Los personajes de esta historia no me pertenecen. La trama es mía.
Fic de rating M.
Semilla De Odio.
Cuando la puta del mostrador se digno a colgar el teléfono y escuchó la dulce voz de mi sirena, ella le pidió cita de nuevo con Jacob y casi rugí como un gladiador, quería sangre y era la de Jake….
Ella se giró y de nuevo nuestras miradas se encontraron….mi rabia era patente; pero mi soledad y mi hambre de ella también lo eran…me quedé como una estatua viendo como desaparecía de mi vista de nuevo.
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Capitulo 10.
El maldito móbil, con la puta canción de "Edge of glory" de Lady Gaga, me reventó los tímpanos. No había dormido casi nada en toda la noche. Estaba próximo a unos exámenes muy importantes para especializarme y no había logrado concentrarme…era la primera vez en la vida que me ocurría. Y la razón era ella….cada vez que cerraba los ojos veía su rostro en forma de corazón y aquellas orbes color chocolate que me hacían parecer un violador compulsivo.
Agarré el móbil con fuerza y miré el identificador de llamadas. Genial, la enana. ¿Y ahora que quería?
Aunque si hablaba con ella, quizás tuviese alguna oportunidad de ver a Bella, de volver a oir su voz…. ¡Joder estaba mal…joder…muy mal!
-Dime, Alice.- mi voz ronca y atascada denotaba que recién había abierto los ojos.
-Querido hermanito. ¿Te molesto?.- enfatizó en cada palabra, burlándose de mí.
-Has molestado en muchísimas ocasiones Alice, pero ahora no lo haces….
-¿Sabes que dia es hoy?.- el tono mordaz de la pequeña gusano no me pasó por alto.
Miré el calendario de la última conejita Playboy que colgaba de la pared de la izquierda y recordé automáticamente aquella fecha.
-Hum…lo había olvidado; claro que siempre lo hago….ni se te ocurra pasármelo. Supongo que no te habrá contado lo que ocurrió cuando fui a darle el recado de Charles.
-No.- el tono de Alice se volvió serio e interesado.- ¿Qué ocurrió Edward?
-Discutimos. Lo golpeé.- esperé a que la pequeña rata comenzara a chillar.
Pero no lo hizo, se mantuvo callada unos instantes….me dió casi mas miedo aquel tipo de proceder. Alice no era de las que se quedaban calladas.
-Ahora entiendo lo de su labio….Esta bien.- suspiró.- Espero que liméis asperezas Edward. Si quieres tragarte ese orgullo de mierda que tienes y felicitar a tu padre, ven a visitarnos esta noche…vamos a festejarlo.
-¿Cómo? ¡Venga ya! Carlisle es el hombre más aburrido del mundo. ¿Una fiesta?.- grité al teléfono con una mueca de burla en mi rostro.
-Es sorpresa…y están invitados muchos de sus colegas del hospital. Será un acontecimiento…
-No quisiera que se sintiera incomodo ante mi presencia; Alice.
-Eres su hijo y estará feliz de verte. Él te ama Edward; aunque no logre comprender como has preferido siempre el dinero al amor de tu padre…
-No voy a entrar en esa clase de materia contigo Alice. No lo comprenderías.
-Está bien, pero haz el esfuerzo. Adiós hermano.
Colgó y me dejó allí tirado en la cama como un pasmarote.
Pasé mi mano por el cabello y cerré los ojos, tratando de imaginarme a Carlisle bailando o riendo en una fiesta. Nunca lo había visto y por eso me parecía tan extraño.
Mamá siempre había sido una excelente bailarina y Carlisle odiaba ser el centro de atención de todo lugar. Cosa que a mamá le encantaba. Aún me preguntaba como habíamos sido engendrados a Alice y yo, Carlisle y mamá eran tan diferentes como el agua y el aceite.
La imagen de Bella volvió a mí y salté de la cama desesperado, abriendo los ojos y encerrándome en la dura realidad.
Bella estaría en aquella fiesta. El mejor regalo de Carlisle era aquella mujer que ni siquiera era bonita.
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Bella Pov.
Miraba la coca cola sin cafeína que se me había quedado imbebible encima del radiador. Alice y Rose habían comenzado hacía mas de dos horas con mi rostro y cabello y todavía no habían terminado. Me pesaban las pestañas, la boca y no me atrevía a pasarme un dedo por el rostro para no largarme al lavabo y sacarme toda la mierda que estaban restregando por mi cara.
Un pinchazo como un demonio en el cuero cabelludo me sacó de mis pensamientos. Ah, claro, sería una de esas horquillas que Rose estaban intentando mimetizar con mi masa encefálica.
-Papá llega en menos de una hora Bella….ahora tienes que intentar meterte en esto…..
Cerré los ojos y alcé las cejas. Tenía que estar preparada para cualquier prenda, lo sé. Pero no para aquello. Nunca en mi vida había visto un vestido que se hubiese confeccionado con tan poca tela.
Negué categóricamente y me lancé sobre la puerta que la tenia al alcance de las manos. Debía de huir de allí. Carlisle me iba a confundir con cualquier ramera de la calle Pillburg.
Pero el cuerpo grande y grácil de Rosalie llegó antes que el mío a la puerta y apretó su espalda en ella con una sonrisa malvada.
-No huiras..esta vez, no. Has estado escondiéndote detrás de toda esa ropa y esos zapatos de puritana desde que entraste a la guardería. – sonrió de manera diabólica.- Hemos tirado al container de ropa amiga toda tu ropa esta tarde ( ropa amiga es una organización que destina ropa que no utilices a los mas pobres) ósea que ya no utilizaras mas esas horribles camisas y esas faldas de monja….
La miré con los ojos como platos. ¿Qué habían tirado mi ropa? ¿Y cómo mierdas me iba a vestir a partir de ahora? ¡Ay noooo, Alice noooo!
Me giré para ver el rostro sonriente de Alice. Sus brazos se alzaron y comenzó a pegar saltitos como si estuviese poseída. Abrió un enorme cajón que tenia debajo de su cama y allí en decenas de bolsas había escrito en letras gigantescas " Para Bella"
Las miré al principio con desaprobación y luego con ternura. Sin duda, ellas creían que lo hacían por mi bien y pese a que seguramente a mi no me agradaría ni una prenda tan solo de las que allí se hallaban, no podía hacer otra cosa que ser agradecida.
-¿No tengo otra opción, verdad Alice?.- miré con desaprobación el vestido azul, tan corto que al agacharme se verían mis braguitas.
-No, no la tienes. Tienes que ser el mejor regalo de papá.
Enarqué una ceja algo seria.
-¿Perdona?.- susurré.
-No, veras Bella….mira, olvida lo que te he dicho. Tu haznos caso y ponte esto. Nadie querrá despegar tus ojos de ti.
Alice me ofreció el vestido y cerré los ojos aterrorizada.
-¿No entiendes que eso es lo no deseo? No quiero que nadie me vea..quiero pasar completamente desapercibida…no me gusta ser observada.
-Bella, escúchame.- esta vez fue Rosalie la que habló.- Tienes que salir de esa pequeña burbuja donde tu madre y tu erais las únicas protagonistas. Eres hermosa, caliente y tienes derecho a ser feliz. La vida de tu madre fue horrorosa, pero tú no puedes seguir con esa cadena, tienes que romperla. Bella, tú no eres una prolongación de tu madre. Has de ser feliz y dueña de tu destino, segura de tí misma y de lo que te rodea. Y comenzaremos por esto…
Agarré el vestido con fuerza y lo apreté a mi pecho. Aquellas palabras eran tan verdaderas como sabias.
-¡Olvidas lo mas importante!.- chilló Alice antes de esconderme detrás del biombo de Marilyn Monroe, Tiró sobre mi cabeza un conjunto super hot ,de sujetador y tanga.
-Dios mío.- susurré acariciando la tela de satén del mismo tono que el vestido que me habían regalado.- Espero no ser alérgica a esta clase de tejido por que sino voy a acabar desnuda frente a todos.
Las chicas escucharon mis siseos y estallaron en risotadas. ¡Malditas! Se lo pasaban pipa a mi consta.
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Se oía el bullicio de la gente en el salón.
Me toqué el cabello algo nerviosa, estaba fabulosamente suave. Miré una punta y la acaricié. Debía de ser justa con las chicas; en lo que se refería a mi melena algo grasienta y encrespada, habían hecho un maravilloso milagro. Sonreí y noté como mis labios estaban hidratados y no se abrían al hacer este gesto. Iba maquillada, vestida para matar. Lo recordé al mirar mis piernas tremendamente blancas. Tanto Alice como Rosalie se habían vuelto sordas de repente al rogarles que tuviesen compasión de mí y me dieran opción a ponerme unos pantys… pero por lo visto, aquello no era viable; según dijo Rosalie.
Calzaba unos zapatos de tacón kilométrico, negros y con la punta ligeramente abierta.
El vestido de palabra de honor ceñido, me envolvía como el abrazo del mejor de los amantes. Justo encima de la rodilla, como una completa femme fatale.
Esperaba con los nervios de punta en mi habitación. Por lo visto Carlisle ya había llegado y las chicas habían hecho con él " casi" el mismo trabajo que conmigo.
Yo era su sorpresa, bajaría por las escaleras conmigo del brazo.
Me sorprendí a mi misma cuando sonreí al imaginarme la escena en la cabeza. Carlisle era un hombre terriblemente atractivo y no me había pasado por alto como me miraba en algunas ocasiones.
Oí unos pequeños toques al otro lado de la puerta y me levanté de mi cama, para abrirla.
Era Carlisle…y estaba para comérselo….
…impecablemente vestido con un traje de chaqueta, pantalón negro y con una fina camisa que se abría, dejando ver el triangulo del hueco de su cuello.
-Be…Bella.- Sus ojos chocaron contra los míos y me ruboricé. Me sentía intimidada, aquella mirada intensa hizo que mis vellos se pusieran de punta…y lo que no eran los vellos también.- Alice me ha mandado aquí…
-Felicidades Carlisle.- susurré, bajando la mirada.
-Guau, Bella, estás…estás…increíble. ¿Te has mirado en un espejo?.- Alcé la mirada y sus ojos acariciaban mi cuerpo de una manera lenta, me estremecí casi tanto como si me hubiese tocado con sus propias manos.
-No.- reí.- Las chicas no me han dejado.
Él también rió y me ofreció su brazo para salir del umbral de la que era mi habitación por muy poco tiempo. Yo asentí, rodeando su brazo con el mío, y siguiendo sus pasos hacía las grandes escaleras que bajaban hacia el salón atestado de gente.
Mi corazón martilleaba en mi pecho y el murmullo de gente disminuyó cuando hicimos acto de presencia el protagonista del evento y yo. Me sentí demasiado intimidada ante tanta expectación y noté como la cabeza rubia de Carlisle se giraba para mirarme. Giré mi rostro para observarlo y ví como me sonreía tierno. Aquel gesto me dió valor para seguir bajando aquellas escaleras y encararme a aquel gentío.
Decenas de personas saludaron a Carlisle y éste hizo las presentaciones pertinentes, para que yo no me sintiera excluida. Halagada hasta el punto de sentirme una ninfa, la gente idolatraba la pareja que él mantenía prendida del brazo: ósea, yo.
La voz de Alice me apartó de su padre un momento.
-¿Qué te parece?- su voz de soprano me hizo sonreir y ella me imitó en un gesto auténticamente genuino.
-Es todo perfecto Alice. La fiesta, los invitados….
-¿Y papá?
Me ruboricé en el acto. "Tu padre parece sacado de un cuento..y yo no soy ninguna princesa", pensé con amargura.
- Tu padre…- mi mirada fue hacia él.- Él es perfecto, Alice.
La muchacha sonrió y se fue dejándome con la palabra en la boca.
La música comenzó a sonar y me aparté ligeramente de todo aquel bullicio para respirar un poco.
-¿Una copa?.- me giré levemente y lo ví, allí a mi espalda, como un ángel malvado. Con su cabello despeinado, su pajarita deshecha y los tres primeros botones de su camisa desabrochados.
Giré de nuevo el rostro y alcé el mentón. Edward Masen me hacía recordar al bastardo de mi padre, y aquel era un momento muy preciado en mi vida para tirarlo por la borda.
-No pareces la misma.- siseó muy cerca de mi oído, haciendo que se me erizara la piel.- Jodidamente caliente, si señor….-su aliento ardiente me golpeó el cuello y dí un par de pasos para mantener las distancias. Su risa ronca me hizo cerrar los ojos nerviosa.- Baila conmigo.
Me tensé al notar como hincaba sus manos en mi cintura y me giraba para pegarme a él, sus ojos impactaron con los míos y los bajó frunciendo el ceño. Comenzó a balancearme con él y me sentí completamente dominada por aquel hombre. Quería salir de aquellos pilares que agarraban mi cuerpo y lo fundían casi con el suyo, pero el miedo me invadió. Era la fiesta de Carlisle y allí había demasiada gente para dar un espectáculo.
-Apuesto que no estarías tan tensa si estuvieses bailando con él.- susurró cerca de mi oído de nuevo; casi rozándolo.- Pero como siempre, aparca las cosas importantes, para vanagloriarse de sí mismo.- aquello lo dijo con tanto odio que me dieron ganas de abofetearlo.
Intenté separarme de su cuerpo, pero él me lo impidió. Sus fuertes manos me tenían adherida a su pecho y no había manera humana de escapar.
-Carlisle es la mejor persona que he conocido en mi vida.- dije mirándolo con furia, retándolo.
Sonrió de manera diabólica y apoyó su mentón en mi coronilla suspirando.
-Charles Swan para mí también lo es. Es curioso que tengamos una apreciación completamente diferente de nuestros padres. Muy curioso…
Me paré en seco y él también lo hizo buscando mi mirada. Ví algo en él sumamente vulnerable y lo pillé en punto muerto, dejándolo allí plantado .
Corrí hacia la cocina e intenté encerrarme para huir de aquellos ojos que me consumían.
Cerré con fuerza la puerta y eché el magnifico pestillo. Otra puerta se abrió a mi espalda y ví entrar a Edward Masen, enseñándome unas llaves relucientes.
-Hay otra puerta que da a el patio. – sonrió caminando hacia mí, como una depredador.
-¿Qué ….que quieres de mi?.- balbuceé.
-Me gustaría follarte….no pienso en otra cosa…creo que no te sacaré de mi cabeza si no lo hago pronto. Me estas convirtiendo en un pervertido acosador, Bella Swan.
-¡Estas loco! ¡Cerdo! Ahora mismo saldré de aquí y le diré a tu padre lo que acabas de decirme…
-Cuéntale, me da igual….estoy deseando echarle la boca abajo por mirarte como lo hace….me pone enfermo, maldito vejestorio de mierda…¿no me digas que no te has dado cuenta de cómo te mira esta noche?.- rió de lado.- Claro que no me extraña, pareces sacada de un sueño pajillero nena…
-¡Eres repugnante! Me das asco.
-Veremos….- dijo dando los últimos pasos hasta llegar hasta mí y entrecerró los ojos al mirar mis labios.- Humm…Dios mío…quiero morderlos, lamerlos….- su boca se estrelló con la mía y sus manos comenzaron a acariciar mi rostro como si fuera algo infinitamente frágil.
Continuará.
Nenassssssssssssssss! Mañana no habrá actualización, pero el domingo sí.
Besos y supongo que me diran que les pareció. Dudas, y preguntas ya saben, contesto.
Muaaaaalkkkk!
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