Para no perder la costumbre. Nada me pertenece, los personajes pertenecen a Stephanie Meyer y la historia es de Drotuno, yo solo traduzco.
Y no podía faltar mi compañera de aventuras. Gracias a mi querida amiga Erica Castelo por ayudarme una vez más.
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Capítulo 10
EDWARD
Mis ojos no podían centrarse en las notas que el profesor Swan estaba escribiendo al frente del salón de clases. En vez de eso, recorrieron el largo de unos jeans desteñidos y ajustados y la mano que garabateaba lentamente en la esquina superior de su hoja. Mi mente seguía confundida por nuestros besos. El de la noche anterior en la habitación de huéspedes de la casa de Bella, y el de esta mañana en su porche delantero, sin mencionar los cinco minutos en el coche en los que nos perdimos cuando entró en el estacionamiento de Edgewater—mis pensamientos estaban consumidos por ella, la sensación de su piel, su sabor.
Frotando mi rostro, me forcé en prestar atención al frente del salón de clases y tomar notas de la próxima tarea antes de que nos dejara libres por el día.
Él nos dio una sonrisa y nos agitó su mano cuando dejamos el salón. La mano de Bella se deslizó en la mía al caminar por el campus hacia el comedor. Permaneció callada, lo que era un poco inusual en ella, de modo que cuando al fin estábamos afuera en nuestra mesa debajo de la sombra, la miré.
"¿Estás… bien?" Le pregunté, repasando en mi cabeza por algo podría haber hecho mal.
Sonrió y asintió, arrastrando una papa por la cátsup. "Estoy… perfectamente. Solo… tengo una pregunta para ti, pero no estoy segura de cómo hacerla. O si debería de hacerla."
Frunciéndole el ceño, tomé una respiración profunda. "¿Yo hice… hay algo…"
De pronto, sus sonrientes labios estaban sobre los míos. "Shh, no has hecho nada malo, amor. Yo solo…" Se echó hacia atrás para tomar mi rostro entre sus manos. "Es solo que… ¿Qué vas a hacer en las fiestas?"
"Oh." Le di una pequeña sonrisa y asentí pero luego encogí un hombro. "Yo, um… no lo sé. Estoy seguro que puedo evitar ir a casa para Acción de Gracias, pero Navidad es otra cosa. Los dormitorios cierran, y luego está Alice… no lo sé. No quiero ir, pero no estoy seguro que pueda zafarme. Apostaría a que papá ya compró ese boleto."
"Puedes quedarte conmigo," me soltó, haciendo una ligera mueca, pero luego sonrió cuando me reí entre dientes. Amaba su costumbre de solo decir lo que estaba pensando. "Lo siento, pero es solo que…" Dijo con un suspiro, sus ojos tristes y preocupados. "La idea de enviarte a casa…"
Bajó la vista a la mesa, y su cabello cubrió su rostro, por lo que levanté mi mano y lo metí detrás de su oreja. Necesitaba verla.
"No puede lastimarme, Bella," le dije en voz baja, sacudiendo la cabeza cuando me miró. "Puede amenazarme y gritar y decir mierdas, pero…" Encogí un hombro. "Hay solo tres personas en este planeta que pueden lastimarme—mis hermanos y la hermosa chica en esta mesa. Eso es todo. Tiene poder sobre mí, pero eso es porque firma los cheques para la parte de mi educación que no cubre la beca, como libros o alojamiento. Si me quita eso, entonces no sé lo que haría. No gano lo suficiente para cubrir ambas cosas trabajando con Jasper. Tengo que calmar a mi padre a fin de quedarme aquí."
El rostro de Bella se oscureció, pero asintió. "Nunca te lastimaría."
Sonriendo, asentí. "Lo sé."
"¿Ah, sí?" Me preguntó, entrecerrándome sus ojos, pero sus dedos se elevaron para jugar con el cabello en medio de mi frente. Cuando asentí de nuevo, sonrió, pero decayó de inmediato. "Bien, porque tu papá suena como un patán egoísta—un abusivo, patán egoísta." Antes de que pudiera argumentar, añadió con voz suave, "No tienes que tocar a alguien para abusar de él, guapo. Las palabras hieren. El control hiere."
Asintiendo, bajé la vista a la mitad que quedaba de mi sándwich, pellizcando el pan. Sabía que tenía razón. Demonios, incluso Alice había perdido el control de su temperamento con nuestro padre una o dos veces, diciéndole exactamente esas palabras, pero él simplemente le sonrió, provocándola a que lo 'probara'. Nada de lo que nos había hecho, me había hecho, después que murió mamá era ilegal, solo injusto.
Las manos cálidas de Bella tomaron mi rostro, haciendo que mi mirada encontrara la suya. "Quiero que recuerdes algo por mí." Pegando mi frente a la de ella, sonrió. "Ya no eres ese niñito. No hay nada que él pueda hacer que no podamos pensar en algo para resolverlo—libros, alojamiento, lo que sea. Y a pesar de lo que te dijo, ese accidente no fue tu culpa. No eres débil; eres más fuerte de lo que crees. El título de padre no hace que tenga razón. Solo significa que su esperma llegó al lugar correcto."
Sonriendo, rocé mis labios en los suyos antes de apartarme. "Sí, señorita."
Terminamos nuestro almuerzo y nos dirigimos hacia la biblioteca. Justo cuando estaba estirando mi mano hacia la puerta, mi teléfono vibró en mi bolsillo. Sonreí al ver la ridícula foto del rostro de mi hermano en la pantalla.
"Mi hermano," le dije a Bella. "Yo… en realidad necesito hablar con él."
"Claro." Me sonrió, señalando al otro lado de la puerta. "Te guardaré tu lugar."
Le abrí la puerta, respondiendo el teléfono. "Hola, Em."
"Me preguntaba si te había comido un caimán o alguna mierda."
Echándome a reír, me alejé un poco, apoyándome contra el árbol de roble más cercano. "No, solo estado ocupado. ¿Cómo va todo en la universidad de Washington?"
"Pfft, ya sabes… sexo, chicas, y fiestas."
Riendo suavemente, sacudí mi cabeza. "Claro, porque Rose permite que suceda todo eso."
"Cierto." Se rio entre dientes pero me preguntó, "Recibí tu mensaje de texto, hermanito, así que, ¿qué pasa?"
Tomé una respiración profunda, preparándome para una cantidad épica de burlas. "Yo… necesito tu consejo."
"¡¿El mío?! ¿No el de la pequeña enana? Debe ser algo serio si no lo hablas con Ali-boo."
Me reí de nuevo, y echaba de menos a mi hermano, porque nunca se tomaba nada en serio—nuestro padre siendo la única excepción a eso. "De hecho, ella me dijo que hablara contigo."
"Ah, mierda… ¿qué demonios hizo Papito Querido esta vez?" Me preguntó Emmett, y aun cuando había sarcasmo en su tono, podía escucharlo preparándose para la respuesta.
"No, no… eso no es… Emmett, necesito tu consejo. De verdad."
"¿Qué?"
"En dos cosas, en realidad. Primero, no sé… ¿Qué vas a hacer en las fiestas?"
"Oh, um… Rose y yo estaremos allí para Acción de Gracias pero no para Navidad." Mi boca se abrió, pero él continuó. "La familia de Rosie me invitó a Nueva York para las vacaciones de Navidad. Voy a ir. Déjame adivinar… Tú vas a hacer lo contrario."
"Sí, eso creo. O sea, no le veo sentido en ir para Acción de Gracias. Ni siquiera es una semana, y no es como si hiciéramos algo."
Emmett se burló con un resoplido. "Incluso me sorprende que estés considerando ir en Navidad, Ed. Hubiera apostado a que nunca ibas a volver a Washington."
"No lo hago por él," dije con brusquedad, haciendo una leve mueca de desdén. "Quiero ver a Ali. Si vas a estar allí para Acción de Gracias, entonces iré para Navidad, solo para asegurarme que no la va a ignorar durante toda la temporada de vacaciones."
Emmett suspiró, pero salió como un gruñido. "Sabías que aplicó para Edgewater."
"Ah, demonios…" Gemí, pasando una mano por mi cabello. "Oh, seguro que me va a culpar por eso."
"Mmm, probablemente, pero conociendo a Alice, va a encogerse de hombros y desafiarlo a que la detenga. ¿Sabes? Espero el día en que me llame y me diga que a él se le soltó la lengua con ella. Voy a tener que matarlo."
Su voz se escuchaba seria pero honesta. Había hecho lo mejor que podía para interceder por mí mientras crecíamos, pero papá se había dado cuenta, haciendo los castigos mucho más largos. Emmett era tan malditamente grande y fuerte que, para cuando se fue a la universidad, había tenido miedo que de verdad le diera a papá un puñetazo en la cara. Estaba seguro que lo único que lo detuvo fue que mi padre se desquitaría con nosotros una vez que se fuera."
"Estoy deseando que salga de esa casa," dije con un suspiro, sacudiendo mi cabeza. "Quizás nunca vuelva."
"No te culpo, Ed. A veces me pregunto si mamá lo sabía, ¿sabes? Que tal vez era ella la que lo refrenaba, pero cuando murió, él solo… perdió su mierda," dijo Emmett, y nuevamente, la vieja pena cayó pesadamente sobre nosotros, a pesar de la distancia.
"Ella iba a dejarlo, si escuchas los rumores del viejo Forks," bromeé, lo que lo hizo reír un poco. "No lo sé, Em. Yo solo… vivo con ello todos los días. No necesito que me diga lo que he hecho, que soy un completo perdedor. Estoy consciente de ello."
"¡A la mierda con él!" Dijo Emmett con brusquedad. "¡No eres un maldito perdedor! Un día, vas a estar en las estanterías de una librería, igual que mamá. ¡Y quiero la primer copia firmada!" Cuando me eché a reír, él bufó. "Joder, estoy hablando en serio hermanito. Y cuando él esté todo viejo y malhumorado y pudriéndose solo en esa casa, entonces veremos quién es el maldito perdedor, ¿está bien?"
"Gracias, Em."
Me chasqueó un poco la lengua por la línea. "Ahora, dijiste dos cosas…"
Sentí mi rostro calentarse, aún más que la temperatura de Florida a mi alrededor. "Yo uhh… tengo… una novia, y yo…"
"¡No me jodas! ¡Vamos, Edward!"
Sonriendo, sacudí mi cabeza. "Cierra la boca. Necesito… no sé qué demonios estoy haciendo. Necesito…"
"Oh. ¿Ya liquidaste la tarjeta V (1)?"
"No seas vulgar. Necesito tu consejo, Emmett."
"Está bien, está bien, está bien… ¿Es bonita?"
"Hermosa."
"Excelente, Ed," me dijo en voz baja. "Entonces, ¿qué quieres saber?"
"Yo… yo… no soy como tú, Em. No sé lo que estoy haciendo. Es abrumador, y… estoy nervioso de que vaya a joderla. Quiero… todo a la vez, pero yo no… y ella es… y—"
"¡Para, para, Edward! ¡Tranquilo! Maldición, quisiera tomarte el pelo, pero no puedo."
"¡Emmett, no te atrevas!" Escuché en el fondo, y gemí porque Rose estaba escuchando está mierda.
Emmett se rio entre dientes pero luego gimió cuando muy probablemente le pegó. "¡Ay, está bien! Maldita sea. Ed, escucha. Solo… se sincero con la chica, ¿está bien? ¿Cuál es su nombre?"
"Bella."
"Está bien, bueno, solo se sincero con Bella. A las chicas les gusta todo eso de la honestidad." Siseó la última oración, haciéndome reír. "En serio. Les gusta. Y de verdad, tu polla tal vez sea virgen, pero tus ojos no lo son. Sé que esa laptop tuya ha visto alguna mierda pervertida."
Haciendo una mueca, no confirmé ni negué ese hecho.
"Mira, Edward, las chicas te van a decir qué les gusta y qué no. Puedes darte cuenta, ¿sabes? Si esta chica vale la pena, entonces…"
"Emmett, ella es… asombrosa y graciosa e inteligente y hermosa. Ella… sabe todo sobre mí, y es muy paciente… Me refiero a que, realmente me gusta."
"Se escucha como más que solo gustar."
"Sí."
"Oh."
"Sí."
Emmett se quedó callado por un momento, pero escuché una conmoción al otro lado, y luego era la voz de Rose en la línea. "Hola, Edward."
"Hola, Rose," murmuré en respuesta.
La he visto unas cuantas veces. Al mirarla, parece ser una chica fría y pretenciosa, pero no lo era. Era muy bonita—cabello rubio, alta, segura de sí misma—pero en realidad era una de las personas más agradables que había conocido. Era leal y estaba totalmente enamorada de mi hermano.
"No te sientas avergonzado. Quiero ayudar, ¿está bien? Solo… ¿el punto de vista de una chica?" Me ofreció, pero lo dijo como una pregunta
"Está bien."
"Edward, tu hermano tiene razón. Se sincero. Pero sigue a tu corazón. Tú… tú eres muy selectivo en cuanto a quién dejas entrar, así que eso precisamente me dice que esta chica es especial. Guíate por eso. No hay necesidad de apresurarse, pero deja que Bella te guíe. No tiene que ser sobre sexo. Puede ser sobre expresar cómo se sienten por el otro. Tu hermano no era exactamente puro cuando nos conocimos, pero la experiencia no lo es todo. ¿Está bien?"
"Sí, pero…"
"Mira, estoy de acuerdo con algo de porno, pero saber lo básico es suficiente. Honestamente. Lo que sientas por alguien te guiará en qué tan bien quieres hacerla sentir. Si sientes cariño por alguien, quieres demostrárselo, no solo… correrte."
Me reí con nerviosismo, pasando nuevamente una mano por mi cabello. "Gracias, Rose."
"Mmmm…"
"Eres un magnífico ratón de biblioteca, hermano," dijo Emmett, de vuelta en la línea. "No puedes negarme que has leído mierda increíble por ahí. Todo eso de su hombría palpitante y trémula etcétera, etcétera… su misil del amor explotó en su profundidad… ugh… no puedo."
Sonriendo, encogí un hombro que no pudo ver y le dije, "Umm, sí… un poco."
Se echó a reír. "Ese es mi muchacho. Está bien, entonces sabes qué hacer. Solo es… atemorizante cuando tu corazón está en juego."
"¡Sí! Exactamente."
"Entonces se sincero. Dile lo que quieres. Deja que ella te lo diga. Mierda, hermanito, aprender es la mitad de la diversión. Y el sexo es divertido, así que… no lo hagas parecer más difícil de lo que es. Sé que tiendes a pensar demasiado las cosas. No lo hagas en esto. ¿Tiene sentido?"
"Sí, está bien." Tomé una respiración profunda y la dejé salir. "Gracias, Em."
"Claro, Ed. No hay problema. Entonces… te llamaré cuando esté en casa para Acción de Gracias, y te dejaré saber cómo está la enana."
"¿Vas a llevar a Rose?"
"Sí, pero solo porque tampoco va a ir a casa. Aunque, probablemente le advierta al viejo que mantenga su puta boca cerrada cerca de ella. No es exactamente tímido para expresar lo que siente."
"Mmm," murmuré de acuerdo. "Bueno, no le digas una mierda de mí."
"Nunca." Dijo Emmett con una carcajada, y terminamos la llamada.
Entrar a la biblioteca fue un alivio del calor de afuera, aunque tenía que admitir que octubre era mucho más fresco de lo que había estado cuando llegué al campus en agosto. Caminé hacia mi mesa acostumbrada, sonriendo al ver las cosas de Bella colocadas frente a mí, pero ella no estaba en su asiento. Puse mi mochila en mi silla, saqué el libro que tenía que regresar, y lo arrojé en la abertura. Cuando levanté la vista, sonreí al ver a Bella dando vuelta en uno de los pasillos.
Por simple curiosidad, la seguí. Estaba en ficción, por supuesto, parada sobre la punta de los dedos de sus pies al querer alcanzar un estante alto. Me paré detrás de ella, agarrando el libro que quería.
"¿Mejor?" Le pregunté en un susurro, pero no pude contener mi risita cuando se giró frente a mí, y le tendí el libro.
Su sonrisa, su risita dulce y musical me alegró el maldito día. "Gracias," susurró en respuesta, y yo iba a regresar por el pasillo, pero me detuvo. Su cabeza giró a la izquierda y luego a la derecha, solo para mirarme. "Bésame, Edward."
"¿Aquí?"
"¡Demonios, sí, aquí!"
Algo en su tono me hizo entrecerrarle los ojos, no porque no quisiera hacerlo sino porque realmente quería.
"¿Has… Has pensado en nosotros… aquí?"
Mordió su labio, sus mejillas ruborizándose con un toque de rosa. "T-Tal vez."
Dándole al pasillo un último vistazo a cada lado. Vi que no había nadie cerca de nosotros, y la encaré de nuevo, pero sus labios encontraron los míos rápidamente. Igual que en su porche delantero, me perdí en ella. Sabía al refresco de cereza que había estado bebiendo en el almuerzo, se sentía como el cielo y todas las cosas que nunca había soñado tener, y olía como a libros y fruta y flores. Mi brazo derecho rodeó su cintura, pero tuve que apoyarme en la estantería a un lado de su cabeza para no estrellarnos en él. Lo último que necesitaba era provocar un efecto dominó con cada estante en la librería cayendo uno encima del otro.
Echándome hacia atrás, cerré mis ojos cuando pegué mi frente en la suya mientras tratábamos de recuperar el aliento. "Yo también, Bella. También lo pensé."
Se le escapó un dulce chillido, y abrí mis ojos para ver su boca abierta y sus ojos amplios. Me hizo reír un poco.
"Tal vez sea inexperto, Bella, pero tengo imaginación." Me aparté y di golpecitos con el dedo en mi sien. "Escritor… y ratón de biblioteca," le dije, cogiendo su mano que estaba sujetando el libro que había bajado para ella. "Hablando de eso… ¿Qué escogiste?"
"No me juzgues, ¿está bien?" Me dijo arrugando su nariz de forma adorable.
Sonreí, dándole vuelta al libro para leer la parte de atrás. Era romance moderno—la relación amor y odio entre dos personas, pero con la innegable atracción por el otro. Seguramente era lo más cercano a erótica que la biblioteca de la escuela tenía en existencia.
Regresándoselo, le dije, "Déjame saber si te gustó." Cuando sus cejas se dispararon hacia arriba, besé el suave espacio entre ellas. "Bella, basta. No puedo juzgarte por algo que leas. Prácticamente he revisado todos los títulos que te he visto abrir en esta biblioteca. Tienes un gusto fantástico en libros." Lo que no dije en voz alta fue que una de mis fantasías era simplemente poder discutir esos libros, por lo que estaba malditamente cerca a la perfección en ese momento.
"¿Quieres que te lo lea?" Bromeó, y con eso, me di la vuelta para dejarla en el pasillo con su risa. Se apresuró a alcanzarme. "Podría ser divertido… Podríamos leerlo juntos."
Estaba pensando en el consejo que mi hermano y Rose me habían dado—mantener las cosas honestas y divertidas. Regresamos a la mesa, tomando nuestros asientos, pero señalé el libro en sus manos.
"¿Y cuándo y dónde quieres hacer eso?" Le pregunté riéndome.
Su sonrisa era adorable, si no es que un poco malvada. "Ya lo solucionaremos."
Sacudiendo mi cabeza, empecé a sacar mi laptop para ponerme a trabajar en la tarea que su papá nos había dado hoy. Sin embargo, su declaración parecía querer decir… más. Levantando la vista hacia ella mientras encendía mi computadora, supe que se refería a algo más que la novela de romance en sus manos. Se refería a nosotros, a mí, mi inexperiencia con todo esto. Demonios, probablemente también se refería a las vacaciones que se acercaban, si la estaba entendiendo correctamente.
Súbitamente, la idea de seguir el ejemplo de Emmett vino a mi mente—llevar a Bella conmigo a Washington, al menos para una parte de las vacaciones. Alice la adoraría; probablemente terminarían siendo las mejores amigas, pero con solo pensar en mi padre diciéndole algo negativo, despectivo, o incluso pasivo-agresivo a mi chica… Eso no iba a pasar. Nunca le permitiría que la lastimara.
"Mi chica," susurré para mí mismo con pura adoración y asombro ante la realidad de ello. Sacudiendo mi cabeza, me concentré de nuevo en ella. "¿Estás segura?" Le pregunté, dando golpecitos al libro en sus manos.
"Sí." Sus ojos nunca dejaron los míos, y eran cálidos y tiernos, también eran sinceros y reconfortantes.
No podría contener mi sonrisa si lo intentara al sacudir despacio mi cabeza. "Um… está bien. Lo que tú quieras, Bella."
Soltó una risita, se levantó, y dejó un beso intenso en mis labios, girándose para dirigirse al mostrador para pedir prestado el libro. Mientras la observaba, alcancé a ver a unas cuantas personas que nos miraban—las chicas a las que Bella les había impuesto a Alec eran dos de ellas. Me di cuenta que sinceramente no me importaba lo que pensaran, porque la única opinión en la sala que importara pertenecía a la chica tomando felizmente su asiento nuevamente frente a mí.
"Tal vez algún día será tú historia la que me leas a mí," me dijo esperanzada, y también había una ligera tomadura de pelo allí, pero no era molesto.
Sonriendo, me encogí de hombros, sabiendo muy bien que Bella podía pedirme cualquier cosa y se la daría voluntariamente, pero también quería tomarle el pelo.
"Tal vez." Señalé el libro que estaba a punto de abrir en la primera página. "No comiences sin mí. La tarea primero."
Bella gimió pero me sonrió. "Está bien, está bien."
Nos quedamos callados, poniéndonos a trabajar, pero mi mente seguía divagando hacia todo lo que había pasado desde que le conté sobre mamá, el choque, simplemente… todo. Sabía que tenía que hablar con mi papá, que tenía que llamar a Alice sobre algunas cosas, pero por el momento, necesitaba esta normalidad, esta comodidad que nunca antes había tenido. Pero me di cuenta que había algo que tenía que hacer.
"¿Hey, Bella?" Susurré, y levantó la vista de su tarea de literatura. "Gracias."
"¿Por qué, amor?"
Sonriendo, sacudí mi cabeza pero encogí un hombro. "Simplemente por ser… tú."
"¿Ves? ¡Esa… esa mierda me hace difícil el no besarte hasta dejarte estúpido!" Siseó dramáticamente, sonriendo cuando me reí en silencio… bueno, lo mejor que pude.
"La tarea, chica hermosa." Señalé sus libros, riéndome un poco más cuando me estrechó los ojos.
Volvió a su libro de texto, refunfuñando, "Un maldito y largo día."
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(1) La frase usada aquí es muy común en inglés refiriéndose a quienes son vírgenes. Se dice que tiene su 'V-card' En español no sé de alguna expresión parecido así que lo traduje de forma literal.
Muy ciertas las palabras de Bella: "No tienes que tocar a alguien para abusar de él, guapo. Las palabras hieren. El control hiere." Y eso es precisamente lo que ha estado haciendo durante años Carlisle Cullen, ¿qué creen que pase en Acción de Gracias con Emmett y Rose ahí? Peor aún, ¿qué creen que pase en Navidad cuando Edward visite? Ya lo veremos. ¿Qué les pareció Emmett? Al menos nuestro chico dulce y tímido ha tenido siempre el amor y el apoyo de sus hermanos, y ahora el de su chica :) Espero que hayan disfrutado del capi.
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capi anterior: shamyx, Danny, xelatwi, Dayis, RobwardAsLife, INDI02, Iku cSwan, Nadiia16, Yoliki, liduvina, Naruyi80, Wawis Cullen, Deessa Whitlock, Jocelyn907, solecitopucheta, Roxy Sanchez, Sully YM, MonZe Pedroza, CindyLisse, AriiPattinson, freedom2604, Hanna D.L, FerHerrera, aliceforever85, Maligrez, AleLupis, marcelw, marieisahale, bellaliz, AlennahPerez, lauritacullenswan, Anuca, bbluelilas, Tata XOXO, Pam Malfoy Black, arianna masen, catalinerds, hanna1441, ginnicullenswan, EmDreams Hunter, Ericastelo, maribel, JeniZuluCullenM, Gabriela Cullen. Gracias también por alertas y favoritos. Saludos y nos leemos en el próximo capítulo.
