Capítulo X.
16 de abril de 1947
''No nos engañemos: estamos inmersos en una guerra fría''.
No sabía con precisión lo que estaba pasando; estaba confinado a esas paredes que me privaban de la libertad la mayor parte del tiempo y al trabajo de oficina como asistente de Rusia, pero, de algo estaba seguro, una nueva guerra silenciosa y cruda como el invierno se estaba desatando entre
América y la URSS.
Algunos creen que empezó todo al finalizar la WWII, sin embargo yo se que este roce entre potencias venía desde tiempos anteriores…desde antes que mi hermano cayera…ambos deseaban colocar su propio sistema económico, ambos monstruos deseaban tragarse a los demás, usándolos como a sus
títeres. Distintas guerras financiadas por ambos bandos se generaron para perjudicar respectivamente a sus economías, el tiempo corría rápidamente y era vital hacerse de aliados para poder continuar, mi hermano se negó a un sistema comunista…y la Alemania oriental y occidental se separaron por medio
de un bloqueo temporal…lo peor estaba por venir.
1955
Continuaban los días, todo estaba un poco acelerado y sucedían cosas de las que por alguna extraña razón, no querían que yo me enterara.
La situación se tornaba tensa, notaba a Rusia muy estresado en su oficina mientras revisaba cada 5 minutos los mismos documentos con gran preocupación…comencé a alarmarme.
- Russland…¿todo está bien?. –
- Nyet…nada está bien…ese tonto americano está colmando mi paciencia. –
- ¿Qué es lo que pasa?. –
Le dije mientras me acercaba a su lado, en verdad estaba tenso como una piedra y me limité a tocar su hombro, correspondido con su mano sobre la mía y un suspiro pesado.
- Aaah…en verdad que se ha vuelto mi tortura y fastidio…se ha empeñado en tratar de poner a todos en mi contra…es por que es un cobarde y me tiene miedo...solo esta provocandome. –
- La Unión Soviética se ha expandido considerablemente después de la guerra.–
- Lo sé…¿no es grandioso?...somos una de las potencias mundiales…pero ese triste intento de héroe cree que el se merece todo, pretende detenerme…yo hice más en la guerra, él solo se sentaba en su trono a ver como los aliados nos enfrentábamos a Alema… -
- ….Lo sé. –
- …No se que hacer…tu hermano también se revela ante mi poder. –
- …. –
- Estabas enterado… -
- Ja [si]. –
- Tendremos que tomar medidas drásticas…necesito hacer algo… Prussia… redacta un citatorio hacia Varsovia…necesito de Polonia…cita al bloque del Este, me serán útiles. –
- ¿Qué deberé poner?. –
- Dile que necesito una asamblea urgente…algún modo en el que no intenten nada estúpido en contra de la URSS. –
- ¿Un tratado? –
- Da…un pacto de lealtad…si se revelan morirán. –
- …. –
No respondí, recuerdo que esa voz me hizo erizar la piel…no soportaría la traición…los besos de West aún ardían en mi piel…¿Qué me sucedería cuando el se enterara?. Comencé a escribir a Polonia…aquel que se había quedado con algo de mi territorio, pero debía obedecer sumiso a los deseos del señor de la casa. Envié la carta a Varsovia con la firma de Iván y su sello, el citatorio se mando a el bloque y todos se vieron ese mismo año para comprometerse y dar palabra de amistad.
El Tratado de Amistad, Colaboración y Asistencia Mutua, más conocido como Pacto de Varsovia por la ciudad en que fue firmado, fue un acuerdo de cooperación militar firmado en 1955 por los países del Bloque del Este. Diseñado bajo liderazgo de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas,
su objetivo expreso era contrarrestar la amenaza de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), y en especial el rearme de la República Federal Alemana, a la que los acuerdos de París permitían reorganizar sus fuerzas armadas.
