos de aquella mansión.
Petunia acomodo su vestido, largo y negro, para mirar a la peli roja con una sonrisa amistosa. Flaky se tomo unos segundos para contestar a su gesto.
-Parece una niña…-comento Flaky escuchando las risas a lo lejos, provenientes de una de las salas de aquel castillo.
-Es una niña- corrigió la mujer haciendo que ella asienta dándole la razón. El semblante de Petunia se puso serio al mirarla con atención.- Oye…Flaky- llamo con cuidado. Aun no le cavia en su consiente que aquella humana se llamara así.
-¿Si?
-El demonio Flippy ha hecho el trato contigo. ¿Verdad?- la pregunta hizo que el rostro de Flaky se sorprendiera, para luego asentir con seguridad.
-El muy pervertido me beso, sin ni siquiera decirme su nombre- murmuro con sus cachetes inflados ante la molestia que le daba recordar tal cosa.
-Él fue mi guardián- soltó de pronto haciendo que ella la mirara atentamente-Y…ante la experiencia y conocimiento, yo te recomendaría que te consigas otro guardián. Flippy no es de fiar…o más bien una parte de él, no es de fiar-aclaro bajando su mirada hacia sus delgados dedos que se removían inquietos.
Ella estaba a punto de decir algo pero Petunia la miro severamente antes de permitirla hablar.
-Flippy es un demonio muy singular. No es un demonio como lo es Cuddles o Handy, reconsidera lo que te he dicho. Nutty, Toothy, e inclusive Splendid están dispuestos a ser tus guardines. Solo piénsalo…
-¿Por qué me estás diciendo esto?
-Porque la mente de Flippy es débil, decae con facilidad ante la maldad que habita en su interior.- Tomo una leve pausa para revolver su flequillo claro con elegancia y suavidad- Este es un juego, en donde el que gana es el que tiene más fuerza mental como física. Tu demonio posee las dos cualidades, pero con una leve diferencia…
-¿Cuál?
- Él es…
-Flaky- hablo un voz gruesa interrumpiendo con frialdad a la mujer.- Vámonos…ya es tarde…
Quizás, solo quizás, si Flaky no hubiese sido tan despistada, hubiese podido notar aquella mirada fría que se regalaron tanto humana como demonio. Los dos se trasmitían veneno en cada brillo de aquellas pupilas oscuras.
Cuando los vio retirarse por aquel portal que el Señor Lumpy había creado. Fruncio el ceño con cierta molestia, mientras mordía su labio con una leve fuerza. Hacia media hora antes Giggles y Cuddles habían cruzado por el mismo portal, mientras que los otros dos estaban esperando a que Splendid dejara de quejarse al no permitirles acompañarle. Luego de varios:"¡Piensas irte con ella para ganar territorio, bastardo!" y, severos "¡Cállate estúpido!", por parte del peli verde. Pero con muchos: "¡Usa protección por lo menos!". Por fin la habitación quedo en completo silencio, frente a la mirada atenta de los demonios y la humana.
Petunia, dio media vuelta para dirigirse a su cuarto, ante la atenta mirada de Handy. Se tiro en aquella gran cama, para suspirar agotada. Ella lo sabía, el momento se estaba acercando. Y algo en su interior una pequeña parte, se permitió preguntarse: ¿Qué haría Flaky en ese momento?
Ella tuvo la oportunidad de protagonizar esa situación. Pero algo le decía que aquella extraña Senka, no reaccionaria igual que ella.
Además, cuando tuvo la oportunidad de ver aquella mirada verdosa y viva, pudo notar una cordura fuerte en aquellos ojos. Señal de que aun aquel ser no había salido de su encierro. Le alegro un poco, el saber que esa humana, se mantendría a salvo por unos meses más.
Apretó su estomago con fuerza al escucharlo sonar. Handy la miro con sus ojos abierto, sorprendido. Se sentó en una esquina de la cama mirándola con atención.
-¿Tienes hambre?- le pregunto, notando como ella lo miraba con una mueca extraña. Él al igual que los demás demonios, no le era muy importante consumir comida o beber agua. Sino que su método de alimentación era demasiado diferente. Almas, su comida y por lo cual podían vivir, eran almas. Sean humanas como demoniacas.
Todas valían, entre más poder tengan los poseedores de aquellas almas, más deliciosas eran y más vitalidad brindaba.
Claro, que él se lo había explicado luego de que lo sacaran de esa celda. Pero aun no estaba enterado, de si no le había dicho antes por temor a nunca más verla al no llevarle comida o por la simple comodidad que sentía al recibir sus cuidados. Sin poderlo evitar sonrió al escuchar como nuevamente sus entrañas protestaban por un poco de alimento.
-Ven. Seguramente el dueño de este caserón, tenga algo de comida para humanos.- Ofreció su mano ayudándola a pararse de la cama gigante.
-Gracias…- agradeció en un mormullo bajo. Mientras caminaban por los pasillos de esa mansión, se permitió mirarla. Estaba callada, y una pose pensativa adornaba sus fracciones finas.
-Te afecto verlo nuevamente- No lo pregunto lo afirmo. Ella elevo sus ojos del suelo para mirarlo con cierta incomodidad. Eso le molesto, ellos jamás se sentían incómodos en presencia del otro.
-Si…me sorprendió- confeso bajando nuevamente al suelo, deteniendo su paso. Él se detuvo a su par prestándole una atención entregada. Espero a que ella tragara ese pesado nudo que sentía en su garganta, para volverla a escuchar- Hizo…hizo el trato con esa chica…
Handy frunció el ceño cuando noto como su labio inferior temblaba, ante un posible llanto. No tardo en abrazarla con cuidado de no dañarla con su fuerza, aferrándola a su pecho dándole la imposibilidad de escapar, la retuvo ahí. Quieta. Mientras sentía como lentamente, la piel de su cuello era humedecida por un agua salada.
El olor a sal y la frescura intensa que liberaba su cuerpo, llegaron a sus fosas nasales, haciendo que él posara sus labios en esa mata azulada para besarla con cariño.
-Yo…yo di mi vida por él, por ellos…-balbuceo aferrando a su ruda espalda, mientras su cuerpo temblaba entre sus brazos.
-Ahora eso no es importante- hablo él con voz grave, haciendo que las lagrimas dejaran de salir de sus lagrimales, al ella elevar su mirada hacia él- Ellos son parte de tu pasado. De tu otra vida. Si te pondrás a recordar los hechos del pasado, volverás a hacer el mismo error que hiciste. – Petunia guardo silencio. Esa palabras estaban cargadas de significado, Handy lo sabía, ella lo sabia- Ahora, tu deber es enseñarle a esas humanas a controlar su poder. Para así, una vez que termines con ello…
Guardo silencio posando una de sus manos inmensa en sus mejillas, para notar un sonrojo emergiendo en esa piel blanca.
-Te vendrás conmigo- sentencio sonriendo de lado mientras notaba el asombro en esos ojos color mar- Yo soy tu guardián, y permanecerás a mi lado hasta que tu alma se desvanezca entre el tiempo…
Ella bajo su mirada conmovida. Handy no mentía, era la persona más sincera que conocía. Él era la sinceridad representada en persona, jamás le mentiría.
-Tu estomago necesita comida.-dijo de pronto él, tomando su mano con cuidado de no lastimarla con las vendas que la cubría.- Vamos a buscar algo que puedas comer.
Los humanos, no podían consumir la comida que ellos consumían por placer, no la soportaban. Sus estómagos eran muy débiles como para soportar semejante fuente de proteínas. Si el dado caso de que se ingiriera de manera tal, sus estómagos podrían explotarlos por dentro. No debían correr tal riesgo. Seguramente el estúpido de la casa, tendría algo que ella pudiera comer.
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Sus miradas se concentraron en aquel edificio color blanco que yacía en frente de ellos. Lammy miro a sus dos demonios curiosa.
-¿Es este?
-Exactamente…Pero…
-Hay olor a demonios-hablo su hermano por él haciendo que sus ceño se frunciera.- Tiene guardianes, de eso no hay duda…
-Tendremos que volver en la noche. Cuando bajen la guardia- hablo su Senka seriamente, pero ellos sabían lo que esos ojos color perla escondían a la perfección. Maldad.
Estaban a punto de decir algo cuando una risa dulce llego a sus oídos. Los tres volvieron sus miradas, hacia aquel edificio, estáticos y a la vez sorprendidos. Lifty bajo una rodilla al suelo mientras observaba con atención lo que delante de sus ojos ocurría.
-¿Pero que tenemos aquí?- pregunto sin poder evitar soltar una risita alegre, se giro para ver a su hermano y a su Senka con malicia. Ellos a diferencia de él miraban con seriedad al frente, analizando la situación con atención.
-Sin duda alguna es una Senka, me llega su aroma aun estando tan lejos.-afirmo Shifty girándose hacia su Senka.-Tiene a ese guardián. ¿Qué hacemos, jefa?
Los dientes blancos y perfectos de ella, mostraron una sonrisa algo extraña, mientras su ojos color morado parecían de un color perla único, aun más intenso que desde hace un momento.
-Capturarlos~- hablo de forma un tanto cantarina haciendo que sus demonios riera a la par en una carcajada singular.
¡Hasta aquí, mi bellas criaturas!...Escribí hasta que mis dedos se alambrearon. :D...Espero que les haya gustado. Y como lo prometido es deuda aquí, les dejo este capitulo. :)
Lammy es rencorosa, Lifty y Shifty son todos unos loquillos amante de los mapaches y el dinero, :3. Pero están cada vez más cerca de su objetivo. :o...Y Petunia y Flippy parecen odiarse ¡en verdad tengo la mente retorcida! XD...
Varias dudas se han planteado en este capitulo, que las aclarare en el próximo. Fuera de la situación en cuestión.
¡Nos leemos pronto, pequeños amores!
c: ¡GRACIAS POR LEER!
