Hola a todos aquí tenéis un nuevo capítulo espero que os guste, las demás historias las actualizaré en cuento salga del hospital el día 21 no digo hora porque no estoy muy segura pero seguro que actualizo todas las demás entre el 21 y el 22.

Gracias a todos por seguir la historia y por los reviews se agradecen mucho, por cierto feliz año nuevoa todos no he podido felicitarlo antes lo siento.

Comenzando a moverse.

Cap 10:

-¿A que está esperando Albus?- la escuché preguntar:- ya tiene a Lady Granger, no creo que necesite mucho más para actuar.-

-Necesitamos a más gente, somos muy pocos en la corte aun.-

-No conseguiremos a muchos más, es después de todo por Granger por quien apostamos, y si te soy sincera después de lo que yo vi, no se que pensar.- la miré mientras ella comenzaba a caminar por la estancia sin inmutarse en mirarme, había tal vez perdido todo el derecho a que esta lo hiciera, y lo cierto es que yo no me sentía con el valor suficiente de explicarle lo que había sucedido con Lestrange y más sin estar seguro de que era exactamente lo que había pasado.

Tantos años había sido capaz de rechazarla y de no caer que me sorprendía a mi mismo el comprobar que había caído después de todo ante ella y sus encantos.

-¿Qué quieres decir con eso?-

-Ella no es una chica corriente, y si la has visto como yo la he visto te habrás dado cuenta de que no podemos esperar mucho de ella, después de todo lo que ha pasado es normal, pero sin embargo no puedo dejar de pensar que no vamos a conseguir a mucha más gente para su causa, es una pena que después de todo sea solo una Granger.-

Solo una Granger, lo cierto es que ella solo era una Granger después de todo, pero era la heredera al trono al menos la única conocida por suerte para nosotros, y hasta que todo se calmara lo mejor sería que eso siguiera así, aunque en más de una ocasión ya había pensado en decirle a Albus que creía que iba siendo hora de hacer correr ciertos rumores sobre Harry, pero él se había negado en redondo y lo cierto es que no lo entendía después de todo él sería el que ocuparía ese puesto si todo salía bien, pero Albus nunca daba sus motivos y yo no iba a ser la excepción para él.

De lo único que estaba seguro hasta ahora era de la afirmación de ella de que mientras se tratase de una Granger no conseguiríamos más gente para nuestra causa.

-¿Qué harías si existiera un Potter como candidato?- pregunté como si no le diera la mayor importancia a su reacción, ella por primera vez me miró directamente a los ojos lo que me hizo a mí apartar la mirada de ella pues sentía como a veces podía leer a través de mí y no quería darle a conocer aun la existencia de Harry como un Potter, después de todo ese joven que ella quería como a un hermano pequeño era su rey legitimo lo cual ambos desconocían.

-Si existiera un Potter todo sería tan diferente, para empezar, estoy segura de que Kinsgley se uniría a nosotros con los ojos cerrados, y Cedirg Diggory y su padre estarían en la misma situación, el problema es que hay otros muchos que se que vendrían a nosotros, pero como te he dicho solo podemos ofrecerles a una Granger, vale que no la culpable de lo sucedido, pero Granger después de todo lo que supone no heredera legitima aunque naciera como una princesa no lo es después de todo.

Pero esto no tiene un sentido de discusión pues después de todo no existe un Potter al que apoyar ¿cierto Lord Lupin?-

Estaba contemplando sus ojos agrisados tan fijamente que no me percaté de su pregunta tan fácil me hacía perderme en ella que a pesar de intentar dejar de mirarla no había sido capaz, sus ojos me miraban intrigados y los míos tan solo la observaban deseando que quisiera hablar conmigo sobre algo que no se tratase del reino y de nuestras posiciones.

-¿Lord Lupin?- la escuche llamarme mientras yo pensaba en si sacar el tema del que quería hablar con ella o callar, como últimamente estaba haciendo, pues cada vez que sacaba algo de ese tema ella se acababa marchando, y lo peor de todo era que ese miserable de Dadsly estaba ganando demasiado terreno y demasiada familiaridad con ella algo que a mi por algún motivo me sacaba de mis casillas, después de todo Sirius me había pedido que cuidara de ella mientras él no podía volver a pisar la ciudad de Plata, pero me era un poco difícil y más ahora que ella huía de mi como si se tratase de el mejor de los siervos de Tom Riddel.

Este era otro que me iba a volver loco, pues ahora estaba empeñado en que hablara con su hijo y si encontraba de nuevo a lady Granger quería que la trajeran cuanto antes a ciudad plata para convertirla en su nueva reina, al parecer le había gustado lo que Lestrange le había propuesto.

Quería que hablase también con el inepto de Pettigriw para que volviera con ella a la ciudad, lo que significaría verlo todos los días a ese miserable traidor, con el que se supone cooperé para matar a los Potter y entregarles el trono a lord Granger para después que este pasase a manos de Lord Riddel.

Estoy seguro de que Lord Granger nunca se hubiera esperado esa traición por parte de Peter, pero después de todo era un miserable y un miedoso, y Tom Riddel podía ser muy aterrador, yo hacía el papel del ambicioso y codicioso, el que siempre deseaba más de lo que tenía, y el que estaba dispuesto a todo por conservar ese poder sin importar a quien me llevase por delante.

Tanto así que para casi todos en la corte resultaba hasta más despreciable que Peter o incluso que Tom, solo unos pocos saben que yo en realidad estaba a las ordenes de los Potter y ahora a las de Albus Dumbledore, el cual me había juzgado muy mal en su momento hasta que le hice entender que nunca habría traicionado a Lily Evans o a James Potter, la primera vez que él creyó que ellos estaban muertos yo fui quien le revelé que seguían vivos y con su ayuda conseguimos esconderlos bastante bien, después pasó algo entre James y Albus una pelea bastante fea y Albus se retiró a una soledad que no entendíamos muchos, cuando Sirius o yo intentábamos sacar el tema James se enfurecía y al final acabábamos todos demasiado mal parados y con enfados bastante grandes.

Lily no decía ni palabra y aunque a veces escribía a Albus nunca recibió ninguna carta de Albus hasta que este le mando a Lady Mcgonagall como institutriz para Harry y los Weasley, este gesto hizo creer a Lily que todo estaba olvidado y viajó a su encuentro encontrándose al parecer algo que no le gusto nada pues a su regreso Lily solo decía que Albus no se acercaría a Harry por nada del mundo.

Sirius al que nunca le había caído bien Albus estuvo de acuerdo sin ninguna queja o rechistar, James y Lily coincidieron en educar a Harry tanto en el manejo de armas y en otras cosas como la lectura el escribir y otras doctrinas además de que lo educaron como en una corte se debe de educar a un futuro rey, pero yo no recibí instrucciones de nada de eso, tan solo de que debía de seguir todo lo que Granger me mandará hasta que Peter llegó a mí diciéndome que este miserable se las pagaría muy pronto por tratarlo como lo hacía, cuál fue mi sorpresa cuando una noche dos hombres entraron en mi alcoba e intentaron matarme, cuando descubrí el rostro de uno de ellos y lo identifiqué, como a Lord Goyle, le hice una propuesta y este me llevó ante Lord Tom Riddel, el cual tras escucharme decidió que le era bastante útil, después de todo si algo soy es inteligente, Peter se sorprendió mucho al verme vivo al día siguiente, yo tan solo le hice saber que si no tenía cuidado la próxima vez podrían ir a buscarlo a él en la noche, ¿y quien le podía garantizar a él el mismo resultado que a mí?, tras lo que fue la caída de los Granger, y tras lo poco que yo pude hacer en esta ocasión pues no estaba tan preparado como la primera vez, no pude impedir lo que le hicieron a Lady Granger, ni impedir lo que le hicieron a la pobre niña, tras conseguir sobornar a unos cuantos y tener que matar a otros saqué a la pequeña del castillo y me la lleve conmigo, en mi viaje a puerto rubí, donde se supone debía de encontrarme con Lady Weasley para entregarle a la pequeña en custodia, me enteré que Lady Weasley había sido asesinada y la pequeña Ginny había desaparecido, el culpable se creía que era Lucius Malfoy.

Intente avisar por todos los medios pero tuve un encuentro poco afortunado con Lord Crabbe el cual no se fiaba de mi ni un pelo, la pequeña Granger me vio con este y creyó que yo la estaba traicionando al parecer y huyo, yendo a parar al barco de Malfoy.

Cuando regresé a ciudad de plata me esperaba una carta con noticias negras, que me hicieron maldecir una y mil veces, en donde se me informaba de que Lily y James habían sido asesinados por Lucius Malfoy y su tripulación al igual que varios de los Weasley.

Ley atentamente toda la carta varias veces, y no fue hasta un año después que se me ocurrió preguntarle a Sirius que había sido del pequeño Harry, pues nunca lo menciono en sus cartas ni tampoco me dijo que estuviese muerto.

Al no recibir una respuesta por parte de Sirius escribí a Lady Mcgonagall la cual me dijo que no tenía la menor idea de lo que le había podido pasar a ese pequeño, que ella solo sabía sobre Ronald Weasley, Fred y George, y un joven apellidado Malfoy, además de la pequeña Luna Lovegood.

Que todos ellos estaban en su casa siendo cuidados por ella al menos los dos más pequeños exceptuando Fred y George Weasley lo cuales viajaban a menudo con Sirius en su barco.

Y el joven Malfoy el cual desaparecía casi todos los días y había veces incluso que no dormía en la casa.

Me extrañó que estuvieran en contacto o siquiera cuidando del hijo del hombre que había matado a los Potter, pero no cuestione sus decisiones después de todo su situación era exactamente igual a la de la pequeña Granger, ninguno había podido escoger a sus padres y sus destinos.

Después de varias misivas a Sirius sin respuesta decidí ir a ver a este en persona le pregunté a Lady Mcgonagall cuando pensaban volver a ver a Sirius y esta me informó que en una semana esperaba volver a verlo.

Preparé mi viaje a la vez que me llegaba una misiva de Albus Dumbledore, esta me sorprendió bastante para que mentir pues llevaba tanto sin dar señales de vida que no me lo esperaba y mucho menos que fuese precisamente a mí al que escribiese.

Le contesté diciéndole que salía en un viaje para encontrarme con Sirius el cual llevaba sin responderme algunas cartas y estaba preocupado, que si quería contactar conmigo debía de escribirme a casa de Lady Mcgonagall.

Tal y como le había pedido la próxima carta que recibí fue en casa de esta, pero me llegó justo cuando estaba en plena pelea con Sirius.

Pues cuando llegué a la ciudad de la esperanza donde en esos momentos residía Lady Mcgonagall, me encontré con que Sirius no estaba en la casa había salido al parecer al mercado a por unas cosas, y me informaron que había ido solo como siempre que iba a comprar al mercado, nunca dejaba que lo acompañase nadie, y en alguna ocasión que habían intentado seguirlo les había sido imposible.

Eso era algo muy obvio pues Sirius era el mejor en eso de hacer las cosas a escondidas, y el ver que ocultaba algo me hizo sospechar algunas cosas.

Salí de la casa no sin antes preguntarle a Lady Mcgonagall si había informado a Sirius de mi llegada, cuando esta negó sonreí, fuese lo que fuese que Sirius ocultaba lo iba a descubrir.

Fui al mercado el único sitio que sabía podía estar, por la información de los gemelos que eran los que más habían conseguido seguirlo sin ser descubiertos.

Cuando llegué al mercado comencé a mirar por todos los puestos, y me sorprendí al ver a Sirius plantado contra una pared observando un puesto en específico.

Me extrañé de su actitud, pasiva y su sonrisa llena de cariño y nostalgia, no muchos eran capaces de ver a Sirius así, él se cuidaba mucho de demostrar signos de debilidad ante nadie, y estaba claro que lo que estaba observando era su punto débil más grande por lo que pude darme cuenta.

Miré hacía donde él miraba y me sorprendí de ver a una mujer de cabellos rubios que regañaba a un pequeño al que no podía ver.

Miré de nuevo a Sirius pues mi amigo ra sabido que le gustaban mucho las mujeres pero creía que sus gustos eran mejores, ya que la mujer no era la mayor de las bellezas como para que él la estuviese mirando de esa forma.

Me acerqué un poco para poder escuchar su voz, tal vez y eso era lo que había hecho a Sirius caer a los pies de ella.

Cuando escuché su voz me quedé paralizado pues estaba seguro que no era la primera vez que la escuchaba, y además estaba seguro de que no podía ser por la mujer por lo que Sirius tenía esa expresión en su rostro.

Me fijé mejor en las dos personas y cuando ella, se apartó del niño furiosa lo pude ver bien al fin, y al contemplar su sonrisa de triunfo y superioridad ante la mujer pareci ser trasladado a mi infancia en el castillo, pues estaba seguro de que se trataba de James y su sonrisa cuando se salía con la suya en algo.

Al ver al niño echar a correr alejándose del puesto miré a Sirius y me percaté que se disponía a seguirlo, yo a distancia hice exactamente lo mismo.

Estuvimos un buen rato así uno detrás del otro, hasta que Harry llegó a encontrarse con unos niños, y se alejó lo suficiente de nosotros como para que yo me acercara a Sirius y le hablase.

A este por poco le da un infarto, pero después de pedirle explicaciones, y decirnos algunas cosas en mitad de la calle, decidimos ir a casa de Lady Mcgonagall para hablar con más calma, cuando llegamos a la casa la pobre Mcgonagall se llevó una buena bronca por parte de Sirius a la cual ella contestó con otra más fuerte.

Estuvimos varios días peleando obre lo que debía de ser de Harry, y cuando nombre a Albus fue lo último que Sirius permitió que dijera me amenazo de mil formas diferentes si se me ocurría si quiera hacerle saber a ese loco chiflado de la existencia de Harry, yo m enfadé porque él se lo había ocultado y le pedí explicaciones sobre ese echo este me dijo que James y Lily tenían sus motivos para que Albus no se acercara al niño y que él no necesitaba más que eso, que no quería que él se acercará a Harry y que si yo lo traicionaba los perdería para siempre a ambos que era mi decisión.

Esa misma noche me llegó una carta de Albus a casa de Minerva, le respondí como pude a esta, y cuál fue mi sorpresa cuando al día siguiente Sirius había desaparecido de la casa de Mcgonagall dejando a los gemelos allí y se había marchado.

Temí lo peor y escribí a Albus una nueva carta contándole sobre Harry y su situación, no le pude decir donde vivía el pequeño porque no lo sabía, tras una semana recibí una respuesta de Albus el cual parecía sumamente disgustado y exigía que Sirius se pusiera en contacto con él y que Harry le fuese entregado.

Tras algunas cartas con Albus llegué a un acuerdo con él y por otra parte conseguí hablar con Sirius en términos más normales, cuando Sirius me contó sobre lo que tenía planeado hacer con Harry no supe el motivo exacto pero decidí poner sobre aviso a Albus, y el resto de la historia ya se sabe estos se encontraron yo me tiré unos cuantos años sin recibir ni una sola palabra de Sirius por mi traición y teniendo que cuidar de Lady Tonks en ciudad plata una nueva adquisición en nuestras filas a la vez que vigilaba a Tom y los demás.

-¿Piensas contestarme ahora o mañana Lupin?- me dijo esta una vez más.

La miré perdido en mis pensamientos.

-¿Qué decías?- pregunté como un estúpido.

-¿Qué a que venía esa pregunta de antes?- me dijo mirándome enfadada.

-Nada, es que a veces pienso bastante en Lily y James.- le dije sin más.

-Ya bueno todos parecen adorar a estos dos, aunque según tengo entendido nadie sabía de dónde demonios había llegado Lily Evans antes de conocer a James, pero al parecer se hizo de querer por todos muy rápido.- comentó esta como si nada, era cierto, Lily había aparecido de la nada ante toda la corte acompañada por Albus Dumbledore, y nunca nos contó nada de su pasado, conocíamos a Petunia por que vino a parar justo a la misma ciudad donde se ocultaban ellos después sino ni de la existencia de Petunia nos abríamos enterado, y tras pelearse nada más verse en el mercado por primera vez nos dimos cuenta que Lily tenía un pasado extraño, pero James la amaba demasiado como para indagar, y bueno yo me había enamorado de ella, el único que intentó en su momento indagar fue Sirius, pero si llegó a descubrir algo solo él lo sabe pues nunca habló nada de nada.

-Ella era única.- dije mientras sonreía de medio lado y me levantaba de donde había estado sentado:- bueno ha llegado el momento de que me vaya, por cierto ya no es necesario que sigas buscando a Lestrange ya se donde se encuentra.-

Me miró enfadada por algo y después dijo:

-Vaya que te has dado prisa en averiguarlo, ¿y donde se supone que se ha metido esa ahora?- me dijo con desdén.

-Se encuentra en el barco de Sirius.- dije sin más.

Me miró sorprendida ante mis palabras y dije:

-Al parecer cometió una estupidez y Sirius decidió que se las pagaría todas juntas y de una vez.- claro estaba que no podía decirle que por haber visto a Harry era que la retenían en el barco.

-Así que Sirius es el responsable, podría habérmelo dicho me habría ahorrado mucho trabajo.- refunfuño ella.

-Bueno va siendo hora de que me marche, nos veremos mañana.-

-Lo siento pero eso no será posible, me voy de viaje con Lord Dadsly.- me dijo esta sin más, y yo me qué helado en mi sitio, ¿Qué se iba de viaje con ese miserable?

-¿De que estás hablando?-

-Pues eso, Dadsly y yo nos vamos mañana de viaje a puerto rubí, quiero visitar a Lady Mcgonagall y él se ofreció a acompañarme encantado.-

-¿Por qué tienes que ir con él?- pregunté aguantando mi enfado.

-Por que se ofreció, además me gusta mucho su compañía, es todo lo que una mujer puede buscar.- me dijo sin más y abrió la puerta de la sala en la que habíamos estado gran parte de la tarde conversando, dándome a entender que podía marcharme.

Caminé furioso hasta la puerta y cuando llegué a su lado tan solo le dije:

-Ten cuidado en el viaje y espero que lo disfrute Lady Tonks.-

Ella sonrió ampliamente y sin apartar su mirada me dijo:

-Puede apostar a que lo haré Lord Edmure.- y sonrió una sonrisa que me pareció muy cínica, sin decir más me fui de allí llegué a la puerta y cogí tanto mi capa como mis guantes los cuales me tendió Brown la criada de Tonks.

Salí de la casa sin siquiera despedirme pues estaba seguro de que si hablaba no saldría nada bueno de mis labios, cuando estaba bajando las escaleras, mi enfado se hizo más notorio cuando ví quien subía las mismas para ingresar en la casa y hablar con quien precisamente yo acababa de terminar de hablar.

-¿Un día esplendido verdad Lord Edmure?- el muy imbécil sonreía como si el sol brillase en su cara cuando yo estaba deseando enseñarle un buen día lluvioso de golpes.

-Sin duda lo era hasta hace unos momentos.-

-¿Acaso le pasó algo que le molestó?, yo por mi parte estoy la mar de contento pues mañana salgo de viaje y espero que a mi regreso todo sea mucho mejor.- fruncí el ceño no me gustaba nada eso.

-¿A que se debe su esperar?-

-O espero regresar con una prometida.- estoy seguro de que cuando él paso por mi lado con una sonrisa yo parecía el ser más estúpido y tonto del planeta pues tras sus palabras me había quedado helado con los ojos fijos en un mismo sitio y mi boca abierta.

Si había entendido bien lo que ese miserable acababa de decirme, quería pedir la mano de Tonks, pero él no podía hacer eso, además Sirius nunca lo aceptaría y yo tampoco.

Ella merecía algo mejor que ese despreciable, que siempre andaba en burdeles, no estaba dispuesto a dejar que ese pedido se llevara a cabo, de eso ni hablar, ella no sería jamás su prometida como que yo me llamo Lord Remus Lupin.

Caminé lo más aprisa que pude hasta el castillo, y al llegar a los aposentos que me estaban asignados en este dije:

-Seamus prepara mi equipaje.-

-¿Lord Lupin?- dijo extrañado.

-Y el tuyo.-

-¿A dónde vamos señor?-

-A impedir que un maldito imbécil arruine la vida de Lady Tonks.- dije sin más y este se quedó helado en su sitio al ver que no se movía lo miré furioso:

-Es que no me has oído muévete ya, y dile a Dean que se prepare el también.-

Caminé hasta mi cuarto y me encerré en este, a la hora de la cena salí y mientras caminaba hacía el salón escuché como Seamus decía a algunos criados:

-Al parecer tendremos un viaje movidito.-

-Si a no ser que Lord Lupin se de cuenta de una vez de lo que realmente le esta pasando con Lady Tonks.-

-Bueno este hombre no es que sea muy listo respecto a este tema la verdad.- escuché que decía la vieja de Trelawni.

Yo fruncí el ceño, ¿de qué demonios estaban hablando ahora?

-Bueno es que después de todo es un hombre, no se puede esperar mucho de el la verdad.- escuche que decía Sprout.

-Es muy inteligente, pero en cuestiones del corazón el pobre no se entera y al parecer hizo algo que disgustó mucho a Lady Tonks, y ahora quiere impedir que otro la conquiste.- esa vieja me sacaba de quicio, y más cuando tenía razón.

-Bueno sea como sea, tú y Dean tendréis que cuidar que no haga ninguna locura.- dijo Sprout.

-No somos nodrizas.- dijo Seamus enfadado.

-Ya pero Lord Lupin merece que se preocupen por él, y si él no se percata de que ama a Lady Tonks más de lo que debe, alguien tendrá que parar sus ataques de celos que me temo serán muy frecuentes y podrían llevarlo a su perdición.- escuché que decía la vieja Trelawny y fruncí el ceño, pues no me gustaba lo que decían, ¿Cómo que ataques de celos?, yo solo quería proteger a Tonks de ese buitre oportunista, nada más.

¿Y que demonios quería ella decir con que estaba enamorado de Tonks? Eso era imposible, lo que yo sentía por Tonks, no era eso, eso era imposible, pues si de verdad estuvieran en lo cierto iba a estar en serios problemas, ya no solo conmigo mismo sino por que Sirius pediría mi cabeza.

¿Era eso lo que me estaba pasando?, ¿me había enamorado de Tonks?

¿Qué demonios iba a hacer si eso era cierto?, bueno aparte de impedir que Dadsly actuara, eso era lo importante ahora, ir a ese viaje e impedir que él se adelantase.

Lo demás ya lo pensaría en su momento.

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El estado de Albus Dumbledore era de todo menos calmado, para alguien que lo conociera tan bien como varios de los del barco "La Esmeralda" les quedaría más que claro que estaba furioso, y que se le notara era la cosa más extraña que había en todo el mundo, pues ver a Albus Dumbledore en ese estado solo podía significar que algo grave había pasado, la pregunta que todos se hacían era , ¿qué demonios había pasado exactamente para que él estuviese así?

Nadie en el barco lo sabía a ciencia cierta exceptuando solamente dos personas, Petunia Dursley y Hermes Granger.

Ambas personas habían llegado de madrugada al barco con suma dificultad, una de ellas llena de heridas, y la otra perdida en sus pensamientos, quien primero las había visto había sido Albus el cual había salido de su camerino buscando desesperadamente a Hermes pues no se encontraba en su cama durmiendo como debería de ser, y se había asustado pensando en lo que podría haber pasado en mitad de la noche.

Al ver a Hermes acompañado de la mujer que había hecho pasar por tantas cosas a uno de sus protegidos se extraño un montón, pero más cuando la mujer en cuestión comenzó a rogarle que sacara a Harry de donde estaba ahora.

-¿De qué demonios me está hablando?- recordaba haberle preguntado mientras esta se arrodillaba a sus pies y le suplicaba que Harry debía de salir de ese barco cuanto antes o todos lo lamentarían más adelante.

-No sé de qué demonios me está hablando señora Dursley Harry se encuentra en su camerino descansando en estos momentos, lo que se supone tú deberías de estar haciendo, ¿dónde encontraste a Petunia Dursley Hermes?- le había preguntado calmadamente y seguro de sus palabras.

-No, estas completamente equivocado, Harry no está en su camerino, él no se encuentra en tu maldito barco, esta con ese despreciable que lo matará en cuanto tenga una oportunidad.-

-Le digo que Harry se encuentra en su camerino en estos…-

-¿Alguien sabe dónde demonios se ha metido Potter?- la voz del joven Malfoy lo había sacado de su frase sin terminar y lo había hecho girar en redondo para mirar sorprendido al chico rubio que salía precisamente de la puerta que daba a los camerinos.

-¿Dónde encontraste a la señora Dursley?- pregunto de nuevo ahora mucho más serio Albus Dumbledore.

-Te lo estoy diciendo maldito viejo Harry se intercambió por mí, él se fue al barco de ese ser despreciable, y él sabe quién es Harry, él lo matará si tiene la oportunidad, y se que Harry le dará muchas de estas, ese chico es un inconsciente y si no acaba muerto no se si acabaremos lamentando su decisión.- decía Petunia Dursley desesperada.

-¿Qué barco?, ¿de qué me estás hablando?- acaso Albus Dumbledore se había vuelto tonto de improviso, había pensado ella al ver que no era capaz de entender todo eso.

-Potter, está ahora a bordo de "La Mortia"- sentenció Hermes sin dejar de mirar a los ojos a Albus Dumbledore, el cual no pudo disimular su sorpresa y su miedo tan rápido como para que su nieta no se diera cuenta de este.

Ahora podía ver como Albus Dumbledore paseaba por cubierta de un lado a otro tremendamente furioso, y completamente perdido en sus pensamientos, la desaparición de no solo Harry Potter sino que de Luna Lovegood también había traído varias reacciones, unos pensaban que se habían fugado juntos por que no querían tener que estar ocultando lo que sentían entre ellos o por temor a las reacciones que tendrían los Weasleys en su contra.

Hermes por su parte no había dicho nada de lo que sabía a nadie, y al parecer Malfoy no se había percatado de que ella había sido la que había traído a la señora Dursley hasta el barco, por lo que nadie sabía que él conocía sobre el paradero de los otros dos.

Albus paseaba por cubierta metido en sus pensamientos al menos hasta que Severus Snape acompañado por un furioso Sirius Black se acercaron hasta él.

Frunció el ceño sabía lo que venía ahora, se fijó en el resto de la tripulación y en los que se encontraban en la cubierta, ¿cuánto podría contener la lengua de Black en ese estado?, era más que evidente que Petunia ya le había informado sobre donde se encontraba Harry en esos momentos y sobre cuál había sido la forma en que Hermes había traído a esta al barco, y estaba más que seguro que esta también le había hablado sobre la carta de la que él no tenía conocimiento sobre el intercambio de uno por otro, ya fuera él o Hermes, al parecer Tom había jugado muy bien con Harry, aunque estaba claro que no conocía a Harry como él creía conocerlo pues estaba por asegurar que Tom había esperado que Harry le entregara a Herrmione en lugar de entregarse a si mismo.

Aunque en esos momentos no sabía si alabar la decisión del chico o estar tremendamente furioso con él, no solo por no confiarle algo tan importante sino por tomar las decisiones él solo y encima de todo tomarlas mal si le hubiese hablado de esa dichosa carta él podría haber ideado algo para sacarlo de eso, pero no, Potter tenía que ser después de todo, y tenía que tener ese orgullo de James, y la testarudez de Lily, ahora el gran problema era que al parecer el marido de Petunia había metido bien la pata al revelar la identidad del chico la cual muy pocos debían de conocer, más por su seguridad que por otra cosa, aunque ya su seguridad no estaba en sus manos, sino en las peores que podían estar, y lo peor es que el chico desconocía todo.

¿Acaso iba a costarle caro el mantener a Harry fuera de su condición?, él lo había hecho para que en su momento todo fuera un poco más fácil si el chico no sabía nada podría moverse con más libertad hasta que llegara el momento de revelarle la verdad, pero ahora eso de que él desconociera todo, no parecía lo mejor, y más cuando sus enemigos sí que lo sabían, como deseaba tener delante de sus narices a ese gordo e indeseable de Vernon Dursley y a su hijo de las narices.

Pero ahora el problema era, ¿se lo contaría Tom Riddel hijo?, ¿Cómo se lo tomaría Harry?, ¿se uniría a estos dos ahora que conociera su posición real y la de Hermes por la venganza hacia ella?, ¿la odiaría hasta ese extremo?

-¿Qué demonios piensas hacer?- la voz de Snape era calmada pero era obvio que él también estaba furioso, y eso extraño a Dumbledore pues creía que ese hombre era incapaz de dejar ver sus emociones tan bien como él, al parecer el tema Harry Potter sacaba las emociones de todos a flote.

-Es más que evidente que estoy pensando.- dijo Albus Dumbledore.

-Y es más que evidente que si hubiera sido esa la que hubiese desaparecido no estaríamos aquí aun, sino que habríamos salido hace tiempo de este maldito puerto en su busca.-, Sirius estaba sumamente enfadado y no parecía dispuesto a controlarse por nada ni nadie, pues como muy bien sabía Albus Harry era lo sagrado para Sirius Black.

-¿Qué demonios estas insinuando Black?- dijo Albus parándose en su caminar y girándose para enfrentar a Sirius que lo miraba furioso.

-Si se tratase de esa maldita tú no estarías tan pasivo y no lo pienso tolerar, aquí va siendo hora de dejar bien en claro las cosas, y te guste o no, es Harry el importante en este barco y que se encuentre en el otro no es nada bueno y menos sabiendo lo que saben, te juro que en el momento en que me entere de que a Harry le ha pasado algo malo no me importará quien seas Dumbledore te acabaré en ese mismo momento.-

-Ten mucho cuidado con lo que estás diciendo Black o te puede ir muy…-

-Me importan muy poco tus amenazas viejo, yo solo te sigo por Harry y ya lo sabes ahora él no está en este barco y como no vuelva a él perderás mucho más que a este.- sentenció Sirius furioso y muy seguro de sus palabras, Albus abrió los ojos comprendiendo lo que eso significaba.

-Estas bromeando, no serías capaz de hacer eso.-

-O claro que si, en el momento en que Harry me lo pidiera, yo solo lo seguiré a él, no me importa lo que pueda significar, no te digo que estaría de acuerdo con sus decisiones pero no lo abandonaré sea cual sea su elección.-

-Entonces lo mejor sería comenzar a mover las piezas en el tablero antes de que todo se vuelva un caos.- dijo de pronto Severus Snape.

-¿Qué quieres decir?- dijeron Albus y Sirius a la vez.

-Lo primero que deberíamos hacer es hablar con Lupin y Mcgonagall y conocer la situación real en ciudad plata y en puerto rubí.

Ya sabemos algunas cosas por Lestrange, pero creo que lo mejor es asegurarnos con ellos, Ojoloco debería de quedarse aquí y hacer correr algunos rumores sobre Lady Granger cuanto antes.

Y sería conveniente comenzar a desvelar el misterio a nuestra propia tripulación sobre quien es ella y que pinta en todo esto, sobre Harry lo mejor es ir en su busca cuanto antes, pues cuanto menos tiempo pase junto a Riddel mejor, ese chico es bastante fuerte de carácter pero tiene algunos puntos que Riddel si descubre podrá aprovechar muy bien para sus planes, y aunque Potter no es estúpido podemos decir que se deja manejar sin darse cuenta en algunas cosas, tal vez y después de todo el que Lovegood se encuentre con él sea un buen punto a nuestro favor en lugar de ser un inconveniente.-

Sirius frunció el ceño no estaba tan seguro como él de que Luna Lovegood fuera buena en eso de ayudar a Harry más que en causarle problemas, aunque claro Snape no podría comprender en que situación se encontraba Harry si Riddel decidía utilizar a Luna como un seguro para que Harry no dijera que no a ciertas cosas que podría proponerle.

Albus Dumbledore era de la misma opinión que Sirius al respecto, Harry podría negarse a ciertas cosas si fuera su propia vida la que estuviera en juego pero siendo la de Luna la que podría estar en juego las cosas se dificultaban mucho más.

-Pues lo mejor es actuar cuanto antes, dile a Ojoloco que venga que tenemos que hablar, y reúne después a toda la tripulación Hermes tendrá que comenzar a tomar decisiones ya.- dijo Albus un poco abatido habría querido dejarlo todo un poco más cocer, pero al parecer todo se comenzaba a desbordar y de una manera que no le convenía, ¿Cómo se había torcido todo tanto?, ¿cómo él había podido cometer el error de no vigilar a los Dursley?

-No le dejarás a ella la decisión sobre Harry cierto?- dijo Sirius abriendo los ojos al máximo de la sorpresa.

-No, es claro que iremos a por Harry ella quiera o no, lo que me temo es que tendré que explicarle también la historia de él, pues si se supone que ella es la heredera al trono ¿por que demonios yo la desautorizo sobre ese tema en particular?-

-Pues me parece bien que vaya entendiendo cual es su lugar en realidad.- dijo Sirius sin más.

-¿Y ese cual es Black?, te recuerdo que ella no es culpable de nada, ni ella ni su madre saben nada de lo que su padre llevo a cabo ella nació siendo princesa …-

-No, ella nació siendo una traidora usurpadora del trono, nada de princesa…-

-Te equivocas Black, ella es princesa, aunque su padre consiguiera ese trono como lo consiguió ella nació y creció durante doce años siendo la heredera al trono le guste a quien le guste y no le parezca bien a quien no le parezca bien, ella no es culpable de lo que les pasó a ustedes antes de todo eso, y sería bueno que lo recordases, a la única persona que le consiento que odie a Hermione y es porque tiene un motivo de cierto peso es a Harry, y en cierta forma yo puedo guardar cierto rencor pero no lo hago pues se que la pobre no lo ha pasado nada bien, y que en las condiciones en que se encontraba cuando hizo lo que hizo no eran las adecuadas para una persona como ella.

La chica lleva muchas cosas en sus espaldas y algo de lo que estoy seguro nunca podrá desprenderse es de la muerte de Lily en sus espaldas.-

-Para mí solo existe un heredero.- dijo Sirius sin más.

-Lo se y lo tenemos muy en cuenta créeme pero si ese heredero toma decisiones no adecuadas, ¿Qué harás exactamente?- dijo Snape de improviso.

-Ese heredo no sabe que lo es, Dumbledore se encargó de mantenerlo ciego de ese hecho, por lo tanto, estará sumamente confundido y no será capaz de tomar decisiones acertadas en su momento y puede que hasta tome decisiones no muy buenas que perjudiquen a varios de nosotros hasta poder llevarnos al desastre, ahora que nos encontramos en esta situación no se yo si fue buena idea mantener al chico fuera de todo esto, pero sería bueno saber que harás tú Black si el chico toma las decisiones equivocadas.- dijo Ojoloco que acababa de llegar detrás de Snape.

-Yo lo lamento pero sean cuales sean las decisiones de Harry….-

-Black siempre estará con Harry, tanto si le gusta cómo sino, él estará del lado de Harry y lo entiendo no lo culparé por eso, estoy seguro de que Remus Lupin tomará esa misma decisión, Ojoloco, debes comenzar a propagar la noticia de que Lady Hermione Granger se dispone a reclamar y disputar su trono por derecho, ten cuidado y dilo a las personas adecuadas no cometas errores que ya he cometido yo bastantes.- dijo Dumbledore.

-¿Cómo acabas de decir?- dijo de pronto Hermes desde detrás de todos ellos.

Todos se giraron a mirar a la chica en cuestión y Albus Dumbledore sin dudarlo camino hasta ella, la cogió del brazo y la guió hasta la parte más alta del barco, todos los de la tripulación se encontraban reunidos tal y como Albus le había dicho a Snape que hiciese y sin más, cogió el lazo que ataba el cabello de Hermes, y lo soltó, la colocó delante de todos y hablando lo más alto que pudo grito:

-Ella es Lady Hermione Granger, hija del rey George Granger, y la reina Jane Granger, por lo tanto la verdadera heredera al trono, todos los que están en este barco ahora deben de decidir si la ayudarán a proclamar lo que le pertenece por derecho o no, yo Albus Dumbledore lucharé por recuperar la paz que nos pertenecía hasta hace seis años cuando Tom Riddel arrebató todas las leyes y la justicia y más de la mitad tuvieron que huir y desertar perdiendo todo lo que les pertenecía, ella podrá restaurar todo lo que cada uno de vosotros perdió en su momento como justa recompensa por vuestra lealtad.

Los que quieran recuperar lo que les pertenece, el lugar de la verdadera justicia, el liberar a todos los que injustamente han sido apresados, y están pagando una condena que no merecen, el devolver la tranquilidad a todas las ciudades y acabar con este reinado de injusticias que tomen ya su decisión y luchen a nuestro lado.-

Los tripulantes de "La Esmeralda" miraban a Albus Dumbledore y al que creían un simple asesino con suma sorpresa, al menos todos aquellos que no conocían algo ya de ese chico.

-¿Es una mujer?- dijo Ron sumamente sorprendido por ese hecho, mientras que Fred y George lo miraban sorprendidos a su vez, pues para ellos eso era poco importante con lo que Albus acababa de decir, claro que ninguno sabía que Ron ya conocía su condición de heredero.

-De verdad que tú te sorprendes por cosas de poca importancia.- dijo de pronto Ginny desde detrás de su hermano.

-Bueno, es que yo ya sabía sobre eso de que era el heredero, pero Harry no me había comentado que se trataba de una mujer.- dijo este con cara de desconcierto.

-Ahora la pregunta es, ¿qué pensáis hacer?- dijo Ginny mirando a sus tres hermanos.

-¿Qué quieres decir?- pregunto Fred.

-Yo la voy a ayudar, voy a estar a su lado en todo momento, quiero saber si puedo contar con vosotros o no.- dijo esta cruzándose de brazos y mirando a los tres.

-Bueno lo cierto es que, ella sea o no la heredera es la que mató a la madre de Harry.- dijo Ron bajando la mirada.

-¿Tú ves a Harry por alguna parte?- dijo Ginny enfadada ahora con Ron.

-No, pero eso no quita que ella es una asesina Ginny no se si quiero a esa mujer como mi reina.- dijo este.

-Bueno pues decidíos pronto, necesito saber si cuento con mis hermanos o por el contrario no.-

Se giró dejando a los tres mirándose y supe en ese preciso momento que todos los Weasley estaban en el mismo barco y bando, es decir, contaba con su apoyo.

Miré a Hermione que me miraba furiosa y llena de odio:

-¿A que se supone que viene esto viejo loco?- me recriminó furiosa.

-Ahora no es tiempo de explicarte esto, debemos de comprar provisiones y salir cuanto antes hemos de encontrar a Harry.-

-Yo no tengo que ir a buscar a nadie.- me dijo furiosa y soltándose de mi agarre.

-Lo harás y no hay más que hablar, a su debido tiempo hablaremos ahora ve al camerino y cámbiate de ropa.-

-Debes de estar delirando, no pienso vestirme de niñita.- me dijo enfadada y con desdén.

-Vístete como quieras pero cámbiate y espérame en el camerino que ahora hablaremos.-

Se marchó enfadada y se reunió con Ginny Weasley, Sirius tan solo me miró y me dijo:

-Espero que sepáis lo que estáis haciendo.- sin más nos dejó a Ojoloco a Severus y a mí allí solos.

-Ojoloco tú te quedas en puerto mistral, debes de hacer todo lo que esté en tu mano para conseguir gente intenta no meter mucho la pata y te espero en puerto de rubí en una semana máximo dos.-

Severus escribe una misiva a Lord Lupin y otra a Lady Mcgonagall antes de que zarpemos hoy y encárgate de las provisiones necesarias.-

Sin más me dirigí al camerino donde me tendría que enfrentar a una pequeña fiera y dejarle algunas cosas en claro y tendría que pensar muy bien que le contaba sobre la historia de Harry, pues ni de eso estaba del todo seguro, pues la historia de Harry era mucho más de lo que incluso Sirius conocía y temía el momento en que tuviera que hablar con Harry sobre su pasado y su futuro y lo que podría llegar a pasar si Tom Riddel hijo sabía más de lo que él mismo podría explicarle.

Suspiré abatido y cansado la edad después de todo era algo realmente fastidioso.

Posé mi mano en la puerta dispuesto a encarar y a contar parte de la verdad sobre Harry la mitad que conocían Sirius, Severus, y los otros.

Lo único en lo que no estaba seguro era en si era justo que ella lo supiera incluso antes que Harry.

¿Cuánto sería el precio a pagar por no haber hablado con Harry en su momento?

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-¿Te encuentras bien?- abrí los ojos al escuchar la voz de Luna y sonreí de medio lado, intenté sentarme aunque con cierto esfuerzo lo conseguí, y consiguiendo que me doliera hasta el último de los músculos de mi cuerpo.

-Bueno he estado mejor, ¿y tú que tal lo llevas?-

-Está cumpliendo su palabra, no deja que nadie se me acerque.- me dijo mientras con un paño con agua me limpiaba la mejilla derecha:- ¿Qué te está pidiendo Harry?- me preguntó preocupada.

-No entiendo de que me habla, tan solo me exige que le cuente la verdad, y que le hable sobre lo que Dumbledore planea hacer, como si alguien supiera lo que ese viejo testarudo piensa.-

Era cierto no tenía ni la menor idea de que quería ese maldito bastardo de mí, y no sabía que me exigía que confesara, lo único que se me ocurría es que quería información sobre Granger, pero era obvio lo que Dumbledore pretendía hacer con ella así que no sabía por qué tanto jaleo por eso, tal vez y solo quería una confirmación a sus sospechas, ¿pero que tenía yo que ver en todo eso?

-Harry, no digas nada sobre lo que sabes de Granger, y no hables mucho de ti.- me dijo esta mordiéndose el labio inferior, eso me hizo recordar a esa odiosa mujer y la miré extrañado ante sus palabras, cogí su mano deteniéndola antes de que siguiera curando mis heridas:

-¿Por qué dices eso?, ¿hay algo que yo no sepa Luna?- le pregunté mirándole directamente a los ojos, consiguiendo que ella apartara sus ojos azules de los míos rápidamente.

-No, pero creo que él quiere saber algo en especial para poder herirte más Harry no le des esa posibilidad.- por supuesto que no la creí, pero si algo sabía de Luna es que no hablaría hasta que ella creyese que era el momento de hacerlo, y era evidente que ella si que sabía algo que a Tom le podría interesar lo que me dejaba en una situación delicada pues ahora debía de impedir por todos los medios que Riddel se fijara en ella en lo más mínimo.

-Sal de aquí maldita muchacha, o Riddel no te podrá proteger la próxima vez que te vea cerca de él.- escuché que Fenir el guardia le decía a Luna, esta se levantó enfadada y le dijo:

-Él me dio permiso para curar sus heridas.-

-¿Y eso de que va a servirle si en breves volverán a estar abiertas?- dijo este sonriendo abiertamente le gustaba sobremanera golpearme hasta dejarme inconsciente, y al parecer la ronda de ese día estaba a punto de comenzar, pero no hablaría y mucho menos me escucharían gritar o flaquear, no sabían cuanta resistencia podía llegar a tener y no sabían como de fuerte podía a llegar a ser, iban a ver quien era Harry James Potter.

Escuché como alguien bajaba hacía donde nos encontrábamos y por su caminar tranquilo enseguida supe que se trataba de él, sonreí con mi mejor sonrisa de superioridad y hable:

-De nuevo me visitas, es todo un lujo ver lo mucho que me aprecias.-

Sonrió a su vez mientras miraba a Luna en esta ocasión me percaté de que no venía solo, su rata parlanchina venía con él, ese tal Peter Pettigriw, el hombre se quedó helado en su sitio al fijar sus ojos en mí, se puso blanco como la pared mejor llenada de cal y murmuró:

-Sin duda, es idéntico a él, aunque sus ojos son los de ella, no hay ninguna duda mi señor, ese chico es un Potter.- ¿Qué tanto importaba eso?, ¿qué más daba que me apellidase Potter, Dursley, u otro apellido?

-Eso no es ningún secreto, ¿qué tanto repetís mi apellido es que os gusta y lo queréis adoptar o qué?-

Tom sonrió ampliamente mientras que Pettigriw m miraba sorprendido por algo, Luna se acercó a mí y me apretó la mano con fuerza yo la miré sin entender y Tom dijo:

-Bueno al parecer y después de todo lo que has pasado en estos días es más que obvio que no lo sabes, y tras cerciorarme con este miserable que no es mentira y que eres un Potter, tal vez haya llegado el momento de que hablemos tranquilamente de príncipe a príncipe.- Luna apretó mi mano y abrió sus ojos al máximo mientras que yo miraba a Tom como si se hubiese vuelto completamente loco.

-No sé de que estás hablando, mis padres eran tan solo unos adinerados de puerto esmeralda donde fueron asesinados por Lucius Malfoy y Lady Granger, al parecer no solo estas loco sino que además tienes unas ideas estúpidas.-

-Muchacho no tientes a tu suerte, y dime como se llamaban tus padres, es más niégame que eres hijo de James Potter y de Lilian Evans Potter.- me dijo este y yo cerré la boca por un momento, si esos eran los nombres de mis padres pero ¿cómo él lo sabía?, ¿Cuánto les habían contado Dudley y Vernon?

-¿Qué pasa si digo que si?- dije sin más, Peter Pettigriw se acercó a mí y dijo:

-Yo era amigo de tus padres, y tú eres su vivo retrato, no podrías engañarme ni en un millón de años y cuando Lord Lupin te eche un vistazo sabrá que es cierto él confirmará todo, así que lo mejor es que hables con la verdad.-

-Si así se llamaban ambos, ¿qué pasa con eso?- dije ya enfadado.

-Pues que James Potter y Lily Potter eran los reyes anteriores a los Granger, es decir joven Potter que eres un gran obstáculo en mi camino del que me debo de deshacer con rapidez, a no ser que tu y yo lleguemos a un trato.-

Sentir como Luna apretaba mi mano me hizo entender que no estaba soñando, que lo que ese tipo estaba diciendo iba en serio pues no reía ni parecía bromear, sentí el miedo recorrerme en primer momento, y una ira indiscutible recorrerme al entender el interés de Albus Dumbledore en mí, ¿qué me quería?, maldito viejo embustero y farsante, ¿y qué pasaba con Sirius y los demás?, ¿es que acaso pretendían mentirme eternamente?

-¿Qué acabas de decir?- pregunté aferrándome con fuerza a la mano de Luna desesperado y deseando que fuese una broma y que no hubiese sido engañado y utilizado por todos de esa manera.

Deseando fuertemente no encontrarme en la situación que creía encontrarme y deseando o más bien rogando que todo fuera mentira una pesadilla.

-Si joven Potter, eres el heredero al trono, más que de príncipe a príncipe debería de decirte alteza, pues tú en realidad estarías ahora mismo sentado en el trono que ocupa el estúpido de mi padre, y con mi ayuda eso será posible, solo necesito ciertas cosas de ti, y te entregaré lo que te pertenece por derecho, hasta te haré el favor de acabar con esa molestia que puede resultar Granger.- su sonrisa me hizo enfurecer, pero más cuando entendí como exactamente podría él deshacerse de ella.

Estaba tan furioso por tantas cosas, odiaba a Lady Granger, y a Albus Dumbledore por hacerme creer que le debía yo a ella fidelidad cuando resultaba ser al revés.

Odiaba a Sirius por mantenerme al margen de esta verdad, al igual que a ese viejo y a Lady Mcgonagall junto con Lord Lupin, todos ellos habían estado jugando conmigo y estaba seguro de que todos lo sabían., ahora entendía las palabras de Petunia, y las de Lucius Malfoy y Bellatrix Lestrange todos ellos lo sabían y yo haciendo el papel del niño tonto de Dumbledore.

Ese viejo me las iba a pagar, y no solo él, miré a Luna la cual apretó mi mano tras mirarme a los ojos y ver que estaba furioso y ella tan solo no me soltó me miró de una forma en la que parecía que quería darme a entender que me comprendía, ¿acaso ella podría entender lo traicionado que me sentía?, ¿lo usado que parecía haber sido?, ¿sabría ella lo que me estaba doliendo enterarme de que Albus en realidad se había estado aprovechando de mí para dar mi lugar a su maldita asesina?

-¿De qué exactamente estamos hablando?- dije en un susurro lleno de odio, él me miró y sonrió complacido se agachó hasta mi altura y al mirarme a los ojos sentí un escalofrío recorrerme pues en ellos ví lo mucho que me había afectado todo eso pues mis ojos ahora parecían iguales de fríos o más que los de él.

-Hablaremos cuando te recuperes de tus heridas joven Potter, estoy seguro de que haremos grandes cosas juntos, muy provechosas para ambos sin duda.-

Lo vi salir de la celda en la que yo me encontraba y decirle a Fenir.

-Asígnale un nuevo camarote a Pettigriw en tu barco, Potter y esa muchacha ocuparan a partir de hoy el de él en "La Mortia".-

Sin más se marchó dejándonos a Luna y a mi solos, ella se arrodillo a mi lado y susurró.

-Harry, ¿en que estas pensando?-

No le conteste, ¿qué le podía contestar?, si ni siquiera yo sabía que iba a hacer y que no, pues en ese momento solo quería venganza, venganza por la muerte de mi madre, venganza por haber sido engañado, y por ser traicionado, solo eso deseaba vengarme de Albus Dumbledore y de Lady Hermione Granger.

Dos de los culpables de todo lo que había pasado y de lo que ahora me quedaba por pasar, ¿Por qué que querría él de mí?, ¿hasta qué punto le sería útil?, ¿cómo terminaría todo esto?, mientras ellos dos pagasen ya nada más me importaba después de todo en realidad estaba solo, todos en los quien confiaba acababan de caer ante mi como unos miserables traidores.

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Todo se estaba saliendo de su sitio, hacía una semana que Riddel había ido a hablar con Harry al camerino y este se había negado a informarme de lo que habían estado hablando, y ahora esto, no sé en qué demonios estaba pensando Albus pero estaba claro que no estaba muy lúcido ni en sus mejores sentidos.

Harry y yo nos encontrábamos caminando por puerto marfil acompañados como no por Fenir Greyback y Goyle, ese Riddel no se fiaba ni de su sombra.

Había dejado a Harry salir a comprar algunas ropas de su talla pues la suyas estaban tan manchadas de su propia sangre que no podía utilizarlas.

En eso estábamos cuando comenzamos a escuchar los rumores.

Rumores sobre Lady Hermione Granger y su disposición a proclamar el trono, en el momento en que lo escuchemos por primera vez a Harry le tocó pagar un objeto en uno de los puestos pues se le había caído de la sorpresa, la segunda vez ya no tuvimos esa mala suerte, y pudimos enterarnos de más datos, datos que enfurecieron a Harry hasta lo indecible.

Y no era para menos, pues por varios sitios se comentaba que ella viajaba a bordo de "La Esmeralda" y que todos en este barco estaban a su favor.

Cuando habíamos regresado al barco "La Mortia" Harry no era el único furioso y Riddel destilaba odio por todo su cuerpo.

Acompañé a Harry al camerino en el que se encerró sin hablar con nadie, y del que desordenó pues estaba furioso y voleó todo lo que había a su alrededor, estoy segura de que hasta ese mismo momento Harry había guardado una esperanza oculta en él de que Dumbledore no lo había traicionado, y de que Sirius y los otros habían tenido algún motivo valido para ocultarle la verdad, pero ahora eso se había desvanecido.

-¿Cómo demonios es posible que quieran a ser maldita asesina como su reina?- gritó Harry enfurecido y tirando uno de los libros contra el suelo.

-Tiene que ser mentira Harry ya sabes que muchas veces los rumores…-

-Por dios Luna deja de hacerte la maldita ciega, es más que evidente que es verdad, Dumbledore a aprovechado que yo no estaba para hacerlo, sin mí de por medio ella tiene el camino libre, como demonios he sido tan ciego maldita sea.-

-Harry escúchame un momento, debe de haber un moti…-

-NO, NO ME VENGAS CON TONTERIAS, NO HAY UN MOTIVO VÁLIDO PARA ENGAÑARME Y MUCHO MENOS PARA PROCLAMAR ALGO QUE NO LE PERTENECE, NO HAY UN MOTIVO PARA UTILIZARME Y TRATARME COMO A UN MALDITO IMBÉCIL, NO HAY UN MALDITO MOTIVO POR EL QUE DEVIERA DE SENTIRME CULPABLE Y NO DESEAR QUE AMBOS ARDAN EN EL MISMISIMO INFIERNO.- gritó este enfurecido y yo me tuve que callar, pues no entendía que estaban tramando y mucho menos porque a él nunca le habían contado nada de nada sobre su pasado.

¿Acaso Albus había cometido l peor error de su vida?

Porque si de algo estaba segura es de que a Harry lo había herido y mucho más ahora que al parecer Albus había decidido subir al trono a su nieta en lugar de a Harry, y lo peor de todo es que me sentía una miserable por que dentro de todos lo que habían mentido a Harry me encontraba yo, y no me sentía con el valor de decirle que yo sabía toda la verdad sobre él, pues si me había convertido en la única persona de apoyo para él, ¿cómo quitarle lo único que lo alejaba ahora mismo de la soledad?

O tal vez estaba yo misma aterrorizada por lo que Riddel pudiera sacar de Harry si este se creía totalmente traicionado, pues al menos ahora mismo yo se suponía que estaba en su situación, pero si le revelaba la verdad le había engañado incluso más que los otros, y al parecer la traición era algo que Harry ya no podría soportar mucho más, pues ahora no solo Albus y Lady Granger lo estaban traicionando pues Sirius que era el capital de "La Esmeralda" al parecer también lo estaba haciendo.

-Muy bien si esto es lo que desean esto tendrán, que proclame su trono, el cual yo mismo le arrebataré, a ser posible no solo eso.- lo miré alarmada por sus palabras pero no sorprendida, al parecer Harry estaba dispuesto a acabar al fin con esa maldita mujer, ahora lo que me preguntaba era ¿sería capaz a cumplir lo que ahora decía cuando la tuviera a ella delante? Pues lo que Draco me había contado sobre ellos me había dejado

sorprendida incluso a mí, pues no me lo esperaba, ¿Cuánto odio sentiría ahora Harry hacía ella?, ¿Sería el suficiente para llevar a cabo lo que deseaba o no?, ¿qué acabaría por pasar con todo esto?

Esperaba que fuese lo que fuese Harry no saliera más herido aun, y que todo al final acabase bien.

Aunque al escuchar como la puerta se abría y se hacía escuchar la voz fría y calculadora de Tom Riddel me hizo entender que iba a tener que alejar a Harry de su influencia cuanto antes o podría significar la perdición de este y de todos.

-Tenemos que hablar Potter, han surgido unos contratiempos.-

-Ya lo creo que tenemos que hablar.- fue lo único que Harry dijo, y yo tan solo me mordí el labio inferior, ¿cómo de caro le saldría a Albus todo esto?, ¿y a todos nosotros?, y lo más importante ¿y a Harry?

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Bueno hasta aquí este cap espero vuestros comentarios sobre este, hasta el próximo que será en cuanto pueda volver a actualizar.

No os puedo dar una fecha fija así que espero que lo disfrutéis y me disculpéis por la espera pero es que nunca puedo estar segura de cuando puedo escribir o actualizar lo siento enserio cuidaos mucho y nos vemos.

Espero los Reviews.