Our Past

Tres días pasaron, fueron largos y tranquilos, no había muchas cosas para hacer y estando de vacaciones la relajación que cualquiera debía tener, para él era como un carrusel a veces rápido y en momentos lentos. Makoto quería un montón a su familia pero ahora se molestaba porque no lo llamaban para hacer los recados como lo había hecho años antes siempre lo regresaban con "No te preocupes Makoto, Ren lo hará" "Deja eso, enseguida lo hago yo" y el queriendo insistir pero esas palabras que no lo dejaban. Solo Ran y Ren lo utilizaban por ratos pidiendo cosas como "Nii-chan ayúdame con mi tarea" o "¿Nii-chan me compras algo?" agradecía a esos dos por no pensar en el como un inválido.

Por no pensar en el cómo una persona que estaba huyendo, porque lo que ahora estaba haciendo solo era tomar un tiempo para él, para guardar su pesar y volverá sonreír una vez mas, esta vez sinceramente a la persona que le importaba tanto como su familia, pero con un cariño totalmente diferente. Cariño que antes no podría mostrarle y que ahora tampoco lo podía hacer, sin embargo había expresado con palabras lo que sentía, para que así aunque solo por un instante y solo de él, aquella persona se dé cuenta.

El tercer día se había completado, lo había pensado, se molestó por la realidad que le toco pasar y finalizo con la resignación del resultado; espero que nadie de su familia se hubiera dado cuenta de su cambio de ánimo… aunque puede que su madre lo haya notado pero para el le era totalmente desconocido. Lo que si sabía muy era su trato con Haru la próxima vez que lo viera se prometió a si mismo que lo ocurrido esa tarde en casa del pelinegro ya era cosa del pasado uno que por fin habría afrontado, le había prometido quedarse a su lado y lo iba a ser, su apoyo, su compañero, solo su amigo.

"si las cosas no salen como tú quieres, lo puedes cambiar o solo dejarlo como esta" otra cita de Noeru se instaló en su cabeza, últimamente recordaba muchas frases que el muchacho anteriormente le había dicho y le sorprendió la cercanía que tenían esas frases con su vida, siempre había pensado que era una fruslería que las personas comparen sus vidas con algunos libros, pensaba que ellos no se parecían a los personajes de esos libros sino eran aquellos protagonistas que se parecían a ellos.

Agosto-20-xx

-si dices eso, algún obsesivo de la lectura te mandara a volar desde el quinto piso- le dijo Noeru que se encontraba al frente suyo.

Las clases ya habían terminado y como acostumbraba se quedó unas horas mas para repasar lo aprendido, había estado haciendo eso por meses y algo en su cerebro estaba comenzando a presionar. Pero ahora no estaba solo como otros días, tenía un como compañero a la persona que conoció dos meses antes. Se equivocó en pensar que ya no lo volvería ver, porque desde el día en que lo conoció se metió en su vida… tanto que en poco tiempo parecía saber cosas que el ignoraba.

-Todos nosotros tenemos nuestras opiniones Kirisaki- respondió sin apartar sus ojos de su cuaderno de apuntes.

-Si… lo se, pero no puedes negar que los que llegan a ese extremo, pierden de vista la realidad y se dejan llevar por las emociones… oye, creo que ya deberías dejar de llamarme por mi apellido nunca me ha gustado, en cambio mi nombre Noeru se escucha mucho mas genial-

-Qu- su cuaderno le fue arrebatado de sus manos -Ah! Kirisaki mi cuaderno… - el ladrón guardo el cuaderno ajeno en su mochila.

- Y si sigues con estos estudios tuyos tú cerebro dejara de funcionar- lo encaro descaradamente –No te conozco como otras personas lo hacen, pero a simple vista puedo ver que estas escondiendo algo… una adicción ¿tal vez?, lo que sea, pero no puedes presionarte de esta forma, ¿conoces el estrés? Es lo que tienes ahora y estudiando hasta este nivel, no te ayudara-

Su precisión lo dejo helado es como le había dicho pero no era una adicción sino miedo, que desesperadamente lo estaba ocultando, apartando pensamientos; concentrándose en otras cosas que eran necesarias, pero hasta todo lo bueno tiene sus límites ¿Cómo llego a darse cuenta la persona de enfrente? No parecía el tipo de persona que prestara atención a los detalles ni tampoco que se preocupara por los demás, despreocupada así lo llamaba, pero no podía asegurarlo; como era en el caso de él, todos tienen algo que no quieren mostrar por mas pequeño o grande que fuera; Noeru no era la excepción.

-Sería bueno… tener tu vida… tan libre- pensó que lo había dicho lo suficientemente bajo para que no lo escuchara, no fue así y lo que alcanzo a escuchar no lo comprendió hasta meses mas tarde.

- No es lo que parece… las personas llegamos a fingir muy bien-

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-Makoto! El baño está listo ya puedes entrar- la voz de su madre lo regreso magistralmente a la realidad. Se levantó de su cama y se fijó en la hora, el reloj marcaba un poco mas de las 9:20 de la noche. Antes de salir de su habitación se llevó un cambio de ropa, un pantalón plomo y polera crema, en esos meses del año la temporada era fría y mas valía estar abrigado que pescar un resfriado.

Se desvistió y puso su ropa en la cesta que tenía al lado, el agua estaba caliente se podía ver el vapor salir de la tina, así eran sus baños favoritos por alguna razón el agua fría le hacía recordar cosas, entro en la tina y el agua se rebalso. Acomodándose en el estrecho espacio sintió como el agua caliente que al principio lo quemo, ahora estaba perfecta. Se relajó; los músculos de su espalda se lo agradecieron, "ya han pasado tres días" murmuro. Y en efecto ya era la noche del martes no podía decir que se sentía totalmente destrozado porque no era así, claro que estaba triste y hasta quiso llorar al día siguiente, fue como había pensado el pesar no vino al instante sino después.

Dejo salir un cansando suspiro, ya sabía cómo trataría a Haru pero no cuando seria la próxima vez que lo viera, ¿iría a su casa? ¿ lo llamaría para encontrase en otro lugar? ¿o tal vez…? Negó con la cabeza lo último, no podía dejar pasar mas días, había dicho que ya no escaparía pero esa parte suya se negaba a dejarlo ir. Puede que se esté obligando pero era eso o volver a como era antes. Volver a esa actitud, lo pensó… cobarde, abandonar, estresado tres palabras que el de ojos plata le había dicho en mas de una ocasión. Ya no era una opción regresar… jamás. Como tampoco era opción pensar que las cosas seguirán en su ritmo normal, lo había pensado muchas veces y todas esas afirmaciones venían solamente de su parte, desconocía la postura de Haru ¿Qué era lo quería? ¿Qué iba hacer? Makoto podía darle todo su apoyo incondicional pero si el ojos zafiro no lo quería ¿lo iba a obligar? ¿todavía quería que fueran amigos? ¿aun quería su apoyo? Todas estas preguntas se amontonaron en su cabeza.

Necesitaba respuestas y temía lo que escucharía, si todo salía mal… como lo volvería a ver a los ojos, escuchar un "eres desagradable" "no quiero nada que ver contigo" si lo alcanzaban esas palabras lo primero que pensaría era que hubiera sido mejor no regresar. Algo de lo cobarde seguía con él. ¿Cómo podría cambiar el significado de esas oraciones? Haru tenía derecho a pensar lo que quería y también tenía derecho a alejarse del peli oliva.

Alejarse como había hecho el. Su baño que lo había relajado al principio dio pie a pensamientos que lo harían llorar desconsoladamente en su adolescencia; no obstante ahora no tenia 17 estaba a pocos meses de cumplir 21; aunque no fuera un número mayor; hace tiempo que había dejado der ser un chiquillo.

Dejo esas preguntas para el momento en que viera a Haru, se concentró en percibir el agua en su piel, llenarse del vapor que emitía y escuchar los sonidos de la noche que se alzaba impotente en el cielo.

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Todo el día se la había pasado de arriba, abajo, de un lado al otro, Makoto no había venido a su casa en tres días y no tenía que pensar en la razón de su ausencia ya lo sabía, como también sabia cuáles eran las preguntas que ahora acosaban al peli oliva. Siempre había reconocido que Makoto era minucioso consigo mismo, adelantándose en cosas que ni siquiera han ocurrido, mientras que él se dejaba llevar por la corriente justo como lo hace un pez.

Lo que no sabía era cuanto mas iba a durar esta brecha o ¿es que acaso ya no iba a volver? Ese pensamiento lo inquieto, conocía al mas alto y era una posible opción, pero las personas cambian; aunque haya escuchado una parte de la vida de Makoto, de esos dos años, desconocida que mas había pasado, recordó que le dijo que conoció una persona, que se parecían, que quiso enamorase de ella.

Se detuvo, estaba en su cocina, como siempre no la había utilizado, se podía decir que nada cambio pero no pasó desapercibido un pequeña cosa que noto y se avergonzaba por eso, ahora podía dormir ya no se despertaba en mitad de la noche, desde esa visita de Makoto fue como si su sueño hubiese regresado a él. Recordó que antes que cerrara sus ojos lo último que pensó fue en él y como de un hechizo se tratara se fundió en un profundo sueño. Al día siguiente cuando abrir los ojos su sorpresa fue mucha ya que al ver la hora se dio cuenta que era mas del medio día.

No recordó lo que vio en sueños pero fue una buena noche después de tanto tiempo, lo que paso después fue como los otros días, sin nada que hacer en acciones, pero su cabeza estaba en otro lado, pensando en que hacer ahora, quería que Makoto supiera lo que el sentía, decirle muchas cosas, que no era nada de lo que el peli oliva pensaba. Tenía que verlo pero una cobardía se apodero de él atándolo todavía mas a su hogar, evitando salir por si se lo encontraba. No se consideraba una persona cobarde pero si lo viera ahora, salir corriendo era su primera opción. Así los días pasaron y se convirtieron en tres, como si de una prueba se tratara estaba practicando lo que le iba a decir, se trababa y su cara se pintaba de un sonrojo del que solo era testigo el gato visitante.

La noche se hizo mas profunda, después de darse un buen baño, se dejó caer en la sabanas de su cama, se envolvió lo mas que pudo, escondiéndose del exterior. Echado con dirección a su puerta dejo que el silencio lo envolviera, los minutos y segundos pasaban; Haru seguía pensando en un sola persona, rememorando recuerdos del pasado en donde pensaba que todo era mas tranquilo, las competencia y los entrenamientos, los momentos que todos compartían, esos donde estaban ellos dos regresando a casa y despidiéndose al pie de las escaleras, prometiendo que mañana se verían de nuevo.

Esos tiempos de paz que perdió ¿podía hacer algo para recuperarlos? Había pensado que ya no, intentando alejarse de Makoto… pero si podía ser egoísta los quería de regreso, no importaba si fuera por solo un tiempo, no importaba si luego se iban, si calmaban aquella soledad que lo presionaba entonces valía la pena intentarlo. Si… aunque todo terminaba algún día y volviera a estar solo, tenía la seguridad que ya no se sentiría como antes, iba a cambiar, necesitaba hacerlo, por su bien saldría de esa jaula.

Porque todos esos días, meses y años se encerró sin conocer la llave, sin buscarla, dejándose llevar como siempre lo hacía, maltratándose hasta que su cuerpo dejo de soportarlo, su vida estaba en STOP y era momento de poner PLAY.


Continuara… - por Tessa

Cofcoftestamentonohaycofcof

mmm antes de dejarlos, hay alguna línea que les haya gustado… si es asi me gustaría que lo escribieran. Besos y muchos abrazos de oso hambriento para todos ustedes. Nos vemos en la próxima actualización